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Los ladrones viejos: leyendas del artegio mexicano

Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo

@alexiliado


En las entrañas de Netflix hay un documental bastante entretenido para los que nos regocijamos con las leyendas del artegio y las proezas de los antihéroes. Los ladrones viejos (2007) narra las historias de algunos de los rufianes más famosos de la Ciudad de México durante los años sesenta y setenta.

El realizador Everardo González logró reunir los testimonios de “El Fantomas”, “El Carrizos”, “El Burrero”, “El Xochi” y “El Chacón”; directamente desde las cárceles en donde cumplen sus condenas, algunos de ellos no las alcanzarán a cumplir.

“Me gustaba la buena vida. Me gustaba mucho vestir bien y siempre me ha gustado.”

Durante 97 minutos, los viejos ladrones cuentan con nostalgia y orgullo las hazañas y tragedias que los llevaron a convertirse en los criminales más buscados de la época, así como los principios, códigos y bondades del oficio de robar discretamente y sin violencia. Algunos exagentes de la judicial también intervienen en el filme, narrando los cochupos, tejes y manejes que había entre policías y hampones por aquellos años.

Los retratos extraordinarios de una sociedad lejana y una ciudad extinta, son quizá el mayor atributo del largometraje que incluso llegó a obtener un par de arieles y un sinfín de nominaciones entre festivales y muestras cinematográficas a lo largo del país.

El perfil del criminal cambió porque la sociedad también lo hizo. Somos otros respecto de aquellos años. Nada tiene que ver, por supuesto, el robo con el tráfico de drogas, ni los vínculos que hay en el poder entre un ladrón y un policía de la secreta, y un capo de la mafia con un funcionario del gobierno federal.

-Everardo González

Destaca por completo la historia de Efraín Alcaraz Montes de Oca, alias “El Carrizos”, el más sibarita y elegante de los zorreros, famoso por llegar a ser el criminal más buscado de la ciudad y por librar la justicia infinidad de veces. Narra con cierta vanidad y con una invariable mueca burlona aquellas veces que hábilmente se internó en las residencias de los expresidentes Luis Echeverría y José López Portillo para birlarles infinidad de joyas, pieles y dinero; no sin antes soltar la mordaz e inconclusa frase: “Ladrón que roba a ladrón…”, pero sin los cien años de perdón, ya que en este caso la cárcel es el riesgo del oficio.

Sin duda, Los ladrones viejos de Everardo González es un excelente documento que entretiene y rememora la vida de la sociedad mexicana a través de personajes marginales que nos recuerdan que todo tiempo pasado fue mejor.

El dolor y el blues de ‘Ma Rainey’s Black Bottom’

Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


¡Querid@s tod@s! Así de rápido se termina el primer mes de este anticipado 2021 y, antes que nada, quisiera desearles exclusivamente lo mejor de lo mejor para los próximos once meses y, sobre todo, que gocen de muchísima salud y continúen cuidándose porque esta pandemia apocalíptica, va para largo. Pero, siempre es reconfortante saber que tenemos a nuestra maravillosa Revista Sputnik para hacernos buena compañía y alivianarnos el confinamiento. 

Les platico que unos días después de Navidad, en una de esas tardes pacíficas entre el 25 y el 31 de diciembre donde el tiempo simplemente deja de existir, mi mamá y yo nos sentamos plácidamente a ver una película que tenía muchísimas ganas de ver desde hace tiempo y que con los tráilers y un par de artículos que estuve leyendo previos al estreno en Netflix, definitivamente hicieron que mi expectativa fuera muy, muy grande. Así que vamos directo al grano: la película de la que hablo es por supuesto ‘Ma Rainey's Black Bottom’; está basada en la obra homónima de 1982, escrita por August Wilson, ganador del Premio Pulitzer en dos ocasiones y quien falleciera en 2005 a la edad de 60 años. ‘Ma Rainey's Black Bottom’ forma parte del llamado ‘Pittsburgh Cycle’, que consiste en 10 obras, todas de la autoría de Wilson, y que apuntan a ser una calca de la experiencia afroamericana estadounidense en el Siglo XX, con el fin de crear conciencia racial a través del arte -en este caso, el teatro- y hacer eco a la poesía del lenguaje cotidiano de lo que Wilson denominó como la ‘América Negra’. Cada una de las obras, se sitúan en una década específica, por lo que valdría muchísimo la pena tener acceso a todas, leerlas/verlas de manera cronológica, y profundizar en la evolución de las tramas y personajes. Se rumora (o bueno, más bien es ya un hecho) que Denzel Washington, planea adaptar cada obra al cine y, según mis cálculos, le faltan ocho. Así que tendremos que esperar a que el dude, se ponga las pilas.

‘Ma Rainey's Black Bottom’ es la segunda obra del Pittsburgh Cycle’ y se sitúa en Chicago en los años 20s. Así es, ¡MIIIIS AÑOS 20s! Mis soñados y locos ‘Roaring Twenties’, el inicio de la ‘Jazz Age’, mi década favorita, blah, blah, blah… y ya sé, soy muy predecible, pero ni modo. La historia de la obra y de la película, se centra en la grabación de un álbum de Gertrude Malissa Nix Pridgett Rainey, mejor conocida como ‘Ma Rainey’ quien, hasta la fecha, goza de la denominación casi indiscutible de la ‘Madre del Blues’ y quien fuera mentora directa de Bessie Smith, la ‘Emperatriz del Blues’. El título, ‘Ma Rainey's Black Bottom’, hace referencia precisamente a una famosa canción de ‘Ma’ que habla sobre el baile conocido como ‘black bottom stomp’, originado en Nueva Orleans en la primera década del Siglo XX y que se popularizó en los años 20s, en plena era ‘flappera’. Y claro, abunda el tema del racismo estadounidense que recae sobre los músicos y sus propios instrumentos, marcando así el ‘beat’ de cada personaje.

