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Letrinas: Pena máxima

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Delirium Tremens | Por Alejandro Carrillo


No pude dormir en toda la noche. En mi cabeza repasaba una y otra vez la jugada del gol del triunfo; recuperamos en media cancha, pared con “Zorro” que filtra para “Quesos” sobre la banda izquierda, le hago la pasada a toda velocidad y me la tira sobre el borde del área, recorte hacia adentro para deshacerme del lateral y cachetear la bola a segundo poste antes de que cierre el central, imposible para el portero. Golazo para ganar la final que nos llevaría a representar al estado en el torneo amateur más importante del país y en el Estadio Azteca.

Jugamos todos los fines de semana durante casi medio año para llegar a este partido. Atrás quedaron los campos de tierra -y vidrios-, las líneas malpintadas con cal y las batallas campales. Después de mucho sudor y sangre, los Truenos de San José habíamos llegado al partido final de la liga más difícil y competida del mundo: la Liga Estatal de Barrios.

Muchos de mis compañeros habían sacrificado tiempo en la casa y en el trabajo para poder estar en casi todos los juegos de la temporada. Los 54 goles que había logrado (más que José Saturnino Cardozo en su mejor año) me convirtieron en el romperedes de la liga y en el rompecorazones de la colonia. La mejor ofensiva y los menos goleados, el más regular de 150 equipos y una aplanadora durante la liguilla; 5-1, 6-0, 9-0 y así.

De vez en cuando es bonito sentirse parte de algún lugar, de alguna calle, de algún equipo. Y así pasó con el Barrio de San José y los Truenos. Los sábados o domingos, familias enteras de la colonia se organizaban para ir a vernos jugar. Se repartían en coches y camiones de redilas con trapos y banderas hechizas: “Truenos Orgullo de San José”, “De San José al Estadio Azteca”, “Aquí sólo nuestros chicharrones truenan” y ese tipo de cosas para apoyarnos durante los partidos. Incluso las madres de familia llevaban cubetas, cazuelas y sartenes para hacer ruido en la grada y echarnos porras. Chiquitibum bombita. Cómo no sentirse parte del barrio cuando hasta los jefes de manzana organizaron una coperacha casa por casa para comprarnos los uniformes que estrenamos en la liguilla.

Y aquí estamos, a 45 minutos de lo que podría considerarse una de las mayores proezas en la historia de San José y por lo que quizá muchos de nosotros seremos recordados en el barrio. El medio tiempo de la final-finalísima contra los pirrurris del Zenit Interlomas y el marcador a nuestro favor cuatro a cero. Todavía antes de iniciar el partido fui a tirar el nervio en forma de vómito atrás del tiro de esquina. Pienso que la noche en vela valió la pena. Cuestión de aguantar el marcador, tocar la bola y hacer otro par de goles y jugaditas para levantar a la tribuna. Hoy hasta trajeron una sirena de ambulancia (con todo y ambulancia) que suena cada que cobramos un córner a favor.

Pero no, el Zenit Interlomas no va a vender tan barato el pase al torneo nacional, se trata de un equipo semiprofesional con jugadores que cobran por gol, por pase y por partido. Les falta barrio, pero eso no les quita calidad; apenas al minuto y medio sorprenden a nuestro guardameta “El Cuino” con una raya desde tres cuartos de cancha que sólo le he visto a Marcelino Bernal en sus mejores tiempos.

Salimos muy confiados a la segunda mitad y pum, el segundo en un cabezazo pegado al poste al más puro estilo de Carlos Hermosillo. Cuatro a dos y se me revuelve el estómago, -venga, carajo, respeten al rival, métanse al partido- les digo a mis compañeros. En la banca el profe echa lumbre y la tribuna ha sido invadida por la tensión.

Jugada cerrada que me deja mano a mano contra el arquero rival –aquí se acaba todo-, picadita al balón por encima de la cabeza y… ¡¿Jorge Campos?! … Se rehace y ataja, sale con un despeje preciso y me dice: nadie te va a creer.

Observo con atención al Zenit Interlomas, los pechofríos del primer tiempo se han convertido en la Selección Nacional de 1994. Claudio Suárez y Nacho Ambriz repartiendo leña al “Zorro” y al habilidoso “Quesos”. Joaquín del Olmo y Benjamín Galindo tirando gambetas en medio campo y arriba Zague y Luis García jugando a tal velocidad que rompen la barrera del sonido y las caderas de nuestros centrales.

Falta en contra. Uno, dos, tres pasos. Alberto García Aspe la cuelga al ángulo y no doy crédito a lo que veo. Cuatro a tres. Vuelve el nervio en forma de vómito. ¡Árbitro ciego! ¿No te das cuenta que el Zenit Interlomas ha alineado de forma indebida a nuestros ídolos del Mundial de Estados Unidos?

A diez del final, Luis García de media vuelta empata los cartones. Cuatro a cuatro y se nos escapa la Liga Estatal de Barrios, el torneo nacional y la oportunidad de ser alguien por lo menos una vez en la vida, trascender y llegar a donde ningún vecino del Barrio de San José ha llegado: el césped del Estadio Azteca.

Con el cuchillo entre los dientes aguantamos los últimos minutos tirando faltas, jalones y escupitajos para intentar remediar la situación. En la banda Mejía Barón no se guarda nada y le da la papeleta de cambio al mismísimo Hugo Sánchez para jugar lo que queda del partido. Pareciera que en este duelo se quieren quitar de encima tantos años de desgracia nacional.

