La Orquesta Sinfónica de Aguascalientes a escena en mayo y junio

 
Este viernes 15 de mayo, la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes abre la segunda temporada del año en la que tocará "obras colosales" de autores como Tchaikovski, Rachmaninov y Schubert. 

La temporada de siete conciertos cerrará con una gala especial de tres presentaciones en donde la OSA en conjunto con el Coro de Ópera del Instituto Cultural de Aguascalientes interpretarán la obra maestra de Carl Orff: Camina Burana.

Cabe señalar que se ha puesto a disposición del público un abono para asistir a toda la temporada, incluyendo el gran cierre por $350 pesos. Conoce el programa completo en este enlace.

Un poco de ABC del Jazz

Call me old fashioned… please! | Por Mónica Castro Lara |


“If you have to ask what jazz is, you’ll never know”
-Louis Armstrong-

Les confieso que cuando comencé esta maravillosa sección de música en Sputnik, no logré imaginar lo mucho que me encariñaría con ella y que, realmente sin pensarlo demasiado, la encaminé hacia uno de los temas que más me han impactado en la vida: el jazz. Ello me ha permitido enamorarme y asombrarme con cada dato que leo y con cada pieza que escucho. Si por gustarme la música y los artistas que escucho la gente decide llamarme anticuada, ¡pues que así sea hoy y siempre! He dicho. Por eso también me encanta el nombre que escogí para mi sección. Así que espero seguir escribiendo sobre las grandes leyendas del jazz, pero también comenzaré a re direccionar mi sección hacia otra música y otros artistas, para así platicarles sobre mis otras obsesiones musicales post la Era del Jazz. Eso será en otros artículos, se los prometo. 

Y bueno, una vez más el destino interfiere de manera increíblemente positiva en este artículo. Hace un par de meses, llegó a mis santas manos el libro “Guía incompleta del Jazz” del maravilloso caricaturista mexicano Eduardo del Río, mejor conocido como “Rius” y déjenme decirles que es una verdadera chulada. Imposible no leerlo completo desde la primera sentada; el libro nos transporta al mundo del jazz de una manera que sólo el gran “Rius” puede hacerlo: a través de excelentes ilustraciones, relatos históricos y cómicos, datos interesantísimos y una línea del tiempo muy fácil de comprender. En pocas palabras, es EL libro para todos aquellos amantes del jazz y que queremos conocer su historia. Recuerden que yo apenas comienzo a hacer mis “pininos” en este tema, así que indudablemente me enamoré del libro y quisiera compartirles a grandes rasgos el contenido de éste.

El libro comienza explicándonos que el jazz es una música predominantemente negra, creada obviamente por negros influenciados por todo tipo de ritmos africanos. Dichos negros (siento que ya dije mucho la palabra “negros” y en verdad no quisiera sentirme tan racista como lo estoy sintiendo) llegaron a Estados Unidos como esclavos y a fines del Siglo XIX, gracias a la guerra, surgen cantos de trabajo –esclavitud- y música militar cuyos principales instrumentos se volvieron esenciales para el jazz: la trompeta, el clarinete y el tambor occidental. Único punto a favor de la guerra. Y todo lo anterior se desencadena en la considerada cuna del jazz: Nueva Orleans. Es en este maravilloso lugar donde se forman bandas de música de negros (otra vez con el “negros”) que le dan vida a la ciudad tocando en actos políticos, entierros, bailes, fiestas y por supuesto, en los famosísimos burdeles. Cito textualmente: “[…] sin exagerar, puede decirse que el jazz nació de madre prostituta y padres curas y militares”.  Hasta se me enchina la piel de sólo leerlo, qué nacimiento tan extravagante y qué magnífica frase.

Pronto nació el llamado “estilo Nueva Orleans” y grandes músicos comenzaron a darle vida al jazz como King Oliver, Jelly Roll Morton y por supuesto Louis Armstrong, sin embargo en 1917 con la Primera Guerra Mundial, el gobierno convirtió a Nueva Orleans en base naval y adiós bares, adiós prostíbulos, adiós salones de baile y adiós jazz. Todos se tuvieron que transportar a otra parte: Chicago y Nueva York. Y es en 1920 cuando se da la famosa “Prohibición” en donde los que no bebían ni una gota, pronto se volvieron alcohólicos y en donde los bares clandestinos eran la orden del día. Aquí surge la llamada “escuela de Harlem” con artistas como Duke Ellington y Nat King Cole. ¿Ya ven? Sí sé un poquito del tema.

