Miss Peggy Lee


Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


He de confesar que tuve un ligero bloqueo mental y anduve vaaaarios días meditando sobre quién escribir en esta ocasión, y no precisamente porque me ‘falten’ artistas o algo por el estilo, sino porque realmente quería que este mes estuviera dedicado a una mujer talentosísima y equilibrar un poquito más esa balanza de la que alguna vez hable años atrás (¿‘años’? sí… ¡años!). Pues bien, ahondando un poquito más en mi adorado jazz, la influencia de las mujeres en este gran género musical, va mucho más allá de las cantantes; muchas eran compositoras, arreglistas, saxofonistas, pianistas y la lista sigue y sigue, sin embargo, soy honesta – como siempre he tratado de serlo con ustedes-, y les confieso que no estoy familiarizada con todas esas artistas y me parece que necesitaría de varias semanas para empaparme bien en el tema. Así que, estando en este dilema, recordé un pequeño documental que vi cuando escribía sobre Sarah Vaughan titulado Queens of Jazz: The Joy and Pain of the Jazz Divas’ y de inmediato ubiqué a la única reina de la que no he hablado en todo este tiempo: la incomparable Miss Peggy Lee.

Si alguno de ustedes pensó de manera instantánea en Miss Piggy de los Muppets, no teman sentirse avergonzados al respecto porque, en efecto, el nombre e incluso la personalidad de esta querida cerdita, está totalmente inspirado en Peggy Lee como una especie de homenaje pero, en algún momento de su senectud, nuestra cantante quiso demandar a Jim Henson (creador de los Muppets). Afortunadamente nunca llegó a concretar nada.

La historia de Norma Deloris Engstrom comienza un 26 de mayo de 1920 en Dakota del Norte, la séptima de ocho hijos de la pareja conformada por Selma Amelia y Marvin Olof, ambos de descendencia escandinava. La triste infancia de Peggy comienza cuando, a sus tiernos 4 años, fallece su madre y tan sólo un par de meses después, pierde su casa en un incendio. Su papá vuelve a casarse con una señora que durante años, abusa física y mentalmente de Peggy: la trataba horrible, la golpeaba, la forzaba a hacer labores de casa en vez de asistir al colegio y bueno… el trauma se quedó ahí para siempre. Todos sus hermanos mayores abandonaron la casa sin pensarlo más de dos veces y bueno… Lee se queda a cargo de su inestable hogar soportando al alcohólico de su padre y a la violenta de su madrastra. A los 10 años, y sabiendo hacer ya todas las actividades de un ama de casa de los años 30s, comienza a cantar en el coro de la iglesia Luterana donde asistían con frecuencia y que afortunadamente estaba cerca de la estación de radio KOVC donde Peggy comenzó a cantar casi de manera regular, después le dieron un espacio en un programa que era patrocinado por una restaurante local y así es como comienza a generar ruido en su natal Dakota. 


Por cierto, el restaurante patrocinador, le pagaba a Peggy con comida… my kind of salary! hahaha.




Durante sus años en la secundaria y preparatoria, Lee siguió cantando en otras estaciones de radio hasta que, Ken Kennedy, personalidad radiofónica de Dakota en la WDAY le dice que tiene que cambiar su nombre a algo mucho más artístico y que la gente pudiera pronunciar con facilidad y, creo que de la nada, le impone el Peggy Lee. Luego, nuestra querida Peggy hace unas cuantas giras locales con la orquesta de Doc Haines, ahorra todo lo que puede y con tan sólo 18 dólares, decide dejarlo todo y mudarse a Los Ángeles en 1937, donde instintivamente sabía que podría ganar más dinero y volverse un tanto famosa. De inmediato consigue trabajo como cantante en un bar llamado ‘Jade’ por dos dólares la noche; afortunadamente su talento la ayudó a conseguir un aumento y llegó a ganar hasta 30 dólares a la semana. Sin embargo, y debido a su inexperiencia como cantante profesional, necesitó una cirugía que le removiera las amígdalas y la mandó de regreso a Dakota, en donde se dio cuenta que dicho procedimiento quirúrgico, le había cambiado la voz, dándole unos tonos más rasposos o roncos que posteriormente se convirtieron en su sello personal.

Después de haberse recuperado, comienza a laborar en distintos hoteles de varias ciudades vecinas en Dakota hasta que por fin llega a Chicago, donde trabaja en el club nocturno ‘The Buttery Room’ del Hotel Ambassador West donde llegó a ganar hasta 75 dólares por semana más su estadía en el hotel (con comidas y todo). Justo aquí es donde le llega su golpe de suerte: la entonces prometida de Benny Goodman (quien he mencionado muy fugazmente en otros de mis artículos) Alice Duckworth, quedó tan impresionada con la presentación de Peggy que al otro día, llevó prácticamente a rastras a Benny, quien estaba buscando un reemplazo para la entonces cantante de su orquesta, Helen Forrest. Goodman queda aún más impresionado con las habilidades vocales de Lee, quien en vez de gritar para que su voz destacara de la música y del barullo del club, cantaba de manera muy suave y muy pausada, creando un efecto de intimidad que obligaba a la audiencia a prestarle el 100% de su atención.

De inmediato forma parte de la ya famosa orquesta de Benny Goodman y comienzan a tener éxito tras éxito en la radio: hizo el cover de ‘Let’s Do It, Let’s Fall In Love’ de mi querido Cole Porter, I Got It Bad (and That Ain't Good)’ de Duke Ellington, ‘How Deep Is the Ocean’ de Irving Berlin, ‘Somebody Else Is Taking My Place’ que se convirtió en la canción favorita del público en Año Nuevo de 1942. Era evidente que el buen Benny había acertado con la contratación de Lee en su banda y no desaprovecharía la buena racha; trabajaron sin parar durante meses, no sólo grabando, sino también componiendo canciones, un talento que todos desconocían de Peggy. Puede decirse que es precisamente Benny quien la ayuda a formarse de manera profesional.




Rápido comenzó a opacar al resto de la banda apareciendo en revistas, en entrevistas en radio y televisión e incluso –junto con la orquesta y Goodman- participó en dos películas: ‘Stage Door Canteen’ y ‘The Powers Girls’. Para este momento, la disquera y el mismo Goodman habían trabajado mucho en la imagen de Peggy, haciéndola más rubia, más esbelta, con trajes y vestidos preciosísimos que la hicieran destacar aún más del resto de los miembros de la banda y con los peinados más elaborados de la época. Tal vez todo esto fue parte de la razón por la que el guitarrista de la banda, Dave Barbour, rompió la estricta regla de Benny de ‘prohibido enamorarse de la cantante de la orquesta’ y decidió iniciar una relación con Peggy. Casi de inmediato fueron descubiertos por Benny, quien enfurecido despide a Dave sin pensar que Lee le seguiría a toda costa, renunciando sorpresivamente a la banda y terminando una relación sumamente fructífera con Goodman.

