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#Letrinas es la sección literaria de Revista Sputnik. Recibimos el trabajo literario de escritores y autores emergentes en español de México y el mundo. Intentamos ser una plataforma plural de difusión de la nueva literatura nacional e internacional. Invitamos a todos los creadores literarios a ser parte de este espacio bajo los siguientes puntos:

-Aunque siempre estamos en búsqueda de nuevas plumas y propuestas literarias en forma y fondo, descartamos cualquier discurso de odio, discriminatorio o que pueda ofender a un grupo específico.

-Date una vuelta por esta web y revisa los textos publicados en #Letrinas, y si consideras que es el lugar idóneo para publicar tu trabajo, no dudes en enviarlo a hola@sputnikdos.com para que nuestro equipo editorial pueda leerlo y considerarlo para publicación.

-Toma en cuenta que recibimos una gran cantidad de propuestas y leemos todo, por lo que a veces tardamos en responder correos, o bien publicar directamente los textos en nuestra página web. Si tu trabajo fue considerado para publicación en Revista Sputnik te notificaremos por correo y te enviaremos el link de la publicación. 

-Nos gusta dar a conocer el trabajo y trayectoria de los autores para que más gente los conozca, así que no dudes en enviar una breve semblanza tuya como autor, así como tus redes sociales. Pero esto último es opcional.

-Recibimos archivos únicamente en formato Word, en Arial o Times New Roman a 12 puntos, con interlineado de 1.5.

-Para narrativa solicitamos como mínimo 1.5 cuartillas y un máximo de 8 cuartillas, quizá 10 si el trabajo lo amerita. Para poesía, solicitamos un volumen de 5 a 10 poemas con el mismo formato. No nos gusta publicar textos muy cortos. 

-Todos los textos llevan una imagen de referencia que es seleccionada por nuestros editores, pero si tienes alguna imagen en específico y en buena calidad, también la puedes adjuntar junto con tu archivo de texto.

-Al revisar los textos, nuestros editores pueden hacer correcciones de tipo gramatical o de estilo, con la intención de que el producto publicado lleve la mejor calidad posible. Los textos que tengan demasiadas faltas ortográficas, gramaticales o lugares comunes, de plano son descartados para su publicación. Vamos, que se trata de escribir cosas nuevas.

-¡Ah, tenemos una editorial! El enviar tu texto automáticamente aceptas que pueda ser publicado bajo tu nombre o seudónimo en el sitio web de Revista Sputnik, el fanzine impreso, o bien en alguno de los libros y antologías de Editorial Agujero de Gusano. Normalmente cada año lanzamos un compilado impreso con algunos textos publicados inicialmente en #Letrinas. Así que trucha a nuestras próximas convocatorias para publicar en la editorial.

-Sabemos que hay mucho talento y quisiéramos dar cabida a todas las plumas posibles. Sin embargo a veces hay textos que aunque son buenos, no van acorde con nuestra línea editorial. Si es así, no te desanimes, seguro habrá otro espacio en el que puedas publicar tu trabajo.

-Tanto Revista Sputnik como Editorial Agujero de Gusano son proyectos a contracorriente, autogestivos e independientes sin fines de lucro. Por lo que -en este momento- no ofrecemos remuneración alguna por los textos publicados. 

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What in the Pink Floyd? Un tijuano va a una tocada en Ensenada




Crónica | Por Iván García Mora | Fotos: Amanita | 

De Carl’s Jr. salvando el antiroadtrip Tijuana – Ensenada

 “Un irse desgajando en el silencio”, así me siento camino a Ensenada. Las palabras de Amparo Dávila como una piel que, con esperanza, morirá a las dos horas de haber subido al camión. Un antiroadtrip. Sin amigxs que hablen de sus recuerdos vergonzosos de la infancia, ni presuman sus playlists de carretera, ni lloren platicando la última vez que lloraron, ni se rían como soles en verano. Un camión lleno de extraños, donde lo único conocido es el celeste del cielo tras la ventana. Me cambio de lugar, buscando descifrar las ataduras del silencio. Mi cara junto a una nueva ventana, mientras abro mis estrellitas de pollo del Carl’s Jr., un retrato que nunca hubiera imaginado Saul Leiter. Pedí una orden de seis y a cambio recibí siete estrellas. Fue como si activaran un botón, como si el empleado del Carl’s Jr. vio mi cara y dijo: “Ese cabrón necesita una estrella extra en su vida. No me importa que me la cobren o me la resten de mi lonche. Ese cabrón necesita algo en qué creer”. Cuento las estrellas de nuevo y pienso: “Hoy la suerte está de mi lado. La suerte es una estrellita extra del Carl’s Jr.”.


De la vez que me robé un mezcalero

Llegado a Ensenada camino siete cuadras rumbo a La Nopalera (taller de cerámica top en la ciudad). Isa me enseña a manejar la arcilla. Remojar, mover. Remojar, mover. “El material es noble”, repite. Mis manos lo peinan y fallan. Aún así sostengo que nací para la cerámica. Que toda mi vida fue un viaje hasta ese momento. Que por años creí que había nacido para el kung-fu, a pesar de nunca haber practicado kung-fu. Mi teoría es simple, el día que lo haga, mis rasgos asiáticos, mi búsqueda zen, mi amor por el anime y Boy With Luv de BTS: todo eso como un golpe letal sobre la incertidumbre de la vida adulta. Es una teoría ridícula, pero el absurdo es el sentido que me empuja a seguir. “¿Qué quieres hacer?”, pregunta Isa. Le respondo que un mezcalero. Ella no lo sabe, pero la única vez que robé algo en mi vida fue un mezcalero. Me sentí como el Michael Jordan del robo. Al regresar al moldeo de la arcilla (técnica del pellizco para iniciados), tengo en mis manos una sensación curva y quimérica: mi debut y despedida como criminal.


De Valgur en Item

No conozco a Valgur, pero Isa dice que hay una canción que le gusta mucho: razón suficiente para volvernos otra luz de neón en la noche. 20 mil seguidores en Instagram es lo único que conozco de Valgur. Son el headliner de una expo de artistas regionales. Decido escribir sobre ello, poner mi mente en ello. Un esfuerzo más por convertir la percepción en experiencia material. El texto como otra cabeza de mi cuerpo. Isa sostiene mi mano rumbo a Item, cierro los ojos: su brazo es mi piloto automático. Dos señoras se acercan a pedirnos dinero, una dice venir a Ensenada por contrato. No entendemos lo que significa. Es una pandemia la pobreza, un síntoma más de la realidad social. Al llegar a Item saludamos a Amanita, su vestido floreado me recuerda al patio trasero de mi abuela.

 

De la lentitud como armadura

“Hasta las moscas son más lentas”, las palabras de Pris me provocan una imagen mental: un grupo de moscas festejando, alzan cervezas de moscas luego de romper el Récord Guinness por el zumbido más lento del mundo. La cosa es simple: Ensenada tiene su propio ritmo. Vengo de una ciudad caos, ruido como nubes grises cubriendo el más crudo invierno. Acostumbrado a la inercia de andar en chinga, Ensenada es un alivio. Que el anticipo al show de Valgur se sienta como un video en slow motion es un arrullo de paz. Ensenada es la sensación constante de estar en medio. No es una ciudad, no es un rancho. Es un lujo de contrastes, donde artistas se muestran sus trabajos con la inocencia de niñxs compartiendo sus primeras figuras de plastilina. La lentitud es una armadura ante una realidad voraz, que nos exige drenarnos de estímulos hasta provocar un desmayo de percepción. Una casa con la luz encendida, en medio del desierto: eso es Ensenada.

