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Vikingos de la cultura pop

Por Fernando Juárez


No sé si se hayan dado cuenta, pero en estas últimas fechas todo lo relacionado a la cultura vikinga y pueblos nórdicos ha tenido una creciente popularidad, que fue un poco detenida por el confinamiento (que nada más iba a durar 15 días y que ya lleva más de un año) lo anterior se ha visto reflejado en todos los medios de entretenimiento y ámbitos sociales y para muestra, un botón.

Espero que algunos de ustedes recuerden el auge de festivales medievales y nórdicos que cada 15 días eran celebrados en las inmediaciones de la CDMX, o aún más notorio el clásico corte de pelo que alguno de sus amigos llegó a portar o los anuncios en redes sociales y páginas de compra de hidromiel o cervezas artesanales, dicha popularidad también apareció en videojuegos como Assassin's Creed Valhalla y como era de esperarse en películas y series.

Actualmente en la plataforma Netflix encuentran tres series cuya trama gira en torno a los vikingos; la primera y más popular es Vikings, que nos narra el ascenso al poder de Ragnar Lothbrok en una especie de drama histórico donde se cuenta de una manera un poco idealizada y hasta en ciertas ocasiones romántica los logros militares y políticos, por desgracia y para aumentar la depresión crónica de algunos de ustedes, no existen pruebas claras de que dicho personaje haya existido en realidad, algunos aseguran que se trata de una mezcla de leyendas y mitos de diversos reyes nórdicos atribuidos a un solo individuo.

La segunda y que a mi parecer es la más rescatable es The Last Kingdom, en ella tenemos que acompañar a Uhtred Ragnason en sus aventuras por intentar recuperar sus dominios y luchas por hacerse de un nombre mientras se desarrolla la unificación de lo que actualmente se conoce como Inglaterra, la particularidad de esta serie es que está basada en los libros de Bernard Cornwell, quien se caracteriza por presentar personajes muy desarrollados y con detalles históricos curiosos. Lo malo es que como todas las adaptaciones es mejor leer el libro.


La última serie es Norsemen, una especie de SitCom donde tenemos que ver el día a día de Arvid, un jefe guerrero quien de un momento a otro debe asumir responsabilidades y decisiones que jamás imagino, muy amena si se le da la oportunidad, no la vean si esperan la clásica comedia del pastelazo, pues las bromas son sutiles y tiene ciertos gags recurrentes.

Por cierto, y como dato inútil para su alacena mental, la idea errónea que tenemos de que lo vikingos eran guerreros con cuernos en los cascos se la debemos a dos personas; primero a Richard Wagner quien al momento de estrenar las obras de El anillo del Niblungo decidió que las Valkirias y Sigfrido usaran yelmos con cuernos y alas respectivamente; y en segundo lugar al pintor sueco Gustav Malmström, quien se dedicó a ilustrar la Saga de Frithiof, representando a los guerreros con cuernos en los yelmos para demostrar la tan temible crueldad y fiereza que se narraba en dicha epopeya.

‘Pretend It’s a City’: la legendaria Fran Lebowitz en acción

Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Recuerdo haber visto una entrevista de Fran Lebowitz hace un par de años en donde hablaba sobre lo mucho que detesta subirse a un avión, pero en especial, el único vuelo que ha hecho a Australia. “Es el vuelo más largo en toda mi vida y, por lo tanto, el mayor tiempo que he pasado sin fumar. Fue horrible, parecía una niña preguntándole a cada rato a la aeromoza si ya habíamos llegado y me miraba con cara de ‘estás loca, apenas llevamos 4 horas’. Deduzco que las únicas personas que viven en Australia son aquellas que no tuvieron el valor de enfrentar el vuelo de regreso”. Ese fue mi primer acercamiento consciente con Fran y automáticamente, me pareció una mujer en extremo genial, cruda, divertidísima y sin miedo a decir exactamente lo que piensa. Por eso, cuando andaba navegando por Netflix el mes pasado y apareció el tráiler de ‘Pretend It’s A City’, inmediatamente me impacienté a que se estrenara.

Si no conocen quién es Fran Lebowitz, lo harán (y muy bien) a través de la serie documental de siete fabulosos episodios llamada ‘Pretend It’s A City’, dirigida por el buen Martin Scorsese, amigo de toda la vida de Fran. La amistad entre el cineasta y la autora tiene una muy peculiar y fabulosa dinámica que traspasa la pantalla y de inmediato lo contagian a uno con sus divertidas interacciones (Martin simplemente no puede parar de reírse como histérico en cada intervención que hace Fran). La serie es una especie de tributo a Nueva York desde el punto de vista de este par de neoyorquinos setenteros; un pequeño recorrido por la Gran Manzana acompañada de la perspectiva humorística sarcástica y oscura de Lebowitz quien discute temas diversos como el trabajo, el transporte, el arte, la literatura, el sexismo etc. El título de la serie por supuesto es de la autoría de Fran, cuya relación amor-odio de más de cincuenta años con Nueva York, la ha llevado a ser una de las autoras estadounidenses más reconocidas y una oradora pública altamente solicitada. “Es lo que quise mi vida entera: que la gente preguntara mi opinión sobre las cosas y no tuvieran derecho a interrumpir”.


La historia de Fran con Nueva York surge en 1969, cuando una joven Lebowitz decide abandonar Morristown, Nueva Jersey para aventurarse a vivir a la Gran Manzana, una decisión que ultimadamente le cambiaría la vida por completo. Buscando un lugar seguro para escribir poesía y vivir abiertamente su homosexualidad, Fran trabajó de todo un poco antes de ser contratada por Andy Warhol (sí, EL Andy Warhol) como columnista de la revista ‘Interview’. Los trabajos iban desde ser señora de limpieza, chofer, taxista y escritora para pornografía. Hasta que se dio cuenta (como a much@s nos pasa) que simplemente NO le gustaba trabajar y debía conseguirse alguna actividad que le brindara la remuneración suficiente para vivir cómodamente en Nueva York. Cuando comparte esta historia en la serie documental, les juro que solté una carcajada ENOOORME porque parece que me estaba escuchando a mí misma. Y no es broma, en más de una ocasión mi mamá y mi hermana volteaban para decirme lo mismo: “parece que te estamos escuchando hablar”. Compartimos el odio a le gente, la intolerancia a todo y a todos, la frialdad para decir las cosas… para mí no hay un cumplido más grande y grato, que ser comparada con la magna Fran Lebowitz.

