Star Wars VII o The Force Awakens



'La Fuerza Emerge' será el título del Episodio VII de la saga más exitosa en la historia del cine: Star Wars. Hace unas horas fue dado a conocer el nombre oficial de la nueva entrega interestelar que será estrenada en diciembre de 2015 y que en esta ocasión rodará a cargo del productor y director J.J. Abrams, creador de series como 'Lost' y 'Alias'.

También se ha dado a conocer que el reparto incluirá caras nuevas y a algunos clásicos de la primera saga, con actores como John Boyega, Daisy Ridley, Oscar Isaac, Andy Serkis, Harrison Ford -obviamente-, Domhall Gleeson, Lupita Nyong'o, Gwendoline Christie, Adam Driver, Carrie Fisher, Mark Hamill, Max von Sydow, Anthony Daniels, Peter Mayhew y Kenny Baker, entre otros. Se sabe que la historia transcurrirá 30 años después de 'El Retorno del Jedi'.

Después de algunos contratiempos, el libreto final fue responsabilidad del mismo Abrams en colaboración con Lawrence Kasdan (guionista de 'El Retorno del Jedi' y 'El Imperio Contraataca'). Como era de esperarse, la música correrá a cargo del multipremiado compositor John Towner Williams.

Todo indica que la apuesta de Disney es reescribir Star Wars, por lo que ya han firmado al director Rian Johnson (Looper, 2012) para dirigir los episodios VIII y IX. Roguemos a la Estrella de la Muerte que no lo echen todo a perder.


Poesía: Escafandra [y otros artilugios]

ESCAFANDRA [y otros artilugios]-
Por Israel Miranda-


I

Verbalicé mi tristeza, la retorcí, la analicé.
Escarbé en mi ego, en el espejo,
en todo lo que (supuestamente) soy
y lo que en verdad necesito.

Evité hablarte.
Evité también morir de desconsuelo.

Me enfado conmigo.
En verdad quiero salir de esto –pienso–
sentirme menos triste.
Pero no puedo y
estoy tan cansado.

(Disloco la poca cordura que me queda)

¿Qué tan profundo se puede caer?
Supongo que esto, de alguna forma, debe terminar.
Jamás volveré a ser el mismo, lo sabemos.

Maldigo tu buena suerte, después de todo,
no estarás aquí para ver las ruinas,
los vestigios del naufragio.

Cobro (de vez en cuando) cierta fuerza, cierto coraje.
Me engaño pensando que te odio.

Me percato del absurdo y sonrío.

II

Todos abandonen el barco,  mujeres primero –pienso–
Que la banda deje de tocar y se pongan sus chalecos salvavidas.
No hay tiempo para ser heroicos, sólo queda un bote.
Mientras tanto, las ratas pueden tomar por asalto el comedor,
que nada se desperdicie.

Todos abandonen el barco, antes de que el agua les cubra los zapatos,
podrían arruinarse y no llegar íntegros al baile del fin del mundo.

Pongamos en los altavoces una selección de bonitas melodías,
sofoquemos los gritos de auxilio
con alguna canción que nos hable de amor.
No queremos que nuestra conciencia
nos traicione una de estas noches,
cuando el frío es intenso,
y empecemos a odiar a la gente que tenemos al lado
y le destrocemos la cara con una sartén.

No queremos nada que nos recuerde
que sobrevivimos a un accidente desafortunado.
Esas memorias no son buenas mientras empujamos un columpio,
o conducimos a gran velocidad.

Pongamos en los altavoces canciones de amor,
pero del bonito.
No queremos deprimir a los futuros náufragos.
Podrían venirles recuerdos tristísimos.
Se sentarían a babor,
o a estribor
o donde sea
y esperarían a que el mar
resuelva sus penas. No,
queremos que la mayoría sobreviva.

Así que, por favor, todos abandonen el barco,
las colas en los supermercados aún los necesitan
y la televisión todavía transmite lindas golosinas.

Todos abandonen el barco,
aún están a tiempo para llegar a la última función,
y hoy regalan chocolates en la compra de un supercombo.

Abandonen el barco,
pues la felicidad espera desnuda
en una habitación desordenada. Dispuesta,
y suele aburrirse pronto
y largarse con el primer sujeto crediticio.

Abandonen el barco,
de eso depende el sosiego de sus almas,
la tranquilidad de la quincena
y una comida en restaurante Italiano.

Todos abandonen el barco,
pues pronto se llenará de fantasmas mutilados
que comerán y beberán de nuestra tristeza
y nos obligaran a habitar
dentro de una ridícula escafandra.

Abandonen el barco,
pues pronto no habrá más que oscuridad.

Abandonen el barco antes de que empiece a cantarles
mi canción favorita,
lo lamentarán, se los aseguro.

