Pixxxeles: Libertad al desnudo


Por Aldo Correa-
 
Johanna Espinosa es una mujer fantástica, irreverente y ofensivamente libre. En cada una de sus fotografías podemos encontrar una ofrenda al cuerpo femenino y al erotismo sin ningún tipo de tabú. En Sputnik estamos convencidos que los caminos al arte son muchos y muy variados, y queremos abrir las puertas a todas las expresiones culturales de nuestra generación, más allá de convencionalismos sociales absurdos, 'el que dirán', el Manual de Carreño, la urbanidad y 'las buenas costumbres' arcaicas.

Compartimos un poco de lo que hace esta modelo capitalina y los invitamos a ver más de su trabajo (y el de varios fotógrafos) en sus redes sociales. Si les gusta, pues compartan y si no, pues vayan a confesarse, no les vayan a salir perrillas en los ojos.
 
"Disoluta, encueratriz, deshinibida. He optado por el desnudo y el erotismo como válvula de escape.

Amo mi cuerpo, mi sensualidad,mi libertad al tener poder sobre mí".
 
 
"Nunca pensé que haría esto, pero considero que es lo mejor que me ha pasado en la vida.
No se trata solo de desnudo, se trata de libertad."

Puedes ver más fotos de Johanna Espinosa aquí y aquí
 
















 

Letrinas: Visita dominical



Delirium Tremens-
Por Alejandro Carrillo-
"Es como querer cargar un gato callejero"
-Xavier Velasco


Aquella mañana me desperté en la banca de un parque, no sé si me despertó el frío, la sed o la luz del sol. Esa noche soñé que me moría en la cama de un hospital. Los servidores públicos municipales ya regaban los camellones y barrían las hojas de los árboles, lo cual me recordó que el otoño había llegado esa mañana y con él las mandarinas, las flores amarillas y el olor a muerte que siempre me llama en esta época del año. Aún era temprano, calculé que serían las siete de la mañana del domingo pues no había mucha gente ni autos en las calles; el sonido del semáforo de la esquina me condujo a la cama de un hospital donde me moría durante la noche anterior en un sueño. Atribuí que la resonancia del semáforo –idéntico al de un pulsioxímetro de terapia intensiva en un hospital- me mantuvo consciente de estar vivo.

En efecto era domingo. Las puertas de la catedral estaban abiertas de par en par y la gente caminaba con el optimismo inútil de no saberse atrapados por la mañana en un cubículo de tres por tres. Como es costumbre -cuando por equivocación me encuentro cerca de catedral- entré a las criptas a leer los nombres y las fechas de los que fueron más afortunados que yo –más como un hobby que como una purga-. Es de todos sabido que descansar tus restos en las criptas de la catedral es sinónimo de estatus y una muestra de que durante tu vida fuiste parte de la crema y nata de la época. Hasta en eso la historia del mundo y de las ciudades, es la historia de la lucha de clases; la familia, la propiedad privada y el amor.

Las señoras guaguaronas y fufurufas apenas salen de misa presumen que su raza de alto pedorraje ya acabó de pagar su lotecito en el lugar, y si paras bien la oreja hasta te enteras de los chismes de los muertitos, como aquel de cierto gobernador que por andar con su amante mandó a matar a su esposa y al poco tiempo también a su amante porque ésta lo amenazó que si la volvía a madrear lo iba a delatar de que había matado a su esposa –ahora ex esposa y difunta-. Total que el muy cabrón pagó dos cajoncitos contiguos a perpetuidad para tener juntitas a sus viejas mientras él pidió ser enterrado en el Panteón Municipal con el pueblo, ‘pues al pueblo siempre se debió’. Léase: antes muerto junto a los jodidos, que jodido y muerto junto a las arpías. Un chingonazo, pues.

La historia me dio ternura y me hizo pensar en la fragilidad de un hombre -sin importar qué hombre- postrado ante la voluntad de una mujer. Sentí tristeza y fui al panteón a dejarle flores a Matilde. No la encontré en su lugar, así que olvidé las flores por ahí y caminé a la siguiente sección-pasillo 31-lápida 17. Ahí estaba ella, sentada en mi tapita de mármol, limándose las uñas-:

‘Aquí yace Alejandro Mata, ahora muerto también por dentro’.

-¿Otra vez sin flores? – refunfuñó cruzada de piernas-.
-No vine a verte a ti, Matilde.
-Por favor, Alejandro, te pareces tanto a mí.
-Bueno ¿y qué haces aquí? – pregunté haciéndome el tonto -. 
-Pues vine a arreglar tu desmadre porque parece que ni tu madre ni tus pocos conocidos se han enterado de que ya estás muerto, o les vale. Y sabes que odio el desorden; mira hasta me robé unos tulipanes de por allá para ti.

Lo cierto es que Matilde siempre tenía razón en todo e incluso a esas alturas la consideraba no mi amiga -porque yo no podía darme el lujo de tener amigos de esa calaña- pero sí mi secuaz o mi compinche. Siempre fue bueno hablar con ella, sobre todo después de muerta.