Pero entonces se gesta el milagro. A Ramón Ramírez se le alarga un balón en medio campo que “Zorro” recupera y da en corto, le regreso la pared y me echo a correr por la banda izquierda, “Zorro” filtra para “Quesos” y yo le hago la pasada a toda velocidad para que me la tire sobre el borde del área, recorte a Nacho Ambriz hacia adentro para cachetearla de chanfle al segundo poste que me está regalando “El Brody” y entonces pum… ¡el codo del “Potro” Gutiérrez!

Tirado en la hierba no sé lo que pasa. Pitazos, dimes y diretes. Sangre por todos lados. El árbitro ciego con el silbato en la boca. Vista nublada. Pena máxima. ¡Penalti a favor de los Truenos de San José! ¡Árbitro justo! ¡Árbitro conocedor!

Y ahí voy para arriba, me reincorporo como puedo. Me encumbro épicamente, homéricamente, para cobrar el penalti que nos hará ganar la final. Me pongo de pie para llevar a mi equipo a los anales de la historia del fútbol de llano, al torneo nacional, al Estadio Azteca. Me elevo momentáneamente por encima de la realidad y las carencias del barrio, de la familia y del país en el que nos tocó vivir. Me acomodo las espinilleras, las calcetas y me amarro los zapatos lentamente, religiosamente, porque a lo lejos escucho la voz de mi madre que grita enérgica desde la cocina que ya son las seis y cuarto, que se me va a hacer tarde para llegar a la escuela.

Relatos patibularios: sin tregua para el lector

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Blue Street | Por Hugo Ernesto Hernández Carrasco


Cuando leemos La Ciudad de los Ahorcados, proyecto literario de Revista Sputnik y editado por Agujero de Gusano, uno tiene la sensación de adentrarse a una misma ciudad con muchas historias: soledades que no se subordinan, lugar de los no invitados, de los que se alejan para no volver, de los que llegan siempre inoportunos. La esperanza es, en esta ciudad de 87 páginas; una esperanza mutilada, que sonríe mientras se desangran los mundos que la han engendrado.

Caminamos por sus calles y plazas, tocamos a la puerta de los textos, y lejos de ahuyentarnos como lectores, nos asomamos con cierto morbo a la intimidad de los personajes, cuyas psiques guardan verdades, que como dijo Dostoyevski, muchas veces no nos atrevemos a confesarnos ni a nosotros mismos. Ante este abismo que no es otra cosa que, la brecha entre la promesa rota y la tierra prometida, el psicoanálisis -citadino, por cierto- se nos muestra como el gran intermediario del despertar, del retraso de lo inevitable.

Condenados a vagar entre sus propios muros; inexpugnables, en el medio de ese tormentoso infierno interior, del que los personajes no dejan lugar a duda a través de las historias; la ciudad, dentro de su propia muralla, le ha agregado violadores, asesinos, suicidas -ritual interminable, que termina en muerte- que no deja espacio para otros destinos: es, en resumen, una cárcel como sostiene Aldo Correa.
Por eso, quienes la habitan, parecen fantasmas de su propia calle. Ante la inseguridad, el refugio es la casa, los metales, la distancia y en caso extremo: la locura, la obsesión, la postración voluntaria o involuntaria. Al final, la muerte es, más que destino, nuestro propio decreto, lo que queremos que ella sea: tragedia, alivio, la puerta de salida de laberintos mentales y físicos ¿qué nos depara? No sabemos, pero la ciudad es en este sentido, la alfombra roja que nos lleva al espectáculo del patíbulo.

En estos lares, no sólo los adultos son los infames protagonistas, lo son también los niños de la 29 ponent. La Ciudad no perdona, no por cruel, sino porque nada es personal, llena de No lugares, sus habitantes -parvada de caníbales- buscan la siguiente víctima en las calles de la antigua Barcelona. Eso sí, la crueldad no puede ser masiva, porque la ciudad, es también aparente civilización y cordura. Entonces, lo inimaginable, la incivilizado tiene que ejecutarlo alguien, en la más completa clandestinidad, pero con la mayor de las absolutas complicidades. Lo que impresiona del texto, es que, lejos de ser ficción, la Vampira, fue una historia real.

¿Existe algún antídoto para salvarnos de esta anomia social? Marcela González nos da a entender que no. Ante la impotencia, queda el juicio de los otros, la incomprensión echada andar, disfrazada -de pecado y culpa- para quien es víctima.

Paseando entre parques y valles aislados de edificios, la vida y la muerte sirven a un mismo amo: la saciedad. Claro está, que no siempre la saciedad de nosotros mismos, muchas veces, de extraños, de seres ajenos a nuestra realidad y conciencia, nuestro cuerpo como tributo, como objeto. El hambre libera quizá, más intenciones de las que nosotros creemos conocer.


El libro, no escapa a las metáforas, muchas de ellas ilustrativas: Román nos dibuja en su texto la montaña rusa ¿nos mata la caída, el miedo, nuestro acompañante? Quizá, la manifiesta intención de un “piloto” y una canción que parecen salvar un mundo a costa de sacrificar otros tantos, no lo sabemos, quizá Alex Carrillo sí lo sepa. Lo que es un hecho, es que, en medio de tanta locura colectiva, cada quien se termina apegando a cualquier posibilidad dentro de esta ciudad politeísta: la fortuna, el azar, Dios, la voluntad. Ante estas deidades, las circunstancias parecen imponerse. Así, puede que, por capricho o destino, nos haga coincidir, nos salve, nos hunda, nos contagie como aquella epidemia que se cuenta, de Ciudad Lumbre. El lector, observará pequeños espejos, abrirá puertas. Más que lugar seguro, estos relatos patibularios nos harán habitar una ciudad que puede ser cualquier ciudad y cuyos personajes, podemos ser, cualquiera de nosotros.