Todos abandonen el barco,
antes de que empiece a recitarles
unos bonitos poemas,
antes de que les cuente la historia más fantástica.

Todos abandonen el barco
y lleven suficientes provisiones.
El camino a casa es largo.

Abandonen el barco,
salten,
naden,
aférrense a un trozo de madera
o a un recuerdo tibio.

Abandonen el barco,
mujeres (principalmente mujeres) primero,
aquí sólo hay instrumentos de tortura unitalla,
así que más vale apresurarse.

Todos abandonen el barco,
que el semen de los ahogados
no fecunda más que nonatos.

Todos abandonen el barco,
salvo aquellos que crean que todo está perdido.

(Repaso lo que escribo.
Algún día reiré a solas)

III

Sé algunas cosas,
como que no soy (tan) mal tipo,
no soy tan aburrido, ni tan estúpido.
Sé (también) que mi casa necesita (ya) una limpieza.
Ordenar mi habitación.
Sé, por ejemplo,
una infinita cantidad de cosas inútiles
(nombres de actores, datos absurdos,
letras de canciones románticas)
Sé que pronto será tiempo de inscribirse
a algún curso sabatino,
o al gimnasio,
o a reducir el peso.

Sé que pronto será menester reunirse con algunos amigos
para que me recuerden que, en algún tiempo,
el sol salía más seguido.

Lo que no sé es qué hacer contigo, con tu recuerdo.
No sé qué hacer cada día a las once de la noche
(al terminar el noticiero).
No sé qué hacer para que nadie
me pregunte por tí y desate mi tristeza.
(Pensé en colgarme un letrero de
Favor de NO preguntar por Claudia,
pero creo que no daría resultado)

A pesar de lo que parezca,
del desvelo,
de la abulia,
estoy más tranquilo.

(Lo que sí sé es que ya son las tres de la mañana y debo,
como todas las noches, librar una batalla contra el insomnio)

Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 48 páginas. -AGOTADO-

Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 
48 páginas. -AGOTADO-

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Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.

Deep Purple sigue siendo la banda más ruidosa del mundo

Por Juan Pablo Proal-

En la década de los setenta, el libro de récords Guinness catalogó a Deep Purple como “la banda más ruidosa del planeta”. Hoy, 40 años después y con sus integrantes instalados en la llamada tercera edad, el grupo no defrauda su reputación.

Ayer su potentísimo sonido eléctrico martilló los oídos de sus incondicionales seguidores que acudieron a la Arena Ciudad de México. Deep Purple no decepcionó a quienes querían ver a una de las bandas más pesadas en la historia, pionera en el hard rock y el heavy metal.

Solos de guitarra chillantes, tan veloces que la mirada no alcanza a codificarlos; gritos que harían que tu vecino tocara la puerta de tu casa exigiéndote bajar el volumen del estéreo; una batería tan ruidosa como el tiroteo más largo de una película de acción hollywoodense. Una verdadera banda de rock, de las de antes, de las legendarias.

Muchos van solos al concierto. Es el caso de Humberto, contador jubilado de 62 años de edad. Se enteró dos días antes de la presentación de Deep Purple, sus amigos, que también son fieles roqueros, no pudieron acompañarlo por trabajo. Tampoco su hija, ahora dedicada a su vida de casada. Pero él no quería pagar el precio de perderse a un grupo que escucha desde finales de los sesenta. “Cada año vienen menos”, lamenta en referencia a que sus bandas favoritas poco a poco comienzan a desvanecerse.

Las mujeres escasean entre los asistentes, las poquitas que se ven acompañan a sus parejas, como Flor, bailadora de música tropical que no quiso dejar solo a su esposo, Óscar, un chofer que ahorró durante dos meses para poder pagar los boletos. Los padres de Óscar le prohibieron el rock: “Me decían que me iba a volver rebelde por escuchar esa música”.

— ¿Y sí?
— Sí, un poco –reconoce con orgullo-.
— ¿El rock lo cambió?
— Sí, forma parte de mi vida.
— ¿Le gustan los grupos de ahora?
— No, yo pienso que para todo hay un tiempo, el mío fue aquél.

La mayoría de los 8 mil 45 asistentes –cifra oficial brindada por los organizadores- ronda los cuarenta, cincuenta, sesenta e incluso setenta años de edad. Pero también hay algunos adolescentes, ataviados como el clásico roquero: melena, chamarra de piel, playera negra de alguna banda clásica y mirada de renegado.

Entre estos nuevos seguidores de Deep Purple está Luis, estudiante de Ciencias de la Informática del Instituto Politécnico Nacional. A sus padres no les gusta que escuche rock, menos que tenga la greña larga. “Mi papá me dijo: ‘pareces niña’”. El rock aún tiene significado en algunos adolescentes: El puente para rebelarse a las leyes de casa.

