A 126 años de Gabriela Mistral

 
Hace 126 años nacía en Vicuña, Provincia de Elqui, Región de Coquimbo (Chile), Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, mujer que pasaría a la historia de las letras bajo el seudónimo de Gabriela Mistral, única latinoamericana premiada con el Premio Nobel de Literatura, galardón con el que fue distinguida en 1945, el mismo año en el que el mundo ponía el punto final a seis años de la barbarie que supuso la II Segunda Guerra Mundial.


Gabriela Mistral tomó su nombre artístico de sus dos grande pasiones: la naturaleza y la poesía. Ella misma contó que nació de la admiración que sentía por el autor de Mireya, Federico Mistral. También por el viento, el mistral, que azotaba los campos y barría las nubes al sur de Francia, tal y como recoge Francisco Fernández del Riego en un artículo publicado en las páginas de La Voz.


Gabriela Mistral fue la hija de un profesor, que a pesar de haber abandonado el hogar cuando ella solo tenía tres años, Mistral lo defendió, e incluso confesó que unos versos que encontró en un «papelito» firmados por él despertaron su «pasión poética».



En 1904 Gabriela Mistral empezó a trabajar como profesora en la Escuela de la Compañía Baja en La Serena y a publicar artículos, en calidad de colaboradora, en los diario locales El Coquimbo y La Voz de Elqui. Cuatro años más tarde se dedicó a la enseñanza en La Cantera, y después, en Los Cerrillos.

En 1914 logró su primer premio con Sonetos de la Muerte, que conquistó al jurado de los Juegos Florales, fecha desde la que empezó a utilizar el seudónimo de Gabriela Mistral. Tres años más tarde Gabriela Mistral ya aparece dentro de Selva Chilena, la antología poética de Chile más importante hasta la fecha, aunque bajo el nombre de Lucila Godoy. Parece que la última vez que empleó el mismo. Desde entonces, no paró de conseguir galardones en el mundo de las letras.

La condición humilde de su familia le privó de haber estudiado magisterio, pero mediante una convalidación de sus conocimientos logró el título oficial de Profesora de Estado, y por tanto, la capacidad para dar clases en nivel de secundaria. Trasladada a Santiago, y oposición mediante, logró el puesto de directora del Liceo Nº 6 de la capital del país, aunque parece que no fue bien recibida por su «falta de estudios».

En 1923 fue contratada por el Gobierno de México para formar parte de un equipo que sentó las bases para una reforma universitaria en el país, modelo que medio siglo más tarde permanece vigente. Viajó por Europa y Estados Unidos interesándose por los distintos sistemas educativos. A su regreso a Chile, Gabriela Mistral tuvo que salir del país apresuradamente debido a la tensa e inestable situación política que se vivía. A partir de 1933 fue cónsul de su país en distintas ciudades, tanto europeas como de América Latina. También en Nueva York, en donde mantuvo una estrecha relación con la escritora estadounidense Doris Dana.


Gabriela Mistral falleció en 1957 a los 67 años. En su testamento ordenó que todo el dinero recaudado por las ventas de sus obras en América Latina debía destinarse a los niños más desfavorecidos de Montegrande, y la recaudación de las ventas en el resto del Mundo, en beneficio de los niños pobres del resto del país.


Desde junio de 1981 la imagen de Gabriela Mistral aparece en los billetes de 5.000 pesos chilenos. Este martes Google le dedica el doodle a la escritora chilena más celebrada de la historia. Y hasta el momento, la única que ha logrado el Nóbel de Literatura en lengua castellana.  (Vía La Voz de Galicia)

 

Dame la mano y danzaremos...



«Dame la mano y danzaremos, 
dame la mano y me amarás. 
Como una sola flor seremos, 
como una flor, y nada más. . .
El mismo verso cantaremos, 
al mismo paso bailarás. 
Como una espiga ondularemos,
como una espiga, y nada más.
Te llamas Rosa y yo Esperanza, 
pero tu nombre olvidarás, 
porque seremos una danza 
en la colina y nada más...»

Festival Internacional de Cine de la UNAM llega a Aguascalientes





Desde su primera edición en 2011, el Festival Internacional de Cine UNAM se ha distinguido por incluir en su programación películas que normalmente se encuentran fuera del circuito comercial. Alrededor del 95% de los trabajos que se proyectan —documental, ficción e híbridos— no cuentan con el apoyo de una distribuidora en México. Por tanto, el Festival no sólo funciona como una importante ventana de exhibición en el país para películas independientes, sino como un espacio abierto a la investigación y exploración académica del cine.


Aunque quizá lo que principalmente distingue al FICUNAM de otros festivales de cine en México es el minucioso cuidado que tienen los programadores al realizar la selección de los trabajos, pues ésta no se respalda únicamente por su categoría, es decir, por ser documentales o cortometrajes, sino que favorece el corte autoral independiente, además de la propuesta narrativa y los modelos de producción de cada pieza.



La Gira FICUNAM es un ciclo itinerante de cine conformado por películas representativas de la programación del Festival Internacional de Cine de la UNAM. A través de la Gira, el festival lleva lo mejor de su programación a otros estados de la república.


Para Aguascalientes, la selección incluye largometrajes y cortometrajes que estuvieron participando en la quinta edición del festival, realizada precisamente en este año 2015, dentro de diferentes secciones como: Competencia internacional, Ahora México, Aciertos. Encuentros de escuelas de cine, y El porvenir.


Algunos de los filmes que se proyectarán fueron galardonados dentro del festival, como es el caso de “Cuento proletario de invierno” que obtuvo el Premio del Público, “La corte” fue acreedora de Mención Especial en la sección Competencia Internacional, “El regreso del muerto” que ganó el premio Puma México, y “La despedida” que fue distinguido como Mejor cortometraje.



Programa del 6 al 10 y del 13 al 17 de abril
Universidad Autónoma de Aguascalientes -Auditorio Dr. Pedro de Alba.
Funciones: 5:00 y 7:00 p.m.
Acceso sin costo






101 años de Octavio Paz, 101 frases



Para celebrar 101 años del nacimiento de Octavio Paz, te presentamos 101 frases que describen la vida del escritor mexicano, desde su infancia, sus amores, y su curiosidad por la chingada y la "inmortalidad" que le dieron el premio Nobel de literatura.


