Sputnik Fanzine #05 para leer y descargar
Letrinas: El Desahucio

Cuánta razón tenía Fouché: «todo hombre tiene su precio, lo que hace falta es saber cuál es». Aquí en México esta frase, hasta el día de hoy, sigue labrada en el espíritu de sus ciudadanos, casi tanto como la creencia de que algún día pasaremos al quinto partido en un mundial.
Letrinas: Aquí los muertos no se levantaban
Aquí los muertos no se levantaban
Pablo García Ramos
Andaba por las calles de Aciago. A
mi alrededor solo había silencio, aquí los muertos no se levantaban. Entré a la
catedral, pero los santitos ya no estaban, supongo que se los llevaron cuando
enterraron a los demás. Dicen que te protegen para que no regreses. La iglesia
tenía bonitas pinturas en el techo, ya se veían deterioradas, rotas. Había
pasado mucho tiempo desde que Aciago estuvo poblado. Era muy grande la
catedral. Me imagino que las misas aquí eran muy entretenidas, si no, ¿para qué
hacerla de este tamaño? Yo no soy mucho de rezar y encomendarme a Dios, pero no
queda de otra estos días. Me hinqué al pie del altar y pedí por mis hijas, que
no se levantaran. Enterrarlas una vez fue lo peor que me ha pasado, pero
enterrarlas dos veces me volvería loco. Ningún padre debería ver morir a sus
hijos. No quiero cremarlas, porque si un cuerpo se quema, su alma no puede
descansar y se queda en el limbo para la eternidad. Cremé a María, y siento que
ahora, en las noches, escucho que canta, o llora, a veces cambia. Es la tercera
iglesia a la que voy a rezar desde que murieron mis hijas, y en esta es en la
que me he sentido más nervioso y no sé por qué. Con todo y el silencio, siento
que hay murmullos que resuenan en toda la catedral. La luz entra por el techo, y
hace sombras con las columnas que apenas sostienen lo que queda de la iglesia.
Podría jurar por Dios que escuchaba voces cuando soplaba el aire. Me pasaba que
escuchaba mi nombre y tenía que voltear. Me sentía acompañado, como si cada
sombra de la iglesia fuera una mirada, y como si cada vez que soplaba el aire
alguien se lamentara. Dejé de pensar en eso y me levanté. Probablemente sea
imaginación mía. Aquí los muertos no se levantan. O quizás sí.
Letrinas: Poemas de Omar Méndez Sámano
Poemas de Omar Méndez Sámano
Zoo ¿lógico?
Sale el aire de un
zarpazo
de la cueva del
zoológico.
El león no sale.
Salen restos de
pelaje,
olores a encierro
que la sabana
limpiaría.
El león no sale.
Sale un rugido de
la entraña oscura,
la gente aguarda
ansiosa.
El león no sale.
Hoy, al igual que
ayer,
el león ha
decidido que los humanos
vengan a ver a los
humanos.
Al escultor
Miguel Ángel,
quita los páramos
de mi vientre,
deja zócalos en mi
torso.
Moldea esta
rodilla
que lo ordinario
pone en su mesa
y muerde cada fin
de semana.
Muele el polvo de
las nueces,
exfolia mis
inseguridades.
Confecciona la
suavidad
de los buenos
días,
mézclalos con mi
carne.
Resana mis pies,
hazlos un lugar
místico.
Haz de mi cabeza
un castillo
que jamás conozca
cañones
ni lanzas.
Baja mi mentón
de las cordilleras
más remotas,
ponle un camino de
jades
a mi frente
y te ruego
destiñas
esa maldita mancha
de timidez
que siempre vuelve
a convertirme
en un inmenso
mármol invisible.
Metamorfosis del agua
Agua triste engordada en las tinas.
No la ejercitan las jícaras,
ni la lluvia artificial
que los niños lanzaban
con sus botes de plástico.
No le veo el rostro
por ninguna parte.
Cuando mucho
una máscara lodosa
que degradó a medias un pocillo.
Ya nadie vela por ella,
por su intestino transparente,
por sus capillas de asepsia,
por el sacrificio
de purificar
suciedades ajenas.
Pobre agua,
le han quedado,
después de tantas manos lavadas,
los ecos del descuido.
Agua triste achacosa en las tinas,
aun con los colores del oprobio
yo te admiro,
pues en el más crítico estado,
en la piltrafa húmeda que queda,
en la inmundicia líquida
que un buey sediento desprecia,
nace la vida de los renacuajos.
Rolling
Detrás de mi pie izquierdo
hay muchos destinos
en el que mi talón no se
apoyará.
Seguiré anexando sitios
qué jamás volveré a
frecuentar.
