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La dupla ‘triple threat’ masculina del viejo Hollywood

Gene Kelly y Fred Astaire poseedores de un talento indescriptible. Me complace enormemente poder platicarles de manera muy breve sobre el enorme legado que dejaron estos dos artistas.

20 enero 2017

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Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |



Pues... no me gusta mucho la idea de haber cerrado mi artículo anterior como con una especie de presagio pero, ¡vaya la manera en cómo inició el 2017 en mi bello México! Y aunque uno quiera o intente ser positivo, es imposible hacerlo ante tanta, tanta injusticia. Así que, les propongo algo: cada que quieran alejarse de tanta mierda que pasa en el mundo y busquen alguna distracción, usen a mi columna aquí en Sputnik como un pequeño medio de escape porque aceptémoslo, a todos nos gusta 'escapar' de las cosas de vez en cuando y que mejor hacerlo que a través de la música. Y ojo, dije 'distraerse', mas no cegarse. Es responsabilidad de cada uno estar bien informados. Con esta pequeña introducción e invitación medio cursi, les doy la bienvenida a mi artículo 25 y a mi mes favorito del año (ya sabrán por qué). 

Fue exactamente en Navidad, antes de leer la noticia de la muerte de George Michael, que mi tío Armando -con un gusto musical impecable- me sugirió hacer una especie de recuento sobre algunas artistas de los años 50s, extraordinarias mujeres que, como verdaderas profesionales, sabían cantar, bailar, actuar y hasta en ocasiones, tocar uno o más instrumentos. Obviamente haré esa lista, pero la escribiré el próximo mes, como un regalo de cumpleaños para mi tío, por lo que decidí comenzar con estos dos talentosos caballeros conocidos por formar parte de la 'triple threat' hollywoodense. Aunado a la excelente idea de mi tío, está el ruido impresionante que ha generado la película "La La Land" protagonizada por Emma Stone y Ryan Gosling, dos actorazos de nuestra generación (no me lo van a negar) y dirigida por Damien Chazelle quien fue la mente brillante detrás de "Whiplash" y quien decidió filmar la ahora aclamada película en CinemaScope. Pfff... con esos talentos es evidente que la película es buenísima. No, no he tenido el placer de verla porque aquí en México alguien (y con alguien me refiero a algún tarado o tarada) se le ocurrió la brillantísima idea de estrenarla hasta el 17 de febrero aunque en Estados Unidos esté en cines desde diciembre y en los festivales desde hace más tiempo. Los que me conocen saben las ansias exorbitantes que tengo de verla y las veces que la he buscado en Internet a ver si un alma caritativa ya se le ocurrió 'subirla' pero no, aún no.

Lo que he escuchado y leído en incontables ocasiones es que "La La Land" es un claro homenaje a esas películas musicales de la MGM por ahí de los años 40s o 50s, en donde no importaba demasiado la historia de la película en sí -por eso la existencia de casi cientos de películas en un sólo año- sino más bien, toda la parte artística, regalándonos enormes leyendas y por supuesto grandiosos films. Recién escuché a Rafa Sarmiento decir que, a pesar de ser una historia bastante recurrente, es la propuesta audiovisual lo que tanto ha impactado en "La La Land"; eso y que tanto Stone como Gosling impresionan con su talento y particular 'triple threat'.  Con decirles que Ryan (mi amigo... ¡ay ajá!) aprendió a tocar el piano en tan sólo tres meses y se echa unos solos de jazz en piano buenérrimos, una petición muy maquiavélica del director; a la vez, tuvo que aprenderse varias y complicadas coreografías y por supuesto, cantar "City of Stars" con harrrta melancolía. En fin, si no les quedó claro que quiero ir a ver la muy mainstream "La La Land"... ¡QUIERO VER "LA LA LAND" YA! 