Las 10 grandes películas de Jaime Humberto Hermosillo

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La industria cinematográfica nacional se ha vestido de luto tras la enorme pérdida de una de sus leyendas más grandes y revolucionarias del séptimo arte en nuestro país: Jaime Humberto Hermosillo.

Mediante filmes adelantados a su tiempo, el cineasta nacido en Aguascalientes retrató temas considerados como perversos e inmorales dentro de la conservadora e hipócrita sociedad mexicana de la época, e incluso su controversial y polémica obra ha llegado a ser comparada con la del realizador español Pedro Almodóvar.

Con más de 40 producciones cinematográficas en su haber, Hermosillo es considerado uno de los directores más transgresores, originales y necesarios del celuloide nacional. Repasamos algunas de sus películas más representativas, a manera de homenaje.



1. La pasión según Berenice (1976)
Ganadora de tres Premios Ariel: Mejor Película, Mejor Actriz (Martha Navarro), Mejor Director; además del Premio de la Crítica Especializada a Mejor Actriz de Reparto (Emma Roldán).




2. María de mi corazón (1979)
Con Héctor Bonilla y María Rojo, este filme se convirtió en hito del cine nacional al ser una de las primeras películas en realizarse de manera cooperativa con aportes tanto de realizadores, técnicos y actores. Por si fuera poco, el guion es de Gabriel García Márquez.





3. Naufragio (1978)
Con esta película Jaime Humberto Hermosillo ganó los Arieles a Mejor Director y Mejor Película, además de obtener también las estatuillas en las categorías de Mejor Actuación Femenina, Guion y Música. Se grabó con un presupuesto de casi 7 millones de pesos de la época y fue una de las películas del cineasta mejor recibidas por la crítica.





4. Matinée (1976)
También conocida como "Asalto en la Basílica", la película fue grabada en locaciones de Aguascalientes, Valle de Bravo y el Distrito Federal. La única película mexicana de ese año incluida en la VII Muestra Internacional de Cine, refleja muchos aspectos biográficos del realizador y en sus propias palabras es un homenaje para todos aquellos que contribuyeron en su formación como cinéfilo.




5. Las apariencias engañan (1983)
Aunque la película se realizó en 1978, fue censurada y estrenada hasta 1983 debido a su contenido atrevido para la época. Protagonizada por Isela Vega y Gonzalo Vega, fue la primera película mexicana en abordar abiertamente el tema de la transexualidad.

 






6. El corazón de la noche (1984)
Con Pedro Armendáriz Jr. y Jorge Balzaretti cuenta la historia de una obsesión y una relación dentro de un submundo extraño y particular con sujetos cuyas diferencias físicas los convirtieron en seres rechazados por la sociedad. Ganó el Ariel a Mejor Música.

 



7. Doña Herlinda y su hijo (1985)
Filmada en las inmediaciones de Guadalajara, la película está basada en un cuento de Jorge López Páez y cuenta con las actuaciones de Lucha Villa y Guadalupe del Toro (sí, madre de Guillermo del Toro). En 1994 fue considerada una de las mejores 100 películas mexicanas de la historia por la Revista Somos.





8. La tarea (1990)
María Rojo y José Alonso protagonizan una de las películas más controvertidas de inicios de los 90, considerada comedia erótica, obtuvo varias nominaciones y mención especial en el Festival de Cine de Moscú.





9. Intimidades de un cuarto de baño (1989)
Jaime Humberto Hermosillo presenta esta singular y arriesgada obra con una sola toma frontal a lo largo de toda la película. Los personajes entran y salen de cuadro frente al espejo de su cuarto de baño. El filme abre y cierra con un tema del grandísimo Rockdrigo González.





10. La verdadera vocación de Magdalena (1972)
Es el primer largometraje del realizador y la primera película mexicana con banda sonora original, compuesta por la mítica banda de rock psicodélico "La Revolución de Emiliano Zapata". Cuenta con tomas originales del Festival de Avándaro y es protagonizada por Angélica María.





11bonusJuventud, desengaños y anhelos de Hernán Cortés Delgado (1972)
Con una obra autobiográfica explícita, Hermosillo regresa a su natal Aguascalientes para narrar los pormenores de la pasión y los conflictos de ser adolescente a finales de los 50. Emotivo homenaje del cineasta a su ciudad, con un relato lleno de nostalgia y aprendizaje en medio de un contexto popular, donde las clases altas y bajas se cruzan para hacer de la visión estética una compleja experiencia personal.







Las flipantes aventuras de Drácula en Netflix

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Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo


Netflix y la BBC han lanzado una nueva y arriesgada adaptación al clásico de Bram Stoker publicado en 1857. El vampiro más famoso de la historia vuelve a escena ahora recreado por las mentes de Mark Gattis y Steven Moffat (Doctor Who, Sherlock)


¿Era necesario? ¿Qué no se ha dicho ya del Conde Drácula?

Después de tantas adaptaciones cinematográficas, teatrales y literarias resulta difícil imaginar otra historia que pudiera abonar algún elemento relevante al mito del príncipe rumano de Valaquia.



Aunque seguramente los vampiristas más recalcitrantes resultaran insatisfechos con ciertos detalles de la producción, bastan unos cuantos minutos del primer episodio para adentrarnos en una historia sombría de horror, pero con rastros de fino humor negro entre las paredes del viejo castillo transilvano.


En apenas tres episodios, la miniserie nos lleva en un viaje de varios siglos desde los orígenes del Conde Drácula en Europa del este hasta sus batallas finales con los descendientes de Van Helsing en occidente. Destaca de sobremanera el montaje audiovisual que dota a la historia de ese ambiente gótico necesario para contar al vampiro.