Antes de trabajar en la revista de Warhol, con el que nunca se llevó bien, trabajó en la revista ‘Changes’, cuyos contenidos eran básicamente políticos y culturales en tono chic; dicha revista fue fundada por Susan Graham Ungaro, la cuarta esposa del jazzista Charles Mingus. ¿Se imaginan? Después de otros trabajos en revistas, publica su primer libro titulado ‘Metropolitan Life’ en 1978 y luego le sigue ‘Social Studies’ en el 81; ambos son una colección de ensayos sarcásticos en donde narra las constantes irritaciones y frustraciones de vivir en el Nueva York de los años 70s. Acto seguido, Fran se convierte en una celebridad local, frecuentando el famoso Studio 54, constantemente asistiendo a fiestas, conociendo y codeándose con la crème de la crème del medio artístico y cultural. Y así es como básicamente, Fran se convierte en leyenda y en un fashion icon, le pese a quien le pese. *suspiros bonitos*

A la edad de 70 años, uno creería que Fran ya no encuentra motivos para continuar quejándose, pero Lebowitz nos demuestra en efecto, que sí es posible. Las pláticas con Scorsese en ‘Pretend It’s a City’, funcionan como una especie de ‘stand up’, similares a las que tuvieron en el documental de 2010 ‘Public Speaking’ en HBO, también dirigido por Martin. Pero, el mismo Scorsese platica en su reciente entrevista con Jimmy Fallon, que sintió mucha más libertad a la hora de estructurar, filmar y editar esta reciente docu-serie.

“Quería que se sintiera como una especie de irrupción de Fran a nuestros hogares y que nos ‘vomitara’ sus pensamientos sin tapujos”.

Martin Scorsese

Podemos disfrutar de las pláticas/entrevistas de ambos, mientras se entrelazan imágenes de la ciudad, conversaciones, pláticas y otras entrevistas que Fran ha tenido en auditorios, programas de televisión y de radio, y uno que otro cameo interesante.


Una de las tantas ‘peculiaridades’ de Fran es que, por convicción propia, no forma ni le interesa formar parte de la era digital: no tiene celular, ni computadora, ni iPads, ni nada por el estilo. Vaya, ni siquiera llegó a tener una máquina de escribir, sus libros los ha escrito a mano. A mediados de 2019, cuando ‘Pretend It’s a City’ andaba en producción, Fran admite en otra entrevista con Jimmy Fallon: “Nunca voy a verla, porque no tengo Netflix”, a lo que Fallon le discute: “Pero, ¡TIENES QUE VERLA! Apareces en ella”. Y Fran, siendo Fran responde: “¿Y eso qué?”. Agradezcamos a Netflix y a Martin Scorsese por regalarnos una nueva plataforma en donde podamos ver, admirar y escuchar las múltiples quejas de Fran Lebowitz y así llegar a una audiencia mucho más amplia y joven que tal vez no la conozca y que, como yo, comparta mucho de su sentir y pensar. Por favor, ¡no se la pierdan!

WandaVision: la época de las cartas de amor

Por Fernando Juárez


En estos años, donde se ha vuelto costumbre adjudicarle el calificativo “carta de amor” a cualquier intento artístico por salir de lo convencional o retomar estilos olvidados por la modernidad, se ha plagado el catálogo de plataformas de entretenimiento de películas y series que en automático son denominadas de esta manera y de inmediato se asume que son joyas que deben ser consagradas y recordadas al mismo nivel de Macario, Simitrio o Tizoc.
 
La más reciente carta de amor que pueden ver y que en este momento se encuentra en el cenit de la popularidad entre el publico de 15 a 40 años es la serie WandaVision disponible en Disney+.
 
A grandes rasgos y dependiendo a quien le preguntes, se trata de un spin off (exprimirle los más que se pueda a una franquicia antes de que caiga en el hartazgo social) en donde nos presentan la feliz vida de matrimonio de dos personajes “queridos” en el Universo Cinematográfico de Marvel; Wanda Maximoff (no confundir con Wanda Seux) a.k.a Bruja Escarlata o Scarlet Witch, para los que vamos en el nivel 3 del Duolingo y Visión, un señor que vino de ser una I.A. de Tony Stark a convertirse en superhéroe.
 
La serie WandaVision tendrá una duración de 9 episodios liberados de manera semanal y poco a poco se nos ha ido revelando la verdadera trama, lo que al parecer era un sitcom promedio se está perfilando al misterio y tal vez un poco al terror psicológico, en espera de grandes escenas de acción y derroche de efectos especiales a lo que nos tiene malacostumbrados Marvel Studios.
 
Y antes de que piensen que se me olvidó el encabezado, la serie ha sido descrita como “una carta de amor a la época de oro de la televisión”, situación que para la audiencia norteamericana si aplica bastante bien, pero para nosotros los hijos del Quinto Sol no aplica tanto, pues las series nos llegaron aquí con unos diez años de diferencia en la transmisión y nos presentaban como novedad shows que ya habían sido cancelados o que había caído en el desinterés para el público de EU.
 
Algunos ejemplos de series que pueden ver y que se consideran de la época de oro son; I love Lucy, Bewitched, The Addams Family, The Munsters, The Fugitive o Star Trek (la mayoría se pueden ver en Amazon Prime o en Youtube).

En resumen y para aquellos que se saltaron al final de esta columna de opinión, es una buena serie, apenas se esta desarrollando y espero que pueda seguir manteniendo nuestro interés como lo han hecho hasta el momento, ojalá eviten caer en la mala practica de dejar pendientes en el argumento con miras a producir una segunda temporada.

3 sencillas razones para ver ‘Undone’ sin caer en un bucle infinito

Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


¡HE VUELTO! Y créanme cuando les digo que se siente MUY bien regresar a ‘mi casa’, a Sputnik. No crean que estos meses de ausencia pandémica fueron por pura desidia, no. Cuestiones (muy) personales, impedían mi absoluta concentración y la oportunidad de sentarme a escribir tranquilamente para ustedes; espero eso permanezca en el pasado. Quiero creer que alguien por ahí extraña las tonterías que escribo en este espacio y, siguiendo esa lógica, los saludo y les agradezco el que le hayan dado click a este texto. 

