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Goodnight Mommy: El miedo a la naturaleza humana

Reseña: "Dulces sueños mamá" es la historia de una madre que vive con sus dos hijos en una casa apartada del bullicio citadino.

21 diciembre 2015

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Por David Hernández | 



El miedo es parte de nuestra cotidianidad, nos acompaña como una sombra indisociable toda la vida, es tan vital como la vida misma. Sin embargo el cine de terror se ha dedicado a explorar situaciones poco comunes, aquellas en las que la violencia explícita es protagonista; asesinos seriales, fenómenos sobrenaturales, sociedades secretas etcétera y solo un puñado de películas se han dedicado a explorar los miedos cotidianos, que muchas veces son más cercanos a nosotros.

Goodnight mommy es la historia de una madre que vive con sus dos hijos en una casa apartada del bullicio citadino, dedicados a existir entre la naturaleza, la trama parece ser la relación que ellos tejen día a día, los juegos de los niños, el viento sonando en la ventana, los llamados a comer, las noches en pijama, todo esto, mientras la mamá pasa la mayor parte de su tiempo preocupada por su aspecto físico, particularmente en una cicatriz de la que no sabemos nada, las días transcurren y la relación de la madre con sus hijos parece complicarse cada vez más. 

Sin saber cuál es el problema de la historia, la fotografía nos va sumergiendo en una belleza tranquilizadora e inquietante, la naturaleza es retratada de dos maneras: dentro y fuera de ella. Afuera se encuentra: el viento, el lago, la hierba, los animales, la lluvia, su ruido, adentro: la madre y sus dos hijos parecen tener cierta complicidad con el comportamiento de la naturaleza de afuera, parecen obedecer los comportamientos instintivos de los animales, pero complicados por el concepto de familia. Los niños pasan la mayor parte del día afuera entre la naturaleza, tal vez sean la parte más salvaje de la humanidad. 

Todo parece estar en calma y en equilibrio hasta que la relación de la madre con los hijos comienza a enrarecerse, sin entender lo que sucede comenzamos a caer en la trampa que la película nos ha tendido, más que pensar, comenzamos a sentir cosas que nos alterar, que nos confunden y nos hacen sentir que estamos perdidos, en esa casa solitaria en medio de la nada.

Es en este punto en que la película funciona, porque las situaciones que nos son planteadas, son de alguna manera conocidas, tienen que ver con la naturaleza del ser humano. Sentimos empatía por la madre que está lastimada, y a la vez sentimos simpatía por los niños que solo juegan y reinventan sus propios mundos y sus reglas.

Las herramientas que utilizan los directores: Severin Fiala y Veronika Franz están muy bien planteadas y logradas, el contraste que existe entre la pasividad de la naturaleza con la relación intensa entre los personajes es inquietante. La fotografía es de una belleza inaudita, la música es muy discreta en su énfasis que parece como salida de la misma naturaleza. El cuerpo actoral está muy bien dirigido, las actuaciones son sobrias y naturales y en el contexto en el que se presentan resultan completamente creíbles y aterradoras.

Goodnight Mommy nos va tejiendo una telaraña cinematográfica, en la que poco a poco vamos cayendo, nos vamos enredado sin saberlo y cuando tomamos conciencia de lo que está pasando ya es demasiado tarde, la historia ha llegado a un punto en el que los acontecimientos son inevitables, una sensación de impotencia invade nuestros cuerpos, una serie de sensaciones comienzan un andar sin freno, el terror ha llegado a la puerta de la casa.

Sin temor a exagerar esta cinta aprendió de los elementos que forman a “The Shining” de Stanley Kubrick, los ha deconstruido y se ha apropiado de ellos para colocarlos encima de la tradición de cine europeo, tratando temas de la condición humana como Michael Haneke y a manera naturalista como Ulrich Seidl, quien es parte de la producción de esta película. 

Como buena película de terror, no solo nos hace sentir emociones intensas y desagradables, sino que al salir de la sala nos vamos con una sensación triste y reflexiva a cerca de las relaciones humanas, en este caso las que tenemos con nuestra madre o nuestros hijos, sobre nuestras capacidades para sobreponernos a accidentes trágicos e inesperados, que ponen a prueba nuestra capacidad de entendimiento. Pero quizá lo que nos perturba más es no poder explicar a los niños cómo funciona la naturaleza humana.




Dulces sueños mamá

(Goodnight Mommy, Austria, 2014)

Dirige: Severin Fiala, Veronika Franz

Actúan: Susanne Wuest, Elias Schwarz, Lukas Schwarz, Elfriede Schatz

Guión: Veronika Franz, Severin Fiala

Fotografía: Martin Gschlacht

Duración: 99 min.
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