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Long Live The King: Elvis Presley

Treinta y nueve años atrás el mundo entero se conmocionaba por la repentina y a la vez predecible muerte del rey del rock ‘n’ roll: Elvis Presley.

19 agosto 2016

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Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |



Treinta y nueve años atrás, en un martes 16 de agosto, el mundo entero se conmocionaba por la repentina y a la vez predecible muerte del rey del rock ‘n’ roll, aquel que se encargó de revolucionar completa e irreversiblemente la música de toda una generación; el de la sonrisa irresistible, guapura inexplicable, movimiento de caderas sensualísimo y el que definió e inició el concepto de 'rockstar': Elvis Presley (de una vez le voy anotando sus puntos extras porque su nombre efectiva y legalmente es ese).

En días recientes me he dado a la tarea de “empaparme” de la vida de este ícono de la música y, así como la mayoría de sus canciones, ¡me fascina! además que también me encanta ver sus innumerables fotografías y videos porque aceptémoslo: Elvis era increíblemente atractivo y mucho de su éxito precisamente estaba basado en toda una estrategia de mercadotecnia que giraba en torno a su físico, incluso en su época más fatalista, pero eso es algo de lo que ahondaré más adelante. Justo en estos momentos estoy escuchando “It’s Now Or Never” basada en la famosa canción italiana “O Sole Mio” y bueeeehhh… díganme, ¿a quién podría no gustarle Presley? 

Su voz es bellísima, considerada como de barítono y/o tenor; coincido totalmente con el editor ejecutivo de la Harvard University Press, Linsday Waters, cuando dice que la voz de Elvis “[…] tenía una gama emocional, desde susurros y suspiros tiernos, hasta gritos y gruñidos rasposos, que podían pasar al oyente de la calma y entrega, al temor”.

Según yo y mis cuentas, fue más o menos a los 10-11 años que escuché a Elvis con plena consciencia, cuando junto con mi mamá y hermana nos inscribimos a clases de bailes de salón (cuando se enseñaba de todo un poco y no como ahora, que de repente nada más se concentran en salsa o cumbias) en la Casa de la Cultura y el profesor nos ponía alguna que otra canción de Presley para bailar rock ‘n’ roll, siendo unas de mis favoritas “All Shook Up”, “Don’t Be Cruel” y “(Let Me Be Your) Teddy Bear”, el trío perfecto para bailar, cantar y enamorarse de Elvis. Después de unos meses, alguno de mis papás compró un CD de 15 éxitos del cantante y pues ya… ahí nació verdaderamente el gusto por escucharlo y de inmediato, nos aprendimos la letra de sus canciones. No sólo me gusta Elvis porque sea una leyenda y de cajón tenga que ser digno de admirarse, sino porque auténticamente me encanta su trabajo, su voz, sus canciones y su forma tan peculiar de ser.

¿Recuerdan mi artículo sobre Sinatra en diciembre del año pasado? He decidido hacer la misma dinámica de redacción para este que estoy escribiendo, ya que me resulta un poco difícil abarcar toooooda la historia de Elvis y que además, seguramente muchos de ustedes conocen (aunque sea una parte de ella), por lo que me he propuesto compartirles los 7 datos/momentos que más llamaron mi atención. ¿Por qué sólo siete? Pues básicamente porque me gusta ese número hahaha (y eso que en realidad me gustan mucho más los números pares… sí… locuras y obsesiones personales). Justo escucho “Kiss Me Quick” y me dan ganas de contestarle un escandaloso “¡CLARO QUE SÍ, QUERIDO!”


