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'Al mejor postor' y de cómo las expectativas pueden arruinar tu ida al cine…

Por Jaime López. ¿Es "Al mejor postor" un claro ejemplo de que las expectativas pueden arruinar tu sentada en la sala cinematográfica? Aquí va nuestro pertinente comentario para responder ello…

08 agosto 2014

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¿Les ha pasado que varias de las veces que se "lanzan" a "vicentear" una película es porque tienen altas expectativas acerca de la misma? Dichas expectativas son la consecuencia natural de querer ver el nuevo trabajo de tu actriz/actor/director o escritor favoritos. En muchas ocasiones las expectativas son generadas por un buen "trailer" (nunca he sabido por qué demonios se le denomina trailer al avance de una cinta); una campaña publicitaria muy bien implementada; un cuadro de actores protagonistas muy atractivo; una trayectoria de premios y reconocimientos conseguidos por la película a lo largo del mundo; o, simple y sencillamente, porque quieres deleitarte la pupila y tu espíritu "calenturiento" viendo la figura y presencia de la actriz o el actor de tu preferencia, aunque la historia o argumento sea de lo más absurdo o ridículo.

Las razones de las expectativas son variadas, pero pocas veces nos percatamos que pueden jugar en nuestra contra y evitar disfrutar de una buena ida al cine. Esperamos tanto de una película que nos volvemos descaradamente exigentes con la producción, con las actuaciones y hasta con el "look" de nuestros artistas preferidos. Es más, nos decepcionamos tanto que terminamos por caer en odiosas comparaciones con otros trabajos de los directores o actores que nos "acaban de fallar".

A veces pareciera que es mejor saber lo menos posible de la película en cuestión (ser un analfabeta de los trailers, je), para no salir "agüitados" del cine y para poder sorprendernos con lo que vemos. El elemento de la sorpresa se vuelve entonces el sustituto correcto de la expectativa y eso puede hacer más disfrutable nuestra experiencia con el celuloide.

Pasando al análisis cinematográfico de la semana, ¿Es "Al mejor postor" un claro ejemplo de que las expectativas pueden arruinar tu sentada en la sala cinematográfica? Aquí va nuestro pertinente comentario para responder ello…

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He de confesar que, aunque a Giuseppe Tornatore se le considera uno de los más prolíficos cineastas italianos de las últimas tres décadas, y se le admira y respeta, sobre todo por su "Cinema Paradiso", la realidad es que, en los 20 años que llevo de cinéfilo empedernido, solamente he "wacheado" una de sus cintas, "Malena", producción del año 2000 y con Monica Bellucci en el rol protagónico.

No solamente terminé enamorado de la Bellucci, sino del argumento de la historia, ya que me hacia descubrir, con nostalgia y un gran cúmulo de sentimientos encontrados, lo doloroso de la condición humana y lo triste de la pérdida de la inocencia. Aunado a que la música de Ennio Morricone, que sopesaba la imagen que veía, aún sigue reproduciendo un hermoso track en mi memoria cuando acudo a él.

Sabiendo de ésta su nueva cinta, rodada en inglés, con Geoffrey Rush en el rol principal, además de ver en los créditos al mismo Morricone detrás de la banda sonora, y a alguien de la mítica familia De Laurentiis (Guido) como parte de la producción, pues mi expectativa sobre la cinta de Tornatore era realmente enorme, y eso que no había visto ningún trailer de la misma.

Llegué al cine, acomode plácidamente mi trasero medio flácido en una de las butacas numeradas, saqué de contrabando un jugo escondido en una de las bolsas de mi pantalón (un "chesco" en el cine cuesta lo mismo que una entrada, mejor ahorro para mi siguiente semana) y me preparé para ver la película mencionada. Además, ¡que grato es poder atestiguar una movie sin tanta gente! ya que "Al mejor postor" sólo tenía una veintena de personas en su exhibición, mientras que las multitudes decidieron entretenerse con unos tales "Guardianes de la Galaxia".

"Al mejor postor" inicia muy bien. Geoffrey Rush nos da cátedra de actuación al adentrarnos, desde el principio, en las manías de su personaje y mostrarnos que se apodera de su "Virgil Oldman" (el nombre no es al azar, pues se trata de un "viejo virgen") apenas comenzando la historia.

El argumento se centra en un anticuario prestigiado, solitario, que colecciona mujeres en pintura (las cuales obtiene gracias a su "colmillo" para hacer estafas artísticas) y que mantiene contacto con el mundo exterior gracias a su conexión con sus dos únicos cómplices: un joven ingeniero que le restaura las piezas de arte que encuentra y un hombre, casi de su edad, que simula ser uno de los compradores de las obras que Virgil Oldman ofrece en sus subastas. De repente una llamada inesperada, de una mujer misteriosa, que le pide evaluar sus pertenencias, le termina preparando un encuentro lleno de intrigas y secretos.

Hasta aquí todo luce bien: el ritmo es muy bueno, el suspenso y la intriga se mantienen a flote, los personajes son únicos y bien delineados (no caen en lo común) y la música es maravillosa. Pero conforme avanza la cinta, la historia escrita por Tornatore se cae poco a poco y me parece que se torna un tanto genérica, muy en la línea de películas de estafadores y estafados como "Matchstick Men" (Ridley Scott, 2003) o "21" (Robert Luketic, 2008), donde también aparece uno de los involucrados en esta cinta, Jim Sturgess.

La premisa de la historia se basa en la idea de que "hasta las falsificaciones de arte poseen algo de auténtico, porque cada autor le pone algo de su esencia". Y así sucede con esta cinta: ahí se asoma un dejo de copia de películas de suspenso gringas, en las cuales los giros de tuerca y las femme fatales resultan algo predecibles (aunque para quien sólo vea telenovelas le va a parecer fabuloso, como una señora que se encontraba dentro de la sala y no dejaba de admirarse). Sin embargo, todavía se alcanza a percibir la esencia de Giuseppe Tornatore dentro de su correcta imitación de una entretenida película de suspenso, porque aquí también tenemos al ser que está a punto de perder su inocencia emocional; ahí está el amor raro o admiración entre dos marginados de la vida y la sociedad; y ahí están los golpes de la vida real, que duelen, y que nos hacen recordar que el arte de las emociones humanas también puede remitirnos a lo decepcionante y engañoso de nuestra humanidad.

Recomendable a secas. Bueno, esa es mi opinión; no hay peor película que la que uno no ve y todavía puede alcanzarla en un complejo de Puebla cuando esto salga publicado. Cheque la cartelera…
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