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Noche y día, Cole Porter es el único

Cole Porter: Uno de los compositores norteamericanos más importantes del Siglo XX y autor de algunas de las mejores canciones que he tenido el placer de escuchar.

20 febrero 2016

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Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |



Y sí, así como si nada, llega ya el mes de febrero a nuestras vidas y con él mi artículo número catorce en Sputnik. La verdad es que, en esta ocasión, me dejé llevar por el lado romántico del mes (por no decir cursi) y decidí hablar sobre uno de los compositores norteamericanos más importantes del Siglo XX y autor de algunas de las mejores canciones que he tenido el placer de escuchar: Cole Porter. Voy a ser muy sincera con ustedes: la verdad es que supe de la existencia de Porter hace apenas unos 5 años, gracias a la película “Midnight in Paris” de Woody Allen. Digo, la mayoría de sus canciones las he escuchado toda mi vida, pero no tenía idea que él las había escrito/compuesto; y es que sus canciones han tenido tantos y tantos covers por miles de artistas maravillosos, que les apuesto a que más de uno está o estaba en la misma situación que yo. Afortunadamente, las cosas llegan en el momento preciso en el que tienen que llegar, y a mí me llegó Cole Porter justo cuando empezaba a obsesionarme con la Era del Jazz.

Hace un par de semanas, cuando me di a la tarea de investigar más sobre Porter, me di cuenta que su historia es igual de fascinante que sus canciones y que incluso, existen dos películas totalmente opuestas acerca de su biografía: la primera, "Night and Day" protagonizada por Cary Grant, hace un intento fallido por retratar la vida de Cole, y digo fallido porque quisieron interpretarla de manera muy, muy blanca, pura y sutil. Basta con decirles que de plano, hicieron a un lado el tema de su notoria y bien sabida homosexualidad; por supuesto se entiende que al ser una película de 1946, era un tema que simplemente no tenía cabida y era imposible de expresar. En la segunda película, "De-lovely" estelarizada por Kevin Kline y Ashley Judd, sí se aborda ampliamente su orientación sexual y la verdadera relación que tuvo con su esposa, por lo tanto la película se hace más “real” por así decirlo. Yo, una amante fiel de los musicales, no me iba a quedar con las ganas de ver esta película del 2004, más porque al buscar información de ésta, descubrí que el soundtrack cuenta con colaboraciones de artistas como Alanis Morissette, Robbie Williams, Diana Krall, Sheryl Crow, Elvis Costello, entre muchos otros y que incluso, tienen apariciones breves dentro de la película. Les puedo confirmar que esto es cierto y que además son una delicia. Aunque llega un punto en el que la película se alarga bastante sin necesidad alguna de hacerlo, creo que en general nos da una idea de quién era realmente Cole Porter y que su legado musical es espectacular, así que si están de humor para un musical de dos horas, se las recomiendo bastante.

De las primeras cosas que me dejaron prácticamente estupefacta –y sin afán de ser repetitiva-, es el hecho de que canciones como "I've got you under my skin", “I love Paris”, “I got a kick out of you”, “Anything goes” (que es el título y la canción principal de un musical famosísimo), “Ev’ry time we say goodbye” (que su versión en la voz de Rod Stewart es mi favorita) y obviamente “Night and Day”, fueron todas escritas por este genio llamado Cole Porter. Les juro que no tiene mucho tiempo que me enteré de todo eso y en verdad me quedé con la boca abierta, no sólo porque todas forman parte de mi repertorio personal de canciones favoritas, sino que me asombra el hecho de que todas éstas permitieron (y permiten hasta la fecha), ser una especie de leitmotiv de artistas como Sinatra o Ella Fitzgerald, gracias al arreglo, al estilo, a la voz y a la interpretación que realizaron en cada una de ellas. Todo este “descubrimiento”, por así decirlo, me permite reflexionar una vez más sobre la encantadora época de los roaring twenties en Estados Unidos y todo lo maravilloso que se desprende de ella.



Creo que las canciones que les mencioné arriba, son suficientes como para que uno se inspire a escribir sobre Porter, ¿no creen? Así que, vayamos al grano. Cole nace en Indiana por ahí de 1891, hijo de una mamá con mucha personalidad y sobre todo, con mucho dinero. Era nieto de J.O Cole, conocido por ser el hombre más rico de toda Indiana y que, dicen los rumores, fue la primera persona en Estados Unidos en atropellar y matar a una persona. El caso es que la riqueza tanto de su abuelo, como la de su mamá, le permitió a Cole vivir muy cómodamente y tomar la decisión de irse a vivir a París una vez terminados sus estudios universitarios. Yo no sé, pero no dejará de asombrarme la facilidad que tenían todos estos personajes de dejarlo todo y al otro día estar en la Riviera Francesa, poniendo de moda el tirarse a la playa a tomar el sol. En fin. El amor por la música se lo inculca a su madre, que a muy corta edad, lo anima/obliga a tomar clases de piano y de violín, y le ayuda a escribir su primera operetta a la tierna edad de 10 años; su padre era un muy buen cantante y pianista, pero su personalidad tímida y reservada, lo hizo ser un cero a la izquierda en la vida de su hijo y por lo tanto, tuvieron una relación muy distante.

