Festival Cervantino 2014: lo mejor de la música, el teatro y la danza



La edición número 42 del Festival Internacional Cervantino se llevará a cabo del 8 al 26 de octubre de este año en diversos foros de la Ciudad de Guanajuato. De acuerdo con Jorge Volpi, director general del festival, 'El Cervantino' de este año reunirá lo mejor de la música, la danza y el teatro de México y el mundo.

"Dos ejes temáticos presiden esta edición: Shakespeare 450 y Frontera(s). El primero, debe su origen a los 450 años transcurridos desde el nacimiento del escritor inglés y es un homenaje a su sabiduría y trascendencia. Así́, tendremos desde el estreno en México de Oriolano, a cargo de la Compañía Nacional de Teatro, como Mucho ruido y pocas nueces en versión del grupo francés Compagine Hypermo- bile y Julio César, fragmentos en versión del gran director y actor italiano Romeo Castellucci; dos adaptaciones memorables de Romeo y Julieta: el musical West Side Story, en versión de concierto a cargo de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, y el ballet con música de Prokófiev a cargo del Ballet de Monterrey; igualmente, dos versiones de Sueño de una noche de verano, la primera con la música incidental de Mendelssohn y una puesta en escena de Juliana Faesler y la segunda en la semiópera de Henry Purcell The Fairy Queen, interpretada por el New London Consort, con dirección musical de Philip Pickett y escénica de Mauricio García Lozano; y, en fin, un concierto en el que algunos de los más destacados compositores mexicanos han puesto música a distintos sonetos del Bardo, a lo que se sumarán charlas y conferencias sobre su obra y su relación con Cervantes."

Asimismo se dio a conocer que los invitados de honor en esta edición serán Japón -a nivel internacional- y el estado de Nuevo León en el ámbito nacional, que complementarán las festividades con muestras de su riqueza cultural. Desde Japón llegarán espectáculos de danza, música barroca y artes visuales.

"Nuevo León trae para el público del Cervantino a talentosos artistas, como la Compañía de Danza Folclórica de la Universidad de Nuevo León presenta Desde el Nuevo Reyno de León, Arte del Norte, un espectáculo de baile inspirado en las raíces históricas del estado. El festival de expresiones urbanas Callegenera es una oportunidad para que el público joven entable un diálogo con los artistas invitados, donde las expresiones callejeras y los talleres tendrán un espacio sin precedente. La Explanada de la Alhóndiga será sede del concierto del grupo El gran silencio. Por otro lado, la Orquesta Sinfónica de la Universidad Autónoma de Nuevo León acompañará al reconocido pianista Abdiel Vázquez."
Entre las representaciones más esperadas para este año en 'El Cervantino' destacan el espectáculo 'The Power of Theatrical Madness', dirigido por el extraordinario Jan Fabre; una puesta en escena  realizada alrededor de la música de Wagner y al cuento 'El traje nuevo del emperador', de Hans Christian Andersen. Además del tan esperado show de música y artes esénicas 'Voalá Project'; un concierto de rock con ilusiones ópticas y danza a treinta metros de altura con la música de la banda argentina de rock psicodélico 'Duchamp Pilot'.

Como todos los años, 'El Cerva' será durante un par de semanas la capital del arte con expresiones artísitcas y culturales de primer nivel, además del cotorreo asegurado. Si les late, aquí pueden leer el programa completo del festival o verlo en el video de aquí abajo. Chida la banda.


Letrinas: Gente Buena Mierda



En serio, no es canción del Nono Tarado, de veritas: bajamos del Balcones ahí mero en la dieciocho y caminamos hacia el mercado; mero en la esquina de la tres norte que nos echamos un pulquito con una doña que lo trae de Canoa. Estaba re bueno. A mí me cayó bien pa la barriga, pues llevaba una crudota espantosa; ya ves qué dicen que un poquito más y el pulque es casi carne. Imagínate: llevábamos casi una semana de pinches briagos y acaso, uno de aquellos días en la casa del Carlos, habíamos hecho coperacha para comprar un pollo rostizado. Luego luego como que me aliviané, pero ni creas, ¿eh? Lo que sentí fue de nuevo la peda que se me trepó suavecito. El problema fue que ya no llevábamos lana y se nos calentó el pico.