El confinamiento de este extenuante 2020, entre otras cosas, nos ha brindado a algun@s la posibilidad de ver series y películas extraordinarias en todas las plataformas de streaming existentes, ¿o no? Pues bien, hace un par de días (en lo que esperaba ansiosa el estreno de ‘The Crown’), me devoré una serie SEN-SA-CIO-NAL que me recomendó mi muy querido amigo René (si estás leyendo esto René: ¡hola, pitxín!) y que de inmediato, quise compartirla con ustedes porque en verdad, no exagero cuando digo que es una joya y vale la pena ser vista, disfrutada, compartida y reseñada, por mucha, mucha más gente. La serie de la que hablo se llama ‘Undone’ y pueden encontrarla en Amazon Prime Video.

Antes que nada, tengo que confesar que me siento un poco mal porque -como dicen por ahí- llego un poco tarde a la fiesta, ya que esta genialidad de serie se estrenó en septiembre del año pasado y yo recién la vi hace un par de semanas. Sorry! Me parece que se combinaron dos factores: 1. Que en ese entonces aún no tomaba la decisión de tener (y mantener) una cuenta Prime y por ende no tenía ni cómo ni dónde verla, y 2. Que en realidad Amazon nunca le dio la publicidad adecuada para realmente darla a conocer. Hay quienes afirman que fue una movida calculada, un afán para mantener a la serie con un estatus de ‘serie de culto’. ¿Será?


Y bien, en lo que Jeff Bezos (CEO de Amazon) continúa haciéndose trillonario, yo por otra parte voy a compartirles tres simples motivos para que vean y amen este fenómeno imperdible llamado ‘Undone’:


La trama.

¡Gracias, gracias, gracias dioses de la televisión por arriesgarse a brindarnos una historia nueva! Estoy cansada, HARTA de los refritos, de los spin-offs, del afán ridículo e insistente por ‘desblanquear’ viejas tramas, de las ‘historias basadas en’ (ya sé, acabo de caer en una contradicción por mi amor a ‘The Crown’, ¡no se atrevan a juzgarme!). Lo que ‘Undone’ me demuestra es que SÍ es posible; es posible contar nuevas, interesantes, honestas y frescas historias, con personajes complejísimos, con hilos conductores que demanden nuestra entera atención y que nos orillen, a querer ver más y más. Es una serie que expone crudamente el tema de la salud mental; la cerrazón de nuestras rutinas, lo limitado de nuestra expectativa de vida, las huellas de abandono, el dolor, las relaciones familiares, TODO bajo un lente metafísico maravilloso. Y yo, como ansiosa profesional, lo agradezco y gocé bastante.  Escrita por Kate Purdy y Raphael Bob-Waksberg (ambos creadores de la exitosa serie animada BoJack Horseman en Netflix, que precisamente toca temas de depresión, ansiedad y adicción), ‘Undone’ trata sobre una mujer latina de 28 años llamada Alma, que sufre un grave accidente automovilístico y que, a raíz de dicho trauma, desarrolla la capacidad de ‘desprenderse’ del espacio-tiempo, así como comunicarse con su ya fallecido padre con el fin de averiguar realmente cómo murió éste. 

Existe durante toda la serie, una tensión constante y palpable entre la imaginación y la realidad; entre la fantasía y lo tangente, es decir, lo que en realidad ocurre con Alma. Este efecto intencionado, nos pone a la par de nuestra complicada protagonista y nos sumerge en un espacio donde el tiempo simplemente no existe, las dimensiones chocan, la mente y nuestros cuerpos se abren y expanden, y nos ayuda a comprender y deducir que las heridas abiertas duelen y persisten en el pasado, en el presente y por supuesto, en el futuro. Asimismo, nos propone desmitificar una enfermedad mental tan nombrada como lo es la esquizofrenia y al menos, hace un esfuerzo por abrir la conversación a otras muchas posibilidades entorno a la salud mental.

Por ahí leí que ‘Undone’, es “un viaje de sanación y de reconciliación con uno mismo.” Y no he encontrado una mejor descripción de la serie. No quiero describir más la trama ni hacer ningún spoiler, así que por favor ¡anímense a verla!


La animación.

“Visualmente no es un capricho como, aceptémoslo, lo es ‘Loving Vincent’. La historia no se podría construir sin la técnica y está armada a la par de ella”. Es la respuesta que me dio René (sí, de nuevo tú pixtín) cuando le conté lo fascinada que estaba con la serie. 

‘Undone’ combina dos impresionantes técnicas: la animación por rotoscopia y la animación tradicional.

Vamos por partes porque no es nada sencillo: la rotoscopia consiste principalmente en dibujar encima de un fotograma para imitar el movimiento o, dicho de manera más simple, calcar/dibujar una película real para convertirla a un medio animado. Dicha técnica, fue creada por Max Fleischer (autor de la muy famosa ‘Betty Boop’) por allá de 1914. La serie en este caso combina la rotoscopia y la animación tradicional, sobre fondos que no son otra cosa más que extraordinarias pinturas al óleo.

El procedimiento para la creación de ‘Undone’, fue el siguiente: primero, las actrices y actores grabaron todas las escenas con fondos de pantalla verde (y a veces, ni siquiera eso); segundo, dichas grabaciones se enviaron a un primer estudio de animación donde artistas dibujan encima de dichas filmaciones, convirtiendo a l@s protagonistas en versiones animadas. Tercero, dichas animaciones se enviaron a un tercer estudio donde un equipo de artistas expertos en pintura al óleo y animación 2D y 3D, colorearon a los personajes y escenarios donde se desarrolla la trama. Un trabajo extenuante de año y medio con extraordinarios resultados.

Todo este trabajo y combinación de técnicas de animación, enaltecen la trama y la enriquecen, dando una absoluta libertad creativa a los creadores y guionistas con un presupuesto mucho más asequible. Las técnicas nos permiten experimentar justo lo que vive, piensa y siente Alma durante los ocho capítulos que dura la serie, al romper constantemente las barreras entre la fantasía y la realidad. 



Las actuaciones.