Este extraordinario libro, también nos habla de los pianistas, trompetistas, saxofonistas y gargantas más representativos del jazz (incluidas mi par consentido de amigas Ella y Billie), así como de la evolución musical del mismo y quiénes fueron los encargados de ello. También contiene un importante e interesante diccionario junto con un árbol genealógico y una lista excepcional de 50 obras maestras del jazz recomendadas por el mismísimo “Rius”. En fin. Podría pasarme toda la tarde transcribiendo este maravilloso libro, pero la verdad es que prefiero meterles el gusanito y animarlos a que lo compren, es una verdadera joya y no se van a arrepentir. Es más, si quieren regalarme otro, no hay problema, podría tener una amplia colección del mismo libro y viviría como la excéntrica mujer con miles de copias de “Guía incompleta del jazz”. 


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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!

 

Eric Clapton se despide de B.B. King con estas palabras



El británico expresó su tristeza por la muerte de la leyenda del blues en un video de Facebook; Clapton agradeció a King por el apoyo y la inspiración que le dio durante su vida.


LONDRES (AFP) — El guitarrista de blues y rock británico Eric Clapton rindió el viernes homenaje a su "querido amigo" y mentor B.B. King tras la muerte de la leyenda del blues a los 89 años.

"Sólo quiero expresar mi tristeza y dar las gracias a mi querido amigo B.B. King", dijo Clapton en un corto video publicado en su página de Facebook

"Quiero darle las gracias por toda la inspiración y el aliento que me dio como intérprete a lo largo de los años". 

"No quedan muchos que toquen de la forma pura en que lo hizo B.B.", dijo en el video, que rápidamente atrajo casi un millón de visitas. 

El exguitarrista de Cream, de 70 años, dijo que su amigo fue un "faro para todos nosotros", los amantes del blues. 

Clapton animó a quienes no están familiarizados con la obra de King a que escuchen su álbum de 1964 "B.B. King Live at the Regal", precisando que ahí y agregó que es "donde empezó para mí como guitarrista joven". 

Clapton firmó junto a King el álbum "Riding with the King", en el año 2000.

http://www.mcquain.com/lespaul/favorites/BB%20King/BBKing-Clapton.jpg

La Revolución de los Alcatraces: siembra insumisa de la fértil cosecha feminista


Cinetiketas | Por Waldo Nandú | 



A través de una narrativa fluida, con buen ritmo, precisa y con una fotografía que resalta y cautiva, el largometraje documental “La Revolución de los Alcatraces”, de la realizadora argentino-mexicana, Luciana Kaplan, nos adentra en la historia de la activista social, política y feminista de origen oaxaqueño, Eufrosina Cruz Mendoza, quien saltó a la fama internacional en el año 2007, al haber ganado la Presidencia Municipal de su comunidad pero sin habérsele permitido ejercer dicho cargo, anulándose y desconociéndose su victoria, con base en el sistema conocido como de “usos y costumbres”, sistema normativo y de organización política, social y cultural internos de los pueblos originarios de Oaxaca, el cual posee fuertes pulsaciones machistas, así como misóginas dinámicas. 


Kaplan nos muestra al círculo íntimo de Eufrosina; las conductas, experiencias y pensamientos de los integrantes del mismo, lo cual fuertemente moldeó, desde temprana edad, el carácter aguerrido, la actitud no conformista y la forma de vida de contribución a la colectividad de “La China”, mote con el cual Eufrosina también es conocida y apreciada. Igualmente, exhibe el trabajo constante, las labores de concientización y activación, de búsqueda del ejercicio y disfrute de sus derechos, que Cruz Mendoza lleva a cabo, desde hace tiempo, en distintas comunidades de la región a la cual pertenece la suya, a pesar de la desconfianza y apatía iniciales de algunos de sus paisanos; no obstante las trabas, envidias, difamaciones y agresiones en su contra, provenientes principalmente de hombres, ya sea por motivos políticos o socioculturales.


El documental en cuestión NO es una biografía cansina, edulcorada o acrítica de la protagonista. Tampoco se trata de un panfleto en su favor o en contra de todos los hombres o costumbres del estado del país con mayor número de municipios y de ordenamientos jurídicos de autodeterminación indígena. Constituye también una interesante y accesible investigación sociológica; un retrato ni frívolo ni pretencioso, a partir de una de sus flores más olvidadas, arrinconada en terrenos sumamente hostiles, del campo mexicano de los derechos humanos, la equidad y la democracia verdadera, de abajo. 