Voy a compartirles a continuación -sin spoilers, por supuesto- mis tres sencillas razones por las que creo que la película es un verdadero hit (no en balde está rankeada con 98% en Rotten Tomatoes) y espero que así, se animen a echarle un vistazo:


1.    Viola Davis.

Tod@s sabemos que Viola Davis es un fenómeno de la actuación. La hemos visto arrasar en las entregas de premiaciones y su filmografía, a los 55 años, es vasta y poderosísima. Lo que hace Davis en ‘Ma Rainey's Black Bottom’, es simplemente sensacional. Ayudan el maquillaje y el vestuario para ambientarnos y conocer a ‘Ma’ pero, sus gestos, la voz, la gesticulación y la manera en que interpreta diálogos tan profundos y complejos, es una maravilla. Hace una química explosiva con cada uno de los demás personajes y me parece que va generando poco a poco la expectativa de querer verla estallar pero, se contiene; aprende a contener la ira, la frustración, el deseo y hasta cierto punto, la impotencia de saber que otros (específicamente blancos) se harán ricos a expensa de su talento. Otras actrices como Theresa Merritt y Whoopi Goldberg, han interpretado a ‘Ma’ en las versiones teatrales de la obra. Sin embargo, al ver fotografías de dichas puestas en escena, veo que no se arriesgaron mucho en cuanto al maquillaje; en cambio, en la versión fílmica sí y se agradece. Mia NealSergio Lopez-Rivera y Matiki Anoff, fueron los diseñadores de maquillaje encargados de darle vida a esta nueva ‘Ma Rainey’, buscando y logrando un look grotesco pero, hermoso. Pocas fotografías de la cantante existen en la vida real, pero me parece muy acertado hacer una reinterpretación y plasmarla en la pantalla grande de la manera en que lo hicieron. La constante sudoración y el maquillaje casi derretido, nos da la apariencia de una diva a punto de desvanecer. Y así como algunas de las canciones de ‘Ma’ tienen un alto contenido sexual (homosexual, incluso), Viola es sensual en su interpretación; se mueve y dialoga al ritmo del blues que la acompaña. Algunos dicen que, sin duda, será merecedora de otra estatuilla dorada. Oscar buzz, les digo, Oscar buzz.

2.    Chadwick Boseman.

La inesperada muerte de Boseman en 2020 debido al cáncer de colon que padecía desde hace cuatro años, fue tan solo uno de tantos acontecimientos desafortunados y desoladores del año pasado. Un actor talentosísimo que se nos fue antes de tiempo y quien no pudo ver la semilla que sembró en esta exitosa cosecha llamada ‘Ma Rainey's Black Bottom’. Su interpretación de Levee, el trompetista, es DESGARRADORA. Transita por cada emoción existente en el ser humano y de manera casi perfecta. En un momento te está contagiando su entusiasmo y en otro, estas compartiendo su rabia con lágrimas en los ojos. Un abanico apasionado de emociones que conmociona en cada escena donde aparece y nos hace querer ver más y más. Su personaje resume la crueldad y la dualidad del racismo estadounidense, así como la insistencia desmedida por vivir y alcanzar el tan sonado ‘american dream’. Cada músico de la banda de ‘Ma’, cuenta con un instrumento en particular que parece resonar con su propia personalidad y que en conjunto, son explosivos y armónicos a la vez. Se dice por ahí que Boseman será galardonado de manera póstuma en la próxima temporada de premiaciones.


3.    El ‘storytelling’.

Bastaron unos cuantos minutos para que le dijera a mi mamá: “seguro es una obra de teatro” y miren, no me equivoqué. El formato es muy similar: hay escenas donde el ritmo de los diálogos nos hace sentir como si estuviéramos en un teatro. Pero ocurre algo muy peculiar también: la misma edición y los movimientos de cámara, nos hacen sentir como si estuviéramos ahí mismo, compartiendo espacio y tiempo con Levee, Slow Drag, Toledo y Cutler en un sótano destartalado de Chicago, riendo y llorando con ellos, escuchando atent@s a los monólogos fuertísimos que declaman, al mismo tiempo que disfrutamos de los sonidos que emanan de sus instrumentos. Por lo que me parece que la narración es muy buena y la estructura en sí de la película, funciona. He leído un sinfín de personas que se quejan amargamente del final… ya ustedes me dirán qué piensan.

Ya saben. Vean ‘Ma Rainey's Black Bottom’ y disfrútenla tanto como lo hice yo. Formará parte indiscutible de la temporada de premiaciones y será harto galardonada, pero sobre todo, que su éxito y fama seguro no serán fugaces.

 

Un gesto fútil y estúpido: La historia de Doug Kenney

Por Eduardo “Tío Lalo” Pérez

Las películas cuyo inicio se antecede con la frase “basada en la vida real” me causan ruido desde antes de verlas, pues aunque siguen un patrón que las hace entretenidas y familiares, este “molde” con el que parecen estar hechas casi todas las películas del género, crea un producto pesadamente inspirador que llega a sobrepasar el límite de la credulidad: Los protagonistas son personas ordinarias, víctimas de la sociedad o de su propio contexto, que alcanzan, con esfuerzo, superación personal y una excesiva cantidad de drama y giros inesperados, alguna aspiración a la que anhelaban toda su vida. Por último y no menos importante, antes de los créditos, se muestra una leve remembranza de la vida actual del personaje y/o de su legado. El mensaje es claro: aún empezando desde abajo, puedes tener éxito si te lo propones y si superas tus propios límites. O mejor aún, un mensaje un poco más discreto: En la vida real, puedes tener éxito.

No necesitamos ver un metraje de dos horas para saber esto y, sin embargo, funciona. Todos hemos visto películas de este tipo y es innegable que mostramos una sonrisa al final del filme, pues el protagonista ha alcanzado su sueño (si no fuera así, ¿por qué hacer una película de su historia?), tuvo el éxito que anhelaba y, sobre todo, fue el héroe de un relato que parece estar muy cerca de la cotidianidad del espectador. Las cintas de este tipo son inspiradoras y sencillas de digerir, sin embargo, llegan a ser tan predecibles que dejan de ser disfrutables. A menudo, desde el comienzo de la cinta, ya sabes el final e incluso, si eres un conocedor, lo habrás sabido desde antes de que la película fuera filmada. Esto no necesariamente es un problema pues, a estas alturas, parece que hemos visto todas las tramas posibles y, lo que realmente compramos, no es una historia original, sino una forma original de contarnos la misma historia.

Es en este punto donde Un gesto fútil y estúpido: La historia de Doug Kenney, acierta demasiado. Esta película biográfica distribuida por Netflix nos cuenta la vida de Doug Kenney, un estudiante de Harvard que asciende entre las editoriales estadounidenses para convertirse en fundador de National Lampoon, la revista de humor negro y sátira más exitosa de Norteamérica. Sin embargo, el camino al éxito traerá consigo una serie de demandas por el contenido soez y polémico de sus publicaciones, así como los constantes vicios que desviarán al protagonista de sus principios morales. La trama tiene grandes parecidos con famosas biopics como Rocket Man o La Red Social, siendo esta última con la que comparte más semejanzas, por sus escenas reflexivas sobre la metamorfosis del hombre a la figura pública y el contraste entre el hambre de poder y la lealtad hacia los seres queridos.


