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Dinah Washington: la reina del blues

Ruth Lee Jones –su verdadero nombre- nació el 29 de agosto de 1924 en Tuscaloosa, Alabama.

01 mayo 2019

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Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Cuando escuché un especial en la radio sobre la increíble y no taaaan reconocida Dinah Washington, de inmediato llamó mi atención su tormentosa vida y repentina muerte; pareciera honestamente como si las cantantes de jazz y blues de la época de los 40s y 50s, tuvieran una especie de común denominador bastante desafortunado. En este caso, Dinah no es la excepción y bueno, haciendo a un lado los aspectos personales, déjenme decirles que esta maravillosa voz, nos dejó en tan poco tiempo todo un legado de incomparables interpretaciones que hasta la fecha, son consideradas por la crítica como las mejores y dicho trabajo, continúa inspirando a muchas más artistas, no en vano se ganó el nombre de “La Reina del Blues”.

Ruth Lee Jones –su verdadero nombre- nació el 29 de agosto de 1924 en Tuscaloosa, Alabama y, tras unos años de vivir ahí, sus padres deciden mudarse a Chicago como parte de la migración en masa de afroamericanos sureños buscando una mejor calidad de vida y huyendo de la creciente oleada de grupos de Ku Klux Klan, formando parte de la generación que sentó las bases para el Movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos. Así como la expresión gringa ‘like a moth to a flame’ nos dice, Ruth y su familia se involucran rápidamente en la iglesia baptista de Saint Luke en donde se unen al coro y conocen y experimentan con la música góspel (nuevamente un común denominador, ¿cierto?); se la pasan prácticamente todo el día en la iglesia y una inquieta Ruth, comienza a familiarizarse con el piano. Tras varios años, Ruth se vuelve bastante popular localmente, ganando incluso algunos concursos de canto. Pero obviamente, Ruth anhelaba algo más y su fuerte carácter, empezaba a rozar fuertemente con el de su madre, por lo que a la edad de 15 o 16 años, se rebela y escabulle todas las noches junto con su tío para ir a clubes y contagiarse del ambiente musical nocturno de finales de la década de los 30s.

Es en esta nueva etapa de su vida, que comienza a relacionarse con algunos mafiosos negros que la conectaban a su vez con empresarios y dueños de bares más exclusivos; a ella no le asustaba hacer presentaciones para este tipo de personajes, sino todo lo contrario, le era fácil entablar relaciones con ellos gracias al alcohol. Es en el ‘Garrick Stage Bar’ donde ve por primera vez en vivo a Billie Holiday y obviamente, se inspira con cada nota de la intérprete. Se dice que Joe Sherman, dueño del bar, es quien la bautiza con el nombre de Dinah Washington porque para él Ruth Jones no combinaba en lo absoluto con su talento y no iba a llevarla a ningún lado; necesitaba un nombre que hiciera que intrigara a la audiencia y le diera mucho más ‘caché’.

Lionel Hampton –pianista y percusionista- la contrata como solista en su banda de swing y de inmediato, comienzan una gira nacional que duraría 3 años. Dinah de 18 años, es la única mujer en la banda y tiene que acostumbrarse a un ritmo de vida bastante agitado y a cambiar su look de manera forzada; aunque era una banda de hombres, nunca faltaron las críticas y burlas por su manera de vestir y maquillarse tan recatada (al ser una chica de iglesia), por lo que tuvo que aprender a cómo deslumbrar dentro y fuera del escenario literalmente, comenzando así una batalla interna repleta de inseguridades por su físico que le duró hasta su muerte. Mientras trabajaba con Hampton, grabó algunos sencillos con moderado éxito para la disquera Keynote hasta que a finales del ’45, se separa definitivamente de la banda con la ilusión de brillar con luz propia.




Su single Salty Papa Blues’ entra a la lista de popularidad ‘Billboard Harlem Hit Parade’ que estaba basada en los éxitos de las rockolas. La lista fungía como una especie de ‘mapa’ en donde podían ubicar y por lo tanto restringir a nuevos artistas a un género musical específico; dicha categoría determinaría la carrera del artista, el tipo de publicidad e imagen que tendrían y hasta en qué disqueras podían o no trabajar. El caso es que a Dinah deciden ubicarla en el género del blues, a pesar de haber probado un poquito de suerte en el jazz, swing, pop y hasta country con excelente recepción. Aquí es cuando las emisoras de radio, las revistas y periódicos, la apodan como ‘La Reina del Blues’. Recordemos que estamos situados en una época donde era muy evidente la música que se tocaba para blancos y para negros; el sueño o el objetivo de cualquier artista era poder sobrepasar los límites entre unos y otros y que realmente su trabajo fuera reconocido sin distinciones raciales porque significaba mayores ventas de álbumes, más giras, más conciertos y obviamente, más dinero. Dinah es de las pocas que lo consigue al ser incluida en las rockolas de restaurantes.




