Radiografía: The Vaccines


Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García |






¿Quiénes son?
The Vaccines está formado por Justin Young (vocalista y guitarra), Árni Hjörvar y Pete Robertson. Completa el cuarteto Freddie Cowan, hermano de uno de los componentes de The Horrors.

¿Estilo?
Están claramente encuadrados en el rock-indie, garage-rock y también se te antojará meterlo en el post-punk revival. De hecho, cuando empecé a escucharlos, creía estar ante una nueva generación de post-punk revival, pero con el paso de los años, veo que ninguna banda actual va por ese camino. Como ya dije hace poco, el post-punk revival está más que enterrado. Y esta década va a pasar sin que haya habido un movimiento que les suceda. No está siendo el siglo del rock, desde luego. Incluso dentro de esta banda asistimos a una decadencia, cada disco nuevo es peor que el anterior.

¿Álbumes?
-What did you expect from The Vaccines? (Columbia, 2011): si vas a escuchar algo de esta banda, que esa este álbum. Es más, no es necesario que escuches los demás. Es una joya atemporal, uno de los discos de la década y uno de los pocos donde no sobra absolutamente ninguna canción.



Empieza con la apabullantemente arrollada ‘Wreckin’ Bar’ que te transporta irremediablemente a cualquier bar londinense un viernes noche, quieres estar ahí. ‘If you wanna’ y ‘Post break-up sex’ se te meterán rápido en la cabeza con el ritmo frenético de guitarras presente en todo el álbum.  Fue precisamente con la demo de ‘If you wanna’ (la cual colgaron en YouTube) con la que consiguieron generar expectación. La revista Clash los alabó en un artículo y lograron agotar entradas en varios shows. A uno de esos, cuentan que asistió Alex Kapranos de Franz Ferdinand.

Caracteriza a este álbum ese sonido fresco, imperfecto, natural, que le da la sensación de no estar grabado fríamente en un estudio. Y es que sus limitaciones y frescura es lo que le dio a esta banda un toque diferente.

-Come of age (Columbia, 2012): un álbum mucho más calmado, con letras algo más existencialistas. Destacan ‘I always knew’, ‘Aftershave Ocean’ y ‘Teenage Icon’. No es un mal disco, pero pierden toda la frescura.

-English Graffiti (Columbia, 2015): comienza muy bien con ‘Handsome’: “lonely, bored and bad, thanks god I’m Handsome, so handsome”. Continúan con ‘Dream lover’ muy en la línea The Horrors. Más abajo, ‘20/20’ devuelve ritmo al álbum para perder fuelle con las pistas de la segunda parte.


¿Cómo les descubrí?
Si no recuerdo mal, fue una de las bandas que descubrí escuchando la extinta NME Radio. ¡Qué tiempos aquellos! Ahora no existe esta radio donde te encontrabas tantas joyas y, además, la NME va de mal en peor. Han pasado de ser una referencia en el mundo de la música a ser un magazine con “estilo, cine y música”. Llevando a su portada a Rihanna, o aún peor, Robert Pattinson. Sin comentarios.

Espero que con esta breve radiografía del artista te animes a seguirle los pasos, puedes mirar (y sobre todo escuchar) los videos que te adjunto a lo largo del artículo. Y, de paso, echar un ojo a sus redes sociales.

Sus redes sociales oficiales son:


“Los ocho más odiados”: ¿God bless the American Western y a Tarantino?

Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |


Se pueden decir muchas cosas sobre Quentin Tarantino, pero la verdad es que cada una de sus historias posee ciertos diálogos, personajes o situaciones que resultan memorables, que quedan impresos -inevitable y permanentemente- en el ser del cinéfilo contemporáneo y, al mismo tiempo, vuelven extrañamente divertido el ir al cine.

En su más reciente cinta, Tarantino explora los terrenos del minimalismo dramático, combinando la estética y esencia del american western con su particular y famoso estilo: seres deleznables carentes de moral; “choros” (soliloquios o diálogos) alargados que culminan con una profunda reflexión o en una  inexorable sentencia de muerte; constantes planos en los cuales la cámara se coloca en una posición de contrapicada y; excesivos litros de sangre.  En otras palabras, estamos ante la presencia de los ingredientes que mejor le hacen digestión al otrora enfant terrible de Hollywood, quien a principios de los años noventa sorprendió a propios y extraños con sus “Perros de Reserva” y su “Pulp Fiction”.

Luego entonces, “The hateful eight” puede catalogarse como una “Reservoir dogs” del oeste norteamericano, aunque carece de la redondez y contundencia del texto y de los personajes de ésta última. La interpretación de Jennifer Jason Leigh (cuyo papel le valió estar nominada al Oscar como Mejor Actriz Secundaria) es fantástica, sobresale -entre un reparto ecléctico y numeroso- por sus apreciables inflexiones de voz y por su imponente personalidad. No es ocioso señalar que Leigh debería ganar algún premio, obtener un reconocimiento, simplemente por haber soportado que le arrojaran a la cara diversas clases de porquería.

En esta ocasión, Tarantino emplea una constante locación (“La mercería de Minnie”) para materializar más de la mitad de su guión, mismo que se encuentra fragmentado en seis capítulos; otro elemento que se ha vuelto común en sus filmes.  Sin embargo, “The hateful eight” no cuenta con la agudeza argumental de otras obras del director estadounidense en cuestión, aunque su premisa no es del todo fallida o desechable. Entretiene, a medias, pero entretiene.

A manera de un “Clue” cinematográfico, de bandidos y justicieros, Tarantino intenta montar una especie de épica “gringa” para exponer los “valores” fundacionales de una nación mermada por su intolerancia o latente discriminación racial. Por esta razón, para hablar sobre esos temas, hace uso de los servicios de su actor fetiche, el afroestadounidense Samuel L. Jackson, a quien le otorgó un rol más que digno y convincente.

Las fallas más notables del relato de Quentin Tarantino se relacionan con cuestiones como una inexplicable voz en off, que aparece a la mitad de la historia sin ninguna explicación lógica (a menos que Tarantino esté homenajeando a alguna de sus cintas favoritas), con lo que se le resta eficiencia al lenguaje cinematográfico; una banda sonora escueta, compuesta por el legendario músico italiano Ennio Morricone (famoso por no haber ganado -todavía- algún premio en competencia de la Academia) y; una serie de personajes que no están a la altura de los demás (Michael Madsen, Bruce Dern y James Parks se sienten desperdiciados). 