Deep Purple hizo lo que sólo una banda de rock legendaria puede: Exhibir su virtuosismo. El escenario fue sobrio. No hubo diablos inflables, ni pirotécnica ni muchos menos sus integrantes se desnudaron al estilo de la estrella de pop de moda. Tampoco pasaron la bandera de México por sus nalgas.

No, lo suyo es demostrar que son verdaderos músicos. Ian Paice, el baterista y único integrante que ha estado desde el nacimiento del grupo, en 1968, zarandeó su batería hasta poner de pie a los asistentes. Steve Morse mostró por qué se ha impuesto en los registros como uno de los guitarristas más completos en la historia del rock. Pero si alguien asombró es Don Airey, el tecladista que reemplazó a Jon Lord, uno de los pilares del grupo, muerto de cáncer hace dos años.

En su solo, Airey pasó por Chopin, el Jarabe Tapatío, el Himno Nacional Mexicano, bluses y psicodelia.

Deep Purple, una de las bandas más productivas en la historia del rock, interpretó temas de su más reciente disco, Now What?, de 2013, entre ellas Après vous y Vincent Price. Las canciones nuevas, repletas de rock duro y velocidad, fueron bien acogidas entre sus seguidores; sin embargo, lo que realmente los llevó a niveles de euforia fueron las piezas viejitas.

En Smoke on the Water el vocalista Ian Gillan tuvo que dejarle a los seguidores los coros, ante lo ensordecedor de su participación. No fue menor la embriaguez de los fans con los clásicos Mule, Space Truckin, Hush, Strange Kind of Woman y Black Night. El único himno que faltó fue Highway Star, que los asistentes pidieron con insistencia.

En una entrevista concedida semanas antes, Ian Gillan se quejaba de que en sus conciertos muchos se quedaban sentados. Un hombre de 69 años de edad que pasa más de la mitad del año de gira por todo el mundo bien puede reprocharle eso a sus fans. No obstante, el concierto de ayer no fue reflejo de esa pasividad. La mayoría pasó la noche parada sobre sus asientos, bailando como sólo los roqueros saben: con desparpajada torpeza arrítmica.

El grupo tocó una hora con cuarenta y cinco minutos. A las 23:15 horas las luces artificiales de la Arena Ciudad de México se prendieron para enceguecer temporalmente a los asistentes. Los anuncios de Elektra, Banco Azteca y las empresas del Grupo Salinas se proyectaban por doquier.

Afuera del recinto muchos usuarios se peleaban con taxistas que querían cobrar 350 pesos por un trayecto a la delegación Benito Juárez. La mayoría optó por el Metro. Los vagones semivacíos fueron ocupados por sesenteros que iban con jóvenes que parecían ser sus sobrinos, familias completas que no paraban de hablar del virtuosismo de Deep Purple.

En una esquina un hombre canoso con traje se aflojó las cuerdas de sus zapatos y se durmió. En sus manos cargaba tazas, fotografías y recuerdos del grupo inglés. Junto a él, un señor de bigote entrecano y rostro arrugado les cuenta a dos jovencitos de coleta que compraba sus discos en una tiendita y los cuidaba con celo. Les habla de cómo oía por horas a Grand Funk y a los Doors, de cómo el gobierno inventó la tenencia para financiar los Juegos Olímpicos del 68 (aunque en realidad el impuesto fue incluido por primera vez en La Ley de Ingresos de la Federación de 1962). Los chavos lo escuchan sin interrupciones, con la inocente curiosidad del discípulo.
 
 
 
 
@juanpabloproal Periodista, escritor. Publica en . Autor de los libros Voy a morir, la biografía de José Cruz (Lectorum) y Vivir en el cuerpo equivocado (UANL)
 
 

Letrinas: Fragmentos I



Fragmentos I-
Por Alex Castillo-

Las mariposas vuelan mientras beso al colibrí. Me vino un recuerdo, un pulso eléctrico cerebral que detonó mis sentidos. 

Soy el lector de almas, escucho el sonido de tu corazón, hice una canción y la canté todo el día; estoy empapado en rojo carmesí. Hay un fuego ardiendo en mi espíritu y apagarlo es imposible. Escribo tu nombre con rosas, pétalos, espinas y raíces; y en las nubes cargadas miro tu reflejo que se abalanza. 

Luciérnaga, faro, antorcha mía, no me falles porque mi esperanza es tu estela de luz. Puedes apostar todas tus inversiones, pero el cielo susurra nuestros caminos. Me quedé con tus suspiros y yo te regalo mil flores, mientras la lluvia pellizca mi piel y  tu sonrisa dibuja un cometa en la faz de tu rostro. 