«La leyenda del Conde Drácula se transforma con nuevos cuentos que dan cuerpo a los sangrientos crímenes del vampiro y sacan a la luz su vulnerabilidad»


La química del Conde con la antagonista y los inesperados giros argumentales son otros de los aciertos a tomar en cuenta, además del buen ritmo de la historia, principalmente en los primeros dos episodios. Aunque la parte final tiene un inicio prometedor, queda la sensación de que el último episodio está metido con calzador y resulta un poco apresurado para el espectador. Las buenas intenciones de llevar a Drácula a un lugar nunca antes visto se vienen abajo con un final endeble y poco aventurado.


Por su parte, el danés Claes Bang nos regala el vampiro clásico con su capa, comillos y hambre de torrentes sanguíneos. Narcisista y seductor por algunos momentos; socarrón y desvergonzado por algunos otros, pero siempre brutal, perverso y amenazador. Con guiños a los dráculas de Christopher Lee y Bela Lugoso, aunque lejos del drácula Gary Oldman.


Aunque la mayor parte del tiempo, la historia resulta entretenida, sentimos que las flipantes aventuras del Drácula de Netflix se quedaron cortas, tomando en cuentas los numerosos pasajes y referencias de la obra de Bram Sotker que pudieron ser y no fueron.


Parasite: todos vivimos en un país llamado «capitalismo»

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Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo 


¿Drama? ¿Comedia? ¿Thriller? La inclasificable película de Bong Joon-ho que ha seducido al mundo del cine, sabe llevarnos casi sin darnos cuenta por uno y otro género de manera elegante. Por momentos amena y divertida, por momentos oscura y exasperante; es un vaivén de emociones contadas mediante la realidad de dos familias radicalmente opuestas.

Mientras los unos libran la vida hacinados entre cucarachas, humedad y trabajos mal pagados, los otros pasan su existencia en una casona de ensueño -que guarda malolientes secretos-, producto del éxito en los negocios del jefe de familia.

"Creo que sería un poco extraño si en mis filmes no hubiera mensajes políticos o sociales”

El filme logra describir tajantemente los polos de la sociedad surcoreana, pero su mayor virtud es el desarrollo de un discurso enarbolado implícitamente alrededor de una problemática global: el capitalismo que domina el mundo y orilla al ser humano a exhibir sus más bajos instintos para sobrevivir.

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“Esencialmente todos vivimos el mismo país llamado capitalismo”

Una película que entretiene en casi todos sus pasajes y que está llena de simbolismos. Mientras en un lugar de la ciudad la gente se arrulla con el sonido de la lluvia, del otro lado la misma lluvia detona la mierda de las tuberías. Semi sótanos y escaleras, los que lo perdieron todo y los que lo tienen todo, los de abajo y los de arriba. No es aventurado ni anacrónico citar aquella vieja tesis: el motor de la historia es la lucha de clases. Sin embargo, cabe mencionar que es total mérito del director y guionista no llegar a tomar partido por ningún bando, sino al contrario, hacernos llegar a empatizar con ambos.

La película es “una representación de la gente común que cae en una conmoción ­inevitable” y que se trata de “una comedia sin payasos, una tragedia sin villanos, todo lo que lleva a un violento enredo y a una caída precipitada por las escaleras”.

Ocho minutos de ovación en Cannes, la Palma de Oro, y recientemente Mejor Película Extranjera en los Golden Globes, sitúan a la obra de Bong Joon-ho como una de las cartas fuertes para los Oscars 2020, e incluso puede llegar a ser nominada en la categoría Mejor Película, tal y como lo hizo "Roma" el año pasado.

¿Quiénes son los parásitos?


Ho Ho Ho and All That Jazz!

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Desearía con toda mi alma ser la autora de la frase con la que titulé mi última colaboración de 2019 pero, desafortunadamente no lo soy. La encontré en una ilustración de Pinterest y me fascinó, al grado de inspirarme a escribir. Bien, pues que hemos llegado nuevamente a fin de año, estamos en plena época navideña y, como buena ‘anticuada’ que soy, no es ninguna sorpresa que A-DO-RE escuchar música navideña. Sí, sí… desde los villancicos esos cantados por niñas y niños españoles (que me transportan directamente a mi infancia, sorry), las melodías navideñas más melancólicas que tiene el buen Nat King Cole y escuchar en bucle infinito ‘All I Want For Christmas Is You’ de Mariah Carey. Como una especie de tradición personal, me gusta reforzar lo simbólico y significativo que tiene diciembre con la misma música pero, algo en mi cabeza me pidió que no fuera taaaan cuadrada este año y buscara cosas diferentes; anduve un buen rato por Spotify, por estaciones de radio internacionales y encontré música interesante pero, nada que llamara mucho mi atención y en realidad, era un poco más de lo mismo. Hasta que me incliné una vez más por mi ‘everlasting love’, el jazz y voilá, encontré una joyita llamada ‘Hot Jazz For A Cool Night: A Jazz Christmas’ que ha amenizado mis fríos días decembrinos y es el toque disímil que estaba buscando. El álbum, publicado en 1992, es una recopilación de 14 temas, todos navideños con una buena y necesaria dosis de jazz; aparecen artistas como Kenny Davern, Jack Wilkins, Louis Bellson, entre otros. Así que, para no hacerles el cuento muy largo, decidí seleccionar mis temas favoritos de este álbum, añadir otros dos o tres e hice esta pequeñita lista para ustedes, un pequeñísimo regalo para hacer de sus días navideños algo musicalmente diferente.