En contraposición,  “The hateful eight” o “Los ocho más odiados” puede ser rescatable por cuatro aspectos fundamentales: los personajes de “Daisy” (Jennifer Jason leigh), como ya se mencionó anteriormente, así como el de “Oswaldo Mobray” (interpretado por el británico Tim Roth); el ingenioso detalle de la carta de Lincoln; la fotografía homogénea, pulcra y estilizada de Robert Richardson y; la anécdota de la gran black cock


En resumen, insisto, no es la mejor película de Tarantino, tampoco de las peores. Le falta la brillantez argumental de “Perros de Reserva” y “Pulp Fiction”; la elegancia de “Jackie Brown”; el asombroso nivel técnico de “Kill Bill”, pero posee un discurso más hilvanado que “Bastardos sin gloria” y “Django sin cadenas”. Podría haberse ganado un nada odioso 8 de calificación.   

  

“The Revenant”: destino a la deriva


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |



Seguramente, muchos se me van a ir a la yugular por lo que voy a escribir. "The Revenant", el nuevo metraje del realizador mexicano Alejandro González Iñárritu (y el más ambicioso), no me parece el mejor logrado de su filmografía, ni tampoco el que contenga la mejor actuación de la carrera de DiCaprio. Eso NO significa que se trate de una producción mala. Técnicamente es una obra muy valiosa. La grabación del sonido directo; el diseño de arte; el maquillaje y; los efectos visuales constituyen una meritoria pieza de entretenimiento. De hecho, en esta ocasión es cuando Iñárritu recurrió más al CGI. En "Birdman" ya había coqueteado con ello, y aquí lo utiliza como parte medular de su creación. ¿La escena del oso? Impecable. Asimismo, es prodigioso el plano secuencia del primer enfrentamiento entre la tribu de los blancos y una de las comunidades nativas.
 "The Revenant" parece tener ecos del cine de Terrence Malick; de Werner Herzog; del producto de Kevin Costner denominado "Danza con lobos"; y hasta del hilo conductor emocional de "Gladiador" (por la forma en que se nos presenta a la familia del protagonista). La segunda mitad goza de un mejor ritmo que la primera parte. La fotografía de Emmanuel Lubezki es impresionante (le puede valer su tercer Oscar consecutivo); las contrapicadas y planos abiertos de la naturaleza, con luz no artificial, hacen que se admire la misma con  respeto, deleite y sensibilidad.

Aunque Tom Hardy está cumplidor, su personaje en distintas partes peca de mala dicción y parece evocar el timbre de voz empleado para su rol de "Bane" (en "The dark Knight rises"). Algo falta en la construcción de su identidad. Por momentos representa, de manera convincente, a un psicópata fanático religioso, pero en otros instantes luce acartonado y raya en el estereotipo del antagonista malvado que sólo se mueve por mundanos intereses. Hardy es uno de los cinco nominados a Mejor Actor de Reparto en la 88va. edición de los premios Oscar. Luego entonces, hubiera preferido ver en su lugar a Benicio del Toro, ya que éste posee un mejor papel en el filme "Sicario", el cual desarrolla de mucho mejor manera, con mayor cantidad de matices, y también funge como una especie de antagonista. Pero es cuestión de gustos.

La interpretación de DiCaprio es regular. No se puede negar que tiene buenos momentos, pero el control que hace de su cuerpo herido no luce natural, se le percibe muy mecanizado. A su arrastre de piernas le hace falta mayor vigor y un mejor “feeling”, por lo que su actuación no es epidérmica. Lo mismo pasa con su conmoción ante la pérdida de un ser querido; no alcanza ese estallido emocional que produzca la asunción plena del personaje.

El misticismo que Iñárritu intenta imprimirle a su relato no llega a cuajar del todo. En distintos momentos lo olvida. Quizás ésto último es el mejor resumen de la falla de la película: “The Revenant” es una obra de momentos, no es un todo sólido. La parte conceptual no está al mismo nivel que la parte visual. Varios de los temas abordados o referenciados (genocidio; lo pequeño que es el ser humano ante el universo) pudieron ser más profundizados, ser exhibidos de manera memorable, pero el director mexicano desperdicia la oportunidad y opta por dejarlos a la deriva, al igual que el cruel destino de su personaje central.

Concussion: Will Smith vs la NFL



Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |


Llama la atención que la nueva película protagonizada por Will Smith -una de las estrellas afroestadounidenses más populares de Hollywood- no haya generado el “buzz” suficiente para ser tomada en cuenta tanto por la taquilla como por la crítica de su país.

En esta ocasión, la interpretación del actor proveniente de Filadelfia a duras penas logró un par de menciones en algunos círculos cinematográficos y una nominación a los Globos de Oro. Quizás esto último se deba al tema polémico que se toca en el film “Concussion” o “La verdad oculta” (según su bautizo latinoamericano), el cual narra la historia del médico africano Bennet Omalu, quien descubrió a partir de las investigaciones forenses una enfermedad que afecta exclusivamente a los jugadores de fútbol americano. Todo esto a causa de los constantes golpes que reciben durante los partidos. El hallazgo mencionado produjo de inmediato una reacción no grata entre los corporativos y grupos de doctores de la NFL, y desembocó en una campaña de desprestigios y amenazas en contra de Omalu.

Como se puede intuir, el argumento cuestiona al deporte más sagrado para la población de los Estados Unidos; aquel que privilegia el contacto fisico y que hace apología de cierto grado de violencia, aquel que también es un gran y redituable espectáculo; aquel que llega a convertirse en una religión. Por ende, objetarlo, criticarlo o debatirlo no es permisible para la mayoría de sus seguidores.

Justamente, el anterior punto es la mayor fortaleza de “Concussion”. El que aborde una arista poco conocida de uno de los deportes más llevados a las pantallas cinematográficas es algo que se agradece infinitamente. La segunda película dirigida por Peter Landesman (“Parkland”) se va desarrollando de manera interesante y amena y encuentra sus mayores virtudes en la interpretación de Will Smith y el trabajo de maquillaje.

La forma en que se introduce al personaje de Smith es acertada y nos devela a un tipo  inteligente, de métodos excéntricos, honesto y carismático. Además, Smith habla con un convincente acento extranjero, el de un hombre africano expresándose en inglés (algo que, por desgracia,  no será tan perceptible en las salas en las que la película sea exhibida doblada al español).

Hay que reconocer que Will Smith “pone toda la carne al asador” en su regreso a los largometrajes dramáticos de bajo presupuesto, y sostiene una historia que le otorga dos momentos inolvidables en su ya abultada trayectoria como histrión (atención con esa escena del hospital en que “Omalu” acompaña a su esposa).  

Sin embargo, “Concussion” no llega a ser una película redonda. Falla cuando incluye ciertos convencionalismos de los argumentos que versan sobre thrillers corporativos (por ejemplo, las llamadas telefónicas intimidatorias o el acecho de vehículos grises) y al desperdiciar parte de su elenco, el cual parece estar sólo de adorno (¿verdad, Luke Wilson?).

