CalaverAGS Music Festival apuesta por el talento hidrocálido

 
Por Pato Avendaño-

Hace unos días fue presentado oficialmente el cartel oficial del CalaverAGS Music Festival que se llevará a cabo el  día 1 de noviembre en el Foro del Lago (Expoplaza) en Aguascalientes y en donde destaca la participación de 'Resorte' banda mexiquense medio metalera-hiphopera con casi veinte años de trayectoria musical y que está estrenando su nuevo material.

A Resorte se le suma lo mejor del rock, reggae y hip-hop de la escena hidrocálida con bandas y exponentes de la talla de The Wolf and the Deer, Tequila Speedway, Mata la Bacha, Mexica Clika Dub Mc's, Nation of Animals, Soy Suspenso, José Octavio I, Reacta, Diluvio y Walden.

De acuerdo con los organizadores, el evento es para todas las edades y habrá acceso a partir de las 13 horas; además contará con zona de alimentos y bebidas, y mercancía oficial de las bandas. El festival en su primera edición, se une al resto de las festividades mortuarias en la ciudad y tiene la finalidad de dar a conocer lo que se está haciendo en Aguascalientes en materia musical.

Puedes adquirir tus boletos en preventa en diversos puntos de la ciudad en $120 devaluados pesos y el día del evento en $150.

Apoya a tu banda local desde la cuna hasta la sepultura. Allá nos vemos.




Somos América Aguascalientes; reseña fotográfica


Fotos: Aldo Correa

Aquí te dejamos los mejores momentos del Festival Somos América Aguascalientes del pasado 25 de octubre en la Megavelaria, y con la participación de A Band of Bitches, Los Amigos Invisibles, Julieta Venegas, Kinky, Panteón Rococó, Los Tigres del Norte y Molotov -en ese orden-. En breve estaremos subiendo material multimedia de las conferencias de prensa y videos de algunas rolas. ¡Chida la banda!


El Juez: Veredicto, a medio gas


Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

Robert Downey Jr. intenta dejar, por un momento, a su personaje de Iron Man, al protagonizar “The Judge”, que es la historia sobre un abogado exitoso (el propio Downey Jr.), a punto de divorciarse, que debe regresar a su lugar de origen, Indiana, por el fallecimiento de su madre. A su retorno se encuentra con su padre, al cual no le dirige la palabra desde hace mucho tiempo, pero una jugada del destino obligará a ambos a replantear su relación. 

Se trata de una película dirigida por David Dobkin, quien se ha distinguido por realizar comedias de gran éxito taquillero como “The wedding crashers” (2005); comedias con un gran elenco y que poseen un poco más que argumentos comunes como “Fred Claus” (2007) y; comedias de medio pelo como “The change-up” (2011) o “Shanghai Knights” (2003).  De hecho, “The Judge” (“El juez”, por su título en español) podría considerarse su primer drama en toda la extensión de la palabra.

La cinta tiene sus buenos momentos y funciona mejor cuando afloran los diálogos más descarnados y directos. Sin embargo, parece que muchas escenas que la integran son puestas con el único objetivo de manipular a la audiencia; a veces ello funciona; otras, no tanto. 

Siempre quedará la duda de cómo hubiera interpretado Jack Nicholson el papel que aquí es personificado por Robert Duvall. Los rumores señalan que Robert Downey Jr. intentó convencer a Nicholson de salir de su exilio actoral, para así interpretar el personaje de su padre en esta historia. Aunque, centrándonos en lo hecho por Duvall, no hay nada que reclamarle. Brilla en varias escenas y es más que convincente. Son tres los momentos que podrían otorgarle una nominación al Oscar como Mejor Actor Secundario a dicho actor: su escena en la bañera; uno de sus momentos durante el estrado (en el clímax del juicio) y; una caracterización hacia el final del metraje.

Respecto a Robert Downey Jr., se puede decir que su actuación queda en un buen intento por despegarse de su Hombre de Hierro, pero no logra ir más allá de lo que ya se le ha visto en otras ocasiones, porque todavía existen ecos de ese hombre engreído y ególatra que han distinguido a sus últimos roles. Lástima, porque es un actor con gran capacidad y más talento que el promedio.

En cuanto a la fotografía, realizada por Janusz Kaminski, cinefotógrafo de cabecera de Steven Spielberg, existe un trabajo muy destacable al presentar un fondo deslavado en varias de las secuencias, el cual sirve para reproducir la sensación de un recuerdo lejano o de un sueño frustrado del personaje central.