Respiración, temblor y las miradas hablando por nosotros. El colibrí aleteando, regalándome la vibración de su sonido, tengo dos mil razones para estar aquí y en un minuto me derrito en el hedor del ambiente.

Viento, lluvia, bichillos ¿luna en cuarto menguante?; soy el lector de almas, entre ellas la tuya.


Camaradas cosmonautas de cuatro y más patas


Laika en un sello de Hungría. Fuente: wikipedia



Contrariamente a lo que muchos piensan, Laika no fue la primera en surcar los cielos rumbo al Espacio, pero sí fue el primer animal en pasearse por donde lo haría Gagarin cuatro años más tarde: la órbita. 

El honor de ser los primeros soviéticos en llegar al Espacio, aunque no orbitar, le corresponde a los perros Tsygan y Dezik en 1951. De hecho, éstos fueron los primeros organismos vivos superiores que fueron recuperados con éxito tras el viaje. Pero la hegemonía de los perros espaciales fue rota por Marfusa en 1959, el primer conejo en ir al Espacio. A partir de ahí, la Unión Soviética hizo volar ratones, monos (como ya hacía EE UU), ranas, e incluso cerdos de Guinea. 

Pero a este punto, cabría entender la razón por la cual estos seres vivos han sido los fieles compañeros del ser humano en la expansión de sus fronteras. 

Cuando los primeros automóviles comenzaban a tomar las calles eran numerosos los artículos publicados en periódicos en los que se alertaba de lo peligrosa que podía ser  para el organismo humano una velocidad superior a los 20 Km/h. Al fin y al cabo, en aquel momento no había muchas posibilidades de experimentar con velocidades superiores… y poder contarlo. 

En los comienzos de la era espacial sucedía lo mismo. Por un lado, se disponía de los medios para poder llegar al espacio pero por el otro, se desconocían los efectos sobre el organismo de un entorno nunca antes visitado y, de ser nocivo, las acciones necesarias para mitigarlo. 

Es así como nació la Bioastronáutica, un área que investiga numerosos aspectos relacionados con la Biología, el comportamiento y la Medicina tanto de seres humanos como otros organismos durante un viaje espacial. En esta área entraría el diseño de las cargas útiles, hábitats espaciales y sistemas de soporte vital. En otras palabras, la Bioastronáutica persigue el hacer posible y mejorar las condiciones de vida en el Espacio. 

 Módulo de soporte vital canino perteneciente a las misiones soviéticas. Fuente: Wikipedia
Y es que orbitar alrededor de lo que Tsiolkovski calificaba como “la cuna de la Humanidad” (y de la cual deberíamos salir) puede suponer una actividad de riesgo. A día de hoy sabemos que la microgravedad provoca males tan dispares como pérdida de masa muscular/ósea, mareos graves y alteración de la visión. Y esto no es nada comparado con una sobreexposición a la radiación proveniente del Espacio. 
Pero claro, los efectos antes mencionados son conocidos a posteriori. Por lo tanto, y desde el primer momento, la cosmonáutica decidió abordar el desconocimiento de las condiciones de 'allá arriba' a través de los denominados organismos modelo. 

Esta línea de trabajo se había iniciado a mediados del siglo XIX gracias al trabajo de Darwin y Mendel. Básicamente, se trata de escoger un determinado organismo que posea algún sistema común con el humano y que por tanto pueda ser objeto de estudio en las condiciones deseadas. 
 
Por ejemplo, los perros han sido desde siempre muy importantes porque su sistema cardiovascular y respiratorio son similares al nuestro. Los ratones permiten un estudio orientado a la musculatura. Por otro lado, los gatos responden a una línea de trabajo más neurofisiológica. 

El uso de organismos modelo permite no solamente un mayor conocimiento del funcionamiento del cuerpo humano, sino que además permite conocer más de los propios organismos empleados. Por ejemplo, Arabella y Anita fueron en 1973 las primeras tripulantes arácnidas del Skylab (el primo estadounidense de la Mir). 

Al principio de su estancia sufrían de la misma desorientación que el resto de los seres vivos que llegan a un entorno de microgravedad, y por tanto tejían sus telarañas siguiendo patrones totalmente aleatorios. Tras el proceso de adaptación que duró unos pocos días, sus telas volvían a ser perfectas pero con una peculiaridad, las arañas habían adaptado los ángulos y el grosor acordes a la nueva gravedad.

 
La araña Arabella a “sus labores”. Fuente: NASA

Como curiosidad, la Estación Espacial Internacional también ha hospedado a una pareja de arañas en 2008, las cuales tuvieron en jaque a la tripulación porque se escaparon de su contenedor. Afortunadamente pudieron ser recuperadas sin mayor problema, provocando eso sí alguna que otra broma relacionada con la saga de Alien. 

