Kirén Miret y su 'asquerosa enciclopedia'

Telemetría | Por Jaime López Blanco |


Cuando el mundo es de los arriesgados... y de los marranos. 

Fue concisa con nosotros desde la primera vez que la entrevistamos: “Yo parto de la idea de que los niños son muy inteligentes (...) hay que hablarles exactamente como se les habla a los adultos, con los términos correctos, sin diminutivos”. Desde entonces, Kirén Miret (locutora; productora de radio; amiga de los libros impresos; divulgadora irreverente de la ciencia; creativa y; apasionada de los helados, el balompié y los gatos) ha perseverado en el arte de las publicaciones para niños, siempre sustentada en su inseparable vena periodística y la curiosa investigación científica que le caracterizan. Libros como Espejos, mocos, cucarachas y otras pócimas curiosas”; “De los pies apestosos a las papas fritas...y otras curiosidades”;  “Arañas, pesadillas y lagañas... y otras misiones para niñonautas” y; “Calambres, balones, escupitajos y otros secretos futboleros” son prueba de lo anterior.

Ahora Kirén Miret presenta su más reciente obra, “La asquerosa enciclopedia”, un compedio detallado que honra la parte medular de lo escatológico, acompañado de ilustraciones coloridas y singulares cortesía del artista plástico chileno, Alberto Montt. Aquí tienen cabida elementos como los excusados, las “patas” apestosas, las uñas largas, la caspa o los gargajos. Tanto niños chavales como niños adultos pueden aproximarse, sin pena alguna, al quinto libro de Kirén. El primer paso para hacerlo es despojarse de repulsiones, así como aceptar la naturaleza  guarra” oculta en cada uno de nosotros. 

Al presentar su texto en Puebla, dentro del marco del 8vo. Mórbido Fest, Kirén Miret confesó que la idea de realizar una asquerosa enciclopedia partió de ahondar en el capítulo “Guácala”, uno de los más gustados de sus anteriores libros; además de reconocerse como una persona “esencialmente asquerosa”. Para Kirén los niños son asquerosos por pura definición y se incluye dentro de dicha clasificación. “La asquerosa enciclopedia” se presenta en orden alfabético, correspondiendo una sola asquerosidad a cada letra del abecedario. Los diferentes conceptos asquerosos incluidos fueron sometidos a votación en las redes sociales. 

Para la comandante en jefe de “Niñonautas”, la ventaja de este libro es que es tan asqueroso que muchos se van a reconocer en él. Asimismo, Kirén Miret declaró que “escribir este libro fue muy liberador y leerlo va a ser muy liberador, porque seguramente se identificarán con los mocos o con los barros o con la caspa”. 

Es así como la ocurrente Kirén Miret invita al respetable a sumergirse en “La asquerosa encinclopedia”, entre definiciones y anécdotas repletas de viscosidades, marranadas y líquidos repugnantes, siempre aderezados con grata diversión y amplios conocimientos. La curiosidad habrá matado al gato, pero a Kirén la dotó de una aplaudible, extravagante y puerca imaginación.    


“Sicario”: La delgada línea entre ser lobo o cordero


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |



La virtuosa cámara de Roger Deakins, doce veces nominado en la categoría de Mejor Fotografía de los premios Oscar, aunque nunca ha ganado, es el medio idóneo para presenciar un desgarrador poema visual sobre el narcotráfico y la moral ambigua de los diferentes “jugadores” que se involucran en dicho “deporte extremo”. Los cuerpos ensangrentados y hediondos que se desbordan en pantalla anuncian una historia decadente e interminable. La muerte nunca tiene fin, menos en una tierra de nadie, en un juego sin ganadores.

El cielo aborregado que Deakins captura de Ciudad Juárez es marco de una lúgubre postal que se reconoce por sus constantes fuegos artificiales, producto de incesantes balaceras y explosiones entre policías y narcotraficantes. México y Estados Unidos cubiertos por un firmamento que mezcla los tonos azules con los rojizos:  el infierno y el paraíso fundidos en una tenebrosa fábula contemporánea sobre la caída de dos sociedades “modernas”; bien y mal mezclados, sobre esa delgada línea invisible que no permite individuos puros. Los cazadores retratados con colores ocres y cámaras térmicas, en imágenes que pueden erigirse como metáforas de gusanos que regresan a su lugar original, la tierra, en medio de un mar de polvo que es indicativo del estado de putrefacción. Todo ello con una esencia gris que evita distinguir entre blancos o negros.