La familia

1. Mis palabras, al hablar de la casa, se agrietan. Cuartos y cuartos habitados sólo por sus fantasmas, sólo por el rencor de los mayores habitados. Familias, criaderos de alacranes: como a los perros dan con la pitanza vidrio molido, nos alimentan con sus odios y la ambición dudosa de ser alguien. (Poema Pasado en claro)

2. En Mixcoac, pueblo de labios quemados, sólo la higuera señalaba los cambios del año. La higuera, seis meses vestida de un sonoro vestido verde y los otros seis carbonizada ruina del sol de verano. (en el poema La higuera incluído en Águila o sol, Paz hace referencia al pueblo donde vivió su niñez en la Ciudad de México)

3. Mi madre, niña de mil años, madre del mundo, huérfana de mí, abnegada, feroz, obtusa, providente, jilguera, perra, hormiga, jabalina, carta de amor con faltas de lenguaje, mi madre: pan que yo cortaba con su propio cuchillo cada día. (Poema Pasado en claro)

4. Del vómito a la sed, atado al potro del alcohol, mi padre iba y venía entre las llamas. Por los durmientes y los rieles de una estación de moscas y de polvo una tarde juntamos sus pedazos. (Entre los recuerdos que plasma Paz en Pasado en claro no podía faltar la muerte de su padre quien sufría de alcoholismo)

5. Mi abuelo, al tomar el café, me habla de Juárez y de Porfirio, los zuavos y los plateados. Y el mantel olía a pólvora. Mi padre, al tomar la copa, me habla de Zapata y de Villa, Soto y Gama y los Flores Magón. Y el mantel olía a pólvora. (Poema Interminencia del oeste. Octavio Paz era nieto de Irineo Paz, periodista muy cercano al gobierno de Porfirio Díaz)


La escencia del mexicano en Paz

En 1950, Octavio Paz publicó su ensayo El laberinto de la soledad en el que se adentra al pensamiento y la identidad del mexicano, y que a través de los años continúa siendo un referente en las obras del escritor: 
6. Un poeta me dijo algo muy divertido: que yo había escrito una elegante mentada de madre contra los mexicanos (en Vuelta a El laberinto de la soledad).

7. Nuestro culto a la muerte es culto a la vida, del mismo modo que el amor que es hambre de vida es anhelo de muerte.

8. El mexicano puede doblarse, humillarse, "agacharse" pero no "rajarse", esto es, permitir que el mundo exterior penetre en su intimidad.

9. Su inferioridad (de la mujer mexicana) es constitucional y radica en su sexo, en su "rajada", herida que jamás cicatriza.

10. La imagen del padre se bifurca en la dualidad de patriarca y de macho. El patriarca protege, es bueno, poderoso, sabio. El macho es el hombre terrible, el chingón, el padre que se ha ido, que ha abandonado a la mujer e hijos. La imagen de la autoridad mexicana se inspira en estos dos extremos: el Señor Presidente y el Caudillo.

11.
 Toda la historia de México desde la Conquista hasta la Revolución puede verse como una búsqueda de nosotros mismos, deformados o enmascarados, con instituciones extrañas y de una forma que nos exprese.

12. La mexicanidad es una manera de no ser nosotros mismos, una reiterada manera de ser y vivir otra cosa.

13. La muerte mexicana es el espejo de la vida de los mexicanos. Ante ambas el mexicano se cierra, las ignora.

14. Los campesinos son cultos aunque sean analfabetos. Tienen un pasado, una tradición, unas imágenes (en Vuelta a El laberinto de la soledad).

15. En México el poder es más codiciado que la riqueza. Si es usted millonario, le será difícil —casi imposible— pasar de los negocios a la política. En cambio puede usted pasar de la política a los negocios.

16. Viejo o adolescente, criollo o mestizo, general, obrero o licenciado, el mexicano se me aparece como un ser que se encierra y se preserva: máscara el rostro y máscara la sonrisa. 

17. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de la victoria nos conmueve la entereza ante la adversidad.

18. El cristianismo condena al mundo; el indio sólo concibe la salvación personal como parte de la del Cosmos y de la sociedad.


Sobre la chingada…

19. ¡Viva México, hijos de la Chingada! Verdadero grito de guerra, cargado de una electricidad particular, esta frase es un reto y una afirmación, un disparo dirigido contra un enemigo imaginario, y una explosión en el aire.

20. El que chinga jamás lo hace con el consentimiento de la chingada.

21. Es un verbo masculino, activo, cruel: pica, hiere, desgarra, mancha … lo chingado es lo pasivo, lo inerte, lo abierto.

22. Para el mexicano la vida es una posibilidad de chingar o de ser chingado.

23. El Macho es el gran Chingón. Una palabra resume la agresividad, impasibilidad, invulnerabilidad, uso descarnado de la violencia…


Un poeta

24. Insiste, vencedora/ porque tan sólo existo porque existes, / y mi boca y mi lengua  se formaron / para decir tan sólo tu existencia. (Un poema de Paz dedicado a La poesía)

25. Antes sólo la muerte me había parecido tan rotunda tan totalmente ella misma, quizá porque en lo que llamamos vida hay siempre trozos y partículas de no-vida (en el poema Trabajos del poeta de Águila o sol)

26. La nube preñada de palabras viene dócil y sombría, a suspenderse sobre mi cabeza, balanceándose, mugiendo como un animal herido.

27. Lo más fácil es escribir una palabra. A veces los fragmentos siguen viviendo con vida frenética, feroz, monosilábica.

28. Vómito de palabras, purgación del idioma infecto, comido y recomido por unos dientes cariados, basca donde nadan trozos de todos los alimentos que nos dieron en la escuela y de todos los que, solos o en compañía, hemos masticado desde hace siglos.

29. Abolida la distancia entre el hombre y la cosa, nombrar es crear, e imaginar, nacer (en Un poeta de Águila o sol)

30. En las aguas heladas del cálculo egoísta, eso es la sociedad, por eso el amor y la poesía son marginales (en Vuelta a El laberinto de la soledad).

31. El escritor debe soportar la soledad, saberse un ser marginal. Que los escritores seamos marginales es más una condenación que una bendición.

32. Para mí la poesía y el pensamiento son un sistema de vasos comunicantes. La fuente de ambos es mi vida; escribo sobre lo que he vivido y vivo (en La llama doble).

33. La poesía nos hace tocar lo impalpable y escuchar la marea del silencio cubriendo un paisaje devastado por el insomnio (en La llama doble).

34. La relación entre erotismo y poesía es tal que puede decirse, sin afectación, que el primero es una poética corporal y que la segunda es una erótica verbal.

35. Cada poema es único. En cada obra late, con mayor o menor grado, toda la poesía. Cada lector busca algo en el poema. Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo llevaba dentro.

36. Escribí poemas, no poesía, porque se puede discutir interminablemente sobre la segunda mientras que no es difícil convenir en el significado de la palabra poema: un objeto hecho de palabras, destinado a contener y secretar una substancia impalpable, reacia a las definiciones, llamada poesía (en La otra voz).

37. El acto mediante el cual el hombre se funda y revela a sí mismo es la poesía (en El arco y la lira).

38. La concepción de la poesía como magia implica una estética activa; quiero decir que el arte deja de ser exclusivamente representación y contemplación: también es intervención sobre la realidad. Si el arte es un espejo del mundo, ese espejo es mágico: lo cambia (en La casa de la presencia).

