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“YO”: Entre los sueños y la aceptación

De manera discreta se ha estrenado en algunas partes del país el nuevo largometraje dirigido por Matías Meyer: “Yo”

13 junio 2016

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Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


De manera discreta se ha estrenado en algunas partes de la República Mexicana el nuevo largometraje dirigido por Matías Meyer, “Yo”, obra que centra su argumento en un joven que dice tener 15 años de edad (aunque aparenta más) y que vive con su madre a las orillas de una carretera ubicada en una zona marginada de la capital del país. 

Se trata de una adaptación del cuento original de Jean-Marie Gustave Le Clézio (Premio Nobel de Literatura del año 2008) y que compitió en la categoría de Mejor Guión Adaptado en la reciente entrega de los premios Ariel.

El “Yo” de Meyer nos incita a dar seguimiento a un protagónico difícil de juzgar. “Yo” (Raúl Silva) parece ser un joven-adulto, dulce e ingenuo, con una deficiencia intelectual y poseedor de una enorme estatura, características que, indudablemente, lo hacen distinguirse entre la gente.“Yo” inicia su etapa de despertar sexual: se convierte en un hombre maduro con un cuerpo lleno de deseos, que está encerrado en la mente de un niño. Esto último hace que su personaje genere cierta tensión entre la audiencia, porque, de repente, conoce a una chiquilla de apenas 11 años de edad, quien se vuelve su mejor amiga y su centro de interés. Las amenazas latentes de una fijación sexual en la niña, de parte de “Yo”, provocan un poco de animadversión hacia él.



Afortunadamente, el argumento de “Yo” evita caer en subtramas innecesarias, dotando al rol principal de mayores y mejores elementos: sueños premonitorios; complejo de Edipo; episodios de violencia introspectiva; un rol de verdugo incesante de pollos; circunstancias que lo sacan de su cómoda cotidianidad (y de su limitado conocimiento acerca de la vida); y una voz en off que le otorgan una mayor dimensión y una especie de conciencia evaluatoria de su propia persona.

Es así como “Yo” se convierte en un relato de grandes momentos que logra entremezclar adecuadamente sueños con realidad; actores amateurs con histriones profesionales; ficción con tonos de documental. La fábula del chico marginado en un país ídem se presenta con una manufactura de buena calidad (mención honorífica al diseño sonoro de Alejandro de Icaza), gracias a esa naturalidad que se puede extraer de su sencillo argumento, de varias de las situaciones planteadas y de su cuadro de actores.


Quizás el problema principal de la narrativa de “Yo” (a veces comtemplativa, otras no tanto) radica en dejar a la deriva ciertos personajes que pudieron ser más trascendentales para la historia primordial, como es el caso de la niña “Elena”. Lo que se agradece eternamente a Matías Meyer es que  apuesta por entregarnos un personaje complejo, que pone a la vista el difícil universo de los seres atrapados entre los oscuros deseos de sus sueños y el cruel desamparo de la realidad. 

Compartimos parte de la entrevista que le realizamos a Matías Meyer, director de "Yo".

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