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Un acierto más de la obra en turno de Luciana Kaplan, el cual también le ayuda a no convertirse en una oda insultante a Eufrosina, es presentar, sin manipulaciones, sin juicios personales o intervenciones, “al natural”, los testimonios y versiones de los adversarios y no simpatizantes de “La China”. 


A pesar de lo anterior, considero que la documentalista estuvo muy cerca de abusar del recurso de enseñarnos las difíciles condiciones, las agrestes circunstancias, de distinta naturaleza, que rodean -desde su nacimiento- a varias Eufrosinas. Asimismo, pienso que estableció con Cruz Mendoza un nivel de relación que no le permitió cuestionarle totalmente, de manera adecuada, profunda, asuntos como su incursión en la política institucional, como legisladora local, vía el Partido Acción Nacional (PAN), el cual es un instituto político de derechas, cuya historia acredita minimización y desprecio condenables para con los pueblos indígenas y las mujeres. 


Por otra parte, el sonido no es una de las virtudes de “Eufrosina's Revolution”, título en inglés del documental en análisis, porque en diversos momentos, sin ser los más cruciales, casi no se perciben, o de plano no se logran entender, ciertos diálogos o declaraciones. De esta forma, por desgracia, el sonido sigue siendo el marcado talón de Aquiles de muchas producciones cinematográficas mexicanas, ya sean estás de ficción o documentales. 


¿Puede servir de inspiración, no sólo a mujeres, la historia de Eufrosina? Sí. 


¿El documental de Kaplan contribuye a ello, así como a recordar, o conocer por primera vez, según sea el caso, sin alarmas maniqueas, la situación de abandono y explotación, de abuso y discriminación, de larga duración, que padecen los indígenas, más si son mujeres? También. 


Por eso es recomendable observarla, debatirla, distribuirla masivamente y, sobre todo, emprender, o continuar, con las revoluciones personales y comunitarias que, más temprano que tarde, derroquen definitivamente a las tradiciones, políticas e instituciones contrarias a la dignidad y felicidad de las mujeres.


Compartimos la entrevista realizada por Cinetiketas a Luciana Kaplan, directora de La Revolución de los Alcatraces.

El hedor del progreso

 Opinión Espacial | Jaime López Blanco |


Salgo en búsqueda del personaje central de nuestro nuevo proyecto documental. Solamente conozco su nombre, su apellido y la colonia en la cual vive (Balcones del Sur), pero ignoro la dirección exacta y algún teléfono para localizarlo, ya que esos datos los he extraviado. Aun así, estoy decidido a encontrarlo.

Para esto, debo abordar la nueva línea del Metrobús en Puebla; el pasaje es gratis, todavía. Unas señoras me indican que, para llegar a Balcones, debo bajar en Independencia y de ahí abordar una alimentadora. Subo en la estación que se encuentra por el Mercado de Sabores. Más de 100 personas nos encontramos viajando en una misma unidad. El calor se encierra y los olores también. Lo bueno es que ese día me tocó bañarme y me unté desodorante. Lo malo es que la memoria olfativa me hace recordar un hedor que no percibía desde hace 9 años, aproximadamente, cuando trabajaba como botarga dentro del show de un payaso proveniente de Tonanzintla. En ese entonces, las botargas en las que me metía olían a sudor viejo, sin lavar desde hace mucho tiempo. Ese mismo olor me recordó mi estancia en la nueva línea del RUTA.

Las niñas y los niños son los más contentos de que los empujen, a diestra y siniestra, en cada parada del Metrobús. En las estaciones con mayor número de gente, el chofer se espera de 25 a 30 segundos para activar sus alarmas rojas y ruidosas con las que avisa que ya va a cerrar sus compuertas; en las estaciones con poca gente, se detiene de 15 a 20 segundos. Durante mi trayecto, observo el Club de Golf Campestre y vienen a mí mente las siguientes preguntas: ¿Por qué el gobierno se ha empeñado en “vender” al pueblo el concepto de que el progreso está en el cemento, mientras que los dueños del capital reservan las extensas áreas verdes para la recreación y esparcimiento de ellos y de los suyos? ¿El derecho a disfrutar de los árboles y la naturaleza es sólo para los que pueden pagarlo?

