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Shiny Diamond

Un acercamiento al gran cantante, guitarrista y compositor Neil Diamond.

24 noviembre 2015

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Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |


No hay manera más perfecta de empezar este artículo que escuchando "Cracklin' Rosie", cuya gran característica reside en ponernos a todos de buen humor, casi de manera automática. Obviamente a estas alturas ya sabrán que escribiré sobre Neil Diamond, que no sólo es uno de mis cantantes favoritos, sino que verdaderamente es una leyenda viviente y me provoca cachetear a todo aquel que se atreva a decir lo contrario. No se imaginan ni siquiera el éxito desbordado que ha tenido a través de cinco décadas de trabajo, pero justamente para eso estoy yo aquí, para platicárselos. 115 millones de álbumes vendidos, conciertos agotados y canciones estupendamente compuestas, son sólo algunos de esos ejemplos que les contaré a continuación con mucha más tranquilidad.


*Suena "...you got the way to make me happy... you and me we go in style..."*

Así como en mi artículo anterior sobre Carole King, en esta ocasión también les platico cuál fue mi primer acercamiento con la música de Neil Diamond: fue exactamente con el álbum "12 Hits Volume II" que lanzó en 1982 pero que mi papá compró ya en CD por ahí de 1995 (¿ven? no les mentí cuando dije que gran parte de mis gustos musicales son gracias a mis papás). He de confesar que por muchos años, me quedé únicamente con esas 12 canciones, que si bien son una excelente selección de los tremendos éxitos que compuso, se queda algo corto con respecto a su discografía total. El caso es que desde muy pequeña, he estado familiarizada con "Love on the rocks", "Beautiful Noise", "Forever in blue jeans" (una de mis preferidas del mundo mundial) “September Morn” y "America". ¡Ah! y también con la canción "Sooleimon", pero es como un caso aislado porque estaba en otro disco que se llama "Páginas del Pasado" y no precisamente en ese de éxitos que les platico. En fin. Básicamente pueden darse una buena idea de lo mucho que me gusta Neil... no físicamente verdad, aunque en su época vaya que emocionaba a todas sus fans con su cabellera y sus atuendos extravagantes.

Brevemente les cuento algo de su biografía: nacido en Brooklyn Nueva York, en una familia judía, Neil Leslie Diamond... esperen... dejando a un lado lo ridículo que suena el Leslie, en realidad sí se llama Neil Diamond... ¡Neil fucking Diamond! Existe la anécdota que, cuando iba a lanzar su primer sencillo "Solitary man" (que obvio es de sus canciones más conocidas), intentó ponerse otros nombres artísticos: "Noah Kaminsky" o "Eice Charry." Un asco total. ¿Se imaginan? Pero afortunadamente para nosotros y desafortunadamente para él, recientemente había fallecido su abuela y, en una especie de acto in memoriam, le dijo a los de la disquera que dejaran el "Neil Diamond" y ya después él trataría de arreglarlo. Pero no hubo necesidad alguna de hacerlo, así que lo artístico lo traía también ya en el nombre. 

Sus papás tenían una tienda de lencería para mujeres llamada “Diamond’s” y vivían modestamente. Eran una familia bastante tranquila que amaba la música y que los primeros acercamientos que tuvieron a ella de modo más "profesional" fue cuando Neil se une al coro de la escuela y comienza a tomar clases de guitarra. ¿Recuerdan que ya les había platicado que él y Barbra Streisand fueron compañeros en la secundaria? Pues si no lo recordaban, acabo de hacerlo. Un magnífico dúo que nos regaló "You don't bring me flowers" escrita obviamente por Diamond. De hecho, en un inicio, la grabaron por separado y a alguien se le ocurrió hacer un mash up de ambas versiones. La disquera se da cuenta del éxito que tendría y deciden grabarla juntos. Gracias Neil, gracias Barbra por hacernos creer en el desamor de manera tan linda… y no es sarcasmo ehh.

