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Letrinas: Le Vieux-Port de Marseille

Por Mónica Castro | Hasta mis muslos resienten su ausencia. Cada penetración es como un constante recordatorio de todas esas veces que anhelé nuevamente tenerlo así...

19 febrero 2015

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Por Mónica Castro Lara |


Le Vieux-Port de Marseille


Hasta mis muslos resienten su ausencia. Cada penetración es como un constante recordatorio de todas esas veces que anhelé nuevamente tenerlo así… dentro de mí; tocar su cabello, saborear su sudor, oler su aliento, besarlo y acariciarlo. No voy a cerrar los ojos: quiero contemplar cómo su cuerpo se restriega contra el mío, un cuerpo que inevitablemente ha cambiado en los catorce años que dejamos de vernos. Tiene tantas y tantas cicatrices, que se me enfría el cuerpo de tan sólo pensar el por qué. Rozo mi dedo contra una de ellas con la esperanza de hacerlo reaccionar pero es inmune al dolor.

Su mirada también cambió. Ingenuamente creí que yo era la única que vivía con ojos tristes. Y hacemos el amor así, fusionando miradas invadidas de tristeza que tienen tanto que decirse, pero tan pocas ganas de hacerlo. Me distrae el pensamiento cuando muerde uno de mis pezones; es un dolor agudo pero me agrada.

Recupero mis pensamientos. Poco me importa tener a alguien esperándome en casa… en este momento soy suya como siempre lo he sido. Espero que él lo sepa. Nos arrebataron tan rápido que no estoy segura de habérselo dicho una última vez.

Se corta nuestra respiración y llega el tan esperado silencio.

No me molesta no haberme estremecido; oír cómo gime y sentir su mano apretar con fuerza mi hombro, es casi como si lo hubiera hecho. Su cuerpo pesado se deja caer en el mío y busca casi con desesperación mis labios que, pausadamente, deciden besar cada espacio de su frente. Vamos recuperando nuestro ritmo.

Comienzo a pensar en lo que viene, en lo que nos espera al salir de esta habitación. Me conozco y sé que la ansiedad poco a poco de apodera de mi cuerpo e inevitablemente dejo de disfrutar este momento. ¿Irnos juntos? ¿A dónde?

Después de un rato, se levanta y me mira fijamente con lo que creo es una ligera sonrisa. Estoy tan nerviosa que sólo puedo decirle:

-Te extrañé.



La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!
  
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