Nos habíamos venido boteando desde allá. Agarramos puros Balcones y San Ramones. Parejito parejito. El Iván se aventaba una rola y yo otra. Ya sabes: pinche Iván puras rolas de esas que nadie conoce, y yo, igual ya sabes, puras canciones para los rucos y los weyes que andan enamorados: esa la de En tus manos yo aprendí a beber agua, fui gorrón... o la del Gato, o así, ¿no? Jajaja. La gente se andaba mochando bien. Cada vez que bajábamos de un camión el pinche Iván sentía el bultote de monedas y me decía bien insistente: “ya se armó, ya se armó”. Puro pájaro nalgón: cuando llegamos a las dieciocho y contamos la lana, nos dimos cuenta de que había puras moneditas de a cincuenta.¡Puta mala suerte!, hasta parecía una broma ojete. Exactamente teníamos veinticinco de esas monedas: quince pesitos: lo que nos cobró la doña del pulque... De repente me acordé de algo que la cruda no me había permitido durante el transcurso de la boteada; me había llegado esa lucidez que a veces te da la briaga. Lo que me acordé fue que el Iván, que andaba recogiendo él lana, me había enseñado, en una de las bajadas de camión, una moneda de a peso o de dos o de a cinco; o sea, no es que me la haya enseñado así bien, ¿no? Más bien fue que de reojo, mientras él guardaba la lana en su mochilita, alcancé a mirar el brillo plateado de una moneda que a huevo tenía que ser una de esas monedas: de a peso, de a dos o de a cinco. Noooo, pues luego luego que le digo al muy cabrón. ¿Y qué crees? Que me manda a la verga, que se ofende el muy hijo de la chingada. Total que después de discutir un rato, en el que todo el tiempo me trató de ojete, culero y demás, que le digo que no había bronca que se quedara con la feria, que por eso yo no paraba, pues total yo llevaba la lira y en un rato, con mis canciones culeras y de hueva (como él decía), me ponía chido. Se quedó con cara de “puta, ya valí madre”. Sabía que a cappella no la armaba, porque para tocar sus canciones a fuerza necesitaba de mi guitarra. Ya como pa no dejar, que agarra y que empieza con lo mismo de siempre: “pinches rolas feítas y naquitas, vete a la verga”. Simón, dije, y que me abro.

