Cantinflas: Acá NO está el detalle, chatos (tampoco el buen cine)



Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

“Cantinflas” decepciona casi en su totalidad. Se trata de una película producida por Televisa y, como casi todo lo realizado por esa empresa en el ámbito televisivo, la forma se impone sobre el fondo.

Protagonizada por el actor español Óscar Jaenada (“Camarón”, “Noviembre”) y dirigida por Sebastián del Amo (“El fantástico mundo de Juan Orol”), la cinta utiliza como pretexto la anécdota de cómo se trataba de levantar la gran producción estadounidense de 1956, “La vuelta al mundo en 80 días”, para relatarnos el encuentro entre el productor de aquella cinta, “Mike” Todd (acá interpretado por Michael Imperioli, de la serie estadounidense “Los Soprano”) y uno de sus protagonistas, el artista-comediante Mario Moreno “Cantinflas”, quien por esos años era ya un actor consagrado tanto en México como en Latinoamérica.

Ese es el primer error de la cinta; que se nos presenta una narrativa atropellada, desordenada y sin fuerza en su montaje. Una cosa es que “Cantinflas” hablara de cierta manera, particular y famosa, muy distintiva de él, pero no había que trasladar su caótico lenguaje al plano cinematográfico; es decir, la edición es “cantinflesca”, existe una sucesión de imágenes, escenas y secuencias, que aparentemente quieren contar algo, pero que realmente no dicen nada en el plano argumental, mucho menos en la gramática cinematográfica.

Por más que se nos quiera justificar alguna relación o similitud entre las dificultades que sufrió el productor “Mike” Todd, para levantar su proyecto profundamente ambicioso, con las dificultades que pasó Mario Moreno para consagrarse como artista del pueblo, el paralelismo se siente hueco y forzado.

La biografía y la historia se tornan anecdóticas y superficiales. Más parece una serie de cameos innecesarios de artistas del cine mexicano de aquella época, junto con la exhibición de datos o cosas que ya se sabían de la vida de Mario Moreno y su “Cantinflas”, que un verdadero intento de biopic. Eso sí, la producción parece de primer nivel aunque, una vez sentado en la butaca, tristemente uno se va dando cuenta que se trata de algo artificioso y acartonado; varias de las escenografías y gran parte del diseño de arte se percibe plástico, no natural, algo que si se percibía en la ópera prima de Sebastián del Amo, “El fantástico mundo de Juan Orol”.
Muchas veces se habla de los guiones y cintas "de encargo", y se sabe que no se debe esperar mucho de ellas, pero esta abusa de esas bajas expectativas. “Cantinflas, la película”, es un largometraje encargado por el “Canal de las estrellas” para obtener dinero y, lamentablemente, lo va a lograr (las salas casi llenas en su día de preestreno lo confirman). De paso, ya le hicieron más publicidad al ser la elegida para intentar representar a México en la próxima entrega del Oscar, dentro de la categoría de Mejor Película en Lengua Extranjera. Gran error: ni es una digna representante del cine hecho en nuestro país y, además, evidencia cierta ignorancia de parte de quienes la eligieron, ya que la realización posee en gran parte de su metraje escenas habladas en inglés, una de las restricciones para ser seleccionable en la mencionada categoría.

Algunos columnistas y medios nacionales destacan la interpretación de Óscar Jaenada como lo mejor de la película, pero ello tampoco me parece totalmente cierto. Aunque su caracterización -tanto física y emocional- del considerado El gran mimo de México no cae en la burda imitación, el acento español le traiciona cuando la hace de Mario Moreno, el actor o el ser humano. Además, hay que fijarse bien para ver que en diversas ocasiones no existió una buena dirección en su actuación, porque muchas veces no se diferencia la forma de hablar entre su “Cantinflas” y su Mario Moreno. 