39. El árido mundo actual, el infierno circular, es el espejo del hombre cercenado de su facultad poetizante. Se ha cerrado todo contacto con esos vastos territorios de la realidad que se rehúsan a la medida y a la cantidad, con todo aquello que es cualidad pura, irreductible a género y especie: la substancia misma de la vida (en El arco y la lira).

40. El hombre quiere ser uno con sus creaciones, reunirse consigo mismo y con sus semejantes: ser el mundo sin cesar de ser él mismo. Nuestra poesía es conciencia de la separación y tentativa por reunir lo que fue separado.

41. La recitación poética es una fiesta: una comunión. Y lo que se reparte y recrea en ella es la imagen (El arco y la lira).

42. El poeta, el escritor, es el olmo que sí da peras (escribió Paz en el ensayo sobre Sor Juana Inés de la Cruz o Las trampas de la fe).

43. Un autor no leído es un autor víctima de la peor censura: la de la indiferencia. Es una censura más efectiva que la del índice eclesiástico.

44. Golpean mis pechos tus fantasmas, despiertas a mi tacto, hielas mi frente, abres mis ojos (La poesía)


Un hombre político… y el partido único

45. Lo que a mí me parece inaceptable es que un escritor o un intelectual se someta a un partido o a una iglesia (en Vuelta a El laberinto de la soledad).

46. (En México bajo el régimen del PRI) Ha habido violencia estatal y violencia popular, pero nada parecido al terrorismo ideológico del nazismo y el bolchevismo.

47. Los presidentes mexicanos son dictadores constitucionales, no caudillos.

48. Las revoluciones son las encarnaciones modernas del mito del regreso a la edad de oro.

49. El progreso ha poblado la historia de las maravillas y los monstruos de la técnica pero ha deshabitado la vida de los hombres. Nos ha dado más cosas, no más ser (en Postdata de El laberinto de la soledad).

50. Ni el temple del pueblo mexicano es revolucionario ni lo son las condiciones históricas del país. Nadie quiere una revolución sino una reforma: acabar con el régimen de excepción iniciado por el PNR hace 40 años. (en Vuelta a El laberinto de la soledad)

51. Una reacción exagerada o excesiva delata, en cualquier organismo vivo, miedo e inseguridad; y la esclerosis no sólo es signo de vejez sino de incapacidad para cambiar (escribe Paz sobre la matanza de estudiantes en Tlatelolco ordenada por el gobierno mexicano en 1968 en Postdata de El laberinto de la soledad).

52. La enajenación consiste, fundamentalmente, en ser otro dentro de uno mismo. Esa enajenaciones el fondo de la naturaleza humana y no de la sociedad de clases. (en La vuelta a El laberinto de la soledad Octavio Paz reitera su posición lejana a la ideologías como el marxismo)

53. Nadie puede entender a México si omite al PRI.

54. Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio.

55. Ningún pueblo cree en su gobierno. A lo sumo, los pueblos están resignados.

56. La arquitectura es el testigo insobornable de una sociedad… las pirámides y templos mesoamericanos; las iglesias, conventos y palacios novohispanos; la chabacana y pesada arquitectura —megalomanía estatal y espíritu de lucro de la burguesía mexicana— del siglo XX.

57. Una sociedad sin imágenes es una sociedad puritana. Una sociedad opresora del cuerpo y de la imaginación.

58. Nuestro irreflexivo culto al progreso y los avances mismos de nuestra lucha por dominar a la naturaleza se han convertido en una carrera suicida (Aseguró el poeta mexicano al recibir el Premio Nobel de Literatura en 1990).

59. Defender a la naturaleza es defender a los hombres.


Un Octavio Paz "cósmico" que habla de la muerte y el tiempo

60. Prometo ser breve —aunque desde que el tiempo es elástico, me temo que van a escucharme por unos 180 muy largos segundos. (La figura del tiempo no podía quedar fuera del discuroso de Paz al recibir el Nobel de Literatura)

61. Al cabo de tantos años de vivir… aunque siento que no he vivido nunca, que he sido vivido por el tiempo, ese tiempo desdeñoso e implacable que jamás se ha detenido, que jamás me ha hecho una seña, que siempre me ha ignorado (en poema Antes de dormir de Águila o sol).

62. Así yo: no tengo nada que decirle al tiempo. Y él tampoco tiene nada que decirme.

63. La definición del hombre como un ser que trabaja debe cambiarse por la del hombre como un ser que desea (en Postdata de El laberinto de la soledad).

64. El sentimiento de soledad, nostalgia de un cuerpo del que fuimos arrancados, es nostalgia de espacio … ese espacio no es otro que el centro del mundo, el "ombligo" del universo. (El laberinto de la soledad)

65. Mejor ser lapidado en las plazas que dar vuelta a la noria que exprime la sustancia de la vida, cambia la eternidad en horas huecas, los minutos en cárceles, el tiempo en monedas de cobre y mierda abstracta (en poema Piedra del Sol).

66. Puerta del ser: abre tu ser, despierta/aprende a ser también, labra tu cara/trabaja tus facciones, ten un rostro/para mirar mi rostro y que te mire/para mirar la vida hasta la muerte. (en Piedra del Sol)

67. Dios existe. Y si no existe debería existir. Existe en cada uno de nosotros, como aspiración, como necesidad y, también como último fondo, intocable de nuestro ser.

68. La muerte es un espejo que refleja las vanas gesticulaciones de la vida. Toda esa abigarrada confusión de actos, omisiones, arrepentimientos y tentativas —obras y sobras— que es cada vida, encuentran en la muerte, ya que no sentido o explicación, fin. (El Laberinto de la soledad)

69. Los bichos de la tierra, entre las piedras, bajo la luz idéntica, eran piedras (en poema El pájaro).

70. La manifestación más pura e inmediata del tiempo es el ahora. El tiempo es lo que está pasando: la actualidad. (Paz sobre los simbolistas en Cuadrivio)

71. Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra.

72. Es grande el cielo/y arriba siembran mundos/Imperturbable/prosigue en tanta noche/el grillo berbiquí (el poema que el escritor mexicano leyó en su discurso de recepción del Nobel en 1990).

73. El mito es un pasado que también es un futuro. Pues la región temporal en donde acaecen los mitos no es el ayer irreparable y finito de todo acto humano, sino un pasado cargado de posibilidades, susceptible de actualizarse (en El arco y la lira).