7. ‘Christmas Waltz’ – Stanley Turrentine 

Turrentine fue un talentoso saxofonista norteamericano que influyó mucho en el soul jazz, originado en los años 50’s. Proveniente de una familia muy musical, Stanley navegó por los mares del blues, del R&B y del jazz fusión con éxito. Pero aquí es donde debo confesarles que… no sé si este tema es una interpretación de ‘The Christmas Waltz’, tema escrito exclusivamente para Sinatra o, es un tema original. La verdad es que ya me frustré al no encontrar demasiada información así que, dejaré que ustedes lo decidan. Mientras, disfruten esta maravilla de tema.




6. ‘O Come All Ye Faithful’ - Vincent Herring

El clásico villancico navideño por excelencia, cuyo nombre original en latín es  ‘Adeste Fideles’. Compuesto en el Siglo XVIII, fue traducido al inglés en 1841 y el cura católico que lo hizo, decidió darle ese nombre: ‘O Come All Ye Faithful’, que en español sería algo así como ‘Oh vengan todos los fieles’. Es una pieza que fehacientemente todos hemos escuchado (y tratado de cantar, admítanlo) al menos una vez en la vida. Pues el saxofonista y flautista norteamericano Vincent Herring, decidió hacer su propia versión con un ritmo bastante pegajoso e inusual que funciona muy bien. Vincent continúa haciendo y forjando su propia historia en el mundo del jazz, así que se los recomiendo bastante.




5. ‘O Tannenbaum’ – Vanguard Jazz Sextet

Otro clásico navideño, esta vez alemán y del Siglo XVI. Originalmente una trágica canción de amor, ‘O Tannenbaum’ se convierte en villancico que conocemos por ahí de 1824 al modificar algunos versos para referirse exclusivamente al abeto y convertirla en una canción de Navidad. Ha sido interpretada por infinidad de artistas pero, nunca había escuchado una versión en jazz tan buena como la del sexteto ‘Vanguard Jazz Sextet’ de los cuales, no encontré información alguna. Una verdadera lástima. Por momentos pareciera que estamos escuchando una canción completamente diferente porque, la libertad de improvisar que tanto nos regala el jazz, produce tal efecto.




4. ‘Jingle Bells’ – Count Basie

Qué bonita combinación de este clásico navideño y el talento del buen Basie. ‘Jingle Bells’ fue escrita en 1857 por el estadounidense James Lord Pierpont y originalmente se llamaba ‘One Horse Open Sleigh’, frase que encontramos dentro de la canción. Lo gracioso es que, fue escrita para la temporada de ‘Acción de Gracias’ y, cuando se dieron cuenta que nada tenía que ver con el invierno, décadas después se decidió que funcionaría mejor siendo una canción navideña. Ahora, transportémonos al verano de 1961, cuando Ernie Wilkins llega con el manuscrito de esta canción al estudio donde grababa la orquesta de Count Basie. El arreglo les gustó tanto que, a pesar de ser cinco meses previo a Navidad, deciden tocarla, grabarla y se convirtió en un éxito instantáneo. La pieza resultante es extraordinaria, un estilo muy Basie.




3. ‘A Child Is Born’ – Benny Carter y Hank Jones

No confundirnos con la canción ‘When A Child Is Born’, ojo ahí. Esta canción fue compuesta en 1969 por el trompetista de jazz Thad Jones y posteriormente y de manera independiente, Alec Wilder le puso letra. No es una canción navideña, más bien es un ‘jazz standard’ pero, con ese título y esa letra pues, bien podría pasar por una linda canción de Navidad. Es bellísima y mi Tony Bennett junto con Bill Evans, hacen una hermosa interpretación pero, en esta ocasión, les dejo más bien la versión de Benny Carter y Hank Jones, saxofonista y pianista de jazz, respectivamente.





2. ‘We Three Kings’ – Dave Brubeck

Resulta que ‘We Three Kings’ es un villancico muy popular para los gringos. Escrito en 1857 por Jonh Henry Hopkins Jr., habla básicamente de la travesía de los Reyes Magos para llegar hasta donde el niño Jesús (bueno, más bien bebé). Brubeck, uno de los principales representantes del ‘cool jazz’, decidió hacer su propia versión y es divertidísima, tanto así que hay quienes la describen como ‘un ensayo de colores’. La mera existencia de Brubeck en el jazz fue y sigue siendo bastante polémica, por lo que prometo solemnemente escribir sobre él en próximas colaboraciones.





1. ‘Have Yourself A Little Christmas’ – Ella Fitzgerald

Una de mis canciones navideñas predilectas, siempre será ‘Have Yourself A Merry Little Christmas’, pero esta versión en particular de mi adorada Ella Fitzgerald, es una delicia. La canción fue escrita por Hugh Martin y Ralph Blane para el musical “Meet Me In St. Louis” en 1944, protagonizado por Judy Garland, pero a lo largo de varios años (e incluso cuando estaban grabando la película) la letra sufrió algunas modificaciones, por peticiones de artistas como el mismísimo Sinatra, haciendo la canción mucho menos triste. En 2007 fue rankeada como la tercera canción navideña más grabada de toda la historia, así que podemos darnos una buena idea de lo popular que es. Hay un término, que en realidad nunca supe con exactitud qué decía o qué significa… hasta ahora. La canción nos dice: "Have yourself a Merry little Christmas, make the Yuletide gay"Para no hacerles el cuento muy largo, Yuletide es un término arcaico que se usa para referirse a los 12 días religiosos que celebraban los europeos del norte hace cientos de años y que actualmente se traduce como "Christmas time" (tiempo de Navidad) y gay, se define como feliz (qué bonita definición). O sea, la canción dice que hagas tu Navidad feliz, punto final. Ella grabó el álbum ‘Ella Wishes You a Swinging Christmas’ en 1960 y por supuesto incluyó este hit.