Esto y más es “Sicario”, la nueva cinta dirigida por el canadiense Denis Villeneuve (“Enemy”, “Prisioners”, “Incendies”), la cual cuenta el intenso seguimiento clandestino a un irrastreable capo mexicano, búsqueda emprendida por una idealista agente federal (Emily Blunt), un oficial de una élite gubernamental (Josh Brolin) y un misterioso asesor (Benicio del Toro). Todo lo anterior conforma el gran dilema moral en el que se ven envueltos los personajes, dilema que también constituye el motor de sus acciones.

“Sicario” destaca por la hábil  dirección de Villeneuve, quien nos sumerge en intensas secuencias de suspenso, además de un magnético score, ambos capaces de impactar a más de uno. Emily Blunt cumple con su rol protagónico; otorga sensibilidad a una polícia honesta que ve derrumbada sus convicciones. Por otra parte, Benicio del Toro casi se “roba” el filme al interpretar un personaje con varias capas de lectura.

Por último, “Sicario” ofrece uno de los mejores y más realistas finales del año, lleno de la desesperanza y el conformismo de una colectividad sumergida en el caos y la violencia, imposibilitada para discernir entre ser lobos o corderos.   

“Los bañistas”: La sutileza hecha buen cine

 Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |



El dífícil arte de la sencillez. Producir una historia cinematográfica, en apariencia sencilla, en ocasiones, puede resultar contraproducente, ya que puede salir algo plano o profundamente monótono. No es el caso de “Los bañistas”,  la ópera prima de Max Zunino, quien también es uno de los autores del guión de la misma, junto con Sofía Espinosa, la talentosa protagonista de “Gloria” y una de las actrices nacionales emergentes que no hay que perder de vista.

“Los bañistas” es un filme de muchas capas, una de aquellas cintas que Eugenio Caballero -el reconocido Diseñador de Arte del “Laberinto del Fauno”- denomina películas “cebolla”. Hay que estar atentos para encontrar las diversas lecturas que posee. “Los bañistas” nos introduce al mundo nihilista de “Flavia” (la propia Sofía Espinosa), un ser inconsciente y vacío con una existencia zombie, que sobrevive a la huelga de su escuela y el divorcio de sus padres. Es una sonámbula de tiempo completo, la cual se desenvuelve en una cotidianidad regida por la arrogancia, el ocio y  el “desmadre” convenenciero. Por azares de la vida (y de una caprichosa economía mexicana), “Flavia” tiene que convivir con su vecino “Martín” (Juan Carlos Colombo), un introvertido y antisocial sexagenario que no la mira con “buenos ojos” por ciertas previas circunstancias que se han dado entre ambos.

Es así como entramos en un mundo de dispares: la joven y el anciano; la imprudente que actúa sin pensar y el ser contenido que evita los problemas (de hecho, evita casi todo); la chica con un futuro incierto y el veterano con un pasado escondido. Pero “Los bañistas” va más allá. El argumento de Zunino y Espinosa añade al universo de “Flavia” y “Martin” un conjunto de huelguistas que le otorgan mayor riqueza al relato. “Los bañistas” son quienes le dan sentido a las vidas de los protagonistas. Al llenar el baño de la casa de “Martin”, los “parados” también llenan un hueco de los “normales” trajinares de los opuestos protagónicos.

Ahora bien, “Los bañistas” aborda los claroscuros de las huelgas estudiantiles; también muestra, de una manera no totalmente abierta,  las represiones a la ciudadanía así como los anhelos estancados de una generación “atemporal” (podría ser cualquier generación de los últimos 30 años que haya sufrido una crisis ecónomica). Igualmente, se habla de la cultura del desempleo y de un sistema fascista que desprecia el esfuerzo de las y los viejos.