Una vez que Neil domina más o menos la guitarra, comienza a escribir canciones. Se da cuenta que es un escape a su habitual y rutinaria adolescencia, que es una de sus pocas pasiones e inquietudes y que, sobre todo, le trae buena suerte con las chicas. Tanto así que, según lo que dicen varias de sus biografías, la mayoría de sus compañeros le pedían constantemente que les escribiera poemas, como una especie de Cyrano de Bergerac moderno. Años después entra a la universidad de Nueva York a estudiar medicina con una beca de esgrima deportiva y déjenme decirles que era un excelente esgrimista al ser un deporte que practicaba desde niño, dando excelentes resultados a su equipo. Pero a pesar de todo ello, su gusanito por la música seguía muy presente; seguido se ausentaba de clases para ir a las disqueras en búsqueda de algún contrato favorable y, tras mucho esperar, Sunbeam Music Publishing le ofrece un contrato de 16 semanas y con un pago de 800 dólares lo cual sonaba bastante atractivo para el joven estudiante, por lo que decide abandonar por completo la universidad.

Tras el fracaso de su primer álbum junto a su amigo de la infancia Jack Parker y por lo tanto su despido de la disquera, la presión llega a ser bastante fuerte para mi querido Neil, ya que no tenía un trabajo fijo (¡ja! ¿dónde he oído eso antes?) y recién se estrenaba como esposo y papá. Por lo tanto, tenía que conseguir algo bueno y en muy poco tiempo. Tras varios intentos fallidos, su verdadero éxito como compositor fue gracias a una cancioncilla llamada "I'm a believer" interpretada por unos monos... ¡ah no! perdón... por “The Monkees” a finales de 1965. Déjenme decirles que en realidad, esa canción la grabó primero Neil obviamente al ser de su autoría, pero personas de la disquera y creo que hasta el representante de la banda, le pidió a Neil que hicieran el cover y bueno… resultó ser el éxito más grande de los Monkees y la canción más popular del año 66. Aquí he de confesarles que sí, me gusta mucho más la versión de Los Monos peeero, tal vez sea porque la he escuchado mil veces con ellos y sólo unas cuantas con Neil. Tendré que reflexionar sobre eso.

Las buenas nuevas eran que el éxito de Diamond, a partir de lo anterior, comenzaba a cosecharse dando excelentes frutos como “Cherry, Cherry”, “Kentucky Woman” y obviamente “Solitary man” bajo la tutela de la disquera Bang Records, gusto que les duraría muy poco al sentirse Neil medio acorralado y presionado para escribir éxitos medio mundanos; él quería escribir letras más profundas y a la disquera no le interesaba para nada. En el 68, firma con Uni Records y bueno… me atrevo a decir que en esta época lanza las mejores canciones en toda su discografía: “Sweet Caroline” (que se ha vuelto un himno para los fans de los Red Sox de Boston), “Red red wine”, cuya versión en reegae en manos de la banda UB40 es más popular, “Song sung blue”, “Cracklin’ Rosie”, “Holly Holy” y la maravillosa “I am… I said”. Si alguna vez se han sentido en un dilema de identidad o simplemente con una mini depresión, “I am… I said” es la canción perfecta para escucharla todo el día e incrementar un poco todos esos sentimientos. De corazón se las recomiendo ampliamente. 

Comienza con su racha de éxitos, conciertos y demás, y se aventura a componer el soundtrack de la versión en cine de “Jonathan Livingston Seagull” que fue un rotundo éxito (escuchen “Be” todas las veces que puedan), muy por el contrario de la película. Luego a inicios de los 80, protagoniza el remake de la película “The Jazz Singer” de Al Jolson y la crítica se lo come lentamente a mordidas. A pesar de ello, vuelve a suceder el fenómeno: mala película, excelente y exitoso soundtrack. Punto para Neil. Dicha actuación le valió una nominación a los Golden Globes como mejor actor y al mismo tiempo, fue el primer ganador al Peor Actor en los Premios Razzie que año tras año homenajea a lo peor del cine. Yo no he visto la película, sé de ella y de los éxitos que salieron de ella, pero nunca he tenido la oportunidad de sentarme a verla. Les prometo que muy pronto lo haré y les platicaré mi reseña. Nada de lo anterior le impidió seguir con su carrera y por ello es el gran artista de hoy en día.