 

De las pláticas en Item como posibles géneros para un futuro EP

Óscar (poeticsynthbebop): después de hablar sobre su reciente obsesión con el parkour, dice que le duele la pierna izquierda, piensa que es por recargarse demasiado en ella. Le planteo la idea de que es su pierna reclamando parkour. Su inconsciente incrustado en una extremidad, reclamándole ser el Michael Scott de Ensenada.

Andrea (indiehardcoregaze): hablamos de la vergüenza que provoca tirar chicles en la calle. ¿Irán a parar a la garganta de una paloma? Me gusta pensar que son un futuro castigo en el zapato de un político mediocre.

Isa (cinemadreampop): asegura que vamos vestidos como cineastas, que somos los que no parecemos artistas plásticos. Yo le digo que parecemos músicos. Me sonríe y me dice que entonces somos como Beach House.

 

De Valgur en Item (Extended Dance Mix)

Mientras Valgur toca, pienso en las piezas expuestas en la galería. Un mandil hecho con bolsas de jabón Foca, un edificio con paredes a las que les crece pelo (rastrillos gigantes vs las ladillas biónicas, idea de novela que me podría robar Televisa), los portarretratos de Andrea (tan externos de color, y la ausencia en su centro como un espejo de), un conjunto de fotos buscando un hogar (manifestando un hogar). Y de repente una chica se sienta sobre un pastel postrado en el centro del stage improvisado. Y Valgur toca su mexican 80s synthpop. Y veo a Isa sonreír, con su boina que bajo la luz rosa me hace pensar en una aureola negra. Y la chica se embarra de pastel, se mece en el pastel, se vuelve el pastel. Y What in the Pink Floyd?, grita Jeff Winger en una esquina (¡Parece que soy el único que lo escucho!). Y Amanita click click, foto tras foto con una luz verde en su frente que parece una antena. Y Valgur termina y Ensenada entera es un aplauso. Y cada clap clap un color nuevo disparado sobre mis ojos.

 

Del final del día

Luego de Valgur, Barthes sube al escenario para el after. Industrial-acid-techno estirando las esquinas de la noche. Algunos se quedan a bailar, otros salen a la banqueta y hablan de signos zodiacales. ¿Cómo se verá esto desde arriba? Una galaxia extraviada en la oscuridad de Baja California. Adentro: toda persona con una luz rosa sobre ella, y un four on the floor en el fondo, es una posible estrella cyberpunk. Afuera: palabras como confeti lanzado al aire, probables herederos de la voz de Walter Mercado. Luego de un rato, Isa y yo nos despedimos de la fiesta. Camino a casa le pido se detenga: “Quédate ahí y levanta tu mano. Te voy a tomar una foto”. Hace berrinche, pero estira su brazo hacia arriba, a centímetros de un foco que ilumina la banqueta. El retrato es capturado (la mejor foto del rollo a la hora de revelarlo). “Ensenada es un berrinche”, pienso, “un berrinche que disfrutas habitar”. Ya en casa comemos sándwiches de salami y hablamos de las horas pasadas en Item. El final del día ocurre hasta que cerramos los ojos.

   

Iván García Mora (Tijuana, 1993). Sus textos han aparecido en distintas revistas como Plástico, Neotraba, El Septentrión, Grafógrafxs y Low-fi Ardentía. Es autor del poemario Tadoma (Pinos Alados, 2020). Desde 2015 forma parte del comité del Festival Internacional de Poesía Caracol Tijuana.


El extinto Museo Nacional de la Cristiada en Aguascalientes: crónica de un patrimonio derrochado


Por Juan Carlos Esparza R.


A medida que el Partido Acción Nacional ascendía en el mapa electoral mexicano en los años noventa del siglo pasado, una de las primeras acciones de sus gobiernos fue la construcción de un discurso de legitimación histórica que, a la manera del mito fundacional revolucionario del PRI, afianzara y difundiera sus bases ideológicas. Esto inició con la modificación de la nomenclatura urbana de origen liberal, así como el retiro de las imágenes de Benito Juárez de las dependencias públicas. Pronto aparecieron avenidas e instituciones con los nombres como Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna o Luis H. Álvarez.

Durante el sexenio foxista, la exhibición mediática del catolicismo del presidente era la nota diaria con situaciones como su asistencia a misa en Catedral o su actuación durante la quinta y última vista al país del Papa Juan Pablo II. En el ámbito del espectáculo se llegó al extremo de proponer como traje típico de la señorita México un faldón decorado con la reproducción de la fotografía histórica de los cadáveres de cristeros colgados en los postes telegráficos.

También se fomentaron los estudios sobre el movimiento cristero y la generación de proyectos de desarrollo turístico en este sentido, principalmente en los estados de Guanajuato, Jalisco y Aguascalientes, algunas no exentas de escándalo por la utilización de presupuesto público para obras exclusivamente religiosas.

En el estado de Aguascalientes, el entonces gobernador Felipe González González, autorizó en 2002 la creación de un museo sobre la guerra cristera. El origen de esta obra es tan discrecional como su destino pues, en primer lugar, su existencia obedece más a acuerdos personales que a un asunto de interés público. Al Museo Nacional de la Cristiada de Aguascalientes lo antecede el Museo Nacional Cristero “Capitán Segundo Efrén Quezada Ibarra”, de la vecina ciudad alteña de Encarnación de Díaz, Jalisco, conocida popularmente como La Chona.

Esta institución fue dirigida por años por el sobrino de dicho personaje, el Sr. Alfredo Hernández Quezada (1935-2004) quien, a lo largo de su vida, recopiló el más grande acervo sobre el movimiento cristero del que se tenga noticia. La colección Hernández Quezada se componía de más de 200 piezas originales, 500 periódicos, 300 libros y 1500 horas de grabación en video de entrevistas a veteranos de aquel movimiento, ya fuesen cristeros, soldados federales, agraristas, sacerdotes, políticos e historiadores.

Según testimonio del Sr. Hernández, esta colección fue iniciada por su tío, quien fuese secretario del jefe cristero Jesús Degollado Guízar, comandante de la llamada División del Sur y tío del fundador de los Legionarios de Cristo, el abominable Marcial Maciel Degollado. Ubicado en un céntrico espacio de la Chona, el museo estaba en condiciones poco dignas debido a diversos factores, tales como la edad, salud y desconocimiento en materia museográfica y turística del propietario, así como por la indiferencia de los gobiernos municipales y estatales jaliscienses, con el consecuente deterioro del material histórico.

Algunos funcionarios del gabinete del entonces gobernador de Aguascalientes con vínculos familiares en la población vecina, le convencieron de adquirir la colección Hernández Quezada, pero contrariamente a las leyes locales en materia patrimonial, se creó el Museo Nacional de la Cristiada bajo la dirección de la entonces Coordinadora de Turismo para el Estado de Aguascalientes (COTURE), hoy Secretaría (SECTURE), pues el Instituto Cultural de Aguascalientes (ICA) ya había rechazado previamente las ofertas de venta del acervo hechas de manera particular por el Sr. Hernández, argumentando la vocación artística, más no histórica de sus museos. Fue entonces a través de la COTURE que las negociaciones para la renta y adecuación museográfica de un inmueble, el traslado, montaje y operación del nuevo museo, se concertaron con el propietario de la colección.

Quien esto escribe fue contratado por la COTURE para encabezar el proyecto de traslado, curaduría, montaje, administración, capacitación de personal y dirección del nuevo Museo. Una de las primeras acciones fue la búsqueda del discurso histórico objetivo e incluyente por lo cual se modificó el nombre de Museo Nacional Cristero a Museo Nacional de la Cristiada, es decir, la exposición no sería tanto en torno a un grupo, sino a un evento histórico.