En ningún momento, la animación ‘le gana’ a la trama y mucho menos a las actuaciones. Lo que hace Rosa Salazar, la actriz de ascendencia peruana, ¡es simplemente sorprendente! Cada gesto, cada palabra, cada movimiento nos regalan a una Alma de carne y hueso, llena de dudas existenciales como las hemos tenido tod@s en algún momento de nuestras vidas; una mujer con traumas e inseguridades, que reúne la fortaleza suficiente y necesaria para hacer viajes al pasado y enfrentarse a sus episodios más dolorosos en búsqueda de respuestas que den un poco de sentido a la ‘locura’ que está viviendo, todo con un acento latino bien marcado sin caer en la caricaturización que la mayoría de las veces, se les da a los personajes latinos en series gringas. La química que tiene con el buen Bob Odenkirk (sí, nuestro querido Saul Goodman de ‘Breaking Bad’ y ‘Better Call Saul’) es grandiosa; el dúo padre-hija se goza y se sufre al mismo tiempo. Lo mismo con Angelique Cabral (Becca, la hermana de Alma), Constance Marie (Camila, la madre) y Siddhart Dhananjay (Sam, el novio). Cada ‘performance’ de las actrices y actores, añade toques de genialidad a esta de por sí, grandiosa serie al darnos la posibilidad de empatizar con los personajes y sentirlos muy propios.

Así que ya saben: ‘Undone’ es LA serie que deben devorarse un fin de semana. Sus ocho capítulos de veinte y pico minutos de duración, son una absoluta delicia sensorial. Les prometo que no se van a arrepentir.

De Dylan a Scorsese y viceversa

Por Juan H Polanco


Innumerables opiniones, miles de artículos respecto a su obra musical y literaria acerca de ese artista que no deja de transformarse.

¿Resulta ocioso que un fan de Dylan pida la palabra después de todo lo dicho? ¿es pertinente una más?

Que un empedernido melómano coleccionista de música, hasta el fetichismo, solicite una intervención, se justifica sólo en el entendido de que hay confianza o lo que es lo mismo que está ante otros feligreses o con una flota con un padecimiento similar.

De cualquier manera, es menester ser breve en esta alocución, y breve porque para discursos pausados los de las siete de la mañana. Además, aprovecho para dedicársela a otro seguidor de Zimmerman, que se llamó Oscar López.

Dos veces conseguí asistir a un concierto de Dylan y fue en ambas ocasiones en compañía del Oscar, también con Los Lobos que acompañaron a Dylan en una de esas ocasiones. Cuando me enteré de este evento, le pedí a Carlos que moviera sus influencias para que me insertara y pudiese leer estas líneas. El motivo: La asociación entre Martin Scorsese y Bob Dylan.

Esa sinergia entre uno de los más notables cineastas estadounidenses y la obra de Dylan. Martin Scorsese, un neoyorkino descendiente de italianos, integrante de la generación conocida como el Nuevo Hollywood surgida a finales de los sesentas del siglo XX, al lado de Paul Mazursky, Casavetes, Denis Hooper, Artur Penn, Brian de Palma, Coppola; generación de directores que mandaron al carajo la mirada del cine convencional gringo para hacer un cine nuevo, egresados de escuelas de arte que utilizaron las tecnologías de su época y emergieron con una narración personal independiente y contemporánea con la música, la literatura y los movimientos sociales de esa década.

De la filmografía de Scorsese, amplia y profusa, en esta ocasión me refiero en particular a la producción que ha hecho en relación con la música, que también es extensa, con una decena de películas y documentales relacionados con el blues y el rock, en especial con el rock, destacan lo que ha hecho en especial con Bob Dylan.

Autor de un testimonio fundamental en la historia del rock, productor y director en The Last Valz, que es un documental bellamente fotografiado en el 78, y es uno de los primeros superconciertos que reunieron, -con el pretexto de la última tocada de La Banda- a los amigotes de esa agrupación canadiense, entre otros aparece Dylan, Neil Young, Ringo, George, Doctor John, Joni Mitchell, entre otros.

Scorsese tiene una evidente fascinación por la música y por algunos de sus personajes, no contento con ese primer gran largometraje rockero para La Banda, ha realizado otros tantos, en el 2008 hace un magistral filme denominado Shine a Ligth, con unos Stones de primera, grabado con una calidad de audio e imagen asombrosa, un retrato de sus satánicas majestades, y sus veleidades previas a sus espectáculos, si les gustan los Rolling y no lo han visto, allá ustedes.

Destaca también el Living in the material world, documental sobre y para George Harrison en el 2011, un enorme homenaje a Harrison en ese documento de más de 4 horas y media, con material que sólo el Scorsese se consigue para sus trabajos.

Martin también participó en la integración del documental para el cincuentañero Festival de Woodstock, mítico evento de tres días de paz, amor y música. Sirva este paréntesis para destacar unas cuantas cosas de este suceso: destinado desde su inicial organización al fracaso comercial, pues no obtuvieron los permisos necesarios, así que en realidad Woodstock, no sucedió en Woodstock, no obtuvo en su convocatoria, la participación de las bandas más celebres de aquel momento, no aceptaron los Rolling, ni Zeppelin, ni Purple, ni los Doors, ni los Beatles, ni Dylan.

Su cumple es en estos tres últimos días, su 50 aniversario que no fue posible celebrarlo como se tenía pensado, y aunque en el 94 hubo un Woodstock realmente sensacional, no alcanzo la celebridad del primero. Como que sin Janis, Hendrix y Cocker, está un poco difícil.

El caso es que, además de estos filmes el tal Scorsese, cautivado por la vida y obra de Dylan realiza un par de documentales, dignísimos de su personaje, se da la licencia para brindar un par de documentos, históricos y estéticamente superlativos.

Dirige y produce el NO DIRECTION HOME, que es el primero de ellos, un relato biográfico que reúne una gran cantidad de material para ilustrar la migración de un tal Robert Allen Zimmerman a un Bob Dylan, su periplo del frío y aburrido medio-este gringo a la gran manzana, de Duluth Minesota a Nueva York, pasando por las zonas inundadas de blues, de Arlo Guthrie a Allen Ginsberg y Joan Báez.

Del country al folk, del folk al rock, de la acústica a la eléctrica y de regreso o combinado para hacer el sonido Dylan, ¿pero cuál sonido Dylan? ¿el del Freewheelin', o el del Blonde on Blonde, o el del John Wesley Harding, o el del Desire o cuál Dylan? No sólo los sonidos sino su perspectiva, bajo la influencia de los beats, de los poetas malditos, de Rimbaud y Ferlinghetti y Ginsberg, Kerouac y Dylan Tomas, para un cóctel que la da un discurso único abundante que ya sabemos lo ha cambiado algunas veces, varias veces.

