Algunos tipos tienen 'toda la suerte', Rod Stewart tuvo eso y más



Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |


Comienzo este artículo advirtiéndoles una cuestión que considero fundamental para la lectura del mismo y que, aunque me caigan unos cuantos enemigos encima, no me importa en lo absoluto: me encanta el viejo Rod Stewart. Sí, ese Rod de 30/35 años a la fecha. Y no es que no sepa reconocer su larga e increíble trayectoria de cinco décadas, pero alguien con gustos musicales tan obvios como los míos, era de suponerse que disfrutaría más una canción como "You're in my heart" que "Pool Hall Richard", por ejemplo. Aun así, la evolución musical de este rockstar inglés/escocés es una de mis favoritas, porque ha tenido de todo: desde ser descubierto al tocar la armónica en la estación de trenes Twickenham, ser callado de manera abrupta por interpretar música que nada más era considerada como ruido molesto, sufrir de pánico escénico, ser terriblemente criticado por sus tintes disco en "Da ya think I'm sexy?" y hasta padecer un cáncer de tiroides que forzosamente hizo que aprendiera a cantar desde cero a la edad de 55 años. Indudablemente, mi querido Rod es una de esas estrellas legendarias que han inspirado a miles de artistas y cuyo carisma, cabellera dorada y tremendo sex appeal, lo hacen mucho más especial de lo que ya es.

Platicando con mi hermana, coincidimos que la primer canción que escuchamos de Roderick (que es su nombre completo) fue la balada "For the first time", un cover del buen Kenny Loggins (famoso por el soundtrack de “Top Gun”) y que forma parte de su disco recopilatorio "If we fell in love tonight" de 1996, el cual tiene otros éxitos increíbles como “Have I Told You Lately” y “First Cut Is The Deepest”. Todas ellas pertenecen de manera obligatoria a mi repertorio de canciones favoritas... que si me pongo a reflexionar, este repertorio mío debe tener miles y miles de canciones, pero es para que se den cuenta que, aunque sea de manera medio amateur, soy una verdadera fanática de la música y que me encanta y halaga mucho cuando aquí en Sputnik me llaman melómana; me la iré creyendo cada vez más, se los prometo. En fin. Fue precisamente por ahí del ‘98 que nos compramos ese CD recopilatorio y, desde entonces, lo escucho con mucho entusiasmo… ¡me encanta de principio a fin! No hay una sola canción de este material que no me guste. Seguro han escuchado el trío Stewart/Sting/Bryan Adams en la canción "All for love", un exitazo del ‘93 y cuyo vídeo nos demuestra una vez más, la personalidad tan extraordinaria de Rod. Deduzco que es precisamente en el ’98 –a mis tiernos 9 años- que solía pensar que Stewart era un cantante de puras baladas, canciones soft rock (aunque obviamente a esa edad NO sabía qué demonios era el soft rock) y una que otra canción popera. Años después me di cuenta lo equivocada que estaba.



Si hay seis cosas que caracterizan a Rod por sobre cualquier otro artista, son las siguientes: su voz ronca, su amor por el fútbol, su voluminosa –y auténtica- cabellera dorada, su gusto por el modelismo de trenes, su estilo y su obsesión por mujeres guapísimas, rubias y de piernas larguíiiiisimas. No les miento: ha tenido un montón de novias y ha estado casado con tres mujeres diferentes que encajan perfectamente con la descripción que les dije; muchos se preguntan: “¿pues cómo le hace?” y la verdad es que… ¡quién sabe! Digo, tiene lo suyo y eso nadie se lo niega, pero bueno. Su relación más larga y estable, es con su actual esposa Penny Lancaster; llevan juntos desde el ’99. Es papá de ocho hijos, con edades sumamente variadas, que van desde los 53, hasta los 5 años (Penny lo hizo papá por última vez en el 2011, a los 66 años). Y por nada del mundo se me olvida platicarles que es abuelo de la tierna Delilah Genoveva, hija de Kimberly Stewart y ¡¡BENICIO DEL TORO!! ¿Se imaginan tener un ex yerno tan cool como lo es Benicio? Es una estupidez mía, pero me intriga demasiado pensar sobre qué podrán hablar cuando están juntos.

La historia de Roderick David Stewart (puntos extras porque su nombre real sí es Rod Stewart), es muy parecida a la de los otros artistas de los que he hablado; nacido un 10 de enero de 1945 en Highgate, North London, hijo pilón de Robert y Elsie, Rod fue un niño bastante mimado y querido por su familia, pertenecientes a una clase media baja. A pesar de ser el hermano más chico, se llevaba muy bien con sus otros siblings; era muy malo en la escuela y la abandona cuando tiene 15 años, pero antes de que esto sucediera, sus papás (para variar) le enseñan dos cosas que lo marcarían de por vida: la música y el fútbol. Hasta la fecha es fanático del “Celtic Football Club”, un equipo escocés con sede en Glasgow y al que no le apena incluirlo hasta en sus canciones. Sobre la música, dice que una de sus principales inspiraciones fue Al Jolson, pieza clave en el cine y el mundo del entretenimiento en la Era del Jazz; lo inspiraba su voz, sus movimientos y su manera de actuar ante su público.




Cuando abandona el colegio, trabaja de todo un poco: en una imprenta, como repartidor de periódicos, en un cementerio, en una funeraria y así. Mientras todo esto sucedía, su papá lo animó a convertirse en jugador profesional de futbol y entró a hacer pruebas a la tercera división del Brentford, F.C. pero, a final de cuentas, no quedó en el equipo. Actualmente Rod declara que le da mucho gusto que eso sucediera porque: 

“[…] trabajando en la música, podías emborracharte, salir al escenario y hacer lo tuyo. Si hubiera sido jugador de fútbol, no podría emborracharme y salir a jugar, sería imposible. Además, lo bueno de ser cantante es que a mi edad, aún puedo hacer ambas cosas: cantar y jugar. Si hubiera trabajado en el fútbol, tendría años de estar jubilado”. 

Coincido con él. Después de varios arrestos por ser medio izquierdoso y apoyar activamente la Campaña para el Desarme Nuclear de inicio de los 60, conoce al cantante de folk Wizz Jones y se embarcan en un viaje de “búsqueda personal” que los llevaría hasta París, para cantar y dormir bajo los puentes del Río Sena y después a Barcelona, para ser deportados por vagos. Así, literal. Regresa a Inglaterra para adoptar rápidamente el estilo y modus vivendi de los “Mod”, una especie de subcultura que se dio primeramente en hombres y después en mujeres. Para que se den una idea muy general, es un look parecido al que tenían los Beatles a inicios de su carrera: trajes ceñidos y cabello relamido. La diferencia entre el look del famoso cuarteto y el de Stewart, es que Rod usaba todo tipo de colores y combinaciones más dramáticas, y que se paraba mucho el cabello, marca distintiva hasta la fecha ¿no?

Acto seguido y para no hacer tan largo y tedioso este artículo, los siguientes nueve años –del 61’ al 70’- sería una constante entrada y salida de varias bandas locales con éxitos medianos, así como peleas sobre las capacidades musicales y vocales de Stewart: se daban cuenta de su enorme potencial y lo “echaban” rápidamente antes de que le quitara el lugar al vocalista de la banda. Es en 1969 cuando se une a Ron Wood, Ronnie Lane, Ian McLagan y Kenney Jones para formar “Faces”, banda con un sonido auténtico del rock de inicio de los 70. Faces nos daría cuatro álbumes y singles exitosos como "Flying", “Had me a real good time”, “(I know) I’m losing you”, “You can make me dance, sing or anything” y “Stay with me”, que son bastante buenos. Con estos éxitos, llegaron como de esperarse, cualquier cantidad de excesos, como el alcohol, alguna que otra droga, fiestas interminables y la experiencia primeriza de las groupies con las que tenían sexo desenfrenado prácticamente noche tras noche. El estilo de Rod también cambió: ahora eran los pantalones de cuero aún más pegados, camisas abiertas, gafas enormes, hartas pashminas y blazers con estampados excéntricos.