La historia de Matilde se remonta al periódico jurásico de la juventud y los buenos tiempos, justo antes de exiliarme en el submundo de la humedad y los charcos, cuando solía ser un sensible escritor de cosas inciertas y ella una hermosa mantis religiosa. Como era de esperarse mis haikús -la mayoría dedicados a vivaces saltamontes, grillos de poca monta y orugas metamorfóbicas- sucumbieron a la rémora del despecho de la mantis y un día –idéntico al de Colosio en Lomas Taurinas-, la mantis asesina se acercó entre el tumulto de lectoras aduladoras de la prosa hipócrita y adulterada y ¡pum! Con un tiro entre el hígado y la dignidad, y otro certero entre ceja y oreja, me mandó al mundo del olvido, para después salir corriendo a tirarse al río y nunca más salir. C'est fini, porque el café ya no lo tomas junto a mí, my love.

-Matilde, debes saber que ya no voy a venir a verte.

-Ah mira qué cabrón ¿y ahora por qué? ¿No me digas que ahora sí ya me vas a enterrar? 

-Pues sí.

-No te creo nada, vienes cada fin de mes a decirme lo mismo. Que ya encontraste a la verdadera conquistadora de tu alma seca, a la que te va a salvar por fin, a la que te va a regresar al mundo de los vivos, a la que tiene todas las esferas del dragón. Qué risa me das, Alejandro. 

-Ella es de verdad.

-Por dios, si ya me dijeron que cada día estás peor. Cazando aves de paso, malvendiendo tus poemas en los tugurios como si fueran chicles o rosas – ¿un verso para la dama, joven?-, rumiando prendas y robando besos a quien se deje. Ya deberías renunciar a esas chingaderas que no van contigo y dejar que te dé cristiana sepultura. ¿No te da pena? 

-Puede que todo eso sea cierto, querida, pero esta vez te equivocas. Ella me mira de verdad, me siente y me besa de verdad. Y lo que es mejor aún, tiene unas ganas extraordinarias de encontrar un infierno más grande y tú sabes, querida, que las llaves de ese pent-house sólo las tengo yo. Además es una buena muchacha y le gustan mis poemas. ¿Qué le pides?

-Ay no, me vomito con tus cursilerías, hasta pareces poeta de verdad. Pues le pido lo que le pido a todas, corazón, que no sean pendejas y se vayan, porque de ti una no debe enamorarse sino más bien echarte pesticida de vez en vez. 

-Ahora sí me hiciste reír con tus golpes de pecho, Matilde. Hasta pareces Inmaculada. Dirás misa, pero eso de andar limosneando una buena cogida entre asalariados y oficinistas es demasiado bajo hasta para ti. ¿Qué te pasó? ¿Dónde están los filósofos, los intelectuales, los artistas, los yonkis-tatuados, los vagabundos? No te ofendas, querida, pero tu forma de mal morir es el vivo ejemplo del fracaso de nuestro sistema educativo y económico. Estás para morirse de hambre.

-Y todo es tu culpa, cabrón, por eso te quiero velar.

-Pues entonces deja de ponerme altares con cigarros, mezcal y chicharrón en salsa verde, cabrona farsante.

-No, todo es broma, la verdad es que me divierte mucho verte hecho mierda. Ya hasta bien me caes.

-Mira Matilde, te voy a dar una receta para que dejes de penar entre las covachas de las fábricas y los cuartos de limpieza de las oficinas. Las mujeres como tú deben buscar una noche de luna llena a tres hombres diferentes. Pon atención: naturalmente, el primero será bueno para coger. El segundo deberá llenarte de conversaciones estimulantes y el tercero atenderá al llamado de la selva. Una vez hecho esto, podrás olvidar a cualquier escritor, darling.

-Eres un pendejo.

-Pero ya no tu pendejo. 

Sin perder el estilo le hice a Matilde alguna reverencia y me di la vuelta para regresar por donde venía. Matilde gritó a lo lejos:

-¿Y ella es mejor que yo?

-¡Sí! –grité sin voltear.

-¡¿Cómo lo sabes?!

Me detuve un momento y miré a Matilde.

-Porque me recuerda a ti antes de que yo te echara a perder.

Retomé el camino a la salida del panteón y encontré en una banquita las flores que le había llevado a Matilde. Las recogí y las dejé en la tumba de cierto gobernador, un chingonazo. Salí del lugar y busqué alguna cantina para evitar la cruda. El primer trago de mezcal me trajo a la mente los ojos, la lengua y los lunares –todos- de la nueva gran conquistadora de mi alma seca; pensé que fue un buen detalle de su parte haber llegado a la par del otoño, las mandarinas, las flores amarillas, el humo y el olor a muerte que tanto me llama en esta época del año; al tercer mezcal comprendí que aquella mujer era un pecado que estaba dispuesto a cometer y en la noche salí de la cantina sin importarme ya la pena del sacrificio de mi soledad. Fui a buscarla. Atravesé la ciudad en mis cuatro patas y escalé hasta su ventana, me relamí los bigotes y caminé entre sus tobillos hasta hacerla tropezar de una vez por todas. Miau, miau.

-Hey, flaca –llena eres de gracia-, aquí estoy, dame mis whiskas, sálvame.

