@metaoscar
En
la mayoría de las ocasiones, cuando se llevan a cabo entrevistas, deben centrarse en las respuestas de los
entrevistados. Pareciera ser una obviedad lo que acabo de escribir. Sin
embargo, siempre he creído que el entrevistador también es un protagonista. No
el que se roba la escena, pero juega un rol fundamental.
Me
explico.
El
entrevistador debe de tener un conocimiento profundo del tema a tratar
con su entrevistado. Debe de hacer un trabajo previo de investigación,
meterse a los escenarios, a la vida profesional de la persona con la que
entablará un diálogo. Así se irá hilvanando el tejido de las preguntas que
llevará a buen puerto la charla. Escribo en cursivas “debe” pues el periodismo
–trátese de la fuente que se tratara– implica investigación, equilibrio en la
verdad y esclarecer los supuestos.
Para
hacer una entrevista que atrape al lector, será necesario plantear preguntas
inteligentes, ágiles, que le permitan al interlocutor expresarse libremente.
Meterlo en apuros, pero no incomodarlo. En otras palabras: cuestionarlo, pues estamos
en una entrevista, no en un interrogatorio policíaco.
Las
preguntas, si se expresan de manera inteligente y con el objetivo de que
nuestro entrevistado declare todo lo que sabe, se volverán un excelente texto
periodístico. Si se busca el morbo o la anécdota fácil quedará en el olvido o
en mero contenido para redes sociales inmediatas o en la persecución del click
bait tan recurrente de esta época.
Si
busca la declaración incendiaria estará más cerca del sensacionalismo que del
periodismo.
Y un libro que refleja lo que he mencionado es A través del vaso de Mariana H, en donde entrevista a rockeros mexicanos. Es notorio no sólo su trabajo de investigación –que hay detrás de cada una de las charlas– sino que es vive dentro del contexto rockero y por ello le apasiona el tema.
En A través del vaso, cuando la pregunta y la respuesta fallan, la crónica saca a flote la entrevista. Y eso, más que un error, lo considero un acierto, pues la entrevista es una de las bases para escribir una crónica.
En
una época en donde muchas voces dijeron que el rock pasó a mejor vida apareció
este libro. Y también se publicó en una época donde todos estábamos al borde de
pasar a mejor vida. A través del vaso se publicó en agosto de 2020, en
plena pandemia por COVID-19.
Se
nota que las entrevistas fueron previas a este año que marcó la vida del
planeta para siempre pues lo mismo se habla de los próximos conciertos que de
los proyectos que se estrenarán pronto, como si tuviéramos la vida comprada.
Mariana
H tiene la enorme ventaja de estar empapada de música. Una cualidad que, como
ya mencioné no es un signo negativo, por el contrario, me parece que la
preparación de una entrevista debe hacerse con conocimiento de causa, con
preguntas que pueden descolocar al entrevistado, con guiños a situaciones
personales. Mariana H hace periodismo musical, reflexiona sobre lo que escucha
de cada uno de sus entrevistados y entrevistadas y, en ocasiones, saca sus
conclusiones personales.
En la entrevista se vale echar mano de todos los recursos; así, el lector se sentirá más encanchado, como leer a un par de amigos que recuerdan las anécdotas del pasado entre vodka, mezcales o agua mineral.
Esa es la ruta por la que transcurre A través del vaso: uno se siente como si Lino Nava, Amandititita, Dr. Shenka o Pepe Mogt se acabaran de bajar del escenario, con el sudor en el pecho y la guitarra recién puesta en su estuche para sentarse a platicar con Mariana H.
La
periodista platicó con 26 músicas y músicos del rock mexicano y nos trae un
libro multicoral –nunca mejor aplicado este adjetivo– pues leemos las
declaraciones de gente que está a punto de estrenar un disco completamente
vocal, como el caso de Ely Guerra –disco que por momentos nos recuerda al disco
Medúlla de Björk–, o tipos que prácticamente regresaron de la muerte
como Sabo Romo. Las anécdotas no sólo nutren las entrevistas, sino que, gracias
a la observación de Mariana H, se convierten en historias. Sabe guiar la charla
y en otros momentos permite que el entrevistado conduzca el hilo de la plática.
Lo
mismo están los músicos cuyo objetivo primordial es divertirse, como el caso de
Jay de la Cueva o Silverio; hasta los que saben que ser rockero es un trabajo
de tiempo completo como José Manuel Aguilera o Chema Arreola, éste último se
desmarca y, al mismo tiempo, recuerda a Juan José Arreola.
Las
entrevistas no tienen una temática que las unifique y eso es un acierto pues
los estilos de cada uno nos permiten tener un catálogo de música al cual
acercarse a escuchar de manera tranquila en casa o mientras manejamos por el
caos vial.
Las
formas de abordar la música también son un crisol: Amandititita nos cuenta cómo
luchó contra la figura de Rockdrigo González, su padre; Tammy Tamerlane habla de
su trabajo como maquillista de muertos como una alternativa a estar sobre un
escenario.
Con
Cecilia Toussaint habla sobre ser madre y cómo conoció a Jaime López, entre
otros temas. Con Jaime López se echa un clavado a la historia y le pregunta
sobre el 68 y sobre Avándaro.
El
viaje sonoro que Mariana H emprende nos lleva a leer a Amandititita; Abulón;
Lino Nava; Fernando Rivera Calderón; Cecilia Toussaint; Dr. Shenka; Ely Guerra;
José Manuel Aguilera; Jay de la Cueva; Denise Gutiérrez; Paco Huidobro; Jaime
López; Tammy Tamerlane; Tito Fuentes; Clemente Castillo; Pato Machete; Natalia
Lafourcade; Joselo Rangel; Jessy Bulbo; Daniel Gutiérrez; Chema Arreola; Pepe
Mogt; Silverio; Sergio Arau; Sabo Romo; Ximena Sariñana.