Finalmente, el ritmo de la historia es mejor a partir de la segunda parte de la misma, ya que al principio se percibe una narrativa atropellada con un montaje lleno de disolvencias, el cual fácilmente pudo pertenecer a cualquiera de esas películas familiares que exhiben en exceso en el canal de cable Hallmark. En resumen, “The judge” se inscribe en ese grupo de cintas de mediano entretenimiento, que bien pueden distraerte un par de horas en las salas de cine o con las que no pasaría  nada si no tuvieras la oportunidad de verlas. La elección y el veredicto final dependen del gusto de cada espectador.

'La Dictadura Perfecta' de Luis Estrada: ¿Una película no tan perfecta?


Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-

Si algo ha caracterizado al más reciente ciclo de las películas del guionista, productor y realizador mexicano, Luis Estrada (“La Ley de Herodes”; “Un mundo maravilloso”; “El Infierno”) es su devoción a la sátira política y cierto compromiso con la denuncia social. Estos elementos son puestos nuevamente en acción dentro de su último proyecto cinematográfico denominado “La Dictadura Perfecta”, el cual tiene la peculiaridad de reunir a su histrión "fetiche", Damián Alcázar, con varios actores de gran talento dentro del séptimo arte nacional (Joaquín Cosío, Salvador Sánchez, Gustavo Sánchez Parra, María Rojo, Sonia Couoh) y con caras muy conocidas dentro del mundo de la televisión mexicana (Alfonso Herrera, Silvia Navarro, Sergio Mayer, Oswaldo Benavides).

¿El resultado? Depende según las expectativas de cada espectador. Hay quien puede catalogarla como la cinta más frívola y comercial de Luis Estrada, debido a tanto rostro televisivo incluido en su casting, pero ello más bien parece un objetivo claro, una estrategia voluntaria del director, motivado por el deseo de querer contarle al pueblo mexicano (muchas veces ciego devoto de ese medio, al que han otorgado un lugar santificado dentro de sus cotidianidades, llamado televisor) un argumento más "digerible" sobre el teje y maneje de la televisión, así como del amasiato de ésta con el poder político nacional, narrado a través de varios de los rostros populares que mejor dimensionan y representan a ese mundo. Dicha estrategia pudiera funcionar; eso lo sabremos cuando conozcamos los primeros resultados en taquilla de la película pero, sobre todo, cuando sepamos de las primeras reflexiones en masa respecto a la cinta en cuestión.

Ahora bien, en cuanto a narrativa argumental y visual, la película de Estrada parece tener algunas fallas. Entiendo el formato televisivo que le quiere otorgar a su historia (más si se trata sobre una sátira sobre la también llamada “caja idiota”) pero, después de una hora de recorrido, el relato parece decaer en comparación con su ritmo inicial. Tiene algunos buenos diálogos y momentos, pero el clímax se prolonga demasiado al centrar gran parte de su texto en todo el "teatrito" que monta una televisora (a través de una de sus productores personificados por Alfonso Herrera) para desviar la atención de una comunidad respecto a los excesos y abusos que ha cometido su gobernante.

Además, existen algunos rompimientos de los ejes narrativos, o como diría un buen amigo cinefotógrafo, se puede percibir la presencia de unos “puntos de fuga” que transmiten una sensación de falla en el emplazamiento de las cámaras, cosa que termina por distraer o confundir la atención del espectador. Me parece algo extraño, sobre todo viniendo de la lente del fotógrafo español Javier Aguirresarobe, “arquitecto visual” de maravillosas historias como “Mar adentro”; “Los otros” (éstas dos de Alejandro Amenábar) o; “Hable con ella” (de Pedro Almodóvar). Sin embargo, en escenas construidas con poca luz, el uso de la lente me parece más que adecuado, tal es el caso del entorno generado para el lugar donde viven unos secuestradores o la plaza donde un político de oposición lleva a cabo su mitin.

En cuanto a la dirección de arte, existe una buena selección de locaciones o de recreación de ciertos espacios, como en el caso del Congreso Local, en el cual tienen lugar algunas de las secuencias que servirán como detonador de algunos de los mejores giros y encuentros argumentales de la cinta.

Finalmente, en el plano actoral, Alfonso Herrera y Oswaldo Benavides, parecen tener en sus manos algunos de los mejores personajes de sus carreras, al caracterizar a un productor televisivo ambicioso y a un reportero ególatra y sin escrúpulos, respectivamente, pero sus limitadas capacidades interpretativas no les permiten sacarles el mayor “jugo” posible a sus roles. Pudieron hacer algo memorable pero terminan desaprovechando la oportunidad. Habrá que preguntarles si existió cierta responsabilidad de parte del realizador o toda es culpa del CEA. Por su parte, Silvia Navarro no ofrece nada fuera de lo ordinario de sus roles televisivos, pero tal parece que esa era la idea de su aparición.