Tres años más tarde, Dinah obtiene el dinero suficiente para comprar su propia casa. Imagínense qué legendario y significativo fue que una mujer negra, joven, de Chicago tuviera el capital para eso en una época complicada para los afroamericanos. Y con la casa, vinieron las visitas constantes de grandiosas personalidades como Duke Ellington, Count Basie, entre otros. Sus hermanas aseguran que era todo un torbellino cuando llegaba a casa porque la gente del vecindario corría a verla para autógrafos, fotografías y ver si de casualidad les regalaba alguno que otro obsequio. Con toda esta fama y todo este nuevo dinero, Dinah inevitablemente se considera una auténtica reina y su comportamiento de diva era radical y bastante, bastante pesado. Derrochaba dinero en pieles, joyas, zapatos (llegando a tener más de 300 pares) en pelucas (algunas de muy mala calidad), en coches, en alcohol y drogas. Por sus mismas inseguridades, le gustaba desafiar a todo aquel que se atreviera a cuestionarla y su papel de mujer ruda, negra, gorda y poco atractiva, se lo creyó al 100%.




Los años 50s fueron sin duda alguna, su década más lucrativa. Se dice que grabó más de 200 canciones, incluidos los éxitos ‘I´ll Never Be Free’, ‘My Heart Cries For You’, ‘Trouble In Mind’, ‘Teach Me Tonight’ y la muy polémica ‘Long John Blues’ que habla sobre un ‘dentista’ en un tono descriptivamente sexual. De vez en cuando acudía a Las Vegas y hacía presentaciones con mi muy adorado Tony Bennett, quien siempre ha expresado maravillas sobre Dinah y su innegable talento. Por ahí leí que Dinah era una especie de combinación entre Billie Holiday y Ella Fitzgerald; de Billie tenía la crudeza en la voz y de Ella, la dulzura necesaria para ciertas canciones y una perfecta dicción. Sus logros más importantes fueron sus apariciones en los festivales ‘Newport Jazz Festival’, ‘Randalls Island Jazz Festival’ en Nueva York y el ‘International Jazz Festival’ en Washington.



Sin embargo, los dos más grandes logros de su carrera profesional, fueron los éxitos ‘Unforgettable’ (más conocida en la voz de Nat King Cole) y ‘What A Diff’rence A Day Makes’ ambos sensacionales singles lanzados en 1959 y que le valieron distinciones y premios como el Grammy. A pesar de ser canciones icónicas, he de confesarles que prefiero otras que les compartiré más adelante. Retomando su vida personal, Dinah tuvo 8 matrimonios (hay quienes aseguran que fueron 9, pero bueno) sumamente tormentosos que duraban 1 o 3 meses; en su mayoría, los esposos eran músicos de jazz que únicamente se aprovechaban del dinero de la cantante pero que a la vez, les incomodaba demasiado ser conocidos como ‘el señor Washington’. Vivió violencia física y psicológica y convivió muy poco con los dos hijos que tuvo ya que por razones de trabajo, se veía obligada a dejarlos encargados con su madre o con otros familiares. Si bien ella era problemática, sus fugaces relaciones no le hacían nada bien, salvo para inspirarla a cantar canciones de amor y desamor.




El tema de las drogas, era bastante complicado. Todo el mundo sabía que Dinah se infestaba de pastillas para lograr hacer cualquier actividad durante el día: tomaba píldoras para dormir, para despertar, para cantar, para adelgazar, para no comer, para ir al baño… para básicamente todo pues. Sus amistades más cercanas fueron testigos de su anorexia y también de su alcoholismo. Pero no podían hacer nada en contra de los deseos de ‘la reina’. Es el 14 de diciembre de 1943, que Dinah muere ‘repentinamente’ a los 39 años; la causa de su muerte se debió a una sobredosis, producto de la combinación entre secobarbital y amobarbital. En ese momento, estaba casada con Dick "Night Train" Lane, jugador de futbol americano. Es imprescindible que les comparta el siguiente texto que leí mientras investigaba sobre su muerte y que resume a la perfección la vida de Dinah:


“[…] dejó atrás su vida turbulenta a la tierna edad de 39 años. En ese corto período, una mezcla inestable de innegable talento e inseguridad profundamente arraigada la llevó a la cima de la fama y la profundidad de la duda”.


Póstumamente, Dinah fue incluida en el Salón de la Fama del Jazz de Alabama en 1986 y en 1993, en el Salón de la Fama del Rock and Roll. Tres de sus grabaciones se han incluido en el Salón de la Fama del Grammy. Es reconocida como una de las voces más fructíferas de dichos géneros musicales y, era la eterna favorita de la ya fallecida Amy Winehouse, otra terrible pérdida prematura. Me quedó con lo que menciona el legendario Quincy Jones acerca de Dinah: 

"[…] podría tomar la melodía en su mano, sostenerla como un huevo, abrirla, freírla, dejarla chisporrotear, reconstruirla, volver a poner el huevo en la caja dentro del refrigerador y aun así  habríamos entendido cada sílaba".

¿Recuerdan que les dije que tengo 2 canciones predilectas de Dinah? Pues una es ‘Only A Moment Ago’ que ya les compartí arribita y la otra es ‘Baby Get Lost’ que me parece, capta toda la esencia de esta grandiosa mujer. ¿Ustedes cuál prefieren?

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