Para beneplácito de algunos y para la impaciencia de otros no es precisamente consistente en sus posturas. Aunque su gran consistencia, sea precisamente en esa voluntad de cambio, su actitud contestataria y la necedad para llevar la contraria, el permanente inconforme.

A ese mosaico de los diferentes Dylan, se intenta acercar el documental que pergeñó Scorsese, filme en blanco y negro que resalta los diferentes tonos de la personalidad de este sujeto siempre listo a negar lo que de él se intenta explicar.

Quizás por eso el mismo Dylan se ha dado a la tarea de escribir su biografía, justo en ella en el prefacio aparece esta oportuna cita de Oscar Wilde: “Resulta comprensible que todo individuo notable pueda tener sus 12 apóstoles, pero por qué tiene que ser siempre Judas quien escriba su biografía”.



En Rolling Thunder Revue: A Bob Dylan History, Scorsese hace una recreación de la mítica gira donde Dylan hace de las suyas allá en la mitad de los setentas. Una gira que nunca se repetiría, faltaba más, eso no es propio de este señor, sin embargo, no contábamos con Scorsese, para recopilar los registros de hasta cuatro camarógrafos y obtener el registro de uno de los mejores Dylan’s, en un tour ¿inspirado en Kerouac?, estrenando rolas, interpretando con arreglos diferentes otras, decepcionando al público que quiere sus canciones como en el disco y eso no se va a poder porque en cada gira se reinventa y se coverea.

La celebre y mítica gira, misteriosa desde el origen de su nombre, la composición de una ecléctica banda que se va integrando con los músicos con los que recién había grabado el álbum Desire, mas las incorporaciones de Joan Baez, Roger McGuinn, T Boone Burnet, Paty Smit, Joni Mitchel. Si en cada disco el admirador de Dylan Thomas le da vuelta a la tuerca, sólo que Bob al revés, para que en cada gira apareciera un nuevo Dylan. Y en esta no es la excepción.

El pedal steel de Mansfield, el violín eléctrico de Scarlet Rivera, el glam de Manson; todos ellos generaron que A hard rain is gonna fall, o One more cup of coffe o Isis o I see may life come shinin suenen sin exagerar sensacionales, impresionantes, maravillosas y sorprendentes.

El resultado es como decía, uno de los Dylan más cabrones, inspirado, con punch, poesía y ritmo rocanrolero. Además, en esta carta de amor que Scorsese regala a la música, brinda también una mirada a los Estados Unidos de la mitad de los setentas con su crisis moral y económica, con el escándalo de Watergate y la derrota en Vietnam. Rolling Thunder Revue, con su edición hipnótica es un aporte más del maestro Scorsese al cine, a la música y a la historia de su país.

Acusado de ser uno de los músicos más influyentes; colecciona grammys, globos de oro, premios de la Academia, un príncipe de Asturias y el Nobel de Literatura que recibió en su nombre Patti Smith y cuyo discurso remata con una emotiva y emocionante interpretación: Una dura lluvia caerá.

Para terminar, debo usar un calificativo que, a decir de José Emilio Pacheco, es la palabra más sabrosa y rica que México ha aportado a la lengua española por su alegría por versatilidad según la usemos: PINCHE DYLAN.

Las flipantes aventuras de Drácula en Netflix

Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo


Netflix y la BBC han lanzado una nueva y arriesgada adaptación al clásico de Bram Stoker publicado en 1857. El vampiro más famoso de la historia vuelve a escena ahora recreado por las mentes de Mark Gattis y Steven Moffat (Doctor Who, Sherlock). 


¿Era necesario? ¿Qué no se ha dicho ya del Conde Drácula?

Después de tantas adaptaciones cinematográficas, teatrales y literarias resulta difícil imaginar otra historia que pudiera abonar algún elemento relevante al mito del príncipe rumano de Valaquia.



Aunque seguramente los vampiristas más recalcitrantes resultaran insatisfechos con ciertos detalles de la producción, bastan unos cuantos minutos del primer episodio para adentrarnos en una historia sombría de horror, pero con rastros de fino humor negro entre las paredes del viejo castillo transilvano.


En apenas tres episodios, la miniserie nos lleva en un viaje de varios siglos desde los orígenes del Conde Drácula en Europa del este hasta sus batallas finales con los descendientes de Van Helsing en occidente. Destaca de sobremanera el montaje audiovisual que dota a la historia de ese ambiente gótico necesario para contar al vampiro.

«La leyenda del Conde Drácula se transforma con nuevos cuentos que dan cuerpo a los sangrientos crímenes del vampiro y sacan a la luz su vulnerabilidad»


La química del Conde con la antagonista y los inesperados giros argumentales son otros de los aciertos a tomar en cuenta, además del buen ritmo de la historia, principalmente en los primeros dos episodios. Aunque la parte final tiene un inicio prometedor, queda la sensación de que el último episodio está metido con calzador y resulta un poco apresurado para el espectador. Las buenas intenciones de llevar a Drácula a un lugar nunca antes visto se vienen abajo con un final endeble y poco aventurado.


Por su parte, el danés Claes Bang nos regala el vampiro clásico con su capa, comillos y hambre de torrentes sanguíneos. Narcisista y seductor por algunos momentos; socarrón y desvergonzado por algunos otros, pero siempre brutal, perverso y amenazador. Con guiños a los dráculas de Christopher Lee y Bela Lugoso, aunque lejos del drácula Gary Oldman.


Aunque la mayor parte del tiempo, la historia resulta entretenida, sentimos que las flipantes aventuras del Drácula de Netflix se quedaron cortas, tomando en cuentas los numerosos pasajes y referencias de la obra de Bram Sotker que pudieron ser y no fueron.


¿Qué debemos saber antes del estreno de ‘Fosse/Verdon’?

Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Creo que ya no es necesario que les repita una vez más que soy una ferviente amante de los musicales y que actuar/bailar/cantar en uno, forma parte indiscutible de mi bucket list pero… ¡acabo de hacerlo! ¡JÁ! Por ende, era de esperarse que la nueva serie de FX ‘Fosse/Verdon’ me emocionara muchísimo y me dieran ganas de compartirles el por qué, así como algunos datos importantes para todos aquellos que no están familiarizados con estos dos grandes artistas. La serie se estrenará el martes 9 de abril y está basada en el libro de Sam Wasson titulado ‘Fosse’ publicado en 2013; la adaptación a televisión corre a cargo de Steven Levenson, Thomas Kail y Lin-Manuel Miranda (¡yeeeiii! Adoro a Lin-Manuel Miranda). Aunque dicha biografía pasa más de 700 páginas explorando la totalidad de la vida y la carrera de Bob Fosse, la serie se centrará básicamente en su relación romántica y profesional con Gwen Verdon. Si nada de lo que les mencioné les emociona o genera curiosidad, tal vez el hecho de que sea protagonizada por Michelle Williams y Sam Rockwell, sí; ambos estupendos actores (nominados y ganadores de varios premios cinematográficos de renombre) y que, por el simple tráiler, son capaces de transmitirnos una excelente química y el trabajo exhaustivo que hicieron para encarnar a Gwen y Bob al recrear algunas de sus coreografías más icónicas. Recién vi una entrevista a Michelle Williams en donde le preguntaban cuál había sido una de las razones para aceptar un papel así de demandante y su respuesta fue legendaria: ‘equal pay’ (*suenan aplausos de fondo*). ¡Sí! Así que, estemos tranquilos en que el esfuerzo de todos los involucrados fue perfecta y equitativamente bien remunerado. Y bueno, sin darle tantas vueltas al asunto, comencemos a estirarnos, a ponernos unos leotardos bien pegaditos y a practicar nuestras ‘jazz hands’ más sensuales, mientras leemos los siguientes 3 puntos:



Bob Fosse: un revolucionario.

Bailarín, coreógrafo, director de cine y teatro, Bob Fosse soñaba con ser tan famoso e influyente como Fred Astaire y honestamente creo que lo logró; el talento que derrochaba al bailar es indiscutible. Su mayor innovación fue en el teatro musical, con un conjunto de movimientos que hasta el día de hoy se conocen como ‘Fosse Amoeba’, movimientos estilizados y con sugerencias eróticas; le gustaba expresar sexualidad y decadencia a través de sus coreografías. Gracias a varias de sus inseguridades, usaba accesorios para complementar sus rutinas de baile: guantes para ocultar sus manos, sombreros para ocultar su calvicie y rápidamente se convirtieron en una característica notable y recurrente, junto con las sillas (si han visto la película ‘Cabaret’ sabrán perfectamente de lo que hablo). Y nunca se le vio sin un cigarro en la boca, cosa que le fascinó a Sam Rockwell; se dice que consumía de 6 a 7 cajetillas al día. En cine, dirigió cinco peliculones: ‘Sweet Charity’, ‘Cabaret’ –que le valió el Oscar a Mejor Director en 1973 ganándole a Francis Ford Coppola por ‘El Padrino’-, ‘Lenny’ –sobre la vida del comediante Lenny Bruce y protagonizada por Dustin Hoffman-, la semi-autobiográfica ‘All That Jazz’ (que también escribió) y ‘Star 80’. En realidad, fue uno de los encargados en sentar las bases para las películas musicales actuales en cuanto a cómo filmarlas, producirlas y hasta editarlas. Su carrera duró aproximadamente unos 40 años, donde participó en 14 películas y en más de 20 musicales de Broadway, es decir, toda una leyenda.

Bob Fosse Oscars GIF by The Academy Awards


Gwen Verdon: la genialidad en la danza

La mujer encargada de enseñarle las coreografías a Marilyn Monroe y Jane Russell en la película ‘Gentleman Prefers Blondes’ fue nada más y nada menos que nuestra querida Gwen. Todo aquel que trabajó con ella concuerda en que era una excelente bailarina y maestra; no sentía recelo al enseñar sino todo lo contrario, buscaba que cada bailarín estuviera a la altura de las circunstancias. Desde niña estudió ballet, tap, jazz, bailes de salón y hasta flamenco, así que podemos imaginarnos el enorme potencial que tenía a temprana edad. Conoció y trabajó al lado de Jack Cole conocido como ‘the Father of Theatrical Jazz Dance’. Participó en 25 películas, 13 series de televisión y en 8 musicales y obras de teatro; además de ser una actriz y bailarina muy reconocida a nivel internacional, también fue asistente de coreografía y entrenadora de baile para cine y teatro. Su cabellera pelirroja, sus grandes y expresivos ojos, un cuerpo fenomenal y el talento innato para la danza, la hicieron una de las principales musas del teatro musical en la década de los 60s y 70s.

 

Fosse/Verdon. Verdon/Fosse

A inicios de los años 50s, Gwen Verdon y Bob Fosse habían escuchado de sus talentos pero, sus caminos profesionales aún no habían coincidido. Es entonces que el productor Hal Prince y el director de teatro George Abbott, deciden contratar al novato coreógrafo para la versión en cine de ‘Damn Yankees’ y le insisten en que seleccione a Gwen para el papel principal; Fosse no está muy convencido pero, tras varios castings fallidos, decide darle a Verdon una oportunidad con la condición de que se den un ‘encerrón’ para ensayar y practicar las coreografías sin distracción alguna. Es ahí, en el estudio de baile, que surge de inmediato una interesante sinergia que cambiaría sus vidas personal y profesionalmente. Se casan en 1960, tienen una hija llamada Nicole (que participó activamente en la realización de la serie) y juntos formaron una de las parejas más lucrativas del cine y del teatro musical; se complementaban, se inspiraban y creaban cosas interesantes e irreverentes. Pero también tuvieron una relación bastante tormentosa, eclipsada por alcohol, drogas, constantes peleas creativas y un sinfín de amantes que Verdon simplemente ya no pudo soportar. Se separan en 1971 pero, no se divorcian; es hasta la muerte de Fosse en 1987 en brazos de Verdon, que termina la historia de amor que traspasó la fantasía y la realidad.

 
"Bob Fosse inició una revolución en la danza, el teatro y el cine estadounidense, pero, en contraste con el mito del artista visionario que trabaja en soledad, el trabajo de Fosse no hubiera sido posible sin Gwen Verdon, la mujer que ayudó a moldear su estilo, y convertirlo en una estrella”. Sabias palabras de los productores, creativos y escritores de esta prometedora serie. Pienso y siento que será una extraordinaria oportunidad de retratar la verdadera complejidad de las relaciones amorosas que además, colaboran profesionalmente. Veremos una explosión de baile, luces, maquillaje, vestuarios, excelentes actuaciones, música y excelente fotografía. ¡Ay! Y bueno, en lo que llega esta serie a nuestras pantallas, les dejo el teaser tráiler y el tráiler final para que se les ponga la piel chinita.