Por otro lado, los momentos climáticos y dramáticos de la película llegan sin interés ni gracia. Aunque Ilse Salas hace cierto intento para que su Valentina Ivanova resalte en las escenas de lágrimas, su esfuerzo es en vano al complementar sus intervenciones con resoluciones de pena ajena. Por ejemplo, existe aquella secuencia en que Valentina Ivanova le confiesa a Mario Moreno que no puede tener hijos; ¿cuál es la reacción inmediata del personaje? Salir dizque enfurecido por las escaleras al patio de su casa, mirar al cielo y llorar mientras una lluvia digna de la ridiculez de las telenovelas históricas de Televisa cae sobre sus hombros. Una oda a la mediocridad argumental.

Lo más triste de todo es atestiguar que en la sala en que vi la película en cuestión, al final de la exhibición, una docena de asistentes aplaudieron a la misma. Un aplauso a la vulgaridad artística y a la ignorancia, legitimando el vicio de la narrativa televisiva y el desuso de la buena exigencia del cinéfilo mexicano. Era de esperarse; tonto uno por hacerle más grande el bolsillo a una productora que no le interesa en lo más mínimo venderte una buena historia sobre el “peladito” predilecto de México, y sí estafarte en todos los sentidos.

Otro año sin el Profeta del Nopal; Rockdrigo González, una confrontación radiofónica


19 de septiembre de 2014
Reportaje Especial

Llega otro aniversario luctuoso de Rockdrigo González, autor tampiqueño de “Metro Balderas”, fallecido en un edificio de las calles de Bruselas en la capital mexicana, donde también perecieron los actores belgas Frederik Vanmelle y Paul Demeyere del Theater Frederik, durante el terremoto del jueves 19 de septiembre de 1985. Se reproduce a continuación una entrevista que Radio Educación hizo a Rockdrigo y al fundador del grupo El Tri, Alex Lora, una semana antes.




Hurgando en los archivos de Radio Educación, Proceso dio con un programa transmitido casi dos semanas antes de los sismos a través de dicha emisora donde el Profeta del Nopal y Alex Lora, del grupo El Tri, entablan una suerte de confrontación amistosa sobre la emblemática “Metro Balderas” que ambos grabaron en 1984: primero Rockdrigo en su caset Hurbanistorias y Lora posteriormente en el LP Simplemente El Tri de la disquera WEA (Proceso, 444 y 446).

En la citada emisión que condujo el locutor Pepe González Márquez aquel sábado 7 de septiembre de 1985, se escucharon ambas versiones de “Metro Balderas”. Para entonces, en los círculos del rock rupestre se sabía que a Rockdrigo le había molestado tal versión de El Tri por haber mutilado sus versos y cambiarle el final a esta historia de abandono amoroso. Alex Lora inventó un desenlace diferente, en el cual la chica de “Metro Balderas” deja al protagonista cantor y se tira a las calles para prostituirse:

En la estación del Metro Balderas

ahí fue donde ella se metió al talón.


Alex Lora (AL).- Ahora vendo más discos que antes, a ver si alcanzamos a Vitorino. ¿Sabes cuál es el colmo de Vitorino? ¡Tener 150 kilos y no tocar rock pesado! (risas; Rockdrigo afina su guitarra de palo, sopla la armónica y canta “Metro Balderas”).

Locutor.- Hemos recibido una llamada inesperada de una voz crítica fundamental de arte en México: Raquel Tibol felicita al Tri por tener buen rock. Seguiremos hasta las cinco de la tarde…

(Lora toma la guitarra y estrena “Nunca digas que no”, con percusiones de Mariano Soto, baterista del Tri –presente en el programa– y armónica de Rockdrigo)

Locutor.- ¿Cómo reunir a varios talentos en un solo lugar? ¿Por qué antes no tenía este apoyo el rock?

AL.- El gobierno podría organizar el Mundial del Rock en lugar del futbol (en 1986). El día que al rocanrol le den la difusión y el calor que al futbol, pienso, la selección de México nos podría representar mejor en el rock que en el futbol.

Locutor.- ¿O sea que la música debería igualarse jerárquicamente con el deporte?