La pareja decide casarse en marzo de 1943 y mudarse definitivamente a Los Ángeles, donde exactamente 8 meses después, nacería su hija Nicki. La idea de Peggy en este momento era convertirse en ama de casa 24/7, sin embargo Dave le insistía que tenía demasiado talento como para ‘desperdiciarlo’ de esa manera. En lo que le hacía caso a su marido, comenzaron a componer y grabar algunas canciones de manera independiente como ‘What More Can a Woman Do?’ y ‘You Was Right, Baby’. El dúo dinámico pronto se dio cuenta de que su trabajo era bastante solicitado y firmaron con la Capital Records, abandonando totalmente la idea de Peggy como una ‘stay home mom’.




Su fama comienza a crecer aún más, y aparece recurrentemente en los especiales radiofónicos de Bing Crosby, Perry Como y Joe Stafford durante toda la década de los años 40. Asimismo, su participación en bares y clubes nocturnos era mucho más grande y la paga proporcionalmente igual. La simple canción ‘Mañana (Is Enough For Me)’, la hizo ganar unos 2.5 millones de dólares y le regaló una estadía de 21 semanas en los primeros lugares de las listas populares de Billboard. Su música era una mezcla de varios géneros que se ‘acomodaban’ con facilidad a su voz: jazz, blues, big band, swing, canciones del GASB… Mientras disfrutaba de su ascenso a la fama y al mundo del entretenimiento, su matrimonio empeoraba; Dave era un alcohólico medio violento que también la introdujo a la bebida. En 1951 y tras varias peleas y reconciliaciones, se divorcian. Dos años después, Peggy vuelve a casarse ahora con el actor Brad Dexter pero, la felicidad les duraría poquito porque sólo duraron 10 meses juntos. Supuestos rumores indican que la separación se debió a que Peggy era no sólo adicta al alcohol, sino también a las famosas ‘drogas prescritas’, como algunos calmantes y pastillas para dormir. A todo esto, tal vez se pregunten ‘¿aja, y su hija Nicki?’ pues bien gracias. Algunas biografías coinciden en que los maltratos que sufrió Lee con su madrastra, los reprodujo con su pequeña hija.




Las apariciones en películas, no se quedaron atrás: durante toda su carrera, filmó un total de 11; en 1955 hizo el papel de una cantante alcohólica de blues (¡duh!) en la aclamada ‘Pete Kelley’s Blues’ en donde obtuvo una nominación en los Premios de la Academia a la mejor actriz de reparto. Para este momento, su carrera en el mundo del espectáculo, se ampliaba más y más. Es en este año donde hace una peculiar colaboración al lado de Walt Disney en la película ‘Lady and the Tramp’ o ‘La Dama y el Vagabundo’. No faltó mucho para que, una fanática obsesiva de Disney como yo, dedujera que Peggy hizo la voz de ‘Peg’, una perrita mucho muy coqueta que vive en la perrera junto con un montón de perros con personalidades bien peculiares y es quien se encarga de hacerle ver a Reina que su muy amado Golfo es… pues es en efecto un golfo. De chiquita me caía mal esa perra porque obviamente había sido novia de Golfo antes de Reinita y le hace ver que ese tal Golfo no es lo que ella pensaba pero bueno… nunca he negado que la canción es bastaaante pegajosa. Pues nuestra querida Peggy no sólo fue la intérprete de dicha canción, sino que también la escribió y compuso la música. Y, buscando más información al respecto, resulta que también dobló las voces de los gatos siameses, ese par de gatos que me hicieron odiar a los gatos prácticamente unos 24 años. Dije mucho la palabra gatos pero no importa.




En 1958, Peggy Lee graba la que sería su canción ícono y por la que miles de nosotros nos enamoraríamos de ella por primera vez: ‘Fever’. Escrita por Eddie Cooley y grabada por primera vez por Little Willie John, esta canción fue mundialmente reconocida dos años después gracias a la voz de Lee, quien se tomó la libertad de añadirle un par de versos como el de ‘Romeo loves Juliet’ y ‘Captain Smith and Pocahontas’. Le valió su primera nominación a los Grammys, muchísimas semanas en las listas de popularidad y miles de ventas de su álbum ‘Things are swingin’!’.




Empezaba la década de los años 60s y varios críticos concordaban en que lo más especial que Peggy Lee tenía, era su manera tan minimalista de interpretar: no hacían falta grandes producciones, sino únicamente su sensual voz y mirada penetrante. Trabajó al lado de los grandes, como Sinatra, Ella Fitzgerald, Crosby, Judy Garland, Dean Martin, Andy Williams y un largo etcétera. La cuestión es que, al mismo tiempo que construía su legado musical, su reputación de diva cada vez era más insoportable. Desafortunadamente se convirtió en una artista difícil de trabajar, peleando constantemente con sus asistentes, con promotores, con músicos, con otros artistas y por supuesto, siempre buscando un hombre que la confortara y por ahí se rumoraba que tenía un apetito sexual INSACIABLE. Ay, ay, aaaay. Se casó y divorció 4 veces en total y tenía una mala relación con su hija. Trataba de llevar una vida de lujos, con casas, joyas carísimas pero que, a final de cuentas, no le ayudaron mucho a sobrellevar las múltiples enfermedades que padeció; tenía diabetes, insuficiencia cardiaca y un mal en la espalda que la postró en una silla de ruedas en los años 80s, aunque ninguna de esas cuestiones hizo que dejara de trabajar. En el documental que les platiqué, mencionan que hasta mandaba a decorar su silla de ruedas con lentejuelas o boas de plumas estrambóticas.

En 1998 sufre un ataque al corazón que supuestamente, la dejó sin habla (o con dificultades para hacerlo), hecho que la entristeció y sumergió en una depresión absoluta. Cuatro años después, sufre su último ataque al corazón –esta vez masivo- y fallece, entristeciendo a sus colegas y a toda una industria que fue testigo de su talento y de su arduo trabajo, no sólo como cantante, sino como actriz, compositora y arreglista. Agradezcamos a esta reina y diva del jazz por dejarnos tantísimas canciones que, por más que sean ‘covereadas’ nunca se compararán a su inolvidable y original voz.




La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!

 

Los Blenders: De Coachella al Vive Latino -con escala en Ummagumma-


Pocas agrupaciones han despuntado en tan poco tiempo como Los Blenders. Tan solo un par de años le ha bastado al cuarteto de Coapa para situarse como una de las bandas emergentes más importantes del país. 