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Caminar por esa parte del centro está chido, pues ahí donde ves un puesto de memelas, de tacos, de barbacoa, una ostionería, un puesto de carnitas o cualquier fritanga, es una chance de sacar una feria. Sin pedir permiso te arrancas: “Hace tiempo que me agobia la tristeza y el recuerdo de su amor me hace llorar”. De repente, ¡mocos! Parece que la gente siente frío y los ojitos hasta se dilatan. El señor de allá para la oreja y se acuerda: esa pieza está buena, es del Rigo, esas sí eran canciones bonitas… Un día su conjunto vino en los setentas allá al barrio de Santiago, yo fui, y llevaba a una muchachita, ¿qué será de ella? La pinche memoria le hace fijar los ojos y hace que se le olvide que en su mano descansa una memela con chicharrón; inconscientemente para la trompita y jala un sorbo de su Jarrito rojo. Ya ahí por lo menos son cinco pesitos y está bien porque además la parejita esa que está sentada en la mesa se queda mirando fijamente a los ojos. Ay ojitos pajaritos, dicen. Es el amor proletario, ni duda cabe. En sus rostros asoma la alegría sincera del wey chamba y de la mujer aferrada y bien trucha, esa sonrisa que le dice a ella sin tapujos: llegando a la casa te vistes y nos vamos a bailar al SARH en la noche, le dejamos el niño a tu mamá, como cuando nos escapábamos de novios a las tardeadas de la secundaria. ¿Qué habría sido de ellos si el embarazo no hubiera sido de bien chavos?… Qué más da pensar en eso: el amor es canijo y al final no hay mal que por bien no venga: ya tienen su morada y sus cosas, sí, así de hermoso es para ellos: sus cosas, sus pertenecías, una vida propia que ellos disfrutan y que sufren pero que es suya como ellos son suyos mutuamente y como lo es su alegría y su enojo infantil que pelea porque no hay. Sí, mija, no hay lana, no te asustes, por lo menos orita hay pa la leche del niño y pos venga: onque sea frijolitos. Aguanta, el patrón me dijo que… Y la esperanza, y la eterna esperanza hecha de pequeños sueños, tan tangibles y a la vez modestos. Por supuesto, hoy es un gran día: debajo de la mesa una bolsa de plástico blanco envuelve una caja grande y larga (tan fácil que es cargar un sueño más en una bolsa de plástico desechable), es una licuadora. Los dos ríen y se ofuscan. El canto sigue: “Dónde te has ido mujer, no lograrás encontrar otro cariño como este”. Por lo menos unos diez pesitos, dígome. Detrás del comal, la doña sigue, bajito bajito, con su boca amplia y de antiguos besos secretos, el ritmo de aquella canción; en realidad, su voz es un murmullo que evoca y añora. Su conciencia acude a un lugar remoto: Esa canción… Esa canción… Lo besé y ya era casado. Y no me arrepiento. Me gustaba y hasta lol legué a querer. Nos besamos mucho a escondidas. Nos quedábamos de ver acá en Puebla y nos metíamos a cualquier hotel a lo íntimo. ¿Dónde andará? Por andar así de ensimismada no se fija de que ya le piden la cuenta. Cobra y hace memela tras memela. Un chavito anda de acá para allá, por momentos me observa y no detiene su mirada. A él no le importa la canción sino el sonido de la guitarra que es un rasgueo de notas que surca por esta tarde en que el calor se agolpa con mayor fuerza entre la muchedumbre diligente que carga y descansa, que corre y se detiene,que piensa y deja, por momentos, fluir sus sentidos: por acá el olor del pescado, por allá el olor de la fruta, de las hierbas, del aceite y la manteca, del calor que pudre la basura y enerva los cuerpos. Ya no aguanto.

De repente me doy cuentaque sigo bien pedote y pensando en puras pendejadas. Ni yo mismo me di cuenta que ya terminé. El ruco no me dio ni madres, la parejita me dio un varo y la doña de las memelas ni me volteo a ver. Pinches mamadas.