Los que sí destacan, como de costumbre, son los grandes lobos de mar del séptimo arte nacional: Alcázar es sutil con su “Carmelo Vargas”, un burócrata político de medio pelo, vil y agreste, que “brilla” sobre todo en los momentos más cínicos de su personaje (mención aparte la forma en cómo se conmueve al presenciar su telenovela favorita); Joaquín Cosío hace una extraordinaria labor al desmarcarse de sus acostumbrados villanos y construir desde lo tenue a un diputado idealista, opositor al protagonista de Damián Alcázar, pero con algunas contradicciones y muchísimos matices dentro de su rol (no en vano el nombre de su personaje “Agustín Morales”) y; Salvador Sánchez es muy convincente como el líder de unos secuestradores.

Se podría decir que “La Dictadura Perfecta” de Luis Estrada es una cinta regular, con buenos apuntes y alusiones a la situación política-social que atraviesa actualmente nuestro país (quien conozca del asunto puede encontrar hasta ecos del ex Secretario de Seguridad Pública Federal o “súper policía”, Genaro García Luna, en el personaje de Dagoberto Gama); en la cual los partidos políticos son desde hace tiempo una sátira trágica de sí mismos; con su buena dosis de burla y crítica a uno de los más influyentes medios de comunicación (como lo es la televisión); pero que falla en su ejecución (se sentía más fluida y dinámica la narrativa argumental de “La ley de Herodes” o la de “El Infierno”).

El final parece extenderse demasiado, pero su tono pesimista (¿o duramente realista?) consolida un poco las intenciones de su realizador: vivimos dentro de una dictadura perfecta, que simula a veces ser una democracia, donde las vueltas que da la política y los poderes fácticos terminan por dejar, por desgracia, en el mismo lugar de siempre, a los mismos hombres que han mal movido los hilos de esta nación.


Aute & Ely Guerra; lo mejor del Festival de las Calaveras



Por Alex Warro-

Por fin fue dado a conocer el Programa Oficial del Festival de las Calaveras 2014 a llevarse a cabo del 31 de octubre al 9 de noviembre en Aguascalientes. Como todos los años, dicho evento albergará durante diez días una gran cantidad de eventos gratuitos en materia recreativa, deportiva, cultural y artística; además del espectacular Desfile de las Calaveras.

En materia musical destaca a todas luces la participación de Luis Eduardo Aute, cantautor de origen español considerado durante más de tres décadas uno de los compositores y letristas más influyentes de habla hispana en el mundo. Maestro de importantes cantautores y cómplice entrañable de otros grandes iconos de la música y la composición como Joan Manuel Serrat, Joaquín Sabina y Silvio Rodríguez. Además de la música, Aute ha incursionado en el ámbito de la pintura y como realizador de cine. Sin duda un concierto imperdible para todos amantes de la música inteligente y la poesía. La cita para bailar un slowly con Luis Eduardo es el 6 de noviembre en el Foro 'La Catrina' de la Mega Velaria a las 20 horas.

Unos días antes, el 3 de noviembre, se estará presentando en el mismo lugar y a la misma hora la muy hermosa y talentosa cantautora mexicana Ely Guerra con un estilo único e irreverente que la hizo acreedora de un Grammy Latino en 2010 y que va del pop, pasando por el funk y el jazz hasta llegar a sonidos más eléctricos y rockeros, y con letras bastante bien pensadas de amor, odio y otras cosas sabrosonas. -Te amo Liz War-.

El resto del cartel musical lo integran otros tantos músicos e interpretes talentosos como Los Rebel Cats, Golden Ganga y Regina Orozco; y para la banda más popera hay conciertos de Moenia, Aleks Syntek y Motel. En el marco del festival también están programados dos conciertos de la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes además de un sinfin de eventos culturales con artistas locales de gran talento, exposiciones y cosas chidas de ultratumba.

Fierro pariente, fierro.

Ciudad de las Ideas 2014: Las mentes más brillantes del mundo llegan a México

Consolidándose como uno de los festivales más importantes en su tipo a nivel mundial, Puebla recibirá del 6 al 8 de noviembre la séptima edición del Festival La Ciudad de las Ideas, bajo el lema "Cambiemos el mundo", en su sede tradicional: el Complejo Cultural de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

Como ya es tradicional, el festival congregará a diversos investigadores, escritores, intelectuales, científicos, economistas y humanistas, principalmente, quienes compartirán con los asistentes su experiencia que los han llevado a ser mentes brillantes.