A través de la lente de Dariela Ludlow, percibimos un filme repleto de exquisitos detalles: un plano fijo, el cual privilegia el sonido de una melodía, mientras  que al mismo tiempo, al fondo, observamos un burócrata “trajeado” que le notifica a “Martín” el cierre de su “changarro”; un “huelguista” muy delgado que durante su espera, se “clava” con una conversación ajena o; un microondas que interrumpe inoportunamente el “flechazo” entre dos jóvenes. Las coreografías del cast, la sencilla dirección de arte y el trabajo de los extras son indudablemente destacables. 

Finalmente, las actuaciones del elenco principal hacen de “Los bañistas” una grandiosa recomendación. Juan Carlos Colombo, en una actuación que nos recuerda su intervención en “Más que a nada en el mundo”, personifica de forma muy sobria a un discreto y herido “Martín”, mientras que la “Flavia” de Sofía Espinosa puede “caer gorda” entre el público por su convincente y entregada interpretación de un ser egoísta. Mención aparte merece Harold Torres, un magnífico complemento que agrega carisma a la historia. Una pequeña “joya” que brilla, principalmente, por su sencillez y adecuado manejo de las sutilezas. 

 

Entramado del rock británico I

Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García | 


@JoseAlberto_GP


Hola amigos, esta semana os traigo un post diferente a las “radiografías” de grupos europeos que acostumbro a hacer en esta sección llamada ‘Lost Sounds from Europe’. Como os comenté en mi artículo sobre ‘The Last Shadow Puppets’, el grupo paralelo del vocalista de Arctic Monkeys, creía interesante hacer un resumen de las distintas conexiones que existen entre diferentes grupos y cantantes de bastante éxito en Reino Unido. Allí, es bastante habitual que los artistas compaginen bandas con carreras como solistas. Algo que, por lo menos en España, donde yo vivo, es bastante escaso.

Un buen ejemplo es el guitarrista Johnny Marr. Además de su carrera como solista, ha formado parte de The Smiths (junto a Morrissey), The Cribs, Modest Mouse y Electronic. En éste último, coincidió con grandes figuras como Neil Tennan (de Pet Shop Boys), Bernard Summer (de Joy Division y New Order) y Karl Bartos (del mítico grupo alemán padre de la electrónica, Kraftwerk).

Por lo tanto, la cosa queda como os resumo en este sencillo esquema. Donde podéis comprobar que estos artistas tienen o han tenido varios grupos:



El grupo Erasure (que lleva décadas de éxito con su pop bailongo) es mi siguiente parada. Está formado por Vince Clarke (quien formó parte de Depeche Mode en sus comienzos) y Andy Bell (en Oasis junto a los hermanos Gallagher). Clarke y Bell han  conseguido, por tanto, vivir el éxito masivo con varias formaciones.



Hay numerosos ejemplos más. En el siguiente esquema os resumo algunos más muy destacados como son Damon Albarn, Dave Grohl, Thom Yorke y Mark Lanegan.



¿Conoces algún otro ejemplo? Escríbelo en los comentarios. Espero haberte aclarado un poco en este entramado de artistas/bandas. ¡Nos leemos la próxima semana!

Crónicas Fabrizianas; entrevista con el escritor Fabrizio Mejía


Telemetría | Por Jaime López Blanco |


Nos recibe con notable entusiasmo y sencillez, así como la primera vez que lo conocimos en persona. Su habitual curiosidad hace que pregunte sobre una bolsa de plástico que mi compañera lleva en las manos. Se trata de un humilde obsequio para él, para el escritor Fabrizio Mejía Madrid. ¿El motivo? Agradecerle la buena actitud y detalles que ha tenido para con nosotros, ya que nos ha apoyado mucho con datos novedosos y opiniones relevantes en materia de política, periodismo y cultura. No cualquiera lo hace, y menos en una forma tan inolvidable y brillante.

Las palabras y narraciones de Fabrizio casi siempre se caracterizan por encontrarle espacio justo a las digresiones, lo que produce que te enteres de peculiaridades o episodios poco conocidos de los personajes sobre los cuales se esté charlando. Todo esto en medio de la inseparable aura de humo de tabaco que le acompaña. Por ejemplo, al versar sobre “Nación TV”, Fabrizio saca a la luz hechos o momentos prácticamente inéditos, claroscuros de las vidas de famosos como Raúl Velasco o Víctor Yturbe, “El Pirulí”. Asimismo, cuando platica sobre las políticas culturales más destacables de la actual administración federal, no tiene reparo en dar cuenta de las decisiones contradictorias y polémicas tomadas por Raúl Cremoux, el otrora director de Canal 22, cuya gestión generó más negativos que positivos para dicho canal público.