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Le tuve que seguir, ni pedo. Ya, al final, me decidí aventarme unas rolas de a volada; ya sabes: parejito parejito, sin pararle. Donde veía gente ahí le daba sin pensarla. Un lugar tras otro. Ya me urgía juntar aunque sea unos sesenta pesos y nomás llevaba como cinco pesos de tres lugarsitos. Y entonces, de una pinche suerte, ¿qué crees? Que me paro en una ostionería y que me echo la de La Radio, esa canción tan pinche que cantábamos en la rondalla: “La radio está tocando tu canción y yo estoy solo en la mesa de un café…” ¿te acuerdas? Bueno, pues para ser sincero yo no creí que me fueran a dar, en primer lugar por la pinchurrienta canción, y en segundo lugar porque había nomás una familia, así como con cara de ojetes todos, y unos weyes que se veían bien jodidos y se veía que habían pasado de chambear a echarse un caldo y unas chelas. Eran puros ñeris, hasta se veían caleados y mugrosos. Pero, me cae, en serio, tan pendejo prejuicioso que es uno, neta: entre los tres que eran que se juntan como ciento cincuenta. Neto de madre. Te lo juro. Me dijeron que me aventara otras rolas y pos sí, sin pedos, le seguí. Andaban bien prendidos pues seguían chupe y chupe, y como yo ya no me aguantaba las ganas, que me pido unas dos y seguí cantando como una hora. Luego fue otra pinche sorpresa porque yo, en serio, desde que pedí mis chelas ya tenía la idea de pagarlas y no hacerme wey, ¿no? Pos en esas estaba de pagar y ¿qué crees? No manches, que me dice uno de ellos: “yo pago, pero con una condición… ¿Te sabes una de José Alfredo?” Luego luego dije A huevo y que me reviento la de un Mundo Raro. Todos gritaban y cantaban y chupaban. Hasta yo me puse bien eufórico y dizque le cantaba gruesota la voz, así como si fuera de a Pavarotti o de a Vicente. Jajaja. Me volví a empedar, pues el wey que me pide otras tres, que pa que no me fuera. No sé, cabrón, en qué momento me perdí y me di cuenta que un wey ya tenía mi lira y andaba cantando una rola que decía algo así como “Allá en la ribera del río… Ya no llores pajarillo” o sepa su puta madre. La onda es que a mí me sonaba chingona, porque además los weyes chiflaban lo que se supone eran unas trompetitas. Era un cumbionón, me cae de madre. Nos paramos a bailar.Jajajaja. Sí. El baile era con fantasmas que agarrábamos de la cintura y unos hasta de las nalgas. Pinche risa. Yo estaba bien contento. Éramos como Cantinflas. De repente yo le seguí el corito grite y grite: “pronto pronto llegarán, pronto pronto llegarán” Y que llegan… pero los dueños y que nos sacan a chingar a nuestra madre. Pinches briagos locos. Eso sí, muy respetuosos los cabrones. Ñeris pero entendidos. En cuanto nos corrieron ni chistaron nada y pagaron todo, cabrón, todo. Ya era de noche cuando nos salimos. Yo ya no sabía qué decir y en realidad sólo pensaba en largarme de nuevo para con el Carlos. Así estuvieron, cantando un rato más con mi lira y pos yo nomás aguantando. En esas estaba cuando a un cabrón se le ocurrió:“Vámonos a la Gota”... Bueno, esa es otra historia que luego te cuento. Lo que te quería decir, pues, es que la Gota es una cantina que está en la ocho y la tres. Está bien culera, pero la chela es bara y venden de varios tragos que luego te cuento. La onda es que cuando voy llegando ahí estaba el puto Iván. Ya sabes cómo es de mamador y que empieza a molestar a mis cuates ñeris. “Pinches weyes pobres, nacos, ignorantes”. Ya sabes. Los ñeris ni le hacían caso. Ya que se calma un leve y que le cuento lo que me había sucedido y, ya sin enojo, leinvité unas chelas. La noche era fría, mucho, sin embargo, mis cuates ñeris y hasta el puto Iván hicieron que se me olvidara. Cuando despertamos estábamos ahí por la veintidós, hechos mierda, sentados en el umbral de un negocio. Por suerte, los Ñeris no se olvidaron de dejarme a un lado mi guitarra; ya no tenía tres cuerdas y la maquinaria estaba rota. Con la cruda y todo, nomás pensé: no hay problema, a las diez abren las tiendas esas de la cuatro y voy a comprar las cuerdas. De repente, a punto de recargar la cabeza para seguir durmiendo, debajo de las patas del Iván: tirados como treinta pesos en puras monedas de a peso, de a dos y de a cinco. Hijo de puta .Levanté la feria y que me la embolso. Seguí durmiendo. No me di cuenta que ya era domingo. 
 

Pink Floyd al estilo de Alejandro Marcovich; por fin en Aguascalientes






Alejandro Marcovich, el genio tras la música de Caifanes, vuelve a sus orígenes y se remonta al patio de la secundaria en donde tocó por primera vez los acordes de Wish You Were Here. El guitarrista ha regresado a los escenarios pero ahora interpretando las rolas más representativas de Pink Floyd, icono cultural de la música y el rock progresivo en todo el mundo.

Marcovich asegura que esta re-interpretación de la música de David Gilmour está trabajada con diversos arreglos más latinos y apegados a la cultura e ideología musical del guitarrista mexicano. 

"Me estoy tomando libertades en reestructurar las canciones, re-armonizarlas, cambiar un poquito la melodía, injertar melodías en la guitarra que no existen en el arreglo original, dramatizar el final de una canción o incluso la introducción cambiando un acorde, agregar un twist a la dramática de la letra y los solos de guitarra con la total libertad."