Más adelante en el recorrido, el slogan “Tu defensa en el Congreso” me hace darme cuenta de uno de los eternos candidatos a diputados del Partido Nueva Alianza, Roberto Ruiz Esparza, ex futbolista que sigue recurriendo a sus antiguos éxitos como deportista para que enajenados del fútbol soccer le otorguen su sufragio. Bajo en la estación equivocada, debido a que me voy con la “finta” de que la estación Independencia es la que se ubica cerca del mercado del mismo nombre. No es cierto. Esa estación se llama Tarascos. Vuelvo a abordar el RUTA línea 2 y por fin encuentro la estación indicada. Espero la alimentadora que se dirige a Balcones vía la Prolongación de la 3 A Sur.

Unos chavitos se “trepan” al microbús solo para ahorrar dos cuadras de caminata. Visten unos pantalones sucios y rotos pero disfrutan de su juego. Intentan bajar por atrás; su estatura no les permite alcanzar el timbre, ni siquiera cuando quieren brincar. Se ríen y uno de ellos se baja primero por adelante. El otro chavito se me queda viendo, suelta una pequeña risa y me dice: “¿Cómo ves, ya se bajó antes?” Se voltea, se baja por la puerta del chofer y alcanza a su amigo.

Posteriormente, escucho la plática entre un joven, que viaja con su esposa y su pequeña bebé, y un tipo que recién acaba de abordar el transporte. El primero le pregunta al segundo sobre un conocido en común. Luego hablan de su trabajo; el de la esposa e hija se dedica a la albañilería. Me doy cuenta, por la charla, que Balcones del Sur es un lugar donde mucha gente se dedica a la construcción y a ser albañiles. En medio de su conversación, sale a la luz el asunto de tener hijos en este país. El que va solo exclama: “Está cabrón”, para luego contar a su amigo que él va por el tercero, que nace en octubre. Me digo a mí mismo, ¿porqué si está tan cabrón, siguen reproduciendo esclavos y esclavas para este sistema de gobierno y vida en el que existimos? Volteo a ver a la bebé del otro sujeto y espero que ella no sea una esclava más en este país.

Balcones del Sur es un mundo. Como ya lo señalé, varias familias se dedican a la albañilería. Pregunto en varios lados por el señor que quiero encontrar pero nadie lo conoce. No tengo éxito. No encuentro al personaje al que iba decidido a hallar. Lo que sí encuentro es una road movie real de una parte marginada de Puebla en la cual, a lo lejos, veo una camioneta perifoneando el nombre de la candidata del PRI-Verde, Graciela Palomares, quien, en la red social Twitter, se hace llamar @GracePalomares; quizá porque Graciela no suena tan nice como Grace. Ojalá alguno (a) de los candidato(a)s del Distrito 11, al cual pertenece la zona en cuestión, vinieran trepados en las camionetas de publicidad, a pleno rayo del sol, para que así se dieran cuenta de las condiciones en que se encuentran abandonadas las colonias del sur. Soy ingenuo. Suspiro. Tengo que regresar a mi punto de partida, echar reversa. Emprendo mi retorno. Siempre en reversa, como muchas cosas en nuestro México.

El día que Dalí posó junto a 28 gatos voladores


A 111 años del nacimiento del artista, es recordado con una de sus imágenes más extravagantes, la captada por el fotógrafo Philippe Halsman.
 

Dalí Atomicus, título de la imagen tomada en 1948 por el fotógrafo estadunidense Philippe Halsman.



Al ver la fotografía, ¿cómo te imaginas que fue hecha? ¿Photoshop quizá? ¿Fotomontaje? Philippe Halsman, reconocido fotógrafo estaba más allá de estas opciones, lo interesante en esta fotografía es la historia. Aquí te la contamos.


Salvador Dalí y Philippe Halsman se unieron para realizar el foto libro Dali's Mustache en donde se muestra 36 diferentes vistas y posiciones del bigote de Dalí. Ya entrados en la foto y con una muy buen química, decidieron hacer algo más espectacular.


El fotógrafo le platicó la idea de la toma que quería realizar y Dalí, como todo buen loco, aceptó. La imagen se trataba de captar a Dalí y algunos objetos en movimiento, partiendo de la fotografía de Harold Edgerton, titulada Coronet. La primera idea de ambos fue captar a Dalí saltando, captar el estallido de un pollo, y derramar leche. Dalí y Philippe, la idea era muy cruel con el pollo y estaba de muy mal gusto derramar la leche.