El discurso museográfico incluyó los antecedentes más remotos de conflictos entre la Iglesia Católica y el Estado desde el virreinato, comenzando con las Reformas Borbónicas, Guerra de Reforma y los artículos secularizadores de la Constitución de 1917, así como la historia regional del conflicto, ya que si bien, casi la totalidad del acervo era procedente de Jalisco y en menor medida de Guanajuato y Michoacán, al menos el público local tendría al final del recorrido el conocimiento básico de los acontecimientos de su comunidad.

Otro de los cambios fue la atención al público, pues mientras que en La Chona el visitante recorría el local del museo por su cuenta o bien acompañado por el Sr. Hernández si así se solicitaba, en Aguascalientes la presencia de un guía plenamente capacitado era imprescindible tanto por brindar una mejor atención, como por seguridad del acervo. En la mayoría de los casos se trató de estudiantes de la licenciatura en Historia de la Universidad Autónoma de Aguascalientes en la realización de su servicio social y a los cuales se les otorgó una capacitación permanente tanto en materia intelectual como en cultura turística y de personal de contacto.


Inaugurado el 20 de marzo de 2003, el Museo Nacional de la Cristiada brindó sus servicios a escuelas públicas y privadas de todos los niveles educativos, realizó conferencias y conciertos de música folclórica (corridos cristeros), dio asesoría a para la elaboración de tesis de licenciatura y maestría a estudiantes e investigadores locales y foráneos y contó con la presencia de destacados intelectuales entre los que figura el principal estudioso de este evento histórico, el Dr. Jean Meyer.

Las condiciones de operación desde el principio fueron asunto de tensiones entre el propietario y la COTURE, ya que, por convenio, el museo sería trasladado a Aguascalientes por un año en calidad de comodato, al final del cual, en vista de los resultados en materia de ingresos, se abriría la opción a adquisición.

Por razones obvias, la mejor temporada fue la correspondiente a la Feria Nacional de San Marcos (de la segunda semana de abril a la primera de mayo) y las vacaciones escolares de verano, mientras que el resto del año las entradas se sostenían gracias a las visitas escolares. Los ingresos fueron, comparativamente hablando, similares a los del resto de los museos locales: el de la Ciudad, el Regional de Historia, el de Arte Contemporáneo y el José Guadalupe Posada; sin embargo, un aspecto que terminó por opacar la función del Museo Nacional de la Cristiada, no ante el público, sino ante el gobierno mismo, y en particular ante la propia COTURE, fue la inauguración de la máxima obra cultural y recreativa del sexenio 1998-2004, el Complejo Ferrocarrilero Tres Centurias, consistente en el rescate y restauración de 5 de las 88 hectáreas de los antiguos talleres nacionales del ferrocarril para crear un parque recreativo que, no está por demás decirlo, hoy subutilizado.

El objetivo era realizar una obra similar al Parque Fundidora de Monterrey, y para ello, el gobierno local ordenó la restauración del edificio de la antigua estación y algunas naves aledañas para alojar también el Museo Ferrocarrilero y crear todo un parque temático. Su inauguración tuvo lugar dos semanas antes del Museo de la Cristiada y acaparó la atención mediática y emotiva de la población local, pues en Aguascalientes la historia del siglo XX no se entiende si no es mediante el desarrollo que atrajo el ferrocarril.

Aun así, la actividad del Museo Nacional de la Cristiada salió avante gracias al esfuerzo, principalmente de los prestadores de servicio social quienes, en su calidad de universitarios, supieron establecer los contactos necesarios con su alma mater para la realización de ciclos de conferencias y cápsulas informativas para Radio Universidad de Aguascalientes (XEUAA), así como para otras emisoras comerciales. Igualmente, por convenio interinstitucional, se facilitaron en calidad de préstamo la serie de fotografías del fusilamiento del Padre Miguel Agustín Pro Juárez para el montaje de la exposición Los Pinceles de la Patria: Arqueología del Régimen en el Museo Nacional de Arte (MUNAL) de la Ciudad de México.

En la víspera del año 2004, último del sexenio en cuestión, pese a la opinión en contra de los directivos del Instituto Cultural de Aguascalientes y reconocidos catedráticos universitarios del estado, el ejecutivo ordenó la compra del acervo y el traspaso de la dirección del Museo de la Coordinadora de Turismo al ICA, que lo operó hasta el cambio de poderes en diciembre de 2004; en ese ínter, quien esto escribe, concluyó su cargo de director y también falleció de un infarto fulminante el Sr. Alfredo Hernández Quezada.

Correspondió a las nuevas autoridades la realización de una obra de teatro y la ceremonia del primer y único aniversario del museo, pues a la llegada del Ing. Luis Armando Reynoso Femat como nuevo gobernador del estado y de poca o nula receptividad para la cultura, se ordenó la clausura del espacio.

Como se indicó anteriormente, las normas de instalación del museo fueron un punto de tensión entre el propietario y el gobierno del estado, debido a la insistencia en la venta anticipada del acervo y las ofertas recibidas por instituciones jaliscienses, principalmente, el Museo Regional de Tepatitlán, donde existe también una importante colección relativa al tema, aunado a que dicha ciudad fue sede de uno de los combates más intensos de aquél evento histórico.

En el sexenio de Reynoso Femat (2004-2010) no hubo ninguna acción conducente a la restitución del polémico acervo a su región original, a no ser la incorporación de parte de la biblioteca a los archivos locales, el Regional y el universitario, pero los objetos de la colección simplemente fueron embodegados en las áreas de material de limpieza de la Escuela de Cristo.


La presencia de este museo fue cuestionable por varios aspectos: si bien se trató de cuidar la neutralidad del discurso, el evento mismo sigue despertando en la actualidad las pasiones más encontradas, pues entre los visitantes había lo mismo personas favorables a la causa expuesta, como acérrimos detractores.

Pese a que las autoridades de cultura de la administración luisarmandista justificaron el cierre porque “no se puede revivir el Viva Cristo Rey en espacios públicos”, esa misma administración gubernamental actuó en sentido contrario y nuevamente contra el estado laico al inaugurar la escultura monumental del Cristo Roto nada menos que en la Presa General Plutarco Elías Calles, del municipio de San José de Gracia, construida justamente durante los años de la guerra cristera (1926-1929), por lo que la pluralidad y neutralidad aducida resultan más bien hipócritas.

El siguiente gobierno, encabezado por el priista Carlos Lozano de la Torre (2010-2016), otorgó a petición del ayuntamiento de Encarnación de Díaz, la custodia por tiempo indefinido y en calidad de comodato, de la colección para el nuevo Centro de Estudios Cristeros, lo cual es posible ver como una solución que libera de responsabilidades a todas las partes pues, si bien el municipio de La Chona no quiso o no pudo desembolsar los dos millones y medio de pesos que costó la colección al erario de Aguascalientes, sí lo recuperó físicamente para su exhibición.

El tema de la guerra cristera parece haber mermado su efervescencia a nivel mediático nacional, no así en lo particular dentro de las poblaciones del centro-occidente mexicano en las que este evento histórico constituye un aspecto de arraigo y mito fundacional. Justo sería pues que las cosas regresaran a su sitio y que las acciones culturales de gobierno se den por los cauces legítimos y sin protagonismos ni compromisos ultramontanos.



Nota: Para la elaboración de este trabajo se solicitó la información correspondiente a las actuales autoridades del Instituto Cultural de Aguascalientes, sin embargo, dicha petición fue desatendida sin explicación alguna, por lo que los testimonios que aquí se exponen parten de la experiencia personal de quien escribe en calidad de coordinador y director operativo del proyecto durante los años 2002 y 2003.