Porter era muy buen estudiante, ganándose varios reconocimientos y sobre todo, popularidad entre sus compañeros, lo que le forjó una personalidad muy liviana, bromista y alegre que lo caracterizaría durante toda su vida; le gustaba la atención que recibía y eso le incitó a convertirse en el gran Cole Porter. Estudió en Yale y en Harvard, y durante su estadía en tan prestigiosos institutos educativos, escribió más de 300 canciones, perteneció al “Glee Club”, se escapaba de vez en cuando para disfrutar de la vida nocturna de Nueva York y escribió algunos “himnos” que se entonan hasta la fecha durante las actividades deportivas de la universidad. Como verán, era una persona sumamente activa que no dejó por ningún motivo su verdadera pasión: la música, tanto así que cuando entró a la Escuela de Leyes en Harvard, discretamente se cambió a la Facultad de Música de la misma institución, sin avisarle a su abuelo (quien me imagino era el que pagaba dichos estudios). Nice move! A pesar de que no he leído mucha información acerca de la transición de Porter de estudiante a compositor de Broadway, se sabe que su primera canción exitosa fue “Esmeralda” en el musical “Hands Up” y después se aventuró a producir su propio musical llamado “See America First”, que rápidamente se convirtió en un fracaso.    

Supongo que el suceso anterior y la incorporación de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial, lo desanimó bastante. Bueno, digo “desanimó” porque tomó la decisión de abandonar su país e ir corriendo a París a servir en la Legión Extranjera Francesa, que permite a extranjeros voluntarios, formar parte de esta unidad del ejército Francés. Algo bien interesante es que, hay personas que aseguran que Porter sí perteneció y sirvió en dicha Legión, pero hay otros que afirman que únicamente se enlistó y huyó, decidido a vivir y disfrutar plenamente de la excitante vida parisina, participando y organizando un sinfín de fiestas durante este periodo. Sinceramente, no creo que lleguemos a saber la verdad, pero lo que sí sabemos es que una vez terminada la guerra, se instaló en un apartamento de lujo y su vida social era insaciable. Seguían las fiestas extravagantes, con mucho alcohol, mucha droga, mucho sexo (hetero y homosexual) y mucha, mucha música. Es en una de estas fiestas alocadas, en donde conoce a su futura esposa y quien fungiría como mejor amiga y principal tapón a sus “indiscreciones sexuales”: Linda Lee Thomas. Obviamente era una mujer muy hermosa, con muuuucho dinero y cuyo principal objetivo era olvidarse de su recién ex marido, que según las lecturas que he hecho, era una persona muy abusiva y violenta con Linda, por lo que encontró en el tierno y cariñoso Porter, al perfecto compañero de vida. Ambos hicieron a un lado el hecho de que ella era 8 años mayor que él y se casaron cuanto antes; su estatus social incrementó y eran la power couple del momento, alternando su vivienda entre Paris y la extraordinaria Venecia. ¿Así quién no iba a inspirarse a escribir canciones? Hasta yo lo haría. Y chequen que dije escribir, mas no cantar; igual dicen por ahí que la voz de Porter era bastante limitada, por no decir bastante fea. Ni modo, algunos tenemos un sólo don y es mejor restringirnos a él.