Así que pensaron en una segunda opción. Ésta fue que la esposa de Philippe sostuviera una silla, mientras unos asistentes lanzaban  agua y otros hicieran volar unos gatos, Dalí, entonces, saltaría al centro de la imagen. Parece un poco raro, pero así se hizo.


La toma tuvo que realizarse 28 veces, se necesitó 28 botes de agua, 28 placas de gelatina (donde se imprime la foto) y 28 gatos. Philippe lo explico así: “Seis horas y 28 tiros después, el resultado satisfizo mi deseo de perfección. Mis asistentes y yo estábamos todos mojados, sucios y completamente exhaustos - solo los gatos lucían como nuevos”.


El nombre final que se le dio a esta icónica fotografía fue Dalí Atomicus, el cual es la combinación entre el nombre del pintor y el título de la pintura que se observa en la foto Leda Atómica.

Entre otros artistas que fotografió Philippe Halsman fueron: Marlon Brando, Audrey Hepburn, Alfred Hitchcock, Frank Sinatra,Cary Grant, Albert Einstein y Marilyn Monroe.

No podemos dejar atrás la recreación de esta foto con LEGO.

Dalí convirtió su propia vida en un 'performance' y su figura, en obra de arte, con base en excentricidades. A Dalí, siempre se le consideró como un personaje completamente polémico, ya sea por sui vida, su arte o hasta sus comportamientos.



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Letrinas: Sirenas


Primera Posición | Por Liliana Esparza|


Sirenas 


Hay sirenas entre nosotros. Diosas marinas insaciables de pasión que desde hace tiempo tienen piernas y salieron de su casa con el capricho de bailar. Danzan por el mundo al ritmo de percusiones polinesias, gritan de alegría en lenguas desconocidas y cuentan con sus manos las historias de la sal.

El amor, la poesía, el champagne, los espejos, los halagos, las caricias y Chanel Nº 5, placeres terrenales que las doman y las mantienen tranquilas olvidándose del mar. Viven de bailar y florecen con la música, víctimas dispuestas del ritmo giran sus caderas con la misma fuerza con la que las olas golpean la costa en las noches de tormenta.

En sus ojos encuentras la pasión con que la marea cumple todas las noches los caprichos de la luna y en su sonrisa la dulzura de los besos entre la costa y la espuma.

Traen a las olas consigo, viven en las melenas salvajes que les llegan hasta la cintura y que dejan libres para que jueguen con el viento. Tienen la piel dorada, llena de besos de sol, perfumada con encanto, con estrellas, con corales y calor.


Irresistibles, caprichosas, inteligentes, vulnerables, peligrosas. ¡Qué placer encontrarlas, qué difícil mantenerlas! Se saben observadas, disfrutan de hacer que todo aquel que las vea agradezca por haber nacido para después, malvadas recordarles que son inalcanzables.

Prisioneras voluntarias de la danza olvidaron que algún día fueron del mar, sin saber por qué, de la arena recolectan caracoles quizás ellos las llaman, quizás ya deben regresar.


________________________________________________________________________________  La Autora: Enamorada del mar, amante de la danza y adicta a los helados. Sueño despierta, bailo sin darme cuenta, aprendo Ori Tahiti, uso labial rojo y estoy siempre despeinada.

Montaña rusa sin emociones o "Avengers: Age of Ultron"

 Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


La secuela fílmica que reúne, nuevamente, a varios de los personajes favoritos del universo Marvel, “Avengers: Age of Ultron”, dirigida otra vez por Joss Whedon, funciona como un espectáculo de acción y de efectos visuales continuo, pero nada más. Carece de la emoción natural  y de la buena química entre los personajes de la primera producción. Mucho menos consigue tornarse oscura como varias de las bien logradas segundas partes de sagas de superhéroes que, últimamente, han destacado en el firmamento hollywoodense, tales como “The Dark Knight”, de Christopher Nolan; “X2: X-Men  United”, de Bryan Singer; o “Spider-Man 2”, de Sam Raimi.