Ahí las tienen. Siete perfectas canciones navideñas de jazz para cambiar lo que tradicionalmente escuchamos en estas fechas. Y no me queda más que desearles una muy feliz Navidad y un excelente cierre e inicio de año. Gracias una vez más por leerme y por aguantar mis largas ausencias. Los veo en el 2020 en el inicio de los ‘roaring twenties’ del Siglo XXI. Eso, como podrán imaginarse, me emociona UN CHINGO. ¡Ah! ¡Oigan! Y también espero verlos en Pueblita, en la muy esperada presentación de ‘La ciudad de los ahorcados. Antología de relatos patibularios’. ¡Gracias Sputnik! 


Un mezcal con Facundo Soto y Guasones

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Music in a coma | Por Carlos Iván Carrillo | Foto: @guasonesoficial FB



21:30 horas en la Colonia Roma, el foro se llena poco a poco; “Starky” Celedón rompe el silencio y roba la atención de todos los que estábamos ahí con un remate poderoso para dar inicio al ritual. “Nada que ganar” con un Facundo Soto que sale de entre el humo azul del lado izquierdo para enmarcarse al medio de dos  Fender Telecaster’s y un bajo Mustang rojo; desde esta primera rola me doy cuenta que valió cada maldito penique viajar desde Puebla.

Recuerdo inmediatamente lo que Facu me contó un día antes al calor de un mezcal: “Estar en México es algo nuevo para nosotros, tantos años acostumbrados a la rutina en nuestra tierra Argentina  e ir a un país que está tan lejos y encontrarte una sala llena cantando tus canciones es lo más grato…”. Esto gracias a la “distribución democrática y exposición internacional que ahora ofrecen las plataformas de streaming; debería ser gratis para todos”, comenta Soto.

Con “Espejo roto” es inevitable identificarse, cantar y bailar  el “tiki tiki por aquí, tiki tiki por allá” y Facundo mimetiza magistralmente la presencia escénica de Mick Jagger en sus mejores años y los festejos del Diego en el Azteca. “Noches inconscientes sin principio ni final, noches con los soldados más temibles de la ciudad” volteo y brindo con mi carnal Valerdi, doy un señor trago a mi cerveza y voy presuroso a la barra.

Esta banda de rock and roll que tiene más de 25 años de vida y es consagrada en Sudamérica, cuenta con una muy reciente incursión en tierras aztecas y dos o tres visitas a nuestro país han bastado para abarrotar uno de los foros más importantes para la música independiente en la Ciudad de México.

Platico con el líder de Guasones sobre la invasión de rock and roll platense en México; particularmente charlamos del trabajo de Guasones, Estelares y Él Mató a un Policía Motorizado 

“Me pone muy contento, somos muy amigos de Estelares y a Él Mató no los conozco pero los he escuchado y me gusta mucho; nosotros estamos muy agradecidos con México, es una tierra que siempre ha mostrado cariño a la música argentina, desde que venía Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs; nosotros tardamos en venir pero ya estamos haciendo el trabajo como lo hacíamos de chicos y lo disfrutamos mucho”.




“Pasan las horas” y las canciones hasta que caigo en cuenta que han pasado cinco temas en los que he estado absorto en la manera que Maxi Timczyszyn y Matías Sorokin (hermano de Coti) abordan las guitarras, sacando jugo de la combinación perfecta: amplificadores con bulbos bien calientes, telecasters y slides de metal. Se nota la maestría para tocar el blues en la guitarra eléctrica, evocando a tipos como Muddy Waters o Mike Bloomfield. Para “Ella sabe” Maxi cambia a una Gibson Les Paul Junior y tomo mis reservas, la verdad es que yo siempre he sido Team Fender, pero él doma a la bestia con riffs sobrios y elegantes.

Hablamos sobre el próximo disco de la banda “nos quedan dos ensayos más con Jimmy y vamos a entrar a grabarlo en enero para lanzarlo en abril o mayo” interrumpo y pregunto acerca de la experiencia de trabajar con un guitarrista legendario como Jimmy Rip (Television, Mick Jagger, James Brown, Rod Stewart, Jerry Lee Lewis) “es un aprendizaje constante, es lo puro y lo que escuchábamos desde que éramos chicos, él forma parte de todo eso y aparte lo queremos mucho”.

Me sorprende lo conciso que es el bajeo de Esteban Monti, sin protagonismos y amarrando una base bien chingona con la batería cuando suena “Reyes de la noche”, a estas alturas yo ya ando beodo pero aún reporteando con mi cámara por todos los rincones del foro; es increíble como tiembla el Indie Rocks cuando todos coreamos e hinchamos “Que tristeza hay en la ciudad, amor, sábado soleado”. Sabemos que se acabó.

Al terminar el mezcal le regalo un libro y unos discos a Facu y termino por pedirle algunas recomendaciones musicales “¡Uh! En Argentina hay bandas muy buenas, Ratones Paranoicos, Coti, Jóvenes Pordioseros, Los Espíritus es una banda que está en México ahora y hace cosas muy interesantes, el Pity aunque por desgracia no está más, está preso, La 25 que hace rocanrol puro y no quiero dar más nombres porque no me quiero olvidar de alguno”.


Guasones se despide con “Gracias” y medito que será definitivamente el descubrimiento del año para muchos; me pone contento que México le esté haciendo justicia a una bandota de rock and roll puro y nos cae como un soplo de aire fresco en estos tiempos donde la novedad es el folkcito hipster y dulzarrón o el reggaetón “alternativo”.