Durante su más reciente edición en 2013, más de tres mil personas pudieron testimoniar el encuentro del siglo sostenido entre Deepak Chopra, una de las figuras más destacadas y controversiales a nivel mundial en el ámbito de la medicina, y Richard Dawkins, considerado el Darwin de la era moderna.

En el encuentro se abordaron temas como el propósito del Universo, la relación entre la ciencia y la espiritualidad, así como la percepción que se tiene acerca de si la religión es buena para la humanidad. En este sentido, Deepak dijo que no es buena ni mala, sino como cualquier institución que ha caído en abuso de poder, corrupción, influencia y otros conceptos.

Por su parte, Richard Dawkins afirmó que la religión tiene aspectos negativos, pues consideró que la fe es ciega y los seres humanos se esconden detrás de esta fe para hacer "cosas negativas o malas, porque tu religión te dice qué es lo correcto", señaló que la religión es el enemigo de la ciencia y de la verdad, pero más allá de estos dos anteriores conceptos está el oscurantismo ideal.

En ediciones anteriores, los ideastas, como se les conoce a los asistentes, pudieron disfrutar las conferencias ofrecidas por Craig Venter, considerado el padre del genoma humano; Anthony Atala, pionero en medicina regenerativa; Shirin Ebady, primera mujer musulmana en recibir un Premio Nobel, y Lisa Randall, experta en física de partículas y cosmología, entre otros conferencistas. | Occidente de Puebla

Poesía: A letter to Elise


A LETTER TO ELISE-
Por Israel Miranda-


I

¿Recuerdas el Wish, los trapos oscuros,
las botas pesadas
y el nido de cuervo en mi cabeza?

Todas las tardes
esperábamos sentados en las escaleras
a que algo grande nos sucediera
y nunca pasaba nada,
sólo la vida.

Y nunca teníamos dinero,
pero eso no nos inquietaba
pues teníamos los libros
y los discos
y las cervezas
y los antidepresivos
que encontramos en el abrigo favorito de tu madre
una de esas tardes en que jugábamos a ser
estrellas de rock.

(Tú eras Nina Hagen,
yo desde luego, Robert James Smith)

Nunca teníamos dinero,
pero teníamos calles
y conversaciones interminables.
Teníamos tiempo
y una maliciosa inconstancia
para eso de las clases y los horarios.
Teníamos un stereo nuevo
y todos los discos de The Cure.

Nunca teníamos dinero,
pero de alguna forma siempre te las arreglabas
para conseguir tequila y naranjada
que solíamos beber en los puentes,
mientras abajo el tráfico
nos hablaba de un mundo
profundamente fastidioso
y despreciable.

II

Íbamos a conciertos
(que en esos tiempos eran pocos)
con el dinero que le estafábamos
a nuestros amigos.
Así, vimos a Depeche
con los fondos obtenidos
por una guitarra que vendimos tres veces,
y que ni teníamos,
y a Tears for fears
con lo adquirido de botear
(según nosotros)
en respaldo al CEU.
-Apoya la huelga compañero,
estamos luchando por tus derechos-
les decíamos ceremoniosamente.

En esa ocasión nos alcanzó hasta para las cervezas.

III

Estoy (casi) seguro de que recuerdas el Wish,
lo robamos de una tienda de discos
que estaba en el Centro.
Corrimos como si en ello se nos fuera la vida
y cuando nos sentimos a salvo
no paramos de reír.
Lo dejamos sobre la mesita
y lo contemplamos durante una hora
antes de siquiera abrirlo.

Sonó el primer acorde de Smith,
y luego un clásico fraseo
en el bajo de Simon Gallup
y todos nuestros demonios
se desataron.

Afirmábamos que The Cure
nos hablaba a nosotros ¿recuerdas?
Lloramos inconsolablemente con Apart
(aún me sigue sucediendo),
después bailamos hasta rompernos,
sin darle importancia a cosas como los pies.

Y simplemente sucedió.
No pudimos evitarlo.
Lo arruinamos todo con saliva y sudor y jadeos.
Se acabaron las sonrisas,
las estafas,
hasta las conversaciones largas
y las tardes sentados en las escaleras de la escuela.

A cambio vinieron horas y días enteros
de sexo enardecido,
de cicatrices,
de celos.

