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William Blake y su arte visionario

La obra de William Blake es revolucionaria y contestataria en la medida en que responde ante la época que le ha tocado vivir.

22 agosto 2015

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 Venga y le cuento | Por Tuto Flórez |


Con William Blake se asiste a una inflexión, esto es, una reorientación de la expresión poética de la época, la cual claramente ha sido precedida por la el racionalismo ilustrado, tan propio de la denominada era de las luces, donde se exalta de sobremanera al ser humano a expensas de la razón, siendo así, tanto arte como poesía habrán de estar trazadas por el espíritu de la época. Un espíritu que por otra parte insiste en tornarse como racional, calculador o si se prefiere frio y matemático, todo lo cual denota la imposibilidad de conciliar por lo menos en un primer momento la sensibilidad y el entendimiento.

Lo que se adjudica a la obra de Blake, es precisamente la percepción y articulación a través de la poiesis, es decir, de la creación y producción artística de una nueva forma de ver, sentir y generar el arte, especialmente y gracias a su trabajo poético y sus grabados.

Blake se perfila ciertamente como el precursor del romanticismo, toda vez que da prelación a la sensibilidad humana, a la percepción alterada o más bien depurada a través de los sentidos, de las sensaciones, donde la razón ya no desempeña un papel central, sino simple y llanamente se convierte en un instrumentos, de las sensaciones, que tratara de recrear y describir el mundo de manera multiforme y no como un mero entramado lineal. 

Se puede afirmar sin ambages que se trata de un arte visionario, precisamente lo que propone Blake a través de su obra, dado que es singular único y como tal muy específico, se aboca hacia una reconciliación de lo humano, hacia una conexión o comunión de las zonas de sobra que hay en la naturaleza humana, pero que casi siempre han sido representadas a través del dualismo imperante, donde por ejemplo, espíritu, alma y cuerpo son antagónicos, son opuestos y según sea el caso se enlazan el bien y el mal respectivamente, desde ópticas siempre distantes. Así pues, lo más significativo en la obra de Blake, se ilustra perfectamente en el texto poema ilustrado y dado a conocer como El matrimonio del cielo y el infierno, donde ya de por sí se sugiere de entrada un verdadero sentido religioso, que busca traspasar el orden establecido con la moral judeo cristiana, la cual es a juicio del propio Blake eminentemente dualista en sus preceptos.

Así, cuando se habla de un verdadero sentido religioso, se alude a una lectura etimológica del vocablo religión, en el sentido de religare o re-legere, esto es, unir o volver a juntar aquello que alguna vez fue uno. Es justamente la búsqueda de la comunión, de la unificación de los opuestos lo que habrá de manifestarse en la obra artística y la poética de Blake, que es claramente proto-romantica, en el sentido de ser precursora del romanticismo, en tanto que el movimiento cultural, artístico y por qué no afirmar filosófico. Si bien es cierto, que en Blake no existe algo así como una crítica filosófica o un cuerpo filosófico elaborado, sí podemos asistir junto al poeta inglés, a una suerte de “trasgresión simbólica”; esto es, una crítica poética, respecto al bien aceptado, al bien de la religión tradicional y la moral imperante.



Recordamos entonces aquí, que la exposición del autor George Bataille, sobre la obra de Blake y particularmente sobre el texto Las Bodas del Cielo y el Infierno, que señala particularidades sobre el arte visionario de Blake y la poética romántica, a través de una serie de confrontaciones, sobre las concepciones acerca del arte y la poesía, asi por ejemplo Bataille, observa que:

El caos puede ser el camino de un posible que puede definirse, pero si recurrimos a las obras de juventud, nos damos cuenta de que sólo se esclarecen en el sentido de un imposible -en el sentido de una violencia poética y no de un orden calculado. El caos de un espíritu no puede ser respuesta a la providencia del universo, sino despertar en la noche, donde lo único que responde es la poesía ansiosa y desenfrenada.

 
En la vida y en la obra de Blake sorprende su presencia en todo lo que el mundo propone. Un poco en contra de la hipótesis según la cual Blake personifica el tipo del introvertido de Jung, puede afirmarse que no existe nada seductor, sencillo o feliz que él no haya conocido: las canciones, la risa de la infancia, los juegos sensuales, el calor y la borrachera de las tabernas. Nada había que le irritara tanto como la ley moral opuesta al goce: 

Pero si nos dieran cerveza en la iglesia y una alegría llameante para iluminar nuestros corazones...(Bataille, 1971).
Así también, en el ensayo sobre Blake, desarrollado por Esteban Ierardo, cuyo título es: William Blake, Los caminos de una poesía Visionaria, se argumenta a modo de epílogo, dónde reside el carácter innovador y trasgresor de la obra del poeta inglés, a la par que devela dónde es que puede rastrearse la génesis del genio poético al tiempo que el ilustrador da forma a sus visiones más extraordinarias sobre el mundo, sus fenómenos y al relaciones de estos con un sentido innato de la naturaleza humana, hacia lo religioso. A este respecto señala Ierardo:
“La mitología poética de Blake es valiente regreso al lenguaje como explicación imaginativa del mundo. En el tiempo de la ciencia y el racionalismo, Blake reinventa el relato mitopoético. Entre los humos del industrialismo y la sequedad matemática, que convierte al universo en fría máquina o mera fuente de recursos, Blake abre un mundo saturado de presencia poética y poblado por seres de alto simbolismo…"
Y más adelante prosigue:
Pero quizá la más alta revolución de Blake se halla en la recuperación de una experiencia energética del ser. El círculo del poema y las imágenes simbólicas, y el círculo de la cultura caída en la pobreza sensorial, en la anemia espiritual, siempre danza en derredor de un volcán nunca apagado. Donde todo péndulo de un tiempo agotado se desintegra. Porque la realidad es energía sin cansancio... Un estallido de "delicia eterna". El mar como radiación sin fondo, donde el poeta nada. Con los brazos en llamas (Ierardo, 2015, Pág. 37).
La obra de Blake, es en cierto sentido revolucionaria y por otro lado contestataria, en la medida en que responde con una fuerza descomunal ante el contexto, ante la época que le ha tocado vivir y presenciar, y que insiste en un proceso de deshumanización a expensas del industrialismo que está incipiente y amenaza con un desarrollo ostentoso. La respuesta de Blake, forzosamente se aboca hacia el camino poético, como medio de superación, de subversión de la realidad imperante.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

Bataille, Georges. (1971). LAS BODAS DEL CIELO Y EL INFIERNO. En: La literatura y el mal. Editorial Taurus.
Blake, William. El Matrimonio del cielo y el infierno. Recuperado de: http://es.scribd.com/doc/71046777/El-Matrimonio-del-Cielo-y-el-Infierno-W-Blake-Bilingue#scribd
Ierardo, Esteban. (2015). "William Blake. Los caminos de una poesía visionaria". Versión PDF. 47 págs. Recuperado de: http://temakel.net/ensayoblake.htm


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El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. 
 
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