El secreto de su éxito son rolas sencillas y pegajosas que ponen a bailar a cualquiera bajo un estilo versátil y desenfadado que va del rock-garage al surf-pop, hasta llegar al tropi-punk; todo aderezado con letras cool de amor-odio y situaciones conocidas para todos.

Sé que somos desconocidos 
Y que lo nuestro está prohibido 
Ya no seas fresa y ven conmigo 
Que están de hueva tus pinches amigos

El resultado de la ecuación ha sorprendido incluso a los integrantes de la banda, que pasaron en poco tiempo de tocar covers en bares a presentarse durante la primavera pasada en Coachella, uno de los festivales más importantes del mundo.

«Sí podríamos ser el ejemplo que no tienes que ser la bandisisísima para estar en Coachella y que te pasen cosas chidas, ¿no? Si haces las cosas bien y tienes un poco de fortuna, obviamente que las puertas se te van a abrir. Aunque la verdad no tenemos idea de cómo sea el proceso para entrar en Coachella. Nos avisaron cuando salió el cartel»

Con apenas dos discos de estudio, Los Blenders han sido anunciados como parte del line up oficial del Vive Latino 2018, otro de los festivales más reconocidos en el continente y actualmente se encuentran realizando una gira nacional para presentar "Ha Sido" (2017), su segunda placa discográfica.

La gira llegará a Aguascalientes este 25 de noviembre en Ummagumma Pub. Puedes encontrar los detalles del concierto en este link.


Vive Latino 2018: el cartel, las bandas y los boletos


Se dio a conocer el cartel oficial de la edición decimonovena del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino; que se llevará a cabo los días 17 y 18 de marzo de 2018 en el Foro Sol de la Ciudad de México.



Morrissey, Gorillaz, Noel Gallagher High Flying Birds y Queens of the Stone Age son los headliners de cartel del #VL18.



A ellos hay que sumarles todos estos nombres:

424
A.N.I.M.A.L
Airbag
Allison
Amandititita
Banda Bastón
Banda Regional Mixe
Belako
Camilo Séptimo
Cartel De Santa
Centavrvs
Chicano Batman
Cuca
Donkristobal
El David Aguilar
El Mato A Un Policía Motorizado
Elsa Y Elmar
Enjambre
Entre Líneas
Fito Páez
Francisca Y Los Exploradores Vs Juan Ingaramo
Francisco El Hombre
Gondwana
Gorillaz
Haragan Y Cia
Heavysaurios
I.M.S
Infected Mushroom
José Octavio I
Kali Uchis
Kase. O
Kchiporros
Klub
Kuervos Del Sur
La Beriso
La Gusana Ciega
La Lupita
La Toma
La Vela Puerca
La Vodkanera
Las Pastillas Del Abuelo
Leslie Ground
Little Dragon
Los Amantes De Lola
Los Amigos Invisibles
Los Blenders
Los Cafres
Los De Abajo
Los Jaivas
Los Mesoneros
Los Moustros Del Espacio Exterior
Los Pericos
Los Tres
Love Of Lesbian
Mala Rodriguez
María Daniela Y Su Sonido Lasser
Millonario
Molotov
Morrissey
Nicola Cruz
No Tiene La Vaca
Noel Gallagher’s High Flying Birds
Panteón Rococó
Paté De Fuá
Pussy Riot
Pvris
Queens Of The Stone Age
Residente
Riesgo De Contagio
Ritmo Peligroso
Rock En Tu Idioma Sinfónico II
Sabino
San Pascualito Rey
Santa Estilo
Sergio Arau Y Los Heavy Mex
Sexy Zebras
Sierra León
Swingoriginal Monks
Titan
Ubon
Vaya Futuro
Vetusta Mortal Victimas Del Dr. Cerebro
Viernes Verde

Ayer se puso a la venta una primera tanda de boletos platino, que volaron en pocos minutos. Los abonos para asistir los dos días al Vive Latino 18 ya están a la venta y estos son los precios:


Game of Thrones: los lugares exactos en donde se filmó la serie


La Torre Minčeta como locación de la "Casa de los Eternos", Dubrovnik, Croacia © Andrea David / HBO



A lo largo de siete temporadas, el mundo de Game of Thrones nos ha llevado a recorrer gran parte de la geografía de Westeros y Essos, continentes mitológicos de la historia creada por George R.R. Martin ambientados en paisajes extraordinarios.

Para fortuna de los fans de la serie, la blogger de viajes Andrea David ha estado en muchos de estos lugares tomando fotografías y contrastando algunas de las escenas de la serie que se desarrollaron en estas locaciones. El resultado de este trabajo son estas excepcionales postales:



Jon Snow y el cachorro de huargo "Ghost", Tollymore Forest, Irlanda del Norte.

Ned Stark enfrentando su desgraciado destino en Fort Manoel, Malta,

Las escenas del Norte del Muro se desarrollaron en Myvatn, Islandia.

Daenerys y Khal Drogo pasaron su luna de miel en esta formación rocosa conocida como la "Ventana Azul" en Gozo, Malta.

Sansa Stark y el joven Loras Tyrell paseando por los jardines de Desembarco del Rey. En la realidad se trata del "Arboretum de Trsteno" en Croacia.
Robb Stark, "el joven lobo", con su ejército en los Gemelos. Esta escena fue filmada en el Castillo de Audley en Irlanda del Norte.

Gran parte del entrenamiento de Arya Stark en Bravos se llevó a cabo en la provincia catalana de Girona.

Otra escena de Bravos realizada en Girona, Cataluña.

El Gorrión Supremo junto al Rey Tommen y Margaery en el Gran Septo de Baelor, mejor conocido como la Catedral de Santa María, también en Girona.

Cersei subiendo los escalones rumbo a su juicio en el Gran Septo de Baelor...


Y también bajando los escalones para dar el "paseo de la vergüenza".


Toda esta secuencia de escenas de Cersei se realizó en Dubrovnik, Croacia.

La joven Daenerys a punto de conocer a su futuro esposo.

Estas escenas se realizaron en el Palazzo Verdala, ubicado en Malta.


La sobrevivencia del jazz-tango en un ambiente hostil: la breve historia de Astor Piazzolla


Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |



“En la Argentina puede cambiarse todo, menos el tango”-Astor Piazzolla
 
Aquellos que tienen el gran placer de conocer a mi hermana Elo saben perfectamente de su amor por el tango y que incluso éste, ha sido protagonista en momentos clave de su vida, por lo que abiertamente les digo que es a ella a quien le dedico el siguiente y pequeño texto, porque su insistencia de meses para que yo escribiera sobre el gran Astor Piazzolla, al fin rindió frutos. Ojo, no es que a mí no me guste el tango, simplemente no me había interesado ‘acercarme’ tanto a él y me da gusto haberlo hecho a través de este legendario artista que logró fusionar al jazz y al tango con mucha insistencia y con cierto valemadrismo.