De fotos viejas y rollos de película

Por Jorge R. Espinosa


La vida escolar trae consigo muchas experiencias dentro y fuera de las aulas de clase, lo que les permite a los estudiantes el esparcimiento personal, así como vivir diversas experiencias que pueden marcar la vida de manera definitiva. Los últimos 6 meses han sido todo un viaje a lo profundo de la historia de la cinematografía mexicana e internacional; como buen alumno en busca de concluir su licenciatura, me ha tocado enfrentarme con aquel rito de paso que sirve para ganar experiencia laboral o simplemente para cubrir con un mero trámite académico, el servicio social.

La realización del servicio social en la filmoteca de la UNAM pareciera ser una historia no muy digna de contarse por cualquier escritor, pero tras hacer una retrospectiva de los aprendizajes e historias que se dieron a lo largo de seis meses, he llegado a reconsiderar que seguramente es una curiosa historia de carácter personal, que merece ser contada tal como cualquier pieza de ficción

El reloj marca las 2:50 pm, el día de actividades ha llegado a su fin, rápidamente toma la carpeta de control y checa sus horas realizadas, se da cuenta de que solamente le quedan 71 horas de servicio. Firma rápidamente su hora de salida y con un masivo “Nos vemos mañana, pasen buena tarde” se prepara para partir a su casa y descansar de las actividades realizadas; mientras emprende su marcha a casa lo invade un extraño sentimiento al darse cuenta que aquel viaje llega a su fin, una mezcla de sentimientos de alegría y tristeza convergen en una nostalgia aderezada con un lluvioso clima que acentúa lo que pudiera venir tras llegar a la meta en tan solo algunas semanas, muy en el fondo sabe que todo tiene un fin; pero en el fondo no quiere que esto termine, simplemente quiere un poco más de tiempo para poder pasar un poco más entre aquellas luminarias de todos los tiempos.

Mi llegada a la filmoteca  se dio tras una breve pero apresurada elección de un sitio para realizar el servicio social, realmente no fue algo que planee del todo, fue más como tirar los dados o una moneda teniendo por delante mis gustos y preferencias como si fuese un dado previamente cargado con rumbo a lo desconocido.  Un día típico en la filmoteca no tiene una hora fija de inicio, tanto puede empezar temprano en la mañana, o en algún punto de la tarde realmente no hay una hora definida para realizar las actividades. Ya que siempre existirá algo que hacer a lo largo del día. Pero eso sí, llegará a variar de acuerdo al área de trabajo. El caso del área de archivos resulta muy particular, ya que al estar lado a lado de biblioteca pareciera que se trata de un lugar tranquilo libre de cualquier ruido o escándalo, pero es una simple ilusión ya que dentro en el departamento de archivos, el ruido y movimiento es algo posible de encontrar, ya que ahí tienen lugar constantes revisiones de fotografías, discusiones, peticiones de información y visitas de otras instituciones que buscan establecer un vínculo entre la filmoteca, para empezar colaboraciones e intercambios.

Existen tres simples reglas que te pueden hacer la vida más fácil en esta área, tres únicos, sagrados y no escritos mandamientos que facilitaran tu estancia como no tienes idea. Nunca agarres una fotografía sin guantes, porque puedes ensuciarla de grasa, usa guantes a toda costa porque eso te salvará de algún regaño y finalmente trata el material de archivo como si fuese tu vida misma.

Pareciese cosa simple de seguir, pero no lo es del todo, más cuando no se está acostumbrado a trabajar con este tipo de materiales, o viene de un entorno académico muy alejado de la restauración cinematográfica, es común que en los primeros días, muy seguramente no te quites de encima al personal encargado del área que escojas pero si sabes sobrellevarlo puedes aprender mucho más de lo que esperas, aunque es seguro que no te salves de un regaño en alguna ocasión.


El área de fotografías

Mi labor en el área de archivos fotográficos, comenzó muy aleatoriamente, debido a no tener una remota idea sobre la preservación de esta clase de materiales, no sabía en lo absoluto de lo que me esperaría. Aquella fría mañana de junio, comenzó bastante tranquila, había ingresado a las instalaciones de la filmoteca, y justo al terminar de recoger mi gafete surgió una pregunta clave “¿Dónde se encuentra el área de archivos?” el vigilante sonríe y señala con una de sus manos, “vaya a la izquierda joven, en el retrato de Pedrito Infante, ahí está el área de archivos”, el recorrido por dicha área resulto ser algo extraño ya que no era tan grande como pensaba, era más bien como una oficina mediana al lado de una tranquila biblioteca, muy seguramente era ahí.

Tras haber tenido una breve plática con la licenciada Antonia, encargada de administrar esa área, tuve que tomar una rápida decisión, o irme al área de archivos fotográficos o ver la posibilidad de moverme a otra área. Basado en mi desconocimiento y en el típico “Son fotos, ¿Qué podría salir mal?” decidí quedarme en aquel lugar esperando que las cosas salieran más fácil de lo esperado; inmediatamente que la decisión fue tomada me queda en el área de archivos y era hora de conocer a los que supervisarían mi desempeño durante aquellos seis meses; dirigirme al fondo de  las  inmediciaciones, fue donde encontré aquel escritorio donde comenzaría mi historia, en el estaba Luis un hombre en sus 60 años, barba larga y cabeza calva pareciera una versión veraniega de Santa Claus, estaba revisando bajo la lupa hasta el último detalle de una foto del Indio Fernández junto a una de sus esposas, momentáneamente me volteo a ver “ veo que eres el nuevo, creo que tengo algo para ti” dijo mientras me condujo a una de las bodegas de la filmoteca, ahí estaba el acervo de Fabián de la Cruz, un reconocido periodista de espectáculos, el cual acumuló una colección de stills fotográficos tanto del cine mexicano como de la escena internacional, toda una cápsula del tiempo almacenada en varias cajas polvorosas y sucias, vaya misión con la que me voy a enfrentar.

Sobre estas cajas, hay que decir que no tienen un origen fijo, llegan a venir de diverso lugares, ya sea de un junior hijo de algún periodista celebre que busca obtener algo de dinero para salir de una deuda al instante u olvidarse del legado fotográfico de su familia; o simplemente de alguna donación de gente que no sabe qué tesoros tienen o simplemente prefieren liberar espacio botando “esas baratijas del abuelo o del padre” en algún sitio donde las pudieran apreciar o tenerlas amontonadas en un lugar mejor.


La revisión del archivo

A primera vista lucía como una caja polvosa más del montón, con un característico olor a polvo seco y fino que llevaba acumulándose durante años en algún sitio a puerta cerrada sin ventilación,  pero apenas abierto el olor cambiaría radicalmente, tornándose en un olor a polvo, tinta vieja, nitrato de plata y papel viejo, todo en un aroma penetrante pero característico, aquel aroma a viejas glorias, fama, sensuales actrices, temibles villanos, valientes héroes y galanes, despampanantes rumberas, cómicos de primera división y otras estrellas del brillante firmamento del cine mexicano; era el aroma de la fama, uno que pese a no ser muy glamuroso y elegante al final, contiene mucha más historia de la que uno pudiese imaginar.

Lo primero que se hace con esa cantidad de fotos, es separarlas en diversos montones para clasificarlas alfabéticamente, buscando algún indicio de las películas a las que podría pertenecer o comenzar un proceso de averiguación. Misma que puede realizarse desde diversos medios de investigación, por medio de la consulta de enciclopedias y listados de películas por año, la base de datos de la filmoteca o por Internet.

