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Letrinas: El invasor de sueños

Por Tuto Flórez | Viernes 13 de noviembre del año 2020, trato de correr por el pasillo del apartamento, pero siento como si todo el cuerpo se hubiese vuelto exageradamente pesado.

04 diciembre 2015

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Pirotecnia Verbal | Por Tuto Flórez |



Viernes 13 de noviembre del año 2020, trato de correr por el pasillo del apartamento, pero siento como si todo el cuerpo se hubiese vuelto exageradamente pesado, intento saltar para llegar hasta la ventana y de repente todo el piso sobre mis pies comienza a ondular. Es muy extraño, pero todo el lugar ha adquirido una apariencia acuosa, las paredes, los cuadros sobre las paredes, el reloj del pasillo y hasta los bordes de cada puerta han comenzado a derretirse.


Se escucha un fuerte sonido y al acercarme a la ventana que da hacia la calle, sólo puedo observar bolas gigantescas de fuego que atraviesan los cielos, estoy en un piso alto, tan alto, que al observar hacia abajo, mi vista se pierde sin llegar a poder visualizar suelo firme, ¿en dónde estoy? ¿qué es este lugar? ¿y esos sonidos?

Carter, Carter… Carter; se te hace tarde, es la casera del viejo edificio que ahora recuerdo perfectamente sólo tiene cuatro pisos y el cual yo habito. Específicamente vivo en un segundo piso.  Mi nombre es Carter Branch y soy un simple diseñador gráfico, trabajo para la compañía Talladega Sports y hoy 12 de noviembre me encuentro en el año 2015, todo esto lo sé, porque verifico en el reloj digital que reposa junto a la mesa de la cama. Un sueño, siempre tengo el mismo sueño, desde hace ya tres años, no sé si se trata del final de algo, si es el apocalipsis, pero sueño exactamente lo mismo. 

Siempre el mismo sueño, hasta que soy arrancado con fuerza de ese extraño mundo onírico que suelo habitar. Es un sueño recurrente de tono dramático y apocalíptico, pero nadie más lo sabe. Algo curioso es que en el sueño, siempre una voz me llama, una voz que parece provenir de uno de los cuartos de aquel extraño departamento, pero justo cuando voy a averiguar de qué se trata me despierto. No sé por qué, ha aumentado la cantidad de veces que tengo el mismo sueño, sobre todo en lo corrido de este último año. 


Pero acaso podría ser una advertencia, en cuyo caso, ¿advertencia de qué o para qué?

Visito una página de internet cuyo título resulta macabro, en donde en letras góticas mayúsculas se lee perfectamente: "ANTES DEL FIN"; la página más que un blog de teorías conspirativas, sólo enlaza noticias de medios oficiales y alternativos, cúmulos y cúmulos de datos, de información y contra información, que es cruzada y gestionada y presentada en notas breves, como si de señales del final de la existencia humana se tratase. Esas notas, lo que reflejan son señales de los tiempos en que nos hallamos, no hay nada allí que realmente no este aconteciendo y esto es lo que más me perturba.

Crisis financiera global, desplome bursátil, proliferación de grupos terroristas, tensión geopolítica, alardes de un conflicto bélico de proporciones mundiales, donde las potencias globales y las potencias regionales se alían para aniquilarse unos a otros. Descomposición social, local, regional y mundial, donde el epítome de su expresión es la intolerancia, el racismo, el clasismo, el irrespeto al pluralismo y la diferencia que encarna cada individuo. Me declaro laico a mis 33 años, pero aún así, a veces cuestiono la ausencia de una entidad suprema, que redireccione el curso de acción que está tomando el mundo. Estamos en un punto de no retorno, donde la insensibilidad por todos esos temas se torna criminal, el odio, la indiferencia y la apatía, son la marca de la bestia. Pero no de una bestia en abstracto, de una bestia que sirve como mito fundacional a religiones monoteístas, sino más bien, hablo de la bestia que cada uno de nosotros llevamos dentro, del mal que encarnamos y que nos empeñamos en no desechar.

Acaso será que mis sueños, se han convertido en una suerte de revelaciones, estaré llegando a un estado de psicosis. Como quiera que sea hoy es sábado, son las 11 y 33 pm y me he obligado a no despertarme. Alisto un frasco de somníferos, me asomo por la ventana, de mi pequeño departamento, todo luce en calma. 


Una extraña calma...

Viernes 13 de noviembre del año 2020,(estoy observando de nuevo el almanaque que esta frente a la pared derecha, de este apartamento soñado) trato de correr por el pasillo del apartamento, de nuevo la sensación de pesadez, intento saltar para llegar hasta la ventana y de repente todo el piso sobre mis pies comienza a ondular. Es muy extraño, pero todo el lugar ha adquirido una apariencia acuosa, las paredes, los cuadros sobre las paredes, el reloj del pasillo y hasta los bordes de cada puerta han comenzado a derretirse.
Se escucha un fuerte sonido y al acercarme a la ventana sólo puedo observar bolas gigantescas de fuego que atraviesan los cielos, estoy en un piso alto, tan alto, que al observar hacia abajo, mi vista se pierde sin llegar a poder visualizar suelo firme, ¿en dónde estoy? ¿qué es este lugar? ¿y esos sonidos?

Carter, Carter... Carter, esta vez soy consciente, estoy de nuevo soñando, ahora sé que estoy soñando no tengo duda de ello, observo mis manos con total claridad por primera vez. Se cuela entonces, la voz desde uno de los cuartos, llamándome de nuevo por mi nombre,  Carter, Carter... Carter.


Me devuelvo por el pasillo, hasta que me encuentro con el último cuarto, giro lentamente la perilla de la puerta y me quedo paralizado. Sobre una silla, sentado estoy yo, soy yo mismo. Es una réplica exacta de quien soy. Mi doble hace un ademan con la mano y me pide que cierre la puerta y me siente frente a él.

¿Quién eres? Yo soy Carter Branch, contesta asertivo el doble. Le miró fijamente, empiezo a preocuparme, no sé cómo explicarlo, pero quien considero que es un doble, luce no sólo exactamente igual a mí en cada pequeño detalle, sino que además, se ve y se percibe mucho más real que yo. Debe ser, porque estoy en sus dominios. No es ese mi mundo, allí no pertenezco. Entonces ocurre lo impensado, como si de un telepata se tratase, me dice directamente, sin articular palabra o gesto alguno:

Ya deja de invadir mis sueños. Me quedo petrificado y siento como las gotas de sudor empiezan a inundar mi cuerpo, trato de replicar algo, pero no puedo. El doble me mira y lentamente me explica: esto no es un sueño. Yo soy real y tú solo una copia, un invasor de sueños. Tu mundo no existe es irreal, y este lugar, este tiempo y este momento son todo lo que tengo, estamos en el año 2020 y justo hoy 13 de noviembre, se ha desatado un nueva guerra mundial. No sé si será el final, pero esto se ha convertido en mi realidad. Eres tú quien entra a mi mundo, cuando me acuesto cada noche y me prometes un pasado o un presente (2015), donde todo es diferente, donde la guerra es sólo una posibilidad que a veces pareciera un tanto lejana. Por eso te he permitido vivir tanto tiempo a través de mis propios sueños. Pero hoy esto llega a su final. Adiós invasor de sueños. Hoy muero y con mi deceso tu final es inevitable.


Nunca más, despierto…


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El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. @tuto201333
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