Me despido de todos, el crack de Gabriel de PopArt Music México me regala una remera oficial y Facundo me amenaza con un “Nos vemos pronto, eh, porque sabemos que vamos a estar viniendo”.

10 canciones para enamorarse de Billie Holiday

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Tras una muuuuy larga pausa, me integro nuevamente a la tripulación de Sputnik para así poder cerrar este 2019 con algunas colaboraciones que me entusiasma compartir. Ha sido un año fenomenal para mi querida revista y desde aquí, le mando todo mi reconocimiento y agradecimiento a Alex, el mejor ‘editor in chief’ del país. Así de simple. Pues bien, cambiando radicalmente de tema les cuento que hace un par de semanas me enteré que empezaron a rodar en Canadá la película ‘The United States vs. Billie Holiday’, una ‘biopic’ que hablará sobre el arresto y juicio de Holiday en 1947 por posesión de narcóticos. El papel de Billie será interpretado por la cantautora Andra Day y déjenme decirles que es la viva imagen de Billie. Obviamente eso no nos asegura que sea una buena película pero, definitivamente se gana unos puntos extras por el impecable casting. El film aún no tiene fecha de estreno pero, sin duda voy a esperar a que se estrene con mucha impaciencia. Y mientras eso sucede, se me ocurrió compartirles mis 10 canciones favoritas de Billie Holiday (why not?!), esas que indiscutiblemente forman parte de mi playlist de esta diva del jazz. Por cierto, si no recuerdan mucho el artículo que escribí sobre Billie aquí en Sputnik, les doy toda la razón porque fue hace ¡CUATRO AÑOS Y MEDIO! Sí, sí… tanto tiempo tiene, qué horror. Bueno, aquí se los dejo para que le den una repasada exprés. 





10. ‘Love Me Or Leave Me’


‘Love me or leave me and let me be lonely

You won't believe me that I love you only

I'd rather be lonely

than happy with somebody else’

Billie graba esta canción en 1947 con la disquera OKeh Records. Originalmente esta canción fue escrita por Gus Kahn y con música de Walter Donaldson en 1928 para el musical de Broadway ‘Whoopee!’ que se estrenó en diciembre de ese mismo año. Existen infinidad de covers de esta canción; los nombres más grandes que la han interpretado son Ella Fitzgerald, Nina Simone, Doris Day, Bing Crosby y la lista sigue y sigue. Adoro la versión de Billie por una simple razón: su extraordinaria y grave voz.



9. ‘I Got My Love To Keep Me Warm’


‘Off with my overcoat

Off with my gloves

I need no overcoat

I'm burning with love’


Ya les había platicado hace un par de años que, si bien esta canción no tiene nada que ver con Navidad, sí es considerada como de la época y muchos artistas la han incluido en sus álbumes temáticos navideños. Fue escrita en 1937 por Irving Berlin (quien es considerado uno de los mejores compositores estadounidenses del Siglo XX) y fue escuchada por primera vez en el musical ‘On The Avenue’. El encanto de la ‘rendition’ de Billie, reside en que es divertida, movida y efectivamente dan ganas de estar todo enamorado en fechas decembrinas.




8. ‘Come Rain Or Come Shine’


‘You're gonna love me like nobody's loved me

Come rain or come shine

Happy together, unhappy together

And won't it be fine?’


Con música de Harold Arlen (autor de la famosísima ‘Over the Rainbow’ de ‘El Mago de Oz’) y letra de Johnny Mercer, esta popular canción fue escrita especialmente para el musical ‘St. Louis Woman’ de 1946. Billie decide incluirla en su álbum de 1955 ‘Music for Torching’, que recopilaba famosas canciones ‘torch’, en donde el o la cantante interpreta melodías dedicadas al amor, ya sea correspondido, no correspondido o simplemente perdido. O sea, MI estilo de canciones pues (las últimas dos). Este estilo de canciones, tiende a desviarse un poco del canto tradicional en jazz, sin embargo, creo que Billie logra perfectamente mantener su estilo en cada interpretación.



7. ‘Blue Moon’

‘Blue moon you saw me standing alone

Without a dream in my heart

Without a love of my own’


Esta clásica balada fue escrita en 1934 por Richard Rodgers y Lorenz Hart. La Metro-Goldwyn-Mayer contrató a este par de compositores un año atrás, y tras varios intentos e infinidad de modificaciones (tanto a la letra, como a la melodía), fue lanzada como el tema central del programa de radio ‘Hollywood Hotel’. A partir de aquí, a varios artistas les gustó la canción, decidieron grabarla y ¡BAM! Se convirtió en el éxito que es hasta hoy en día. La letra de ‘Blue Moon’ es de hecho bastante corta pero, muy tierna. Hay muchas otras versiones que me encantan de esta canción pero sin duda, la de Billie es inolvidable.



6. ‘All Or Nothing At All’


‘Don't smile or I'll be lost beyond recall

The kiss in your eyes, the touch of your hand makes me weak

And my heart may grow dizzy and fall’


Billie titula así al álbum que grabó entre 1956 y 1957, y que Verve Records publica un año después, en 1958. En él compila 12 extraordinarias canciones de las que por supuesto, destaca ‘All Or Nothing At All’. Compuesta por Arthur Altman y Jack Lawrence en 1939, fue uno de los primeros éxitos de Frank Sinatra y su versión, es de las más populares. Sin embargo, me da la impresión que cobra un sentido totalmente diferente en la voz de Holliday; esta afirmación de ‘no quiero amor a medias, es todo o nada’ es mucho más poderosa con la desgarradora voz de esta apasionada mujer.