Sobre “Victoria” de Daisy Goodwin


Por Miriam Sierra | Círculo de Lectura

Hace unos meses vi Victoria, serie sobre la vida la Reina Victoria, desde su ascenso al trono inglés con apenas dieciocho años pasando por etapas de su reinado y su matrimonio con el Príncipe Alberto. Cuando terminé de ver la segunda temporada, descubrí que la directora Daisy Goodwin, había lanzado una novela histórica sobre la serie.

Daisy Goodwin logra cautivar a los lectores, hace que sientas sensibilidad hacia un personaje u odio por alguna acción, así mismo, explica muy bien cada suceso ocurrido en la realidad, como, por ejemplo, la crisis de las damas de compañía, o también deja ver cómo la reina hace demostrar día tras día ser una gran monarca en un mundo en el que los hombres siempre han tenido el control.

La novela se centra en la reina principalmente, pero no estará sola, Daisy Goodwin introduce en el libro a muchos personajes, como el primer ministro Lord Melbourne, la Duquesa de Kent, Sir Robert Peel, el Príncipe Alberto, sus damas de compañía, Harriet Sutherland y Emma Portman… Aunque no todo girara en torno a la alta sociedad, también hay hueco para la vida de la servidumbre del Palacio de Buckingham, las relaciones entre ellos y sus opiniones sobre ciertos temas de la política, la actitud de Victoria hacia ciertas cuestiones…

Resultado de imagen para daisy goodwin victoriaPara realizar esta novela y el guion de la serie, la autora se ha documentado muy bien gracias a los diarios de la reina a los que pudo acceder para escribir esta magnifica obra. A diferencia de otras novelas históricas, la cronología en este libro transcurre de manera lenta, dando importancia a los detalles, al ambiente, al paisaje…

En mi opinión, esta novela es magnifica, recomiendo leerla si quieren adentrarse más en el mundo de la aristocracia durante en la época victoriana, una etapa que marcó el desarrollo de Inglaterra en el ámbito social y económico durante el colonialismo inglés en el siglo XIX.

Finalmente, cabe destacar que esta novela no es la primera en el género histórico, otras novelas de la autora son Mi última duquesa y The Fortune Hunter.

‘El Chapo’ de Netflix retrata las tropelías de Peña y Calderón

Cinema Coyote | Por Alex Carrillo 


Hace unos días Netflix liberó los trece capítulos de lo que será la tercera y última temporada de El Chapo, serie que narra el camino que siguió Joaquín Guzmán Loera para convertirse en el narcotraficante más poderoso del continente.

Más allá del entretenimiento que pudiera brindar la producción al adentrarnos en el submundo criminal del narco mexicano, como ya lo han hecho infinidad de series, telenovelas y películas; la verdadera aportación de El Chapo se encuentra precisamente en la radiografía que hace del poder político y de ciertos episodios de la vida pública del país.

Si no has visto la serie y piensas hacerlo, deberías dejar de leer aquí.




¿Política-ficción?

Aunque en la segunda temporada de El Chapo se revela de manera un tanto superficial que la campaña de Felipe Calderón fue financiada en parte por el Cartel de Sinaloa para evitar que ya sabes quién llegara a la presidencia; en esta última entrega se hacen más que evidentes los nexos del crimen organizado con el gobierno federal.

Si bien es cierto que la serie hace especial hincapié en que muchos de los sucesos y personajes han sido creados de manera ficticia para crear un efecto de mayor dramatismo, no hay que ser un genio para reconocer el contexto real de diversas situaciones.

Para empezar una de las principales hipótesis de la serie es el pacto tácito entre EPN y El Chapo para llegar a la presidencia a cambio de inmunidad. El día de la elección el Cartel de Sinaloa operó a favor del PRI (PTI en la serie) para que su candidato Enrique Peña (Esteban Prieto en la serie) ganara de forma masiva en la zona del triángulo dorado (Chihuahua-Durango-Sinaloa).

Ante el escenario de la derrota, la figura de Felipe Calderón habría llegado a un acuerdo con el PRI para evitar nuevamente la llegada de la izquierda y con ello evitar también un posible juicio político por las miles de víctimas de su guerra contra el narco.

Hay referencias directas al uso de tarjetas Monex que repartió el PRI durante la elección y se alude a personajes como "La Gaviota" ("La Paloma" en la serie) y al innombrable Carlos Salinas de Gortari, personaje omnipresente a lo largo de las tres temporadas, orquestador de todo espectro político de la trama.

La serie toca puntos de las diversas crisis del gobierno de Peña Nieto, como el escándalo de la Casa Blanca y la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa, hasta llegar al descenlace situado en la última gran fuga de Joaquín Guzmán Loera, suceso que desembocaría en su recaptura y final extradición a los Estados Unidos.

En términos generales El Chapo vale la pena como producto de entretenimiento y cuenta con actuaciones destacadas de histriones con larga carrera en el medio. También ayuda a comprender un poco de la vida pública -y criminal- de México en las últimas décadas, desde los zapatos de los carteles y los grandes capos de la droga en México.

¿Política-ficción?

Otras 7 razones para ver –ahora- la segunda temporada de ‘Queer Eye’ en Netflix


Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |

‘You’re strong, you’re a Kelly Clarkson song, you got this.’
-Jonathan Van Ness-


Desde que me enteré de la fecha de estreno de la segunda temporada de ‘Queer Eye’, enseguida la anoté cuidadosamente en mi agenda porque en definitiva, ansiaba ver los nuevos casos y analizar qué de nuevo tenían que ofrecernos nuestros consentidos ‘Fab5’ y resulta que de la emoción, sólo me bastaron cinco días para ver la temporada completa. Investigando un poco (o más bien stalkeando a los chicos en sus redes sociales), descubrí que ambas temporadas –la primera y la segunda- fueron filmadas ‘back to back’ es decir, de corrido, por eso no vemos taaaantas propuestas diferentes o cambios en la estructura de la serie. Sin embargo, el formato es el mismo del que nos enamoramos y nuevamente funciona bastante bien, haciendo que nuestras emociones se descontrolen capítulo tras capítulo, aunque aquí entre nos, sentí mucho más emotiva la primera temporada (lloré más, pues). Aquí les van mis nuevas siete razones para ver los nuevos episodios de esta increíble serie:



1.      Nuestros 5 mejores amigos, están de regreso.
Admítanlo, ya hacía falta ver a nuestros ‘Fab5’ haciendo de las suyas en pantalla contagiándonos con sus personalidades extravagantes y haciéndonos sentir que forman parte de nuestro grupo incondicional de amigos. Karamo (que en estos cuatros meses se comprometió ya con su novio de 8 años Ian), Tan, Jonathan, Antoni (quien está abriendo su propio restaurante en Nueva York) y Bobby regresaron para hacernos reír, llorar, a sentir pena ajena y a tomar nota de sus amplios conocimientos. Algunos conservaron sus estilos de manera intacta (Karamo… ¡por favor ya saca tu propia línea de bomber jackets!), mientras otros añadieron ciertos toques distintos que en lo personal, me gustaron bastante (Antoni y sus pañuelos alrededor del cuello… ¡wow!). Los cinco se notan cada vez más compenetrados en lo personal y en lo profesional y nos queda claro que la química entre ellos es auténtica. Me imagino que cada uno de nosotros tiene un ‘queer’ favorito; yo me siento incapaz de elegir nada más a uno… ¿y ustedes?




2.      Tammye Hicks
‘Miss Tammye’, ‘Mama Tammye’ o simplemente ‘Mamma’, fue la gran revelación de esta segunda temporada. Habitante del pequeño pueblo ‘Gay’ en Georgia, Tammye fue la encargada de hacernos derramar el primer mar de lágrimas y no sé qué tanto estábamos preparados para ello. ‘Todos necesitamos una Tammye en nuestras vidas’ he leído en incontables tweets y no podría estar más de acuerdo. Con mucho amor, apertura, paciencia y aceptación, esta señora sureña le abrió las puertas de su casa y de sus problemas a los ‘Fab5’; con una historia bastante conmovedora y el deseo constante de ser para los demás, ‘Mamma Tammy’ se ganó nuestros corazones y nos hace creer que verdaderamente existen personas buenas en el mundo y es aún más notable porque es la primera mujer a la que ayudan en toda la historia de ‘Queer Eye’. Finalmente, es quien más hizo llorar a Antoni con su discurso final así que TIENEN que verlo.




3.      Los nuevos héroes.
¡HAY UN MEXICANO ENTRE LOS NUEVOS CASOS! Sí, inevitablemente me emocioné bastante desde que vi el tráiler y vi a este dude con una playera que dice ‘Hecho en México’ y su acento francamente me encanta. Cada uno de los nuevos héroes y heroína, tienen mucho que cambiar pero también mucho que enseñarnos. Son personas que, como nosotros, tienen sus problemas, sus deficiencias y necesitan una ayudadita para poder salir delante de la mejor manera posible; buscan un objetivo que obviamente se cumple y nos hacen reflexionar acerca de nuestras propias metas a mediano plazo y nuestros rollos personales. Uno de los casos más representativos en esta nueva temporada y que realmente me causó un gran impacto, fue el de un chico transgénero llamado Skyler. Uno está informado, respeta, acepta y ama, pero nunca lucha por los demás, nunca se comprende totalmente el sufrimiento que padece la comunidad transgénero y los pequeños grandes detalles que hacen la diferencia en su cotidianidad. Seamos más humanos y hermanos y comprometámonos en luchar por el otro. 



4.      Más y más y más tips para todos.
Desde arreglar/organizar nuestros cuartos, mandar a entallar nuestra ropa, usar protector solar siempre, cocinar rápidamente una ensalada vegetariana y aprender a socializar de manera más natural, todos los tips que nos comparten los ‘Fab5’ son 100% útiles para la vida diaria. Si bien hay algunas recomendaciones que ya conocíamos gracias a la temporada pasada, hay otras que valen la pena aprenderse y ponerlas en práctica.



5.      Todos necesitamos potencializar nuestros talentos.
Siento que cada uno de nosotros debería tener a un Karamo que nos haga despertar del letargo en el que a veces nos encontramos y verdaderamente ponernos a trabajar en aquello que realmente nos apasiona y que sabemos, somos buenos en ello. Yo tengo varias cosas en mente y estoy segura que ustedes también. El trabajar de manera individual y colectiva, sin duda nos hará vivir en mejores condiciones y esta segunda temporada nos lo deja bien claro.




6.      Te hará reír más de la cuenta.
Como bien les dije, en MI opinión la primera temporada fue mucho más emotiva y me hizo llorar en cada capítulo; la segunda, me hizo reír muchas más veces gracias al ingenio, las frases y las situaciones en las que se vieron inmersos los ‘Fab5’. Tan en particular, me regaló un inolvidable momento que hizo que riera escandalosamente como suelo hacerlo cuando algo verdaderamente me causa gracia.



7.      Antoni Porowski. Sí, otra vez.
Nuevamente Antoni aparece en esta lista y no me importa en lo absoluto. Me encanta Antoni y, si bien esta temporada nos enseña a cocinar comida iraní, a hacer pasta desde cero, a arreglar una mesa para nuestros invitados… admitámoslo sin pena, su sección es de las más ‘simples’ por así decirlo pero, su gran personalidad y su precioso aspecto (sí, sí, es muuuuy guapo), lo hacen una vez más merecedor de un lugar en mi lista. Cada vez podemos conocer más cómo es en realidad, así como esos tintes medio mamones que a veces se carga pero, también es muy honesto, emocional, gracioso, empático y sobre todo, servicial. ¡Te queremos Antoni! Amamos tus ‘bandanas’ nuevas y tus ya constantes playeras de ‘The Strokes’. Por cierto, hay un capítulo donde aparece con delineador en los ojos y bueeeno… ¡mamma mía!



Aquí estuvieron otras siete razones para animarlos a ver ‘Queer Eye’; les prometo que no se van a arrepentir con esta nueva temporada y que sacarán buen provecho de ella. Como se los dije en el artículo pasado: está dirigida a gays, hetosexuales, bisexuales, hombres, mujeres, niños, abuelos… ¡todos tienen que ver esta serie! y empezar a proyectarnos para tomar cartas en el asunto.






¡ACTUALIZACIÓN Queer!

Recientemente ‘Queer Eye’ sacó un nuevo episodio de 20 minutos de duración filmado en un pueblito de Australia llamado ‘YASS’… ¡Sí, literal! YASS QUEEN! El capítulo está genial, chéquenlo:




La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!



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