(Ronroneo, ronroneo).

 

El Autor: Escribidor, mecánico tornero, periodista, rockero tumbado, diputado legítimo, corredor y corredor de apuestas, revolucionario de congal, fotógrafo, cinéfilo, miembro del Proyecto Mayhem y bebedor semi-profesional. Me enamoro de todo, me conformo con nada. @alexiliado

Tchaikovski cerrará temporada de la Sinfónica de Aguascalientes


Por Alexiliado-

La Orquesta Sinfónica de Aguascalientes cerrará su tercera temporada del año este viernes 26 de septiembre con un concierto memorable a cargo del director invitado Juan Carlos Lomónaco, actualmente titular de la Orquesta Sinfónica de Yucatán que también ha sido reconocido por su trabajo con otras orquestas de renombre dentro y fuera de México; como la Sinfónica Nacional de México, Filarmónica de la Ciudad de México, Filarmónica de la UNAM, Orquesta del Teatro de Bellas Artes, Sinfónica del Estado de México, Filarmónica de Jalisco; además de la Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, Polish Chamber Orchestra, Radom Chamber (Polonia), Sinfónica de Krasnoyarsk (Rusia), entre muchas otras.

El invitado especial para este concierto es Piotr Ilyich Tchaikovski, uno de los compositores de música clásica con mayor reconocimiento en el mundo, autor de algunas de las obras más famosas en la historia como 'El cascanueces' o 'El lago de los cisnes. 

En esta ocasión, la Sinfónica de Aguascalientes ha preparado una de las obras cumbre del genio ruso; se trata del 'Concierto para violín, Op. 35, en re menor', conformado por tres movimientos. Este concierto data de 1878, época en la que Tchaikovski pasaba por una profunda depresión producto de un terrible fracaso amoroso. Dicen los que saben que fue tanta su tristeza que abandonó su trabajo como maestro de armonía en Moscú y optó por irse a Suiza en donde recuperó el optimismo que le permitió crear esta obra maestra, composición que atraviesa rápidas escalas con un profundo diálogo entre el violín y la orquesta hasta llegar a un frenético cierre.

La segunda parte de la noche correrá a cargo de César Franck y su 'Sinfonía en re menor'; una pieza bastante criticada en su tiempo (1888) debido a su composición poco ortodoxa y enfocada al corno inglés. A pesar de ello, la obra se ha logrado colocar como una de las composiciones para orquesta más conocidas.

La talentosa Magdalena Hernández, quien ha participado como solista con la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, será quien toque el violín principal

Festival de la Ciudad de Aguascalientes 2014: Caifanes, Armando Palomas, Óscar Chávez, Ángeles Negros y más.


Por Pato Avendaño-

No sé ustedes, pero en lo personal me siento bastante satisfecho cuando veo que el gobierno invierte lo que pago de impuestos en eventos culturales abiertos a todo el público. Ya sé que la situación del país está de la chingada y en todos lados hay mil asignaturas pendientes que resolver en materia de bienestar y calidad de vida; pero para los que encontramos en la música y el arte un escaparate para huir de las malpagadas jornadas laborales, siempre agradeceremos que se apueste por acercar todo tipo de expresiones culturales a las masas.

Recientemente fue anunciado el Festival Cultural de la Ciudad de Aguascalientes 2014 que se llevará a cabo entre el 15 y el 26 de octubre y para el cual -según el Ayuntamiento- se tienen preparados más de 200 eventos musicales, culturales y deportivos totalmente abiertos al público y para todas las edades.

La neta es que la cartelera musical está bastante variadita y para todos los gustos, aunque destacan las participaciones de cantautores de la talla de Óscar Chávez -ícono de la música popular mexicana y latinoamericana-, los históricos Ángeles Negros, Armando Palomas -máximo representante hidrocálido del movimiento rupestre.underground.contracultural. o como se llame lo que él toca- y por supuesto La Banda -así con mayúsculas- de rock mexicana por excelencia, y que no necesita presentación: Caifanes -no confundir con Jaguares, por fi-.

Además de estos grandes conciertos habrá otros tantos para la banda grupera, popera y guapachosa, así que si quieren llevar a su mamá o a su abuelita a zapatear también pueden caerle a los bailes de Los Ángeles Azules, La Sonora Santanera o los demás conjuntos musicales. 

Cabe señalar que también se presentarán artistas locales de gran calidad que vale mucho la pena checar, además de dar una vuelta por los pabellones de libros y artesanias, clínicas de música y teatro callejero. En lo que respecta al deporte se estará llevando a cabo, en el marco del festival, una edición más del Maratón de Aguascalientes. Pues está chido ¿no?





Un paseo por las tumbas: Homenaje al cine 'noir'



Cinetiketas-
Por Jaime López Blanco-


Es interesante dejarse llevar por la propuesta cinematográfica “Un paseo por las tumbas” (A Walk among the Tombstones, 2014), protagonizada por el siempre efectivo actor de origen irlandés Liam Neeson (“La lista de Schindler”, “Michael Collins”, “Star Wars: Episode I”, “Batman Begins”, “Taken”) y dirigida por el guionista estadounidense Scott Frank (escritor de cintas como “Minority Report”, “Out of Sight”, “The Interpreter”, etc.), ya que la misma sirve como un vehículo para conocer o redescubrir el género del cine noir o cine "negro".