Cuando estaba leyendo algunas de las biografías de Astor, me parecía más bien que estaba leyendo sobre Charlie Parker de quien, curiosamente, escribí recién hace un mes. La similitud artística de estos dos gigantes de la música, radica en que ambos fueron terrible y tremendamente criticados por sus composiciones y por querer que sus géneros musicales correspondientes, evolucionaran. Fue muy difícil que, en su momento, sus colegas y melómanos clásicos se abrieran a otras posibilidades, a otras formas de hacer y apreciar la música, por lo que sus batallas profesionales, afectaron también sus batallas personales. 

‘Los problemas más grandes de mi vida, han sido por eso… por querer cambiar y evolucionar una música popular llamada tango’.



La historia de Astor Pantaleón Piazzolla comienza en Mar del Plata (Argentina) un 11 de marzo de 1921, hijo de Vicente y Asunta Manetti quien a los pocos años, deciden mudarse a Nueva York, decisión que me parece, marca a un pequeño Piazzolla y lo hace inclinarse instintivamente hacia la música. A los siete años, y gracias a la nostalgia de su padre por la Argentina, recibe su primer bandoneón y de inmediato comienza a familiarizarse con él. La verdad es que no es nada común que a un niño de tan corta edad, le regalen un instrumento tan complejo como lo es un bandoneón; hemos leído historias de artistas a quienes les regalan una guitarra, un piano, un saxofón… pero ¿un bandoneón? nunca. Por ello es que el tango es tan único. 

En alguna entrevista afirma que, ‘[…] la Calle Ocho, la violencia, Al Jolson más esa cosa emocionante que tiene Nueva York, está en mi música, están en mi vida, en mi conducta, en mis relaciones’. 

Y es que es imposible no inspirarse con tan emblemática ciudad, aquella que le introdujo a Bach y al mismo tiempo, al jazz; bajo dichas influencias y con un bandoneón en la mano, compone su primer tango: ‘La Catinga’ que en realidad, nunca fue difundido pero, que marcó las ‘intenciones’ del pequeño Astor. Es por estos años que comienza a tomar clases particulares de piano con Bela Wilda, un pianista discípulo de… ¿Rajmáninov? Pues sí, de Rajmáninov. ¿Quién le consiguió el contacto? no se sabe, pero yo sigo en shock queriendo que alguien me explique como un niñato de diez, once años, se codeaba ya con gente de altísimo nivel y como de la nada, componiendo sus primeras melodías; su estadía en Nueva York tendría un significado mucho más especial de lo que él creería porque lo convenció a ser un verdadero estudioso de la música.

La Ciudad Santuario, le permite aprender a hablar de manera fluida el español el inglés, francés e italiano, nada mal ¿eh? Para 1934 un tal Carlos Gardel, era la estrella más alta y más brillosa que tenía Argentina en el mundo del entretenimiento y quien estaba a punto de filmar su tercera película estadounidense al lado de la Paramount Pictures. ¿Recuerdan la anécdota de Gardel y Sinatra? Pues la que estoy a punto de contarles, es también igual de sorprendente. Vicente, el papá de Astor, logra contactar a Gardel una vez que éste se había instalado en la ‘Gran Manzana’ y Astor le lleva un pequeño regalo; Gardel se queda bastante impresionado, no sólo por las habilidades musicales de Piazzolla, sino también por su personalidad tan ‘macanuda’ y entonces solicita a los productores de la película, que le den un pequeño papel: el de un ‘canillita’ o repartidor de periódicos. Pff… son ese tipo de anécdotas las que más me gustan, ¿a ustedes no?



Pues bien, Gardel continúa su amistad con los Piazzolla (en donde incluso Astor a veces le hacía de traductor porque Carlos no hablaba nada nadita de inglés) y una vez que termina de filmar, invita al pequeño Astor a formar parte de su gira musical, misma que le llevaría a la muerte en 1935. Por suerte, ni el sindicato ni los padres de Astor le habían dado permiso porque era menor de edad. ¿Se imaginan? Desafiando al destino desde chiquito, ¡bien Astor! Y en sus propias palabras: “Charlie, ¡me salvé! En vez de tocar el bandoneón estaría tocando el arpa”.

Mientras todo esto ocurría, a Piazzolla seguía atrayéndole el jazz ese que escuchaba en las calles y en la radio y buscaba de alguna manera tocarlo en su bandonéon; en 1937, los Piazzolla deciden regresar a Buenos Aires y, hasta inicios de los años 50s, Astor se dedica a varias cosas importantes: estudiar música clásica, a codearse con intelectuales que le recomendarían practicar con otros grandes artistas, se casó con Dedé Wolf, trabajaba en todos los clubes nocturnos, lo nombraron Director de la Orquesta Típica de Buenos Aires que en Argentina y Uruguay, está fuertemente ligada al tango; comenzó una carrera en el cine, tanto como actor, como compositor llegando a musicalizar hasta más de 20 películas. Comienza sus estudios de dirección orquestal, al lado del genio alemán Hermann Scherchen; al poco tiempo Astor forma su primera orquesta y puede decirse que finalmente comienza a hacer sus ‘experimentos’ con la música clásica y el tango.

Es hasta 1953, tras haber aprendido largos años acerca de la música clásica sin dejar a un lado el bandoneón, compone Tres Movimientos Sinfónicos titulados: ‘Rapsodia Porteña’, ‘Sinfonietta’ y ‘Buenos Aires’, con los que –pese el asqueo general de la audiencia que lo escuchaba- ganó el premio Fabien Sevitzky donde recibe una beca por 18 meses para ir a estudiar a París con Nadia Boulanger, una extraordinaria y reconocida docente que lo ayudará a encontrar un estilo definitivo. Astor cuenta que cuando la conoció, le avergonzaba muchísimo decirle que tocaba el bandoneón y que su música predilecta, era el tango:


‘[…] ella me enseñó a creer en Astor Piazzolla, en que mi música no era tan mala como yo creía. Yo pensaba que era una basura porque tocaba tangos en un cabaret y resulta que yo tenía una cosa que se llama estilo. Sentí una especie de liberación del tanguero vergonzante que era yo. Me liberé de golpe y dije: “Bueno, tendré que seguir con esta música, entonces”.


