"Primate", satisfactoria para quienes aman el gore, pero con un guion elemental

"Primate" es un filme de terror directo y sangriento que apuesta por el horror corporal, los jumpscares y la tensión animal sin profundizar.


Cinetiketas | Jaime López


Las personas que aman el horror corporal saldrán satisfechas con las dosis de sangre exhibidas en "Primate", el primer filme comercial de Estados Unidos estrenado este 2026.

La propuesta en cuestión es dirigida y coescrita por Johannes Roberts y se basa en una premisa sumamente sencilla, que hace recordar algunas de las historias de serie B producidas a lo largo de las décadas de los setenta, ochenta y noventa, como "Tiburón", "Cujo" o incluso "Anaconda".

Ello debido a que las y los protagonistas deben sobrevivir el acecho o persecución de una peligrosa especie animal, cuyo único propósito es matarlos o eliminarlos.

En ese sentido, "Primate" es un producto de entretenimiento que no ahonda en la psicología de sus personajes y que simplemente busca generar tensión a las y los aficionados al género. ¿Lo logra? Por las reacciones de la audiencia en la función a la que acudió un servidor, la respuesta es un rotundo sí.

Con un elenco de actrices y actores incipientes, cuyos rostros todavía no son muy populares, la película goza de un buen ritmo y tiene como una de sus principales virtudes el estar ambientada en una casa laberíntica, que le agrega más suspenso al argumento.

Ademas, la decisión de haber incluido en el reparto al primer histrión sordo en ganar el premio Oscar como mejor actor secundario, Troy Kotsur, le da más realce a "Primate".

Lo anterior con motivo de que las escenas en las que aparece el intérprete de "CODA" destacan por su empatía, lenguaje incluyente y sensibilidad.

Kotsur da vida al papá de dos jóvenes hermanas, que llevan bastante tiempo sin estar juntas y las cuales conviven con "Ben", el primate del título, que, al principio, es como otro miembro de la familia.

Ahora bien, aunque la trama plantea el dolor que sienten las chicas por la ausencia de su madre, esta idea no es suficientemente desarrollada y prefiere enfocarse en las persecuciones del antagonista. Eso sí, la historia tiene el acierto de situar gran parte de sus 89 minutos de duración en una piscina, en donde las protagonistas se resguardan del primate, porque éste no sabe nadar.

En cuanto a la recreación del personaje asesino, es sumamente aceptable la manera en que el departamento de producción diseñó sus movimientos, miradas y ademanes. De ahí en fuera, la película es un festín de jumpscare, es decir, imágenes sorpresivas que aparecen acompañadas de fuertes ruidos para hacer que el público salte en su butaca.

Con una clasificación C, es decir, que solo puede ser vista por mayores de 18 años, "Primate" es una opción palomera para iniciar el año filmico, pero carece de las metáforas o críticas sociales del buen cine de terror contemporáneo.



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