La trama en apariencia es simple: un policía retirado (Liam Neeson) y venido a menos – ahora es un clandestino detective privado- es contratado por un narcotraficante para encontrar a los secuestradores de su esposa. Todo esto enmarcado en la época previa al inicio del tercer milenio (1991 y 1998) y con una sombría Nueva York como escenario.

La secuencia inicial es magistral: existen planos de ubicación y movimientos de cámara que te introducen al mundo del protagonista -una especie de antihéroe encarnado verazmente por el mencionado Neeson- que  se volverá pieza fundamental para comprender parte de las motivaciones y psicología de su personaje.  También existe una escena en que la imagen se va a blancos y negros y te exhiben el título y nombre del actor principal como lo solían hacer las antiguas películas de cine noir.  La cloaca apenas acaba de ser destapada.

Ahora bien, la trama incluye también una compleja investigación, relacionada con la búsqueda de nuestro antihéroe a través de la oscura verdad existente detrás del secuestro de la esposa del traficante (dicha investigación, cada vez más enredada, constituye una de las reglas del filme noir), la cual va sumergiendo al personaje en una espiral de violencia y perversión que simboliza parte de la decadencia de una sociedad en estado de putrefacción (otra de las reglas del cine noir). Igualmente hay una clara referencia, en uno de los diálogos del argumento (emitido por uno de los personajes de soporte), respecto a detectives de la literatura noir, como lo son Sam Spade o Philip Marlowe. 
 
Hasta acá todo va bien. El problema se presenta cuando, a pesar de que la cinta es dinámica -no necesitó tantas escenas de acción no justificadas para atraer nuestro interés- pudo haber sido mejor; es decir, inolvidable (quizá un poco en el tono de películas como “Los Ángeles al desnudo”, de Curtis Hanson o “Memento”, del británico Christopher Nolan). Funciona como homenaje al cine negro o como entretenimiento, pero se queda corta en el impacto de su contenido social; eso se percibe en la reacción de la gente que, al término de la función, abandonó la sala con cierto aire de indiferencia cuando se hablaba de feminicidios, una problemática atemporal que nunca hay que ignorar o minimizar.

Liam Neeson, como de costumbre, otorga prestigio y credibilidad a cualquier historia o argumento. El resto del casting cumple tanto con los perfiles físicos como emocionales de sus personajes, destacando la presencia del adolescente afroestadounidense Astro (quien interpreta a TJ).  La fotografía es cuidada, sobre todo en las escenas con poca luz o con lluvia, y la dirección es acertada (destaca la elaboración o atención de los detalles en las escenas violentas).

Sin embargo, existen cuestiones que no me permiten catalogar a “Un paseo por las tumbas” como una de las películas de la lista de lo mejor de lo que va del presente año cinematográfico: la falta de aquella mujer fatal (otra de las normas establecidas por cine noir); la ausencia de mayores simbolismos que evidenciaran más acertadamente el slogan del cartel de la película (“La gente teme a las cosas equivocadas”) y; la necesidad de más planos en contraluz para enmarcar mejor la psique de algunos personajes. 

Quizá mi problema en sí no es con la película, sino con el darme cuenta –tristemente- que, sin casi notarlo, en un abrir y cerrar de ojos, ya vivimos en una sociedad noir: decadente, putrefacta y sin sensibilidad social respecto a los crímenes en contra de mujeres. Vivimos más preocupados, e interesados, en los errores tecnológicos que en los errores garrafales del ser humano. Un noir panorama.


Breve crónica de un trago con Paté de Fuá


Por Liliana Chávez-
Fotos: Aldo Correa-


¿Alguna vez te has preguntado, si tu canción favorita sonaría igual luego de charlar con el artista que la toca?
 
Normalmente no estamos acostumbrados a conocer a las bandas más allá de sus discos, de sus fotografías o de lo que leemos en las noticias, revistas o blogs. Hace unos días tuve la oportunidad de conocer a algunos de los integrantes de una banda que suena en México ya desde hace algunos años…

Aquella fue la noche del viernes 19 de septiembre, en las instalaciones de la Megavelaria de la Isla San Marcos en Aguascalientes, donde tres de los integrantes de la agrupación argentino-mexicana Paté de Fuá nos concedieron a mí -Lili-, a Montse y a Caro una charla bastante amena.   