74. Cola de pavo real el universo entero/miríadas de ojos/en otros ojos reflejados/modulaciones reverberaciones de un ojo único/un solitario sol oculto/tras su manto de transparencias/su marea de maravillas. (Vrindaban, un poema lleno de elementos de la India donde Paz fue embajador de México en la década de 1960)

75. El hombre no es solamente fruto de la historia y de las fuerzas que la mueven … El hombre, me parece, no está en la historia: es historia (El laberinto de la soledad)

76. Todo es presencia, todos los siglos son este presente (el lema que se lee en la moneda conmemorativa que el gobierno mexicano emitió en 2010 en honor a Octavio Paz)

77. El hombre es un desterrado del fluir cósmico y de sí mismo (en El arco y la lira).

78. La memoria no es lo que recordamos, sino lo que nos recuerda. La memoria es un presente que nunca acaba de pasar.

79. El Nobel no es un pasaporte a la inmortalidad. La relativa inmortalidad de las obras literarias y artísticas la da la calidad (las palabras de Paz cuando supo que había ganado el premio Nobel de literatura en 1990)


El sexo, el amor y el erotismo

80. Mis primeros poemas fueron poemas de amor y desde entonces este tema aparece constantemente en mi poesía (entre sus últimas obras, Octavio Paz dedicó un ensayo sobre el amor con La llama doble)

81. El homosexualismo masculino es tolerado, a condición de que se trate de una violación del agente pasivo (la violencia en la sexualidad del mexicano es otro de los puntos que el poeta toca en El laberinto de la soledad).

82. Yo creo que la actitud del creador frente al lenguaje debe ser la actitud del enamorado. Una actitud de fidelidad, y, al mismo tiempo, de falta de respeto al objeto amado. Veneración y transgresión (en Vuelta a "El laberinto de la soledad").

83. Los dos se desnudaron y se besaron/porque las desnudeces enlazadas/saltan el tiempo y son invulnerables/nada las toca, vuelven al principio (en Piedra del Sol).

84. Voy por tu cuerpo como por el mundo/tu vientre es una plaza soleada/tus pechos dos iglesias donde oficia/la sangre sus misterios paralelos.

85. El mundo nace cuando dos se besan

86. (El amor) no es un remedio físico, no es una vacuna: es un paradigma, un ideal de vida fundado en la libertad y en la entrega (Paz veía al amor como la cura a una pandemia como el sida en La llama doble).

87. Aunque el amor sigue siendo el tema de los poetas y novelistas del siglo XX, está herido en su centro: la noción de persona.

88. Para reinventar al amor como pedía el poeta, tenemos que inventar de otra vez al hombre.

89. El amor es una de las respuestas que el hombre ha inventado para mirar de frente a la muerte.

90. (El amor) No nos regala la eternidad sino la vivacidad, ese minuto en el que se entreabren las puertas del tiempo y del espacio: aquí es allá y ahora es siempre.

91. El erotismo es un ritmo: uno de sus acordes es separación, el otro es regreso, vuelta a la naturaleza reconciliada.

92. El sexo es la raíz, el erotismo es el tallo, el amor es la flor. ¿Y el fruto? Los frutos del amor son intangibles. Éste es uno de sus enigmas.

93. El estratega desea alcanzar la victoria, el poeta componer un himno de insuperable belleza, el ceramista fabricar ánforas perfectas, el comerciante acumular bienes y dinero. ¿Y qué desea el amante? Busca la belleza, la hermosura humana.  

94. El amor nace de un flechazo; la amistad del intercambio frecuente y prolongado. El amor es instantáneo; la amistad requiere tiempo.

95. En todo encuentro erótico hay un personaje invisible y siempre activo: la imaginación.


…Y sus amores

96. El pájaro caído/entre la calle Montalambert y la de Bac/es una muchacha/detenida/sobre un precipicio de miradas (en el poema Viento entero, Paz rememora el momento en que conoció a su esposa Marie José Tramini en estas calles parisinas).

97. El temor que nos sobrecoge es un temblor sagrado. Un hombre ama a una mujer y la besa: de ese beso nace el mundo (antes de conocer a Tramini, el poeta mexicano estuvo enamorado de la escritora Elena Garro a quien dedicaba estas palabras que después formaron parte de Piedra del Sol).

Sus contemporáneos

98. (Alfonso) Reyes fue fiel al lenguaje y en este aspecto fue admirable. Claro que el hombre tuvo debilidades morales. Quizá fue demasiado obsequioso con los poderosos.

99.El arte público de México es un arte estatal, hinchado como un atleta de circo.

100. Musito el nombre de Pablo Neruda y me digo: lo admiraste, lo quisiste y lo combatiste. Fue tu enemigo más querido (Neruda y Paz se conocieron durante la Guerra Civil española, aunque después por cuestiones ideológicas se distanciaron). (Vía CNNMéxico)

101. ...

Letrinas: Guernica

 Derivas Situacionalistas | Por Liliana Chávez |


 Guernica


Cuando me interné en el denso ambiente psicodélico, no estaba preparada para la revolución que ya se había iniciado. Había un inquietante clima de vaga paranoia, un trasfondo de rumores, fragmentos de conversación que anticipaban la futura revolución.

Me quedaba allí sentada, intentando entenderlo todo, con el aire cargado de humo de marihuana, lo cual puede explicar mis nebulosos recuerdos. Deambulaba por una tupida telaraña de conciencia cultural que no sabía que existía.


De pronto la gravedad me golpeó de tal modo que colocó mis pies nuevamente sobre el suelo. Mientras me disponía a salir del bar, intentando reordenar la maraña en mi cabeza, me encontré a mí misma 16 años después de pie en la misma posición sobre aquella esquina. Vinieron a mi mente aquellos recuerdos a los que hace tanto no aludía, los primeros de mi infancia, donde al fondo de la plaza se alzaba un edificio y aquel hombre fornido y de sonrisa ancha me llevaba de la mano por la Calle Mayor.


Recordé como me paseaba por su casa de arriba abajo mientras él dormía, yo chocaba contra las paredes como una paloma solitaria presa en los estrechos confines de una caja de Joseph Cornell. Ese hombre me había traído antes a los pies del Museo del Prado, acudíamos allí seguido, siempre con el mismo objetivo: El Guernica.


Relatándome cada vez la misma historia –Sabéis que Picasso no se encerró en su concha cuando bombardearon su querido País Vasco. Reaccionó creando una obra maestra en el Guernica para recordarnos las injusticias cometidas contra su pueblo- .


Me sentaba delante del Guernica y me pasaba horas pensando en el caballo caído y el ojo de la lámpara que brilla sobre los tristes escombros de guerra. Fue quizá la presencia de mi bisabuelo en mi vida la que en gran medida hizo surgir en mí el deseo por convertirme en artista.


Decidí entonces esperar a que abrieran el museo, me refugié en un café, soñando con los muertos y los siglos que llevaban desaparecidos.


