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100 años, 10 canciones predilectas de Nat King Cole

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Ustedes saben cuánto me gustan las pequeñas coincidencias y siento que ya no había tenido ninguna significativa por un largo tiempo… hasta hace unas semanas que decidí escribir y compartirles mi lista de canciones preferidas del gran Nat King Cole. Resulta que el pasado 17 de marzo, nuestro querido Nat habría cumplido 100 años de edad y por ello, se dieron algunas celebraciones en Estados Unidos, desde conciertos al aire libre hasta exposiciones. Pero también, me enteré y me emocionó mucho saber que hubo un musical llamado ‘Lights Out: Nat King Cole’ en el Geffen Playhouse en California, que se centró en los últimos días del programa de televisión ‘The Nat King Cole Show’ por ahí de finales de los años 50s y su amistad con el gran Sammy Davis Jr., mientras ambos lidian con la fama, navegando en aguas turbulentas de racismo. Protagonizado por Dulé Hill y Daniel J. Watts, esta puesta en escena fue muy bien recibida por la audiencia, extendiéndola una semana más debido a la gran demanda que tuvo. Lo más destacado es el enorme parecido vocal entre Dulé y Nat; si no me creen, tan sólo chequen el siguiente video. A eso yo le llamo un casting magistral.




Y bueno, así como ya les compartí anteriormente mis canciones favoritas de Ella Fitzgerald, ahora toca el turno de hacerlo con mi buen amigo Nat King Cole, de quien escribí por estas fechas hace ya 4 años.



10. ‘Those Lazy Hazy Crazy Days Of Summer’

‘Don't have to tell a girl and fella about a drive-in
Are some romantic movie scene
Right from the moment that those lovers start arrivin'
You'll see more kissin' in the car than on the screen’

Esta canción fue uno de sus más grandes éxitos, lanzada tan sólo 2 años previos a su muerte. Compuesta originalmente por Hans Carste y con letra de Hans Bradtke, es una canción de pop alemana. Sí, escucharon bien. Interpretada por Willy Hagara (una especie de Enrique Guzmán alemán), fue una canción tan popular en dicho país, que los gringos decidieron ponerle una letra simple y pegajosa que nos hablara de aquellos tranquilos días de verano en los que literalmente no hacemos nada. Y qué mejor que escucharlo a través de la voz de un hombre bonachón como Nat. Si buscan la versión alemana, seguro les causará risa como a mí.



9. ‘Too Young’

‘They try to tell us we're too young
Too young to really be in love
They say that love's a word
A word we've only heard
But can't begin to know the meaning of’

Un piano y violines es todo lo que se necesita para hacer de esta canción, 3 minutos y medio de romanticismo puro. Por supuesto que la fantástica voz de Nat, también ayuda muchísimo (además que su dicción es impecable). Grabada en 1951 con Capital Records, ‘Too Young’ fue el éxito del ’51, permaneciendo en la lista de singles más vendidos por más de medio año, con razón era una de las 3 canciones favoritas del mismo Cole. Compuesta por Sidney Lippman y escrita por Sylvia Dee, esta hermosa canción ha tenido varios covers, entre los que destacan el de Michael Jackson, Donny Osmond y Sam Cooke. Pero la verdad es que la versión de Nat no tiene comparación.






8. ‘Nature Boy’

‘The greatest thing
You'll ever learn
Is just to love
And be loved
In return’

Publicada el 29 de marzo de 1948, ‘Nature Boy’ es una de las canciones más características de Nat, quien fue el primero en grabarla. La historia es bastante curiosa: resulta que un compositor hippie autonombrado ‘eden ahbez’ (sí, así con minúsculas) la escribe con base en sus propias vivencias e influido por la filosofía de los movimientos sociales Naturmensch y Lebensreform; decide que tiene que entregársela a Cole a como dé lugar. Trata de hacerlo en uno de sus conciertos mediante el entonces manager de Nat quien básicamente lo ignora pero, eden no se rinde. Quién sabe cómo consigue dársela al valet de Nat (o sea la persona que lo ayudaba a vestirse, etc.) quien le insiste al cantante que debe escuchar la canción; de inmediato le fascina y le insiste a la disquera que la graben pero, necesitan los permisos del autor a quien no localizan por ningún lado. El hombre (eden ahbez) literalmente vivía abajo del letrero de ‘Hollywood’ en Los Ángeles y, después de mucho tiempo, es localizado, firma los derechos y la canción se vuelve un hit en automático. Adoro lo dramático de la música (muy de orquesta), adoro la letra y adoro que Nat nos cante despacito ‘the greatest thing you'll ever learn is just to love and be loved in return’, como dándonos una lección esencial de vida, por eso dicha canción y frase son el hilo conductor de una de mis películas favoritas: ‘Moulin Rouge!’.






7. ‘Straighten Up And Fly Right’

‘Ain't no use in divin', what's the use of jivin'
Straighten up and fly right
Cool down papa, don't you blow your top’

Escrita por el mismo Nat con la ayuda de Irving Mills, fue considerada el éxito más grande de ‘The King Cole Trio’ por ahí de 1943. La historia de la canción es… medio obscura en realidad: resulta que Nat se inspiró en un sermón que solía dar su padre, acerca de un zopilote que le daba ‘ride’ a distintos animales y, cuando le daba hambre, los aventaba a un barranco y después se los comía, hasta que se topó con un monito inteligente que lo ahorca con su larga cola y le pide que ya le baje a su desmadre. Algunos relacionan la canción más bien a la Segunda Guerra Mundial, como una especie de mensaje para adolescentes (y alguno que otro adulto) para que dejaran sus tonterías, hicieran las cosas bien y comenzaran a trabajar por su país. Cualquiera que sea el significado real de ‘Straighten Up And Fly Right’, la canción es súper pegajosa. ¿La han escuchado en voz de Robbie Williams? También es MUY buena *guiño a ya saben quién*




6. ‘Mona Lisa’

‘Do you smile to tempt a lover, Mona Lisa?
or is this your way to hide a broken heart?
many dreams have been brought to your doorstep
they just lie there and they die there’

Escrita específicamente para la película ‘Captain Carey, U.S.A’ de 1950, ‘Mona Lisa’ habla obviamente del cuadro renacentista más famoso del signore Leonardo da Vinci. Me agrada muchísimo porque la canción es un constante cuestionamiento a este místico retrato del cual, nunca sabremos su historia real pero en el medio de esa búsqueda incesante por saberla, está esta extraordinaria y muy mortal canción que le pide que nos hable de su sonrisa, de si tiene el corazón roto, etc. y parece como si hubiera un diálogo entre Nat y la pintura.