Pronto ya no quedó nada de nosotros,
sólo la promesa de asistir juntos
a un concierto de The Cure
(siempre The Cure),
aunque esto significara
atravesar el mismo infierno.

No volví a saber nada más de ti.

IV

Te vi en el concierto,
ibas con un oficinista.
Yo iba con el mejor de mis amigos.
Ya no eras Nina Hagen
y hace mucho que el cuervo en mi cabeza
emprendió el vuelo.

Al verme me saludaste con ese gesto de
“sabía que estaríamos aquí”.
Te perdiste entre la gente.

Cuando la banda hizo sonar
los primeros compases de Open
comencé a bailar,
seguramente tú hiciste lo mismo.
Es algo que no podemos evitar.

Mi amigo bailaba y lloraba emocionado.
(Ahora estoy seguro de que recuerdas el Wish)

Nunca supimos a dónde fue
todo lo que alguna vez deseamos.

(A veces extraño al tipo que era
cuando estábamos juntos)
*******
Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.





Luchadores gringos, más guapos que los panzones mexicanos

Por Juan Pablo Proal-

“Porque los luchadores gringos impactan más con sus físicos. Los mexicanos son panzones y parecen policías municipales de rancho”. “Es simple, yo la veo (la lucha estadunidense) por las divas, no es lo mismo ver a Kelly Kelly que ver a Martha Villalobos”. Con estos argumentos, lectores del periódico El Universal respondieron en un foro por qué preferían la lucha libre producida en el país vecino a la mexicana.

No es diferente lo que ocurre con el futbol local. Cada vez es más común escuchar en los aficionados a este deporte comentarios despectivos respecto a la liga mexicana. La empresa Consulta Mitofsky publicó en 2012 un estudio en el que indicaba que los equipos nacionales habían perdido alrededor de 5 millones de aficionados. “La gente prefiere ver jugar al Barcelona que ver un partido de un equipo de media tabla de la liga en México”, reconoció Miguel Couchonnal, director general del Atlante, en una entrevista publicada con el portal CNN-Expansión.

La preferencia por la producción extranjera se extiende a conciertos, películas, literatura y exposiciones pictóricas. El mexicano arrastra con la histórica vergüenza por su espejo.

La apertura a la competencia internacional no sólo ha arrasado con los productores de maíz, frijol o zapatos; los músicos, los pintores, los basquetbolistas, los escritores, los científicos y un largo etcétera ahora luchan no sólo por subsistir en el mercado local, sino por hacerse visibles frente a gigantes de los fenómenos de masas.

Si bien la amplia oferta proveniente de todo el globo terráqueo puede enriquecer a los consumidores y obligar a mejorar la calidad de la producción local, también deviene en desfigurar la borrosa identidad del mexicano de estos tiempos, debilitar la de por sí enclenque cohesión nacional, amén de llevar a la bancarrota a quienes carecen de herramientas sólidas para subirse a la competencia avasallante.

El 26 de abril de hace dos años en menos de 120 minutos se vendieron las localidades más caras en la preventa para el concierto de la cantante estadunidense Madonna en el Foro Sol. Con esa misma neurótica velocidad fueron comprados los boletos para las bandas Metallica y Foo Fighters. En contraste, cuando la ahora fallecida pianista mexicana María Teresa Rodríguez recibió el Premio Nacional de Ciencias y Artes 2008 en la categoría de Bellas Artes, lamentó en una entrevista concedida al periódico La Jornada:

“Este premio es para mí gran alegría, pero me interesa sobre todo que pueda servir de ejemplo para que los jóvenes que ahora están estudiando arte no claudiquen, porque desgraciadamente en México tenemos un ambiente pobre en el arte. No hay, por ejemplo, suficientes lugares para tocar.

“En otras partes, como en Europa, hay la conciencia de que el arte es necesario, mientras para los mexicanos, en general, la principal distracción es ir al cine.

“En términos más materiales, espero que el premio me sirva como ayuda, para que pueda jubilarme, porque aún trabajo en la Escuela Superior de Música; no me he jubilado, porque de hacerlo ganaría una tercera parte menos. Naturalmente, necesito ese dinero, porque soy viuda. ¿Vivir como concertista? Imposible. No hay espacios ni oportunidades”.