Volviendo a los perros, éstos eran los preferidos por los entrenadores de cosmonautas. Habitualmente los perros callejeros eran los más indicados, ya que su dureza les permitía aguantar las inclemencias del viaje espacial. Su entrenamiento consistía en ir reduciendo el tamaño de la jaula hasta que llegaran koa sentirse a gusto (si esa podía ser la definición correcta) en el módulo diseñado específicamente para ellos.


Pero además, los perros son los que más reconocimiento se han llevado y han protagonizando historias de lo más peculiares. 

Ahí está la historia de Damka y Krasavka, cuyo vuelo en 1960 se vio truncado por un fallo en la última fase del cohete. Su cápsula aterrizó en un lugar bastante inaccesible y a temperaturas extremas. 

 Serguéi Koroliov, padre del programa espacial soviético, con uno de sus cosmonautas, fue un ingeniero y diseñador de cohetes durante la carrera espacial. Fuente: NASA
Cuando el equipo de rescate llegó ya se había hecho de noche, no teniendo luz para desactivar el mecanismo de autodestrucción que detonaba a las 60 horas (no olvidemos que la Guerra Fría estaba en su apogeo). Pudiendo abandonar el lugar para evitar sufrir las bajas temperaturas (-45ºC), el equipo decidió dar una oportunidad a los tripulantes, que no habían dado signos de vida, y esperaron a la mañana siguiente. 

El premio llegó en forma de ladridos y lametazos. Después de volver sanas y salvas a Moscú envueltas en innumerables pieles de oveja, Krasavka fue inmediatamente adoptada por Oleg Gazenko, el principal investigador del área de animales cosmonautas. 

De hecho, fue el mismo Gazenko el que en una rueda de prensa en 1998 expresó su gran pesar por la pérdida de Laika, ya que “lo aprendido gracias a ella jamás pudo justificar su muerte”.

 
Belka, perro cosmonauta soviético en el museo de la cosmonáutica. Fuente: wikipedia / Pretenderrs

Incluso la descendencia de estos cosmonautas caninos dio bastante que hablar, puesto que Pushinka, hija de Strelka (toda una heroína que pasó un día en el Espacio en 1960) y Pushok (campeón de los experimentos en tierra) fue llevada por Jrushchov a la Casa Blanca. Allí surgió el romance entre ella y Charlie, el perro de Caroline Kennedy, teniendo una serie de cachorros que todavía viven a día de hoy. 
Pero Strelka alimentó más todavía la iconografía soviética, puesto que su gesta al lado de Belka dio la idea para una película de animación rusa estrenada en 2010, cuya versión completa está enlazada al final de este artículo. 

A día de hoy, “nuestros compañeros en la Creación” siguen jugando un papel muy importante en la exploración del Espacio. Sirva como ejemplo las misiones rusas Bion-M, que recogen el testigo de unas similares de la Unión Soviética. El primer “biosatélite” de esta serie fue lanzado en abril del año pasado y estuvo un mes orbitando. 


Creo que en el futuro que sería imposible imaginar una colonia humana en otro planeta sin contar con la inestimable compañía de los descendientes de aquellos que aún de pequeño tamaño, nos hicieron llegar tan lejos. ¿Quién sabe? Quizás dentro de bastantes años incluso versiones modificadas genéticamente del gato noruego de los bosques (que resistan más bajas temperaturas todavía) y con el pertinente sistema de respiración se dediquen a mirar con curiosidad cierto “punto azul pálido” desde algún montículo de la región de Tharsis, en Marte. 

Esto será una de las señales inequívocas de que la Humanidad está lista para dar otro gran salto, pero siempre junto a nuestros camaradas cosmonautas de cuatro y más patas.

'JOHN WICK' Y 'H2O MX': Una ficción dónde se patean traseros y un documental dónde se patean conciencias





Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-


Se trata de dos producciones tan disímiles entre sí, no solamente debido a su género, sino también por sus objetivos para con el espectador. Mientras que “John Wick” busca el mero entretenimiento, con un largometraje que versa sobre el camino de venganza que emprende un asesino a sueldo, viudo, para redimir el último regalo que le entregó su esposa, “H2O MX” busca indagar sobre las causas y consecuencias relacionadas con el mal aprovechamiento y distribución del agua potable en una localidad tan caótica como lo es la ciudad de México. La primera pertenece al ámbito de las películas comerciales y la segunda se relaciona con el circuito del cine de arte o independiente.

¿La apreciación de Cinetiketas?