5. ‘L.O.V.E’

‘L is for the way you look at me
O is for the only one I see
V is very, very extraordinary
E is even more than anyone that you adore can’

Creo que la primera vez que escuché esta canción a conciencia fue en la película ‘Little Rascals’ (la de Alfalfa) cuando el payaso de Waldo (el niño rubio súper adinerado y déspota) se la canta a Darla durante su presentación en la feria. Y ahora que me pongo a pensar, es una canción casi perfecta para las trilladas comedias románticas gringas, y no me molesta en lo absoluto eh. Grabada en 1964, fue escrita por Milt Gabler y compuesta por Bert Kaempfert; no me lo van a creer pero Nat la grabó en 5 idiomas: japonés, español, alemán, italiano y francés. Naaaaada mal, nada mal. Mi hermana Elo y yo tenemos una anécdota buenísima con esta canción y nuestro lenguaje de señas limitado. Algún día se las contaré, mientras tanto, hay que movernos al ritmo de ese tierno swing.




4. ‘Sweet Lorraine’

‘Now when it's raining I don't miss the sun
'cause it's in my baby’s smile
And to think that I'm the lucky one
that will lead her down the aisle’

Otro icónico ‘jazz standard’; aunque fue publicada, compuesta y grabada en 1928 por Cliff Burwell and Mitchell Parish, no fue sino hasta 12 años después, que la canción se convierte popular a través de la excepcional voz de Nat quien la improvisó una noche en un club cuando aún pertenecía a ‘The King Cole Trio’; una persona del público le pidió que la tocara y cantara (siendo que Nat era únicamente pianista), causando muchísima euforia entre los asistentes que la escucharon. Fue ahí cuando a Nat le cayó el veinte que tenía sí o sí que hacer su propia versión de estudio y el resultado es una joya.




3. ‘When I Fall In Love’

‘In a restless world like this is
Love is ended before it's begun
And too many moonlight kisses
Seem to cool in the warmth of the sun’

‘In a restless world like this is love is ended before it's begun’ es una de mis frases favoritas del mundo mundial. Escrita por Victor Young y Edward Heyman en 1952, la canción se convierte en un hit instantáneo en la voz de Doris Day (de quién ya hablé hace mucho tiempo); es tierna, es honesta, es triste, es esperanzadora… tiene de todo un poco, la verdad. Nat la graba en el ’56 y es usada en la película ‘Istambul’ del ’57, en donde precisamente Nat actúa y la interpreta.




2. ‘Unforgettable’

‘You're unforgettable in every way
And forever more, that's just how you'll stay
That's why, darling, it's incredible
That someone so unforgettable
Thinks that I am unforgettable too’


Incluida en el álbum del mismo título, la canción ‘Unforgettable’ (escrita por Irving Gordon) es una preciosa serenata que nos regala Nat desde el año 1951. Le permitió a Cole mostrar toda la dulzura de su timbre vocal en los arreglos precisos de Nelson Riddle. Hoy en día, la versión más famosa sigue siendo la que se grabó, virtualmente, con su hija Natalie Cole. En 1991, un cuarto de siglo después de la muerte de su padre, grabó este dúo póstumo que se basó en la idea de uno de los antiguos directores musicales de Elvis Presley, Joe Guercio; ganó tres premios Grammy y la hemos podido escuchar en un montón de películas y series. La verdad es que a veces me gusta más la versión en dúo y a veces, en solitario (depende de mi estado de ánimo, supongo) pero, por siempre tendrá un lugar muy especial en mi corazón por razones personales.




1.      ‘Stardust’

‘You wander down the lane and far away,
leaving me a song that will not die.
Love is now the stardust of yesterday,
the music of the years gone by.

Resulta que ‘Stardust’ es una de las canciones más grabadas del Siglo XX, con más de 1500 versiones diferentes pero, para mí la única e incomparable, es la de Nat King Cole. Compuesta por Hoagy Carmichael y Mitchel Parish en 1927, el resultado de esta primera y original versión, era una canción de jazz instrumental, y me parece que esta versión del ’56 mantiene dichas características a diferencia de otras. Tengo que confesar que, parte de que sea mi favorita tiene mucho que ver con que es la primera canción del CD de éxitos de Nat que tenemos aquí en casa y la identifico mucho, pero también, que es una canción distinta; su estructura es muy poco convencional y más que escuchar una canción, pareciera que estamos escuchando un poema. La letra es fabulosa y la perfecta dicción de Nat hace que la apreciemos aún más.




Bueno, ahí tienen mi Top 10 de canciones predilectas de Nat King Cole, ¿consideran que faltó alguna? Háganmelo saber y de paso, nos tomamos algo rico para contrarrestar este calor del demonio.

Dinah Washington: la reina del blues

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Cuando escuché un especial en la radio sobre la increíble y no taaaan reconocida Dinah Washington, de inmediato llamó mi atención su tormentosa vida y repentina muerte; pareciera honestamente como si las cantantes de jazz y blues de la época de los 40s y 50s, tuvieran una especie de común denominador bastante desafortunado. En este caso, Dinah no es la excepción y bueno, haciendo a un lado los aspectos personales, déjenme decirles que esta maravillosa voz, nos dejó en tan poco tiempo todo un legado de incomparables interpretaciones que hasta la fecha, son consideradas por la crítica como las mejores y dicho trabajo, continúa inspirando a muchas más artistas, no en vano se ganó el nombre de “La Reina del Blues”.

Ruth Lee Jones –su verdadero nombre- nació el 29 de agosto de 1924 en Tuscaloosa, Alabama y, tras unos años de vivir ahí, sus padres deciden mudarse a Chicago como parte de la migración en masa de afroamericanos sureños buscando una mejor calidad de vida y huyendo de la creciente oleada de grupos de Ku Klux Klan, formando parte de la generación que sentó las bases para el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Así como la expresión gringa ‘like a moth to a flame’ nos dice, Ruth y su familia se involucran rápidamente en la iglesia baptista de Saint Luke en donde se unen al coro y conocen y experimentan con la música góspel (nuevamente un común denominador, ¿cierto?); se la pasan prácticamente todo el día en la iglesia y una inquieta Ruth, comienza a familiarizarse con el piano. Tras varios años, Ruth se vuelve bastante popular localmente, ganando incluso algunos concursos de canto. Pero obviamente, Ruth anhelaba algo más y su fuerte carácter, empezaba a rozar fuertemente con el de su madre, por lo que a la edad de 15 o 16 años, se rebela y escabulle todas las noches junto con su tío para ir a clubes y contagiarse del ambiente musical nocturno de finales de la década de los 30s.

