Consejos de Edgar Allan Poe para escribir buenas historias

Poe tenía ciertas líneas maestras sobre cómo debía trabajar un escritor.

Edgar Allan Poe suele aparecer en un montón de listas y artículos literarios, porque es un escritor que da muchísimo juego. Se casó con su prima, su prima de 13 años cuando él tenía 27, lo que da ya para una larga, larguísima lista de artículos sobre cotilleos del mundo literario. Pero además de esta parte del papel couché, Poe es una de las figuras de la literatura del XIX cuya influencia puede seguirse a lo largo de los años. Es uno de los renovadores del género gótico y para muchos el inventor de los relatos detectivescos (que a sus lectores de entonces les parecían realmente espeluznantes). Y para conseguir capturar su imaginación, tenía que saber muy bien qué iba a escribir. Poe tenía ciertas líneas maestras sobre cómo debía trabajar un escritor, de las que se pueden sacar estos 7 consejos sobre cómo escribir buenas historias.


- Conoce de antemano el final. Sí, este punto es polémico porque algunos escritores prefieren no saber cómo cerrarán su historia y que sean los propios personajes los que guíen la historia. Poe no estaba de acuerdo. Creía que se debía saber cómo iba a avanzar la historia para así poder ir preparando la historia para su final. El escritor tienen que “dar a su argumento ese indispensable aire de consecuencia”. El final tiene que parecer inevitable.

- Sé breve. O lo que es lo mismo: deja que tu lector pueda leer tu texto de un solo golpe. Y si el libro no se puede leer de una sentada, hay que tener en cuenta que se perderá el efecto conseguido al presentar una unidad cerrada. Existen excepciones que son muy buenas a pesar de que no se puedan leer de un solo golpe (el propio Poe lo admite), pero ya sabéis para la mayoría es mejor apostar por dejar a los lectores la noche en vela leyendo.

- Tienes que saber de antemano el efecto que quieres conseguir. ¿Quieres que tus lectores lloren mientras leen? Pues tienes que saberlo antes de ponerte a escribir la primera línea, para poder apuntalar el texto para que sean capaces de sentir lo que tú quieres que sientan. Poe creía que los escritores pueden manipular los sentimientos de sus lectores.

- Establece un tono para tu trabajo. Y una vez establecido hay que mantenerlo y cumplir con ello (y si queréis saberlo, Poe creía que el tono melancólico era “el más legítimo de los tonos poéticos”), para lo que Poe recomienda repetir una clave que mantenga el tono. Puede ser una palabra, una frase o una inagen. En El cuervo es la palabra nevermore, nunca más, que escogió porque le gustaba como sonaba y lo que transmitía. Puedes leerlo en Wikimedia en versión original o en su traducción.

- Escoge un tema y las características que marcarán tu trabajo. Y todo lo que hagas estará marcado por ese tema que has escogido. Poe hablaba de la muerte y todo giraba sobre eso.

- Establece el punto que funcionará como clímax. O lo que es lo mismo, dirige todo a un punto culminante que será el – por así decirlo – bombazo de la historia. En El cuervo la historia va mezclando dos subhistorias (el pobre hombre que recibe la visita y lamenta la pérdida de Lenore y el cuervo parlanchín que repite la palabra clave que genera melancolía) para converger en el final y fusionarse. Esto es tan importante que Poe recomienda que cuando se empiece a escribir el final sea lo primero que se escriba.

- Determina el contexto. Y como ya sabes cómo va a acabar la historia, bien puedes ir posicionando cosas y personas para empujar la resolución de la historia. Los detalles del contexto, el escenario en el que se desarrollará la historia, tiene que estar pensado para apuntalar lo que vamos a descubrir cuando lleguemos al momento determinante.

 Vía OpenCulture / Imagen, ilustración de El Cuervo de Gustave Doré
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