Lo que “Faces” sabía y que a la larga generó el quiebre absoluto de la banda, es que Stewart tenía contratos previos con la Mercury Records A&R porque habían visto su trabajo anterior y lo firmaron para grabar un número determinado de álbumes como solista antes de unirse a Faces, así que trabajaba al mismo tiempo en ambas cosas. No tardó mucho tiempo para que los fans y empresarios, solicitaran más su presencia como solista que estando dentro del grupo, con decirles que fue en este tiempo cuando debutó la tan famosa “Maggie May” que para muchos es la canción icónica de Rod. Fue entonces que se empezó a segregar a la banda con títulos como “Rod Stewart and The Faces” en póster publicitarios, revistas y periódicos, lo que le avergonzaba terriblemente a Rod y molestaba al resto de la agrupación. Es en el ’75 cuando se separan, Rod decide irse a vivir a Los Ángeles, comienza su contrato en Warner Bros. Records y su fama se dispara el doble.




Fue en su nueva vida en Estados Unidos, cuando conoció a la guapa actriz sueca Britt Ekland (considerada uno de los sex symbols de los 70) que lo introdujo a un mundo de glamour, exclusividad, moda y celebridades. Nuevamente cambia su look, haciéndolo más refinado y usando mucho maquillaje que de tajo, le generó un montón de críticas y pérdida de fans. Es en este periodo cuando nacieron canciones como “Sailing”, “This old heart of mine”, “Tonight’s the night” (que me encanta y trae una colaboración de Britt con unas frases en francés medio provocativas),  “The first cut is the deepest” (un cover de Cat Stevens), “Hot legs” (obvio) y la tan sonada “Da ya think I’m sexy?” que, para serles muy sincera, me choca. Me choca porque parece que es la única canción de Rod Stewart que conocen las estaciones de radio y no les importa repetirla varias veces durante el día. Sí, me hicieron odiarla, ni modo. Haciendo mi hartazgo a un lado, tengo forzosamente que hacer una mención especial para la canción “You’re in my heart” del ’77: no sólo es tierna, realista, pícara y graciosa, sino que es una de las canciones que, a mi parecer, mejor interpreta el buen Rod y que además, escribió de su puño y letra. A mí y a mi familia nos encanta cantarla a todo pulmón y obviamente está en mi lista de canciones predilectas. Ya bien entrados los 80 y habiendo terminado su relación con Britt, llegaron otros fantásticos éxitos como “Some guys have all the luck” (de ahí el nombre del artículo), “Young Turks”, “Forever Young”, “My heart can’t tell you no”, “Baby Jane”, todo esto acompañado por inagotables giras internacionales, entrevistas por todos lados, nuevos álbumes, nuevas colaboraciones, matrimonios, hijos y un largo etcétera.

En la década de los 90, siguieron los éxitos, los premios y las presentaciones, tal fue el caso de su MTV Unplugged del ’93 en donde, además de cantar sus ya clásicos, nos presentó su rendition de la canción de Van Morrison, “Have I Told You Lately” y que actualmente es más popular en la voz de Rod que en la de Van. Esa interpretación es peculiar porque se la dedicó a su entonces esposa Rachel Hunter quien se encargaría de romperle el corazón en cachitos 6 años más tarde. Fue una de las primeras y pocas veces en que Stewart realmente se deprimió, por lo que la canción “I Don’t Wanna Talk About It” tuvo un mayor y real significado para él. Aunque grabó este cover en el ’77, su versión en vivo del 2004 junto a la newbie y notablemente nerviosa cantante escocesa Amy Belle en el Royal Albert Hall, es IN-CRE-Í-BLE. ¿La han escuchado? Amy se convierte rápidamente en una parte fundamental de la canción, haciéndola más melancólica y rompe madres. Y el sax… ¡uufff! La estoy escuchando en estos momentos y es imposible no corear “… I don’t wanna talk about iiiit… how you broke my heart”

Vayámonos al año 2002, cuando después de dos años de descanso tras el cáncer de tiroides que padeció brevemente en el 2000 y su entrenamiento vocal intensivo (que gracias a Dios impidió que se modificara su característica voz), Rod se encontró en un momento crucial en su vida: seguir o retirarse. Para este año, su carrera musical ya había “probado” de todo: un poco de rock, de soul, de folk, de baladas, de soft rock, de pop y ello le dio ventas de más de 100 millones de discos. Pero mi querido Rod quería conquistar un género/repertorio más que, aunque muchos otros artistas ya habían grabado en miles de ocasiones, el hecho de que Stewart lo hiciera, sería algo muy novedoso: el jazz del “Great American Song Book”. Dicho repertorio lo conocemos gracias a artistas como Ella Fitzgerald, Cole Porter, Nat King Cole, Duke Ellington, Tony Bennet, Frank Sinatra, Bing Crosby, Fred Astaire, Judy Garland, etc. ¿Ven? A eso precisamente me refería cuando les dije que me gusta más el “viejo” Rod, que cuando era joven. Y no le bastó con sacar un álbum, sino que grabó ¡cinco! Cinco álbumes del GASB, gracias a la visión y estrategias del productor Clive Davis, que es ya una leyenda en el mundo de la música. Estas canciones para mí, siempre serán lo máximo, y poder escucharlo interpretar: “It had to be you”, “The way you look tonight” (que en artículos anteriores he manifestado que su versión es mi favorita), “Ev’ry time we say goodbye”, “The Nearness of you”, “Till there was you”, “Time after time”, “As time goes by”, “For sentimental reasons”, “Night and day”, “My foolish heart” y “That old black magic” es un verdadero placer.


Ya para terminar, hay que felicitar a Rod porque este 2016 fue condecorado como “Sir” por la reina Isabel, así que ya pertenece al mismo selecto grupo que Elton John. No lo digo nada más de dientes para afuera: hay Rod Stewart para rato; sus conciertos y álbumes recientes son muestra de ello y de la interesante mezcla de géneros musicales por los que ha pasado a lo largo de su carrera. Podemos verlo muy activo en la primera mitad de una de sus presentaciones, brincando de aquí para allá, con camisetas sin mangas y aventando balones autografiados al público asistente, mientras que en la segunda parte, lo vemos muy trajeado interpretando pura canción bonita. Es mi artículo 19 y obviamente Rod es uno de mis artistas favoritos, por lo que me da mucho gusto colocarlo en este número tan cabalístico para mi familia. Me quedo con esta frase fantástica de su autoría:


“You go through life wondering what is it all about but at the end of the day it's all about family”. –Rod Stewart-


Abrió sus puertas el Cine Foro IMAC



El pasado viernes 8 de julio abrió sus puertas el Cine Foro IMAC. Se trata de una iniciativa impulsada por el Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura para brindar al público en general un espacio para la exhibición del séptimo arte; en especial para difundir las expresiones alternativas de la cinematografía.

Con la cinta "La pasión según Berenice" (1976) de Jaime Humberto Hermosillo se estrenó el primer ciclo de películas del Cine Foro IMAC que estará proyectando todos los viernes en el Museo Escárcega (ubicado en Ezequiel A. Chávez esq. Calle Ayuntamiento, Barrio de La Purísima. Ags.Mx).

Es importante señalar que aunado a la exhibición de los filmes, el Cine Foro IMAC abre un espacio para la reflexión y el debate de los mismos con la participación de expertos en la materia que cada viernes enriquecerán la proyección con sus comentarios y experiencias.


Cine Foro es un programa del Instituto Municipal Aguascalentense para la Cultura (IMAC), con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (hoy Secretaría de Cultura), en colaboración con La Granja Productora, un proyecto de investigación para la conformación de una Videoteca de Cine Mexicano.



CINE FORO + nuestro
Programa general:


8 de julio
LA PASIÓN SEGÚN BERENICE
Director: Jaime Humberto Hermosillo
Año 1976
Ponente: Arturo Esquivel

15 de julio
EL HOMBRE DE PAPEL
Director: Ismael Rodríguez
Año: 1963
Ponente: Karla Delgado Velázquez

22 de julio
LOS INSOLITOS PECES GATO
Directora: Claudia Sante-Luce
Año: 2013
Ponente: Raúl Alejandro Guerrero

29 de julio
EL SANTO OFICIO
Director: Arturo Ripstein
Año: 1973
Ponente: Alejandro Dávila Castañeda

5 de agosto
PACHITO REX
Director: Fabián Hofman
Año: 2001
Ponente: Salvador Plancarte

12 de agosto
NAZARIN
Director: Luis Buñel
Año: 1959
Ponente: Juan Pablo Martínez Zúñiga

19 de agosto
NORTEADO
Director: Rigoberto Perezcano
Año: 2009
Ponente: Abel Amador Alcalá

26 de agosto
AÑO BISIESTO
Director: Michael Rowe
Año: 2010
Ponente: Verónica Marín Cienfuegos

2 de septiembre
LA VIDA CONYUGAL
Director: Carlos Carrera
Año: 1993
Ponente: Brenda Rodríguez Rodríguez

9 de septiembre
LUZ SILENCIOSA (STELLET LIGHT)
Director: Carlos Reygadas
Año: 2007
Ponente: Armando Andrade Zamarripa


ENTRADA LIBRE ¡Larga vida al Cine Foro IMAC!