Es en esta nueva etapa de su vida, que comienza a relacionarse con algunos mafiosos negros que la conectaban a su vez con empresarios y dueños de bares más exclusivos; a ella no le asustaba hacer presentaciones para este tipo de personajes, sino todo lo contrario, le era fácil entablar relaciones con ellos gracias al alcohol. Es en el ‘Garrick Stage Bar’ donde ve por primera vez en vivo a Billie Holiday y obviamente, se inspira con cada nota de la intérprete. Se dice que Joe Sherman, dueño del bar, es quien la bautiza con el nombre de Dinah Washington porque para él Ruth Jones no combinaba en lo absoluto con su talento y no iba a llevarla a ningún lado; necesitaba un nombre que hiciera que intrigara a la audiencia y le diera mucho más ‘caché’.

Lionel Hampton –pianista y percusionista- la contrata como solista en su banda de swing y de inmediato, comienzan una gira nacional que duraría 3 años. Dinah de 18 años, es la única mujer en la banda y tiene que acostumbrarse a un ritmo de vida bastante agitado y a cambiar su look de manera forzada; aunque era una banda de hombres, nunca faltaron las críticas y burlas por su manera de vestir y maquillarse tan recatada (al ser una chica de iglesia), por lo que tuvo que aprender a cómo deslumbrar dentro y fuera del escenario literalmente, comenzando así una batalla interna repleta de inseguridades por su físico que le duró hasta su muerte. Mientras trabajaba con Hampton, grabó algunos sencillos con moderado éxito para la disquera Keynote hasta que a finales del ’45, se separa definitivamente de la banda con la ilusión de brillar con luz propia.




Su single Salty Papa Blues’ entra a la lista de popularidad ‘Billboard Harlem Hit Parade’ que estaba basada en los éxitos de las rockolas. La lista fungía como una especie de ‘mapa’ en donde podían ubicar y por lo tanto restringir a nuevos artistas a un género musical específico; dicha categoría determinaría la carrera del artista, el tipo de publicidad e imagen que tendrían y hasta en qué disqueras podían o no trabajar. El caso es que a Dinah deciden ubicarla en el género del blues, a pesar de haber probado un poquito de suerte en el jazz, swing, pop y hasta country con excelente recepción. Aquí es cuando las emisoras de radio, las revistas y periódicos, la apodan como ‘La Reina del Blues’. Recordemos que estamos situados en una época donde era muy evidente la música que se tocaba para blancos y para negros; el sueño o el objetivo de cualquier artista era poder sobrepasar los límites entre unos y otros y que realmente su trabajo fuera reconocido sin distinciones raciales porque significaba mayores ventas de álbumes, más giras, más conciertos y obviamente, más dinero. Dinah es de las pocas que lo consigue al ser incluida en las rockolas de restaurantes.




Tres años más tarde, Dinah obtiene el dinero suficiente para comprar su propia casa. Imagínense qué legendario y significativo fue que una mujer negra, joven, de Chicago tuviera el capital para eso en una época complicada para los afroamericanos. Y con la casa, vinieron las visitas constantes de grandiosas personalidades como Duke Ellington, Count Basie, entre otros. Sus hermanas aseguran que era todo un torbellino cuando llegaba a casa porque la gente del vecindario corría a verla para autógrafos, fotografías y ver si de casualidad les regalaba alguno que otro obsequio. Con toda esta fama y todo este nuevo dinero, Dinah inevitablemente se considera una auténtica reina y su comportamiento de diva era radical y bastante, bastante pesado. Derrochaba dinero en pieles, joyas, zapatos (llegando a tener más de 300 pares) en pelucas (algunas de muy mala calidad), en coches, en alcohol y drogas. Por sus mismas inseguridades, le gustaba desafiar a todo aquel que se atreviera a cuestionarla y su papel de mujer ruda, negra, gorda y poco atractiva, se lo creyó al 100%.




Los años 50s fueron sin duda alguna, su década más lucrativa. Se dice que grabó más de 200 canciones, incluidos los éxitos ‘I´ll Never Be Free’, ‘My Heart Cries For You’, ‘Trouble In Mind’, ‘Teach Me Tonight’ y la muy polémica ‘Long John Blues’ que habla sobre un ‘dentista’ en un tono descriptivamente sexual. De vez en cuando acudía a Las Vegas y hacía presentaciones con mi muy adorado Tony Bennett, quien siempre ha expresado maravillas sobre Dinah y su innegable talento. Por ahí leí que Dinah era una especie de combinación entre Billie Holiday y Ella Fitzgerald; de Billie tenía la crudeza en la voz y de Ella, la dulzura necesaria para ciertas canciones y una perfecta dicción. Sus logros más importantes fueron sus apariciones en los festivales ‘Newport Jazz Festival’, ‘Randalls Island Jazz Festival’ en Nueva York y el ‘International Jazz Festival’ en Washington.



Sin embargo, los dos más grandes logros de su carrera profesional, fueron los éxitos ‘Unforgettable’ (más conocida en la voz de Nat King Cole) y ‘What A Diff’rence A Day Makes’ ambos sensacionales singles lanzados en 1959 y que le valieron distinciones y premios como el Grammy. A pesar de ser canciones icónicas, he de confesarles que prefiero otras que les compartiré más adelante. Retomando su vida personal, Dinah tuvo 8 matrimonios (hay quienes aseguran que fueron 9, pero bueno) sumamente tormentosos que duraban 1 o 3 meses; en su mayoría, los esposos eran músicos de jazz que únicamente se aprovechaban del dinero de la cantante pero que a la vez, les incomodaba demasiado ser conocidos como ‘el señor Washington’. Vivió violencia física y psicológica y convivió muy poco con los dos hijos que tuvo ya que por razones de trabajo, se veía obligada a dejarlos encargados con su madre o con otros familiares. Si bien ella era problemática, sus fugaces relaciones no le hacían nada bien, salvo para inspirarla a cantar canciones de amor y desamor.