John Wick”, ópera prima de David Leitch  y Chad Stahelski, con guión del también debutante Derek Kolstad, es la nueva película protagonizada por Keanu Reeves, quien busca regresar a sus éxitos de acción tales como “Speed” y “Matrix”. La cinta ha cosechado gran apoyo de los críticos del vecino país del norte debido a que “nutre” su argumento con elementos de autoparodia. No se toma tan en serio a pesar de su solemne inicio, ya que poco a poco los detalles cómicos en su guión van esparciéndose al mismo ritmo en el que su protagonista (el John Wick de Keanu Reeves)  se va “despachando” a sus enemigos.

Contiene buenas “puntadas” y correctas actuaciones. En lo particular, destaco a Willem Dafoe (“Spiderman”, “Anticristo”) y Michael Nyqvist (trilogía “Millenium: Los hombres que no amaban a las mujeres”). El primero se desmarca de los roles a los que nos tiene acostumbrados, mientras que el segundo borda un antagonista algo caricaturizado pero sarcástico, patán,  tremendamente egoísta y con las necesarias dosis de humor en su figura.
  
La producción es modesta -a pesar de sus frecuentes escenas de acción- pero entretenida. Posee algunas fallas en las coreografías de algunas peleas y cae en errores comunes del género (como que los “malos” vayan atacando uno por uno al antihéroe) pero contiene una buena edición sonora. Sencillamente, dominguera.

 
Por otro lado, solamente en exhibiciones especiales dentro de las salas de cine de arte, se encuentra el nuevo documental de Lorenzo Hagerman (“0.56% ¿Qué le pasó a México?”) en colaboración con José Cohen, H2O MX. Aunque realmente la producción y dirección corresponden más al segundo que al primero.

Se trata de un trabajo imperdible, de primer nivel, que destaca por su gran trabajo de investigación científica y ciudadana. Es impresionante descubrir, gracias a esta pieza cinematográfica, todo aquello que se relaciona con la mala sustentabilidad del agua en la denominada la ciudad más importante de nuestro país.

Los testimonios, audios, entrevistas e imágenes que se presentan dotan de una narrativa veraz, dinámica e impactante a este trabajo documental. Todo esto sobresale debido al magnífico montaje existente, dentro del cual parece no sobrar o faltar nada, ya que todo lo que se cuenta es de suma importancia.

Referente al trabajo de fotografía, el documental posee gran calidad gracias a que proyecta diversas tomas aéreas de enorme espectacularidad que denotan un majestuoso trabajo de producción. Sobresalen, además, aquellos emplazamientos en cámara lenta que se hacen al elemento agua en sus diferentes estados de contaminación.

H2O MX también arriesga y agrada más al no sólo quedar en la investigación y la información didáctica. Es un trabajo punzante, que denuncia pero también documenta alternativas de solución para el problema del agua en un país en el cual, por desgracia doble, se contaminan inconsciente y monstruosamente los mantos acuíferos y, adicionalmente, se carece de una cultura del aprovechamiento del agua de lluvia.

Se trata de una pieza ciudadana que deberían ver los políticos de este país, los cuales no se interesan en lo más mínimo en los problemas de sustentabilidad ambiental que aquejan al que también es su hogar, el planeta. Uno de los mejores trabajos, tanto a nivel nacional como internacional, que se han estrenado este año. Imperdible.
  

CalaverAGS Music Festival apuesta por el talento hidrocálido

 
Por Pato Avendaño-

Hace unos días fue presentado oficialmente el cartel oficial del CalaverAGS Music Festival que se llevará a cabo el  día 1 de noviembre en el Foro del Lago (Expoplaza) en Aguascalientes y en donde destaca la participación de 'Resorte' banda mexiquense medio metalera-hiphopera con casi veinte años de trayectoria musical y que está estrenando su nuevo material.

A Resorte se le suma lo mejor del rock, reggae y hip-hop de la escena hidrocálida con bandas y exponentes de la talla de The Wolf and the Deer, Tequila Speedway, Mata la Bacha, Mexica Clika Dub Mc's, Nation of Animals, Soy Suspenso, José Octavio I, Reacta, Diluvio y Walden.

De acuerdo con los organizadores, el evento es para todas las edades y habrá acceso a partir de las 13 horas; además contará con zona de alimentos y bebidas, y mercancía oficial de las bandas. El festival en su primera edición, se une al resto de las festividades mortuarias en la ciudad y tiene la finalidad de dar a conocer lo que se está haciendo en Aguascalientes en materia musical.

Puedes adquirir tus boletos en preventa en diversos puntos de la ciudad en $120 devaluados pesos y el día del evento en $150.

Apoya a tu banda local desde la cuna hasta la sepultura. Allá nos vemos.




Somos América Aguascalientes; reseña fotográfica


Fotos: Aldo Correa

Aquí te dejamos los mejores momentos del Festival Somos América Aguascalientes del pasado 25 de octubre en la Megavelaria, y con la participación de A Band of Bitches, Los Amigos Invisibles, Julieta Venegas, Kinky, Panteón Rococó, Los Tigres del Norte y Molotov -en ese orden-. En breve estaremos subiendo material multimedia de las conferencias de prensa y videos de algunas rolas. ¡Chida la banda!