Habrá platillos que me
encantarán
mas no tendré la oportunidad
de probarlos.
No conoceré lugares
lejanos
que podrían impresionarme.
Uno nunca sabe
si la palmera es para dar
sombra
o para desenterrar un tesoro.
Yo llevo mi piel tostada de
soles
y una pala por si acaso.
Plaga
Hay una plaga de mentiras,
a lo lejos puede verse
un grupo de personas
masajeando los oídos de la gente,
drenan la esperanza,
sepultan las lágrimas.
A las mentiras las respiran los
naipes
y los elogios.
Hay un porcentaje de mentira
en nuestros ojos,
en nuestros gestos,
en nuestra verdad.
Me pregunto
si mis acciones
no son los retazos de mentira
que otras personas
han ido tirando en estas calles.
Letrinas: Trinidad
Trinidad
Mar Romo
En el éter de tus caprichos, vida, me envolviste,
desde la caricia tenue hasta el éxtasis ardiente, me has roto cuantas veces
explotó una estrella y me has dado todos los colores de la luz.
Ocultas secretos hoy y yo sin ánimo de desafío
ni rostro para culparte.
¿Cuántas veces atestiguaste mi humanidad sin siquiera
pronunciar palabra?
¿Cuántas veces mi figura se tornó felina mientras
se desgarraba mi piel?
¿Cuántas veces fui un ave y me rompieron las alas?
Vida, sórdida adversaria y amiga sagrada,
dualidad que da razón al ser,
trinidad absoluta que compone el universo; que
la bestialidad del mundo no diluya el fuego,
que jamás olvide porque al dolor me hiciste más
fuerte,
y que por cada gota de sangre que corrió por la
espada de Teseo, brotaron rosas fragantes y saturadas de color.
Han viajado desde lejos miles de guijarros
que creen poder enseñar al océano cuántas formas
puede tomar. Ahora entiendo porqué un espectro de luz más vasto vislumbro,
todos los colores he visto con cada uno de sus gradientes.
Desafías mi paciencia en un mundo lejano a una
tormenta azul, mientras me observas desde luces y sombras entrelazadas.
Ofreces a manos llenas y retiras con ventaja,
caminas feral con tu sonrisa pícara,
arrastrándome contigo entre tus piernas que son
las mías.
¿Será que se cansó la bestia de ser feroz?
Hasta que mis ojos se sequen por haberlo visto
todo,
te amo porque eres la villana y heroína de esta
comedia tóxica de mierda
¿Será vida, que eres demasiado arrogante para ofenderte
cuando estalle el volcán y la lluvia se convierta en piedra ceniza?
Los sueños dejaron de ser placenteros hace
tiempo, seguido prefiero permanecer ciega durante las noches.
Al mirar por el balcón, el tiempo es mío, a veces
sostengo la esperanza del "será"
Tantas veces he recordado y he preferido quedarme
allí por temor al amanecer.
Cada día me levanto viendo el fuego que se apaga
a mediodía. He dejado de creer en cualquier cosa, casi a un punto nihilista.
Vida mía, en mi linaje el miedo no existe,
porque me he quemado viva y me he ahogado en la
inmensidad del mar, sin embargo no quiero preguntarme cuál es el límite para el
dolor
porque sé bien cuál es la respuesta y también sé
que no la he conocido.
Duele demasiado el cauce de los ríos del magma
eterno de un volcán,
cual lágrimas ardientes que queman y surcan la
piel moldeando al minotauro de Borges. La bestialidad siempre ha permanecido
afuera, te transmutas amorfa para poder sobrevivir.
Blandiste tu espada sobre mi séptima luz y me mostraste
que la tormenta solo se calma cuando la dejas llover.
Miré a los ojos a esa criatura de piel blanca por
primera vez, le tuve miedo, pero la enfrenté, me miró como yo habría querido
mirarla, fue un honor estar ante su majestad. Su cuerpo destrozado se inclinó
ante mí y casi rugiendo me dijo: "¡Eres tungsteno despierta!, no te culpes
por no poder estar. Regresa y deja todas las constelaciones que cargas entre
los brazos, es de cobardes querer vivir solo de sueños y no llevarlos a la
realidad. Eres guerrera y tus armas están hechas para pelear". Ella ocultó
de nuevo el plan y sinceramente yo no estaba lista para saberlo. Se enderezó y se
fue a bailar entre pequeños girasoles que crecían de la tierra. Bajo la luz de
la aurora boreal, la vi por primera vez tan hermosa. En un espejo sin marco, su
mirada me encontró y me miró con desdén para invitarme a bailar con ella. Solo
cuando bailamos logramos ser la misma.