El tema de las drogas, era bastante complicado. Todo el mundo sabía que Dinah se infestaba de pastillas para lograr hacer cualquier actividad durante el día: tomaba píldoras para dormir, para despertar, para cantar, para adelgazar, para no comer, para ir al baño… para básicamente todo pues. Sus amistades más cercanas fueron testigos de su anorexia y también de su alcoholismo. Pero no podían hacer nada en contra de los deseos de ‘la reina’. Es el 14 de diciembre de 1943, que Dinah muere ‘repentinamente’ a los 39 años; la causa de su muerte se debió a una sobredosis, producto de la combinación entre secobarbital y amobarbital. En ese momento, estaba casada con Dick "Night Train" Lane, jugador de futbol americano. Es imprescindible que les comparta el siguiente texto que leí mientras investigaba sobre su muerte y que resume a la perfección la vida de Dinah:


“[…] dejó atrás su vida turbulenta a la tierna edad de 39 años. En ese corto período, una mezcla inestable de innegable talento e inseguridad profundamente arraigada la llevó a la cima de la fama y la profundidad de la duda”.


Póstumamente, Dinah fue incluida en el Salón de la Fama del Jazz de Alabama en 1986 y en 1993, en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Tres de sus grabaciones se han incluido en el Salón de la Fama del Grammy. Es reconocida como una de las voces más fructíferas de dichos géneros musicales y, era la eterna favorita de la ya fallecida Amy Winehouse, otra terrible pérdida prematura. Me quedó con lo que menciona el legendario Quincy Jones acerca de Dinah: 

"[…] podría tomar la melodía en su mano, sostenerla como un huevo, abrirla, freírla, dejarla chisporrotear, reconstruirla, volver a poner el huevo en la caja dentro del refrigerador y aun así  habríamos entendido cada sílaba".

¿Recuerdan que les dije que tengo 2 canciones predilectas de Dinah? Pues una es ‘Only A Moment Ago’ que ya les compartí arribita y la otra es ‘Baby Get Lost’ que me parece, capta toda la esencia de esta grandiosa mujer. ¿Ustedes cuál prefieren?

“Avengers: Endgame”, ¿sobrevalorada y poco innovadora?

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Cinetiketas | Por Jaime López

**ATENCIÓN: Esta reseña contiene algunos spoilers**


Si bien es cierto que la más reciente entrega de Marvel y Disney tiene algunas secuencias entretenidas, así como un arranque diferente (con un tiempo narrativo poco común para la franquicia "Avengers"), también lo es que gran parte de su trama se siente como un mezcla de varias de sus antecesoras.

De ese modo, los primeros 20 minutos repletos de un tono oscuro o pesimista (muy al estilo "The Dark Knight"), que pudieron hacer la diferencia en el imaginario creado por Stan Lee, son desplazados por una historia que abusa de los fan services y el humor pueril. 

Ejemplo de eso último es el interés desmedido de los guionistas en burlarse de la mala condición física de "Thor", producto del derrotismo emocional que éste padece por no haber podido salvar a la mitad de la población. 

Y es que los chistes sobre el abultado estómago del héroe nórdico funcionan las primeras dos veces, pero luego se siente como un cansado "gag" complaciente, que utilizaron los escritores solo para rellenar la película número 22 de Marvel.

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Aunado a ello, se nota con claridad la incapacidad de los directores para plasmar sus chascarrillos, pues éstos para nada alcanzan el sarcasmo o la ironía epidérmicos de "Thor: Ragnarok". 

Por otra parte, los productores del filme en cuestión deciden menospreciar o darle poca importancia a sus nuevos paladines de la justicia, con los cuales podrían continuar o refrescar su franquicia. 

En ese sentido, "Capitana Marvel", así como "Pantera Negra" y "Spider-Man", se sienten desperdiciados, pese a que sus intérpretes (Brie Larson, Chadwick Boseman y Tom Holland, respectivamente) han demostrado que son capaces de encabezar una película, gracias a su comprobados talentos histriónicos.

El desenlace para algunos de los protagonistas originales resulta gris, en el mejor de los casos; ridículo, en el peor de ellos. 

Por ejemplo, "Bruce Banner" se queda a la deriva, pues concluye su participación en "Avengers" con un diálogo descafeínado sobre su enamorada, mientras que "Capitán América" decide regresar al pasado, para disfrutar plenamente su vida, a pesar de que esto implique afectar la lógica de los viajes en el tiempo que se plantea al principio de la cinta: ¿cómo rayos pudo regresar un "Steve Rogers" envejecido a los eventos acontecidos en "Endgame"?, ¿se trata de una falta de continuidad consciente, cuyo objetivo fue que la audiencia presenciara como entrega a su relevo el escudo de las barras y las estrellas?

Por otro lado, las escenas de combate son divertidas, pero no gloriosas como en la primera "Avengers" o "Infinity War", pues acá no hay movimientos de cámara en 360 grados, ni espectaculares batallas contra "Thanos", en las cuales cada héroe pueda mostrar sus poderes.

Al respecto, fueron parcas las reacciones del público de la sala a la que asistió un servidor, pues no se sintió la misma emoción contagiosa del momento cuando en "Infinity War" desaparecieron la mitad de los superhéroes.

Finalmente, el cine del mainstream hollywoodense sigue empeñado en imponer ideas estereotipadas sobre el bien y el mal en el mundo, pues los villanos son seres poco agraciados de otras galaxias (por ejemplo, los "Chitauris"), en tanto que los salvadores del planeta pertecen, en su mayoría, a la raza caucásica, y se vuelven la personificación de la belleza fisica.

¿Acaso no se acordaron de los "skrulls" que aparecieron en "Capitana Marvel"?, ¿por qué no crearon más personajes tipo "Hellboy", con rasgos poco estéticos y una idiosincrasia llena de claroscuros, es decir, un perfil más apegado a la realidad? 

¿Por qué los "buenos" de este tipo de relatos siempre critican los deseos de aniquilar a la humanidad que expresan sus adversarios, pero ellos sí pueden matar a las razas de otros universo sin remordimientos?, ¿la famosa doble moral gringa alentada por varios medios de comunicación?