Grosso modo, así es Fabrizio. Un hombre sin “pelos en la lengua”, aunque con muchos pelos en la cabellera. La alopecia o la falta de lucidez en sus respuestas no son cuestiones por las que tenga que preocuparse. Es indudable su genio al unir los vocablos, los cuales desembocan en frases llenas de verdad o en enunciados rebosantes de ironía. Lo mismo puede “sacarnos” una gran sonrisa al narrarnos sus aventuras con una trabajadora sexual (véase la revista Proceso), como al compartirnos sus pininos en el periodismo.

Nuestro más reciente encuentro tuvo como motivos el hablar sobre cultura; ahondar en consejos para la buena escritura y el admirable periodismo y; dialogar sobre las dinámicas que han caracterizado a las políticas culturales de Peña Nieto (si es que existen). De eso trata la presente entrevista. De construir comunicación digna y duradera junto con un especialista en la misma. Espero que la disfruten mucho, al igual que nosotros lo hicimos. Mucha tinta más para el genial escritor y periodista Fabrizio Mejía.


Visita a un mundo feliz

Pirotecnia Verbal | Por Tuto Flórez |

¡Oh qué maravilla!
¡Cuántas criaturas bellas hay aquí!
¡Cuán bella es la humanidad! Oh mundo feliz,
en el que vive gente así.

Aldous Huxley



Es inevitable no cuestionar esta última afirmación: vivimos más y más felices en la época más metafísica que haya existido jamás. ¿Realmente estamos en un estado ideal, dentro de la existencia social humana?

Que acaso al hablar de la existencia de una metafísica supra-orgánica, no es dar rienda suelta a los postulados de la antropología cultural que defiende de manera enconada una especie de evolucionismo social. Asume entonces, el grueso de la población civil, que es merced a la tecnología que se ha producido el gradual desarrollo social, el cual fue facilitando la transición de las sociedades de estado primitivo, hacia entornos sociales civilizados con el pasar del tiempo. Si esto es así, entonces autores como Huxley, simplemente lograron anticiparse en espacio y tiempo a través de una narrativa que plantea no el mundo soñado, sino una distopía, que revela una especie de sueño (el sueño del desarrollo a expensas del mal llamado progreso tecnológico, de los avances e interacciones entre técnicas y teorías) o realidad suspendida, que a todas luces, es el punto en el que nos encontramos como especie y como civilización.

Cuando el grueso de la población, habla con cierta liberalidad sobre los aportes de la tecnología a la fecha, a este siglo, primero debería tratar de atisbar, que la tecnología que es empleada, usada y manipulada por la mayoría de personas, no es más que Tecnología Disruptiva, tecnología de mercado, de entretenimiento; cuyo problema de base no es tanto la obsolescencia programada, sino ante todo, su naturaleza aislante.

Algún analista social o más bien algún ingeniero social, ya planteó en relación con la tecnología y los riesgos derivados de esta, que por primera vez en la historia humana, estamos de manera ambivalente conectados y desconectados. Persuadidos por medios electrónicos, por dispositivos cuya función base pareciera ser el mero entretenimiento, nos interrelacionamos de forma abrupta, con medios tecnológicos, que no entendemos y no pretendemos comprender, nos basta sólo con usarlos.

Surge entonces la necesidad de cuestionar, de cuestionarnos a nosotros mismos, con el fin de saber, si: ¿realmente vivimos más felices? O sólo estamos a propósito de las esferas sociales, de los limitados círculos de lo cotidiano en los cuales trascurre la rutina de los días; inmersos en una burbuja social y de manera conexa conectadas a otros dentro de una gran burbuja artificial que permite el mantenimiento de la estructura social, merced a una cohesión colectiva, donde todos más o menos, vivimos el mismo sueño, nos hallamos inmersos en la ilusión del cambio, de la transición, de la evolución social, mientras somos entretenidos y maravillados con productos de ciclo corto. ¡Oh qué maravilla! Estamos tan cerca tan lejos, de nuestro añorado mundo feliz...