El espectáculo ya se presentó en El Plaza Condesa de la Ciudad de México con gran aceptación y estará por única vez en tierras hidrocálidas el próximo 30 de agosto en el Teatro Aguascalientes a las 20:30 horas. Los boletos andan en 400 devaluados pesos en Luneta y 200 pesos en el primer piso (más cargos de Ticketmaster).

Será toda una experiencia escuchar a Pink Floyd interpretado por grandes músicos, un sinfin de instrumentos y como pocas veces, la voz de Alejandro Marcovich a quien ya hemos escuchado cantar en bandas como 'Leviatán' y 'Las Insólitas Imágenes de Aurora'.

"Habrá toda una gama de saxofones, flauta transversa, sintetizador, bajo, batería, guitarra, cantante y dos coristas pero todos estamos con la disposición de improvisar, pero sin que el público se sienta defraudado, que digan “sí es la canción pero nunca me habría imaginado que podría estar este instrumento” que lo sientan como una opción diferente y que me escuchen cantar…"
Aquí abajo algo de lo que se avecina el próximo 30 de agosto. Allá nos vemos.

Un gigante egoísta y la reconciliación con el buen cine





El verano cinematográfico de este año había resultado fallido: más ruido que nueces, más expectativas que satisfacciones. Gojira y Maléfica ni siquiera me mantuvieron entretenido (objetivo número uno de los Blockbusters de la temporada, o, al menos, eso se dice), mientras que Planeta de los Simios y Hombres X parecían mejores propuestas, faltaba algo en sus fórmulas para considerarlas redondas. Sólo ciertas ofertas nacionales me habían parecido lo más interesante de esta temporada, por ejemplo “La jaula de oro”, “Los insólitos peces gato” y hasta “Huérfanos”.

“Los insólitos peces gato” estrenaron desde abril; pero cabe recordar que el verano en el celuloide se ha adelantado y, por lo tanto, no coincide con la entrada natural de la estación en cuestión. Esta medida busca “emparejarse” o aprovechar las vacaciones de Semana Santa, para así mejorar la taquilla.

Extrañaba el buen cine, aquel que no sólo me mantuviera entretenido o del cual recordara únicamente un par de secuencias o un par de fotogramas, sino uno que me conmoviera. Comenzaba a sentir cierto alejamiento respecto al cine de buena manufactura, al cine de buena calidad de este año, hasta que recientemente pude atestiguar “The selfish giant” (Reino Unido, 2013), una obra que se exhibe en, apenas, un puñado de funciones pero es lo mejor que he presenciado durante todo este periodo en el celuloide. Se trata de una película con bajo presupuesto, con actores desconocidos, pero con una poderosa historia, con un argumento socialmente importante y con una audacia en la puesta y dirección de sus imágenes.

Cine que cautiva, cine que remueve las entrañas, y, cine que realmente hace sentir. Una experiencia sórdida de visionar pero inevitable de ignorar. Es la historia de dos niños marginados, que cohabitan en una zona relegada del Reino Unido, donde la dinámica de sus contextos y de sus familias los llevan a sobrevivir regidos bajo la búsqueda del mayor gigante egoísta de ésta época: el dinero.

Sin embargo, los simbolismos y la denuncia de esta modesta historia van más allá. Hay más egoístas y cínicos involucrados en la premisa. Podemos ver a las escuelas que botan a los “niños problema”, las cuales, en lugar de resolver y afrontar las personalidades de éstos, prefieren ignorar a esos jóvenes. También se encuentran las familias disfuncionales y los patrones que utilizan a los chicos de su sociedad para la obtención de sus egoístas recursos financieros.

Un círculo vicioso, y un cuento obscuro de hadas, donde los jóvenes de estas generaciones siempre se encuentran en medio de las circunstancias de la sociedad en la que viven, terminando por reventar. A su vez, los niños son el espejo de aquella basura que recolectan dentro de la película ya que parecen desechos de su propio entorno social esperando a ser reciclados para una nueva utilidad.