Ahora bien, no todo esta del nabo en "Endgame", pues se salvan varios elementos como el siguiente: la breve escena en donde "Carol Danvers" es resguardada por una cuadrilla de puras mujeres, que bien podrían conformar la idea para una nueva película de Marvel. 

Asimismo, el inicio de la historia recupera una de las principales causas por las que pelean los superhéroes: la humanidad. ¿Qué pasa cuando las personas a las que amas, gente común que no merece ser eliminada, se esfuman por la arbitrariedad de alguien más? 

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Lo anterior, más la manera en cómo rescatan y les otorgan más notoriedad a los personajes secundarios, por ejemplo, "Ojo de Halcón" (o "Clint Barton") y "Nebula", son cuestiones dignas de reconocerse.

Igualmente, se debe destacar la incorporación de algunas viñetas de los comics de origen, junto a la buena actuación de Scarlett Johansson, quien dota a su rol de "La viuda negra" de los matices adecuados para extrañarla inmediatamente después de que se sacrifica por sus convicciones.

¿Qué debemos saber antes del estreno de ‘Fosse/Verdon’?

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Creo que ya no es necesario que les repita una vez más que soy una ferviente amante de los musicales y que actuar/bailar/cantar en uno, forma parte indiscutible de mi bucket list pero… ¡acabo de hacerlo! ¡JÁ! Por ende, era de esperarse que la nueva serie de FX ‘Fosse/Verdon’ me emocionara muchísimo y me dieran ganas de compartirles el por qué, así como algunos datos importantes para todos aquellos que no están familiarizados con estos dos grandes artistas. La serie se estrenará el martes 9 de abril y está basada en el libro de Sam Wasson titulado ‘Fosse’ publicado en 2013; la adaptación a televisión corre a cargo de Steven Levenson, Thomas Kail y Lin-Manuel Miranda (¡yeeeiii! Adoro a Lin-Manuel Miranda). Aunque dicha biografía pasa más de 700 páginas explorando la totalidad de la vida y la carrera de Bob Fosse, la serie se centrará básicamente en su relación romántica y profesional con Gwen Verdon. Si nada de lo que les mencioné les emociona o genera curiosidad, tal vez el hecho de que sea protagonizada por Michelle Williams y Sam Rockwell, sí; ambos estupendos actores (nominados y ganadores de varios premios cinematográficos de renombre) y que, por el simple tráiler, son capaces de transmitirnos una excelente química y el trabajo exhaustivo que hicieron para encarnar a Gwen y Bob al recrear algunas de sus coreografías más icónicas. Recién vi una entrevista a Michelle Williams en donde le preguntaban cuál había sido una de las razones para aceptar un papel así de demandante y su respuesta fue legendaria: ‘equal pay’ (*suenan aplausos de fondo*). ¡Sí! Así que, estemos tranquilos en que el esfuerzo de todos los involucrados fue perfecta y equitativamente bien remunerado. Y bueno, sin darle tantas vueltas al asunto, comencemos a estirarnos, a ponernos unos leotardos bien pegaditos y a practicar nuestras ‘jazz hands’ más sensuales, mientras leemos los siguientes 3 puntos:



Bob Fosse: un revolucionario.

Bailarín, coreógrafo, director de cine y teatro, Bob Fosse soñaba con ser tan famoso e influyente como Fred Astaire y honestamente creo que lo logró; el talento que derrochaba al bailar es indiscutible. Su mayor innovación fue en el teatro musical, con un conjunto de movimientos que hasta el día de hoy se conocen como ‘Fosse Amoeba’, movimientos estilizados y con sugerencias eróticas; le gustaba expresar sexualidad y decadencia a través de sus coreografías. Gracias a varias de sus inseguridades, usaba accesorios para complementar sus rutinas de baile: guantes para ocultar sus manos, sombreros para ocultar su calvicie y rápidamente se convirtieron en una característica notable y recurrente, junto con las sillas (si han visto la película ‘Cabaret’ sabrán perfectamente de lo que hablo). Y nunca se le vio sin un cigarro en la boca, cosa que le fascinó a Sam Rockwell; se dice que consumía de 6 a 7 cajetillas al día. En cine, dirigió cinco peliculones: ‘Sweet Charity’, ‘Cabaret’ –que le valió el Oscar a Mejor Director en 1973 ganándole a Francis Ford Coppola por ‘El Padrino’-, ‘Lenny’ –sobre la vida del comediante Lenny Bruce y protagonizada por Dustin Hoffman-, la semi-autobiográfica ‘All That Jazz’ (que también escribió) y ‘Star 80’. En realidad, fue uno de los encargados en sentar las bases para las películas musicales actuales en cuanto a cómo filmarlas, producirlas y hasta editarlas. Su carrera duró aproximadamente unos 40 años, donde participó en 14 películas y en más de 20 musicales de Broadway, es decir, toda una leyenda.

Bob Fosse Oscars GIF by The Academy Awards


Gwen Verdon: la genialidad en la danza

La mujer encargada de enseñarle las coreografías a Marilyn Monroe y Jane Russell en la película ‘Gentleman Prefers Blondes’ fue nada más y nada menos que nuestra querida Gwen. Todo aquel que trabajó con ella concuerda en que era una excelente bailarina y maestra; no sentía recelo al enseñar sino todo lo contrario, buscaba que cada bailarín estuviera a la altura de las circunstancias. Desde niña estudió ballet, tap, jazz, bailes de salón y hasta flamenco, así que podemos imaginarnos el enorme potencial que tenía a temprana edad. Conoció y trabajó al lado de Jack Cole conocido como ‘the Father of Theatrical Jazz Dance’. Participó en 25 películas, 13 series de televisión y en 8 musicales y obras de teatro; además de ser una actriz y bailarina muy reconocida a nivel internacional, también fue asistente de coreografía y entrenadora de baile para cine y teatro. Su cabellera pelirroja, sus grandes y expresivos ojos, un cuerpo fenomenal y el talento innato para la danza, la hicieron una de las principales musas del teatro musical en la década de los 60s y 70s.