En París, tuvo la oportunidad de escuchar al jazzista saxofonista Gerry Mulligan con quien años más tarde, grabaría el exitoso álbum de jazz-tango ‘Summit’. Vuelve a Argentina en 1955 y conforma el Octeto Buenos Aires, con quienes surgiría el término tango contemporáneo y/o moderno, y por quien se ganaría tantísimos enemigos en su país natal. Con una formación de dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica, incorpora a la orquesta de tango un aspecto de música de cámara que lo aleja del modelo tradicional de formación con cantante y bailarín. Esta elección de instrumentos fue claramente influido por el jazz y podemos darnos cuenta de ello en canciones como ‘Los Mareados’, ‘El Marne’ y ‘Arrabal’. Si logramos apreciar lo que hizo Piazzolla, es muy parecido a lo que hacía Charlie Parker: melodías alta y contagiosamente vertiginosas. Pero, es gracias a la poca aceptación del octeto, disuelve la agrupación y corre nuevamente a Nueva York para grabar un par de discos denominados como ‘jazz-tango’.




En el trabajo ‘La influencia del jazz en la música de Piazzolla’ de David Gómez Lucas, menciona que uno de los artistas que más influyó a Astor para trabajar en el jazz-tango, fue el mismísimo Miles Davis con su álbum ‘Miles Ahead’; Piazzolla buscaba hacer lo mismo que Miles, pero en el tango: mezclar sonidos pasados y presentes para generar algo completamente nuevo, conocer el poder de cada instrumento y ver de qué manera podrían involucrarse en el tango siempre de manera positiva. 


“Piazzolla buscó trasladar esa manera de hacer música al tango aunque con una diferencia sustancial: en el jazz la composición es una idea secundaria, ya que las obras son como guiones abiertos, en Piazzolla en cambio la composición siempre es un procedimiento esencial aunque su escritura intenta sugerir una espontaneidad que haga parecer el discurso improvisado. Y aunque realmente no hizo jazz propiamente, sí quiso acercarse a su manera, a ese mundo musical, tal vez por el aislamiento que sufrió en el ámbito del tango tradicional”.

Una de sus obras más galardonadas fue en álbum de 1973 titulado ‘Libertango’ abogando por esta libertad creativa en sus composiciones y fue su lucha personal y profesional constante: hacer lo que más le apasionaba pero siempre con el lastre de la gente que lo criticaba. Sobre todo lo que más le molestaba es que todos estos individuos que le llevaban la contra, eran personas que no tenían una cultura musical amplia y que obviamente impedían que el tango evolucionara por su misma ignorancia. Y yo creo que la mayoría nos hemos encontrado en la misma situación. 

En general, la vida de Astor fue un constante ‘escape’ intermitente de Buenos Aires: se instaló en Italia, en París, se iba de gira por Sudamérica, por Asia, por Estados Unidos… pero no permanecía mucho tiempo en Argentina, donde se encontraban sus más enérgicos críticos y quienes no concebían las ‘atrocidades’ que hacía con el tango. Supongo que era una constante molestia lidiar con este tipo de situaciones pero, como bien dicen por ahí, nadie es profeta en su propia tierra y tampoco es que toooodos los argentinos lo odiaran. Fue hasta mediados de los años 80, con una fama indiscutible, que por fin es declarado como ‘Ciudadano Ilustre de Buenos Aires’ y se presenta ya en los teatros más importantes de dicha ciudad, sin hacer muchos corajes. Sus amigos más cercanos, eran personalidades como José Luis Borges, Aníbal Troilo, el poeta Horacio Ferrer, entre otros, cada uno aportando meticulosamente sus dones y talentos y la música de Piazzolla.




Algunos de sus más grandes éxitos a lo largo de toda su carrera fueron: ‘Libertango’, ‘Adiós Nonino’ dedicada a su padre con muchísima nostalgia, ‘Oblivion’, ‘Verano Porteño’, ‘Vuelvo al Sur’, ‘Revirado’, ‘Escualo’, ‘Los pájaros perdidos’ y por supuesto la monumental ‘Balada para un loco’ escrita por su amigo Horacio Ferrer y que a cualquier mortal le enchina la piel. Acá entre nos, mi adorada Eugenia León tiene un disco de tangos sensacional en donde interpreta magníficamente estas dos últimas canciones que les dije. Igual les recomiendo muchísimo escuchar los tangos de Piazzolla viendo a bailar a los legendarios María Nieves y Juan Carlos Copes (vejete que odio, por cierto).



Astor Piazzolla nos regaló en 60 años de trayectoria musical, una discografía de 46 álbumes de estudio, 21 álbumes grabados en vivo, 6 suites, 4 conciertos y 1 musical. Me queda claro que, además de ser un buen seguidor de jazz, la principal influencia que tuvo de este género musical, era el poder evolutivo y de trascendencia, dejando atrás los conceptos de pasado, presente y futuro: lograr realmente que un género prevalezca sin temporalidades. Y yo creo que no hay regalo más grande que ese.









La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!

 

Los sonidos más espeluznantes captados por la NASA


La lista está compuesta por sonidos recogidos por sondas espaciales a lo largo de sus viajes, entre los que se incluyen misiones a Júpiter, Saturno y otros cuerpos celestes en los confines del Sistema Solar.

Si bien los sonidos en realidad no se escuchan en el espacio porque no hay una atmósfera que pueda llevar las ondas sonoras, los instrumentos de las naves tienen la habilidad de captar las emisiones de radio de estos cuerpos, que luego se traducen en ondas sonoras una vez en la Tierra.

"Cuando los científicos convierten estas señales de radio en ondas sonoras, los resultados son escalofriantes", dice la NASA en su página.

El sonido con el que comienza la lista captura el momento en el que la sonda Juno atraviesa los límites del inmenso campo magnético de Júpiter.

La sonda grabó estos sonidos durante dos horas el 24 de junio de 2016.

También podemos escuchar en la lista olas de plasma, que crean una cacofonía rítmica que puede oírse por el espacio.

Estas olas fueron captadas con el instrumento EMFISIS, a bordo de las zondas de la NASA Van Allen.

Letrinas: La pregunta original


Pirotecnia Verbal | Por Tuto Flórez |

@tuto201333



¿Qué es la muerte? que pasa después de esta vida, o más aún; es posible hablar de continuidad de la existencia después de esta; nuestra ineluctable y limitada vida terrena. Indudablemente si te encuentras con un místico no obtendrás respuesta alguna excepto un largo silencio, este silencio se mantendrá en cada uno de los recovecos de tu mente hasta que estalle finalmente en tu conciencia, debido a que el lenguaje no puede decirte lo que es la muerte en tanto que el silencio te lo sugerirá sutilmente muy sutilmente, sin embargo, esto último no pasara de ser una simple sugerencia, una indicación. Por otro lado, si le preguntas a un científico, dependiendo de su campo u ocupación, la respuesta variará, variación que sólo te detendrá un momento, dado que el científico sólo puede rodear la pregunta, sólo puede bordearla para intentar hacer que cedas, ante una comprensión parcial y demasiado elaborada por no decir que “intelectual”, pero no por ello verosímil y cierta; si aquello que se a inoculado en lo más recóndito de tu cerebro, es la búsqueda sincera a la respuesta, ante la única pregunta.