Fuimos recibidas por Yayo González
, Luri Molina y Demián Cantilo, el cuál fue presentado como ‘el pachoncito’ del grupo:               
 
Yayo– ¡Demián tiene vello en todo el cuerpo: uñas, lengua y hasta en los dientes!, de hecho él me proporcionó algo de su pelusa para injertarlo en mi barba.     
Luri Sí pero, deben saber que Yayo tiene injertos de cinco personas diferentes en su cara…
Demián- Y en algunas otras partes de su cuerpo…         
Yayo–  (Risas) así es; y bueno, a ustedes ¿Les gusta bailar o son de los que se quedan parados en un concierto, medio asintiendo con la cabeza y meneando un poco el pie?
Caro Depende qué música sea, ¿Cuándo vas a un concierto, bailas? 
Yayo Soy de los que se quedan estáticos, pero también depende del concierto.        
Luri– Si pero, vean como se para Yayo, es complicado.                
Yayo– De chico estudié ballet, miren…


-Creo que fue cómico ver a Yayo pararse en tercera posición y hacer un port de bras; aunque, no lo hacía nada mal. Definitivamente hay personas que poseen una gracia natural.-


Yayo- ¿Qué piensan sobre la danza en México?              
Caro Los bailes que representan al país son los regionales     
Yayo Me parece haberlos visto, son aquellos dónde se usa una falda muy larga ¿no?; ¿Cuáles te gustan?     
Caro El de Aguascalientes y el de Oaxaca        
Yayo Cuando esté en el DF me daré a la tarea de ir a algún espectáculo de danza regional.


-No podía faltar además preguntar acerca del tema musical; Paté de Fuá para mí suena a algo parecido a una orquesta, con esa nostalgia a la alegría que sus letras refleja llenas de ironía y humor negro…-

 
Liliana ¿Qué estilo musical solían escuchar antes de pensar en dedicarse a la música?
Yayo– Música popular, rock clásico.       
Liliana ¿Les gusta la música en inglés?              
Yayo– Sí, solía escuchar a Pink Floyd.



-Así, con este buen humor e ironía que caracteriza a Yayo, nos mencionó luego de un rato de charla:   
Yayo– ¿Realmente, creen que el amor exista?, yo no lo creo.
Liliana ¿Qué pasa entonces con algunas de sus canciones que hablan de ello, consideras que son una especie de mentira?                

Yayo No creo que exista el amor, algunas de nuestras canciones pueden hablar de él, pero eso no implica que las ‘mentiras’ que cantamos sean menos reales o impactantes. 


Ya entrados en tema, a Yayo se le ocurrió empezar a componer un par de estrofas. 


Yayo Oye Luri ¿Cómo empezarías una canción de amor?        
Luri Déjame ver, quizá pueda ser así: Déjate caer…   
Yayo ¿Déjate caer?, ¿Dónde? ¿Al abismo, a un lado, hacia atrás?       
Luri Déjate caer, ¿En mí?        
Yayo- Puede que sí       
Luri ¡Déjate caer sobre mi cuerpo!     
Yayo Déjate caer sobre mi cuerpo, luego voy yo…

Y comenzaba a sonar el ritmo de algo que podría convertirse en una buena rola, esperemos escuchar ese fragmento en alguna de sus próximas canciones…


Liliana Y si comenzaran una canción de amor hablando de su antítesis, la soledad ¿Cómo empezaría?
Yayo Sería algo como: Oye soledad    
Luri Oye Soledad, ¿dónde estás?


Sin embargo, ni Yayo ni Luri pudieron continuar ya que fueron interrumpidos por un guardia de seguridad que anunciaba el momento de comenzar el concierto. 


Yayo- Siempre antes de un concierto armamos un ritual de meditación con todos los integrantes.       
Luri Sí, verán, nos ponemos en círculo y nos tomamos de las tropas del de al lado.
Liliana ¿Se refieren a la boca?               
Luri Sí, quizá.


Ya en el concierto sonaron canciones clásicas como: 'Canción del Linyera', 'Celoso y desubicado', 'El fantasma enamorado', 'Película Muda' -que da nombre a su más reciente producción-, 'El extranjero', 'Mujer que te peinas', entre otras. Gracias a Paté de Fuá por la charla y la buena música, ver al público con las emociones a flor de piel basta y sobra para recordar que la música precisamente es para eso, para la gente.

¿Quién chingados es Neruda?




Por Una Canción Desesperada-
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.

Hoy hace 41 años en Santiago, más o menos como a esta hora, estaría abandonando el mundo uno de los más grandes literatos que ha dado el continente, incluso reconocido como 'el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma' por Gabriel García Márquez.

¿Cuántos de nosotros no hemos reescrito para alguien en un papel los versos más tristes de esta noche, escribir por ejemplo: La noche esta estrellada, y tiritan, azules, los astros, a lo lejos? ¿O el poema 12? ¿O el poema 15 porque estás como ausente? ¿O la desgarradora canción desdesperada? Oh abandono.

Chileno y -como buen chileno- comunista; Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto nació el 12 de julio de 1904 en Parral y a los diecisiete años empezó a utilizar el seudónimo de Pablo Neruda para evitarle a su padre la pena de 'tener un hijo poeta'. Dicho nombre se le atribuye como homenaje al escritor Jan Neruda, uno de los principales representantes del realismo checo.