 

Fosse/Verdon. Verdon/Fosse

A inicios de los años 50s, Gwen Verdon y Bob Fosse habían escuchado de sus talentos pero, sus caminos profesionales aún no habían coincidido. Es entonces que el productor Hal Prince y el director de teatro George Abbott, deciden contratar al novato coreógrafo para la versión en cine de ‘Damn Yankees’ y le insisten en que seleccione a Gwen para el papel principal; Fosse no está muy convencido pero, tras varios castings fallidos, decide darle a Verdon una oportunidad con la condición de que se den un ‘encerrón’ para ensayar y practicar las coreografías sin distracción alguna. Es ahí, en el estudio de baile, que surge de inmediato una interesante sinergia que cambiaría sus vidas personal y profesionalmente. Se casan en 1960, tienen una hija llamada Nicole (que participó activamente en la realización de la serie) y juntos formaron una de las parejas más lucrativas del cine y del teatro musical; se complementaban, se inspiraban y creaban cosas interesantes e irreverentes. Pero también tuvieron una relación bastante tormentosa, eclipsada por alcohol, drogas, constantes peleas creativas y un sinfín de amantes que Verdon simplemente ya no pudo soportar. Se separan en 1971 pero, no se divorcian; es hasta la muerte de Fosse en 1987 en brazos de Verdon, que termina la historia de amor que traspasó la fantasía y la realidad.

 
"Bob Fosse inició una revolución en la danza, el teatro y el cine estadounidense, pero, en contraste con el mito del artista visionario que trabaja en soledad, el trabajo de Fosse no hubiera sido posible sin Gwen Verdon, la mujer que ayudó a moldear su estilo, y convertirlo en una estrella”. Sabias palabras de los productores, creativos y escritores de esta prometedora serie. Pienso y siento que será una extraordinaria oportunidad de retratar la verdadera complejidad de las relaciones amorosas que además, colaboran profesionalmente. Veremos una explosión de baile, luces, maquillaje, vestuarios, excelentes actuaciones, música y excelente fotografía. ¡Ay! Y bueno, en lo que llega esta serie a nuestras pantallas, les dejo el teaser tráiler y el tráiler final para que se les ponga la piel chinita.



De vita beata

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Por Sergio Martínez | 

Según la Real Academia Española, la felicidad es un estado de grata satisfacción espiritual y física. Para Séneca los hombres aspiran y quieren ser felices, cada quien a su manera debe descubrir qué es y cómo obtenerla. Otros filósofos la relacionan con la búsqueda, el placer, el autoconocimiento, el deber, la superación, la ubican dentro y no fuera del ser humano.

Iván Montoya, músico con larga trayectoria en diferentes proyectos musicales donde su guitarra fue la huella digital de su colaboración, lanza Feliz; placa con 15 cortes musicales, algunas de las letras son de su inspiración, otras son firmadas en coautoría con: Silo Montañez, Agustín López Velarde y Héctor Cantú; y un par más de rolas son de pluma de Agustín López Velarde. Si hacemos caso a la teoría, Feliz es un disco que nos ubica en la definición de Henry David Thoreau para la felicidad: “es la única riqueza del ser humano y proviene de vivir intensamente el momento”.

El disco brilla sonoramente, cada canción imbrica de manera precisa letra y música, resultando en un dardo certero que da en el centro de la felicidad que quien canta y aspira a compartir con quien escucha. El primer corte es: No la dejaré partir: reseña de un alguien que encuentra su otra mitad y aspira a quedarse juntos hasta que el cuerpo aguante; la ruta musical continúa con Negando el sacramento: historia de un amor malogrado, puestos a perder, que se pierda todo, incluso la dignidad. Que vivan: no todo está perdido, alegorías hechas a medida (muy a la Sabina) para subrayar todo eso que vale la pena y pocos valoran. Por siempre: bolero sabrosón, reminiscencias de quien busca, encuentra y pierde a la chica de sus sueños, inasible, le compone una canción para retenerla siempre. Ranchero desvielao: Ingeniosa letra de un amor breve donde la muy ingrata lo deja literalmente desplumado después de jurarle amor. Moraleja, no beber mezcal en exceso. Te fuiste: Canto a la despedida, pareciera que duele, al contrario, la ausencia es un remanso de paz. Qué sería Madrid sin ti: dedicada a cierto personaje que vive cerca de la plaza Tirso de Molina, cuentan las malas lenguas que algún día el tal Iván Montoya se emborrachó con él una noche en Guadalajara… cariño y admiración por el protagonista que en la canción nunca se menciona por su nombre. Tengan un buen día (Sofía y Julieta): amor puro hecho canción, testimonio y testamento para sus herederas… “como les digo que en sus venas, ahí me llevan a vivir en su futuro…” Y sí: historia de dos cuerpos que se funden en uno infinitamente, una vez, otra vez y otra vez, ad libitumVocho azul: estampa urbana del mítico D.F. a ritmo de blues, él la sigue esperando, deseando. Quizá aparezca, anuncie su presencia mediante una llamada telefónica… si es que regresa a la vida. Sur: del otro lado del río Bravo, al dirigir la vista hacia el Sur las cosas se ven distintas, se extraña lo que no se tiene, mientras en el Norte se busca la fortuna que en la propia tierra se negó: “De donde soy, a donde voy, es más que una latitud…”. Al disco lo completan las canciones: Mate sin morir, Que no mueran, Canción de cuna y Soñar para caminar.

Entre otros músicos participaron: Carlos de Luna, Lalo Plus, Mariano Leyva, Juan Carlos Kano, Felipe Pel, Fernando Cortez, Édgar García, Agustín López Velarde y Luismiguel Aguilar. El disco fue grabado en Sur Estudio entre octubre y diciembre de 2018 en la ciudad de Aguascalientes, la producción y los arreglos estuvieron a cargo de Iván Montoya y fue masterizado por Agustín López Velarde.

No queda más que convocar a Talia, Aglaya y Eufrósine, servirse un vaso del licor y escuchar: Feliz de Iván Montoya.


10 canciones que adoramos de Ella Fitzgerald

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Comienzo mi primer artículo del 2019 deseándoles un excelente año; que tengamos 365 días de auténtica felicidad y bienestar, y que abunden los éxitos personales y profesionales para cada uno de ustedes. Saben que los quiero y les agradezco que estén aquí leyéndome. Nadie me lo tiene que recordar pero, el año pasado no fui tan constante con mis artículos como hubiera querido pero, la última mitad del año fue bastante complicada y difícil para mí en lo personal. Sin entrar en más detalles, hago la promesa que en este 2019, recuperaré mi ritmo de publicaciones al lado –como desde hace ya 4 años- de mi adorada y chulísima Revista Sputnik.