“X-Men: Apocalipsis” y “El Maestro del dinero”: Entre harto mutante azul y un gurú televisivo.


Cinetiketas |  Por Jaime López Blanco | 


Comencemos por la nueva de Bryan Singer, director newyorkino que en 1995 dejó boquiabiertos a propios y extraños con “Sospechosos comunes”, obra que ganó el premio de la academia estadounidense en el rubro de Mejor Guión Original. Realizador que causó polémica con “Apt pupil” (1998) o “El aprendiz” (como se bautizó en México). Ésta  última dio inicio a la sinergía con uno de sus actores predilectros, el inglés Ian McKellen, quien se convertiría en uno de los protagonistas de su franquicia mutante.

Sí, es un hecho, “X-Men: Apocalipsis” es la más débil de las cuatro “mutantes” cintas dirigidas por Singer. Su arranque no es tan poético como el de la película inicial, “X-Men” (año 2000), en donde un joven Erik/Magneto encolerizado descubre sus poderes y su misantropía mientras atestigua la muerte de su familia; ni tan atractivo como el preludio de “X-Men: Days of Future Past” (2014), en el cual Singer, con gran habilidad, logra combinar los elencos de las dos trilogías.

Otro hecho. Este es el filme coral de mutantes en el que se pone mayor enfásis en la acción y los efectos digitales, y se deja de lado el argumento y desarrollo de varios de los personajes centrales. Quizá el “Magneto” de Michael Fassbender sea el que adquiere una lectura más compleja y multidimensional; amén de un histrión que sigue demostrando su gran talento. Oscar Isaac (“Apocalipsis”), James McAvoy (“Charles Xavier”) y Sophie Turner (“Jean Grey/Phoenix”) salen bien librados. 

Al contrario de eso último, la “Raven” de Jennifer Lawrence no tiene mucha tela de dónde cortar, debido a lo reducido y reiterativo de los dilemas de su personaje (mismos que ya se habían explotado en las anteriores cintas, sin ofrecerse ahora nada nuevo). Además, no obstante ser una costosa producción, tiene un par de errores en su montaje final: unos ojos congelados de “Mystique”, en una de sus tantas conversiones de humana a mutante azul y aquella escena en la que “Tormenta” inicia un torbellino de arena con un escenario de fondo poco natural.

Pero todo lo anterior parece saberlo perfectamente Bryan Singer, quien en uno de sus actos narrativos se trata de blindar ante las posibles críticas negativas en contra de su más reciente trabajo. Es el año de 1983 y cuatro jóvenes mutantes (“Cyclops”, “Jean”, “Nightcrawler” y “Jubilee”)  acaban de ver “El regreso del Jedi”. Salen del cine y comienzan a discutir sobre su película favorita de la saga “Star Wars”, manifestando que “al menos estamos de acuerdo en que la tercera siempre es la peor”. Es la época de los inicios del canal de televisión MTV; en la que el dúo “Eurythmics” haría popular la rola “Sweet dreams” (aquí chuscamente performanceada por “Quicksilver”); y en la que una chamarra roja, usada por Michael Jackson en el video “Thriller”, influye claramente en la vestimenta de “Nightcrawler”. Es la etapa de los blockbusters veraniegos y las películas de masas para sólo divertirse. Singer lo  entiende, aplica y aprovecha.

  

Un popstar de las finanzas.


George Clooney y Julia Roberts, dos grandes estrellas (todavía) del mainstream jolivudense actual, encabezan la reciente realización de la otrora reconocida actriz de los años noventa, Jodie Foster. La producción lleva como título original “Money Monster” y es una historia que versa sobre el secuestro expréss de un exitoso presentador de la televisión gringa, una especie de gurú de las finanzas estadounidenses. 



La premisa y el atractivo de la mancuerna protagonistas/directora prometían, pero la cinta se queda corta en su resultado final, y aún más si se compara con otras producciones de contenidos similares. “Money Monster” trata de lanzar una crítica ¿incisiva? hacia lo vólatil y despiadado de la dinámica de la bolsa de valores (algo que, recientemente, “The big short” materializó de manera acertada), un sitio en el que gente o ciudadanos “de a pie” invierten todos sus ahorros, con fe ciega, siendo víctimas de un sistema voraz, indiferente e insensible. La historia termina por reducir su condena a un caso aislado y poco satisfactorio.

Al mismo tiempo, “El Maestro del dinero” aspira a convertirse en una recomendable sátira  acerca de la efímera atención, de la poca capacidad de retención de la teleaudiencia (muy al estilo del filme dirigido por Ben Stiller, “The cable guy”), así como del inminente poder de los medios de comunicación sobre la muchedumbre, algo mejor tratatado por el drama “Mad City” (película estadounidense de 1997, dirigida por Costa Gavras y protagonizada por Dustin Hoffman y John Travolta).    

“Money Monster” nunca llega a cuajar del todo. Abarca mucho y aprieta poco. Clooney y Roberts cumplen pero no alcanzan el nivel de química de su “Ocean´s Eleven”, mientras que la batuta de Foster no ofrece algo distinguible o digno de alabar.

La anterior cinta dirigida por Foster, “The Beaver”, se percibe más cruda y sólida, tanto en su planteamiento como en el desarrollo. Lo rescatable de ésta: la explicación entendible que hace respecto al tema de los quants y las actuaciones de los secundarios Jack O'Connell y Caitriona Balfe. En resumen, es un filme con momentos ciertamente buenos pero de poca contundencia.   

    

Los Yonkis abren gira nacional en el Lunario

Los Yonkis anuncian gira nacional en el marco del Festival Lunario Tierra Adentro.


La banda mexicana Los Yonkis anunció que a mediados de julio iniciará una gira a lo largo y ancho del territorio nacional con la finalidad de despedir "FRIK", el material discográfico con mayor éxito en la historia de la agrupación, que los llevó a presentarse en festivales importantes dentro del país.


Durante el último año, Los Yonkis se dedicaron a la promoción del disco "FRIK" en diversas ciudades y ahora tienen la oportunidad de cerrar dicho ciclo en el Lunario del Auditorio Nacional, uno de los foros más anhelados por músicos nacionales y extranjeros.

Para el Lunario estamos preparando una presentación interesante con invitados especiales y canciones claves en la carrera de la banda, este mismo show lo llevaremos en la gira mostrando nuevas canciones y despidiendo nuestro disco FRIK que fue tan importante para nosotros.


En este sentido, el recinto capitalino abre sus puertas por vez primera para recibir a la nueva generación de músicos independientes del país, provenientes de diversos estados y regiones de la república. El Festival Lunario Tierra Adentro reunirá a 16 agrupaciones provenientes de 12 estados del país. Se llevará a cabo los días 22, 23, 29 y 30 de julio de 2016.

La gira 2016 de Los Yonkis dará inicio en la CDMX en el marco del festival y de ahí llegará a estados como Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Jalisco, Aguascalientes, Guanajuato, Querétaro, Hidalgo, Tlaxcala, Edomex, Morelos y cerrarán en Puebla y Veracruz. Dicha gira será el preámbulo del próximo disco a publicarse a finales de año.

Durante 2016 hemos realizado algunas presentaciones en vivo y mucho de estar encerrados en el estudio y en la sala de ensayo buscando un sonido fresco y superior a lo que hicimos antes. Ahora ya tenemos listas casi todas las canciones para el nuevo disco que verá la luz en diciembre de este mismo año. 

Los Yonkis alternarán en el escenario del Festival Lunario Tierra Adentro con Paulo Piña y Ampersan el viernes 29 de julio. El costo del boleto es de $200 y se puede adquirir a través del sistema Ticketmaster.

¿Por qué nos hacemos ‘fan’ de alguien?


Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García | 


@JoseAlberto_GP



Seguro que alguna vez os preguntáis cómo es posible que alguien sea fan de un determinado cantante, director de cine o actor. Unas veces porque no entendemos que haya gente que pueda admirar un tipo de artista que nos parece lo peor y no podemos imaginar siquiera por qué existe. Otras veces es porque estimamos que determinada corriente no va con alguien a quien conocemos. 


En muchas ocasiones no sabemos ni responder, ni encontrar un porqué al hecho de que seamos fans de alguien. El acabar encandilado por un artista o una corriente artística suele ser uno de los resultados de todo aquello que vivimos. Las experiencias que vamos acumulando, el entorno que nos rodea y el tipo de gente con la que convivimos. 


Resulta normal que alguien sea fan al mismo tiempo del rock y del post-punk, o del country y el rock, o del jazz y el blues. Pero, ¿y cuando alguien es fan del rock y del pop electrónico? ¿por qué? ¿cómo convergen en la misma persona dos estilos tan diferentes? A veces estos estilos tienen algo que les une, o los escuchamos en momentos diferentes, a veces conectamos con ellos más por nuestro entorno o por lo que representa, que por la música en sí. 


La mayoría de la gente es bastante plana en cuanto a gustos. La mayoría se queda únicamente en la música comercial que escucha en las radios o en pubs. No tienen ningún tipo de criterio, ni conocimiento, ni inquietud por nada. Normalmente la gente sigue a los artistas que más promocionan las disqueras, flamenquito (aquí en España al menos) y música ‘pachanguera’, ‘alegre’ o de electro-latino. No sé en Méjico, pero aquí hay un furor por el electro-latino entre las clases más bajas de la sociedad, sobre todo. 




En fin, luego hay gente que se mueve un poco más en algunos géneros. Quien escucha a Joaquín Sabina, suele escuchar a Luz Casal. Quien escucha a Alejandro Sanz, suele escuchar a Pablo Alborán. 


Pero bueno, que cada uno escuche a quien quiera, ellos sabrán por qué lo hacen. Hay quienes valoramos de verdad la música, dedicamos horas a estudiarla y a buscar artistas variados, dentro de los géneros que nos gusten. Y no digo que nuestro criterio sea mejor, porque es cuestión de gustos, pero, sí que nuestro criterio está más elaborado que el de otras personas y sí que existen géneros objetivamente más ricos y elaborados.

Por ejemplo, yo no entiendo a los cantautores. No entiendo que a hablar sobre una base (que por cierto siempre es la misma) se le llame música. Ni cantan, ni bailan, ni se parten la cabeza componiendo. O sea, muchos de nosotros, tenemos un determinado concepto de arte y de artista. Y esto siempre es determinante a la hora de hacernos fan de alguien. Yo creo que mis dos pilares musicales principales son el rock y la electrónica. Pero según qué rock, y según qué electrónica. Para mí, muerte al rock viejuno, viva el post-punk, el alternativo, etc. Para mí, muerte a la electrónica de David Guetta o Juan Magan, viva OMD, Trust, Cut Copy, The Sound of Arrows, o el Agro-Tech. Yo necesito que la música esté muy producida. Me encantan Arcade Fire por lo multi-instrumentales que son también. 




Recapitulando, los gustos están muy unidos a nuestros hábitos y nuestra cultura. La gente de poca cultura siempre oye determinados géneros (reggaetón, cantautores, pop comercial y electro-latino). La gente mayor, sosa y supuestamente intelectual tienden al blues y al jazz. Y es irremediable. Nunca verás a un pobre escuchando a Mozart. ¿Por qué? Ni idea. Quizá nos han dividido así. Pero Mozart está a un solo click de cualquiera, igual que el resto de artistas. ¿Por qué no lo clican? No están acostumbrados, no lo entienden… no sé. Pero esto funciona así. También tiene su peso el verse reflejado o identificado. Lo que vivimos y cómo sentimos la vida está directamente relacionado con lo que nos atrae artísticamente. A veces no es sólo la música, es la estética del artista o lo que transmite.


Bluish: El corazón suspira tonos azules

Por Liliana Chávez | 


Me encontré con los chavos de Bluish en su afanoso intento por convertir el Rivas en vino, repasando las rolas del toquín de más tarde, y pensando en mujeres: 

-Ramos: ¿De cuántas mujeres estaría conformado su harén?
-Chema: No sé.
-Tavares: Sí de varias, muchas. Pero habría que pensarle…
-Pablo: Una.
-Liliana: Ni tú te la crees, Pablo.


Bluish está dentro del Indie Rock, pero, si pudiese decir que suenan a algo, diría que se oyen un tanto como Sparklehorse, Beach House, Smashing Pumpkins, Radiohead, Sigur Ròs… no sé exactamente, suenan como melancolía

La banda comienza con Pablo (voz y guitarra), un año más tarde Ramos (guitarra) le hace segunda, luego se unió Tavares (bajo); después Chema (sintes, teclas), que llegó para hacer más chida a la banda. 

-Ramos: Somos, gracias a Chema, “Bluish technology”.

-Tavares: Ya no sonamos tan fofos.

-Liliana: ¿Dónde suelen tocar?

-Pablo: Por lo general suelen invitarnos a tocar en Aguascalientes, en bares, toquines, festivales. Aunque claro, queremos salir de gira y contactar con una disquera, lo que nos ayudaría a ser más conocidos. 

-Chema: Además, buscamos colgar nuestras canciones en redes. Pienso que la música de Bluish atraviesa la brecha generacional, puede gustar tanto a chavos como a mayores.

- Liliana: ¿Las canciones que han hecho tienen algún contexto en general?

-Pablo: Depende de la rola

-Tavares: Están hechas a lo pendejo

Risas



-Tavares: Hablando en serio, en mi punto de vista, están enfocadas al amor y desamor. Pablo es el que se rifa con la letra. 

-Pablo: Aunque, lo que sale primero para mí es el sonido de los instrumentos. Ya después viene la letra, con lo que se completa lo que uno quiere transmitir. A fin de cuentas, la voz es un instrumento también. 

-Liliana: ¿Cuál fue su primer acercamiento con la música?

-Ramos: Comencé a los 13 años, ya mayorcito, con la lira. Tocando Metálica y Megadeth

-Liliana: ¿Con una guitarra acústica?

-Ramos: Sí, era un morrillo metalero. Bueno, también tocaba en un tributo a los Beatles, ahí fue donde conocí a Pablo y a Tavares. Pablo me invitó a unirme a Bluish, nos acoplamos bien, aunque es difícil acoplarse con Pablo. 

-Tavares: Es muuuy difícil acoplarse con Pablo.

-Ramos: Con cualquier persona, Tavares. Tú sigue tomando… 

Risas

-Ramos: Comenzamos a tocar ya grandes. 

-Tavares: Yo empecé a los 12. Mi papá me compró una guitarra porque yo le prometí aprender por mí mismo. 

-Liliana: Y ahora, eres bajista. ¿Tienes un vacío existencial por eso?

-Tavares: Bueno, en Bluish ocupaban un bajista. Tocar el bajo también me gusta mucho. Los bajistas son los más vergas.

Risas

-Pablo: También empecé a los 12, con la guitarra. Y a cantar como a los 13.

-Chema: Aprendí a tocar en una orquesta sinfónica juvenil. Luego toqué el trombón en una banda de reggae y en una de punk. Pero me comenzó a llamar la atención la onda de la tecnología y empecé con los sintetizadores.

-Liliana: ¿Qué dirían ustedes que es lo que Bluish aporta a la escena musical en México?

-Ramos: Para mí, lo más valioso de Bluish es que somos gente que quiere hacer música. Eso es lo que quiero, lo que voy a seguir haciendo. 

-Chema: Hablando del género Indie, hay mucho que podemos hacer para sacar algo innovador. Quizás lograr mezclar bien varias cosas para que sea algo nuevo en la escena.

-Pablo: Estoy de acuerdo con lo que dice Chema, el chiste es sacar algo de lo que todos tenemos. 

-Liliana: Tavares, tienes cara de querer seguir charlando. Dime ¿has tenido alguna experiencia cercana a la muerte?

-Ramos: En Bluish.

-Tavares: En cada ensayo, sí. Estoy a punto de morir de sobredosis de alcohol. 