El crew de “Concussion” tiene nombres interesantes como Alec Baldwin, Albert Brooks, Eddie Marsan, David Morse (destacado en su actuación) o la actriz emergente Gugu Mbatha-Raw. En general, se trata de una cinta repleta de buen ritmo, con un protagónico fortísimo (que hace suspirar a más de una) y que intenta revelar uno de los elementos oscuros del deporte más visto por la sociedad gringa. Por último, tal vez el guión debió ser menos condescendiente con el espíritu del “american dream”, pero -insisto- se agradece que el tema del fútbol americano haya sido presentado desde otra línea argumental.

Seth MacFarlane: mucho más que un “family guy”


Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |



Probablemente en esta ocasión, el nombre de mi tan querida sección aquí en Sputnik, no vaya muy ad hoc con el artista del que voy a platicarles a continuación ya que es bastante joven, pero él es de esas viejas almas muy al estilo de la mía (o por lo menos de la que creo tener), así que no hay ningún problema de congruencia. En realidad no quisiera enfocarme demasiado a escribir sobre el actor, director, productor, cómico, escritor, ilustrador y actor de doblaje; más bien quiero escribir sobre el cantante, el amante del jazz y de las big band orchestra, el pianista, el fan número uno de Sinatra y Mancini y cuya película favorita es "The Sound of Music": Seth MacFarlane. Hablar acerca de Seth, es hablar sobre una de las mentes más brillantes y creativas en la industria del entretenimiento actual -no exagero- y honestamente no pude escoger a un mejor artista para iniciar el año. Si nunca habían escuchado sobre él o simplemente no lo ubican, mi pequeño enojo se ve eclipsado por mis enormes ganas de "presentárselos", así que pongan mucha, mucha atención.

"Algún día, voy a casarme con él", le dije a mi hermana hace un par de días mientras repasaba su biografía. Y no es broma; con toda sinceridad les puedo decir que estoy terriblemente enamorada de este hombre y que es una de mis personas favoritas en todo el mundo aunque no tenga el enorme placer de conocerlo personalmente y tal vez nunca suceda. Haciendo un cálculo aproximado, mi fanatismo por Seth MacFarlane y por su trabajo tiene ya más o menos unos diez años y les aseguro que durará toda mi vida. Gracias a las revueltas que causó la nueva película de Star Wars, decidimos mi cuñado y yo ver por cuarta/quinta ocasión los 3 capítulos de “Family Guy” (serie animada creada por MacFarlane) dedicados a esta franquicia cinematográfica y que en verdad son una obra maestra, no sólo porque están perfectamente ejecutados en términos visuales y sonoros, o porque el mismísimo George Lucas les haya cedido todos los permisos al ser un fan de la serie, sino porque literalmente no paras de reírte con todas y cada una de las estupideces que suceden durante el transcurso de 40 y pico minutos. Las referencias que hacen de la cultura pop, ¡son exquisitas! Confirmamos una vez más, la genialidad de Seth y de su equipo de trabajo. Si hay alguien en el mundo que entienda, admire y disfrute del humor negro, ácido, o.g.t, cruel y directo de MacFarlane, esa soy yo.

Como ya es mi estilo personal y para sentirme realmente inspirada, estoy escuchando el primer álbum de Seth llamado “Music is better than words” (excelente título, ¿no creen?), específicamente la canción “Nine O’clock” del musical “Take me along” de 1959. Ok, aquí es donde comienzo a reafirmar mi amor sincero por Seth y por las muchas cosas que tenemos en común: ¡ama los musicales! Por Dios, ¿a qué hombre le gustan los musicales? No que no los haya, pero simplemente es difícil encontrar uno. Bueno, pasando a otro tema, la historia de Seth Woodbury MacFarlane comienza hace unos cuarenta y dos años en Kent, Connecticut. Sus papás se conocieron en el bar donde su mamá trabajaba de mesera; su papá tocaba en una pequeña banda de música folk y se presentaban de vez en cuando en el bar. En una entrevista, Seth platicó que su mamá se comportó media groupie/stalker e investigó bien a su papá porque le gustó bastante; lo rastreó, se conocieron, salieron un par de veces, se casaron y ¡bum! unos cuatro años después nacieron Seth y su hermana Rachael. Más o menos las inquietudes artísticas de MacFarlane comenzaron a la tierna edad de dos años cuando, influenciado por las caricaturas exitosas de la época, constantemente dibujaba a personajes como Pedro Picapiedra y el Pájaro Loco. Tres años más tarde, empieza a dibujar sus propios “flip books” y, a la edad de vueve, consigue su primer trabajo por cinco dólares a la semana: la publicación de su propia tira cómica titulada “Walter Crouton” en el periódico local de Kent. Además de todo ello, Seth junto con su hermana, participaban en obras de teatro musical.



Aquí entre nos, una de las cosas que más me gusta de la historia de Seth, es que sus papás lo apoyaron al 100% en todo momento: le conseguían libros sobre animación, historietas, le compraron una cámara de 8mm cuando salió de la prepa para que “experimentara” un poco, sin dudarlo lo inscribieron a la Rhode Island School of Design y cuando les dijo que su tirada era trabajar en Disney, no se rieron de él, sino todo lo contrario. Obviamente también en la parte musical, sus papás fueron una fuerte inspiración para él; los discos que tocaban, la música que interpretaban, las clases de piano a las que probablemente lo inscribieron, etc. (o a lo mejor Seth es taaaan awesome, que aprendió solito). Hasta la primera vez que Seth probó la marihuana, fue en casa de sus papás, con sus papás y en pleno Thanksgiving. Sus papás me recuerdan mucho a los míos, en la parte del apoyo incondicional y la influencia musical, mas no en el de las drogas por supuesto.

La tesis de licenciatura de Seth, fue una animación llamada “The Life of Larry”, que sirvió de inspiración para luego crear la exitosísima “Family Guy” y que la FOX pudiera proponerle el piloto de la serie. Aunque antes de que eso sucediera, trabajó en los estudios Hanna-Barbera específicamente en caricaturas como “El laboratorio de Dexter”, “Vaca y Pollo”, “Yo la comadreja” y “Johnny Bravo”. Si tienen más o menos mi edad, seguramente las conocen perfectamente y las vieron recurrentemente durante su infancia. Después de estar un tiempo en ese estudio, se le presenta la oportunidad de hacer su propia serie animada y, como ya mencioné, FOX le da una oportunidad y un presupuesto de 50 mil dólares para producirla, cuando un piloto en animación cuesta alrededor de 1 millón de dólares, pero bueno. No hubo mejor sensación que darles una cachetada con guante blanco al hacerlo posible después de seis meses de arduo trabajo y que la compañía se animara a comprarla y producir muchos y muchos capítulos más, a pesar de sufrir varias cancelaciones. Seth se convirtió a la edad de 24 años, en el productor más joven en la televisión... joven y guapo jajaja ¡perdón! es que simplemente vean esa sonrisa, esa sonrisa es especial carajamadre.