Si tocas a la puerta de un poeta, sólo podrá darte una descripción de lo que su emoción le dicta, emoción que es imposible sea universal e incontrastable, se tratara de su visión particular y por lo demás muy peculiar de lo que la muerte supone como momento, como instante de tiempo, como fragmento o mero sentimiento. Si sigues atento, veras entonces que el problema es en sí mismo, similar a lo que supondría indagar por la vida; a lo que la vida implica, como proceso, como fenómeno, como experiencia, como tendencia probabilística dentro de la existencia. Muerte y vida como caras de una misma moneda que es la existencia física, no pueden ser resultas desde ningún área en particular, no hay otra forma de saber aquello que te preocupa, más que lanzándote sobre la vida misma, para experimentar en un mismo acto, dos antagonistas, dos figuras extrañas, ajenas y evanescentes, muerte y vida.

Resulta curioso, observar, que es sólo cuando la muerte de un ser querido llega, o se halla cercana, o bajo aquellas situaciones, en las que logras sentir el filo de la navaja; que emerge la gran pregunta:¿Qué es la muerte? La única pregunta para la cual no hay respuesta, es la pregunta por excelencia, trivializada y jamás contestada.


Que puedo decir al respecto, la muerte, representa la única pregunta, que se antepone al tiempo; la muerte es incógnita y realidad inevitable para todos los que llevamos la marca de la propia mortalidad con la que se debe lidiar a diario; la muerte se asemeja más a un silencio, al silencio perpetuo que solo es posible en una profunda oscuridad, que a un prontuario con todas las respuestas sobre lo que somos y por qué venimos y partimos de este mundo; es por ello que entre líneas, entre espacios, podemos escudriñar, para intentar entender de forma individual e intransferible, que la muerte es el único gran misterio o en su defecto, la mayor ficción jamás creada, el más grande enigma con el que se ha topado el hombre en todas las edades, eras y momentos; pero también podría señalar, que la muerte es el temor primordial, que todos nuestros temores son el resultado de un eco distante y fundamental que es la muerte. Así pues, la muerte, siendo la pregunta original, la única pregunta, al ser captada en su totalidad bien podría convertirse en el punto de nuestra autentica conversión, en la piedra filosofal, que nos permitirá mutar, y transformarnos en realidad.







El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. @tuto201333

Charlie Parker, el mismísimo ‘Birdman’


Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


Regresar a la rutina, pero jamás a la normalidad’. Y sí, esperemos que este México nunca regrese a la ‘normalidad’ en la que vivíamos y qué mejor que seguir adelante acompañados de buena música, de ese arte maravilloso que siempre rellena cada hueco del corazón. Que el sismo que nos estremeció el 19 de septiembre, nos haya sacudido la indiferencia y cada quién reacomode su interior como mejor crea posible. No me queda más que enviarles un abrazo sincero y fraterno

Y bueno… retomando mi rutina personal, después de 31 artículos publicados en mi querida Sputnik, al fin me atrevo a escribir sobre el buen Charlie Parker. Si se preguntan por qué no lo había hecho con anterioridad, en realidad es por una cuestión muy personal de decir ‘me queda grande el artista y no le haré justicia a su genialidad’ porque no soy una experta en jazz ni nada por el estilo. Pero, cuando lo reflexioné un poco más y solita me di unas cuantas palmaditas en la espalda, deduje que en realidad el objetivo es que, con este pequeño texto (estilo plática de cafecito), nos demos una idea general de quién fue este hombre que verdaderamente –y sin exagerar- revolucionó al jazz y le demostró a amigos y enemigos que él era el mejor en el business. Entonces, aquí les va mi cortita colaboración del mes (porque honestamente, no tuve mucha cabeza para escribir en estos días).





Si vieron la película ‘Whiplash’ tal vez les pase como a mí, que llegan a apiadarse un poco del temible Terence Fletcher cuando expone sus razones del por qué llevar más allá de los límites a los estudiantes de Shaffer, un speech motivacional que a veces bien que nos hace falta. Como recordarán, usa el ejemplo del mismísimo Parker cuando, con tan sólo 16 años, pasa uno de los peores ridículos de su vida pero lo ayuda a perfeccionar su técnica y callarle la bocota a todos aquellos que se mofaron de él. La historia es que Charlie –junto con otros músicos jóvenes- esperaban tocar en una ‘jam session’ en el Kansas City’s Reno Club que traía de invitado al magnífico baterista Jo Jones de la orquesta de Count Basie. Cuando es el turno de Charlie, comienza a tocar con su saxofón Selmer, los nervios lo traicionan, pierde la melodía, pierde el ritmo y Jones, a modo de desprecio, le lanza uno de sus platillos y de inmediato todos comienzan a reírse, a abuchearlo y pedir que abandonara el escenario. Pues bien, estuvo un año practicando unas 15 horas al día, 7 días a la semana y justo ahí, en el mismo bar, apasionadamente expone nuevas técnicas y nuevas formas de hacer música en el Siglo XX. Fletcher explica que, de no haber sido por ese evento bochornoso, Parker jamás hubiera llegado a ser lo que fue porque se hubiera estancado en la mediocridad y en el jazz (en el buen jazz) eso es inadmisible.

Charles Parker Jr. mejor conocido como Charlie Parker, ‘yarbird’ o simplemente ‘bird’, es considerado EL MAESTRO de las armonías complejas, de vertiginosas melodías que personificaron a toda una generación de jóvenes jazzistas ávidos por romper los esquemas y redirigir al jazz hasta sus últimas posibilidades. Nacido en Kansas en 1920, hijo de la sobreprotectora Addie y del ausente Charlie, fue un chico que sufrió muchas carencias que posteriormente, se vieron reflejadas en sus desmedidas adicciones. Era un mal estudiante que a los 11 años, recibe su primer saxofón, un regalo de su madre para compensar la tristeza que había provocado el reciente abandono de su padre; por ello es que Charlie se aferra tanto a su instrumento. Se inscribe a la banda del colegio y se ‘educa’ a sí mismo con ese buen oído que siempre lo caracterizó; escuchaba melodías en la radio y las reproducía tantas veces como fuera necesario y trató de buscar amigos en la escena de la música que de alguna manera u otra, influyeron sus inicios. Como otros artistas colegas, abandona la preparatoria y toma la decisión contundente de que lo suyo lo suyo, es la música. Pasa el episodio del Reno Club, se reivindica y a los 19 años y tras unos trabajillos bastante mal pagados, por fin se une a la banda del pianista Jay McShann.