El procedimiento comenzó de manera sencilla, fui tomar algunas fotografías y comenzar a checar las caras de cada uno de los actores, suena fácil, pero realmente es algo más complicado de lo que parece, el problema de este tipo de procesos depende del conocimiento cinematográfico que tengas, es de esas cosas en las que uno tiene que ser casi un especialista; realizar esta tarea fue algo que más bien parecía una tarea de dos personas que de una. Como de costumbre, Luis se encontraba constantemente revisando mis hallazgos y posibles identificaciones, “debe de ser el Picoro, ese famoso réferi” decía señalando una foto de campeón sin corona en la que se mostraba el momento triunfal de un boxeador junto a su entrenador, asistente y compinches, todos celebrando un duro triunfo sobre el oponente. He de confesar que como muchos mexicanos no conocía el cine de mi país, siendo que este tuvo un periodo en que fue reconocido a nivel internacional debido a su calidad y grandes estrellas que habían actuado en varias de sus películas, podría considerarme una especie de cinéfilo a medias que se ha nutrido principalmente con el cine gringo y de otros países quedándome solo con breves pinceladas del cine mexicano, con aquellas referencias a obras como Salón México, El Gran Calavera y parte de lo que podríamos llamar como la punta del iceberg de la cinematografía mexicana.

Por motivos obvios la colaboración con Luis más bien parecía una clase de cinematografía mexicana para neófitos, que una revisión de rutina para un novato “Échate unas mexicanas, quizás no estén tan chidas como las gringas, pero ya verás que te van a gustar”, fue el consejo con el que Luis buscaba incentivarme a conocer más el cine mexicano para poder desempeñarme mejor en mi labor.

Así comenzó la larga tarea de revisar el archivo, en el cual saque cada una de las posibles carpetas en búsqueda de algún parecido o coincidencia que ayudase a una identificación adecuada o condujese a un descubrimiento fortuito que ayudase a mantener el alto el nombre de la filmoteca.


Algunos gajes del oficio

Mientras clasificaba unas fotos, me encontré con un peculiar caso, una fotografía con una mancha marrón en los bordes y parte de las caras de los intérpretes como si de una bizarra enfermedad se tratase. Inmediatamente me dirigí con Luis y le pregunte qué es lo que pasaba y que se podía hacer al respecto. Luis, mirando contemplativo la foto, la tomo y la miro bajo una lupa y tras una breve mirada inquisitoria profirió una frase “debe de estar sucia por el nitrato de plata, échame unos cotonetes y el frasco de alcohol y veras cómo se arregla.”

Tomando un pequeño frasco de alcohol y un cotonete largo, Luis se aseguró que estuviese mojado pero que no estuviese escurriendo, cuando el isotopo estaba listo procedió a frotarlo suavemente contra la foto, con una suavidad envidiable, que solo un experto puede tener; en cuestión de minutos la foto quedo limpia, brillante, sin esa capa de porquería originada por la plata gastada y oxidada del paso de los años. “Ahora te toca a ti, haz lo mismo que yo”, Luis me ofreció continuar con su trabajo e ir restaurando la foto, poco a poco recobró la antigua belleza que las manchas le habían arrebatado dejando contemplar la evidencia del pasado que el tiempo se había encargado de ir estropeando dentro de una caja de cartón.

Habiendo acabado la limpieza de las fotos, existía algo más que se debía hacer para continuar con el tratamiento de las imágenes, la restauración y preservación digital. Suena complicado y un poco difícil, pero es más fácil de lo que pudiese parecer, pero tiene su encanto. Tras un escáner de alta calidad, se debe de ser cuidadoso en como se realiza el escaneado y se coloca la foto en el cristal, el resto sólo es saber qué ordenes darle al programa, pero hay algo mágico en todo esto, el hecho de devolverle la belleza a la imagen o sacar a la luz más detalles de los que un ojo puede ver a simple vista. Se debe de jugar cuidadosamente con el contraste y la luz de las imágenes porque sólo así es posible ver algunos detalles ocultos o el paso del tiempo en el rostro de los actores, pequeñas marcas que van dejando en claro cómo es que el paso de los años no respeta a nadie, ni siquiera a los símbolos de belleza idealizados que han pasado por el séptimo arte cual estrellas fugaces.

En la búsqueda por identificar una foto, existen algunos métodos típicos, pero hay algunos que solamente los puedes conocer por medio de fuentes alternativas, basta con leer algunos portales de nota rosa o revistas de ese tipo para poder encontrar algo de información sobre el cine mexicano, información valiosa que en muchos casos pasa inadvertida para el ojo experto, pero algo útiles si tienes algo de morbo o desesperación por encontrar un dato.

“No es nada convencional, pero no descarto tu idea, no sé cómo chingados se te ocurrió pero está funcionando, creo que deberé de visitar algunas páginas para doñas más a menudo” fueron las palabras de Luis al enterarse de cómo estaba encontrando algunas fotos, por medio de esta idea; realmente es raro utilizar las revistas y páginas que ni por nada del mundo verías o que muy seguramente un adolescente utilizaría para calmar sus ansias con las fotos de las actrices del momento en ropa interior, es raro pero siempre hay que hallar una forma de poder encontrar la información siendo que mucha ya se ha perdido o queda muy poca gente que la conoce en su totalidad.

El trabajo con los rollos de película resulta más complejo que una fotografía, ya que los materiales resultan traicioneros ante ciertas condiciones climáticas o la exposición a ciertas sustancias, principalmente se utiliza muy poco alcohol rebajado en agua, buscando que este  no sea agresivo para el acetato, pero que logre quitar la suciedad o cualquier residuo de polvo encostrado, no es una labor para novatos, ya que se necesita tener un buen pulso para poder hacer movimientos suaves para limpiar cada una de las secuencias de los acetatos, como si de una suave caricia se tratase; una caricia a la historia cinematográfica, que no cualquiera sabrá como darla a conciencia.


Un hallazgo sin precedente

“Es realmente curioso, no hay mucha información sobre esta película inacabada, pero es bueno saber que había algo ella por acá y lo mejor es que la encontraste, vaya hallazgo que tuviste, no es algo que se ve siempre, disfruta de tu triunfo, porque no son muy comunes” palabras de Luis tras haberse enterado de la noticia del hallazgo de los stills de la película Hernán Cortes, cinta que no fue célebre por su estreno o su realizador Miguel Contreras Torres, sino por la historia que le precedió. Se  desconoce por qué no se terminó la cinta, pero fue en aquella mañana de agosto que la trama iría cambiando un poco para la obra de Contreras. Luis me condujo a una caja de cartón polvosa que tenía la etiqueta “Cine Mexicano, Varios”, -te toca trabajar esta caja, ya sabes cómo hacerle- fueron las palabras que me dijo antes de comenzar a desempacar esa caja. Al sacar los fólderes rodeados de pelusas y olores a nitratos, había una carpeta rechoncha de la cual se leían los apellidos “Contreras Torres” junto a una lista de películas y algunas categorías relacionadas al autor.

La carpeta estaba desordenada y le faltaban algunas etiquetas de identificación, siendo que las pocas que había, se desprendieron de sus fotografías dejando claramente la marca del pegamento como signo del abandono entre ambos trozos de papel, como un divorcio mal llevado que dejó secuelas entre ambos miembros del matrimonio, así lucían los papeles.