Todo escritor mexicano sabe que publicar su primer libro es un logro equivalente a escalar el Everest sin equipo especial. Que te lean es aún más improbable que obtener un asiento en el Metro a las ocho de la mañana. Y que algún día sea presidente de México un ser humano medianamente honesto es más viable que vivir de las regalías. A pesar de este panorama, los mexicanos sí consumen libros, a montones. Entre las obras más vendidas en México el año pasado, de acuerdo con el periódico Publimetro, destacan los bestsellers: “Infierno”, de Dan Brown; “Perdida”, de Gillian Flynn y la trilogía de E.L. James, “50 sombras de Grey”.

Desde los años cuarenta, en su obra de referencia La industria cultural, Thedor Adorno y Marx Horkeimer señalaban cómo el arte se había esfumado, siendo reemplazado por divertimento comercializado:

“El arte es una especie de mercancía, preparada, registrada, asimilada a la producción industrial, adquirible y fungible; pero esta especie de mercancía, que vivía del hecho de ser vendida y de ser, sin embargo, esencialmente invendible, se convierte hipócritamente en lo invendible de verdad, tan pronto como el negocio no sólo es su intención sino su mismo principio”.

Al recibir la medalla Bellas Artes 2013 por su trabajo fílmico, Arturo Ripstein explicaba en ese mismo sentido la falta de demanda del cine mexicano:

“En los más de 100 años que tiene de existir el cine, es doloroso ver que el cine mexicano no ha logrado acercar a su público, duele ese rechazo. Para el gran público el cine es un entretenimiento, no arte; existe para olvidarse de la medianía de sus vidas, en México se cree que la cultura es gratis, pero lo que es gratis no vale nada.

“Hay un cine que aspira al éxito descomunal y que poco tiene qué ver con el arte; los mexicanos se asombran por aquellos que se han ido de este país buscando otras tierras, otras lenguas y lo lograron, bien por ellos, los respeto, pero no es posible que se contrapongan con lo que nos representa, ¡ay Malinche, sigues dominando nuestros corazones!” (Milenio, 25 de febrero de 2014).

No se trata de hacer una simple defensa patriotera. El multiculturalismo es parte intrínseca de la historia de los pueblos. Hollywood, Random House, Warner Music, Sony o los estudios Ghibli han enriquecido nuestra visión del mundo. No obstante, la apertura de tantos y tan potentes grifos también está esfumando la posibilidad de que las expresiones locales puedan ser escuchadas y vistas. Todo aquel que quiera grabar un disco, vivir del box o exponer en una galería enfrenta un panorama desolador, originado, precisamente, por la poca empatía de sus connacionales, ávidos de consumir preferentemente lo extranjero. A este paso nadie querrá ir a un América-Chivas por quedarse en casa a disfrutar un Real Madrid-Barcelona; sólo los familiares de los músicos de una orquesta irán a sus presentaciones mientras Justin Bieber atiborra el Foro Sol, al tiempo que una veintena de personas asistirá a un cine pequeño a ver la película más reciente de Ripstein, mientras Transformes 5 se exhibe simultáneamente en cuatro salas de un centro comercial.
 
 
 
@juanpabloproal Periodista, escritor. Publica en . Autor de los libros Voy a morir, la biografía de José Cruz (Lectorum) y Vivir en el cuerpo equivocado (UANL)
 

Letrinas: Siempre volvemos a lo mismo


Por Eusebio Ruvalcaba-
Salgo de casa a las 9 y media de la mañana. Un feliz optimismo me anima a emprender el viaje. Mi mujer se fue a trabajar a las 7 y 45 —es maestra, y tiene que agarrar su tiempo por los embotellamientos.

Mis hijos se encuentran en la universidad, y a esta hora están en sus respectivas clases. Si no es que dormidos en sus mesas.

Salgo, pues, y mis pasos me llevan directamente hasta la cafetería que está a unos metros, en la acera de enfrente de mi casa. Abren a las 7 en punto.

Llego, y al momento ordeno mi desayuno. Que me sirven enseguida: huevos a la mexicana, jugo y café. Lo disfruto enormemente. A las 8 y cuarto pasa Nacho con mi periódico —cada vez resultan más escasas las noticias de mi interés, pero siempre hay. Ordeno Milenio, ordeno La Jornada. Me da igual. Diarios que leo con parsimonia.

Cuando me percato ya transcurrió una hora. Entonces abro mi mochila, saco la libreta y prosigo la escritura de aquel cuento. O de aquel ensayo, o de aquella novela. Lo que haya dejado en ciernes.