Gran estudioso del idioma francés y prolífico autor desde su juventud, Pablo Neruda empezó a publicar artículos en diarios locales de provincias chilenas y más tarde en revistas culturales. Su talento como escritor y poeta fue bien recibido por la crítica y los lectores, lo que le permitió hacer muchos viajes y conocer a otros tantos grandes exponentes contemporáneos de la poesía como Miguel Hernández, Federico García Lorca, León Felipe, Rafael Alberti y Jorge Guillén -entre otros- con quienes compartiría tragos y amistad. Pocos lo saben, pero Neruda también colaboró en el ámbito musical como letrista del disco 'Ángel de pájaros', junto al gran cantautor Ángel Parra, por ahí de 1966.



Su militancia comunista lo llevaría a conocer a otros grandes artistas mexicanos como Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros; con éste último compartiría no sólo tragos y amistad, sino también mujeres -dicen por ahí-. Lo cierto es que no se puede hablar de Neruda sin hablar de política, tanto así que incluso llegó a ser senador por el Partido Comunista en 1945. Tristemente, cuatro años después el gobierno chileno declararía ilegal al partido y empezaría una campaña de persecución contra los principales líderes de la oposición, obligando a Neruda a exiliarse en Europa, lugar en donde se dedica a tener amoríos y escribir de vez en cuando con una mujer de nombre Matilde.

Tiempo después le avisarían que puede volver a Chile en donde lo esperaba Delia -su mujer- y sus amigos. Para 1955 se separa de Delia y se lleva a Matilde a vivir con él en un periodo de relativa estabilidad emocional para el artista. A fines de los años sesenta, el Partido Comunista lo postula como precandidato a la presidencia de Chile, pero Neruda declina su candidatura en favor de Salvador Allende -que a la postre triunfaría en las urnas-.

En 1971 recibe el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo, en sus Memorias, el poeta recuerda: ''El anciano monarca nos daba la mano a cada uno; nos entregaba el diploma, la medalla y el cheque [...] Se dice (o se lo dijeron a Matilde para impresionarla) que el rey estuvo más tiempo conmigo que con los otros laureados, que me apretó la mano con evidente simpatía. Tal vez haya sido una reminiscencia de la antigua gentileza palaciega hacia los juglare''. Ese mismo año es designado embajador de la Unidad Popular en Francia.

El 11 de septiembre de 1973, un golpe militar en Chile echaría abajo el gobierno socialista de Salvador Allende y las casas y libros de Pablo Neruda en Santiago y Valparaiso. El poeta moriría doce días después -el 23 de septiembre de 1973- en una pequeña clínica de la capital chilena. Los golpistas dirían en sus documentos oficiales que Pablo Neruda murió a causa de un cáncer prostático; los comunistas acusan a los golpistas de haberlo asesinado con una inyección letal. 

Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.



Letrinas: Sandra


Por Eusebio Ruvalcaba-
Fotografía: Stephie Vega-
Es increíble lo que una mujer abre la boca. Sobre todo cuando se está desvistiendo delante del espejo para hacer el amor y su marido está trabajando. Creo que para ella es el momento ideal. Como si al amante le importara, y por ese solo hecho fuera a ser condescendiente. O no fuera a juzgar tan acremente a la mujer infiel. Por Dios, si el amante va a lo que va y la vida íntima de la mujer lo tiene sin cuidado. Aunque de ahí en adelante cuando se tope con el esposo —supóngase que es un vecino o un compañero de trabajo— forzosamente habrá de bajar la vista. Sabe particularidades tan atroces acerca de él —que es un témpano en la cama, que le apesta la boca, que padece eyaculación precoz, que carece de erección—, que no tendrá ojos para mirarlo, no importa si toda esa información es cierta o no. Cosa que, cuando menos en la cama, y en la fase de la seducción, el hombre se abstiene de platicar de su mujer. Ciertamente, el hombre suelta la sopa, cuando lo llega a hacer, con los amigos pero no con la amante. Precisamente para no darle armas. Sin quererlo, sin saber a ciencia cierta cómo, porque el hombre es sumamente torpe y zafio, el varón defiende a ultranza su independencia.

Cuento todo esto por Sandra.

Fuimos amantes casi seis meses, hasta que me cambié de casa. Yo vivía en el 201, un departamento que provisionalmente me había prestado un amigo mientras conseguía donde ubicarme —la renta que me cobraba era insignificante, con tal de que pagara el mantenimiento y lo mantuviera presentable—, y ella en el 202, en el de enfrente. Sin hijos ni nada que se los impidiera, era muy común que Sandra y su marido organizaran reuniones escandalosas. Nos habíamos visto un millón de veces en el estacionamiento, cuando yo iba a trabajar o alguno de ellos regresaba, pero apenas cruzábamos saludo. Vive tanta gente en un edificio que todo mundo anda a la brava y se ignora entre sí deliberadamente. Hasta que una vez —venía yo de una fiesta—, llegué a casa en la madrugada y me los encontré en el zaguán. Sandra y su marido estaban borrachos –él mucho más que ella—, acababan de acompañar a algún invitado a su auto y justo en ese momento no sabían si darse un gran beso o regresar a su depa tomados del talle. Nos vimos y nos saludamos efusivamente, tanto que él me invitó la caminera en su casa —ella desaprobó la invitación sin dejar de sonreírme. Subimos y entré como Pedro por su casa. Me dirigí de inmediato a un pequeño librero. Por fortuna no leían literatura. Sólo había libros de superación personal, de cuidado de perros y de impermeabilización de azoteas. Más un diccionario Larousse. Los cd’s estaban esparcidos por todos lados. Mientras él me preguntaba que quería tomar —un ron, respondí—, ella me preguntaba qué quería oír.