El Juez: Veredicto, a medio gas


Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

Robert Downey Jr. intenta dejar, por un momento, a su personaje de Iron Man, al protagonizar “The Judge”, que es la historia sobre un abogado exitoso (el propio Downey Jr.), a punto de divorciarse, que debe regresar a su lugar de origen, Indiana, por el fallecimiento de su madre. A su retorno se encuentra con su padre, al cual no le dirige la palabra desde hace mucho tiempo, pero una jugada del destino obligará a ambos a replantear su relación. 

Se trata de una película dirigida por David Dobkin, quien se ha distinguido por realizar comedias de gran éxito taquillero como “The wedding crashers” (2005); comedias con un gran elenco y que poseen un poco más que argumentos comunes como “Fred Claus” (2007) y; comedias de medio pelo como “The change-up” (2011) o “Shanghai Knights” (2003).  De hecho, “The Judge” (“El juez”, por su título en español) podría considerarse su primer drama en toda la extensión de la palabra.

La cinta tiene sus buenos momentos y funciona mejor cuando afloran los diálogos más descarnados y directos. Sin embargo, parece que muchas escenas que la integran son puestas con el único objetivo de manipular a la audiencia; a veces ello funciona; otras, no tanto. 

Siempre quedará la duda de cómo hubiera interpretado Jack Nicholson el papel que aquí es personificado por Robert Duvall. Los rumores señalan que Robert Downey Jr. intentó convencer a Nicholson de salir de su exilio actoral, para así interpretar el personaje de su padre en esta historia. Aunque, centrándonos en lo hecho por Duvall, no hay nada que reclamarle. Brilla en varias escenas y es más que convincente. Son tres los momentos que podrían otorgarle una nominación al Oscar como Mejor Actor Secundario a dicho actor: su escena en la bañera; uno de sus momentos durante el estrado (en el clímax del juicio) y; una caracterización hacia el final del metraje.

Respecto a Robert Downey Jr., se puede decir que su actuación queda en un buen intento por despegarse de su Hombre de Hierro, pero no logra ir más allá de lo que ya se le ha visto en otras ocasiones, porque todavía existen ecos de ese hombre engreído y ególatra que han distinguido a sus últimos roles. Lástima, porque es un actor con gran capacidad y más talento que el promedio.

En cuanto a la fotografía, realizada por Janusz Kaminski, cinefotógrafo de cabecera de Steven Spielberg, existe un trabajo muy destacable al presentar un fondo deslavado en varias de las secuencias, el cual sirve para reproducir la sensación de un recuerdo lejano o de un sueño frustrado del personaje central.

Finalmente, el ritmo de la historia es mejor a partir de la segunda parte de la misma, ya que al principio se percibe una narrativa atropellada con un montaje lleno de disolvencias, el cual fácilmente pudo pertenecer a cualquiera de esas películas familiares que exhiben en exceso en el canal de cable Hallmark. En resumen, “The judge” se inscribe en ese grupo de cintas de mediano entretenimiento, que bien pueden distraerte un par de horas en las salas de cine o con las que no pasaría  nada si no tuvieras la oportunidad de verlas. La elección y el veredicto final dependen del gusto de cada espectador.

'La Dictadura Perfecta' de Luis Estrada: ¿Una película no tan perfecta?


Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

Si algo ha caracterizado al más reciente ciclo de las películas del guionista, productor y realizador mexicano, Luis Estrada (“La Ley de Herodes”; “Un mundo maravilloso”; “El Infierno”) es su devoción a la sátira política y cierto compromiso con la denuncia social. Estos elementos son puestos nuevamente en acción dentro de su último proyecto cinematográfico denominado “La Dictadura Perfecta”, el cual tiene la peculiaridad de reunir a su histrión "fetiche", Damián Alcázar, con varios actores de gran talento dentro del séptimo arte nacional (Joaquín Cosío, Salvador Sánchez, Gustavo Sánchez Parra, María Rojo, Sonia Couoh) y con caras muy conocidas dentro del mundo de la televisión mexicana (Alfonso Herrera, Silvia Navarro, Sergio Mayer, Oswaldo Benavides).