Fue entonces cuando conocí a Marcel, quien nació en martes y fue un niño travieso cuya despreocupada juventud estuvo teñida de una exquisita fascinación por la belleza. Pasó delante mío en dirección a la caja, donde una camarera le esperaba. Le observé mientras caminaba, ágil, con las piernas un poco arqueadas. Me fijé en sus manos mientras se golpeteaba los muslos con los dedos. Nunca había visto a nadie como él. Se giró para verme y sonrió, al poco volvió con un café y una baguette en mano que la camarera le había regalado, me miró y replicó –Yo no utilizo mi belleza. La utilizan otras personas-, y se sentó en mi mesa.


Compartimos muchos cafés desde aquel entonces, mientras observábamos la marea de turistas, poetas y cantantes folk pasar delante de aquel café. Sobre servilletas y tinta azul me dedicaba unos versos que nos representaban como a la gitana y el loco donde uno creaba el silencio y el otro escuchaba el silencio con atención. En la ruidosa vorágine de nuestras vidas, aquellos papeles se invertían muchas veces…


En la época en la que le conocí, Marcel comenzaba a indagar en la fotografía. Fui su primera modelo. Se sentía cómodo conmigo y necesitaba tiempo para definir su técnica. Tenía una cámara Polaroid con la cual hacía un rápido movimiento de muñeca para tomar las fotografías. Lo mejor era el chasquido al sacar la fotografía y la expectación, sesenta segundos para ver cómo había quedado. La inmediatez del proceso se adecuaba a su carácter. Hicimos incontables fotografías, de las cuales me quedé sólo con una que considero de entre las peores, algo así como una mala copia muy al estilo de Carla Bruni, esa fotografía enmarca la composición de esa época tan densa, sublime y oscura, periodo que recuerdo siempre que paso sobre esa esquina, al pararme en la misma posición de antaño, Marcel, mi Guernica.



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La autora: Pensadora, fotógrafa, programadora y pintora empírica, a veces arquitecta.

En el camino: El país del fútbol

 En el Camino | Por Omar Dávila Márquez |


PAÍS DO FUTEBOL
El país del fútbol, país donde nació un rey que a una corta edad prometió secar las lágrimas de su padre tras la derrota de su país en la final del mundo de Brasil 1950, para ocho años más tarde cumplir su promesa, en la edad de la inocencia y de los errores -como bien dicen los Ángeles Azules, los casi 17 años-, tenia 16.

Para un aficionado al fútbol el asistir a un mundial es una máxima, para un servidor amante de la cultura brasileira (música, idioma, alegría), era la oportunidad de una vida; después  de veinte años el mundial regresaba al continente de los latinos, del continente de un tal Diego y de Chicharito.

Por alguna razón y faltando menos de un mes para la contienda, el que ahora redacta desde la tierra hidrocálida, logró obtener un pasaje al Río de Janeiro de Zé Pequeño y la Garota de Ipanema.


TÁ COMIGO TÁ COM DEUS (Están conmigo, están con dios)
La llegada a tierras brasileiras se dio en el aeropuerto de Sao Paulo, se perdió el vuelo que hacia conexión para Río y me lo pospusieron cuatro horas, mientras tanto había que calmar el hambre y junto a mis primeros amigos en aquellas tierras -una pareja de colombianos- decidimos ir por una pizza; ellos no hablaban portugués, yo tenia en mis espaldas la responsabilidad de dos semestres aprendiendo ese idioma, todo quedó en mi manos, y bien, la oportunidad llegó… el cielo se me vino abajo, no entendía un carajo de lo que hablaba la mesera, me quedé plasmado, avergonzado, intenté con el inglés, la mesera no hablaba ingles, al fin y al cabo no nos quedamos sin comer, pero mi confianza a la hora de comunicarme se tambaleó.


 
THIS IS BRAZIL!
El sentimiento de ver al Cristo Redentor en la cima, una vez de haber arribado a tierra carioca, fue abrumador, no me cayó el veinte, lo mismo al ver banderas brazucas colgando en las ventanas de los apartamentos de tantos edificios, al percibir las favelas, las brasilerias, sus calles, Río de Janeiro. 


BraMex
El ser mexicano, el ser del país de Chaves (Chavo del 8), el país donde Brasil consiguió la copa del mundo con la mejor selección de fútbol que ha existido, es lo que una estrellita a Mario Bros para un mexicano en Brasil, las cosas son más fáciles, el saludo se te da con más alegría, la cerveza también, la hospitalidad en general; incluso cuando al verte con una máscara de Místico, te griten “¡Mucha Lucha!”… nadie es perfecto.

Junto con mis compañeros de viaje -los cuales llegaron antes que yo- tuve la dicha de ser recibido por la familia de una amiga la cual había estado viviendo seis meses antes del mundial en México, es una familia de cracks, nos recibieron como si fuésemos seleccionados nacionales, como si fuésemos paisanos.

Iniciaba el mundial para la sele, el fan fest lleno de mexicanos listos para ver el partido de La Selección vs Camerún, tantos personajes clásicos de los de "Vendo mi auto para ir al mundial”, a los que yo admiraba cuando los veía destacar por su colorido y picardía en la tv durante años, el cantar el himno nacional tan lejos y tan cerca de tu patria, el festejar un gol con la raza en aquellos lares, son cosas que de tatúan el alma.

Con el triunfo de la selección en el primer partido del mundial, solo daba para una cosa, armonizar Lappa, una de las tantas colonias de fiesta total en Río con el Cielito Lindo, y ya estando ahí, advertir a los aficionados croatas del potencial de los verdes y no hablo de los dólares. 

La clase que te da el clásico sombrero de paja con los colores  verde, blanco y rojo; te convierten en un artista, aparecí en tantos muros de Facebook de tantos países, incluso en Nueva Zelanda, una locura.

Tocó el día de jugar contra los de casa, y como dice el Cochiloco, “Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”. Los brasileiros por más que tuvieran afinidad por los mexicanos, no iban a dejar de apoyar a su país, rieron cuando les comentaba que no la tenían fácil. El fan fest de Copacabana con mayoría de locales, pero el barrio Mexa presente y bien presente -abarrotamos una tercera parte del lugar-, la historia ya la sabemos, gracias San Ochoa, daba para otra noche de fiesta en Río.



LA VIDA BRASILEIRA
Pese a la incertidumbre que se creó con relación a las posibles protestas anti mundial, yo no aprecié tal cosa, aunque hablando con la gente en general, el clima en cuanto al ámbito político era gris. En Brasil la corrupción es un problema de años, las favelas también, pese a que se ha llegado a lograr un control con la pacificación de muchas de ellas -no de todas-, Rio cuenta con aproximadamente 700 favelas, siendo Cidade de Deus la más peligrosa de todas, y la cual se dice fue la primera en ser pacificada. Las noticias que se reciben de aquella parte del continente muestran que la violencia sigue apareciendo en esos lugares a donde a los turistas no se les recomienda entrar, pese a esa curiosidad de tantos de conocer las entrañas del Río de la gente de barrio. 