Por esta precaria descripción, la historia podrá parecer familiar. A pesar de ello, la narrativa destaca por parodiarse a sí misma. El narrador es el protagonista en su versión adulta quien, a lo largo del metraje, reflexiona sobre su propósito, sus decisiones y el impacto de sus atropelladas relaciones en su trabajo y en su vida; al mismo tiempo que reconoce ser parte de una película, alterar la historia para dramatizar los hechos, audicionar actores sin importar su parecido con las personas a las que representan y ser parte de los clichés más comunes de este tipo de filmes. El estilo cómico está balanceado, pues rompe la cuarta pared para comunicarse directamente con el espectador y hacerlo parte de la historia, mientras retoma bromas de las más icónicas publicaciones de National Lampoon. Cabe destacar que este estilo humorístico no es para todos los públicos, pues algunos chistes pueden resultar altisonantes, desagradables y hasta ofensivos para las audiencias más conservadoras, por el alto grado de acidez e irreverencia que caracterizó al protagonista.

Otro punto a favor de la cinta es el final, del cual no pretendo dar demasiados detalles. Basta con decir que realiza una reflexión profunda sobre el verdadero legado de Doug Kenney: su capacidad de provocar sonrisas en la gente que lo rodeó. El tercer acto enfatiza la importancia de esta herencia como la máxima expresión de trascendencia humana: el humor, el gozo y la alegría. Me atrevo a decir que su mensaje supera al de las biopics tradicionales, siendo impactante y, al mismo tiempo, contundente: en la vida real, lo único que vale la pena es la felicidad que das. Aunque los guiños a la revista National Lampoon son indiscutiblemente más disfrutables si se conoce el material original, no es necesario para comprender a qué hacen referencia, pues la película te lleva de la mano a través de los varios mensajes que pretendía satirizar. Asimismo, si no conoces la historia de Doug Kenney, te recomiendo no investigarla antes de ver la película, para disfrutar los giros en la trama y la increíble narrativa.

La película es recomendable; entretiene, divierte y reflexiona. No puede evitar caer en muchos clichés, pero toma caminos adversos para hacer de esta biopic algo diferente y, sobre todo, fresco para una historia que podría resultar ya conocida. Por más discutible que pueda ser el género, está joya escondida de Netflix cumple su objetivo: dar al espectador una muestra de alegría de la vida real y, a cambio, obtener un gesto fútil y estúpido.

De Dylan a Scorsese y viceversa

Por Juan H Polanco


Innumerables opiniones, miles de artículos respecto a su obra musical y literaria acerca de ese artista que no deja de transformarse.

¿Resulta ocioso que un fan de Dylan pida la palabra después de todo lo dicho? ¿es pertinente una más?

Que un empedernido melómano coleccionista de música, hasta el fetichismo, solicite una intervención, se justifica sólo en el entendido de que hay confianza o lo que es lo mismo que está ante otros feligreses o con una flota con un padecimiento similar.

De cualquier manera, es menester ser breve en esta alocución, y breve porque para discursos pausados los de las siete de la mañana. Además, aprovecho para dedicársela a otro seguidor de Zimmerman, que se llamó Oscar López.

Dos veces conseguí asistir a un concierto de Dylan y fue en ambas ocasiones en compañía del Oscar, también con Los Lobos que acompañaron a Dylan en una de esas ocasiones. Cuando me enteré de este evento, le pedí a Carlos que moviera sus influencias para que me insertara y pudiese leer estas líneas. El motivo: La asociación entre Martin Scorsese y Bob Dylan.

Esa sinergia entre uno de los más notables cineastas estadounidenses y la obra de Dylan. Martin Scorsese, un neoyorkino descendiente de italianos, integrante de la generación conocida como el Nuevo Hollywood surgida a finales de los sesentas del siglo XX, al lado de Paul Mazursky, Casavetes, Denis Hooper, Artur Penn, Brian de Palma, Coppola; generación de directores que mandaron al carajo la mirada del cine convencional gringo para hacer un cine nuevo, egresados de escuelas de arte que utilizaron las tecnologías de su época y emergieron con una narración personal independiente y contemporánea con la música, la literatura y los movimientos sociales de esa década.

De la filmografía de Scorsese, amplia y profusa, en esta ocasión me refiero en particular a la producción que ha hecho en relación con la música, que también es extensa, con una decena de películas y documentales relacionados con el blues y el rock, en especial con el rock, destacan lo que ha hecho en especial con Bob Dylan.

Autor de un testimonio fundamental en la historia del rock, productor y director en The Last Valz, que es un documental bellamente fotografiado en el 78, y es uno de los primeros superconciertos que reunieron, -con el pretexto de la última tocada de La Banda- a los amigotes de esa agrupación canadiense, entre otros aparece Dylan, Neil Young, Ringo, George, Doctor John, Joni Mitchell, entre otros.

Scorsese tiene una evidente fascinación por la música y por algunos de sus personajes, no contento con ese primer gran largometraje rockero para La Banda, ha realizado otros tantos, en el 2008 hace un magistral filme denominado Shine a Ligth, con unos Stones de primera, grabado con una calidad de audio e imagen asombrosa, un retrato de sus satánicas majestades, y sus veleidades previas a sus espectáculos, si les gustan los Rolling y no lo han visto, allá ustedes.

Destaca también el Living in the material world, documental sobre y para George Harrison en el 2011, un enorme homenaje a Harrison en ese documento de más de 4 horas y media, con material que sólo el Scorsese se consigue para sus trabajos.

Martin también participó en la integración del documental para el cincuentañero Festival de Woodstock, mítico evento de tres días de paz, amor y música. Sirva este paréntesis para destacar unas cuantas cosas de este suceso: destinado desde su inicial organización al fracaso comercial, pues no obtuvieron los permisos necesarios, así que en realidad Woodstock, no sucedió en Woodstock, no obtuvo en su convocatoria, la participación de las bandas más celebres de aquel momento, no aceptaron los Rolling, ni Zeppelin, ni Purple, ni los Doors, ni los Beatles, ni Dylan.

Su cumple es en estos tres últimos días, su 50 aniversario que no fue posible celebrarlo como se tenía pensado, y aunque en el 94 hubo un Woodstock realmente sensacional, no alcanzo la celebridad del primero. Como que sin Janis, Hendrix y Cocker, está un poco difícil.

El caso es que, además de estos filmes el tal Scorsese, cautivado por la vida y obra de Dylan realiza un par de documentales, dignísimos de su personaje, se da la licencia para brindar un par de documentos, históricos y estéticamente superlativos.

Dirige y produce el NO DIRECTION HOME, que es el primero de ellos, un relato biográfico que reúne una gran cantidad de material para ilustrar la migración de un tal Robert Allen Zimmerman a un Bob Dylan, su periplo del frío y aburrido medio-este gringo a la gran manzana, de Duluth Minesota a Nueva York, pasando por las zonas inundadas de blues, de Arlo Guthrie a Allen Ginsberg y Joan Báez.