Me quedo una hora más. Y de pronto se me antoja una cerveza. Mejor dicho, cruza la idea de una cerveza por mis circunvoluciones cerebrales. Pero no quiero. Sé que si la bebo ya no podré parar. ¿Cómo le hacen mis amigos, o algunos cuantos, para poder beber con mesura? Lo ignoro. Es una tentación que me rebasa. Pido pues la única cerveza que a estas alturas de mi vida soporto. Una artesanal de marca Minerva. La bebo con la desesperación de un gambusino cuando da con la veta prometida. Se me antoja una más. Pero paso. De lo contrario me quedaré ahí. Y lo único que me detiene de beber cerveza es la panza prominente que arroja tarde o temprano. Pago y salgo.

Me dirijo entonces a Carrasco, la colonia vecina, un barrio bravo. Está a un lado de la lateral del Periférico que corre hasta Xochimilco. A la altura de la Ollin Yoliztli. Ya son las 11 de la mañana pasadas. Conduzco mis pasos hasta el bar del barrio. Se llama La Perla. Don Noé Mendoza, el dueño, me ve entrar y acude solícitamente hasta mi mesa. Soy conocido de esas calles. Compro películas. Voy a la peluquería. Como tacos de carnitas. A veces llevo auto. A veces no.

¿Qué quiere?, ¿lo mismo de siempre?

Sí. Entonces pone en mi mesa una copa de JB. Vierto agua mineral y ahí principia la verdadera jornada. Anoche —y la noche de antier— tuve problemas con mi mujer porque llegué ebrio. Me preguntó de dónde venía, y me increpó que estaba llevando a la familia a la ruina —mentira, ya está en la ruina. Haciendo acopio de fuerza, le prometí que la situación iba a cambiar, que a partir de mañana —¿ayer?, ¿hoy?— yo sería otro. Me creyó y suspendió su interrogatorio/ perorata.

Me resisto a beber. Sé que si doy un trago, doy otro. Y otro. Miro el agua mineral producir una oleada de burbujas cuando el gas entra en contacto con el trago. Se dice que los ebrios son débiles. Pero a lo mejor es más débil no quien bebe sino quien se resiste a beber. Porque es esclavo de sus preceptos, que es decir de sus debilidades.

No ha pasado mucho de eso de la perorata de mi mujer. Apenas unas horas. Con toda seguridad, ella ha incrementado sus argumentos —siempre es igual, a lo largo de veinte años siempre ha sido igual: ¿está esperando que caiga yo fulminado por el alcohol, o que un coraje la ponga al pie de la tumba? ¿Ahora con qué me saldrá?: ¿con que debería pensar en mis hijos, en ella, en mí mismo?, ¿con que cuide mi salud? Bah, a quién le importa.

Antes de dar el primer sorbo, aspiro el bouquet del whisky. Y me quedo con el picante aroma en la nariz. Me bebo el primer trago. Es delicioso. Como el brebaje que Jesucristo repartió a los pobres. Así les sabría. Aquella jornada en que no había más libación para disfrutar las bodas. Les sabría como JB. Cada sorbo me sabe a ambrosía. Disfruto cómo burbujea la ingestión en mi garganta, cómo se deposita el trago en mi estómago y me hace cosquillas.

Si don Noé me ve trabajando no se acerca a mí. Es cauto. Espera pacientemente a que cierre mi libreta y me concentre en la nada. Lo que nunca sucede. Tal vez porque soy un manojo de nervios, tal vez porque vivo en la creencia de que aún tengo cosas que decir. Cosas menudas e insustanciales. Por cierto. Jamás he sabido lo que dicen los escritores. Por qué la gente se apega a los libros. Qué encuentran en ellos. Qué hace impostergable su lectura.

Es un misterio para mí. Por donde lo vea. Es un enigma que no tiene resolución. Y como para confirmar mi incertidumbre, o más bien para darme un suspiro, extraigo un libro de mi mochila. Siempre llevo un libro conmigo —esta vez El blues de la calle Beale de James Baldwin. Que me salva la vida. Como siempre me acontece con los rusos y los gringos, que me abren horizontes y me permiten vislumbrar mi excrecencia humana.

Así que empiezo a leer. Y a beber. Ahora sí en serio. Whisky y lectura. Whisky y escritura.

Avanzo en el cuento que estoy escribiendo. Hasta que lo tenga en las manos, se avistará el ciérrate-sésamo. Llegue donde tenía que llegar. Si llego. Porque estoy a punto de fastidiarme y cerrar la libreta. El siguiente paso es regresar a casa. Tocar el timbre y explicarle a mi esposa el origen de mi aliento.