Me tardé varios días en decidir quiénes serían los artistas que formarían parte de esta lista 'triple threat' masculina y no es broma, le pregunté varias veces a mis papás y a mi hermana a ver si podía encontrar más variedad. Anduve revisando vídeos, listas de musicales, registros de la MGM y me topé con la conclusión de que, en realidad, son muchas más las mujeres icónicas que constantemente aparecían en dichos musicales, muy por encima de los hombres. Claro, podemos recordar a actores/bailarines/cantantes como él mismo Frank Sinatra, Donald O’Connor (que en un inicio formaba parte de esta lista pero por razones de tiempo ya no pude incluirlo), Elvis Presley, Bing Crosby (que nunca bailó taaanto ni taaaan bien), Mickey Rooney y su dupla tan exitosa con Judy Garland, Bob Hope y sus múltiples "Road to..." al lado de Crosby y ya, por ahí de la mitad de los 60s, Dick Van Dyke. Pero, si hubo un dúo que indudablemente inundó las pantallas cinematográficas en los 30s, 40s y 50s amenazando a todo aquel novato que quería pertenecer a Hollywood, fueron Gene Kelly y Fred Astaire poseedores de un talento indescriptible. Me complace enormemente poder platicarles de manera muy breve sobre el enorme legado que dejaron estos dos artistas, así que, a lo que nos truje Chencha. 

1. Gene Kelly 


"Si Fred Astaire es el Cary Grant de los musicales,
yo soy el Marlon Brando"-Gene Kelly-

Siento que la primer vía para enamorarnos rotundamente de Gene, es a través de su enorme, carismática y genuina sonrisa (aunado a su bellísimo rostro, eh). Por otro lado, está su increíble talento y energía que, según decían, contagiaba a todos en el set y hacía que los cantantes, actores y bailarines, se esforzaran el doble o el triple tratando de llenar sus expectativas tan disciplinadas. Gene no sólo fue actor, cantante y un excelente bailarín, sino que también incursionó como productor y director de varias películas y programas de televisión, pero sobre todo, se le reconoce su trabajo como coreógrafo y la forma en cómo cambió el lenguaje audiovisual de las películas a través de la danza, con encuadres y técnicas muy particulares. Por ello es que algunos críticos coinciden en que no sólo forma parte de la famosa 'triple amenaza’, sino que la define.

'Maricones' era una de las palabras que más escuchaban su hermano James y él cuando su madre los enlistó en clases de danza con tan sólo 8 años de edad, eso y unos buenos golpes de parte de sus cariñosos vecinos. Kelly era un buen estudiante a quien le encantaba el baseball, llegando a considerarlo como una carrera profesional y que más tarde, le ayudaría a tener un estilo atlético particular en sus rutinas de baile. No pudo completar sus estudios en periodismo debido al Crack del 29, así que se puso a inventar coreografías con su hermano y ayudar a su familia económicamente participando en shows de talento y trabajando en clubes nocturnos. De eso se trató la vida de Gene: un constante trabajo. Sus padres abrieron una academia de danza en el '32 y Gene fungía como uno de los maestros; después de tratar de estudiar economía y leyes, lo deja todo por la danza, aunque posteriormente lo desanimó un poco al ser una disciplina muy desproporcionada: demasiadas mujeres, muy pocos hombres y una alta tasa de deserción por parte de las alumnas a los 16 años. Yo creo que por eso se impuso el reto de que las películas y los musicales, retrataran de una manera distinta a los bailarines masculinos. Es aquí cuando se muda a Nueva York y llega su gran oportunidad en Broadway.

Inició como un bailarín más en el musical de Cole Porter ‘Leave it to me!’ de 1938. Imagínense... Cole y Gene juntos... ¡qué maravilla! Me emociona demasiado pensar que estos genios estuvieron en algún momento de sus vidas compartiendo un escenario, aunque Gene haya sido tan sólo un extra. Después llegaron otros musicales, ‘The Time of Your Life’, ‘Pal Joey’ y el productor de cine David O. Selznick lo descubre cuando asistió a una de sus presentaciones. No creo que haya sido muy común que tu gran oportunidad en Hollywood haya sido al lado de la multifacética y problemática Judy Garland, pero Gene era un tipo con suerte. Su primera película fue ‘For Me And My Gal’ en 1942 y se volvió rápidamente el diamante de la MGM, pisando los talones del ya posicionado Fred Astaire. Rápidamente llegaron otras películas y oportunidades para ser coreógrafo y director de las mismas, como ‘Cover Gilr’, ‘Summer Stock’, ‘An American In Paris’ y por supuesto, ‘Anchors Aweigh’ al lado de Sinatra. ¿Recuerdan la rutina en los dormitorios? Pues al parecer la supera en popularidad la que hizo junto a Jerry de la famosa caricatura ‘Tom & Jerry’, dando un inesperado giro a las películas que juntan la animación con la filmación en vivo. Tanto ha sido su reconocimiento que mi alma gemela, Seth MacFarlane la parodió en ‘Family Guy’. Les dejo la versión original:




Pues bueno, Gene decidió romper algunos esquemas utilizando elementos de utilería a sus magníficas rutinas: trozos de periódico, un trapeador, mesas, sillas, velas y una icónica sombrilla. Lo hace ver tan simple y effortless. Un rasgo muy característico, pero que no había comprendido hasta que lo leí y escuche, es que Kelly prefería usar atuendos pegados que resaltaran su cuerpo esbelto y atlético y que le permitía tener mucha más fluidez en sus movimientos; claro, cuando el vestuario lo requería, podía portar cualquier traje con muchísima elegancia.  