Si hay una innovación (si es que podemos llamarle así) que me gustaría incluir en mis nuevos textos, es hacer listas y listas que enumeren y jerarquicen mis canciones, artistas, series, películas, libros, cuentos, etc. favoritos, porque he descubierto que me encanta redactar así y es mucho más fácil la lectura de los mismos. Por eso tomé la importante decisión de regresar un poco al pasado (cosa que me encanta, ¡duh!) y compartir más datos acerca de los artistas sobre los que ya he hablado, porque admitámoslo, mis primeros artículos dan un poco (un mucho) de pena ajena y en realidad, no compartí más allá de una biografía muy express. Y qué mejor que empezar este mes (mi mes) que escribiendo sobre una reina del jazz: mí querida Ella Fitzgerald y las 10 canciones que más adoro de ella.


 

10. ‘Can’t We Be Friends?’

‘I thought I'd found the man of my dreams
Now it seems this is how the story ends
He's gonna turn me down and say
"Can't we be friends?"’

Sí, ya sé que es un dúo entre Ella y Louis Armstrong pero, es inevitable que esta canción aparezca en esta lista y, para ser honestos, mucho del trabajo que me encanta de Fitzgerald, va en compañía de otros grandes músicos (sobre todo Louis). Esta canción fue escrita en 1929 por Paul James y Kay Swift y fue escuchada por primera vez en un show de revista de Broadway que combinaba música, baile y sketches cómicos llamado ‘The Little Show’. La canción se convirtió inmediatamente en un clásico, y algunas de las grabaciones más notables son las de Bing Crosby y Sinatra, pero para mí, la mejor versión sin duda, es esta. Grabada para el álbum de 1956 titulado ‘Ella & Louis’, ‘Can’t We Be Friends?’ es bastante encantadora muy a pesar de la letra (con la que es muy fácil proyectarse); el piano, la trompeta de Louis y la voz de Ella son el trío perfecto.




9. ‘Somebody From Somewhere’

‘Somebody from somewhere
Will appear someday
I don't know just from where
But he's on his way’

Escrita por los hermanos Ira y George Gershwin para el film ‘Delicious’ de 1931, esta tierna y cortita canción es interpretada por mi Ella de manera prácticamente celestial, como esperando ingenuamente a que llegue ‘ese alguien’. Incluida en el álbum de 1959 ‘Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Song Book’, forma parte de las 59 canciones de este par de hermanos compositores y que Fitzgerald grabó en tan sólo 8 meses. Imagínense, 59 canciones en 8 meses… eso nos habla del enorme talento de este ícono del jazz y que en realidad, nunca nunca paró de trabajar.




8. ‘It Don't Mean A Thing!’


‘It don't mean a thing, if it ain't got that swing
It don't mean a thing, all you got to do is sing
It makes no difference if it's sweet or hot
Just give that rhythm everything you've got’

Convertida en un clásico del jazz o como dirían en el medio ‘a jazz standard’, ‘It Don’t Mean A Thing’, de inmediato nos pone a bailar a todos o, por lo menos, a mover la cabeza y los hombros un poquito. Compuesta por Duke Ellington e Irving Mills en 1931, la genialidad de esta canción reside en que cada versión y cada interpretación es incomparable; puede tocarse rápido, lento, en término medio y siempre se escuchará diferente. Lo hermoso e icónico de esta canción es que no tiene una estructura fija, lo que da pie a la improvisación de la cantante o el cantante (bebop, bebop) y de los músicos, por supuesto. Cuenta la leyenda que es justamente gracias a esta canción que nace el término ‘swing’… ¿será?




7. ‘Shall We Dance?’


‘Drop that long face
Come on have your fling
Why keep nursing the blues?
If you want this old world on a string’

Tras el éxito de ‘Delicious’, los hermanos Gershwin continúan con la excelente racha y escriben y componen la música y las canciones de la película ‘Shall We Dance?’ de 1937, su segundo musical hollywoodense, protagonizado por Ginger Rogers y Fred Astaire. Lo que más adoro de esta canción, es la combinación Ella + orquesta; es simplemente maravillosa. Dan ganas de, literalmente, ponerse a bailar pero de manera romántica, pues.




6. ‘It Might As Well Be Spring’

‘I am starry eyed and vaguely discontented,
like a nightingale without a song to sing
O why should I have spring fever,
when it isn't even spring

Déjenme decirles/ admitirles que mi versión favorita de ‘It Might As Well Be Spring’, es nada más y nada menos que la de Nina Simone. Peeeero, la de Ella no se queda nada atrás y por supuesto, quise incluirla en esta lista. Me parece más melancólica la versión de Nina y mucho más ‘esperanzadora’ (por decirlo de alguna manera), la de Ella. Escrita por el dúo dinámico de los musicales Rodgers y Hammerstein, esta canción aparece en la película de 1945 ‘State Fair’ y Ella la incluyó en su álbum ‘Ella In Hollywood’ de 1961. Sus poderes vocales, así como su impecable dicción, hacen de esta canción una de mis eternas favoritas.




5. ‘I'm Beginning To See The Light’
‘I never cared much for moonlit skies
I never wink back at fireflies
But now that the stars are in your eyes
I'm beginning to see the light’

Curiosamente, existen dos versiones de esta canción a cargo de Ella Fitzgerald y las dos me gustan mucho: una, la que grabó en 1945 con el grupo ‘The Ink Spots’ y la segunda, que grabó en 1963 al lado de Count Basie y con arreglos del productor, Quincy Jones. Decidí compartirles la primer versión, porque me parece es más fiel a los inicios de Ella y a sus rasgos más característicos. La canción fue escrita por Duke Ellington, Don George, Johnny Hodges y Harry James y fue publicada en 1944. Otras versiones notables, son la de Frank Sinatra, Peggy Lee y Connie Francis.




4. ‘Bewitched, Bothered And Bewildered’
‘Lost my heart but what of it
He is cold, I agree
He can laugh but I love it
Although the laugh's on me’

Esta canción, que dura un total de 7:15 minutos, fue grabada por Ella en 1956; acompañada por Paul Smith en el piano, Barney Kessel en la guitarra, Joe Mondragon en el bajo y Alvin Stoller en la batería. La canción apareció originalmente en el musical de Broadway ‘Pal Joey’ de 1940 y cuando Ella decidió grabarla como sencillo, no había otras versiones más que las de Broadway, por lo que a Ella se le debe (de alguna manera), que se haya vuelto tan popular y forme parte del ‘Great American Song Book’. Fitzgerald le imprime muchísima emoción hasta cierto punto contenida; le imprime algo de sátira, sofisticación y mucha sensualidad, sin querer llevarla al extremo. Ya saben que con Ella todo es sereno gracias a su personalidad tan tímida.