Linda ayudaría a Porter, no sólo en su vida personal, sino también en la profesional, llevándole a los mejores maestros y mentores musicales para tomar clases particulares y animándolo a enlistarse en la Schola Cantorum en Paris, con el fin de estudiar orquestación. Por supuesto no dejó de escribir canciones; ganaba algunas comisiones importantes al venderlas para shows musicales, de comedia y hasta ballets, pero con un éxito bastante moderado y hasta de bajo perfil. Creo que Cole pasó por ese dilema que todos en algún momento hemos pasado, de no saber si realmente somos buenos en lo que nos gusta o no. Me agrada la idea de pensar que se cuestionó el por qué la tan buena respuesta de sus canciones en fiestas privadas y la nula respuesta a nivel masivo.  Hablando de sus canciones, se puede notar (y casi, casi palpar) su evolución como escritor en sus 47 años de carrera; no me van a dejar mentir cuando les digo que en sus inicios, sus letras eran bastante simples, muy pícaras y hasta medio bobas. Ojo, no estoy diciendo que eso esté mal o que no me guste, pero es la verdad. Aunque por supuesto, estas mismas canciones que actualmente yo catalogo como medias bobas, fueron tremendos éxitos fuera y dentro de los musicales que escribió, como por ejemplo “You got that thing”. Con el paso de los años, su capacidad y calidad como letrista incrementó bastante y el resultado son canciones como “What is this thing called love?”, “You’re Sensational” o “At long last love”. Lo cierto es que Linda siempre estuvo ahí para animarlo a seguir componiendo melodías y canciones pegajosas y él le hacía creer que la mayoría estaban inspiradas en ella.



Para variar, su ascenso a la fama fue igual de rápido que el de muchos otros artistas sobre los que he escrito, y en 1928 se le presenta la oportunidad de regresar a Broadway y poner en marcha un musical ambicioso llamado “Paris” protagonizado por la estrella del momento Irene Bordoni. Y quién mejor que Porter para ilustrar tan apasionante ciudad, por lo que su vida en Europa termina y se adentra al mundo del showbiz teatral estadounidense. Por lo que cuentan en la película biográfica que les platiqué, Cole era bastante perfeccionista y le gustaba meter su cuchara en cada uno de los aspectos que se necesitan para montar un musical, tarea nada fácil pero que le ganó el respeto y reconocimiento de sus colegas. Sus musicales más exitosos fueron “Kiss me, Kate”, “Fifty Million Frenchmen”, “DuBarry was a Lady”, “Gay Divorce” (que sigo sin saber la traducción exacta de “gay” en aquel entonces) y “Can-Can” que le valieron un montón de reconocimientos y experiencia. Tanto fue su éxito que Hollywood no tardó en telefonear y solicitarlo para escribir canciones de las películas que se estuvieran produciendo en esos momentos. Gracias a la insistencia de Linda –que al parecer estaba ya cansada de sus imparables relaciones extramaritales- lo convence para aceptar su nuevo trabajo y ambos se marchan a Los Ángeles para seguir haciendo más y más dinero.

Pareceré ignorante pero, hasta hace apenas unos meses, pensaba que "True Love" era en realidad una canción de ¡Elton John! y por supuesto, ni al caso. Esa canción la escribió Cole para la película "High Society" protagonizada por Sinatra, Bing Crosby, Louis Armstrong y la hermosísima y delgadísima Grace Kelly, y le valió una muy merecida nominación al Oscar; se podrán imaginar entonces que le fue bastante bien en Hollywood. Me emociona saber y darme cuenta que, todos estos artistas de los que he hablado en mis artículos anteriores, van relacionándose entre sí en sus diferentes etapas. Y como nota para mí misma: ¡tienes que ver YA la bendita película!

En 1937 ocurre un hecho que le cambia la vida por completo: sufre un terrible accidente, en donde su caballo literalmente le cae encima y prácticamente le destroza ambas piernas. El diagnóstico era muy malo y los doctores recomendaban amputar ambas piernas, a lo que Linda y la mamá de Cole se rehusaron completamente. Imagínense la tragedia… simplemente ya no podría tocar el piano nunca más, su primer y único instrumento para componer. Esa decisión le trajo a Porter dolores terribles durante el resto de su vida, la dificultad de caminar, un cambio de actitud y aproximadamente 34 operaciones quirúrgicas. Es hasta 1958, seguido de la muerte de su madre y de la misma Linda, que su pierna derecha no aguanta más y tiene que ser amputada. Es a partir de este momento, cuando Cole Porter no vuelve a escribir una sola canción y permaneció los siguientes últimos seis años de su vida, recluido por decisión propia en su apartamento de Nueva York.

Sí, hubo mucho drama en la vida de Porter, así como en cualquiera de los musicales o canciones que escribió. Pero también es bueno recordar y reconocer que, ese personaje de ojos muy saltones, escribió canciones lindas, románticas y coquetas como “Let’s do it, let’s fall in love”, “Easy to love”, “It’s De-lovely” y “Let’s Misbehave”. Cole Porter formó parte importantísima de una época maravillosa y que tanto me encanta, en donde personajes como los Fitzgeralds o los Murphys, se sentaban plácidamente a escucharlo. Me gusta pensar que hago exactamente lo mismo, sólo que unos 90 años después. Haré changuitos para poder, algún día, cantarle a alguien a todo pulmón “…night and day, you are the one”. 



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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!


 
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