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El autor: Tuto Flórez, nacido en el departamento de Santander, en la caótica y convulsionada, pero hermosa tierra del suramericano país llamado Colombia. Melómano consumado, amante del rock, de la música hecha con sentido, sobre todo de los años noventa y la cultura underground. Cinéfilo por convicción. Crecí entre los textos, de Henry Miller, Charles Bukowski, Allan Stewart Königsberg más conocido como Woody Allen, H. P: Lovecraft y Allen Ginsberg. @tuto201333

“Mexican Gangster” y “Made in Bangkok”: Entre rozones de bala y cambios de sexo


Cinetiketas  | Por Jaime López Blanco |


Una es ficción basada en hechos reales; la otra es un documental acerca de una realidad emergente e ineludible. Una es contada en clave de película de acción mientras que la otra es narrada como una especie de crónica individual o epopeya dramática moderna. Una se desarrolla durante la década de los 80; la otra encuentra voz y planteamiento en un periodo contemporáneo. Mientras que una fue estrenada en un gran número de salas comerciales de nuestro país, la otra apenas pudo verse en el más reciente Foro Internacional de la Cineteca Nacional. ¿De qué filmes estamos hablando? Pues de “Mexican Gangster” y “Made in Bangkok”, respectivamente. Ambas producciones con denominaciones en inglés, pero centrados en personajes netamente mexicanos... y encantadores.


La primera película, “Mexican Gangster. La leyenda del Charro misterioso”, comienza con una invitación del protagonista a la audiencia para que cierre sus ojos e imagine la casa de sus sueños. ¿Apología del delito? Quizá solamente un recurso narrativo para enganchar al respetable desde el principio. “Mexican Gangster” es una producción espectacular de Lemon Films que tiene su mayor virtud en la manufactura artística. Excelsa fotografía; irreprochables efectos visuales; impecable diseño sonoro y efectos de audio; simpático soundtrack de antaño; virtuoso diseño de arte y gran vestuario; sumado todo ello a una atractiva producción y a un elogiable elenco actoral.



Tenoch Huerta brilla en el sutil retrato que logra hacer del asaltabancos más buscado de los años ochenteros mexicanos, Alfredo Ríos Galeana, al erigir una especie de “Robin Hood” tropicalizado con mucho carisma y demasiada gracia. Tenoch da cuenta de un estudio acertado del personaje al incorporar los gestos y la manera atropellada de emitir discursos del propio Galeana, quien padecía de una peculiar fascinación por los medios de comunicación y por jactarse de ser un buen orador.


Por otra parte, Noé Hernández (el “Canelita” de “La Tirisia”) también destaca como la fiel “mano derecha” del protagonista en el metraje en cuestión, el cual es dirigido por José Manuel Cravioto. Asimismo, Rocío Verdejo representa de manera cabal a una periodista que sirve como el hilo narrativo principal de los eventos fundamentales de la película. Marco Pérez y Gerardo Taracena complementan adecuadamente el trabajo de sus compañeros, mientras que Paola Núñez tiene uno de los mejores diálogos y escenas del film.


Quizá el único “pero” que se le puede hacer a la nueva producción de Billy Rovzar es la ausencia de mejores líneas argumentales, así como la necesidad de una mayor profundidad al desarrollar algunos resortes emocionales y detalles del protagonista tales como: un mayor coqueteo con su mejor amante, la prensa; una crítica más amplia hacia los ladrones realmente más perjudiciales, los bancos; una mejor edición de contraposición para emparejar a Alfredo Ríos Galeana con su antagonista (el polícia); mejor maquillaje (y photoshop) en el cambio de nariz de Galeana y; un montaje que nos dejara un mejor “sabor de boca” respecto a la preferencia de Galeana por apretar el gatillo de su arma, en lugar del apretón de dedo de su hijo recién nacido.