Sé que les dije que no quería enfocarme demasiado en la vida de productor, ilustrador, actor director, cómico etc. de Seth (¡ja! vuelvo a enlistarlo todo para que les quede bien clarito lo polifacético de este hombre), pero es difícil no hacerlo cuando sus primeros y más grandes éxitos, han sido gracias a sus series y películas. Rápidamente les digo que, "Ted" y "A million ways to die in the west", son de esas películas que puedo ver mil veces y reírme otras mil de exactamente las mismas escenas y diálogos. Lo mismo pasa con “Family Guy”, “The Cleveland Show” y “American Dad”. Todas sus series y películas tienen ese humor tan característico de Seth que le ha valido a él y a su equipó un sinfín de demandas y reclamos por parte de varios grupos y organizaciones, pero que también les han otorgado muchos premios y reconocimientos. Así de polarizado es su trabajo: o lo amas, o lo odias. Yo lo amo, oooobviamente. Y por último no podía dejar de mencionar lo siguiente: Seth es tan fanático de Carl Sagan y toma a la ciencia tan en serio, que decidió co-producir un remake de la serie “Cosmos: a personal voyage” y lanzar una temporada con 13 episodios junto al astrofísico Neil deGrasse Tyson. Sigues acumulando puntos en mi corazón Seth…

No me había dado cuenta, pero casi de manera obsesiva, he estado escuchando durante los últimos 20 minutos la canción “Two sleepy people” que canta Seth junto a otra de mis consentidas: la maravillosa Norah Jones. Escrita en 1938 por Hoagy Carmichael y Frank Loesser, esta hermosísima canción ha tenido covers por un montón de fabulosos artistas, tales como Bing Crosby, Dean Martin, Sammy Davis Jr., Bob Hope, Carly Simon, etc. etc. etc. el caso es que, sin dudarlo, la mejor versión es la de MacFarlane con Jones. En serio. La calidez de sus voces, superan a la bellísima música que las acompaña. Además la dicción de ambos es espectacular, ni siquiera es necesario correr a buscar la letra en internet, así que escúchenla y enamórense de ella. Creo que está desbancando seriamente a "Because of you" de Tony Bennett en mi lista de canciones de ensueño... aún no me he puesto a pensar si eso es bueno o no...

MacFarlane tiene una voz asombrosa y prodigiosa, que le ha dado la oportunidad de doblar a más de 20 de sus personajes y que por supuesto, le da la capacidad de ser un excelente cantante. Como ya les dije, su dicción es prácticamente perfecta, lo que le ayuda a modular bastante bien; la voz es romántica, suave y bastante interesante. Ha trabajado con exitosos coaches vocales que a su vez han trabajado con artistas de la talla de Barbra Streisand, o sea que no les miento cuando digo que su calidad vocal es muy buena. En total tiene tres álbumes como solista:

1) “Music is better than words”, que fue lanzado en 2011. Tuvo un éxito moderado y recibió críticas bastante duras a mi parecer. Le aplauden la selección de canciones, que si bien sí forman parte del repertorio del Great American Songbook de los años 40s, 50s y 60s, y de musicales y películas de las mismas épocas, son canciones "poco conocidas" o tradicionales y que por lo tanto, le permiten a MacFarlane y a su productor Joel McNeely, explorar con nuevos arreglos encantadores. Algunas de esas canciones son "Anytime, anywhere", “The Night they invented Champagne”, “You and I”, “Laura”, "It's Anybody’s Spring”, “You’re the cream in my coffee”, “Something good” entre otras. Toda la lista de canciones en este álbum, fue escogida personalmente por Seth, así que los aplausos son dobles. Ahora lo que le critican entre otras cosas, es que no tuvo una propuesta diferente y por lo tanto nada nuevo que ofrecer más allá del hecho de querer preservar ese estilo de música y finalmente, el querer “imitar” a Sinatra así como cualquier otro cantante, de cualquier bar en cualquier hotel del mundo. Para empezar y finalizar, sus voces son claramente distintas. Punto. Ni siquiera hay comparación. Que uno de sus artistas favoritos sea Sinatra y que le haya querido hacer una especie de homenaje, es totalmente distinto. Cuando se le preguntó a Seth qué tipo de álbum quería grabar, de inmediato contestó: "uno al estilo Sinatra" y su sueño se le hizo realidad, BIG DEAL. ¿Quién no quisiera hacer lo mismo? Él pudo y el resultado en mi opinión, fue excelente. Para que le tengan más envidia, grabó en el mismo estudio (Capital Records) que la voz (Sinatra) e incluso utilizó el mismo micrófono que él. Sí, ese micrófono que fue su fiel aliado durante tanto tiempo y que le permitía a Frank lograr los efectos sonoros que tanto buscaba. Eres una leyenda Seth, así que olvídate de las críticas como siempre lo has hecho. ¡Ah! ¿Recuerdan en mi artículo anterior, cuando les dije que Sinatra hacía buen uso del departamento de arte para las portadas de sus discos? Pues, busquen la portada del disco de Seth…



2) “Holiday for Swing”, lanzado en septiembre de 2014 y disponible en CD, en vinil y en descargas digitales. Rara vez un álbum de navidad fracasa y este obviamente no lo hizo. El repertorio de canciones también es muy bueno y ligeramente variado de las canciones tradicionales navideñas. Nuevamente canta junto a Norah Jones y Sara Bareilles, y su productor sigue siendo Joel McNeely. Dicho compositor, es el encargado de crear partituras para películas y series de televisión, entre ellas las de MacFarlane, ya que son las únicas series animadas que cuentan con sus propias orquestas en vivo. ¿Ven? Seth es ambicioso y busca en todo momento la calidad en sus trabajos. ¿Mis canciones favoritas de este álbum? “What are you doing New Year’s Eve?”, “Let it snow”, “The Christmas Song”, “I’ll be home for Christmas” y “Baby it’s cold outside”, aunque mi versión favorita sigue siendo con Idina Menzel y Michael Bublé. Como dato adicional, la portada del álbum es de mis favoritas.