—¿Tienes José José? —respondí. Debo admitir que en ese momento ya tenía en la mano la cuba que su marido me había preparado, y que permanecía absorto contemplando —ahora sí a mis anchas— la belleza de esa mujer. Porque —seguramente en estos juicios los tragos son corresponsables— a esas horas, y en esa situación, yo la veía como se mira a una diosa. Se agachaba y advertía un ángulo nuevo, se levantaba y notaba un aire helénico, se volvía hacia mí y me percataba de una luz que parecía iluminar sorpresivamente su rostro.

Cuando nos volvimos a topar en el estacionamiento, Sandra y yo ya éramos grandes amigos. Pasó una semana después. Ya no recuerdo si llegaba o me iba, fue por la mañana, pero ella estaba a punto de bajarse de su auto. Vi tanta confianza en su rostro, que me acerqué. Y —la verdad, sin ninguna malicia— la invité a escuchar música. Los Beatles en barroco, que a mí me gustaba mucho. Unos cuantos minutos nada más, ¿eh?, fue su respuesta.

Me decepcionó un poco. ¿Qué podríamos oír en unos cuantos minutos? Pero me limité a sonreír.

A sonreír.

Hicimos el amor como dos gatos de azotea. Como esos gatos que quitan el sueño cuando todo el vecindario duerme. Sin prolegómenos, sin que mediara palabra. Sencillamente entramos en la casa, en mi casa, le subí la falda y la amé. Parecía que su cónyuge habría de darse cuenta en cualquier momento, que todo estaba en contra —¿será por eso que se goza tanto a la mujer ajena? El punto es que algo pasó porque de ahí en adelante, en lugar de citarnos en un hotel, apenas nos encontrábamos corríamos al departamento, ya fuera al de ella o al mío. Cada vez más imprudentes.

Hasta que empezó a hablarme de su marido.

Qué historia. Que la tenía muerta de hambre. Que hacía siglos no le regalaba ni un trapo. Que era un pésimo amante. Que… Yo me harté, no tanto porque me agarrara de paño de lágrimas sino porque la mera verdad, él, digámosle Beto, me caía bien, muy bien. Era amable, alegre, comedido. Y buen bebedor. Incluso habíamos coincidido en la cantina del barrio, y platicamos como dos viejos amigos; cierto que teníamos en común a su mujer, o tal vez por esto, la plática fluía con espontaneidad y desparpajo. Es más, de pronto me di cuenta de que lo pasaba mejor con Beto que con Sandra, al grado de que empecé a hablarle a ella de las virtudes de él. De que se fijara en que era un hombre honorable, buen proveedor. De que ella mentía —¿no le había regalado un auto?, ¿no pagaba con muchísimos trabajos un tiempo compartido en Cancún, para que ella se asoleara?, ¿no la llevaba cuando menos una vez al mes a un antrillo a bailar?

También a él le ponderé —muy sutilmente— las virtudes de ella. Beto estuvo totalmente de acuerdo. Amo a mi mujer, dijo, por encima de todo.

Por supuesto, yo no necesitaba oír más.

Bendije el aviso oportuno, que me permitió conseguir un departamento que pudiera pagar. Me fui de ahí el siguiente fin de semana. No sin amarla una vez más.
*************  ************* 
Nacido en la ciudad de Guadalajara en 1951, Eusebio Ruvalcaba se ha dedicado a escuchar música. Cabal y rotundamente. Pese a que ha publicado ciertos títulos (Un hilito de sangre, Pocos son los elegidos perros del mal, Una cerveza de nombre derrota, El frágil latido del corazón de un hombre…), pese a que se gana la vida coordinando talleres de creación literaria y escribiendo en diarios y revistas, él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música. 
 

Conspiración para que todos seamos homosexuales

Por Juan Pablo Proal-

El gobierno de Estados Unidos sabe que los teléfonos celulares provocan cáncer, contagió a miles de afroamericanos con VIH, es cómplice de las farmacéuticas para provocar autismo en los niños mediante la aplicación de ciertas vacunas e impide el acceso a remedios naturales para tratar enfermedades mortales. 

El 49 por ciento de la población estadunidense cree que estas premisas son ciertas, de acuerdo con un estudio aplicado por la Universidad de Chicago (periódico El Mundo, 21 de marzo de 2014). En una investigación aparte dada a conocer el año pasado, la Universidad Fairleigh Dickinson descubrió que el 63% de los votantes registrados en Estados Unidos da por cierta alguna teoría de conspiración política.
Las hipótesis de que un grupo ultra secreto e híper poderoso está detrás de las principales tragedias del mundo no sólo están plenamente vigentes, sino que actualmente se extienden hasta los asuntos más mundanos. 