Risas



Sería interesante seguir la trayectoria de Bluish, aunque son una banda en la cual los integrantes aún se están acoplando entre sí, uno puede imaginar que podrían llegar a lograr una propuesta atractiva e innovadora para la escena de musical mexicana. Acá les dejo algunas de sus rolas. 



“Un holograma para el rey”: La decadencia del lobo americano


Cinetiketas |  Por Jaime López Blanco | 


Después de casi 4 años de haber colaborado con los Hermanos Wachowski (actualmente Hermanas Lilly y Lana Wachowski), en la compleja e incomprendida “Cloud Atlas” (2012), el reconocido realizador alemán Tom Tykwer (“The International”; “El perfume: historia de un asesino”) regresa al celuloide con la obra “Un holograma para el rey”, la adaptación homónima de la novela de Dave Eggers, otrora escritor y adaptador de filmes como “Away we go” y “Where the wild things are” (“Dónde viven los monstruos”).

Tykwer logró ponerse en el mapa mundial vía “Corre Lola Corre”, en la que nos ofreció gran parte de su inventiva visual: cortes rápidos; montajes agitados; bifurcación de historias y de la pantalla (split screen); y atractivos soundtracks como contextos sonoros. Posteriormente, el director germano se hizo cargo de las bellísimas “La princesa y el guerrero” y “En el cielo”, películas en las cuales ya trataba historias atípicas de amor. Ahora con “Un holograma para el rey”, Tykwer ahonda -sin apartarse de su habitual estilo, aunque más mesurado- en el drama romántico y el género de autodescubrimiento y superación personal. Lo hace mediante un arranque firme, donde se cuestiona discretamente el american way of life: “compra una hermosa casa, con un hermoso jardín, para una hermosa esposa”. 

Despúes del acelerado génesis, es cuando conocemos al personaje principal, “Alan Clay”, ejecutivo de negocios estadounidense, de edad madura, en medio de una crisis existencial, a quien le urge venderle al rey de Arabia Saudita un sistema de comunicación  holográfica, para así asegurar el pago de la universidad de su única hija.


“Clay” es interpretado por la estrella de hollywood, Tom Hanks, quien abona a su sólida trayectoria fílmica un personaje más que hecho a la medida. Por fin Hanks vuelve a entregar el ímpetu o bríos de su época dorada, aquella en la que bordaba sus caracteres con enormes dosis de carisma, melancolía y convicción. El “Alan Clay” de Hanks es un decaído lobo que ha perdido el rumbo; que ha perdido el olfato y el valor para cazar ovejas; que ha dejado de creer en sí mismo. Su viaje a otro continente lo hará confrontarse con sus diversas presiones.

De esta forma, el lobo abatido se verá postrado ante una cultura diferente, conectado a personajes inesperados (y algo excéntricos), y lidiando con situaciones que no puede controlar. Un lobo explorando nuevos territorios, saliendo de su zona de comodidad. Tykwer lo sabe e intenta mover a su protagonista entre un laberinto de diversos espejos, en los que podemos percibir sus miedos, añoranzas y deseos. El resultado es una pieza audiovisual que entretiene y con la que es fácil identificarse (aunque el ritmo parece caerse hacia el último acto). El viaje del lobo se convierte entonces en el éxodo de nosotros, en la aventura de seres grises en busca de nuestros blancos y nuestros negros, presionados por un suprasistema que privilegia el individualismo voraz por encima de la libertad personal.   

Elton John: he’s still standing!


 
  
Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara | 


Voy a comenzar mi artículo haciéndoles dos simples preguntas: la primera, ¿cuál es su canción favorita de Elton John? Porque en mi humilde opinión (y seguramente en la de muchas otras personas), es prácticamente obligatorio tener una canción predilecta de este fantástico artista. La segunda pregunta: ¿a alguien más se le enchina la piel cuando comienzan canciones como “Goodbye yellow brick road”, “Rocket man” o “Your Song”, o sólo a mí me pasa? En fin. Mientras piensan en sus respuestas, déjenme les platico que llevo días investigando y repasando la vida de Elton y estoy fascinada con ella. Me admira muchísimo que un solo artista pueda estar tan presente en la escena musical y el mundo del entretenimiento por más de 50 años y que sus constantes caídas y levantadas, hayan sido tan extravagantes y significativas como muchas de sus canciones, atuendos y presentaciones. 

Se ha vuelto casi obligatorio que les comparta cómo o cuándo fueron mis primeros acercamientos con la música de X o Y cantante y por supuesto, esta vez no sería la excepción (¡una vez más, tengo que agradecerles a mis papás por tener tan buen gusto musical!). En 1992, salió a la venta un disco llamado “The Greatest Voices” que incluía y recopilaba éxitos de Whitney Houston, Michael Bolton, Gloria Estefan etc. y que mis papás compraron por ahí del ’94. La cuestión es que, la canción número 10 de dicho CD, es la que según yo y mis cuentas, fue la primera canción de Elton John que escuché en mi vida: “Don’t let the sun go down on me” a dueto con George Michael. Qué mejor tema para conocer a dos magníficos artistas ingleses, ¿no creen? Cuando Elton se incorpora a la canción justo después del primer coro y toda la gente enloquece, en verdad es lo máximo para mí… “…I can’t find oh the right romantic line…”. Ya cuando uno crece y comienza a entender y experimentar un montón de cosas, logras apreciar la letra muy por encima de la música, me refiero a líneas como: “… but these cuts I have they need love to help them heal”. Hasta la fecha, prefiero esta versión en vivo a la original, y miren que yo soy de las que se casan con las versiones originales por siempre y para siempre.

Y quién podrá olvidar la espectacular participación de Elton en una de mis películas favoritas de Disney: “El Rey León”. No solamente le valió un Óscar, sino también la oportunidad de consolidar una nueva vida y por lo tanto, el respeto que alguna vez había perdido de sus colegas (más adelante les contaré por qué). Recuerdo que mis papás nos regalaron el soundtrack de la película gracias a la compra de unos helados Bing (me pregunto si todavía existen), pero el gran problema fue que el cassette estaba en inglés. Digo, en su momento sí fue medio frustrante porque como niñas, querías bailar y cantar las mismas canciones que escuchaste en la película, pero en realidad, nos ayudó muchísimo a aprender otro idioma desde muy pequeñas y ahora que lo pienso, nos introdujo aún más al gran Elton John. Para mí es imposible no emocionarme al escuchar “Can You Feel The Love Tonight” o “Circle of Life” y no me importa que sea ridículo o no. Unos 3 años después, en 1997, Elton también participó en la realización de “The Lion King” en Broadway y posteriormente en otras producciones como “Aida”, “Billy Elliot: the musical” y “Next Fall”. Así que su decisión inicial de participar en un musical animado, fue muy, muy acertada.



Bueno… mientras escucho “Bennie and the Jets”, éxito de 1974, comenzaré a contarles rápidamente su legendaria vida personal y profesional. Reginald Kenneth Dwight (sip, ese era su nombre original), nació un 25 de marzo de 1947 en el tranquilo Pinner, Middlesex. A la tierna edad de 4 años, aprendió a tocar el piano por sí solo, escuchando melodías en el radio y repitiéndolas lo más exacto posible; después de 3 años de hacer pequeñas presentaciones en fiestas y/o reuniones familiares, sus padres Stanley y Sheila, deciden pagarle clases particulares de piano sin imaginar que su talento lo llevaría a ganar una beca en la Royal Academy of Music con tan solo 11 años de edad. Así como yo, Elton le agradece a su madre el llevar a casa discos de artistas como Elvis Presley, que le permitieron tener un primer y significativo acercamiento con el rock and roll de la época, aunque lo que más le impactó, fue ver presentaciones de Jerry Lee Lewis por televisión y, si somos observadores, obviamente mucha de su presencia en el escenario, es igual de extravagante y alocada como la de Lewis. Durante 5 años, asistió a clases sabatinas en la academia de música, desarrollando sus habilidades, pero ese claramente no era su camino; por ningún motivo quería convertirse en pianista clásico y la decisión afectó su vida personal más de lo que habría imaginado.

Si algo me admira de Elton John como artista y ser humano, es lo fácil que puede hablar y reflexionar sobre sus problemas del pasado. En incontables entrevistas, ha manifestado que la mayoría de sus problemas personales, se deben a la dura infancia que vivió al lado de su padre; ambos eran muy estrictos con él, pero en especial su papá. Stanley constantemente se ausentaba al ser teniente de aviación en la Royal Air Force y por lo tanto, le importaba poco la vida de su hijo. Aunque cuando regresaba, siempre le exigía demasiado y era su peor y más severo crítico. 