3) “No One Ever Tells You”, el más reciente de sus álbumes, lanzado el pasado octubre. Justo en estos momentos, me encuentro escuchando “It’s all right with me”, la canción no.5 de este disco y que es autoría de Cole Porter. Seth… ¿qué demonios intentas hacer? ¿Matarme de melancolía o algo así? Porter es el romántico por excelencia, pero la voz de MacFarlane en esta canción en particular, es básicamente sublime. Creerán que exagero con mis calificativos, pero les juro que no. Cabe mencionar que este álbum se grabó con una orquesta de 65 músicos que fueron seleccionados uno por uno. En una entrevista que dio a Stephen Colbert acerca de este álbum, Seth dijo que nuevamente quiso hacer una especie de homenaje a esas grabaciones de los años 50, sólo que con canciones un poco más obscuras que hablan acerca de la soledad, traiciones y cosas ligeramente más “lúgubres” y, sobre todo, canciones que no han sido regrabadas miles y miles de veces. “In the cover you seem like a cool guy” le dice Stephen, haciendo referencia al diseño de la portada del álbum, en donde también homenajea a Sinatra inspirándose en el álbum “In the wee small hours”. Él ama a Sinatra, yo amo a Sinatra… no sé exactamente por qué no estamos juntos, pero bueno. El punto es que tienen la obligación de escuchar este disco y disfrutar de canciones como “These foolish things”, “The one I love (belongs to somebody else”, “Only the lonely”, “Loss of love” y “I’ll only miss her when I think of her”. Ya le valió unas nominaciones al Grammy y espero con todo mi corazón que gane.





Francamente, podría escribir otras cinco hojas acerca de lo mucho que admiro a Seth y de lo mucho que disfruto su faceta como cantante/músico, porque si bien son muchos los artistas que tienen la posibilidad de grabar álbumes e irse de gira cuando sus carreras iniciales eran el cine, el teatro o la televisión, pocos son los que han logrado hacerlo con la enorme calidad y sentimiento con la que MacFarlane lo ha hecho. Es un claro amante de la música y tiene el talento de sobra para grabar las canciones que él quiera, cuando él quiera y con los arreglos que él quiera. ¿Algo que anotar en mi bucket list? Ir a un concierto de Seth MacFarlane. Espero que por lo menos a alguien, le haya entrado la curiosidad de ir a escuchar alguna de sus interpretaciones; no se van a arrepentir, se los aseguro. Iba a titular este artículo “Cásate conmigo Seth MacFarlane” pero ¿qué tal que un día lo lee y cree que sólo soy una fan desesperada? Así que mejor lo cambié, pero si pueden, ayúdenme a poner un par de veladoras para convertirme algún día en la Señora MacFarlane ¡plis!


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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!
 

Electropop puro y duro: Bravo Fisher!


Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García |





¿Quién es?
Tras Bravo Fisher! se esconde Guillermo Galguera, vallisoletano afincado en Madrid. En apenas tres años y dos álbumes, consiguió meterse en el bolsillo a un buen puñado de seguidores y críticos que le tenemos en nuestro top de artistas nacionales. En los próximos meses lanza su tercer álbum.

¿Estilo?
Pop electrónico puro y duro. En su primer álbum –en inglés- mucho más vitalista, en el segundo –en español- más intenso y atemporal. En cuanto a lo vocal, tonos muy agudos. Aún recuerdo la primera vez que puse a mi novio una de sus canciones y me dijo: ¿es una chica? Si le oyes sin verle, en algún momento puede dar la impresión, pero no es para tanto. Sólo una anécdota graciosa.

Creo que no es la primera vez que hablo de la dicción de los cantantes. A ver, es muy complicado que se te entienda todo en las canciones, pero llevo años escuchando ‘39’ y soy incapaz de entender el estribillo entero.

¿Álbumes?

-We were Overnighters (2012): un derroche de entusiasmo, alegría, color y ganas de comerse el mundo. Es lo que nos transmite con sus pegadizos temas electrónicos muy poperos. Para mí, la joya de la corona es ‘Go back to Spain’. Es escucharlo y ponerme de buen humor. Además el videoclip es otra joyita (os lo pongo por aquí abajo) y sale guapísimo. Me gustaba mucho más aquella estética, pero oye, para gustos, colores, y que el chico vaya como quiera.



También aquí encontramos su versión del ‘Video Games’ de Lana del Rey. Un auténtico bombazo de cover. Los sonidos techo y coloridos contrastan a la perfección con la melancólica letra. Una conjunción (la de letra triste-música alegre) que me encanta. Muy Fangoria.



-El Valle Invisible (Subterfuge Records, 2013): sin perder sus poderes techno, cambia algo el sonido con respecto a su anterior trabajo, metiendo sonidos más atemporales. Es un álbum más melancólico y profundo. Y ahora su estética está muy indie, bigotillo incluido. De este disco, me quedo con mi ‘Miradas’ y con ‘Por lo más oscuro, amanece’ y su -“No mires atrás, que sólo hay fantasmas / si los despiertas, te harán recordar”-.

-Solos (2016): para este año está previsto que vea la luz un nuevo álbum que, según él mismo, está influenciado por su última relación de pareja y su reciente ruptura. Versará sobre el estar solos.

¿Cómo le descubrí?
Escuchando uno de los podcast que hacía Nacho Canut (Alaska y Dinarama, Fangoria) para una radio. Recuerdo que Canut destacaba el hecho de que para tratarse de un chico joven, hacía una música como muy atemporal, como si fuese alguien mucho más mayor. Y desde entonces (2013, creo) le llevo siguiendo la pista a Bravo Fisher. Desde el primer tema suyo que escuché, me enganchó. Porque es el típico artista que tiene una onda concreta que va perfectamente con lo que sueles oír, y aunque haga cosas diferentes todo tiene un mismo “áurea”. Supongo que me entendéis y se os está viniendo a la cabeza artistas con los que os pasa esto. Por cierto, creo que en el mismo podcast es donde descubrí a Algora, del que os hablé en uno de mis artículos. Ya veis, Nacho Canut es una fuente inagotable de buenas recomendaciones.


Espero que con esta breve radiografía del artista te animes a seguirle los pasos, puedes mirar (y sobre todo escuchar) los videos que te adjunto a lo largo del artículo. Y, de paso, echar un ojo a las redes sociales de Bravo Fisher. Especialmente te recomiendo su Instagram, donde lo mismo te encuentras fotos de gatos, que de sesiones de grabación, que de apoyo a la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena. Encima el chico tiene buen gusto político.