AL.- No tanto eso, sino que tuvieran la misma oportunidad de difusión.

Locutor.- ¿La misma libertad o que estuviera manejada por el mismo consorcio televisivo, tal vez?

Rockdrigo.- A final de cuentas son dos fenómenos distintos, el futbol en un momento dado representa la guerra de bandas, el pleito de unos contra otros, es un símbolo de la lucha de clases… Es un fenómeno social también ¿no? Obviamente deberíamos tener una visión científica en estos momentos para poder analizar perfectamente el fenómeno… (risas) Como que orita se me ocurrió con este tema científico, tocar una rolita… (interpreta “El tren de los locos”)

Locutor.- Comenzaré a leer lo que dicen nuestros radioescuchas. Que están haciendo buen rock, que tengan mucho cuidado con Televisa, que los va a usar como puro espectáculo…

AL.- No hay problema de salir en televisión, mientras no haya que doblar las manos para poder salir, no salir así de a trajecito… Mientras no la chafiés, y se mantenga la imagen y posición de uno.

Rockdrigo.- Hay una manera fíjate, como lo hizo el Marcial Alejandro, que se la sacó gacho el bato, ganamos el OTI…

(En referencia al triunfo de su pieza “El fandango aquí” en el Festival de la Canción Latina interpretada por Eugenia León justo en esas fechas, canción que a la postre ganaría el OTI en Madrid, España, dos días después de los sismos de la Ciudad de México –Proceso, 462)

Locutor.- Nos llamó Francisco Cadena, que si ahora podemos poner ya el “Metro Balderas” de El Tri…

AL.- No, ¡se enoja el maestro Rockdrigo! Está muy fresa. (se oyen risas, pero Rockdrigo nada le contesta)

Locutor.- Muy bien, vamos a buscar así rápidamente la canción, ¿ya está lista? Vamos a escucharla. Ahora es la versión del Tri sobre el “Metro Balderas”.

AL.- Original del maestro Rockdrigo.

(Suena la versión incluida en el LP Simplemente El Tri)

Locutor.- A la profesora Raquel Tibol agradecemos su participación en el programa, su opinión es verdaderamente autorizada para esa gente joven que se proyecta a través del rock de habla española… Estamos a punto de la despedida, ¿cuál es su última voluntad?

AL.- Aquí primero va el maestro Rockdrigo.

Locutor.- Antes de que nos liquide el tiempo.

Rockdrigo.- Quiero aventar un comercial al personal que nos está escuchando, voy a estar en la librería El Ágora con Roberto González este sábado, a las ocho de la noche.

Locutor.- ¿Hoy?

Rockdrigo.- Este sábado que viene. Roberto González y yo nos vamos a aventar dos rupestreadas, y el lunes próximo con Quál en El Ágora…

AL.- Enfrentito del Teatro de los Insurgentes. Y nosotros, nos vamos a presentar el día 22 de Septiembre, de este domingo que entra en quince días, que es el día del rocanrolero nacional. Realmente es el aniversario del Festival de Avándaro 1971, nada más que así se le pone para que no haya tanto fijón, se va a presentar El Tri, con Luzbel y Follaje…

Sería la última entrevista de Rockdrigo antes de morir, aunque se dice que todavía tuvo tiempo de hacer una parodia con dedicatoria a Lora: cambió la letra de “Triste canción de amor” del disco Simplemente El Tri a “Triste calzón de amor”.

The Boxtrolls: Una historia sobre cajas que buscan salirse del encajonamiento


Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

Siempre he pensado que el cine animado es uno de los terrenos más fértiles que posee el séptimo arte para desafiar los límites de la lógica y contar las historias más locas, innovadoras, divertidas e inteligentes. Prueba de ello es lo que Pixar ha venido realizando durante los últimos años. Dicha casa productora se ha interesado por plasmar en sus historias una serie de contenidos mucho más maduros, sensibles y reflexivos, tanto para grandes como para chicos.