Del country al folk, del folk al rock, de la acústica a la eléctrica y de regreso o combinado para hacer el sonido Dylan, ¿pero cuál sonido Dylan? ¿el del Freewheelin', o el del Blonde on Blonde, o el del John Wesley Harding, o el del Desire o cuál Dylan? No sólo los sonidos sino su perspectiva, bajo la influencia de los beats, de los poetas malditos, de Rimbaud y Ferlinghetti y Ginsberg, Kerouac y Dylan Tomas, para un cóctel que la da un discurso único abundante que ya sabemos lo ha cambiado algunas veces, varias veces.

Para beneplácito de algunos y para la impaciencia de otros no es precisamente consistente en sus posturas. Aunque su gran consistencia, sea precisamente en esa voluntad de cambio, su actitud contestataria y la necedad para llevar la contraria, el permanente inconforme.

A ese mosaico de los diferentes Dylan, se intenta acercar el documental que pergeñó Scorsese, filme en blanco y negro que resalta los diferentes tonos de la personalidad de este sujeto siempre listo a negar lo que de él se intenta explicar.

Quizás por eso el mismo Dylan se ha dado a la tarea de escribir su biografía, justo en ella en el prefacio aparece esta oportuna cita de Oscar Wilde: “Resulta comprensible que todo individuo notable pueda tener sus 12 apóstoles, pero por qué tiene que ser siempre Judas quien escriba su biografía”.



En Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan History, Scorsese hace una recreación de la mítica gira donde Dylan hace de las suyas allá en la mitad de los setentas. Una gira que nunca se repetiría, faltaba más, eso no es propio de este señor, sin embargo, no contábamos con Scorsese, para recopilar los registros de hasta cuatro camarógrafos y obtener el registro de uno de los mejores Dylan’s, en un tour ¿inspirado en Kerouac?, estrenando rolas, interpretando con arreglos diferentes otras, decepcionando al público que quiere sus canciones como en el disco y eso no se va a poder porque en cada gira se reinventa y se coverea.

La celebre y mítica gira, misteriosa desde el origen de su nombre, la composición de una ecléctica banda que se va integrando con los músicos con los que recién había grabado el álbum Desire, mas las incorporaciones de Joan Baez, Roger McGuinn, T Boone Burnet, Paty Smit, Joni Mitchel. Si en cada disco el admirador de Dylan Thomas le da vuelta a la tuerca, sólo que Bob al revés, para que en cada gira apareciera un nuevo Dylan. Y en esta no es la excepción.

El pedal steel de Mansfield, el violín eléctrico de Scarlet Rivera, el glam de Manson; todos ellos generaron que A hard rain is gonna fall, o One more cup of coffe o Isis o I see may life come shinin suenen sin exagerar sensacionales, impresionantes, maravillosas y sorprendentes.

El resultado es como decía, uno de los Dylan más cabrones, inspirado, con punch, poesía y ritmo rocanrolero. Además, en esta carta de amor que Scorsese regala a la música, brinda también una mirada a los Estados Unidos de la mitad de los setentas con su crisis moral y económica, con el escándalo de Watergate y la derrota en Vietnam. Rolling Thunder Revue, con su edición hipnótica es un aporte más del maestro Scorsese al cine, a la música y a la historia de su país.

Acusado de ser uno de los músicos más influyentes; colecciona grammys, globos de oro, premios de la Academia, un príncipe de Asturias y el Nobel de Literatura que recibió en su nombre Patti Smith y cuyo discurso remata con una emotiva y emocionante interpretación: Una dura lluvia caerá.

Para terminar, debo usar un calificativo que, a decir de José Emilio Pacheco, es la palabra más sabrosa y rica que México ha aportado a la lengua española por su alegría por versatilidad según la usemos: PINCHE DYLAN.

«El hoyo» en tiempos de encierro voluntario

Por Bertín López 


Existen viejas y nuevas costumbres, unas fastidiosas como aquellas que nos hacía voltear los ojos hacia arriba cuando éramos niños, y unas tantas buenas si somos afortunados en la administración mística del universo, pues sí, he adquirido la bonita costumbre de quedarme en la casa de mi pareja todos los fines de semana; normalmente el tiempo en ese mutuo espacio transcurre viajando por películas y charlas, hemos saltado desde “Jay and Silent Bob” – descubrimiento del que siempre le estaré agradecido –, hasta maratones de “The Office” – Ibid –, pero no todo es un intercambio de gustos culposos, de risas viejas y miedos usados, también hay exploraciones y ese voto de confianza ciego que das cuando sigues una recomendación. 

La sinceridad, y más ya con la edad, es una justificación loable y honesta que nos evita los momentos de náusea, así es que desde el principio le he comentado a mi pareja que no soy de las personas que “disfrutan” (siempre me ha parecido bizarro disfrutar el miedo, el horror, el susto, las miradas que se esconden en las esquinas) las películas de miedo, sin embargo el thriller o aquellas que te dejan con un sabor metálico en la boca son de mi agrado, aquí hablamos de “Seven”, “Irreversible”, “Pi”, etcétera. Pues el zigzagueante devenir que todos conocemos al buscar una película en Netflix nos llevó hasta “El hoyo”, una cinta española – sí lector, le tuvimos que poner subtítulos porque ese castellano es difícil de entender para cualquier hispanoparlante – que de inmediato hacía voltear las cabezas y preguntar si estaría bien ver eso que acontecía, y es que muchas veces vemos algo tan limítrofe, tan en la orilla de lo que nos convierte en seres morales que el vértigo se apodera de nosotros, como aquél libro que leímos y que nos hizo esas preguntas que todos nos hemos imaginado, no, no las voy a mencionar porque aunque de todos, también son de nadie, privadas como esos pensamientos sucios que tienes en la regadera o antes de dormir. 

Si esto fuera una reseña aquí me valdría de mil citas, referencias e interpretaciones, pero como no lo es, evitaré esto, la cinta es muy sencilla de descifrar, no creo que haya malas interpretaciones, su naturaleza ascendente y descendente nos apunta inmediatamente a la crítica de la jerarquización ya sea espiritual, económica, social o especista, tampoco creo que nuestro mundo actual nos permita ya una visión tan simplista del mundo, o estás “arriba”, o estás “abajo”, el mundo es horizontal ahora, todos vamos gateando en un desierto infinito, pero en nuestra psique principalmente católica, ir pa’rriba es mejorar, ir pa’bajo es descender al infierno.

La película tiene sus tintes gore, tuve que servir de telón muchas veces para mi pareja cuando saltaba algún miembro amputado o una tripa voladora, pero la verdad las películas sangrientas me dan un poco de risa, no hay nada más gore que ir a comprar un kilo de carne molida a la carnicería y todos lo hacemos. 