Sus redes sociales oficiales son:

Sobre la censura en el siglo XXI



Venga y le cuento | Por Tuto Flores |


“Si tuviéramos que definir los pilares que sostienen la actualidad humana, tanto en un nivel cultural como práctico, tal vez lo más indicado sería referirnos a una terna de fenómenos o modelos que determinan, en buena medida, la existencia contemporánea: el sistema financiero, los medios, y la digitalización de la sociedad”. (Barros del Villar, 2013)

En relación a esta interpretación, sobre la forma como se desarrolla la sociedad actual y junto a esta la humanidad en tanto que especie, resulta pertinente concentrarnos, sobre el papel crucial que juegan los medios de comunicación, dentro de la configuración y la construcción de percepciones dentro y al interior de una sociedad. En efecto, una de las piezas cruciales, del actual sistema global en que tiene lugar la humanidad, son los medios de comunicación, debido en parte a que fungen como plataformas para la difusión de información.

No obstante surge un primer problema, que se deriva no tanto del papel real de los medios de comunicación, sino más bien, de aquellos usos, que se hacen de estos medios. Se habla en plural, dado que se trata aquí, de una multiplicidad de usos, que se deslindan de lo informativo y se acercan más, a procesos de manipulación mediática, de cobertura política, de publicidad paga y no de información objetiva. Desde los lugares comunes, siempre se ha afirmado que, el papel de los medios y su uso fidedigno, debe ser el de transmitir hechos, el de informar de manera veraz y objetiva, sin tomar posturas, ni partido ideológico de algún tipo. Para que la prensa, para que un medio de comunicación, resulte asertivo e imparcial, es condición sine qua non, desarrollar un trabajo de investigación sobre aquello que se pretende contar o describir. La información debe ser filtrada, tamizada y presentada al público, precisamente para enterarle de todo aquello que en su entorno acaece.

Pues bien, pese a que este es uno de los principios (entrega de información, veraz, imparcial y objetiva) bajo los cuales se rige el periodismo y que de hecho justifica el hacer periodístico en el mundo, en el estado de cosas, esto es, en la práctica del día a día, parece no cumplirse, o en el mejor de los casos, simplemente ha pasado a ser parte de un lineamiento conceptual, sobre cómo hacer periodismo. Es así como, nos encontramos, con casos puntuales, en los que el quehacer periodístico, se ve coaccionado; o reducido dentro de su propio campo de acción. La censura en el periodismo, no solo implica una restricción en términos de prohibición a los contenidos que pueden o no comunicarse, sino que también, supone una suerte de manipulación de los medios en beneficio de un interés privado. 

Censurar en la labor informativa, que supone hacer periodismo; no solo en cualquier región del mundo, a nivel nacional, o en el globo entero, se convierte en un acto deplorable y reprochable desde todo punto de vista, sino que atenta contra un derecho de corte natural, como lo es, el derecho a la libre expresión y conexo al mismo, atenta directamente contra el valor de la información, pues es preciso en un mundo globalizado e interconectado, el hallarnos debidamente informados. El caso específico, en cuanto a la censura periodística ha estado ligado desde siempre a temas de coyuntura política y en ese orden a intereses económicos de clases tradicionalmente dominantes, así; tal y como se señalaba al inicio de este texto, los medios se convierten entonces, en uno de los pilares de la sociedad actual y su misma estructura social, es moldeada y articulada según sea, el manejo que se dé a dichos medios y el uso que de los mismos se haga. (Acuña, 2013).

Cabe añadir finalmente, algunas reflexiones por parte del lingüista y filósofo contemporáneo Noam, Chomsky, a propósito de la censura y el control de los medios de comunicación; a este respecto señala Chomsky:

El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad. Permítaseme empezar contraponiendo dos conceptos distintos de democracia. Uno es el que nos lleva a afirmar que en una sociedad democrática, por un lado, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y, por otro, los medios de información son libres e imparciales. (Chomsky, 2007)





REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS)

ACUÑA RODRÍGUEZ, Olga. Censura de prensa en Colombia, 1949-1957. Proyecto de investigación “Elites, Empresarios y Movimientos sociales”; financiada por la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (Colombia). Historia Caribe - Volumen VIII N° 23 - Julio-Diciembre 2013 pp 241-267. (en línea). Disponible en: http://www.scielo.org.co/pdf/hisca/v8n23/v8n23a09.pdf
BARROS DEL VILLAR, Javier. ¿Quién es Douglas Rushkoff y por qué tal vez te convenga saberlo? (en línea). 2013. Disponible en: http://pijamasurf.com/2013/09/quien-es-douglas-rushkoff-y-por-que-tal-vez-te-convenga-saberlo/
CHOMSKY, Noam. El control de los medios de comunicación. Nota de opinión. 2007.  (en línea). Disponible en: http://www.voltairenet.org/article145977.html


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El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. @tuto201333



"La chica danesa": tortura y libertad


Reseñas de Marte | Por David Hernández |



El camino a la libertad parece estar lleno de obstáculos difíciles. A veces, pequeñas piedras se asoman en el camino, otro día se convierten en rocas imposibles de sortear, mientras se avanza, el relieve se vuelve complicado y parece que lo mejor es detenerse, en esos momentos solo existen dos posibilidades; rendirse y conformarse o seguir avanzando pese a todo, Lili Elbe ,interpretada por Eddie Redmayne, parece no conocer los obstáculos. 

Esta cinta de Tom Hopper, nos narra la historia de una pareja de pintores daneses: Einar y Gerda Wegener que en la decada de 1920, parecen tener una vida de pareja como cualquier otra, se dedican a hacer pinturas por encargo y acudir a eventos sociales mientras intentan tener un hijo. Un día Gerda le pide a Einar que le ayude a posar como mujer para un cuadro que tiene pendiente, sin saber que ese día nacería Lili, la mujer que vivía al interior de su esposo.

Eddie Redmayne, nos ofrece una gran actuación, parecida en el la idea a la entregada en su película anterior La teoría del todo, que lo hizo acreedor al Óscar como Mejor Actor Protagónico, una caracterización que se siente inocente y dolorosa, un encierro en un cuerpo que no le pertenece y que provoca un sufrimiento terrible, un personaje que recibe puñaladas en el alma, infringidas por una sociedad que no lo entiende.

Eddie Redmayne hace una interpretación fantástica, pero Alicia Vikander quien interpreta a Gerda Wegener no se queda atrás, su personaje es poseedor de una fuerza y potencia en cada escena, una mujer que no solo parece tener la batuta de la relación, si no también la fuerza que Einar necesita para encontrar su individualidad, poseedora de una compresión y ternura sin limites, es en todo momento un personaje admirable y fascinante, el casting es sin duda lo más sobresaliente de esta película, ambos actores se complementan y cuesta trabajo distinguir quién es el protagónico y quién el de reparto.