“The selfish giant” se inscribe bajo ese cine británico que, muchas veces, se ha caracterizado por el antisentimentalismo de sus historias y lo directo de sus diálogos. Sin embargo, la poesía triste de sus imágenes, la sutileza de los planos con enfoque selectivo y la austeridad de su banda sonora hacen que la experiencia se vuelva mucho más conmovedora.

Los desconocidos niños actores Conner Chapman (Arbor) y Shaun Thomas (Swifty) cumplen a creces con sus papeles. Acción y reacción en ebullición: uno confronta a sus semejantes, el otro le apoya o le reconforta en su actuar. Y sin embargo, la amistad entre los dos parece tambalearse ante la inevitable ley darwiniana de la supervivencia del más apto; otra consecuencia del egoísta sistema en el que vivimos. Esto me hace recordar que, en muchas ocasiones, el cine remembra o evoca a la vida (¿real?); aquella que no tiene lugar para los débiles y no admite en su círculo o dinámica a los blandos.

Cine británico de bajo presupuesto, el cual no debería etiquetarse sino exclusivamente por la maravillosa experiencia sensorial y emocional que te brinda, así como por la exquisitez para involucrarte en un portentoso argumento sobre amistad, marginación, sobrevivencia, camaradería, denuncia y reconciliación.

Un buen cine y una muy recomendable obra que, ante la inminente entrada de los niños a la escuela, la constante llegada de cintas con mucho presupuesto publicitario y la eterna crisis financiera de las familias en este mes de agosto, parece destinado, por desgracia, a su pronta desaparición de las marquesinas cinematográficas de la ciudad; otra consecuencia egoísta y darwiniana negativa del sistema, en este caso, del relativo al estreno de películas en este mundo.

Jake Bugg vuelve a México


Hay fechas confirmadas en DF y Guadalajara.

Después del éxito rotundo de Jake Bugg en México durante la primavera pasada, el heredero inglés de Bob Dylan regresa a tierras aztecas en noviembre próximo presentando lo mejor de sus dos discos de estudio.

Jake Bugg de momento ha confirmado dos fechas en territorio nacional y estamos a la espera del anuncio de más presentaciones. Los conciertos ya amarrados son:

  • -19 de noviembre en Guadalajara (Teatro Estudio Cabaret -$450 varos)
  • -20 de noviembre en México DF (José Cuervo Salón -$500 varos)

Los boletos salen a la venta a partir del 23 de agosto en Ticketmaster. Les dejamos aquí una de las rolas más chidas del joven de Clifton.


Café Tacvba festeja 20 años del disco 'Re' con gira mundial



Este año los 'Tacvbos' estarán festejando 25 años rocanroleando y 20 años del lanzamiento del disco 'Re' -segunda producción de Café Tacvba y uno de los más icónicos del rock nacional-, por lo que recientemente anunciaron una gira por México y América Latina como parte de los festejos de la chilanga banda.

"¡Muchachos! ¡Muy gustosos de poder por fin anunciarles la nueva gira para festejar los XX años del Re y los XXV del Café Tacvba! Usemos todos y movamos el nuevo hashtag: #20ReCT25 en redes sociales!", expresaron en su página oficial.

De acuerdo con la periodista Gisela Orozco, '“Re”, fue y es un disco que ofrece descubrimientos y lecturas nuevas constantemente. Lo puedes escuchar ahora y no ha perdido, ni su frescura en los ritmos, ni deja de ser novedoso y sorprendente.' En este enlace podemos acabar por comprender las razones por las que 'Re' es un disco necesario para los amantes del rock nacional.

La gira mundial inicia en Querétaro y México DF para después volar hacia Sudamérica con presentaciones en Argentina, Chile y Ecuador. Dentro del territorio nacional se han anunciado conciertos en Puebla, León, Morelia y Monterrey, y también se tiene planeado un tour por los Estados Unidos. Les dejamos aquí el cartel de la Gira 20RecCT25 con fechas ya confirmadas.