  
La principal falla radica en su guión, plagado de constantes escenas de pelea, con el fin de sobreexplotar los apartados técnicos de la película, pero dejando de lado la evolución de la historia y de casi todos los personajes que aparecen en pantalla. Robert Downey Jr., como “Iron Man”, luce ya encasillado y acorralado por la habitual y predecible arrogancia que rige a su rol; Chris Evans y Chris Hemsworth evidencian sus limitaciones histriónicas al sólo aportar, sin sorpresas, su consabida galanura a los personajes de “Capitán América” y “Thor”. Únicamente logran destacar las interpretaciones de Mark Ruffalo y Scarlett Johansson, gracias a las escenas de flirteo entre “The Hulk” y la agente “Natasha Romanoff”. Eso sí, a diferencia de la primera “Avengers”, se otorga más importancia a Jeremy Renner con su “Hawkeye”, lo cual hace que salga bien librado de esta cinta, misma que bien pudo reducirse a menos minutos, tanto en papel como en celuloide.

Las destrucciones de coches, edificios, monumentos, etc., se encuentran al por mayor, cayendo en la acción vacía y gratuita de sagas como “Transformers”, de la que se imita, enfatizándolo, el discurso ideológico de la hegemonía/supremacía estadounidense, presentándose como los únicos salvadores sensatos del universo. La realidad es que los motivos de los superhéroes de Marvel son inverosímiles y rayan en la mojigatería.


“Avengers: Age of Ultron” es la reproducción de la peor esencia de los blockbusters hollywoodenses: poca sustancia, mucha pirotecnia, escaso entretenimiento y un argumento simplón y predecible. 

De lo nuevo, se rescata la presencia de la actriz Elizabeth Olsen como “Scarlet Witch”, ya que otorga cierta sensibilidad a su drama personal; además, resaltan las caracterizaciones de James Spader y Paul Bettany como “Ultron” y “Vision”, respectivamente. El que falla, a juicio de quien suscribe esto, es Aaron Taylor-Johnson como “Quicksilver”, uno de los “modificados”, quien luce desangelado y grisáceo en comparación al “Quicksilver” de “X-Men: Days of Future Past”. Existe una escena simpática, en la cual casi todo el equipo  “Avengers” intenta levantar el martillo de “Thor”, pero sólo es un gag que funciona de forma aislada, ya que no aporta nada relevante a la trama principal.

“Avengers: Age of Ultron” es la reproducción de la peor esencia de los blockbusters hollywoodenses: poca sustancia, mucha pirotecnia, escaso entretenimiento y un argumento simplón y predecible, el cual permite anticipar que a “Los vengadores” se les verá pelear en conjunto (para la emoción de los más fanáticos); de forma individual (para el lucimiento de las supuestas habilidades de cada héroe); que en medio tendrán una que otra derrota (para extender la cinta); pero que, al final, los buenos triunfarán sobre los malos (para la complacencia del espectador promedio).

  
¿Dónde quedan entonces los discursos, diálogos, acerca de titiriteros y títeres, que tanto pregona “Ultron” o esa línea crítica que lanza el villano del filme sobre los invasores estadounidenses? Supongo que en la sala de edición, o desde la revisión y desarrollo del guión, intervenido por los productores de la película, evitando así que se incluyera algo que, sin duda, hubiera dotado a la obra en cuestión de mayor oscuridad y, por lo tanto, de mayor profundidad. Lo peor de todo esta producción desafortunada consiste en que son contados los momentos en que la acción logra conectar con nuestro niño interior, porque tanta escena de pelea y efecto visual hostiga, provocando que la montaña rusa de emociones prometida quede en una simple lomita cuesta abajo.          

Max Rojas, el poeta del caos

El poeta Juan Máximo Rojas Proenza, mejor conocido como Max Rojas, murió la semana pasada -el viernes 24 de abril- en su casa de la ciudad de México, a los 74 años de edad.

Nacido en la capital del país, en 1940, el también promotor cultural se distinguió por mantenerse en la periferia de la poesía mexicana, aunque, debido a la fuerza y cuidado de su obra, logró ser reconocido por un público amplio.

En una semblanza del autor, realizada por Iván Cruz Osorio, se destaca que Rojas estuvo siempre lejano a las grandes editoriales y que sus libros se publicaron en sellos independientes, con tirajes cortos y distribución casi inexistente.

“A contracorriente de cualquier modelo de marketing, la obra de Max Rojas ha sido puesta en la arena principal de la poesía mexicana por una legión de lectores y escritores jóvenes, no como una simple moda, sino como un trabajo consciente de crítica y relectura”, se apunta en dicho perfil.

Max Rojas realizó estudios de Filosofía en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Fue director del Instituto del Derecho de Asilo-Museo Casa de León Trotsky durante 1994-1998 y Presidente del Fomento Cultural en Iztapalapa A. C., entre 1998 y2004.