Se labora por la mañana y se bebe cerveza, o se va a la playa por la tarde, una rutina tan carioca. La magia del carioca es especial, su acento tan marcado, la forma en jugar al fut-volei un martes cualquiera, la forma de sambar.

He tenido la idea de que las formas del paisaje en el que vives influye de cierta manera en la forma de ser de las personas; Río, con su Pan de Azúcar, su Cristo Redentor, sus playas, sus miradores, su Maracaná, tiene paisajes de otro mundo.

 

MISCELANEOUS
Igual que El Tri, yo también tuve la oportunidad de hacer mi parte para llegar al quinto partido, tuve a unos metros al autor del gol que causó tanta pena en nuestra nación. Si tan sólo le hubiera pateado la rodilla a ese Huntelaar.

SAUDADE
Sólo en el idioma portugués se puede encontrar una palabra capaz de definir un sentimiento que aparece cuando sientes que alguna cosa o momento se perderá, no volverá a pasar, la saudade, esa saudade que también significa extrañar lo que ya fue, esa saudade que provoca Río de Janeiro.

González, Falsos Profetas: El apellido de la decadencia

 Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |

Las encrucijadas personales, la marginación, la soledad, la ignorancia y la necesidad de creer en algo que represente una especie de salvación (fe), son los más efectivos señuelos de los que echan mano los grupos religiosos para atrapar a sus fanáticos adeptos. Son también algunos de los elementos que utiliza Christian Díaz Pardo, director y coguionista, para construir al protagonista y al argumento central de su debut en largometraje, “González, Falsos profetas”; película que, a pesar de haber obtenido el Premio a Mejor Actor en el Festival de Morelia 2013, apenas encuentra distribución comercial durante este año.


El González del título, interpretado acertadamente por Harold Torres (“Norteado”, 2009), es la representación sólida de un gran sector de la sociedad mexicana, desesperanzado y atrapado entre las deudas económicas y morales, pero “hambriento” y necesitado de un gran cambio en su vida. González no es un héroe ni villano como tal, más bien funge como un antihéroe, víctima del sistema económico y familiar que lo somete y esclaviza.


La historia de Díaz Pardo nos introduce en el mundo del protagonista de forma oportuna: entre la pantalla de televisión que cuida con mucho sigilo; las llamadas incesantes de una madre emocionalmente ausente y convenenciera; la torta como dieta diaria y; el traje pardo que porta para salir a buscar empleo. El color y textura del traje sirve como una gran metáfora del estado de ánimo del protagonista: sin brillo, sin glamour, sin buen color.


A partir del planteamiento del personaje central, el realizador agregará, a la rutina diaria de González, un coprotagonista que servirá como modelo aspiracional y guía de ese ser grisáceo con el que el director nos hace sentir cierta identificación desde el principio. Se trata del Pastor Elías, contraparte de González, con personalidad desenvuelta, expresiva, carismática y exitosa, todo lo que González no es y que le gustaría ser. Dicho Pastor Elías es interpretado brillantemente por Carlos Bardem, a quien ya habíamos disfrutado en otra gran actuación en la película mexicana “Días de Gracia”, de Everardo Gout. El Pastor Elías puede recibir una lectura más allá de lo cinematográficamente argumental; histórica y sociológicamente retrata a dos de los países de América Latina con más altos índices de pobreza y analfabetismo y, a la vez, con mayor fervor religioso, Brasil y México; además, nos recuerda la conquista de México, por parte de los españoles, valiéndose de la manipulación religiosa.


“González, Falsos Profetas” sorprende por desmarcarse del nuevo boom de comedias genéricas, insípidas y repetitivas imperante, hoy en día, en el cine de nuestro país. Es válido que se pretenda generar una industria cinematográfica mexicana que se sustente por sí sola, pero eso no significa ignorar, o despreciar, propuestas como la de Díaz Pardo, la cual se distingue de “la bola” por su buena premisa; una gran manufactura; un ritmo in crescendo y; maravillosas actuaciones como las de Harold Torres (discreto y sutil en su personificación, pero que se luce cuando se muestra efervescente), Carlos Bardem (oscuro y manipulador) y; Olga Segura (frágil, maleable y ciertamente algo infeliz con su existencia). 


Es directa la crítica al agandalle u oportunismo de los hombres de traje (otra vez el traje, ahora percibido como el símbolo del engaño y la corrupción sin escrúpulos) que lideran a las religiones; seres que, a través de una pirámide de promesas-espejismos y discursos chantajistas, engañan a sus víctimas para así, sin pudor alguno, adueñarse de las escasas posesiones de éstas. 

“Piden a Dios tantas cosas, pero que poco le ofrecen”.  

El cinismo y las mentiras como epítome de la crisis de valores que vivimos en este mundo. Un simple González, sin nombre exacto ni necesidad de ello, porque ahí podemos caber todos, víctimas y victimarios de nuestra actual decadencia económica y moral. 

           

Letrinas: Ciudadano cero











Ciudadano cero
Por Alejandro Carrillo


"Era un individuo de esos que se callan por no hacer ruido,
perdedor asiduo de tantas batallas
que gana el olvido."

Joaquín Sabina

Andrés despertó cerca de las cinco de la mañana, víctima de la tristeza. Una profunda náusea lo llevo al retrete y de ahí a la ventana de la habitación. Sintió la primera brisa mediterránea y el vértigo de saberse nueve pisos por encima de la Diagonal. Por un momento sintió fortuna y contuvo el llanto.

Como cada martes, lo invadió la pesadumbre del fracaso y la sensación de no pertenecer a ningún lugar. Durante el café pensó en Ana, la última fuente de su voluntad y de su vida. Casi sin querer, recordó su denso cabello, sus ojos grandes y su láctea piel; le vino a la mente algún gesto burlón y por un momento creyó escuchar el susurro de su voz hablándole por encima del hombro durante el desayuno. Una voz cuya tesitura tuvo la bondad de calmar la sobrecarga emocional de un hombre delgado, incapaz de controlar sus impulsos.

“Un día voy a hacer algo por lo que todos recordarán mi nombre”, se dijo para sus adentros como otros tantos martes, y bebió el último sorbo de café. Se metió a la regadera y canturreó la única tonada capaz de salvar el mundo conocido. Zapatos, pantalón, camisa. Se anudó la corbata con cierto recelo frente al espejo y salió con el saco en una mano y el equipaje en la otra. Entregó la llave de la habitación y abordó un taxi con rumbo al aeropuerto. Su avión despegaba a las 9:55.

Durante el trayecto, sintió el nervio común que antecede cualquier viaje y como tantas veces recordó las palabras con las que su madre lo reprendió aquel día de hace veintitantos años; el día que se sintió pájaro y aterrizó de emergencia en el jardín trasero y con la pierna en tres pedazos: “Vuela todo lo que quieras, pero nunca llegarás a Neptuno”. 