“Estuve muy solo en mi niñez buscando la aprobación de mi padre, fue muy doloroso. Siempre buscaba la aprobación y el cariño de mi padre, no podía hacer nada sin buscar su aprobación. Quería que se sintiera orgulloso de mí y jamás lo logré. Mi personalidad se forjó gracias a ello… al distanciamiento entre nosotros. Yo era un chico gordo que usaba lentes gruesos porque creía que era cool y mi padre lo odiaba. Él quería que me dedicara a la música clásica o a ser banquero y obviamente eso no era lo que yo quería, lo que causaba que mis papás se estuvieran peleando constantemente. Como hijo único, encontré que la música era mi mejor amiga. Tenía primos o amigos del colegio, pero no era lo mismo que con la música. Cuando mis papás se pelaban, yo corría a mi cuarto a encerrarme por horas y sólo escuchaba la radio.” 

Creo que se necesitan varios años de terapia para deducir y concluir algo tan fuerte, pero al parecer Elton lo logró y se lo aplaudo con mucho fervor.

Finalmente a los 15 años, sus padres se divorcian y 2 años más tarde, Elton decide abandonar la academia para formar su propia banda, a la que llamó “The Corvettes” y posteriormente “Bluesology”, que tocaba un poquito de música R&B, un poquito de jazz, un poquito de blues, un poquito de pop y así. El caso es que le dio a “Reggie” (o sea Elton) la oportunidad de descubrir el mundo al que estaba destinado a estar. Le gustaba irse de gira, tocar el piano, compartir el poco dinero que tenían, viajar, etc. etc. etc. Fueron escalando de a poco y algunos de sus grandes logros, fueron ser la banda de artistas gringos como Pati LaBelle y The Isley Brothers; durante 5 años se mantuvieron así, de gira con otros artistas y grabando uno que otro single exitoso, como “Mr. Frantic”. Lo curioso es que, cuando grabaron sus primeras canciones y se dieron cuenta que alguien tenía que cantarlas, a Reggie no le quedó otra opción más que hacerlo él mismo y se dio cuenta que era bueno haciéndolo y que no le desagradaba del todo, así que con algo de resignación fue así como nació la estrella que es hoy en día. Cuando se aburrió de la banda y estaba ávido de experiencias nuevas, decide dejarlos no sin antes inspirarse con los nombres de 2 miembros de Bluesology: Elton Dean y John Baldry; así es como surge su nombre artístico y actual.

En 1967, cuando el ahora Elton respondió a un anuncio de la revista New Musical Express en donde decía que la disquera Liberty Records andaba en búsqueda de un letrista, su vida cambió por completo. Es ahí donde conoce al buen Bernie Taupin, con el que crearía una dupla fantástica que ha durado 49 años (y contando), 30 álbumes exitosos, premios y sobre todo, una amistad sincera. John siempre ha agradecido y reconocido el trabajo de Taupin, dándole el lugar que le corresponde: el letrista de todas esas canciones que tanto amamos y que sin su ayuda y colaboración, la carrera de Elton simplemente no existiría. Ojo, no todos los artistas son capaces de corresponder de esa manera… El chiste es que se acoplaron bastante bien en el trabajo y también en lo personal: mientras Bernie escribía una letra en una mañana o tarde, Elton componía la música en una media hora (eso es un don de los dioses); mientras el mundo de la música inglesa exigía personas con personalidades fuertes y extrovertidas, Bernie y Elton, ambos tímidos, callados, tranquilos, hijos únicos e introvertidos, se encontraron compartiendo muchos de sus miedos e inseguridades a través de una linda amistad y por supuesto, de la música.

Pasaron un par de años así, en donde se dedicaron a escribir y componer canciones para otros artistas sin tener realmente mucho éxito, hasta que en el 69 y bajo la aprobación de varios productores, decidieron grabar el primer álbum de Elton llamado  “Empty Sky”, que obtuvo buen éxito en Inglaterra pero hasta ahí; querían que su música traspasara el charco así que se pusieron a trabajar más y más duro. Fue entonces que en 1970, grabaron el segundo álbum titulado “Elton John” y que tiene una portada bastante peculiar diría yo, ya que reflejaba mucho de la personalidad del cantante en esa época. Luego vemos portadas como la que hizo con David LaChapelle y bueno… es algo completamente diferente. Su segundo álbum fue un éxito total y rotundo, teniendo como hit single nada más y nada menos que “Your Song”, esa que tanto nos gusta y que ha sido covereada por varios artistas a lo largo de los años. He de confesar que de esos covers, mi favorito es el de Ewan McGregor en el soundtrack de “Moulin Rouge”. El éxito al fin había brincado el charco y el martes 25 de agosto de ese mismo año, Elton John daba su primer concierto en Estados Unidos, en el “Troubadour” de Los Ángeles. Críticos, productores, cantantes y ejecutivos de la música, coinciden en que fue una presentación legendaria y que es gracias a ella, que Elton despegó de manera desbordante en Estados Unidos y toda América. Con decirles que el telonero fue NEIL DIAMOND, ¡mí Neil Diamond! que en esa época ya tenía fama y canciones en las listas de popularidad, pero como le gustó tanto lo que escuchó en el álbum de John, quiso estar ahí para introducirlo al público gringo. Imagínense qué increíble debió ser ese día.



A partir de este momento, surgen álbumes consecutivos exitosísimos (casi 2 por año), las inagotables giras, canciones como “Daniel”, “Tiny Dancer”, “Honky Cat”, “Crocodile Rock”, “Rocket man”, “Candle in the Wind”, “Friends” y la maravillosa “Goodbye Yellow Brick Road” (inspirada en “El Mago de Oz”), entre otros éxitos por supuesto. Como dato adicional personal, ¡estoy obsesionada con todas! En especial con “Goodbye Yellow Brick Road”; estoy segura que todos hemos entonado el: “the blueeeees… aaahhhh… ahhh” aunque nos salga súper desentonado. Con todo esto, también llegaron las drogas, el alcohol, trajes extravagantes, la compra de su equipo favorito de futbol, 2 intentos de suicidio, la bulimia y su primera relación homosexual con su manager John Reid, que es genialmente interpretado por Paul Reubens (mejor conocido como Pee-Wee Herman) en el video "This Train Don't Stop There Anymore" del 2001, en el que Justin Timberlake interpreta a un joven Elton también de manera excelente. Y por cierto, la canción también es estupenda. La relación sentimental de Elton y John, duró unos 5 años, mientras que su relación profesional duró 28. La banda de Elton y otras personas allegadas a él, sabían perfectamente sobre su homosexualidad, pero jamás dijeron nada a nadie.

La droga favorita de Elton era la cocaína y en alguna ocasión dijo que le encantaba porque lo transformaba en una persona completamente diferente: podía hablarle a los demás sin miedo, era divertido, extrovertido y le permitía trabajar sin perder mucho la conciencia. En el ´74 trabaja al lado de John Lennon y lo acompaña al Madison Square Garden para hacer historia, por eso su muerte le pegó aún más que al mundo entero y decide grabar la canción “Empty Garden (Hey, Hey Johnny)”. No les voy a mentir, justo estaba por escribir acerca de la canción “Don’t go breakin’ my heart” y se puso aleatoriamente en el audio recopilatorio que estoy escuchando. ¡Me encantan este tipo de casualidades! Bueno, el caso es que en el ´76, este fue el éxito más grande que tuvo al lado de Kiki Dee. ¿Han visto el video? El traje y los movimientos de Elton son contagiosos. Hablando de los trajes, es bien sabido que las excentricidades de John en el escenario a mediados de su carrera se debían más que nada a sus trajes llenos de plumas, brillantes, zapatos de plataforma, lentes alocados con colores despampanantes; él jura que hacía eso 1) para divertirse y dar de qué hablar 2) para que la gente pudiera ubicar exactamente dónde estaba en el escenario, muy parecido a la idea de Neil Diamond ¿recuerdan? y 3) para esconderse detrás de todas esas capaz de ropa. Elton se justifica diciendo que no era un sex symbol como Bowie, Mick Jagger o Freddie Mercury y que, al cantar y tocar el piano al mismo tiempo, no quería que la gente se aburriera viéndolo nada más sentado, así que quiso tomar cartas en el asunto.