Si creían que así de fáciles fueron las cosas, la realidad es que hay que añadirle varios factores medio controversiales: para 1938 ya se había casado, divorciado, tenido un hijo y ya era adicto a la heroína gracias a un accidente automovilístico aparatoso. Su relación con Rebecca, su ‘highschool sweetheart’ era tormentosa: él era un abusivo infiel a quien le importaba muy poco su familia y siempre antepuso su saxofón a todo lo demás. Por ello es que a sus 19 años se muda a Nueva York en búsqueda de la verdadera vida jazzista aunque en ese momento no sabía que el personaje que la definiría, sería él mismo. Chido, ¿no?

Los que tuvieron el placer de conocer a Charlie, concuerdan que en general era un tipo bastante reservado; grande, mirada un poco perdida, bien vestido, tímido, de poca conversación, prefería entablar relaciones con base en la música. Es sus momentos de lucidez y sobriedad, era un genio que impulsaba a sus colegas a ir más allá de lo ya establecido, a crear sonidos auténticamente nuevos. Cuando tocaba, la rapidez de sus dedos dejaba boquiabierto a cualquiera e incluso le mandaron a hacer un sax especial que actualmente permanece descansando en un museo. 


Agarraba cualquier trozo insignificante de papel y comenzaba a componer de la nada y, borracho o no, drogado o no, nunca dejó de practicar cuando debía hacerlo.

A inicios de los años 40s se gana el apodo de ‘Bird’; algunos dicen que es porque le gustaba mucho el pollo (¿?), otros porque simbólicamente dejaba volar su talento y otros que porque durante una gira, había atropellado a un pájaro de jardín. Anyway… el apodo trasciende. A su llegada a Nueva York, forma parte de algunas bandas y poco a poco se anima a componer sus primeras canciones y a crear el famoso bebop que ya les he explicado en varias ocasiones. Al mismo tiempo, se adentra al mundo de Harlem y sus presentaciones se vuelven más y más regulares en los clubes más famosos de por ahí. Hace una excelentísima mancuerna con mi querido Dizzy Gillespie y entre los dos, le ponen cara a esta esperada y revolucionaria versión del jazz que fue terriblemente criticada por algunos de los clásicos como Louis Armstrong o Nat King Cole, quienes creían que el bebop sonaba a improvisaciones mal ejecutadas y denigraba a todo lo que se había logrado en el jazz hasta el momento. Francamente les digo que el bebop no es fácil de digerir pero, en ningún momento es nefasto. Es una de las tantas evoluciones que tuvo el jazz y me parece que en una época donde el rock n roll estaba a la vuelta de la esquina, lograron hacerle un gran contrapeso. Los jóvenes (y más los jóvenes negros) necesitaban música que representara todo lo que vivían en la época más cruda del racismo estadounidense y el bebop fue como un regalo del cielo.





La década más prolífera de Parker sin duda fue la de los 40s, en donde hizo colaboraciones con artistas maravillosos, grabó varios álbumes, tenía interminables giras en Estados Unidos y Europa, y compuso algunas de las canciones más dinámicas en la historia del jazz, como ‘Now's the Time’, ‘Ornithology’ (excelente el recurso de las aves en varias de sus composiciones), ‘Billie's Bounce’, ‘Yardbird Suite’ y ‘Ko-Ko’. No había otro igual, no había alguien que desbordara tanto talento en una sola interpretación. El problema de Parker fue… fue Parker. Sus adicciones, sus miedos e inseguridades, hacían que trabajar con él fuera como vivir en el mismísimo infierno. Fue internado en hospitales psiquiátricos y centros de rehabilitación un par de veces, tanto así que hasta se le diagnosticó esquizofrenia. Llegaba muy borracho y/o drogado a las grabaciones, se ponía muy agresivo y hay alguna anécdota por ahí en donde alguien tuvo que sostenerlo literalmente para que pudiera tocar algo, lo que fuera y posteriormente hizo un berrinche espantoso, un episodio bien documentado en la película ‘Bird’ de 1988 de Clint Eastwood. También está la trágica historia de cuando empeñó su hermoso sax por heroína y le costó bastante recuperarlo.




Ya sé, ya sé… no debería enfocarme tanto en sus problemas personales pero, ¿cómo no hacerlo? Las adicciones son sinónimo de Charlie Parker, en especial la heroína; toda esta tormentosa etapa de drogadicción que vivió hasta el último día, le costó varios amigos, apoyo de las disqueras, cero recursos económicos e incluso, fue echado de su propio bar llamado ‘Birdland’ por orinarse en el escenario (lo leí por ahí). Dizzy de plano, se negaba a colaborar con él porque en verdad le decepcionaba la situación tan denigrante en la que estaba su amigo. Su última pareja formal, fue la bailarina Beverly Dolores Berg, mejor conocida como Chan Parker, con quien tuvo dos hijos y una relación relativamente estable hasta que, en 1954, fallece su pequeña hija Pree de tan sólo 2 años, cuando Charlie andaba de gira. Esto fue un golpe terrible para Parker agravando su estado físico y mental; tenía un sobrepeso bastante notable que hacía que se cansara por cualquier cosa. 


El 12 de marzo de 1955 a sus 34 años, fallece al frente del televisor en la casa de su amiga y mecenas, la baronesa Pannonica de Koenigswarter; la causa de su muerte fue por neumonía y una úlcera reventada, además de su estado avanzado de cirrosis.

Obviamente la repentina –pero esperada- muerte de Charlie, dejó un gran vacío que nadie, hasta la fecha, ha podido llenar; le bastaron unos 15 años de carrera para dejar una huella imborrable en la música y para inspirar a muchas generaciones a seguir trabajando por y para el jazz. Algunos creemos –o queremos creer- que le fue fácil crear de la nada esta variante magnífica del bebop y que tuvo la visión de jalar a talentos que él sabía continuarían con dicha ‘estirpe’. Se codeó con gente que posteriormente serían leyendas pero, él ya era una de ellas y su público lo sabía cada que lo veían tocar, solo o acompañado.

¿Recuerdan que en algún momento les dije que mi canción favorita de Ella Fitzgerald era ‘April in Paris’? Pues tienen que escuchar y deleitarse con esta versión de Parker que se ha convertido en una de mis favoritas. Gracias por todo Bird, gracias porque tu vertiginosa vida se proyectó en tus vertiginosas canciones.



La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!


