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“SPY”: Cuando el espionaje no es un asunto tan serio

"Spy" posee un argumento sencillo y algo complaciente, pero no por ello deja de ser un material más que entretenido.

06 julio 2015

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 Cinetiketas | Por Jaime López Blanco


Cada verano cinematográfico existen una o dos películas que, sin merecerlo, pasan desapercibidas para el respetable. Esto es lo que, precisamente, ocurre con la nueva cinta de Paul Feig, "Spy", bautizada horrorosamente en nuestro país como "Una espía despistada". Es muy probable que este agregado, tan bobalicón y simplón, al título original de la cinta haya generado un sentimiento de reserva, o de franco rechazo, entre los cinéfilos y críticos mexicanos hacia dicha producción, la cual es estelarizada por la actriz de comedia estadounidense, Melissa McCarthy, quien repite la mancuerna con el director de "Damas de Honor" y "The Heat".

"Spy" posee un argumento sencillo y algo complaciente (por aquello del arquetipo de la "perdedora" que se transforma en la heroína de su propia existencia), pero no por ello deja de ser un material más que entretenido. Su premisa gira en torno a una empleada regordeta,  Susan Cooper, relegada a trabajo de escritorio, quien también se desempeña como guía y compañera de un astuto agente de ensueño, interpretado por el británico Jude Law, la cual se ve obligada a entrar en acción de campo cuando todos los espías de la agencia en la que trabaja son identificados por un grupo de enemigos terroristas. Es así como Susan Cooper, personificada correctamente por McCarthy, encuentra la oportunidad de modificar radicalmente su rutina.

Lo relevante de este nuevo metraje del director Paul Feig es, sin duda, que su historia rompe con algunos estereotipos de género a los que nos acostumbraron las películas de espías manufacturadas en Hollywood, colocando como protagonistas a un par de mujeres que se sienten más cercanas al ciudadano común o promedio, quienes, además, despliegan una química cautivadora en la pantalla. Dicho par de mujeres son, además de la ya mencionada Melissa McCarthy, quien confirma sus dotes para la comedia física, la actriz de comedia británica, Miranda Hart, que complementa y equilibra a la perfección a la primera.



"Spy" va aún más allá; se burla de algunos aspectos clásicos de la cintas de acción y espionaje, tales como el que algunos de sus personajes salgan totalmente ilesos aunque se vean inmersos en interminables secuencias de balazos. También se mofa de la rivalidad existente entre ciertas mujeres, mediante diálogos vulgarmente encantadores, o de la violencia, al presentar  escenas plagadas de humor escatológico. Aunado a todo ello, es un agasajo poder visionar a Jason Statham interpretando el rol de un agente fanfarrón y medio torpe, "pitorreándose" de sí mismo, de su condición de actor "duro" de acción.

En cierta escena de la película en cuestión, Jason Statham cuenta anécdotas más que increíbles, como aquella consistente en que alguna vez se le rompió un brazo, cosiéndoselo con su otra extremidad superior o la relativa a que es inmune a 176 tipos de veneno, porque los ingirió todos juntos.

De los pocos "peros" encontrados a la cinta revisada en esta entrega, se hallan aquellos relacionados con a) un par de secuencias en las cuales se percibe, de manera desafortunada, la presencia de los stunts o "dobles" y; b) la parte complaciente del argumento, ramplona, de convertir en realidad, fácil y rápidamente,  los sueños de la protagonista. Sin embargo, "Spy" es recomendable, grata de digerir, gracias a sus amenos diálogos, buen ritmo y varios gags con diversión garantizada.

Ethan Hunt y James Bond nunca imaginaron que éste año encontrarían fuerte competencia en la figura de la ordinaria pero letal e inteligente spy Susan Cooper.
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