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All of me: aprender a desprenderse

“Llévate mis amores” muestra un lado bastante sensible de las patronas (grupo de mujeres que preparan y reparten comida a los migrantes que viajan sobre “la bestia”).

26 febrero 2015

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El Gallo Rojo | Por Oscar Maskie |

Hablo desde una perspectiva personal y sin embargo, creo que muchos coincidirán cuando digo que el cine puede cambiar vidas, para bien o para mal. Como vehículo ideológico, puede ser tan benevolente como peligroso si no se tienen los criterios necesarios para discernir entre los distintos fines perseguidos por tal o cual film. No quiero parecer romántico ni mucho menos, pero es innegable la capacidad de algunas películas para modificar nuestra perspectiva, posturas y sentimientos sobre algún tema general o especifico.

Iba preparado para ver una película que intentara a toda costa hacerme derramar el agua que brotó de mis ojos cuando Mufasa muere en esa estampida o cuando Jack se hace paleta en los brazos de su amada Rosa, y es que mi garganta profunda del documental mencionó que “Llévate mis amores” era una película por demás excesiva a la hora del chantaje emocional. Si bien es cierto que el documental muestra un lado bastante sensible de las patronas (grupo de mujeres que preparan y reparten comida a los migrantes que viajan sobre “la bestia”), me parece que la honestidad y nobleza de las encantadoras (no es sarcasmo) protagonistas sobresale por encima de cualquier otro aspecto del trabajo de González Villaseñor. En un documental bien intimo, el director mexicano nos muestra aspectos de la vida de estas mujeres que a pesar de las dificultades que de por sí representa vivir en un país como México, se las arreglan para dedicar gran parte de su tiempo y esfuerzo a ayudar a los migrantes centroamericanos que pasan por su comunidad. 

Villaseñor nos deja ver guiños de realidad en la vida de estas mujeres que encuentran en el dar, una satisfacción mayor a la de recibir, y que han hecho del desprendimiento, una forma de vida. Es algo que todos tendríamos que aprender de las patronas, desprendernos del tiempo y el esfuerzo que requiere el sencillo pero muy gratificante acto de ayudar a los demás.

Regresando a la idea del último post, el cine (sobre todo el documental) nos abre la posibilidad de conocer realidades que a pesar de suceder geográficamente cerca, son poco conocidas por la gran mayoría de la población (gracias duopolio televisivo).




El Autor: Realizador audiovisual, cinéfilo, futbolista, fotógrafo y escritor amateur. Aquí está mi FB. 
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