Mañana será otro día. Y a las 9 y 30 ya estaré ordenando mi desayuno. Huevitos a la mexicana.
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Nacido en la ciudad de Guadalajara en 1951, Eusebio Ruvalcaba se ha dedicado a escuchar música. Cabal y rotundamente. Pese a que ha publicado ciertos títulos (Un hilito de sangre, Pocos son los elegidos perros del mal, Una cerveza de nombre derrota, El frágil latido del corazón de un hombre…), pese a que se gana la vida coordinando talleres de creación literaria y escribiendo en diarios y revistas, él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música. 
  

Queen & Beatles in da house


La música de los 60's y 70's hoy: Reseña del Tributo a Beatles y Queen en Aguascalientes

Especial-
Por Liliana Chávez-


Fue el sábado 4 de octubre en el Teatro Aguascalientes donde las bandas mexicanas Victory & Morsa realizaron un tributo a Queen y The Beatles, respectivamente. El evento puede definirse con los siguientes tres sustantivos: lleno, lleno, ¡lleno!… Quizá debido a la añoranza por aquella música, que marcó varias pautas críticas en la historia…Ya que poniéndonos a reflexionar un poco, esos sonidos cambiaron la perspectiva social de antes –y aún de ahora-.

El periodo comprendido entre los 60’s y 70’s podría ser catalogado como todo un ‘desmadre’: Después de salir de la Segunda Guerra Mundial, intentar retomar la cotidianeidad resultaba algo bastante complejo. Imaginemos que si bien hubieron avances científicos y tecnológicos de gran importancia –el primer hombre en el espacio y la conquista de la luna-, también fue una época de caos e inestabilidad -asesinato de F. Kennedy, fusilamiento del Che Guevara, asesinato de Luther King…-


Si la música representa la situación que se vive en el momento de ser tocada, ¿qué significan entonces las canciones de The Beatles y Queen?

Para no hacernos rollos, querido lector, podríamos pensar en una palabra: ¡Revolución!
La negación a la situación tan densa que se vivía; pero también la aceptación al YO humano: la sexualidad –como una exploración introspectiva y liberadora-, el uso de las drogas –como una puerta para el escape a la realidad o la búsqueda de una meditación atemporal y la concepción del universo-, la época de la ardiente y sensual psicodelia; es decir ¡Un cambio Copérnico en la mentalidad global!

Pero bueno, acabando con el breviario cultural. De vuelta al concierto…
–Les he intentado armar unos videos de los momentos más chidos del evento; y digo ‘intentado’ porque al ir yo en plan de oyente pasiva fui desarmada a la guerra, sintiéndome así pues como uno de esos típicos gordos solitarios que van al cine y graban las películas para revenderlas en algún puesto de la Puri.
(Así que, una disculpa de antemano por el movimiento, borrosidad y desenfoque del asunto).

En su segunda venida a Aguascalientes, abrieron los Victory con algunas rolas de cajón: Somebody to Love, Love Of My Life, Crazy Little Thing Called Love, Another One Bites The Dust, Don't Stop Me Now, Radio Ga Ga, I Want To Break Free Bohemian Rhapsody, entre otras.





Recibimos a Morsa con la rola I Want To Hold your Hand y los típicos gritos desenfrenados de pubertas con las hormonas alborotadas. 

Luego tocaron: All My Loving, And I Love Her, Do You Want to Know a Secret –una de mis favoritas-, I Should Have Known Better, A Hard Day's Night, Yesterday, In My Life, We Can Work It Out, Yellow Submarin –dedicada a los niños de 6 a 96 años presentes en el concierto-, Eleanor Rigby, Taxman –escrita por Harrison en el 66 para el album Revolver-, Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band…
I am the Walrus –donde unos fans pasaron al escenario con un cartel que diseñaron-



When I'm Sixty Four –Dedicado a un hombre que ese día cumplía 64 años, quien aparece en la foto junto a Isaac, el tecladista-  




Siguiendo con All You Need Is Love – del año 67, escrita por Lennon-  Ob-La-Di, Ob-La-Da, Let It Be, Something –del 69, escrita por Harrison; dedicada a una pareja que cumplía 6 meses-, Oh! Darling, Golden Slumbers…


Happy Birthday, dedicada a los que nos hacemos un año más viejos en octubre…


Luego Get Back, Don't Let Me Down, Hey Jude…


La última rola, dónde bailamos y brincamos al son de la tonada fue: Twist and Shout





 

Que tengan un mes de octubre lleno de música y buena vibra.
 
Y a las fechas de conciertos del Somos América:
http://www.eticket.mx/masinformacion.aspx?q=rEEehBkNeQeNWO/0PBp8ug==
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