Y ni hablar de su canto... una clara ramificación de su voz hablada; poseedor de una dicción casi perfecta, tenía una característica voz que incluso a mí me desconcierta. En un vídeo de Christopher Walken en donde nos habla de su admiración por Gene, menciona una frase que se quedará por siempre y para siempre atorada en la cabeza y que define con demasiada precisión la riqueza de los musicales: "[…] hay una característica cuando se hace un musical: cantas cuando ya no tienes qué decir... bailas cuando ya no puedes caminar. Una cosa es la extensión de la otra". Atravesó mi gélido corazoncito, se los juro.

Obviamente, y para cerrar a este maravilloso artista, su gran legado fue, es y será por siempre la película de 1952 ‘Singin’ In The Rain’, sin duda uno de mis musicales favoritos, protagonizada por la recién fallecida Debbie Reynolds y por Donald O’Connor. Un trío que dejó boquiabierta a toda una industria y que puso la barra demasiado alta para otros artistas de la época. Uno disfruta enormemente la rutina de Kelly bajo la lluvia y nos hace pensar que justo debe uno sentirse así cuando está enamorado. Long live King Kelly!





2. Fred Astaire


“Either the camera will dance or I will”-Fred Astaire-

Si hay 3 cosas que pueden distinguir a Fred Astaire por sobre cualquier otro artista son: la perfección con la que marcaba cada paso de sus coreografías, su estilo impecable para vestir y su suave voz. Tap, jazz, vals, tango y otros bailes de salón, Fred los dominaba a todos y con excesiva naturalidad. No es de sorprenderme que aún, a sus 58 años, estuviera bailando y cantando al lado de Audrey Hepburn en la parisina película ‘Funny Face’; imperdible una bellísima escena cuando su personaje le canta a Audrey, ‘Funny Face’ y aunque la diferencia de edades es medio abismal, hay una apreciable química gracias a esa misma elegancia que tanto los caracterizó a ambos en sus carreras.

La vida profesional de Frederick Austerlitz comenzó a muy corta edad, cuando su madre vio en su hija Adele y en Fred la minita de oro, ya que ambos mostraron grandes habilidades en la danza desde muy pequeños por lo que de inmediato los inscribió a las mejores escuelas de arte y comenzaron a formar un show de hermanos de estilo vodevil, muy común a inicios del Siglo XX. Uno complementaba al otro: Fred tenía la técnica perfecta, mientras Adele era más extrovertida. Tuvieron bastante éxito, siendo la pareja ‘it’ de Broadway, en shows como ‘The Passing Show’, ‘Lady, Be Good’ y la misma ‘Funny Face’. Sin embargo, su hermana decidió terminar la relación laboral entre ambos en 1932 cuando se casa y Fred queda bastante angustiado y mortificado, así que se va a Londres a protagonizar el musical de Cole Porter (ese Cole… conoció a todos mis artistas favoritos, creo) ‘The Gay Divorcee’ y por primera vez, Astaire interpreta una de las piezas que formará parte de su repertorio favorito tanto en el baile, como en el canto: ‘Night and Day’. Porque déjenme decirle, que mi querido Fred fue el encargado de hacer famosas muchas de las canciones del “Great American Songbook”, como ‘Cheek to Cheek’, ‘The Way You Look Tonight’ y ‘One For My Baby’, todas incluidas en las películas que protagonizó.

Posterior a su carrera en Broadway, decide intentarlo en Hollywood haciendo varias pruebas a cámara sin ningún éxito. Personas involucradas en la industria mencionan que el mismo productor que descubrió a Gene Kelly, dijo esto después de ver a una audición de Astaire: "Me siento incierto acerca de este hombre, porque a pesar de esas grandes orejas y quijada pronunciada, sabe bailar bien" y fue así como los productores deciden darle una oportunidad en el cine… qué novatos eh.