Cuando decidí escribir sobre Neil en esta ocasión, también fue por mi empeño a buscar una verdad que medio nos atormenta a mi hermana y a mí: ¿por qué se han burlado tanto de él? La primera vez que me lo pregunté, fue con la imitación de Will Ferrell en “Saturday Night Live” y después en sketches de “Funny or Die” en donde lo ponen como… muy violento o no sé. Obviamente me mata de risa, pero en realidad no sé bien por qué lo imita así. Ya buscando más información y viendo como tres veces su “Behind the Music” de VH1, encontré varias respuestas:

Los críticos medio lo detestan, porque sus letras son sumamente melosas.
Le critican su mala escritura (creo que en una canción conjugó mal un verbo)
La gente, o lo odia, o lo ama. No hay términos medios.
Con el pretexto de que sus fans son muy intensos, la gente lo odia.
Odiaron su actuación en “The Jazz Singer”.
Y finalmente, se burlan por sus camisas y trajes brillosos.

Absolutamente nada de lo anterior ha impedido que esté en las listas de canciones y cantantes más populares, o que venda menos discos, o que llene menos estadios. El mismo Neil dijo que, muy a principios de su carrera, tenía la opción o de complacer a la crítica o de complacer a la gente. Obviamente escogió la última y se ha pasado por el “arco del triunfo” cada crítica que le hacen. Y lo de su vestuario extravagante, es una estupidez ¿o no? Él decidió vestirse así en sus conciertos como una manera de ayudar al público a ubicarlo dentro del escenario y que inclusive la persona más alejada pudiera distinguirlo. Como recibió muchas críticas por ello, decidió vestirse así en TODOS sus conciertos y haciendo mucho más exageradas sus camisas. Bravo Neil. El maravilloso Paul Shaffer dijo en alguna ocasión: “¿No llevaba Elvis camisas brillantes? The Beatles llevaban 4 atuendos brillantes. Neil me encanta por llevar esas camisas brillantes”. Fuck yeah! Espero ahora se entienda más el título de este artículo.

Ahora, cambiando un poco de tema, está muy en boga la nueva canción de Adele “Hello”, y no me lo tomen a mal, a mí me encanta Adele, soy fan de sus discos, me sé el 80% de sus canciones y por supuesto me encanta también “Hello”, pero ¿han escuchado “Hello Again” de Neil? ¡Es la cosa más rompe madres que existe! La música, la letra, la interpretación… es una reverenda mentada de madre para los que tenemos corazón de pollo. “It’s good to love you like I do… and to feel this way when I hear you say “hello”…” ¿Quién demonios escribe eso? Sólo una mente brillante y sensible como la de Neil. Se los platico para que se den cuenta que existen otras canciones tituladas “Hello” y que son todavía más buenas que las actuales (contando a la de mi querido Lionel Richie eh).


El caso es que Neil no ha parado de trabajar en 50 años. Hasta la fecha continúa componiendo canciones y produciendo sus propios álbumes, el más reciente titulado “Melody Road” que en verdad tiene excelentes canciones, como “Something Blue”. Escúchenlo, no se van a arrepentir. Además, el hombre a sus 74 años canta muy bien, toca la guitarra muy bien y sus letras siguen siendo muy buenas. Así que aplausos miles para Don Neil Diamond. Ahora pregúntenme: “¿de qué te arrepientes en este 2015?” La respuesta es simple: no haber ido al concierto de Neil en México en abril. Con decirles que hasta cantó “Allá en el rancho grande”. Qué coraje, caraja madre y sinceramente dudo que vuelva a repetirse. Pero bueno, con todas sus canciones, tendré Neil Diamond para toda la vida y vaya que eso me hace inmensamente feliz. 

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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!

   
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