5. ‘Don’t Explain’

‘Quiet, don't explain

What is there to gain

Skip that lipstick

Don't explain


Curiosamente, ‘Don’t Explain’ es la única canción escrita por Billie Holiday en toda esta lista. Es bien sabido que nuestra diva del jazz tuvo una vida personal bastante perturbadora y parte de ello se debió a las relaciones amorosas fallidas que tuvo con sus maridos y múltiples amantes. Gracias a la infidelidad de su primer marido, Jimmy Monroe y a que el muy tarado no supo qué contestar al momento de ser cuestionado por traer labial en el cuello de su camisa, tenemos esta joya de canción en la que Billie nos transmite un auténtico dolor y dualidad en amar a una persona que claramente, está jugando contigo. Billie escribe ‘Don’t Explain’ con la ayuda de Arthur Herzog Jr. por ahí de 1944 pero, es publicada dos años más tarde.



4. ‘Body And Soul’


‘My life a hell you're making

You know I'm yours for just the taking

I'd gladly surrender

Myself to you body and soul’


He de admitir que mi versión favorita de ‘Body and Soul’, es la Amy Winehouse con mi viejito consentido, Tony Bennett. Es la última canción que Amy grabó antes de su muerte en julio de 2011 y por ello, tiene un lugar bien especial en mi corazón, además que es fascinante la interpretación de ambos artistas. ‘B&S’ es considerada una ‘jazz standard’, lo que significa que es una composición musical que forma parte indiscutible de los repertorios de músicos de jazz. Con música de Johnny Green y letra de Edward Heyman, Robert Sour y Frank Eyton, fue escrita y compuesta en 1930 específicamente para la actriz británica Gertrude Lawrence, quien la hiciera famosa entre el público londinense. Tras varios meses de éxito, Louis Armstrong es el primer jazzista en grabar la canción ese mismo año y la vuelve muy popular entre sus colegas. Billie lo vuelve todo más dramático, más desolador… por eso me fascina su interpretación, aunado a que el sax de Ben Webster y la trompeta de Harry ‘Sweets’ Edison, son una delicia.



3. ‘Easy Living’


‘Living for you is easy living

It's easy to live when you're in love

And I'm so in love

There is nothing in life but you’


¡Otro ‘jazz standard’! Sip, otro. Escrita y compuesta en 1937 por Ralph Rainger y Leo Robin (conocidos por escribir éxitos musicales para películas). El debut de esta canción fue en la película cómica del mismo nombre. Quiero creer que a Billie le gustó tanto esta canción que no sólo la grabó una vez, sino ¡dos veces! Una en 1937 y otra, diez años más tarde. También son exquisitas las versiones de Miles Davis, Peggy Lee, Dinah Washington y Sarah Vaughan pero sin duda, Billie se lleva los puntos extras en mi opinión.



2. ‘Strange Fruit’


‘Pastoral scene of the gallant South

The bulging eyes and the twisted mouth

Scent of magnolia, sweet and fresh

Then the sudden smell of burning flesh’


La primera en grabar y publicar este desgarrador tema, fue Billie Holiday en 1939. Originalmente es un poema escrito por Abel Meeropol en donde habla del racismo y los continuos linchamientos de afroamericanos a lo largo de todo el país. Barney Josephson, dueño del club nocturno biracial ‘Café Society’ ubicado en Greenwich Village en Nueva York, fue quien introdujo el tema a Billie. Ambos acordaron después de un rato de prueba, que Holiday cerraría todas las presentaciones del club con esta canción y con una atmósfera especial: los meseros dejarían de atender mesas, todo estaría obscuro excepto el escenario, no habría música de fondo y sería sólo la voz de Holiday la que la recitaría en forma de oración. Todo un ‘statement’. Algunos consideran a ‘Strange Fruit’ como el primer himno de los inicios del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos.



1. ‘All Of Me’


‘Your goodbye left me with eyes that cry

How can I go on dear without you

You took the part that once was my heart

So why not take all of me’.


Y para finalizar… ¡otro ‘jazz standard’! Un estándar que ha sido grabado más de dos mil veces… nada mal eh, nada mal. ‘All Of Me’ fue escrita en 1931 por Gerald Marks y Seymour Simmons. Lo que más gusta de esta canción es la contradicción muy evidente entre la melodía alegre y la letra desoladora. Tras diez años de múltiples versiones y éxitos en la radio gracias a diversos artistas como Louis Armstrong o Paul Whiteman, Billie Holiday decide grabar su propia ‘rendition’ haciéndola parte de su lista interminable de éxitos rotundos. El crítico de jazz Ted Gioia, dice esto acerca de la versión de ‘All Of Me’ de Holiday: “[…] ella hizo un reclamo de propiedad que nadie ha logrado desalojar hasta la fecha”, lo cual nos indica que sin duda es LA canción predilecta de la diva Billie. Es experta en transmitirnos esta angustia y tristeza por el amor perdido y por eso me FASCINA.



Bueno, ahí tienen mi Top 10 de canciones predilectas de la inolvidable y maravillosa Billie Holiday. Espero que de ahora en adelante, la admiren y les guste tanto como a mí. Así como en listas pasadas les pregunto: ¿creen que faltó alguna canción? ¿Debería ampliar o mejorar mi playlist? Háganmelo saber con toooda confianza. Y bueno… ahora toca pedirles que lo platiquemos con un rico té o un chocolate caliente (café no porque muero) porque ya comienza a sentirse el frío en mi Pueblita chula y pues… hay que calentarse y sacar los abrigos y los cuellos de tortuga.



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