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En relación a “Made in Bagkok”, la oportunidad de seguir a “Morgana” en su viaje físico y emocional, en su transición de mujer transgénero a transexual, con motivo de un certamen de belleza efectuado en Tailandia, se vuelve un atractivo “plato fílmico” que se digiere gustosamente, el cual es cortesía del director y escritor Flavio Florencio. Poco a poco vamos convirtiéndonos en los cómplices de las ilusiones del personaje central, deseando que cumpla sus expectativas.


Sin embargo, “Made in Bangkok” lucha constantemente con su técnica de filmación, factor que puede afectar el gozo de su premisa. Se perciben los constantes movimientos drásticos de cámara; las escenas con la luz “quemada” y; los atropellos en la recopilación del audio. Es decir, “Made in Bangkok” pone en la mesa cinéfila la eterna polémica entre la esencia y la apariencia; ¿qué es lo que hace a un film un buen producto, su forma o su fondo?


De momento, un servidor escoge el fondo, debido a que la protagonista “Morgana” es un ser tan contagioso, amable y sensible, el cual te hace sentir empatía con su causa, la causa de un maravilloso microuniverso que muchas veces ignoramos. Además, el descubrir el talento de “Morgana” para el canto de ópera y percibir su constante sonrisa hacen que “Made in Bangkok” sea una experiencia más que disfrutable.


Igualmente, el documental en turno tiene otro punto a su favor en esos personajes secundarios que aparecen enfundados en batas blancas o con los ojos rasgados, unidos por un sentimiento de solidaridad. Asimismo, de entrada, la exposición de temas complejos o espinosos para una nación caracterizada por su mala educación sexual, convierten a “Made in Bangkok” en un testimonio audiovisual con interesantes y benéficas repercusiones informativas.

Letrinas: SPC

El reino de las bestias | Por Mariana Quezada | 


 
Apenas escucho el sonido chillante y siniestro de lo que parece una melodía que antes solía darme paz. He salido de mi cuerpo de grava y metal, los sonidos caóticos parecen abrumadores. No tengo ojos ni oídos, solo percibo ondas de luz y sonidos que no tienen ningún sentido, hasta que olvido el idioma que me contiene y así mismo a mi propia historia también. Sé que voy a dormir en el reino de la locura y el vacío cuando despierte esta noche del trance, el contexto del sonido altera su frecuencia.

La música se purifica resonando y amplificándose con compasión, se transforma en una voz que me canta afable al oído sobre la forma de una espiral mientras tomo nota de no olvidar cortar unas flores para regalarle al viento en octubre. Su voz se convierte de nuevo en ruido cuando me pierdo en mis pensamientos, en el ruido de un recuerdo dulce, en el recuerdo borroso de mi paso por el mundo de alguien más…

…en nada y luego se apaga.

Me alegra haber explorado el mundo con este aire gallardo tan ácido, me complace haber estado en lo alto y profundo de mis más grandes sueños y mis más terribles pesadillas sólo para darme cuenta que lo único que hacía la diferencia no eran ni el guion ni los colores, siempre había sido también el contexto, porque la náusea no es más que el repudio que se tiene sobre sí mismo; la locura, la cordura, los sueños las mentiras y sobre todo el amor, sólo son algunos conceptos subjetivos que ahora incendian con alevosía los bosques que formaban mis garras y erosionan la tierra de los ríos en mis venas por abundancia o por ausencia.

Cuando se me termine la piel y la sal de las lágrimas secas caiga de mis mejillas con el tiempo, la sensatez se evanecerá igual que tus ojos de anguila que sólo saben mirar cuando no hay luz, igual que la carne de tus manos entre las uñas de tus puños cerrados, igual que con todos esos besos desperdiciados tratando escapar de la fatal coincidencia de mi universo fantasma en el tuyo de azúcar y absenta. Me fumo otro cigarrillo, sé que eventualmente terminare dejándolo igual que a todo lo demás.

El infortunio que causan el amanecer y el anochecer entre la noche y el día no es más que un burdo ejemplo de que en este universo que me he inventado no existe la atemporalidad. Todo tiene su momento y su lugar, igual que tú el tuyo y yo el mío, en el mismo espacio y tiempo pero en diferente dimensión y por supuesto, bajo diferente contexto. Entonces cariño mío ¿Qué eres? ¿Un sueño o una pesadilla? ¿Una realidad o una mentira?