Se le hizo temprano y compró el diario antes de abordar el vuelo 9525 que lo llevaría a casa. Leyó noticias hasta donde su malograda vista se lo permitió. Sintió tensión y angustia, le sudaron las manos, le temblaron las piernas. Fue al baño a vomitar hiel, se refrescó la cara y con un buche de agua se pasó la olanzapina que tanto bien había traído a su vida desde el abandono de Ana.

Pasó la angustia y subió al avión a las 9:30. Saludó a la tripulación y le dio el primer reporte al capitán. A las 10 en punto, como tantos martes, Andrés volaba al norte a bordo del vuelo 9525 con destino a casa. 

Ya más relajado, Andrés supo atender las trivialidades y la jerga aeronáutica del capitán  durante veinte minutos. A las 10:27, el A-320 alcanzó los 38 mil pies de altura y el capitán le pidió al copiloto preparar el aterrizaje, -vamos a ver, ojalá- respondió Andrés. El capitán abandonó la cabina para ir a orinar. A las 10:31 inició el declive.

Cuatro minutos le bastaron a Andrés para convertir el tedio matinal en adrenalina, cuatro minutos para ocupar el asiento del capitán, cuatro minutos para cerrar la puerta de la cabina y activar el sistema de descenso, cuatro minutos para recordar esas vacaciones invernales de la infancia, cuatro minutos para grabarse  la cara de Ana, cuatro minutos para ver de cerca el paisaje alpino a setecientos kilómetros por hora y cuatro minutos para caer diez mil metros en picada -cuatro minutos para hacer algo por lo que todos recordarán su nombre-.

Lejos de esa cabina quedaron los gritos de la tripulación y las súplicas del capitán pidiendo que “por el amor de dios, abriera la maldita puerta”. Andrés no tuvo tiempo de escuchar los alaridos de horror de ninguno de los setenta y tres alemanes, ni de los treinta y cinco españoles, ni del holandés, ni de la británica, ni de las dos mexicanas, ni del matrimonio argentino. Tampoco escuchó las llamadas de la torre de control ni las alertas de pérdida de altitud. 

Lejos quedaron la vista nublada, los trastornos psicosomáticos y los antidepresivos; lejos quedó la restricción del psiquiatra para volar, lejos la voz de Ana, lejos el insomnio, lejos la náusea, lejos el vacío, lejos Neptuno, lejos la amargura, lejos las nubes.

Son las 10:41 y Andrés con la piel eriza frente a la ventanilla de la cabina, siente nuevamente la primera brisa mediterránea y el vértigo de saberse nueve pisos por encima de dios. Siente por un momento fortuna y no puede contener el llanto. Andrés frente al macizo de Trois-Évêchés, canturreando la única tonada capaz de salvar el mundo conocido.


70 años de Eric Clapton


Eric Clapton, considerado uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos y quien se encuentra en el Salón de la Fama del Rock, festejará este lunes su cumpleaños número 70, a la espera de lanzar una colección de discos con sus grandes éxitos titulada Forever Man.

La recopilación, saldrá a la venta el 11 de mayo en formatos físico y digital, incluye tres décadas de la obra del legendario músico, a lo largo de su colaboración con Reprise Records, entre ellos, sus clásicos temas de rock, así como sus himnos de blues.

Eric Patrick Clapton nació el 30 de marzo de 1945 en Ripley, Surrey, Reino Unido. Fue un niño sosegado y con una clara aptitud para el arte, que creció hasta los nueve años con la creencia de que sus abuelos eran sus padres.

Las primeras influencias musicales del llamado Dios de la Guitarra fueron el blues de Robert Johnson, Muddy Waters, Big Bill Broonzy, B.B.King y otros grandes músicos.


La génesis de 'mano lenta'

Se entusiasmó tanto por la música, que cuando cumplió 13 años su abuela le compró su primera guitarra y a los 15 pudo cumplir su sueño: tener una guitarra Kay eléctrica con un amplificador de 30 vatios, con la que comenzó a tocar en clubes folk por las noches.

Se matriculó en el Kingston College Of Art, donde eligió estudiar diseño de vidrio de colores; sin embargo, la mayor parte de su tiempo se la pasaba tocando la guitarra. En 1963 fue expulsado del colegio por mal comportamiento e ingresó al grupo The Roosters, en el que duró siete meses, y durante un mes estuvo en el grupo Casey Jones & The Engineers.

Clapton comenzó a tener éxito cuando se unió a The Yardbirds, grupo que lo apodó Slowhand, al mismo tiempo que le dio reputación como uno de los mejores guitarristas de Reino Unido.

En 1965 se unió a la banda John Mayall's Bluesbreakers, etapa en la que consolidó tanto su nombre como el de su banda. Fue durante este periodo en que aparecieron las pintas: “Clapton es Dios”.

Un año después, en 1966, dejó el grupo de Mayall y se unió a Jack Bruce y Ginger Baker para formar la banda de rock Cream, y después de tres años de grabaciones consecutivas y conciertos multitudinarios, sobre todo en Estados Unidos, se separaron, en 1968.

El guitarrista fue invitado a tocar en conciertos de John Lennon y juntos grabaron el sencillo Cold Turkey. A principios de 1970 hizo su primer álbum homónimo como solista, que incluyó temas clásicos de su repertorio como Let It Rain y Blues Power.

Ese mismo año colaboró en la grabación del disco triple de larga duración de George Harrison, All Things Must Past, y formó un nuevo grupo con tres miembros de la banda de Delaney And Bonnie, Derek And The dominos.

Con este grupo y la ayuda del guitarrista Duane Allman, grabó el que se considera el mejor álbum de toda su carrera, Layla And Other Assorted Love Songs, que compuso inspirado en la mujer de George Harrison, Patty Boyd, con quien se casó años después.

Tras el fracaso de Layla, la muerte de su padre Jack Clapp y la de su amigo Jimi Hendrix, Clapton comenzó su adicción a la heroína, dependencia que se agudizó durante dos años en los que casi desapareció de la escena musical.

En el infierno de las drogas

Luego de una terapia basada en la acupuntura, Clapton dejó sus problemas con las drogas y su amigo Pete Townsend organizó su regreso a los escenarios en un multitudinario recital en el Rainbow Theatre, de Londres, que dio vida a un excelente álbum en vivo.

En 1974 grabó el álbum 461 Ocean Boulevard, que fue número uno en las listas de popularidad estadunidenses y que incluía la versión del clásico de Bob Marley, I Shot The Sheriff. Ese mismo año participó en la película Tommy, de Ken Russel y Townshend.