La teoría del gemelo. Elvis nació un 8 de enero de 1935, 35 minutos después que su hermano gemelo idéntico Jesse Garon, que desafortunadamente nació muerto. Dicha situación lo convirtió en hijo único e increíblemente apegado a ambos padres, pero sobre todo a su mamá. Seguimos con las infancias difíciles, ya que la familia Presley era bastante pobre: tenían que vivir de ayuda de familiares, amigos y del gobierno. Su papá estuvo preso por un tiempo y tenían que trabajar de todo para medio poder sobrevivir. A los 18 años Elvis decidió juntar $3.99 dólares para regalarle a su mamá una grabación de las canciones “My happiness” y “That’s When Your Heartaches Begin” y a Sam Phillips, dueño de la disquera Sun Records, le gustó un montón lo que escuchó, colocó la grabación en la radio y la fama de Elvis creció como espuma. Cuando el “Uncle Sam” lo llamó a enlistarse en el ejército en el ’58, mi querido Elvis estaba en la cúspide de su carrera, por lo que muchos confiaban en que ese sería su fin sin poder proyectar la excelente estrategia que su manager, el durísimo Coronel Parker, diseñó y orquestó junto con el gobierno estadounidense. Elvis regresa dos años después completamente ileso, pero es justo en esta época cuando cambia un poco su estilo musical y comenzaron un montón de teorías e historias medio ridículas, como por ejemplo que Elvis había muerto en Alemania y fue suplantado por su hermano gemelo Jesse, que había sido mantenido en “cautiverio” durante toda su vida y que, como no tenían las mismas voces y no alcanzaba las mismas notas que Elvis, le tuvieron que cambiar el tipo de música que interpretaría. Bastante gracioso ¿no creen?

La nariz de Elvis. Resulta que la guapura de mi Elvis no fue 100% real, pero ni crean que me afectó en lo absoluto dicha noticia ehh. En 1956 firma su primer contrato cinematográfico con la película “Love Me Tender” interpretando a Clint Reno y, ya no recuerdo si es antes, durante o después cuando se somete a una operación de corrección de su nariz, haciendo su cara mucho más estética. Y sí, uno de sus tantos distintivos, es su linda nariz recta, ¿apoco no? Otros procedimientos de belleza a los que se sometió, fueron un tratamiento dermatológico intenso para tratar el acné de su cara, cuello y espalda; desde que se volvió famoso, hasta el día de su muerte, Elvis tiñó su cabello, patillas y cejas de color negro intenso, ya que su color natural era el castaño claro y, finalmente en cuestiones más saludables, también se sometió a un tratamiento dental para emparejarle los dientes. Presley fue duramente criticado y tachado de homosexual por pintar sus ojos con sombras obscuras en sus primeras apariciones en televisión, pero lo hacía (o se lo hacían) con el fin de darle mayor profundidad a sus lindísimos ojos claros (que según yo son azules). Literalmente la belleza, el carisma y los gestos de Elvis, me dejaron con cara de idiota frente al monitor cuando vi la escena de la película “Girls! Girls! Girls” en donde interpreta la canción “Return to Sender”, con un pulcrísimo traje negro. Por favor vean el video y me cuentan cuál fue su reacción.




Medium Close Up. Tratemos de ubicarnos a mediados de los años 50’ en el Estados Unidos de la doble moral, donde no les importaba ser partícipes de una brutal “cacería de brujas” de supuestos comunistas, pero les escandalizaba enormemente el grado de erotismo y sexualidad que mostraba Elvis Presley con su tan famoso movimiento de caderas. Así de ridículos han sido los gringos siempre y no me lo van a negar. El caso es que, personalidades como Ed Sullivan, juraron casi casi ante la cruz que no tendrían a Elvis de invitado en sus shows, pero cuando a la competencia le incrementó los ratings de audiencia, pues no les quedó más remedio que hacerlo peeeeero con la condición de únicamente enfocarlo del pecho para arriba, en una toma conocida como medium close up para que el mundo no pudiera ver ese movimiento de caderas que para muchos, era como invocar al mismísimo Lucifer. Obviamente las chicas más jóvenes se morían por verlo y los chicos por imitarlo. Quiero pensar que esos movimientos fueron inspirados en el gran Al Jolson y si no me creen, vean la película “The Jazz Singer” (la original, la de Neil Diamond ni me dieron ganas de terminarla para serles muy honesta) y discutimos cuando gusten, siempre y cuando escuchemos “Jailhouse Rock” de fondo y comparemos. Hablando un poco sobre esta excelente canción, para muchos es considerada como la pionera del rock ‘n’ roll junto con “Hound Dog” y yo, aunque no sé mucho de música, también comparto dicha consideración.

