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Poesía: This modern love

Por R Israel Miranda | La lluvia nos sorprendió a tres calles de mi casa, llevabas un vestido ligero y yo las mismas botas gastadas de siempre. Corrimos.

10 marzo 2015

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Por R. Israel Miranda |

THIS MODERN LOVE 
 
I

Siempre inventabas cosas malévolamente fascinantes,
hacías casi todo para demostrar AMOR
excepto decir te amo.
Estabas convencida de que al verbalizarlo (al amor),
se le delimitaba, se le arruinaba.

–¿Cómo pretendes hablar de algo
que ni siquiera puedes describir?– decías.
–¿Cómo te atreves a pronunciar siquiera
algo que ignoras absolutamente qué es?
Odio a la gente que va por la vida diciendo te amo como si repartiera volantes de centro comercial. Como si al decirlo, sus podridos corazones volvieran a latir con fuerza. Como si al mencionarlo pudieran tenerlo o retenerlo, como si nadie supiera que hace mucho se les escapó y ni cuenta se dieron.
No cariño, el día que yo te diga que TE AMO
sabrás a qué me refiero.

Tenías razón.

II

La lluvia nos sorprendió a tres calles de mi casa,
llevabas un vestido ligero
y yo las mismas botas gastadas de siempre. Corrimos.

Te detuviste a girar bajo un arcoiris,
lucías tan odiosamente encantadora
que tuve ganas de estrellar tu sonrisa contra el suelo.

Esa fue la primera vez que te dije te amo
y lloré y lamenté no haberlo hecho antes.
Secaste con tus manos el agua de mi rostro
y me besaste.

III

Uno piensa constantemente en las primeras veces
(el primer cigarro, la primera novia,
la primera borrachera, el primer toque),
algunas hasta se planean con rigor casi científico
(el primer pretexto para llegar tarde a casa,
el primer acostón).
Es normal.

Pero rara vez uno se detiene a pensar en las últimas veces.
Ejemplo:

IV

Llegamos a casa empapados, te desnudaste.
Yo hice lo mismo.
Cogimos en el suelo,
te subiste en mí.
Yo me congelaba.
Sentía cómo mi cabeza y mi espalda
se restregaban en el piso,
sentía tus uñas rasgándome los hombros.

Escuchaba mi cadera golpeando contra el suelo
cada vez más rápido,
cada vez más profundo,
cada vez más lejos.

–¡TE AMO!– dijiste mientras clavabas tus manos
en mi pecho.

Jamás volvimos a estar juntos.

V

Es más raro (aún) pensar en las primeras veces
que fueron las últimas.



El Autor: Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'El Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.
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