Empero, su verdadero éxito comercial como artista solista llegó en 1977 con el disco Slowhand, que contenía los éxitos Lay Down Sally, Wonderful Tonight y el clásico Cocaine, el cual vendió más de tres millones de copias en Estados Unidos.


A finales de los 70, Clapton empezó a sentir los efectos de su adicción a la bebida, que culminó en 1981, cuando se desplomó durante una actuación en Madison, Wisconsin, por lo que fue hospitalizado y le diagnosticaron varias úlceras, tras lo que ingresó en una clínica especializada para problemas de alcoholismo.
En 1983 apareció una recopilación de sus grandes éxitos, consiguiendo ventas por más de siete millones de copias en Estados Unidos. Para 1990 editó su primer álbum recopilatorio titulado Crossroads, con 73 canciones de todas sus épocas y grupos.

En 1990 su hijo Conor murió al caer por la ventana de un rascacielos en Nueva York, y en su recuerdo, compuso el inefable Tears In Heaven, que le valió el éxito absoluto en la edición de los premios Grammy.
Dos años después, con Unplugged (1992) regresó al blues clásico por la puerta grande, ganó seis premios Grammy. Fue el colofón a una carrera que continúa con éxitos como Bright Lights In Blues City, From The Craddle y Pilgrim.



Dios salve al blues

En 2004, lanzó un álbum homenaje al mejor bluesman de la historia: Robert Johnson. Me And Mr. Johnson, que incluye 14 versiones de los 29 temas que grabó el maestro del blues de Mississippi durante su breve carrera en los 30.

En 2006, el guitarrista invitó a Dereck Trucks And Doyle Bramhall II, con quien ya había trabajado anteriormente, para que acompañaran a su banda durante su gira 2006 y 2007.

El 20 de mayo de 2006 hizo una actuación con Roger Taylor (Queen) y Roger Waters (Pink Floyd) en el Castillo Highclere. Para agosto de ese año, apareció como invitado especial en el concierto de Bob Dylan celebrado en Columbus Ohio, en donde tocó la guitarra durante la actuación de Jimmie Vaughan, quien abrió el evento.

Tres meses después, publicó el álbum The Road to Escondido en colaboración con el músico J. J. Cale, que contó con la participación de Derek Trucks y Billy Preston. El material logró Disco de Oro y recibió buenas críticas.

Posteriormente, Clapton continuó con otras producciones y una serie de conciertos, con los que recorrió Estados Unidos, Canadá y parte de Europa, gira que extendió de 2008 a 2009, año en que salió a la venta un set de dos CD y dos DVD de tres conciertos con Steve Winwood en el Madison Square Garden.

En 2010, el guitarrista inició una serie de conciertos por Estados Unidos y Europa, que concluyó en Estambul, Turquía, en junio del mismo año.

Al año siguiente y durante la celebración de su cumpleaños 66, un canal estadunidense de televisión de paga transmitió tres de sus más importante conciertos durante ese fin de semana.

En 2013, el músico promocionó su álbum Old Sock, que tuvo como productores a Doyle Bramhall II y Justin Stanley, a los que se añade Simon Climie, colaborador habitual y coproductor de otros discos (Me And Mr. Johnson (2004), Reptile (2001) y Pilgrim (1998)).

En 2014, lanzó el vigésimo primer álbum de estudio The Breeze: An Appreciation Of JJ Cale como homenaje póstumo a su amigo y colaborador JJ Cale, quien falleció el 26 de julio de 2013 a los 74 años a causa de un infarto. El disco contó con la colaboración de músicos como Willie Nelson, Tom Petty, Mark Knopfler y John Mayer, entre otros. (Notimex)

Letrinas: Esos labios

 Pirotecnia Verbal | Por Tuto Flórez |
 
Esos labios
(Reflexión orgánica)



Sólo una mujer autentica, una afrodita sincera, una fémina con un corazón incendiario y pasional, y sin deseos ocultos te permitirá tocar sus labios; porque sabe que encontrarás su verdad... la mujer es básicamente sus labios.



Por ello expongo ante ustedes esta parte delicada y sensitiva, no expongo mi vista particular como hombre sobre esta zona del cuerpo femenino, no expongo sólo un conjunto de órganos, dejo ante ustedes lectores de Sputnik, los labios de ella, la elección no es arbitraria a propósito de la corporalidad, la decisión se debe a la capacidad de permear de indagar en las profundidades de un ser humano a través de esta hermosa pieza, a la que hemos convenido en llamar labios; objeto de pasión y deseo para algunos, puerta de entrada al alma y el fuego que anide en la mujer para otros. Qué es lo que sientes cuando besas a una mujer, qué sensación se produce cuando como hombres nos dejamos caer sobre la mujer a través de sus labios; preguntan los chamanes del amor y la respuesta por simple que parezca no deja de ser auténtica y muy sincera, siento todo el universo a mis pies, siento al mundo pero al hacerlo y ver esos labios, entra en contacto con estos, se descubre una ventana más que junto a los ojos, nos conduce hacia el alma. 


En mi caso, al inicio me cautivo el color, cada tono, cada línea, el contorno y la forma, que siempre es diferente nueva y apetitosa en cada mujer; en su conjunto quede embelesado por los colores naturales de los labios femeninos, unos rosa, otros rojos, unos morenos y otros un tanto más oscuros, alguno amoratados, otros simplemente coloreados, fue entonces cuando posé mi vista sobre aquella extraña que a la distancia e inmóvil solo permitía entrever sus labios, esos labios; al percatarme de ellos y su unicidad, precisé entonces explorar el alcance, el sentido, el color, el sabor y la calidez de aquel ser de mujer, a través del simple contacto con esos labios. 


Me dirigí hacia ella y la besé; se hizo evidente una simple y hermosa verdad, es la honestidad y la simplicidad la que a través de los labios se refleja, por ello mi elección convergió en esta zona corporal en particular, de que otra forma podría ser, la claridad en esos labios, su carnosidad, forma y gusto me dejaron embelesado. De hecho creo que puse cara de pasmado. Ella aceptó de buen agrado el gesto y sin mediar palabra, nos vinculamos solo a través de ese extenso y sustancial beso; entendí entonces, que se trata de descubrir o redescubrir un nuevo lenguaje no articulado pero susceptible de interpretación, que a través del intercambio de lenguas que luchan entre si arremolinadas, de una respiración entrecortada, por la agitación de los sexos y de una fuerte conexión que se da mientras dura el beso, nos acercamos más como seres humanos, como una especie de proyecto de desciframiento de lo que somos y sentimos a través de nuestros besos, gracias a este acto simple y autentico, tomamos conciencia del otro, de sí mismos y del mundo entero, de nuestra conexión con todo y con todos, de nuestro sentir más profundo y de una gloria olvidada a la que llamamos deseo… esos labios. 


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El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. @tuto201333

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