¿El resultado? Depende según las expectativas de cada espectador. Hay quien puede catalogarla como la cinta más frívola y comercial de Luis Estrada, debido a tanto rostro televisivo incluido en su casting, pero ello más bien parece un objetivo claro, una estrategia voluntaria del director, motivado por el deseo de querer contarle al pueblo mexicano (muchas veces ciego devoto de ese medio, al que han otorgado un lugar santificado dentro de sus cotidianidades, llamado televisor) un argumento más "digerible" sobre el teje y maneje de la televisión, así como del amasiato de ésta con el poder político nacional, narrado a través de varios de los rostros populares que mejor dimensionan y representan a ese mundo. Dicha estrategia pudiera funcionar; eso lo sabremos cuando conozcamos los primeros resultados en taquilla de la película pero, sobre todo, cuando sepamos de las primeras reflexiones en masa respecto a la cinta en cuestión.

Ahora bien, en cuanto a narrativa argumental y visual, la película de Estrada parece tener algunas fallas. Entiendo el formato televisivo que le quiere otorgar a su historia (más si se trata sobre una sátira sobre la también llamada “caja idiota”) pero, después de una hora de recorrido, el relato parece decaer en comparación con su ritmo inicial. Tiene algunos buenos diálogos y momentos, pero el clímax se prolonga demasiado al centrar gran parte de su texto en todo el "teatrito" que monta una televisora (a través de una de sus productores personificados por Alfonso Herrera) para desviar la atención de una comunidad respecto a los excesos y abusos que ha cometido su gobernante.

Además, existen algunos rompimientos de los ejes narrativos, o como diría un buen amigo cinefotógrafo, se puede percibir la presencia de unos “puntos de fuga” que transmiten una sensación de falla en el emplazamiento de las cámaras, cosa que termina por distraer o confundir la atención del espectador. Me parece algo extraño, sobre todo viniendo de la lente del fotógrafo español Javier Aguirresarobe, “arquitecto visual” de maravillosas historias como “Mar adentro”; “Los otros” (éstas dos de Alejandro Amenábar) o; “Hable con ella” (de Pedro Almodóvar). Sin embargo, en escenas construidas con poca luz, el uso de la lente me parece más que adecuado, tal es el caso del entorno generado para el lugar donde viven unos secuestradores o la plaza donde un político de oposición lleva a cabo su mitin.

En cuanto a la dirección de arte, existe una buena selección de locaciones o de recreación de ciertos espacios, como en el caso del Congreso Local, en el cual tienen lugar algunas de las secuencias que servirán como detonador de algunos de los mejores giros y encuentros argumentales de la cinta.

Finalmente, en el plano actoral, Alfonso Herrera y Oswaldo Benavides, parecen tener en sus manos algunos de los mejores personajes de sus carreras, al caracterizar a un productor televisivo ambicioso y a un reportero ególatra y sin escrúpulos, respectivamente, pero sus limitadas capacidades interpretativas no les permiten sacarles el mayor “jugo” posible a sus roles. Pudieron hacer algo memorable pero terminan desaprovechando la oportunidad. Habrá que preguntarles si existió cierta responsabilidad de parte del realizador o toda es culpa del CEA. Por su parte, Silvia Navarro no ofrece nada fuera de lo ordinario de sus roles televisivos, pero tal parece que esa era la idea de su aparición.

Los que sí destacan, como de costumbre, son los grandes lobos de mar del séptimo arte nacional: Alcázar es sutil con su “Carmelo Vargas”, un burócrata político de medio pelo, vil y agreste, que “brilla” sobre todo en los momentos más cínicos de su personaje (mención aparte la forma en cómo se conmueve al presenciar su telenovela favorita); Joaquín Cosío hace una extraordinaria labor al desmarcarse de sus acostumbrados villanos y construir desde lo tenue a un diputado idealista, opositor al protagonista de Damián Alcázar, pero con algunas contradicciones y muchísimos matices dentro de su rol (no en vano el nombre de su personaje “Agustín Morales”) y; Salvador Sánchez es muy convincente como el líder de unos secuestradores.

Se podría decir que “La Dictadura Perfecta” de Luis Estrada es una cinta regular, con buenos apuntes y alusiones a la situación política-social que atraviesa actualmente nuestro país (quien conozca del asunto puede encontrar hasta ecos del ex Secretario de Seguridad Pública Federal o “súper policía”, Genaro García Luna, en el personaje de Dagoberto Gama); en la cual los partidos políticos son desde hace tiempo una sátira trágica de sí mismos; con su buena dosis de burla y crítica a uno de los más influyentes medios de comunicación (como lo es la televisión); pero que falla en su ejecución (se sentía más fluida y dinámica la narrativa argumental de “La ley de Herodes” o la de “El Infierno”).

El final parece extenderse demasiado, pero su tono pesimista (¿o duramente realista?) consolida un poco las intenciones de su realizador: vivimos dentro de una dictadura perfecta, que simula a veces ser una democracia, donde las vueltas que da la política y los poderes fácticos terminan por dejar, por desgracia, en el mismo lugar de siempre, a los mismos hombres que han mal movido los hilos de esta nación.


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