Priscilla mi amor. Imagínense que a los tiernos 14 años, llega un tipo guapísimo de 25 años y se empieza a interesar por ti y por lo tanto, a cuidarte, a coquetearte y a consentirte ¡ah! y además resulta que es la estrella más importante en tu país… Pues es el sueño de muchas y a la guapa Priscilla Ann Beaulieu se le hizo realidad. Si ustedes ven alguna fotografía de Priscilla a los 14 años, seguro les pasa lo mismo que a mí, que van a gritar “¡no mam… parece como de 25!” Ambos se conocieron en Alemania mientras Elvis andaba de servicio militar; se enamoraron y vivieron un “tranquilo” romance de 7 años, hasta que se casaron en Las Vegas en 1967. Muchas personas allegadas a la pareja afirman hasta el día de hoy que Priscilla fue el gran amor de Elvis y que auténticamente la adoraba, a pesar de sus innumerables infidelidades y del hecho de que nunca pudo ofrecerle una vida estable debido a las agotantes giras, grabaciones y películas de las que era partícipe Presley. Priscilla insiste que mucho del desequilibrio que sufría su ex marido fue por culpa de su representante, ya que influía de manera sumamente negativa en la vida privada y profesional de Elvis. La pareja se divorció en 1973, tan sólo 5 años después del nacimiento de su hija Lisa Marie, quien desafortunadamente sería una especie de “trofeo” para varios de sus exmaridos  en años posteriores al ser fanáticos de Elvis Presley, como fue el caso de Michael Jackson o Nicolas Cage. Cuando se divorcian, Elvis y Priscilla siguen siendo muy buenos amigos, pero mucho del desplome del rey del rock ‘n’ roll precisamente tuvo que ver con su separación. Lo bonito es imaginarnos que en alguna que otra ocasión, le dedicó canciones como “Can’t help falling in love”, “Love Me Tender” y “It’s now or never”, que por siempre y para siempre serán mis canciones favoritas de Elvis, he dicho.



La misma película una y otra vez. Justo escucho “Are You Lonesome Tonight?” y me doy cuenta que también es de mi repertorio favorito de Presley, así que seguramente tendré que hacer una lista selecta para ver cuántas canciones resultan ser mis favoritas… les aseguro que más de 25. La parte en que habla, por ahí del 1:30’’ es bastante rompe madres, o no sé ustedes qué piensan. Bueno, cambiando de tema, Elvis Presley era considerado como uno de los peores actores de su época. Sí, lamentablemente la actuación no era para nada su fuerte a pesar de las 30 películas que filmó y, gracias a los terribles y temibles manejos de su agenda por parte del Coronel Tom Parker, Elvis se vio obligado a hacer películas malísimas una y otra y otra vez; en la mayoría de plano era la misma historia y no tenían nada de especiales. Hay quienes aseguran que, harto de recibir tantas críticas, enfrentó a su agente reclamándole los malos papeles que le asignaba y que quería hacer películas verdaderamente buenas, con algo de drama o retos actorales, pero ‘El Coronel’ lo mandó al diablo insistiendo que esos eran verdaderos éxitos de taquilla y que a nadie le interesaba un Elvis siendo buen actor. Ese tal Tom Parker era un verdadero hijo de puta, porque no sólo desequilibró a Elvis mental, emocional y físicamente, sino que le exprimió hasta el último centavo cuando estaba vivo para gastarse en un sólo sentón millones de dólares en apuestas y sus ganancias se triplicaron cuando Presley falleció. Además de ello, prohibió a Elvis salir de gira al extranjero por miedo a sus propios problemas legales, al mentir diciendo que era ciudadano estadounidense siendo que en realidad, era de los Países Bajos. Así que gracias a ese esperpento, el mundo nunca tuvo la satisfacción de ver a Elvis Presley fuera de territorio gringo. Resultó que a finales de los 60, las ventas de los discos de Elvis descendieron un porcentaje importante, por lo que el dinero que ganaba de las películas y sobre todo de las giras, eran sus únicos medios de ingreso. Acabo de recordar que en mi artículo sobre Nat King Cole, les conté cuando Elvis cantó (bueno… “cantó”) “Guadalajara, Guadalajara” en una escena de la película “Fun In Acapulco” que obvio NO se grabó en Acapulco. Es la única canción que no me gusta de Presley, se los aseguro.