Dentro de los papeles se encontraba un viejo envoltorio de papel donde se leía “Hernán Cortes”, al abrir la carpeta salieron un aproximado de 14 fotos en blanco y negro, donde se podía ver lo que se supone que debió ser una película sobre las andadas del conquistador español de camino a la capital azteca, era realmente curioso ya que no existían registros fotográficos de dicho filme, dentro de lo que yo conocía. Fue así cuando tras acomodar las fotos clasificadas y las nuevas en otra, las actividades del día habían terminado y proseguí a retirarme cuanto antes. A la mañana siguiente comenzó el día de actividades como comúnmente debería de comenzar. Repentinamente me di cuenta que una pequeña discusión había tenido lugar en las instalaciones era la licenciada Antonia y Luis, discutiendo sobre el hallazgo que había tenido lugar el día anterior. Mientras me encontraba anotando en la libreta de control lo relacionado a la clasificación de fotos, una voz conocida me llamo, era Luis para enseñarme un sobre de reciente creación “realmente eres muy afortunado, esto no se ve todos los días, saca otro hallazgo como estos y te invito una chela”. Pareciera que no hay glamour al trabajar con cosas relacionadas al cine, pero dentro de todo esto, a veces uno puede encontrar algunos momentos de gloria y triunfo, tal vez no como lo pudieran tener los directores o las grandes luminarias de la pantalla, pero siempre existe alguna satisfacción al final del día.


Otras labores de la filmoteca

Fuera de la investigación fotográfica, hay algunas otras cosas que se pueden hacer dentro de la filmoteca, ya que en lugares como estos existe mucho para hacer. Una instalación anexa al área de los archivos es la biblioteca, en la cual no sólo se guardan libros, sino revistas, películas y las joyas de la corona del departamento, los stills fotográficos, los fotomontajes y los promocionales de las películas. El trabajar en esta área es un trabajo más meticuloso ya que se debe de tener un control de los libros y documentos que hay dentro de las instalaciones y en caso de llegar nuevos ejemplares, se debe de procurar que la clasificación se realice adecuadamente para acrecentar el acervo.

La conservación de promocionales de cine se ha ido volviendo una de las principales prioridades en los últimos años, debido a la valoración histórica de este tipo de documentos, como testimonios históricos de la industria cinematográfica en México y a nivel mundial. La conservación de este tipo de materiales depende del estado en que se encuentren  y de su antigüedad, ya que los procesos de restauración y limpieza se deberán de ajustar a las características que pudieran presentarse; sin embargo existen casos en los cuales la documentación presenta un estado deplorable, en donde se debe realizar una captura digital garantizando la construcción del acervo de los promos. Con relación a la digitalización de los documentos de la filmoteca, el  desempeño como capturista es una parte común de diversos aspectos a trabajarse, ya que la filmoteca es conocida por tener uno de los acervos digitales más grandes a nivel mundial. Por lo que resulta importante actualizar constantemente este tipo de colecciones.

“La situación de este tipo de materiales resulta ser muy importante, para dejarse de lado, siendo así uno de las principales prioridades para el personal de restauración y documentación, ya que el paso del tiempo es un factor en contra de todo material físico, que ya cuenta con unos años de antigüedad, pareciese que la tecnología se ha ido volviendo la respuesta contra el paso del tiempo y su imparcialidad sobre el desgaste de las cosas que alcanzara tarde o temprano a toda pieza de historia que tenga la desgracia de estar expuesto ante el paso imperdonable de las eras. Hay que utilizar las nuevas tecnologías en favor de conservar la historia del cine, para las nuevas generaciones; de lo contrario creo que nuestro trabajo aquí habrá fallado”. Las palabras de la licenciada Antonia reflejan la preocupación que existe en la captura de documentos ante la inevitable naturaleza de muchos materiales, en muchos sentidos se muestra como el futuro de los acervos y como la mejor manera de conservar el pasado para poder garantizar un futuro, ya sea dentro de las pantallas con sus llamativos colores o con reimpresiones que permitan su perpetuación para que las nuevas generaciones aprecien como es que se realizaban las cosas a la antigua, en una época en que la tecnología era más simple que la que pudiera venir.


Últimos días: instantes eternos; memorias futuras

La suma de las horas de servicio “ha sido todo un viaje”, me digo a mí mismo, todavía recuerdo cuando entre por aquella puerta por primera vez. Veo el escritorio donde he estado trabajando,  podría parecer un triunfo previo a terminar la carrera, pero existe algo que no convierte esta salida en un triunfo; la única y necesaria pregunta que ha surgido a lo largo de estos días “¿Ahora qué sigue?”.

El estar codo a codo con los vestigios y testimonios de una época de oro, terminan creando una cotidianidad única a lo que un aficionado al cine pudiera tener; no se trata de solamente ver las películas o conocer cuánto dato sea posible sobre todo lo que involucra los filmes, o llevar un meticuloso recuento de todas las películas vistas durante un periodo de tiempo. Es más como un aprendizaje que ayuda a expandir lo que se conoce sobre cine y ver lo infravalorado que se encuentra el cine mexicano de otras décadas, ante una industria estancada que ha logrado sobrevivir por medio de comedias románticas de fórmula, que cada vez lucen más desgastadas y sin gracia, pareciendo copias defectuosas de un puñado de películas exitosas; dejando en el olvido una época de la cual sólo quedan producciones que se trasmiten en unos cuantos canales y uno que otro que recuerda con cariño aquella época.

Llega un miércoles, y me quedo un rato viendo unas cosas antes de comenzar con las actividades cotidianas, “maldición, como extrañaré tener esta cantidad de paz a diario”, pienso mientras me dirijo a la biblioteca para seguir checando una carpeta de archivos fotográficos, simplemente tomo la carpeta y comienzo otra vez con las actividades cotidianas, aún quedan unas cuantas carpetas que revisar pero siento que no me corresponderá acabar con este trabajo, muy seguramente dependerá de alguien más.

Al finalizar el día, paso por aquel retrato de Pedrito Infante, lo veo fijamente y siento algo de nostalgia con respecto a cuando llegue a pedir informes por primera vez, todavía recuerdo el accidentado viaje en pumabus que realicé. Apenas avanzo unos centímetros lejos de la filmoteca y siento incertidumbre ante lo que pudiera pasar; algunas veces decir adiós es duro, más cuando se trata de algo que ha calado hasta lo más profundo de nuestra alma, realmente nunca medimos como es que una despedida trae consigo varias experiencias y momentos que no se repetirán en la vida. Muchos grandes me acompañaron desde la inmortalidad del papel, dejándome ser parte de su historia aunque sea en un momento post mortem, sin haberles conocido o formado parte de sus existencias mortales; así como grandes colegas y compañeros de trabajo que me ayudaron a ver a nuestro cine con ojos de curiosidad y amor, dándole el debido reconocimiento al gran tesoro que se resguarda tras aquellas paredes; ciertamente no sé cuándo es que pudiese volver a ver aquellas imágenes que me acompañaron por meses y que siempre atesoraré junto a las personas detrás de ellas, como parte de mis memorias futuras.


‘No queremos aliados, queremos desertores del patriarcado’

Texto y fotos: Mónica Castro Lara |


Decidí titular este pequeño pero significativo texto con la muy puntual frase de la antropóloga e investigadora mexicana Marcela Lagarde, ya que desde hace semanas, no puedo sacarla de mi cabeza. He de confesar que siempre me ha ‘molestado’ esa palabra… ‘aliados’. Por eso, qué mejor momento para estar viv@s y transformarla en ‘desertores del patriarcado’, ¿no creen?

“Ahora que estamos juntas (ahora que estamos juntas), ahora que sí nos ven (ahora que sí nos ven). Abajo el patriarcado, se va a caer, se va a caer. Arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer”.

Después de mucho pensar, concluyo que no me avergüenza haber vivido mi primera marcha #8M hasta mis 31 años y aunque no ha sido por falta de empatía, desinterés o desinformación, creo que a todos nos llegan las cosas en EL momento adecuado y mí me llegó esta experiencia transformadora en el instante más apropiado de mi vida. Tenía apenas dos días de haber vivido la Marcha por la Paz, convocada por estudiantes de la BUAP y UPAEP principalmente, a la que se le unieron más de 35 universidades y créanme que fue un día muy interesante y aleccionador. Por ende, mis ganas y emoción por vivir la marcha del domingo, eran bastante grandes.