3. ‘April In Paris’

‘April in Paris, chestnuts in blossom
Holiday tables under the trees
April in Paris, this is a feeling
No one can ever reprise’

Ush. No tienen idea de lo mucho que AMO esta canción. Aún recuerdo que fue la primerísima canción que escuché de Ella y qué hermoso que haya sido así y que aún lo recuerde. Escrita y compuesta por Vernon Duke y E.Y Harburg para el musical de Broadway (¡uy! cuántos musicales, ¿cierto?) ‘Walk A Little Faster’ de 1932, describe a la perfección –y ojo, sin mucho detalle- la cotidianidad de París en la primavera. Existen también demasiadas versiones pero, me caso totalmente con esta de Ella y Louis, y es que aunque ambos canten exactamente lo mismo, pareciera que no es así; la trompeta, el piano y la dulce voz de mi Ella conforman una perfecta combinación y transmiten una quietud envidiable. Si Diosito es bueno y me quiere, me dará la oportunidad de escucharla en los Jardines de las Tullerías antes que me muera.




2. ‘I’ve Got A Crush On You’

‘I've got a crush on you, sweetie pie
All the day and night-time
Hear me sigh
I never had the least notion
That I could fall with so much emotion’

Simplemente es una hermosura de canción que seguramente querrán escuchar una y otra y otra vez. Si no están enamorados de alguien o no tienen un crush, van a querer tener uno después de que escuchen a Ella, ténganlo por seguro. Escrita por los hermanos Gershwin (de nuevo) a mitades de los años veinte, ha sido incluida curiosamente en 3 musicales diferentes: ‘Treasure Girl’, de 1927; ‘Strike Up The Band’ de 1930 y ‘Nice Work If You Can Get It’ de 2012. Y también, ha aparecido en 9 películas, que van desde ‘An American In Paris’, pasando por ‘Manhattan’ del controversial Woody Allen, y hasta en el soundtrack de ‘Something’s Gotta Give’. Adoro la frase: ‘It’s not that you’re attractive but oh my heart grew active’ y seguramente, nos proyecta a más de uno. Tierna, romántica y muy ‘dedicable’, ‘I’ve Got A Crush On You’ hipnotiza.


1.      ‘Summertime’

‘One of these mornings you're gonna rise up singing
And you'll spread your wings and you'll take to the sky
But till that morning, there ain't nothin' can harm you
With daddy and mammy standin' by’

Esta canción se mantiene como mi eterna favorita de Fitzgerald y aunque no lo crean (porque ni yo lo sabía) ¡también es de la autoría de George Gershwin! Es un aria que compuso para la ópera ‘Porgy and Bess’ de 1934 y con el tiempo, se volvió en un ‘jazz standard’. Existen dos versiones de Ella: la solista y a dúo con Louis Armstrong; la primera grabada en 1950 y la segunda en 1959. Me cuesta trabajo elegir entre una y otra pero, creo que me inclino más por la versión ‘solo’ de Ella porque cuenta con muchos cambios musicales encantadores y también nos permite escuchar a Ella improvisar, cosa que siempre me ha fascinado.





Bueno, ahí tienen mi Top 10 de canciones predilectas de Ella Fitzgerald, canciones que se han convertido casi en himnos para mí (sobre todo las últimas 5). ¿Qué aprendí con este listado? Pues que mucho del repertorio que me gusta de Ella, es de autoría de los hermanos Gershwin (creo que toda esta lista) y en realidad, no sé muy bien si es por pura casualidad o mi subconsciente fue el que las eligió. Otra cosa que me parece súper interesante, es que mucho del trabajo de Ella se repite y repite, es decir, hay canciones que grabó en más de una ocasión y con versiones bastante interesantes. Para mí, la voz de Ella es exquisita, única y no tiene ni comparación.


Tormenta: Expresionismo poblano Yonki

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Por Sergio Martínez | Foto: Dyan Ibargüen


La ciudad puede ser un desierto de asfalto, un oasis de licor, o un ecosistema donde indiferentemente cohabitan, vivos, muertos, fantasmas, parias, vampiros, malevos, zombis o moribundos que transmutan entre lo real y lo irreal para burlar su cotidianidad. La ciudad y sus lugares se transforman, el tiempo, sus habitantes y sus costumbres van impregnado su esencia para lograr esa transformación. Cada habitante elije su lugar, trinchera o guarida, su ruta de entrada y salida al laberinto que representa ir y venir por su metrópolis. Algunos elijen vivir de día en las calles, escuelas, mercados, centros de trabajo, parques públicos, escuelas; con la carga que eso representa. Otros optan por guarecerse en la noche y cobijarse en los bares, moteles, congales, panteones, cantinas, o cualquier calle donde la banqueta será la mesa para departir el elixir del Dios Baco, las risas, las penas, las preocupaciones, las añoranzas, el tabaco y otras yerbas. 

Tormenta el más reciente disco de Iván García y Los Yonkis son finas estampas musicales que describen y enumeran las inquietudes, añoranzas, deseos, viajes, desamores y experiencias desde la óptica de quien canta y toca; los mismos que viven y sufre su ciudad, la realidad social y la problemática de un mundo caótico que parece derrumbarse sobre la sociedad que lo construyó. Canciones bordadas con farlopa y seda negra, ríos de ajenjo, sombras, angustia, deseo, humareda de hachís y cantinas, historias que apelan a cambiar la mirada; lo tangible y real está desgastado, mirémonos hacia dentro, quizá podemos navegar entre tinieblas, ir al inframundo, pernoctar de vez en vez en el infierno, brindar con un whisky sulfuroso a las llamas, descubrir el truco para no caer en el juego pueril de la vida que sistematiza al humano; quizá es mejor esconderse del sol, irse a vivir a Transilvania, calentar el corazón con fuego fatuo, aullar a la luna y gritar de terror al vernos en el espejo de una sociedad decadente.

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