La Mafia de Memphis y/o los TCB. Actualmente, las y los cantantes de moda, presumen en sus redes sociales al séquito de personas íntimamente relacionadas con ellos, dispuestos a cumplir muchos de sus caprichos o solamente servir de compañía en los ratos de aburrimiento; a dicho grupo se le denomina como “squad” o “entourage”, pero en los años de Elvis, su grupo se llamaba “The Memphis Mafia” o “TCB” que significa Taking Care of Business. El “squad” de Elvis incluía a unos 15 hombres que se la pasaban día y noche con el rey, tomando, drogándose, en interminables fiestas, una que otra orgía privada y apoyando moralmente al cantante. Dichos hombres, incluían a dos de sus primos, su peluquero y guía espiritual, sus guardaespaldas y uno que otro músico de su banda. Muchos de ellos narran en el documental “Elvis: The Last 24 Hours” que a pesar de su personalidad alegre, bromista e irreverente delante de las cámaras o en los escenarios, Elvis era una persona bastante reservada, medio tímida y a la que no le gustaba hacer o conocer amigos nuevos, ya que se sentía inseguro y amenazado, así que el hecho de estar constantemente rodeado de 15 hombres o más, lo mantenía de muy buen humor y podía trabajar con “tranquilidad”, y lo pongo entre comillas porque los excesos lo llevaron a la tumba literalmente: sufría de insomnio, de estreñimiento, de atracones de comida, de adicciones y muchas cosas más. Al principio de mi artículo, cuando dije que su muerte fue predecible, es porque dicha “Mafia de Memphis” aseguraba que Elvis estaba muy mal, que no era el mismo y que no podía continuar con el mismo ritmo de vida. Obviamente ya siendo grandes, se arrepienten de tantos excesos y de no ponerle un alto a Elvis, pero mientras lo vivieron, simplemente no querían que se terminara. Así es la vida de un rockstar a final de cuentas ¿no? De fondo escucho “The Girl of My Best Friend” y con orgullo les comparto que mejor me la sé en español que en inglés…



Bill Bellew. Todos conocemos que una de las imágenes emblemáticas de Las Vegas, son los miles de imitadores de Elvis Presley, con sus jumpsuits ajustados y escandalosamente brillantes. Le tenemos que dar gracias al diseñador Bill Bellew por tal aportación al mundo, ya que fue la persona encargada de diseñárselos a Elvis. Y no sólo esos jumpsuits, sino también el famosísimo atuendo de cuero negro que Elvis uso en el programa histórico de televisión “Elvis NBC Comeback Special” en 1968, ese que Sharleen Spiteri parodió en el video “Inner Smile” de Texas (un video y canción que también me fascinan), que si no han visto, se los recomiendo muchíiiiisimo. Volviendo al especial de televisión de Elvis y a ese sensacional atuendo, una de las canciones que mejor interpretó fue “Heartbreak Hotel”, donde se le puede ver coqueto, bromeando y muy relajado. Otras canciones que hicieron relucir mucho el traje y obvio a Elvis, fueron “Blue Suede Shoes” y “One Night With You”. En sus últimos conciertos, los trajes de Bill Bellew no hicieron más que agrandar y evidenciar el deterioro del estado físico de Presley. Un dato adicional con respecto a Elvis y a Las Vegas (mientras oigo adrede la canción “Viva Las Vegas”), es que él fue el causante de imprimirle miedo y rechazo a muchos otros cantantes para no querer dar conciertos en Nevada, y es real. Artistas como el mismísimo Frank Sinatra, Elton John o Rod Stewart, se negaban en un principio a dar conciertos ahí porque ir a Las Vegas era sinónimo de acabar con sus carreras musicales, de estar en un estado medio deplorable y tener que recurrir a escenarios con públicos deprimentes. Obvio luego se dieron cuenta que ahí estaba la lana y que no les pasó nada malo.

Ícono de la música, del cine, de la moda y hasta de una ciudad entera. Una combinación mortal de pastillas, fueron las encargadas de arrebatarnos a Elvis Presley a sus 42 años, que las consumía diariamente sin problema alegando que eran “drogas buenas” al ser prescriptas por médicos certificados. Un final desdichado para el encargado de revolucionar a la música, como he mencionado anteriormente. Se me viene a la mente y al corazón dedicarle canciones como “Always On My Mind”, “If I Can Dream” o “Young Dreams”. En fin. El próximo año serán 40 años sin Elvis, pero qué les parece si mientras conmemoramos este agosto de 2016 cantando “Suspicious Minds” aunque desentonemos.



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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!



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