“Mujer consciente, se une al contingente”.

Un día previo a la marcha, nos juntamos varias personas en casa de mi hermana Elo y mi cuñado Hugo para hacer un primer ejercicio de conversatorio, un espacio seguro en donde mujeres y hombres (sí… hom-bres) pudimos dialogar, compartir ideas, debatirlas, comenzar a establecer protocolos, contar experiencias y sobre todo, aprender a escuchar. Fue una tarde francamente inolvidable y me quedo corta cuando digo que soy muy afortunada en poder vivirlo. Soy una fiel creyente de que parte de la reestructuración de las cosas y de cómo enfrentar la violencia sistemática que vivimos en nuestra cotidianidad, comienza con un cambio social-cognitivo, que debe existir (al menos) la disposición de escuchar, pero también de dialogar.


La deconstrucción de mujeres y hombres (porque pensar y afirmar que los hombres son los únicos que deben deconstruirse no resulta un ejercicio crítico) debe ir acompañada de esta necesidad de externar nuestras vivencias, nuestras inquietudes, nuestros errores y aciertos para dejar de enfrascarnos en lo individual y dar cabida a una colectividad más auténtica. Gracias, gracias, gracias a esas mujeres y hombres que el sábado pasado me enseñaron que ES posible. Y además, cerramos la tarde con broche de oro, diseñando nuestras consignas para el día siguiente, un inesperado momentazo feminista.


 “Ni una más, ni una más, ni una asesinada más”.


Desde que desperté el domingo 8 de marzo de 2020, tuve esa sensación de ansiedad cuando sabes que se avecina un evento extraordinario y afortunadamente, así lo fue. Elo me preguntó en el transcurso de la mañana si tenía miedo, a lo que contesté un rotundo y muy seguro “NO”, como pocas veces en mi vida. Me entristeció que mi mamá ya no pudiera acompañarnos a la marcha pero, había escrito su consigna en la mañana y nada en el mundo me impediría llevarla y alzarla como si lo estuviera haciendo ella misma. Alistamos todo y llegamos treinta minutos antes de la hora citada, en un punto muy cercano a la Fiscalía de Puebla. Nuestro pequeño contingente, estuvo conformado por amigas, amigas de amigas, familia de amigas y las alumnas de mi hermana. “¿Pañuelo verde o morado?” y cada quién escogía el que quería, un gesto desinteresado y unificador.

Se acercaba la hora y Doña Ansiedad (o sea, moi) comenzó a inquietarse porque veía cómo comenzaban a juntarse más y más mujeres en el punto de reunión y nosotros, seguíamos esperando a nuestras compañeras. El  liderazgo de mi hermana, tras unos consejos bastante apropiados, nos condujo por fin hacia la multitud. Esperamos algunos minutos bajo la sombra de un sagrado árbol y después, comenzaron a organizarnos en filas de 10. En ningún momento, quería perder de vista a Elo porque yo quería y necesitaba marchar con ella; la misma caminata nos permitió ubicarnos a un lado, atrás o delante de cada una. Marchar sin ella no hubiera tenido sentido.

“Mujer, escucha. Esta es tu lucha”.

La multitud (que al principio me hizo dudar si éramos pocas o no), hizo que me costara trabajo escuchar las primeras consignas feministas que gritaban los contingentes que estaban delante de nosotras; afortunadamente no tardamos en repetirlas y hacerlas nuestras. “Sembraremos rebeldía hasta cosechar libertad” y “Sororidad es la respuesta a través de amor, lucha y coherencia”, palabras prestadas de la talentosísima Audry Funk. No importó que fuera ‘cargando’ doble, eran MIS consignas y quería/necesitaba/ansiaba exponerlas, no sólo a las mujeres que participaban en la marcha, sino a cualquiera con una cámara fotográfica o a las cientos de espectadoras que nos miraban, algunas con empatía, otras con asombro, otras con desprecio y muchas otras, con angustia.

“Señor, señora no sea indiferente. Se mata a las mujeres en la cara de la gente”.

Sentí mucho miedo en la primera parada de RUTA (Metrobús poblano). Algunas chicas comenzaron a hacer pintas y a golpear los vidrios de la parada con la intención de destruirlos. “Sin agresión, sin agresión” gritamos muchas. Y al principio lo grité sin pensar y siguiendo a ‘la masa’ y luego lo hice de manera MUY consiente. Estoy TOTALMENTE a favor de las pintas, de que se queme todo, de que se escriban consignas y se haga visible todo el dolor, la rabia, la impotencia, la injusticia, la segregación, la desigualdad y la violencia. Pero tan simple como que no quería que las chicas que estaban caminando junto a la parada, sufrieran algún tipo de violencia o secuela. Justo ahí estaba mi mejor amiga desde los 12 años, justo ahí estaban las alumnas menores de edad de mi hermana, y justo ahí estaba mi compañera de vida y mi alma gemela, Elo, a quien pude sostener de la mano con todas mis fuerzas. Sentí miedo… y es muy válido; hice a un lado mi egoísmo y pensé únicamente en ellas y en su seguridad. ¿Incoherencia? Llámenle como quieran, pero fue un sentimiento auténtico. No voy a juzgar, ni a avergonzar, ni a hacer sentir mal a otras que lo hayan sentido y externado, así como he leído en publicaciones en redes sociales proveniente de mujeres cercanas a mí. Qué bien y qué orgullo que no hayan sentido miedo y que hayan sido coherentes. Necesitamos que nos contagien de ese valor y de esa seguridad, siempre.


 “Vivas se las llevaron, vivas las queremos”.

Benditos árboles del Boulevard 5 de Mayo que aligeraron en algunos puntos nuestra marcha. Me imaginé la posibilidad de tener una ciudad repleta de vegetación y me encabrona mucho saber y ser testigo que Puebla, ha perdido tantas y tantas zonas verdes. Ya muy avanzada la marcha, nos íbamos poco a poco quedando sin voz, aunque surgía alguna consigna y de inmediato, recuperábamos el ímpetu. Mientras todo eso pasaba, no pude dejar de pensar –y sentir- el enorme abanico de emociones que me invadían: por un lado, el enojo, rabia, hartazgo, miedo, sed de justicia, el ser la voz de las que ya no están o de las que conscientemente, no quieren estar; por otro, la felicidad de sabernos juntas, cobijadas y hermanadas, de irnos apropiando (aunque fuera por un instante) del espacio público SIN el miedo de todos los días, de caminar de la mano de mis amigas de toda la vida, del despertar de una sororidad genuina y finalmente, de formar parte de este momento de la historia.

“Y la culpa no era mía, ni dónde andaba, ni cómo vestía”.

Y es justo aquí donde lloré, poco, pero lloré. Traté de contener mis lágrimas y gritar la consigna lo más fuerte que pudiera. Porque si bien he sufrido de la violencia estructural, soy de las pocas privilegiadas que no han sufrido acoso y violencia sexual sistemática, mientras que la gran, GRAN mayoría de mujeres sí. Pensar en eso me destroza todos los días. Pienso también en todas esas ocasiones cuando mis amigas no se han abierto conmigo y no me cuentan esas experiencias terribles que han vivido en el pasado, pero estoy en el momento idóneo para madurar, agradecer y celebrar que tengan la confianza de hacerlo con otras mujeres, porque simplemente no se trata de mí. Es esa mentalidad colectiva la que ha cambiado mucho mi visión de las cosas.  