John se declara abiertamente bisexual en una entrevista con la revista Rolling Stones en 1976, lo cual obviamente afectó sus ventas y le dio fama de “degenerado” por varios años. Eso no le importó cuando, 8 años más tarde, se casa en Australia con la ingeniera en sonido Renate Blauel, matrimonio que obviamente se desmoronó 4 años después. Fue más o menos por el ’87 que se vio inmiscuido en una serie de noticias escandalosas y falsas, donde la prensa inglesa lo atacaba de tener orgías con muchachitos menores de edad a los que ofrecía drogas y alcohol durante días. Todas estas historias fueron falsas y tras una pelea legal, Elton recibió una compensación de 1 millón de libras + una disculpa pública en la portada del periódico The Sun. Pero el daño ya estaba hecho: era un drogadicto alcohólico deprimido y luchando secretamente con la bulimia. Lo que puedo rescatar de todo este periodo, es que surgieron más canciones emblemáticas: “Nikita”, “Sorry seems to be the hardest Word”, “I guess that’s what they call it the blues”, “I’m still standing” (¡BUENÍSIMAAAA!), “Sad songs (say so much)”, “Someone saved my life tonight” (que tiene que ver con los intentos suicidas que tuvo sin realmente querer quitarse la vida, sino sólo para pedir ayuda), “Blue eyes" y “Sacrifice”.

En 1990, e inspirado en la muerte de su amigo Ryan White (un adolescente de 18 años que fue contagiado de VIH por una transfusión de sangre), Elton decide sacudirse todas las adicciones, los miedos, los excesos y la inmadurez, y entra a un periodo de rehabilitación que dura más o menos 1 año. Es gracias a esta decisión, que tenemos Elton John para rato. Reaparece en los medios con un nuevo álbum, luciendo muy sereno y con ganas de tomarse aún más en serio su carrera, añadiendo a que crea la Fundación Elton John contra el VIH, siendo la más prolífera del mundo. Es aquí cuando llega lo de “El Rey León” y conoce al gran amor de su vida: David Furnish. Han estado juntos desde el ´93, tienen 2 hijos juntos y uno de los matrimonios gays más estables y famosos del mundo. A pesar de toda esta renovación mental, física, espiritual y hasta sexual, en el verano de 1997 pierde a dos de sus amigos más queridos y cercanos: el diseñador Gianni Versace y a la Princesa Diana. Nadie podrá olvidar la interpretación de “Candle in the wind” que hizo John en el funeral y que reescrita especialmente para “Lady Di”; llegó a ser el single más vendido en toda la historia y generó 30 millones de dólares en ventas, todo destinado a las fundaciones favoritas de la princesa.

En abril del año siguiente, la Reina Isabel lo nombra Caballero de la Corte Inglesa, siendo ya su nombre oficial Sir Elton Hercules John. Le siguen otros éxitos que me encantan: “Written in the Stars” junto a Leann Rimes, “Someday out of the blue” (de la película animada “El camino hacia El Dorado”), “Something about the way you look tonight” (que ¡AAAAHHHH! es de mis favoritas de toda la vida, en verdad me encanta y la he estado escuchando días enteros), “The One”, “Song for Guy”, “Believe” y “I Want Love” que, déjenme decirles que si creen que Robert Downey Jr. se ve sexy como Ironman o es más guapo conforme le pasan los años encima, es porque claramente nunca han visto el video de esa canción, es impresionantemente bueno.



Me reconforta escuchar a Elton cuando dice que tiene la energía de un chico de 20 años y que la paternidad le ha servido para seguir trabajando y sentirse inspirado por nuevos artistas y nueva música. A pesar de sus constantes y famosos berrinches o “tantrums”, él dice que está muy viejo como para callarse la boca y no decir exactamente lo que piensa, así que dejémoslo seguir así, tan irreverente y diva como siempre lo ha sido. Basta que vean el “Carpool Karaoke” de James Corden junto a Elton para que se den cuenta lo fantástico que es y lo bien que le ha sentado la vida en estos últimos años.


¿Se dan cuenta la cantidad de canciones que mencioné en este artículo? Todas me encantan, ¡TODAS! lo cual me dice que sí es de mis artistas favoritos y que ha sabido evolucionar con el tiempo con una calidad muy alta. Elton John ha vendido más de 300 millones de discos en sus más de 50 años de carrera y es considerado como uno de los mejores artistas del Siglo XX, ahora ya saben el por qué.


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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!


“YO”: Entre los sueños y la aceptación


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


De manera discreta se ha estrenado en algunas partes de la República Mexicana el nuevo largometraje dirigido por Matías Meyer, “Yo”, obra que centra su argumento en un joven que dice tener 15 años de edad (aunque aparenta más) y que vive con su madre a las orillas de una carretera ubicada en una zona marginada de la capital del país. 

Se trata de una adaptación del cuento original de Jean-Marie Gustave Le Clézio (Premio Nobel de Literatura del año 2008) y que compitió en la categoría de Mejor Guión Adaptado en la reciente entrega de los premios Ariel.

El “Yo” de Meyer nos incita a dar seguimiento a un protagónico difícil de juzgar. “Yo” (Raúl Silva) parece ser un joven-adulto, dulce e ingenuo, con una deficiencia intelectual y poseedor de una enorme estatura, características que, indudablemente, lo hacen distinguirse entre la gente.“Yo” inicia su etapa de despertar sexual: se convierte en un hombre maduro con un cuerpo lleno de deseos, que está encerrado en la mente de un niño. Esto último hace que su personaje genere cierta tensión entre la audiencia, porque, de repente, conoce a una chiquilla de apenas 11 años de edad, quien se vuelve su mejor amiga y su centro de interés. Las amenazas latentes de una fijación sexual en la niña, de parte de “Yo”, provocan un poco de animadversión hacia él.



Afortunadamente, el argumento de “Yo” evita caer en subtramas innecesarias, dotando al rol principal de mayores y mejores elementos: sueños premonitorios; complejo de Edipo; episodios de violencia introspectiva; un rol de verdugo incesante de pollos; circunstancias que lo sacan de su cómoda cotidianidad (y de su limitado conocimiento acerca de la vida); y una voz en off que le otorgan una mayor dimensión y una especie de conciencia evaluatoria de su propia persona.

Es así como “Yo” se convierte en un relato de grandes momentos que logra entremezclar adecuadamente sueños con realidad; actores amateurs con histriones profesionales; ficción con tonos de documental. La fábula del chico marginado en un país ídem se presenta con una manufactura de buena calidad (mención honorífica al diseño sonoro de Alejandro de Icaza), gracias a esa naturalidad que se puede extraer de su sencillo argumento, de varias de las situaciones planteadas y de su cuadro de actores.


Quizás el problema principal de la narrativa de “Yo” (a veces comtemplativa, otras no tanto) radica en dejar a la deriva ciertos personajes que pudieron ser más trascendentales para la historia primordial, como es el caso de la niña “Elena”. Lo que se agradece eternamente a Matías Meyer es que  apuesta por entregarnos un personaje complejo, que pone a la vista el difícil universo de los seres atrapados entre los oscuros deseos de sus sueños y el cruel desamparo de la realidad. 

Compartimos parte de la entrevista que le realizamos a Matías Meyer, director de "Yo".

Cine de animación: más allá de dibujos para niños


Por Claudia Santos | 


Generalmente se suele pensar que el cine de animación es para niños, y aunque la mayor producción de este género si está pensado para los más pequeños de la casa, existen cineastas y productoras que apuestan por un cine de animación para el disfrute, también, de los adultos.

Me gustaría empezar por unos estudios que nos resultarán de sobra conocidos a todos Pixar Animation Studios. Esta compañía ha producido y creado películas, cortometrajes, cortos complementarios a  largometrajes, algunas series de televisión y tv movies. Pixar es un matrimonio entre arte y ciencia creado por tres personalidades: un científico creativo Ed Catmull, un visionario emprendedor Steve Jobs y un talentoso artista John Lasseter.