La película tiene un aspecto que cae en estos tiempos de forma más inquietante, y es que encerrados todos por esta emergencia, parece que todos estamos en El hoyo, ascendiendo y desciendo en mi casa todos los días encerrado, asciendo para ir al cuarto y dormir, desciendo para ir al comedor y comer, las personas van subiendo en su estado de pánico y las economías van descendiendo en solvencia, si bien la metáfora normalmente funciona, especialmente en este encierro parece que vamos oscilando entre niveles cada vez más inferiores y espesos, sin la certeza de qué nos encontráremos en el próximo nivel, no hagan pánico lectores, el mundo es plano y los únicos hoyos que sobreviven son los disfrutables, pero esta película nos hace de nuevo preguntarnos si estamos descendiendo, qué sorpresas apocalípticas leeremos de nuevo en internet que nos hagan esconder la mirada sospechando una escena gore. 

El tiempo transcurrirá como normalmente lo hace, y en un futuro pensaremos en este encierro y en la película con un poco de trémulo y risa, las situaciones se normalizarán y comenzaremos a temerle sólo al infierno místico del que nos hablan en misa, por el momento lectores, estamos en el hoyo, y cada quién puede contener un solo ítem, recuerden que aquello que consideramos esencial puede terminar siendo una carga también, así que soporten este encierro, este hoyo al que nos sometemos con la fiel certeza que nosotros sí podremos salir.

Las flipantes aventuras de Drácula en Netflix

Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo


Netflix y la BBC han lanzado una nueva y arriesgada adaptación al clásico de Bram Stoker publicado en 1857. El vampiro más famoso de la historia vuelve a escena ahora recreado por las mentes de Mark Gattis y Steven Moffat (Doctor Who, Sherlock)


¿Era necesario? ¿Qué no se ha dicho ya del Conde Drácula?

Después de tantas adaptaciones cinematográficas, teatrales y literarias resulta difícil imaginar otra historia que pudiera abonar algún elemento relevante al mito del príncipe rumano de Valaquia.



Aunque seguramente los vampiristas más recalcitrantes resultaran insatisfechos con ciertos detalles de la producción, bastan unos cuantos minutos del primer episodio para adentrarnos en una historia sombría de horror, pero con rastros de fino humor negro entre las paredes del viejo castillo transilvano.


En apenas tres episodios, la miniserie nos lleva en un viaje de varios siglos desde los orígenes del Conde Drácula en Europa del este hasta sus batallas finales con los descendientes de Van Helsing en occidente. Destaca de sobremanera el montaje audiovisual que dota a la historia de ese ambiente gótico necesario para contar al vampiro.

«La leyenda del Conde Drácula se transforma con nuevos cuentos que dan cuerpo a los sangrientos crímenes del vampiro y sacan a la luz su vulnerabilidad»


La química del Conde con la antagonista y los inesperados giros argumentales son otros de los aciertos a tomar en cuenta, además del buen ritmo de la historia, principalmente en los primeros dos episodios. Aunque la parte final tiene un inicio prometedor, queda la sensación de que el último episodio está metido con calzador y resulta un poco apresurado para el espectador. Las buenas intenciones de llevar a Drácula a un lugar nunca antes visto se vienen abajo con un final endeble y poco aventurado.


Por su parte, el danés Claes Bang nos regala el vampiro clásico con su capa, comillos y hambre de torrentes sanguíneos. Narcisista y seductor por algunos momentos; socarrón y desvergonzado por algunos otros, pero siempre brutal, perverso y amenazador. Con guiños a los dráculas de Christopher Lee y Bela Lugoso, aunque lejos del drácula Gary Oldman.


Aunque la mayor parte del tiempo, la historia resulta entretenida, sentimos que las flipantes aventuras del Drácula de Netflix se quedaron cortas, tomando en cuentas los numerosos pasajes y referencias de la obra de Bram Sotker que pudieron ser y no fueron.


“Bird box” y “The ballad of Buster Scruggs”: ¿Netflix, nueva capital del buen cine?


Cinetiketas | Por Jaime López | 

TW: @JaimeComunidad3


Sin lugar a dudas, las generaciones contemporáneas -con posibilidad de acceder a las plataformas digitales- han encontrado en Netflix una nueva manera de consumir entretenimiento, lo que incluye séptimo arte y diversas series.

En ese sentido, los contenidos fílmicos exhibidos de esa forma han mejorado notablemente durante el último año, gracias a la calidad de las producciones estrenadas, así como por la participación de prestigiados realizadores, por ejemplo, Alex Garland ("Aniquilación" y "Ex Machina") o Bong Joon-ho ("Okja" y "El expreso del miedo").

Ahora, Netflix presenta un par de películas orquestadas por un trío de creadores laureados con el Oscar y ampliamente reconocidos a nivel mundial: Susanne Bier y los hermanos Coen.

La primera (alabada por las cintas "En un mundo mejor" y "Después de la boda") dirige a Sandra Bullock en "Bird box: A ciegas", un drama de corte apocalíptico en donde las personas están siendo mermadas y extinguidas por un ente invisible, que las motiva a suicidarse o cometer homicidios.

Si bien es cierto que dicho metraje nos recuerda a propuestas similares como "El fin de los tiempos" o "La niebla", la historia escrita por Eric Heisserer logra establecer sólidamente su propio universo y reglas, en el que utilizar la vista se vuelve una sentencia de muerte.

Aunado a ello, la protagonista entrega una actuación digna y creíble (mejor que la brindada en "Ocean's 8: Las estafadoras), con un conflicto emocional de por medio ciertamente complejo: una mujer que rehúye la maternidad y que, aparentemente, no quiere establecer ningún lazo emocional con los infantes a los que custodia (a los que de manera indiferente llama "niña" y "niño").

En resumen, "Bird box: A ciegas" es una película entretenida, dueña de una premisa inquietante. Eso sí, cuenta con un par de detalles poco "reales" (salidas fáciles del guion), pero no trata de explicar ni dar solución a su antagonista, algo que se agradece en una época plagada de filmes complacientes y espectadores pasivos. De hecho, el desenlace de dicha pieza pudo haber sido más cursi y hollywoodense, pero evitó ello.



Pasando a la nueva producción de Joel y Ethan Coen, "La balada de Buster Scruggs" (por su título en español), se trata del homenaje que la magnética dupla creativa le rinde -una vez más- al género western, ese que han abordado anteriormente en su filmografía ("Temple de acero" y "Sin lugar para los débiles"), y al que le inyectan nuevos bríos, gracias a un sexteto de refrescantes cuentos escritos por ellos mismos.