Su segunda película 'Flying to Rio' fue la razón por la que se catapultó a la fama opacando por completo a Dolores del Río y Gene Raymond como protagonistas y encontró a su gran pareja de baile, la mujer con la que revolucionaría los musicales y que hasta el día de hoy, el legado de ambos sigue presente en los corazones de muchos artistas polifacéticos: Ginger Rogers. Con Ginger filmaría un total de 10 películas, haciéndolos la pareja más codiciada de todo Hollywood; su química como actores, cantantes y bailarines era asombrosamente palpable. Fred alguna vez dijo que en efecto, cuando la conoció "Ginger nunca había bailado con una pareja anteriormente. Ella lo fingió muchísimo. No sabía hacer claqué y no sabía hacer esto y aquello... pero Ginger tenía estilo y talento y lo mejoró mientras le acompañaba. Lo entendió tanto que después de un tiempo cualquiera que bailaba conmigo me parecía mal." A pesar de que Fred estaba muy negado a iniciar otro 'dúo dinámico' y quedarse con una sola pareja (por lo vivido anteriormente con su hermana) la insistencia del público y la productora hicieron tal presión que Astaire accedió y filmó algunas de las películas más preciadas de Hollywood, como ‘Top Hat’, ‘Swing Time’, ‘Shall We Dance’, ‘Follow The Fleet’, ‘Roberta’ y ‘Carefree’.





Así como Kelly, a Fred se le reconocen 2 grandes logros en el cine: el primero, el grabar preferentemente en una sola toma, toda una secuencia de baile a plano abierto, permitiéndonos ver a la pareja de bailarines por completo; segundo, el que una rutina de baile tenía que estar forzosamente integrada a la historia de la película, es decir, que no fuera una escena extra, sino parte del mismo desarrollo de los personajes, del guion y los diálogos. Para algunos pueden sonar logros bastante comunes, pero recordemos que estamos hablando de los años 30s y que en verdad, Astaire fue el pionero en muchas cosas, incluida la moda masculina.

Más o menos, a mediados de los años 40s decide “retirarse” pero no le duraría mucho tiempo, porque en 1948 la MGM lo contrata para hacer otro número grande de películas –algunas con éxitos medianos- que formarían parte de ese increíble repertorio, haciendo pareja con Rita Hayworth, Vera-Ellen, Cyd Charisse y Jane Powell. Recién vi con mi mamá y hermana la muy popular ‘Royal Wedding’ de 1951 en donde literalmente, hablaban de la boda real entre la ahora reina Isabel y el duque de Edimburgo. Recién vi la película con mi mamá y con mi hermana y tengo que confesarles, con mucho pesar, que me aburrió un poco… siento que había cosas innecesarias pero en general, hay una escena que me impactó muchísimo y me hizo pensar de inmediato que seguramente influyó al buen Christopher Nolan y su maravillosa ‘Inception’: la escena donde el enamorado Tom Bowen (o sea, Fred) baila en toda una habitación (techo y paredes incluidas) interpretando la canción ‘You’re All The World To Me’, haciendo una de las escenas más difíciles y memorables en la historia del cine actual. Y pensar que fue hecha para un musical y no para una película de acción… ¿la han visto? Pues aquí se las dejo:





A finales de los años 50s, los musicales dejaron de ser populares en el cine y se buscaba otro tipo de guiones e historias, por lo que las carreras de muchos artistas se vieron gravemente perjudicadas. Sin embargo Fred y Gene, siguieron trabajando de manera constante en la televisión o en otro tipo de producciones que incluyeran esos elementos por lo que tanto trabajaron durante tanto tiempo. Dos artistas que indiscutiblemente revolucionaron la manera de ver y hacer películas musicales y que definen la ‘triple theat’ hollywoodense; son íconos para cualquier actor, cantante o bailarín (o fanático, como una servidora).

Espero haberlos dejado con ganas de ver sus películas, yo prometo que trataré de verlas TODAS (no de corrido, obviamente) porque es un honor y un placer disfrutar el trabajo de este par. Sólo colaboraron en dos ocasiones en sus años dorados en Hollywood y una de ellas, es esta escena de la película Ziegfeld Follies’ de 1946, en donde ambos montaron la coreografía de la canción cómica ‘The Babbitt And The Bromide’.





La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!


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