Es autor de los libros de poesía: El turno del aullante, Ser en la sombra y Cuerpos, los cuales, según la editorial Malpaís ediciones, lo constituyeron como una de las figuras de mayor influencia en la poesía mexicana reciente.

Fue miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del FONCA en los periodos 2005-2008 y 2010-2013. Obtuvo el Premio Iberoamericano de Poesía Carlos Pellicer 2009 para obra publicada, por el libro Cuerpos uno: Memoria de los cuerpos.

Sus más recientes trabajos poéticos publicado son Cuerpos, editado por Conaculta en 2011, y Poemas inéditos, Malpaís, en 2013. (Vía La Jornada)


A continuación compartimos una de las semblanzas más acertadas del autor, escrita hace algún tiempo por la también escritora mexicana Mónica Gameros.

Por Mónica Gameros |

Lo verdaderamente animal que me sostiene
está dolido.

Max Rojas

Max Rojas es un hombre del tiempo en caos. Constructores de la Nación Zapoteca, y políticos exiliados de Cuba, de ascendencia española, opositores al dictador Machado, a Batista y a Franco, son las raíces de Max, quien nace en nuestro país en 1940 y crece rodeado de artistas rebeldes socialistas.

No es de extrañar que este hombre haya sido comunista, poeta de culto desde su primer libro "El Turno del Aullante" y un vago que ha ido por las calles y los barrios de Iztapalapa para promover la cultura toda su vida.

Alguna vez director de la Casa de Cultura Trotsky, es fumador empedernido, promotor cultural, rebelde de los de a de veras y aún así, Max Rojas se hizo poeta en completa y absoluta soledad. Su cercanía a José Revueltas, Efraín Huerta, León Felipe, Juan Rijano y Emilio Prados entre muchos otros, le llevó a la vida noctámbula frente a las teclas, ¿cómo sería de otra forma?, si las horas del día estaban dedicadas a la difusión de la cultura…

El Turno del Aullante, libro que hoy nos ocupa, fue publicado por primera vez en 1973 con sólo 100 ejemplares de una plaquete que se gestó lentamente desde 1958.

El Turno del Aullante es un clásico de la poesía mexicana, a pesar de su limitado tiraje, a pesar de su poca difusión en medios, a pesar de la esquemática cultura mexicana que prefiere televidentes a lectores, espectadores y no creadores, pasivos neandertales mediáticos.

Max dice “me convertí en poeta de culto porque edité El Turno del Aullante en plaquete y lo regalé a unos cuantos, nadie sabía que era poeta y eso se convirtió en el detonante de una fama pre postuma de la que viví hasta que escribí "Cuerpos"… llegó a ser uno de los libros más fotocopiados en México”.

Se cosecha lo que se siembra, infancia es destino o llámele como quiera. Cuando se habla de un artista, un creador, un inventor de historias hechas poesía como lo es Max, surge la pregunta: Qué detona la bomba literaria de alguien que escribe de esta manera que hiere, que nos transporta por el vacío, la oscuridad, la muerte, la locura, la soledad que lo quema todo:

Tal vez sea la historia de la familia atacada por la represión, el terrorismo de la dictadura, las consecuencias de la segunda guerra mundial, el mundo bipolar, las bombas atómicas, el capitalismo devorándolo todo, las publicaciones clandestinas para juntar fondos para el activismo, sus pasos por encima de tierra, húmedas fábricas, rocas en vez de caminos, cloacas & ciudades perdidas.


Tal vez sea su natural espíritu rebelde, medio anarquista, medio ermitaño, su vida trazada por su Max solitario, un hombre que fue perdiendo su vida colectiva debido a su decepción por la incredulidad y la apatía en la que hemos caído todos. Pero momento, no se equivoquen, porque Max Rojas no es un misántropo, hoy es el poeta de mayor reconocimiento entre escritores y poetas de todas las generaciones, es Premio de Poesía Iberoamericana Calos Pellicer por su libro inicial de Cuerpos, es un filósofo que comparte su tiempo libre con cualquiera que tenga la osadía de plasmar sus demonios con letras, grabar sus palabras en pliego, dejar su voz en el eco abismal que nos rodea.




Max es un vago, un revoltoso, un humanista, un poeta de culto publicado por editores independientes, un poeta poco publicado en papel, muy fotocopiado, mucho muy leído en internet, es un poeta suicida que busca la muerte en un poste por adicción de adrenalina, es un joven al que le ganó el tiempo.