De ese modo, resulta maravilloso lo que dichos cineastas hacen con personajes habitualmente secundarios en ese tipo de propuestas (ojo a la historia que involucra un banquero, “Señor sartén”) o el modo en que revierten algunos convencionalismos del género. Ejemplo de esto último es el episodio liderado por Tim Blake Nelson, en donde el protagonista no tiene un físico de ensueño (aunque sí derrocha mucho carisma), cuyo final es inesperado.

Ahora bien, no queda en tela de juicio la hermosa cinefotografía del francés Bruno Delbonnel (quien demuestra su oficio para los tonos azulados, ocre y verdosos, además de construir cuadros que parecen postales), ni el cuidado diseño de arte a cargo de Jess Gonchor (habitual colaborador de los Coen). Ambos aspectos (para nada acartonados) denotan con creces profesionalismo y calidad, que hacen ver al Viejo Oeste como un lugar idílico donde vivir, a pesar de las atribuladas o melancólicas situaciones que alberga.

Finalmente, los hermanos favoritos de Hollywood demuestran su don para orquestar lacónicos relatos, así como argumentos ágiles (que oscilan entre la comedia y la acción) o capítulos pausados repletos de diversos simbolismos visuales. Es decir, confirman que son unos ases de la dirección y unos referentes imprescindibles de la actual industria cinematográfica.

Yalitza Aparicio: Yo también fui trabajadora del hogar


Cinetiketas | Por Jaime López | 

TW: @JaimeComunidad3


Su voz emana un aire de dulzura, muy similar al que transmite con su personaje de "Cleo" en el más reciente filme de Alfonso Cuarón: "Roma"

La manera en que se dirige de "usted" y no de "tú" con quien suscribe este texto hace recordar esa educación forjada en las comunidades alejadas de las grandes urbes del país. Un símbolo de respeto, que hace sentir honrado a cualquiera y que, además, evidencia su humildad.

Es Yalitza Aparicio, la intérprete revelación del momento, que está recibiendo la atención de la comunidad cinéfila mundial por su genuina representación de una trabajadora del hogar, capaz de derrochar cariño y devoción desinteresados, así como de proteger a los hijos de su patrona como si fueran de su propia sangre.

"Yo en algún momento fui una trabajadora doméstica, para solventar los gastos de mi escuela, igual, en alguna ocasión fui a trabajar con mi mamá a donde ella iba, y desde siempre he considerado que las trabajadoras del hogar deben tener los mismos derechos que cualquier otro trabajador: tener derecho a un aguinaldo, tener derecho a un seguro", responde la joven -que esta semana cumple 26 años- originaria de Oaxaca cuando se le cuestiona sobre sus conceptos acerca de las empleadas domésticas antes y después de filmar "Roma".


Las palabras de Aparicio cobran mayor relevancia cuando uno atestigua el documento visual de Alfonso Cuarón, pues la también educadora de preescolar logra apropiarse de su papel con mucha veracidad, producto de conocer directamente las necesidades de un sector constantemente invisibilizado o estereotipado.


"Yo creo que (la película) muestra esta labor; no se dan cuenta que también son seres humanos, aparte siempre están ahí apoyando y entregando todo lo mejor en su trabajo", expuso. 

La considerada por la revista Time como la mejor intérprete del año definió a su "Cleo" como una mujer fuerte, que entrega el corazón en lo que hace y que es "increíble", como la persona en la que el director nacional basó su historia.

Igualmente, añadió que el éxito de "Roma" radica en retratar la fortaleza de las féminas ante las adversidades que se les presentan, así como en mostrar varias realidades con las que la audiencia nacional puede identificarse.


Talento y sinceridad innatos 

Durante la entrevista concedida a esta casa editorial, la nominada a los Critic's Choice Awards no teme admitir su escaso acercamiento al séptimo arte mexicano, pues explica que, antes de involucrarse en ese ámbito, su vida estaba enfocada en trabajar y estudiar, además de que no había cines en su comunidad de origen.

"(Mi vida) siempre era salir de la escuela e ir a trabajar, salir de trabajar e ir a la escuela, así que creo no era nada (cinéfila)", acotó.

Asimismo, cuando se le preguntó si cree que existe una segunda Época de Oro del cine tricolor, contestó entre risas: "Supongo que sí".

Eso sí, destacó que la tierra del águila y el nopal cuenta con grandes talentos de la lente, por lo que desea que la sociedad mexicana disfrute y conozca más su propio cine. 

Por otra parte, la novel artista mostró prudencia (y nobleza) respecto a los comentarios discriminatorios y racistas que se han vertido en contra de ella, limitándose a subrayar su esperanza de que "Roma" concientize a la gente de que todos somos iguales y que todos deben apoyarse mutuamente.

Finalmente, la ganadora del New Hollywood Award confesó no saber si continuará trabajando en el mundo del celuloide, pues explicó que está tratando de disfrutar el momento (consejo que ha recibido de muchas personas) y de las atenciones generadas por la película.

Reconoció que haber trabajado con Cuarón le ha permitido descubrir y experimentar cosas nuevas. En esta dinámica, comentó no estar preocupada por ser postulada al Oscar; abundó que el "regalo mas grande" para ella es el impacto que está teniendo la cinta en varias partes del mundo.

"Muchas gracias a usted" es la expresión con que Yalitza da por concluida la entrevista con este reportero, develando parte de las razones por las que Cuarón la eligió como su estelar: su humildad a flor de piel, algo que exuda cada vez que aparece a cuadro, convirtiendo a "Roma" en una obra inolvidable.

“Hasta los dientes”: el escape fílmico de la bestialidad


Cinetiketas | Por Jaime López | 

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Vivimos en la era de las noticias y de las denuncias efímeras, en donde los clamores sociales tienen pronta fecha de caducidad por la inmediatez que caracteriza a las dinámicas de la mayoría de los medios informativos. La época de las bestias y de la memoria a corto plazo. Así, las y los asesinados de este país son nombres que se olvidan rápidamente o estadísticas que se arrumban en los fríos archivos institucionales.

Justo ahí es donde el séptimo arte documental juega un papel fundamental, pues las víctimas dejan de ser cifras, y la audiencia puede sentir como suya la tragedia plasmada en pantalla grande.

“Hasta los dientes”, la ópera prima de Alberto Arnaut, es una muestra clara de cómo el cine puede comunicar profunda y dignamente (sin “amarillismos” en el camino) un lamentable suceso, y al mismo tiempo crear una conexión emocional directa con quien lo esté viendo.

Estrenada en el marco de la primera Fiesta del Cine Mexicano, dicha película indaga en el asesinato de Jorge y Javier, dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, que aspiraban a convertirse en exitosos profesionistas, y cuyo mayor pecado fue haber estado en el lugar y momento equivocados.