La producción es una exquisitez para el ojo, la recreación de Copenhague y París en los años 20 se siente real, conservadora y cosmopolita, cada toma en exteriores es una delicia visual, cada vestido, cada extra, cada florero y cada pieza está colocada de manera minuciosa, sin que haya una saturación de elementos que nos aleje de la historia, todo es muy sobrio, delicado y preciso. 

La fotografía de Danny Cohen es otra de sus virtudes, el concepto con el que trabajar no es cosa sencilla; traducir el encierro de Lili en el cuerpo de Einar, para lograrlo las tomas y el enfoque selectivos nos da una sensación de encierro, nos trasmite cierta angustia, cada plano aprovecha el gran trabajo de vestuario y diseño de producción para transmitir los sentimientos de la pareja retratada en su contexto.

La música es discreta pero bella, acentúa las partes más emotivas de la película sin caer en el embeleso de la época, no propone nada en términos de innovación pero funciona de buena manera al objetivo de la película, es tal vez su parte más conservadora.

Sin lugar a dudas The Danish Girl es una muy buena película, que merece la pena ver y discutir en una sobremesa, sus actuaciones, seguramente, darán de qué hablar en la tan sonada temporada de premios y significará la nominación al Óscar en al menos cuatro categorías: Mejor actor masculino, mejor actriz de reparto, mejor vestuario, y mejor película, es una de las imperdibles de este 2016.


La chica danesa (The Danish Girl, EUA, 2015)Dirige: Tom Hooper
Actúan: Eddie Redmayne, Alicia Vikander y Matthias Schoenaerts
Guion: Lucinda Coxon
Fotografía: Danny Cohen
Duración: 120 min.

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El autor: "Dedico mi tiempo a ser diseñador de medio tiempo, cinéfilo de tiempo completo y melómano de nacimiento, en mis ratos libres vuelo al espacio sideral." Twitter: @todometortura 

Jessica Jones o el retrato de una mujer violada


Reseñas de Marte | Por David Hernández |



@todometortura


Una violación en el cine o en las series de televisión no necesariamente tiene que ser como la entregada por Mónica Bellucci en Irreversible, no necesitamos esos grados de violencia explicita para sentir lo atroz de un acto como ese y entender sus consecuencias en la psique de los involucrados.

Es difícil imaginar una serie de acción vista desde un punto de vista femenino, siempre que pensamos en acción nos imaginamos a hombres esquivando balas, manejando coches a gran velocidad o luciendo sus mejores técnicas de artes marciales, colocar a una mujer en el lugar del protagonista, no sería hacer una versión femenina, para lograrlo se necesita crear un personaje con las características de la mujer contemporánea: una mujer independiente, exitosa, trabadora, que goza su sexualidad sin estar precisamente enamorada, etcétera .

Jessica Jones y su casi hermana Trish Walker son las que nos cuentan la historia en esta serie original de Netflix, ambas tienen algo en común, son mujeres que en algún momento de su vida fueron obligadas a hacer algo en contra de su voluntad. En la infancia ambas tuvieron que librarse del yugo de una madre que las explotaba y más tarde tuvieron que hacer frente al temible Killgrave, estas características nos entregan mujeres acostumbradas a luchar para conseguir su libertad y definir su individualidad, lejos del influjo de algún tercero.

En alguna parte de la obra, Jessica define a la violación como “algo que haces en contra de tu voluntad” y sin duda es el punto en el que le encuentro la mayor relevancia para con nuestra realidad. Desde que las mujeres han adquirido consciencia de la necesidad de equidad frente a los hombres, también se han dado cuenta de que las raíces de la desigualdad son profundas y a veces invisibles. Una de ellas radica en entender a la violación como un acto meramente sexual o de violencia explicita, la realidad es que solo se necesita obligar a cualquier persona a hacer algo que no quiere para violar su individualidad, en ese sentido estamos muy lejos de tener una sociedad libre de estas acciones. No sé si Jessica Jones pueda generar un cambio en la sociedad, pero que series como esta tengan ese concepto como motor, se me hace realmente  notable.

La protagonista y su hermana, viven con miedo a encontrarse de frente a su violador, su vida gira en torno a la creación de estrategias y formas que les permita quedar fuera de los alcances de Killgrave. Trish se entrena físicamente para combatir a cualquier sujeto que intente hacerle daño, mientras Jessica evita a toda costa enfrentarse a el.

Jessica es un personaje fascinante por muchas razones, es una mujer autónoma en todos los sentidos, desde temprana edad ha tenido que formarse fuera de las opiniones de su familia, ese segundo corte del cordón umbilical que determina definitivamente al ser individual que vive en ella, esa orfandad en la que es obligada por la vida la determina en muchos sentidos, se vuelve una mujer acostumbrada a luchar día a día para sobrevivir en ciudad tan complicada como Nueva York, y en un barrio tal peligroso como Hell´s Kitchen.






Nuestra protagonista también es una mujer atormentada por su pasado, ha tenido etapas muy difíciles en su vida, desde la perdida de sus padres, la adopción por parte de una mujer explotadora, hasta su encuentro con Killgrave, lo único bueno que parece haberle pasado es la adquisición de sus poderes, que a su vez son su principal arma para defenderse en su cotidianidad. La etapa más oscura de nuestra protagonista no es su dura infancia, si no, su encuentro con Killgrave, es decir la etapa en la que fue desprendida de su individualidad al ser obligada a hacer lo que no quería, la etapa en la que fue violada.

Killgrave es un villano fascinante por donde se le vea, bien logrado por David Tennant, quien no hace una actuación espectacular, pero si le alcanza para provocar ese miedo propio de su personaje y sus superpoderes. El poder de Killgrave por si mismo es una cosa terrible, tiene la capacidad de que cualquier persona que lo escuche obedezca sus ordenes sin reparar en consecuencias, al escucharlo las personas afectadas pierden el control por completo de su voluntad, son trasformadas en marionetas al servicio de este villano.

Jeryn Hogarth, una abogada para la que trabaja Jessica, es un personaje muy importante no solo cuenta con la experiencia y el poder judicial para meter a Killergrave tras las rejas, si no también agrega mucha tensión a las situaciones claves de la serie, dada su postura moral desde la cual toma decisiones, es un personaje impredecible, egoísta hasta cierto punto, aunque esto ultimo puede ser debatido.

El tono visual de esta serie no es muy distinto al de su hermana gemela Daredevil, el tono tal vez pertenece a Hell´s Kitchen, un lugar sombrío que nos recuerda al cine negro, en cualquiera de sus versiones temporales, no solo por la fotografía y sus personajes si no hasta por el tono detectivesco en el que se desenvuelven nuestras protagonistas.