Blade Runner y sus orígenes literarios


Cinema Coyote | Por Alejandro Carrillo | 

TW @alexiliado


Por fin llega a nuestras salas de cine la esperada secuela del clásico de ciencia ficción: Blade Runner. Pero antes de acomodarnos en nuestros asientos, conviene dar una vuelta por las obras literarias que dieron origen al universo que Ridley Scott llevó a la pantalla grande en 1982 y que, dicho sea de paso, fue un fracaso rotundo ante la crítica y la taquilla.

“Es un desastre, por lo menos en lo que se refiere a su narrativa”, que “casi nada se explica de manera coherente, y la trama tiene grandes lapsos”, que “la historia se arrastra torpemente”, que Rick Deckard es “tedioso y más que eso” y que “el final de la película es horrible y sentimental”.                                                               The New York Times

Sin embargo, el tiempo ha hecho justicia, y la cinta es considerada hoy en día material de culto y referente inmediato del ciberpunk, influyendo notoriamente en el mundo de la ciencia ficción hollywoodense.

Prueba de su vigencia en la industria es que 35 años después se estrena la continuación de la historia del caza-replicantes Rick Deckard, protagonizado nuevamente por el eterno Harrison Ford, pero ahora acompañado de figuras como Ryan Gosling, Robin Wright, Ana de Armas y Jared Leto; todos dirigidos por Denis Villeneuve (Sicario, Prisioneros, La llegada).





¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Philip K. Dick murió semanas antes del estreno del Blade Runner en 1982, sin embargo esto no le impidió ver la película gracias a un pase especial de los productores para conocer la opinión del escritor sobre el filme que literalmente -salvo algunas modificaciones en el guion- se nutre de la obra de Dick publicada en el lejano 1968: ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?



La historia se basa en un mundo distópico y abandonado, producto de una guerra nuclear que acabó con casi toda forma de vida y en donde androides y humanos se debaten en una sociedad decadente cuya tecnología es lo único que trasciende por encima de las cuestiones éticas y de supervivencia.

Tristemente Philip K. Dick jamás se enteraría de la gran repercusión que tendría su obra en la industria del cine, pero nos queda el consuelo de conocer su apreciación sobre la película en una carta dirigida al productor Jeff Walker en 1981: 



Estimado Jeff,

He visto por casualidad en el programa de Canal 7 “Hooray For Hollywood” de esta noche el fragmento sobre ‘Blade Runner’. (Bueno, para ser honestos, no fue así); alguien me contó que ‘Blade Runner’ iba a ser parte del programa para que me asegurara de verlo. Jeff, después de ver, y sobre todo, después de escuchar a Harrison Ford hablar del film, he llegado a la conclusión de que, desde luego, no se trata de ciencia ficción; tampoco es fantasía; es exactamente lo que dijo Harrison: futurismo. El impacto de ‘Blade Runner’ va a ser abrumador, tanto en el público como en la gente creativa, y además, en la ciencia ficción como campo. Llevo escribiendo y vendiendo obras de ciencia ficción desde hace 30 años, y este es por tanto un tema de cierta importancia para mí. Con toda franqueza debo decir que nuestro campo se ha ido lenta y gradualmente deteriorando durante los últimos años. No hemos hecho nada, individual o colectivamente, que pueda igualar a ‘Blade Runner’. Esto no es escapismo; es súper realismo, por lo crudo, detallado, auténtico y convincente que es, tras el fragmento que ví ahora encuentro que mi realidad palidece en comparación. A lo que me refiero es a que todos vosotros podéis haber creado, de forma colectiva, una nueva forma de expresión gráfica y artística, nunca vista hasta ahora. Y creo que ‘Blade Runner’ va a revolucionar nuestro concepto de lo que es la ciencia ficción, y aún más, de lo que puede ser.


Permíteme resumirlo de esta manera. La ciencia ficción, lenta e ineludiblemente, se ha asentado hacia una muerte monótona: se ha vuelto endogámica y rancia. De repente, habéis llegado vosotros, algunos de los mayores talentos que existen en la actualidad, y nos habéis dado una nueva vida, un nuevo comienzo. En cuando a mi propio papel en el proyecto ‘Blade Runner’, sólo puedo decir que no sabía que mi obra, o algunas ideas mías, podrían extenderse hasta tales dimensiones tan impresionantes. Mi vida y mi trabajo creativo se justifican completamente por ‘Blade Runner’. Gracias… va a ser un éxito comercial. Será una película invencible.

Cordialmente, Philip K. Dick




Blade Runner: una película basada en The Bladerunner (!)

A modo de planteamiento o tratado cinematográfico, nuestro yonqui favorito William S. Burroughs publicó en 1979 "Blade Runner: una película" con la finalidad de darnos entender cómo sería la adaptación de la novela "The Bladerunner" de Alan E. Nourse, que aunque aborda un temática símil, nada tiene que ver con el argumento del filme.



Mientras que la película gira en torno a una crisis de androides, la novela se centra en una crisis sanitaria con un antihéroe envuelto entre la violencia, la corrupción, y el tráfico de drogas y fármacos. -¿Les suena familiar?-. Eso sí, ambas obras convergen en un mundo colapsado y apocalíptico.

La cuestión es que Ridley Scott buscaba un nombre comercial para la película, "algo que te mantenga al filo de la navaja". Por mera casualidad Hampton Fancher, autor del guion, dio con el texto de Burroughs y a Scott le gustó la idea de "Blade Runner", quien finalmente obtuvo los derechos sobre el nombre aunque no sobre la novela.

En la película de 1982 podemos encontrar los agradecimientos a William S. Burroughs, pero no sucede así con Alan E. Nourse. Nadie sabe para quién trabaja.







60 años del Sputnik 1, el primer gran salto en la carrera espacial



Hace 60 años, el satélite ruso Sputnik 1 fue colocado en órbita y comenzó a enviar señales de radio a la Tierra.

Esta increíble hazaña está considerada por muchos como el evento que dio inicio a la carrera espacial entre Estados Unidos y Rusia, que querían convertirse en el primer país en poner un pie en la Luna y dominar el campo de la exploración interestelar.

El satélite emitía una señal continua que podía escucharse por radio operadores en todo el mundo.

Los estadounidenses se esforzaron por decodificar ese “bip” que en realidad no contenía mensaje alguno.

La señal se mantuvo por 21 días, hasta que se acabaron las baterías del transmisor.

El Sputnik 1 fue el primero de varios satélites lanzados por la Unión Soviética en su programa Sputnik, la mayoría de ellos con éxito. Le siguió el Sputnik 2, como el segundo satélite en órbita y también el primero en llevar a un animal a bordo, una perra llamada Laika.

Aquí toda la historia:


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