¿Los culpables de su homicidio? Integrantes de las fuerzas armadas regiomontanas, quienes confundieron a los alumnos con sicarios, y que tras el evento trataron de encubrir su error.

De eso y más va “Hasta los dientes”, una obra que conmocionó a la comunidad que la presenció en la reciente edición de Ambulante, y que sin lugar a duda es uno de los documentales imprescindibles de revisar este año por diversas razones: ya sea por la crítica que le hace al Estado fallido que padece el territorio azteca, ya sea por la manera en que usa al celuloide como un vehículo para combatir la impunidad o ya sea por su hábil narrativa con la que redignifica a las víctimas. 



“Creo que ‘Hasta los dientes’ demuestra que el ejército no está preparado para realizar las labores de seguridad pública. Una de las escenas más importantes de la película es cuando se narra lo que sucedió esa noche, y creo que una cosa muy clara es que todas las personas que estaban en el Tecnológico de Monterrey en ese momento corrían peligro, es decir, de que el ejército haya estado combatiendo en las calles, en ese momento, ponía la vida de todas y todos en peligro”, señalo el realizador.

Durante una entrevista concedida a esta casa editorial, Arnaut admitió no haber cambiado su percepción respecto a las fuerzas castrenses luego de filmar su documental, pues relató que ya conocía aspectos negativos de aquellas, por ejemplo, estar involucradas en la desaparición de ciertas personas o el asesinato de algunos activistas. Sin embargo, dijo tenerle respeto a todas las personas que trabajan por necesidad en ese tipo de institución.

Sobre si ha sufrido algún tipo de amenaza o censura luego de dar a conocer su primera creación de largo aliento, el director respondió que no. Pero reconoció que existe un sentimiento de temor entre comunicadores, activistas y documentalistas porque “estamos en un país que se matan periodistas por hacer su trabajo”. 

Cuestionado por la que manera en que plantea su historia, adentrándose notablemente en la cotidianidad de las familias de los estudiantes asesinados, el egresado de Comunicación Social de la Universidad Autónoma Metropolitana explicó que le parecía importante usar un “background emocional” para generar empatía entre los espectadores.

Por otro lado, informó que, a ocho años del crimen en turno, no habido una sentencia en contra de los militares involucrados; dijo que las fuerzas armadas deben permanecer en los cuarteles y manifestó su preocupación por las declaraciones de la próxima administración federal de que el ejército seguirá en las calles sin marcar una ruta mientras es sustituido poco a poco por la policía federal.

“Hasta los dientes” puede verse por estas fechas en aproximadamente 400 salas de México. Posteriormente, se estrenará el 14 de septiembre en 8 Cinépolis de Guadalajara, Xalapa, Ciudad de México y Monterrey, así como en algunas cinetecas estatales, según su orquestador. Además, buscará ser seleccionada en la próxima entrega del Ariel, algo que seguramente logrará por lo pertinente de su tema, así como por su ardua investigación periodística y su extraordinaria narrativa.

ACTUALIZACIÓN: Disponible en Netflix.

‘El Chapo’ de Netflix retrata las tropelías de Peña y Calderón

Cinema Coyote | Por Alex Carrillo 


Hace unos días Netflix liberó los trece capítulos de lo que será la tercera y última temporada de El Chapo, serie que narra el camino que siguió Joaquín Guzmán Loera para convertirse en el narcotraficante más poderoso del continente.

Más allá del entretenimiento que pudiera brindar la producción al adentrarnos en el submundo criminal del narco mexicano, como ya lo han hecho infinidad de series, telenovelas y películas; la verdadera aportación de El Chapo se encuentra precisamente en la radiografía que hace del poder político y de ciertos episodios de la vida pública del país.

Si no has visto la serie y piensas hacerlo, deberías dejar de leer aquí.




¿Política-ficción?

Aunque en la segunda temporada de El Chapo se revela de manera un tanto superficial que la campaña de Felipe Calderón fue financiada en parte por el Cartel de Sinaloa para evitar que ya sabes quién llegara a la presidencia; en esta última entrega se hacen más que evidentes los nexos del crimen organizado con el gobierno federal.

Si bien es cierto que la serie hace especial hincapié en que muchos de los sucesos y personajes han sido creados de manera ficticia para crear un efecto de mayor dramatismo, no hay que ser un genio para reconocer el contexto real de diversas situaciones.

Para empezar una de las principales hipótesis de la serie es el pacto tácito entre EPN y El Chapo para llegar a la presidencia a cambio de inmunidad. El día de la elección el Cartel de Sinaloa operó a favor del PRI (PTI en la serie) para que su candidato Enrique Peña (Esteban Prieto en la serie) ganara de forma masiva en la zona del triángulo dorado (Chihuahua-Durango-Sinaloa).

Ante el escenario de la derrota, la figura de Felipe Calderón habría llegado a un acuerdo con el PRI para evitar nuevamente la llegada de la izquierda y con ello evitar también un posible juicio político por las miles de víctimas de su guerra contra el narco.

Hay referencias directas al uso de tarjetas Monex que repartió el PRI durante la elección y se alude a personajes como "La Gaviota" ("La Paloma" en la serie) y al innombrable Carlos Salinas de Gortari, personaje omnipresente a lo largo de las tres temporadas, orquestador de todo espectro político de la trama.

La serie toca puntos de las diversas crisis del gobierno de Peña Nieto, como el escándalo de la Casa Blanca y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, hasta llegar al descenlace situado en la última gran fuga de Joaquín Guzmán Loera, suceso que desembocaría en su recaptura y final extradición a los Estados Unidos.

En términos generales El Chapo vale la pena como producto de entretenimiento y cuenta con actuaciones destacadas de histriones con larga carrera en el medio. También ayuda a comprender un poco de la vida pública -y criminal- de México en las últimas décadas, desde los zapatos de los carteles y los grandes capos de la droga en México.

¿Política-ficción?