Jessica Jones es también una serie detectivesca, en donde nuestra protagonista tiene que ir encontrando las pistas que la ayuden a descifrar el gran enigma que es su pasado, en particular el que compartió con Killgrave, y a su vez esas pistas le servirán para conocer a fondo su violador y a encontrar una manera de detenerlo por medio de las leyes en las que todavía confía.  

Es imposible hablar de esta serie sin pensar en el empoderamiento de las figuras femeninas en los medios audiovisuales que se ha suscitado en los últimos años. ¿Es una regla para los productos audiovisuales presentar figuras femeninas empoderadas? ¿Es una moda? ¿Qué tanto durará esta tendencia? Sin duda tener una serie en donde se puede sentir y experimentar el dolor que estás mujeres le tienen a su agresor, sin duda ayudará a entender un poco el porqué urge que todos pongamos un granito de arena en esta gran lucha por la equidad de genero.

La feminidad representada en los medios audiovisuales tiene sus propias narrativas, pero estás cambian conforme van cambiando los estereotipos, afortunadamente el estereotipo femenino ya no se parece nada al que teníamos en los años 70's en donde no sólo era bien vista la misoginia, si no, hasta aplaudida por las mismas mujeres, ojalá y sigamos por este camino, derrumbando paradigmas y buscando siempre un mundo más justo para todos los que habitamos en el el.



Jessica Jones(Estados Unidos, 2015)
Creador: Melissa Rosenberg
Actúan: Krysten Ritter, Jessica, Rachael Taylor y David Tennant
Fotografía: Manuel Billeter
Cadena: Netflix
Duración: 13 episodios, 50 min, cada uno.




El autor: "Dedico mi tiempo a ser diseñador de medio tiempo, cinéfilo de tiempo completo y melómano de nacimiento, en mis ratos libres vuelo al espacio sideral." Twitter: @todometortura

Lalo Tex dotó al rock mexicano de identidad


-Nos vamos a acordar de él… y seguido: Ricardo Bravo.
-Era una de las bandas que la gente más disfrutaba en vivo, entonces, eso es la gran herencia: la alegría que dejó al rock and roll: Chava Rock.


Por Luis Chimal y Alizbeth Mercado | Agencia N22 |

Lalo Tex, a quien conocíamos como “El muñeco mayor” se mudó de escenario esta madrugada. No sabemos cuál fue la causa de su deceso; sin embargo, la noticia no deja de ser triste para el mundo del rock mexicano.


Everardo Mújica formó junto a su hermano Chucho Tex y el baterista Alex Orozco la banda Tex Tex, que hace referencia a Texcoco (poblado ubicado al nororiente de la Ciudad de México) donde se formó la banda con la intención de hacer rock en español.


La idea de crear un producto original no quedó sólo en la música, ya que la banda tenía toda una identidad que se sustentaba en su estética (vestían con sombrero y botas al estilo “norteño”) y en su humor.


Para el periodista musical, Chava Rock, una aportación muy interesante de Tex Tex fue una búsqueda de identidad dentro del rock mexicano.


“Había mexicanismos muy claros como Maldita Vecindad por ejemplo, pero Tex Tex iba más allá de estas referencias de la época de oro del cine. Tex Tex se fue a un sector más 'de campo', por eso salían a los conciertos vestidos como si fueran a tocar otro género musical. Esta unión de culturas era interesante porque en los primeros conciertos, la gente los veía y decía ‘Ay! Van a tocar canciones de Los Bukis’ pero después se sorprendían y les gustaba, así fueron ganando popularidad”.


“Lalo Tex fue un personaje que reunió lo que eran los grandes cómicos de la carpa y eso lo trajo al escenario del rock, era de los pocos músicos que se mantenían arriba del escenario y siempre brindaba algo jocoso para poder levantar el ánimo del público.


Él construyó un personaje al cual pudo ironizar, al final era ‘El muñeco’ y decía que era más guapo que Ricky Martin, la gente siempre se lo celebraba”, comentó Chava Rock.


En 1989 Tex Tex presentó su demo Toque mágico y un año después lanzan Perdidos, con el que ganaron en los Premios Nuestro Rock, como Mejor Canción del Año y se lanzaron directo a la internacionalización.


“Te vas acordar de mí”, “Me dijiste”, “Súbete al tren” y “La calle 16” son algunos de los éxitos de este grupo que este año celebra tres décadas de carrera ininterrumpida.




El grupo tenía preparados para este año una serie de conciertos para celebrar su aniversario, y para muestra de lo que querían hacer, se presentaron hace poco en el Centro Nacional de las Artes, en el marco de la Feria internacional del Libro Infantil y Juvenil. Cecilia Toussaint, Rubén de Café Tacvba, Ricardo Ochoa, Pato Machete y Alfonso André fueron los invitados especiales en ese evento.


Ricardo Bravo, periodista y crítico musical, piensa en Lalo como “una persona que siempre tenía una sonrisa en la cara, era una persona de esas que no pasan desapercibidas cuando convives con ellos porque era muy jocoso, muy bromista, muy ocurrente y eso generaba un ambiente muy grato cuando uno compartía cualquier cosa con él”.


Y recuerda que siempre fue una persona sencilla, sin importar el éxito que tuvo la banda en los años noventa, cuando la compañía disquera BMG Arriola los invitó a ser parte de su catálogo y sus canciones se escuchaban en la radio.


“Sin lugar a dudas, Tex Tex siempre con la conducción de Lalo, fue uno de los grupos que logró trascender las fronteras de su género y en ese sentido, aquellos que logran eso es porque tiene una calidad muy específica o una propuesta que va más allá del circulo donde inicialmente se movía que era el rock urbano”.


El hecho de pertenecer a una disquera y a la vez ser el adalid del “rock urbano” podría significar (quizá) una contradicción para los puristas; sin embargo, “la banda nunca vio (a Tex Tex) traicionar este vínculo, porque ellos entendieron que su música tenía que llegar a otro tipo de públicos, tenía la calidad y Lalo era un guitarrista con una personalidad muy específica, con un nivel de ejecución por arriba de la media (que era el rock urbano) y obviamente la voz y la presencia marcaba una diferencia bastante substancial con respecto a otras bandas”.


Cuando me hicieron llegar su primer disco, ya tenían esa chispa que los iba a caracterizar y pues es una pérdida lamentable, porque no sólo en el caso del rock urbano, sino en el rock mexicano, necesitamos de este tipo de personajes que tengan una personalidad y labrar carreras de largo aliento, de las cuales escaseamos bastante. Hay personajes que surgen y no logran tener esta consistencia que los pueda identificar, agregó Bravo.


“En general ellos se movieron siempre con sus propios recursos y yo creo que eso deja una enseñanza que se puede construir una carrera desde la autogestión sin esperar que alguien haga algo por ti”, concluyó.




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