En 1995 llegó por fin su ópera prima y el primer éxito de taquilla “Toy Story”, una entrañable historia sobre la vida paralela que llevan los juguetes cuando no están siendo observados. Esta obra les otorgó gran reconocimiento, a partir de ahí solo seguirían cosechando éxitos (a excepción de Cars 2 y The good dinosaur que no obtuvieron tan buena respuesta por parte del público como en las otras ocasiones.) Considero que “Monsters Inc.”, “Ratatouille” ,“Inside Out” ,“Wall-e” y la saga de las ya nombradas anteriormente películas de “Toy Story” (salvo la segunda parte, un poco más floja) son verdaderas obras de arte que nos hacen volver a tener presente el niño que fuimos y disfrutar como tal, de hecho hay ciertas escenas en estas películas que aunque pasarán desapercibidas por los más pequeños, a los mayores nos harán estremecernos un poco en nuestros asientos, en Pixar siempre han sido verdaderos genios en eso de tocar la sensibilidad de los adultos sin traumatizar a los niños escondiéndolo todo bajo un manto de metáforas y sutileza.



Continúo para hablar de otro de los grandes en lo que respecta a los dibujos animados, Hayao Miyazaki, director de cine de animación, productor, animador, ilustrador, dibujante de mangas, y productor de cine japonés de fama internacional. Junto a su amigo y mentor Isao Takahata fundó en 1985 los Estudios Ghibli, considerados por la critica especializada como uno de los mejores estudios de animación de la actualidad. Hayao Miyazaki ha sido comparado con personalidades de la talla de Walt Disney o de Steven Spielberg. A este cineasta de procedencia japonesa, le debemos verdaderas joyas de la animación como por ejemplo “Mi vecino Totoro”, “La princesa Mononoke”, “El Castillo Ambulante” o el “Viaje de Chihiro”. Sus historias suelen relatar la relación de la humanidad con la naturaleza, la tecnología y la dificultad de mantener una ética pacifista. Sus personajes protagonistas suelen ser niñas fuertes e independientes que afrontan los conflictos con una grandiosa valentía.


Otro grande del anime es el fallecido Satoshi Kon, creador de “Paprika, detective de los sueños” una película de ciencia ficción basada en la novela homónima de Yasutaka Tsutsui.  La historia trata sobre la invención de un método de terapia revolucionario, una máquina experimental gracias a la cual es posible introducirse en la mente de los pacientes para tratar sus ansiedades. Pero uno de los modelos es robado del laboratorio y comienzan a utilizarlo para invadir las mentes de sus creadores, destruyendo sus personalidades mientras duermen. Entre sus otras creaciones se encuentran también “Perfect Blue”, “Millenium Actress” y la serie “Paranoia Agent”.

No me podría olvidar del fantástico Mr. Fox y  de su, también fantástico creador, Wes Anderson. “Fantastic Mr. Fox” es una película de animación en stop motion, basada en el libro para niños de Roald Dahl, estrenada en 2009. La sipnosis: Un astuto zorro (doblado por George Cloney) vive felizmente con su esposa (Meryl Streep) y con su hijo Ash hasta que seducido por su pasión del pasado, que era ser un intrépido ladrón, vuelve a las andadas y comienza a robar de nuevo a las granjas vecinas hasta que es descubierto y deciden darle caza, lo que hará que tanto él como su familia y amigos vivan una ardua odisea para mantenerse con vida.




Vamos ahora con otros títulos de películas, estas sí, orientadas más exclusivamente al público adulto. “Waking Life”, o “Despertando a la vida”, dirigida por Richard Linklater y con interpretaciones de Ethan Hawke  y Julie Delpie. Obra maestra sin precedentes, de difícil comprensión porque quizás carezca de un mensaje concreto que querer transmitir, más bien son conjuntos de ideas y diálogos, un tanto surrealistas, metafísicos y ontológicos, pero que realmente no tienen pérdida. Una frase, “el sueño es el destino”, expresa la idea básica de la película: atreverse a entrar en el incontrolable mundo de los sueños. Richard Linklater, creó posteriormente otra película de animación llamada “A Scanner Darkly”, una historia de ciencia ficción basada en la novela homónima de Philip K. Dick, con George Cloney y Steven Soderbergh como productores e interpretada por Keanu Reeves, Winona Rider, Woody Harrelson, Robert Downey Jr. y Rory Cochrane. Al igual que su predecesora “Waking Life” , “A Scanner Darkly” (o Una mirada a la oscuridad en español) fue rodada mediante la técnica de rotoscopiado, basada en dibujar sobre imágenes ya filmadas.

Seguimos con otra obra maestra de la animación “Persépolis” film autobiográfico basado en el cómic del mismo nombre y dirigido por la propia escritora e ilustradora del cómic, Marjane Satrapi y por Vincent Paronnaud. En líneas generales, Persépolis  cuenta las experiencias y vivencias de una niña iraní desde la revolución isalámica hasta el presente. Es interesante ver los cambios que se producen a lo largo de los años en Marji, la protagonista, perteneciente a una familia de clase media que se niega a aceptar las nuevas normas de los fundamentalistas y educada bajo la cultura occidental, con una curiosidad intelectual muy notable desde temprana edad y una desbordante imaginación que la lleva tener conversaciones con Dios, al que compara con Karl Marx, y a pensar que algún día podría continuar los pasos de los profetas Jesucristo o Mahoma.

“Mary and Max” es otro título también recomendable, dirigida por Adam Elliot, con las voces de Toni Collette y Philip Seymour Hoffman e inspirada en hechos reales. Fue rodada en stop motion en el año 2009. Drama sombrío y angustioso que alberga una gran ternura en su historia. La trama se desarrolla en puntos opuestos de la geografía, Mary, una niña de ocho años, hija de una madre alcohólica y fría y de un padre generalmente ausente, que viven en los suburbios de Melbourne, y Max, un hombre de mediana edad, judío, obeso y con síndrome de Asperger que vive solo en un apartamento de Nueva York. Mary no tiene amigos y sufre bullying en la escuela lo que le hace querer encontrar una amistad por correspondencia , es entonces cuando comienzan a enviarse cartas con Max. A ambos les une la soledad que rodea sus vidas, las inseguridades, el amor por la comida y por la serie infantil de “Los Noblets”.

“De profundis” es una producción española del año 2006 dirigida por Miguelanxo Prado, historietista e ilustrador gallego. La banda sonora compuesta por Nani García cobra gran importancia ya que no hay diálogos. Esta “peculiaridad” en una película contemporánea aporta gran dramatismo a las animaciones que muestran sus sentimientos a través de las expresiones de la cara y de la propia música interpretada por la Orquesta Sinfónica de Galicia. Arte visual, un viaje al fondo del océano, a la música, al amor, al drama… de Profundis es más bien un poema animado.



Para concluir, citaré algunos nombres más de películas de este género. Las trillizas de Belleviste es un drama francés, canadiense y belga del año 2003; escrita y dirigida por Sylvain Chomet. “La Planete Sauvage” película también francesa de ciencia ficción de 1973 dirigida  René Laloux, un clásico de la animación; la historia está basada en la novel "Oms en Série" del escritor francés Stefan Wul y es una crítica sobre la opresión de una sociedad sobre la otra que intenta revelarse. “Arrugas” película  española dirigida por Ignacio Ferreras y basada en la novela gráfica Arrugas de Paco Rocas cuyo argumento gira en torno a la amistad en la tercera edad, la soledad de la vejez y el Alzheimer. “30 años de oscuridad” es otro filme español del año 2011, dirigida por Manuel H. Martín, el largometraje fusiona la animación con el documental, narrando la historia de Manuel Cortés que terminada la guerra civil y tras un largo y peligroso camino logró llegar a su casa, preso del miedo, y conocedor de las torturas que se continuaban llevando a cabo, decidió ocultarse en un hueco de la pared, espacio que fue su propia cárcel durante 30 años. El año pasado, se estrenó “Anomalisa”, dirigida por Duke Johnson y  escrita por el espléndido Charlie Kaufman, guionista de “Being John Malkovich” “Human Nature” “El ladrón de orquídeas” o “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”. Anomalisa fue rodada en stop motion y la trama continúa la estela de las otras películas de Kaufman, el genio de las películas etéreas hechas para mentes pensantes.



Como conclusión final me gustaría romper una lanza en favor al cine de animación de adultos como opción más que sobresaliente, contando cada vez con mas medios, más experiencia y con más adeptos que disfrutan como “niños” de una buena dosis de dibujos animados.
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