Le propongo un ejercicio: Inicie sesión en su cuenta de la red social Facebook y lea durante 60 minutos las actualizaciones de sus contactos. Estoy seguro de que encontrará a más de uno difundiendo teorías de la conspiración. Complots para todo: Para matar a Justin Bieber o al Papa, para que todos seamos homosexuales o evitar que Brasil ganase la copa del mundo; para exagerar los daños que provoca el tabaco o que el mundo sea infestado por zombis. 

Es cierto, los complots existen, pero hay de complots a complots, como diferencia el escritor mexicano Julio Patán en su libro Conspiraciones. Tomando como referencia la definición del diccionario de la Real Academia Española (RAE), conspirar es “unirse contra un superior o soberano”, descripción que incluye a una revolución o golpe de estado; sin embargo, existen otras supuestas conjuras, cimentadas primordialmente en lo irracional y la superchería, como recuerda el autor:

“El mundo, según las teorías de la conspiración, es un lugar ordenado. No hay en él sitio para el azar, no hay errores, ni por lo tanto incertidumbres. La bolsa no se desploma por el hecho de que en un momento dado sea imposible controlar los vaivenes de la economía mundial, sino porque una camarilla oculta se beneficia con ese desplome, que ocasiona artificialmente y por lo tanto puede revertir en cuanto le convenga. En suma, una teoría de la conspiración es retorcidamente consoladora, porque en ella cualquier forma de incertidumbre es sustituida por la marcha incuestionada de una lógica operativa de validez universal, una lógica sin cuarteaduras, perversa, sin duda, pero que sirve no sólo para darnos ciertas certezas, sino para librarnos de responsabilidades, individuales y colectivas”. 

Los creyentes de las teorías de la conspiración por lo regular son infinitamente obstinados, sostienen que sólo ellos poseen la verdad; rechazan otros credos, ideas o posiciones políticas. Son fundamentalistas, muchas veces prestos a utilizar la violencia para combatir a quienes consideran sus enemigos. 

Más allá de lo anecdótico, el hecho de que con más frecuencia nos enteremos de militantes panistas que simpatizan con el nazismo –movimiento cimentado en la teoría de que el judaísmo controla el mundo- o de grupos que se asumen como anarquistas y cometen atentados con bombas molotov, representa un escenario altamente peligroso para la convivencia pacífica y la discusión política. 

El doctor en Sociología Pablo Santoro publicó en la revista Nómadas de la Universidad Complutense de Madrid el ensayo La deriva de la sospecha: conspiraciones, ovnis y riesgo, en el que enfatiza: 

“Más que una perspectiva teórica, la imagen de la conspiración ha funcionado la mayor parte de las veces como un discurso de movilización política. Tradicionalmente, el recurso retórico del complot y la conspiración ha servido como una estrategia política de control y movilización, desde el ejercicio del poder y desde la oposición a él. Los Estados modernos, especialmente en el caso extremo de los regímenes totalitarios, han recurrido históricamente a escenas de intrigas y confabulaciones de grupúsculos secretos, ya sea en la forma tradicional de los Estados Unidos e incluso en la actual obsesión global por el terrorismo”. 

La clase política mexicana, impregnada de las más abusivas, cínicas y extravagantes corrupciones, utiliza la teoría de la conspiración para defenderse cuando es evidenciada en flagrancia. Cuando Miguel Ángel Mancera, jefe de Gobierno del Distrito Federal, fue abucheado durante el informe de labores de la senadora Dolores Padierna a finales del año pasado, sus operadores filtraron la versión de que se trató de un complot en su contra. El mismo recurso fue utilizado por militantes priistas para defender al defenestrado exlíder capitalino Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre, acusado de dirigir una red de trata de personas. Y de igual forma han actuado, en diferentes contextos, Mario Marín Torres, Andrés Manuel López Obrador, Gustavo Madero, Víctor Hugo Romo y un extendidísimo etcétera. 

En tanto, los votantes desconfían de todo y de todos. El Informe País sobre la Calidad de la Ciudadanía, presentado el 16 de junio por el Instituto Nacional Electoral, arrojó que en México siete de cada diez ciudadanos cree que no se puede confiar en la mayoría de las personas y el 75 por ciento dice no conocer a alguien que le pueda ayudar a defenderse de una injusticia. Un estudio aparte, elaborado por la empresa Parametría, concluyó que los mexicanos tienen muy poca confianza en los partidos políticos, la policía, los jueces y los bancos. 

La posición de que la realidad sólo puede explicarse mediante teorías de la conspiración sumada a la exacerbada desconfianza nutre la apatía, la violencia y la exclusión. Si la razón del pobre crecimiento económico es que hay un grupo de banqueros que controla el país, el rumbo de la nación está definido por la oligarquía y Televisa es dueña de nuestro destino, no hay esperanza posible, la derrota nos sepultó. 

Más que extraterrestres, judíos y monopolios invencibles, el verdadero enemigo del ser humano es y seguirá siendo la ignorancia.



 
 
@juanpabloproal Periodista, escritor. Publica en . Autor de los libros Voy a morir, la biografía de José Cruz (Lectorum) y Vivir en el cuerpo equivocado (UANL)

© Copyright | Revista Sputnik de Arte y Cultura | México, 2022.
Sputnik Medios