—¿En cuántas piezas has roto la sombra? —Me
preguntó burlona. —Aún en medio de la oscuridad, lo que hace ser a la luna y a las
estrellas es la luz radiante que reflejan, en las tinieblas infinitas somos la
victoria.
—Pero tú también estás rota —exclamé.
—Es el precio de la dualidad y tú como el universo mismo, son producto de ella.
Letrinas: Cien años
Sputnik Fanzine #04 para leer y descargar
Poemas del libro «Cuaderno de Courtney Love», de Antonio León

Courtney Love
novios rubios y bajitos, callosidades en el talento
visible.
los tutores de nadie señalan diversos rasgos, aunque ya
no hacen más comentarios acerca de cuerpos infantiles.
artistas o fantasmas breves de cintura, ella ha dejado el
tema
porque nadie espera a niñas que dicen mentiras vistosas
mentiras que se vuelven la única opción de ir a espacios
públicos
o la única verdad posible durante la sesión con la
doctora
Smitherson
:
ella dice que nadie la obliga a un carajo pero
recuerda Olympia y después dice Aberdeen como decir
cuerpo de agua dulce o mar de galilea
decir una estrella de rock que gime luz
y se interna en los mantos freáticos de la audiencia
una de nosotras fue al frente en aquella guerra a patadas
regresó desde el sol de zapatillas Emily −aunque no ilesa
y nos dijo
que al final del arcoíris de leña no había más roadies
más
músicos insolentes
más terapias
de conversión
a la heteronorma
más patanes con playeras en que se promueve la muerte
de las ideas
cada vez que ella se cuelga la guitarra los barbudos
temen
−prefieren torso sudoroso, menos tetas de azafrán o
labios
pintados en los que nunca ocurrió
cada vez que vuelve a gritar salvaja
se abre la veda del odio,
sitios como Malibú, Londres, Las Vegas o Mexicali
salas de ensayo donde aprendió a dejarse ir llevando púas
en lugar de encaje
vestidos de abuela triste de quince años
un río de plata cruje en su garganta, pero nadie se
oculta en
la lluvia
durante el sexo oral
Polonia
nos pusieron en el barco aquella tarde
Hermitage se llamaba el barco
diario morían personas a bordo
y no había panteones en el mar
o una losa para llorar por fuera
yo recuerdo cuando vertían cadáveres al océano
aquel sonido
yo lo tengo tan presente
podría estar de vacaciones en una alberca
y reconocerme en el sonido de cuerpos
que entran al agua después de morir
yo era una niña de ojos verdes
pero recuerdo los pasos de olmo
la línea de clavos al fondo de zapatos
que tuvieron dueños distantes
y recuerdo los cadáveres del mar
las sonrisas en improbable duelo de dulces
traídos de Polonia
porque la felicidad es un simulacro de pieles hendidas
por el verano
en que el mar me llevó a otra parte
guitarra fácil
todos han visto el engaño, pero les gusta
no nací guapa de las hebras del río
guapura del cabello
¿las has visto?
algunas bailarinas así aterrizan
seguir arriba con la coreografía del pelo,
sobre las tablas de la casa de los viejos
sin darle tiempo al padre de largarse
como una modelo de cianuro ibérico,
mejoro mi engaño con mejores hombres
y aunque tengo cierta edad, sigo en el mundo
de los berrinches y las melodías digeribles
en que no es necesario tañir una
vela
o ver hacia el horizonte
tampoco es necesario el perfil de guitarrista virtuoso
que pierde el tesoro en un episodio
de quebrazón de brazos en la ensambladora de autos
el cabello largo ayuda
las botas con brillantes falsos
:
es la cultura de la juventud.
todas las semanas aparecen las mismas revistas
de gente disociada que se muerde las mejillas por dentro
pero ya le avisaron su inutilidad si no es hermoso
si no tiene brazos, si no es menor de veintisiete
Antonio León. Maneadero, Baja California. Poeta y cronista. Es editor de poesía en la revista El Septentrión y autor de los libros Busque caballos negros en otra parte (2015) :ríos (2017), Consomé de Piraña (2019) y Drowner (2021). En 2016 fue el ganador del Premio Estatal de Literatura de Baja California, en la categoría de poesía, con el libro El Impala rojo. En 2018 fue becario del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico (PECDA) en la categoría Creadores con Trayectoria. Actualmente se desarrolla en el ámbito de la promoción de la lectura y promoción cultural universitaria. Es integrante del equipo organizador del encuentro Tiempo de Literatura, en Mexicali. Cuaderno de Courtney Love (y otros poemas), editado por pinos alados ediciones, es su libro más reciente.



