“Sicario”: La delgada línea entre ser lobo o cordero

“Sicario” destaca por la hábil dirección de Villeneuve, quien nos sumerge en intensas secuencias de suspenso, además de un magnético score, ambos capaces de impactar a más de uno.

Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |



La virtuosa cámara de Roger Deakins, doce veces nominado en la categoría de Mejor Fotografía de los premios Oscar, aunque nunca ha ganado, es el medio idóneo para presenciar un desgarrador poema visual sobre el narcotráfico y la moral ambigua de los diferentes “jugadores” que se involucran en dicho “deporte extremo”. Los cuerpos ensangrentados y hediondos que se desbordan en pantalla anuncian una historia decadente e interminable. La muerte nunca tiene fin, menos en una tierra de nadie, en un juego sin ganadores.

El cielo aborregado que Deakins captura de Ciudad Juárez es marco de una lúgubre postal que se reconoce por sus constantes fuegos artificiales, producto de incesantes balaceras y explosiones entre policías y narcotraficantes. México y Estados Unidos cubiertos por un firmamento que mezcla los tonos azules con los rojizos:  el infierno y el paraíso fundidos en una tenebrosa fábula contemporánea sobre la caída de dos sociedades “modernas”; bien y mal mezclados, sobre esa delgada línea invisible que no permite individuos puros. Los cazadores retratados con colores ocres y cámaras térmicas, en imágenes que pueden erigirse como metáforas de gusanos que regresan a su lugar original, la tierra, en medio de un mar de polvo que es indicativo del estado de putrefacción. Todo ello con una esencia gris que evita distinguir entre blancos o negros.

Esto y más es “Sicario”, la nueva cinta dirigida por el canadiense Denis Villeneuve (“Enemy”, “Prisioners”, “Incendies”), la cual cuenta el intenso seguimiento clandestino a un irrastreable capo mexicano, búsqueda emprendida por una idealista agente federal (Emily Blunt), un oficial de una élite gubernamental (Josh Brolin) y un misterioso asesor (Benicio del Toro). Todo lo anterior conforma el gran dilema moral en el que se ven envueltos los personajes, dilema que también constituye el motor de sus acciones.

“Sicario” destaca por la hábil  dirección de Villeneuve, quien nos sumerge en intensas secuencias de suspenso, además de un magnético score, ambos capaces de impactar a más de uno. Emily Blunt cumple con su rol protagónico; otorga sensibilidad a una polícia honesta que ve derrumbada sus convicciones. Por otra parte, Benicio del Toro casi se “roba” el filme al interpretar un personaje con varias capas de lectura.

Por último, “Sicario” ofrece uno de los mejores y más realistas finales del año, lleno de la desesperanza y el conformismo de una colectividad sumergida en el caos y la violencia, imposibilitada para discernir entre ser lobos o corderos.   

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