Ahora bien, al genio o creatividad del "Estudio de la lamparita" (Pixar), se ha visto reforzado con interesantes propuestas que hacen que el campo de la animación se torne mucho más nutrido y diverso. Tal es el caso de lo realizado por la británica Aardman Animations ("Wallace and Gromit"); o Studio Ghibli, la productora japonesa fundada por una de las leyendas de la animación oriental, Hayao Miyazaki ("El viaje de Chichiro"; "La Princesa Mononoke"; "El increíble castillo vagabundo"; "The wind rises") o; más recientemente, Laika Entertainment ("Coraline"; "ParaNorman")

Es ésta última casa productora -Laika- la que ahora nos conduce al universo de su más reciente proyecto conocido como "The Boxtrolls", actualmente en cartelera. ¿De qué va la película? "The Boxtrolls" hace referencia a un grupo de monstruos vestidos con cajas, que viven dentro de las alcantarillas, conformando también la comunidad de "Queso Villa", una sociedad con aires burgueses y aristocráticos, y cuyos habitantes no subterráneos les han atribuido, a los ya mencionados "Boxtrolls", la etiqueta de malos y secuestradores de infantes.

El argumento está lleno de simbolismos que hacen una muy amena y crítica reflexión a las sociedades y gobiernos de diversas partes del planeta: ahí tenemos a los gobernantes obsesionados con el queso (obligada metáfora del poder); los individuos wanna be que sueñan con ser definidos en sus vidas siempre y cuando los ubiquen en clases o grupos sociales de élite, aunque nunca sean bien vistos o bien recibidos por los integrantes de los mismos; la masa estúpida y ensimismada, que se cree los mitos o mentiras que alguien les propaga; las comunidades que viven y se rigen bajo el miedo, porque son satanizadas por su naturaleza de "diferentes" (en este caso, personificadas por los mismos "Boxtrolls") o; las sociedades de doble moral que juzgan entre lo bueno o malo del individuo bajo pobres, e hipócritas, estándares de blanco y negro, de lo humano versus lo monstruoso.

Aunque el guión de los "Boxtrolls" no me parece la historia mejor trabajada por parte de los creativos que integran los estudios Laika (percibo mejor definidos y detallados los guiones de "Coraline" y "ParaNorman"), sí sobresale el tratamiento que se le otorga a una historia, en apariencia, algo predecible, ya que se evita caer en estereotipos, cursilerías obligadas y se manejan doble o hasta triples lecturas. Además, el personaje de la hija del gobernador de "Queso Villa", Winnie, no es "ñoña" o ridícula, se trata de una chica pensante y enpoderada, nada que ver con las idiotas princesas abnegadas que los Estudios Disney acostumbra enjaretarnos dentro de sus producciones.

Personajes secundarios como los del "Señor Truncho" y "Fideo" no hay que perderlos de vista, porque son los que conllevan los trazos más finos y filosóficos de la historia, ya que encarnan ese primer paso que lleva al conocimiento o a la desaparición de la ignorancia: el comenzar a cuestionar o a dudar sobre el sentido preestablecido de nuestra existencia. Cuestión aparte, igual de reconocimiento, es el final pos créditos donde ambos personajes rinden un homenaje al trabajo, dedicación y esmero de todos los seres que participaron en la creación de una película Stop Motion como la que nos ocupa.

"The Boxtrolls" es mejor que el grueso promedio de las cintas animadas producidas por enormes estudios como Dreamworks (cuyas secuelas de "Shrek" o "Kung Fu Panda" dejaron mucho que desear) o Blue Sky (con la mediocre saga "La Era de Hielo"), que se han engolosinado más con las ganancias monetarias que producen sus cintas, descuidando el fondo o distintas maneras de abordar -creativa y acertadamente- historias que hagan sentir o hagan pensar a la audiencia. Esto último es otra de las virtudes de "The Boxtrolls"; ya que también se trata de una cinta que divierte, que conmueve y que te conduce a usar más de dos neuronas. No se siente como una película parca o artificiosa; se percibe en muchas de sus escenas el gran amor y pasión por sus personajes y por sus diálogos, lo que indudablemente permea a quien la vea.