El tiempo siempre el maldito tiempo
presuroso e imparable,
me ha permitido conocer a Max, acercarme al escritor,
tomar tequila con el solitario, leerlo sin duda alguna,
me ha tocado la suerte de escuchar sus versos con su ronca voz,
con el jaguar que mantiene vivo a Max.

Su letra oscura recoge los vocablos de los de abajo y los convierte en arte. Quién dijo que la poesía pertenece a los excelsos, a los académicos, a los intelectualoides bien entendidos de los “secretos que guarda la poesía”, no conocen a Max y se han perdido en el vasto campo de la poesía bonita y artificiosa que hace de la belleza una droga destructiva

Si no tienen el libro El Turno del Aullante llévenlo con ustedes, porque tendrán la oportunidad de viajar al inframundo con este oráculo que lo sabe y lo ve todo, si ya lo tienen, vuelvan a llevarlo en sus bolsas porque este libro es una edición de autor, una cosa de colección, un libro que vale más de lo que ha costado en su producción, es una caja de Pandora que les llevará por las oscuras calles de la memoria de Max y tendrán en sus bibliotecas a un poeta clásico, un oráculo que desde sus años de juventud ya nos responde a cualquiera de las posibles preguntas que surgen en el transcurso de una vida: la rabia, el amor, el orgullo, la desazón, la soledad como efecto secundario del amor.

I
Lo furioso, lo verdaderamente animal
que me sostiene, lo que me guarda en pie
con el rencor crecido, esto como de hueso,
como de dientes que me muerden
después de haber mascado el polvo,
esto de sangre, esto de grito ahorcado
como un aullido en la garganta,
esto como un muro, como un sollozo
largo de noche sin hogueras, lo animal,
lo verdaderamente bronco que me duele en los ojos.
Dije que el mar es algo así como esa diaria muerte
de mi cuerpo. Hoy me sale lo bronco
y me revuelvo, hoy me sale lo herido
y me desgarro –perdón por esta forma
de amargura, pero es que hoy
de muy dentro me sale lo animal desbocado,
la verdadera furia que me empuja:
esto de maldecir espinas por la boca
lo formalmente triste
lo exactamente amargo como el llanto.
Max Rojas, El Turno del aullante


El "Carmín Tropical" de Rigoberto Perezcano


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


Un enlace telefónico es el medio elegido para que Rigoberto Perezcano, realizador de cine mexicano, platique con este espacio sobre su más reciente cinta, la cual se llama “Carmín Tropical”, nominada a 10 premios Ariel en su 57va. edición.  “Carmín Tropical” centra su argumento en el regreso de Mabel, un travesti de Oaxaca, a su pueblo de origen, con el objetivo de encontrar al asesino de su amiga Daniela. 


El filme en cuestión opta por las categorías de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Coactuación Masculina, Mejor Guión Original, Mejor Sonido, Mejor Maquillaje, Mejor Fotografía, Mejor Vestuario, Mejor Edición y Mejor Música Original. Viene avalado por el premio al Mejor Largometraje de Ficción en el reciente Festival de Morelia.


Rigoberto Perezcano comenta que está contento con las nominaciones, pero también señala que “los premios no te dicen nada, nada más son un indicador de por dónde debes ir y saber que estás haciendo bien las cosas… No te hacen un buen o un mal cineasta”. A su vez, Perezcano cuenta que “Carmín Tropical” estaba pensada como su ópera prima, pero que, por diversas razones, se vino abajo, llegando a sus manos el proyecto de “Norteado”, cinta con la cual, en ese entonces, también obtuvo 10 nominaciones al Ariel.


Referente a “Carmín Tropical”, su realizador relata que lo más difícil fue enfrentarse al género de suspenso, al género negro, “un tipo de cine al que, no solamente los cineastas mexicanos, sino los cineastas en general, le tienen miedo porque tiene sus propias reglas y eso implica demasiado trabajo”. 


Igualmente, Rigoberto Perezcano charló sobre la elección de sus actores; del equipo de trabajo que lo acompañó detrás de las cámaras y; de realizar un trabajo al que calificó de “sólido y divertido”. A pesar de su buena aceptación en Morelia, y sus recientes nominaciones al Ariel, “Carmín Tropical” no tiene una fecha exacta de estreno comercial en nuestro país. 


Compartimos con ustedes la entrevista para Cinetiketas y el tráiler de la película.


 
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