Entramos al zócalo de la ciudad y desafortunadamente, el poco espacio hizo que toda la caravana se dispersara. No importa. Aplaudo, agradezco y admiro enormemente a esas mujeres, colectivos y asociaciones que organizaron la marcha y que han luchado sin cansancio ni titubeos desde hace años: gracias por ser ejemplo de resistencia, por leer el pliego petitorio, por invitarnos y recibirnos con los brazos abiertos, porque no juzgan, porque nos quieren vivas y porque construyen día a día, un México más justo.

“Aleeerta. (Aleeerta). Aleeerta. (Aleeerta). Alerta, alerta, alerta. (Alerta, alerta, alerta). Alerta que camina, la lucha feminista de América Latina. Y tiemblen, y tiemblen, y tiemblen los machistas, que América Latina será toda Feminista'.

Mi experiencia, en MI primera marcha #8M, fue tremendamente satisfactoria; terminé con el corazón atiborrado y con mucho interés en continuar formándome. No presencié insultos, ni reclamos, ni violencia. Presencié únicamente a mujeres poblanas vinculadas por una lucha que no tiene descanso y de la que sin duda, quiero y formo parte. “The Future Is Female”, dicen por ahí. ¡NO! El presente lo es. Gracias infinitas a mi Elito por caminar a mi lado. Gracias a mi mamá por hacerlo simbólicamente. Gracias a las amigas, alumnas y conocidas que estuvieron a mi alrededor. Gracias a las amigas que no vi pero sé que estuvieron ahí. Que sea la primera de muchas.  

“Hay que abortar, hay que abortar, hay que abortar este sistema patriarcal”.

El sábado hablábamos en torno a la perspectiva de género. En este diálogo de saberes cada quien dijo lo que entendía. Ignorantes todos, Hugo compartió que desde su disciplina, las Relaciones Internacionales, había constructos que ayudaban a entender cómo se conciben los liderazgos mundiales, así como el poder que tiene cara (o atributos) masculina e interpela a las grandes líderes mundiales, como lo han sido Merkel o Thatcher y que, de alguna u otra manera, emulan un prototipo de “mujer-macho”. Pensando que, como asumía Frantz Fanon en torno a la raza negra, sería una desgracia que el destino de la mujer sea convertirse en hombre; Hugo lanzó una de sus preguntas mordaces: “[…] y, ustedes, ¿se han sentido alguna vez empoderadas fuera de los estándares o indicadores de poder patriarcal?” El silencio fue la respuesta más estridente. Después de lo incómodo alguna se atrevió a emitir un desgarrador NO. Es algo que me abruma y me ha tenido reflexionando desde el sábado. Ojalá algún día, pueda gritarles una respuesta diferente.

Un mezcal con Facundo Soto y Guasones

Music in a coma | Por Carlos Iván Carrillo | Foto: @guasonesoficial FB



21:30 horas en la Colonia Roma, el foro se llena poco a poco; “Starky” Celedón rompe el silencio y roba la atención de todos los que estábamos ahí con un remate poderoso para dar inicio al ritual. “Nada que ganar” con un Facundo Soto que sale de entre el humo azul del lado izquierdo para enmarcarse al medio de dos  Fender Telecaster’s y un bajo Mustang rojo; desde esta primera rola me doy cuenta que valió cada maldito penique viajar desde Puebla.

Recuerdo inmediatamente lo que Facu me contó un día antes al calor de un mezcal: “Estar en México es algo nuevo para nosotros, tantos años acostumbrados a la rutina en nuestra tierra Argentina  e ir a un país que está tan lejos y encontrarte una sala llena cantando tus canciones es lo más grato…”. Esto gracias a la “distribución democrática y exposición internacional que ahora ofrecen las plataformas de streaming; debería ser gratis para todos”, comenta Soto.

Con “Espejo roto” es inevitable identificarse, cantar y bailar  el “tiki tiki por aquí, tiki tiki por allá” y Facundo mimetiza magistralmente la presencia escénica de Mick Jagger en sus mejores años y los festejos del Diego en el Azteca. “Noches inconscientes sin principio ni final, noches con los soldados más temibles de la ciudad” volteo y brindo con mi carnal Valerdi, doy un señor trago a mi cerveza y voy presuroso a la barra.

Esta banda de rock and roll que tiene más de 25 años de vida y es consagrada en Sudamérica, cuenta con una muy reciente incursión en tierras aztecas y dos o tres visitas a nuestro país han bastado para abarrotar uno de los foros más importantes para la música independiente en la Ciudad de México.

Platico con el líder de Guasones sobre la invasión de rock and roll platense en México; particularmente charlamos del trabajo de Guasones, Estelares y Él Mató a un Policía Motorizado 

“Me pone muy contento, somos muy amigos de Estelares y a Él Mató no los conozco pero los he escuchado y me gusta mucho; nosotros estamos muy agradecidos con México, es una tierra que siempre ha mostrado cariño a la música argentina, desde que venía Soda Stereo y Los Fabulosos Cadillacs; nosotros tardamos en venir pero ya estamos haciendo el trabajo como lo hacíamos de chicos y lo disfrutamos mucho”.




“Pasan las horas” y las canciones hasta que caigo en cuenta que han pasado cinco temas en los que he estado absorto en la manera que Maxi Timczyszyn y Matías Sorokin (hermano de Coti) abordan las guitarras, sacando jugo de la combinación perfecta: amplificadores con bulbos bien calientes, telecasters y slides de metal. Se nota la maestría para tocar el blues en la guitarra eléctrica, evocando a tipos como Muddy Waters o Mike Bloomfield. Para “Ella sabe” Maxi cambia a una Gibson Les Paul Junior y tomo mis reservas, la verdad es que yo siempre he sido Team Fender, pero él doma a la bestia con riffs sobrios y elegantes.

Hablamos sobre el próximo disco de la banda “nos quedan dos ensayos más con Jimmy y vamos a entrar a grabarlo en enero para lanzarlo en abril o mayo” interrumpo y pregunto acerca de la experiencia de trabajar con un guitarrista legendario como Jimmy Rip (Television, Mick Jagger, James Brown, Rod Stewart, Jerry Lee Lewis) “es un aprendizaje constante, es lo puro y lo que escuchábamos desde que éramos chicos, él forma parte de todo eso y aparte lo queremos mucho”.

Me sorprende lo conciso que es el bajeo de Esteban Monti, sin protagonismos y amarrando una base bien chingona con la batería cuando suena “Reyes de la noche”, a estas alturas yo ya ando beodo pero aún reporteando con mi cámara por todos los rincones del foro; es increíble como tiembla el Indie Rocks cuando todos coreamos e hinchamos “Que tristeza hay en la ciudad, amor, sábado soleado”. Sabemos que se acabó.

Al terminar el mezcal le regalo un libro y unos discos a Facu y termino por pedirle algunas recomendaciones musicales “¡Uh! En Argentina hay bandas muy buenas, Ratones Paranoicos, Coti, Jóvenes Pordioseros, Los Espíritus es una banda que está en México ahora y hace cosas muy interesantes, el Pity aunque por desgracia no está más, está preso, La 25 que hace rocanrol puro y no quiero dar más nombres porque no me quiero olvidar de alguno”.


Guasones se despide con “Gracias” y medito que será definitivamente el descubrimiento del año para muchos; me pone contento que México le esté haciendo justicia a una bandota de rock and roll puro y nos cae como un soplo de aire fresco en estos tiempos donde la novedad es el folkcito hipster y dulzarrón o el reggaetón “alternativo”.

Me despido de todos, el crack de Gabriel de PopArt Music México me regala una remera oficial y Facundo me amenaza con un “Nos vemos pronto, eh, porque sabemos que vamos a estar viniendo”.

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