Otras 7 razones para ver –ahora- la segunda temporada de ‘Queer Eye’ en Netflix


Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |

‘You’re strong, you’re a Kelly Clarkson song, you got this.’
-Jonathan Van Ness-


Desde que me enteré de la fecha de estreno de la segunda temporada de ‘Queer Eye’, enseguida la anoté cuidadosamente en mi agenda porque en definitiva, ansiaba ver los nuevos casos y analizar qué de nuevo tenían que ofrecernos nuestros consentidos ‘Fab5’ y resulta que de la emoción, sólo me bastaron cinco días para ver la temporada completa. Investigando un poco (o más bien stalkeando a los chicos en sus redes sociales), descubrí que ambas temporadas –la primera y la segunda- fueron filmadas ‘back to back’ es decir, de corrido, por eso no vemos taaaantas propuestas diferentes o cambios en la estructura de la serie. Sin embargo, el formato es el mismo del que nos enamoramos y nuevamente funciona bastante bien, haciendo que nuestras emociones se descontrolen capítulo tras capítulo, aunque aquí entre nos, sentí mucho más emotiva la primera temporada (lloré más, pues). Aquí les van mis nuevas siete razones para ver los nuevos episodios de esta increíble serie:



1.      Nuestros 5 mejores amigos, están de regreso.
Admítanlo, ya hacía falta ver a nuestros ‘Fab5’ haciendo de las suyas en pantalla contagiándonos con sus personalidades extravagantes y haciéndonos sentir que forman parte de nuestro grupo incondicional de amigos. Karamo (que en estos cuatros meses se comprometió ya con su novio de 8 años Ian), Tan, Jonathan, Antoni (quien está abriendo su propio restaurante en Nueva York) y Bobby regresaron para hacernos reír, llorar, a sentir pena ajena y a tomar nota de sus amplios conocimientos. Algunos conservaron sus estilos de manera intacta (Karamo… ¡por favor ya saca tu propia línea de bomber jackets!), mientras otros añadieron ciertos toques distintos que en lo personal, me gustaron bastante (Antoni y sus pañuelos alrededor del cuello… ¡wow!). Los cinco se notan cada vez más compenetrados en lo personal y en lo profesional y nos queda claro que la química entre ellos es auténtica. Me imagino que cada uno de nosotros tiene un ‘queer’ favorito; yo me siento incapaz de elegir nada más a uno… ¿y ustedes?




2.      Tammye Hicks
‘Miss Tammye’, ‘Mama Tammye’ o simplemente ‘Mamma’, fue la gran revelación de esta segunda temporada. Habitante del pequeño pueblo ‘Gay’ en Georgia, Tammye fue la encargada de hacernos derramar el primer mar de lágrimas y no sé qué tanto estábamos preparados para ello. ‘Todos necesitamos una Tammye en nuestras vidas’ he leído en incontables tweets y no podría estar más de acuerdo. Con mucho amor, apertura, paciencia y aceptación, esta señora sureña le abrió las puertas de su casa y de sus problemas a los ‘Fab5’; con una historia bastante conmovedora y el deseo constante de ser para los demás, ‘Mamma Tammy’ se ganó nuestros corazones y nos hace creer que verdaderamente existen personas buenas en el mundo y es aún más notable porque es la primera mujer a la que ayudan en toda la historia de ‘Queer Eye’. Finalmente, es quien más hizo llorar a Antoni con su discurso final así que TIENEN que verlo.




3.      Los nuevos héroes.
¡HAY UN MEXICANO ENTRE LOS NUEVOS CASOS! Sí, inevitablemente me emocioné bastante desde que vi el tráiler y vi a este dude con una playera que dice ‘Hecho en México’ y su acento francamente me encanta. Cada uno de los nuevos héroes y heroína, tienen mucho que cambiar pero también mucho que enseñarnos. Son personas que, como nosotros, tienen sus problemas, sus deficiencias y necesitan una ayudadita para poder salir delante de la mejor manera posible; buscan un objetivo que obviamente se cumple y nos hacen reflexionar acerca de nuestras propias metas a mediano plazo y nuestros rollos personales. Uno de los casos más representativos en esta nueva temporada y que realmente me causó un gran impacto, fue el de un chico transgénero llamado Skyler. Uno está informado, respeta, acepta y ama, pero nunca lucha por los demás, nunca se comprende totalmente el sufrimiento que padece la comunidad transgénero y los pequeños grandes detalles que hacen la diferencia en su cotidianidad. Seamos más humanos y hermanos y comprometámonos en luchar por el otro. 



4.      Más y más y más tips para todos.
Desde arreglar/organizar nuestros cuartos, mandar a entallar nuestra ropa, usar protector solar siempre, cocinar rápidamente una ensalada vegetariana y aprender a socializar de manera más natural, todos los tips que nos comparten los ‘Fab5’ son 100% útiles para la vida diaria. Si bien hay algunas recomendaciones que ya conocíamos gracias a la temporada pasada, hay otras que valen la pena aprenderse y ponerlas en práctica.



5.      Todos necesitamos potencializar nuestros talentos.
Siento que cada uno de nosotros debería tener a un Karamo que nos haga despertar del letargo en el que a veces nos encontramos y verdaderamente ponernos a trabajar en aquello que realmente nos apasiona y que sabemos, somos buenos en ello. Yo tengo varias cosas en mente y estoy segura que ustedes también. El trabajar de manera individual y colectiva, sin duda nos hará vivir en mejores condiciones y esta segunda temporada nos lo deja bien claro.




6.      Te hará reír más de la cuenta.
Como bien les dije, en MI opinión la primera temporada fue mucho más emotiva y me hizo llorar en cada capítulo; la segunda, me hizo reír muchas más veces gracias al ingenio, las frases y las situaciones en las que se vieron inmersos los ‘Fab5’. Tan en particular, me regaló un inolvidable momento que hizo que riera escandalosamente como suelo hacerlo cuando algo verdaderamente me causa gracia.



7.      Antoni Porowski. Sí, otra vez.
Nuevamente Antoni aparece en esta lista y no me importa en lo absoluto. Me encanta Antoni y, si bien esta temporada nos enseña a cocinar comida iraní, a hacer pasta desde cero, a arreglar una mesa para nuestros invitados… admitámoslo sin pena, su sección es de las más ‘simples’ por así decirlo pero, su gran personalidad y su precioso aspecto (sí, sí, es muuuuy guapo), lo hacen una vez más merecedor de un lugar en mi lista. Cada vez podemos conocer más cómo es en realidad, así como esos tintes medio mamones que a veces se carga pero, también es muy honesto, emocional, gracioso, empático y sobre todo, servicial. ¡Te queremos Antoni! Amamos tus ‘bandanas’ nuevas y tus ya constantes playeras de ‘The Strokes’. Por cierto, hay un capítulo donde aparece con delineador en los ojos y bueeeno… ¡mamma mía!



Aquí estuvieron otras siete razones para animarlos a ver ‘Queer Eye’; les prometo que no se van a arrepentir con esta nueva temporada y que sacarán buen provecho de ella. Como se los dije en el artículo pasado: está dirigida a gays, hetosexuales, bisexuales, hombres, mujeres, niños, abuelos… ¡todos tienen que ver esta serie! y empezar a proyectarnos para tomar cartas en el asunto.






¡ACTUALIZACIÓN Queer!

Recientemente ‘Queer Eye’ sacó un nuevo episodio de 20 minutos de duración filmado en un pueblito de Australia llamado ‘YASS’… ¡Sí, literal! YASS QUEEN! El capítulo está genial, chéquenlo:




La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!



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