De su técnica de animación, el famoso Stop Motion, sólo se puede manifestar una serie de halagos para uno de los trabajos más artesanales que he visto en el cine: se juega un poco con la apariencia monstruosa de las simpáticas cajas, otorgándoles más de una dimensión, pero también se arriesgan a experimentar con la fisonomía de algunos personajes, como acontece con la transformación física que sufre el exterminador "Archibaldo Hurtado", cuando su cuerpo sufre los estragos de una de sus alergias (al queso). Simplemente exquisito.

"The Boxtrolls" es una historia sobre cajas que busca salirse del "encajonamiento" infantil; es una narración de espejos y contradicciones entre lo que se considera horripilante y decente dentro de la colectividad que vivimos; pero, sobre todo, es una oda a la inclusión de los diferentes o a la aceptación de nuestra diversidad.

Posdata.- Un simbolismo más: Los "Boxtrolls" son monstruos que se caracterizan por ser buenos constructores, mientras que algunos humanos (supuestamente no monstruosos) que integran la sociedad de "Queso Villa" son seres que se destruyen a sí mismos debido a su cerrazón, ignorancia y egoísmo.


Pixeles: La curiosidad no mató al gato, le tomó una foto



Por Chío Carrillo-

Clik, Click, Click. No puedo ni imaginar cuántas fotos debe hacer Andy Prokh para lograr capturar la imagen perfecta. Tal vez comienza intentando llegar a algo y en el proceso cambia de ideas terminando con otra cosa completamente diferente a lo que al principio quería. Quizá simplemente sale de lo inesperado, y es que fotografiar gatos o niños no es nada fácil. Mucho menos fotografiar gatos y niños en una misma toma haciendo que ambos cumplan con lo esperado, pero la verdad, cuando uno le toma una foto a un gato, no importa el ángulo ni la cantidad de luz, ni si está quieto o dándose un baño. Siempre saldrá hermoso.

Unos libros por aquí, unos dibujitos por allá. Sentados o parados. Quietos o jugando. No importa qué estén haciendo Katherine y LiLu Royal Blue Lada, unos cuántos disparos y listo. Andy Proukh ha hecho arte de nuevo.

Nacido en Rusia en 1968, Andy Prohk es economista de profesión y fotógrafo de corazón, después de unos años de práctica, ha ganado popularidad con las fotografías en blanco y negro que ha tomado de su hija Katherine y su gato LiLu Royal Blue Lada, que nos muestran una tierna historia de amistad entre una pequeña niña y su gato. 


 










Poesía: XI [Necesitas terapia]

XI [Necesitas terapia]-
Por Israel Miranda-

Vemos televisión y entiendo que te amo.
Entiendes que te amo
y recargas tu calor en mi regazo. Te quedas dormida
y un ruido callado de agua es tu sueño.

¿Cómo perpetuar ese instante de paz y esplendor infinito?
Muchas veces me he sorprendido
estrechando la almohada. Acechando.
Sería tan fácil darnos un remanso.

(Jamás entenderás que tu verdadera belleza
descansa en el accidente afortunado de tu silencio)

Abres los ojos y me descubres con la almohada entre las manos.
Adviertes  mi intención. Bostezas.
–Necesitas terapia– dices mientras te diriges al baño.

Aprieto los dientes tratando de ahogar
esta emoción que me vence,
pero soy un río desbocado.
Construyo diques que pronto son insuficientes
y me anego más de lo que quiero.

(Siempre he tenido una extraña facilidad
para arruinarlo todo)

Respiro profundo,
al principio funciona.
Respiro y resuenas en mis rincones.

Mi cabeza es un laberinto.

(Odio esta maldita manía de escribirte
cuando todo se me cae)



Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 48 páginas. -AGOTADO- 

Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 
48 páginas. -AGOTADO-

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Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.
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