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La Autora:
Bestia que camina por los escarpados senderos de la vida siempre en busca de nuevas metas. Reina de sus propias bestias y de las que se pongan en su camino también. Explosiva, impredecible, indomable. Bióloga en formación, vocal estudiantil de la Sociedad Mexicana de Zoología, anti taurina, siempre a favor de la vida, locutora de radio y conductora de televisión, cantante y escritora, ávida de destapar cada frasco de vida en el estante.

5 canciones con referencias literarias ¡de terror!

Sputnik Books | Por Ale Arévalo | 

Hace tiempo ya había hecho un video con canciones que están basadas en libros, hice una nueva versión recopilando canciones basadas en textos de terror o similares. Espero les guste y si tienen una nueva recomendación, es bienvenida.

Alejandra Arévalo nació en Monterrey y ahora vive en la ciudad de México. Es egresada de la carrera en Letras Mexicanas por la UANL. Después de ser promotora cultural en el proyecto Biblionautas, decidió incursionar como Booktuber porque #YOLO y creó: Sputnik, un canal en el cual se ha enfocado en recuperar el amor por los clásicos así como por autores mexicanos. Además de esto ha desarrollado una pasión por hacer memes literarios, sí, memes.


Aquí encuentras a Alejandra:


Canal YouTube:

Woodkid: música de alta tensión

Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García |


@JoseAlberto_GP

 
¿Quién es?
Yoann Lemoine, más conocido como Woodkid, es un compositor, cantante, productor y diseñador gráfico de Lyon, Francia.


¿Estilo?
Baroque pop, Neofolk, Experimental. Y “experience” lo llamaría yo, porque escuchar su álbum “The Golden Age” es toda una experiencia, cincuenta minutos que no te dejarán indeferente. Si lo oyes con auriculares y la habitación en penumbra es posible que pases de sentirte sosegado a eufórico, de melancólico a triste, y después, de enamorado a sosegado otra vez. Una cosa está clara, cuando termines desearás volverlo a escuchar, o no volver a él durante un tiempo. Y esto es porque la experiencia puede ser muy intensa. Es decir, no es un disco para oír en cualquier ocasión, no es música “de fondo”, no es música para cocinar o limpiar. Es música para detenerte a sentir todo lo que te puede transmitir.

¿Álbumes? 
The Golden Age (2013, Green United Music): catorce temas cantados en inglés (aunque la pronunciación en bastantes ocasiones es desastrosa) y plagados de redobles de tambores, orquesta, percusión, piano y violines.

Temas que bien podrían todos ser bandas sonoras de películas de todo género. Si sueles escribir (o simplemente te gusta imaginar) este álbum te transportará sin límites a incansables ríos de escenas en tu mente, un filón si quieres acabar ese capítulo que se resiste de tu nueva novela.


Es posible que en los primeros segundos prejuzgues a la música de este autor de “intensa” o “depresiva”, pero te invito a que aguantes unos minutos, te relajes, y dejes que entre en tu alma, que te escarbe, que te remueva por dentro. Quizá saltes de emoción, rías o llores. Pero, seguro, que algo debes de sentir.


Te gustará si te gusta…
The Irrepresibles, Lana del Rey, Tom Odell o Lykke Li, por ejemplo. En general, si huyes de lo comercial y lo lineal, de la música sin fundamento, sin sentimiento, Woodkid es tu chico.

¿Cómo lo descubrí?
Pues creo que llegué a él por Lana del Rey (bendita seas, Lana), ya que Woodkid ha dirigido los aclamdos vídeos de ‘Born to die’ y de ‘Blue Jeans’, ambos de su amiga neoyorquina. Además, ha dirigido vídeos para Katy Perry, Drake, Moby o John Legend, entre otros.

Como ves, el talento de Woodkid llega hasta la dirección de vídeos. Y con los suyos propios también se ha encumbrado de éxito. Los vídeos de ‘Run boy run’ y ‘The Golden Age’ (este último en versión junto al aclamado alemán Max Richter) han sido nominados a los Grammy en 2013 y 2015 respectivamente.


Sus redes sociales oficiales son:


Sus directos son simplemente apabullantes:


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