Los Indestructibles 3: El 'retache' de los esteroides y de los horribles 80's





La década de los ochenta, Ciudad de México. Un espermatozoide de la delegación Milpa Alta se une a un óvulo de la delegación Cuauhtémoc; conciben a su segundo hijo. A mitad de esa década, un temblor de gran magnitud provoca la destrucción de varios edificios de la ciudad y varias familias tienen que migrar a otros estados del país. Con el paso del tiempo, el segundo hijo concebido del esperma de Milpa Alta y del óvulo de la Cuauhtémoc iba a demostrar su gusto y pasión por el séptimo arte. Actualmente escribe sobre cine.

La década de los ochenta, Estados Unidos de América. La taquilla es dominada por los géneros de acción y aventura; juntos conciben una serie de actores exitosos llenos de músculos y uno que otro esteroide. A mitad de la década ya forman parte de la cultura popular cinematográfica los Han Solo, los Rambo, los Rocky, los Depredador, los Indiana Jones, los Arma Mortal y hasta un Pasajero 57. Se destruyen miles de escenarios a lo largo del mundo y hasta en otras galaxias lejanas. Con el paso del tiempo, la serie de hijos concebidos van a sobrevivir una generación más en el gusto del público, pero su combustible se agota conforme cambian las reglas del juego en el séptimo arte, ya que la gente comienza a preferir los efectos digitales sobre los viejos esquemas de las películas de acción y las caras inexpresivas de los actores musculosos. Hoy, en pleno 2014, esos hijos de los años 80 están de regreso con "Los Indestructibles 3".
“Sly” (Sylvester Stallone) escribe y protagoniza la tercera parte de una franquicia que produjo nostalgia ochentera en la gente y atrajo a un buen número de espectadores, hace cuatro años, en los inicios de la misma (The Expendables ó Los Prescindibles, 2010). Hoy, este actor que raya ya los 68 años de edad, se niega a ser prescindible en la industria del cine. Por eso, Sylvester sigue aferrándose a evocar los viejos tiempos a través de su personaje de “Barney Ross”, quien comanda a un grupo de mercenarios para emprender misiones suicidas, clandestinas y casi imposibles en diferentes partes del mundo.

Ahora el villano es Mel Gibson y existen nuevas incorporaciones al elenco, tanto de actores que se consagraron más en la década de los 90 (Antonio Banderas con Desperado, Kelsey Grammer con la serie televisiva Frasier), como de actores que han tenido cierta resonancia en la presente década (Kellan Lutz, de la saga “Crepúsculo”).

¿El resultado? Malo. Si Stallone quería refrescar la franquicia, y a la taquilla de sus cintas, con un elenco joven, no solamente debió haberlo hecho desde la forma, sino tendría que haber escrito un conjunto de personajes con más gracia y notoriedad. Tal parece que el mensaje equivocado que manda “Sly” a la audiencia, a través de esta historia, es que los jóvenes son muy “chafas”; que a la primera de malas los llegan a capturar. Sus anécdotas no evolucionan y se quedan en la unidimensionalidad.

El guión, de manera general, quiere revestir de cierta emotividad y compañerismo a la historia, pero carece de la emoción necesaria para hacerlo, ya que luce acartonado gracias a las grises, insípidas e inexpresivas interpretaciones de Stallone y su pandilla. Cuando Dolph Lundgren (el soviético de Rocky IV) sonríe, sí, lo hace, parece que estamos ante un acontecimiento único e irrepetible en el celuloide, porque el 99% de la cinta lo vemos sin hablar y sin cambiar su expresión facial.

Banderas salva, con cierta simpatía, un poco la categoría de las interpretaciones junto con el villano, ahora también de la vida real, Mel Gibson. Jet Li está metido a calza, Harrison Ford está desperdiciado y es ridiculizado por sus llanas líneas y Jason Statham pasa a segundo plano ya que es relegado durante un momento en la historia para darle lucimiento al elenco joven.

Yo me pregunto, ¿acaso Stallone no es capaz de observar -con detenimiento- parte de sus buenas películas de acción de los 80´s para, aunque sea, imitar el esquema argumental de las mismas? Quizá meter un amigo atormentado que le otorgue más credibilidad o formalidad a la cinta (como su cuñado en “Rocky”), o incluir una historia familiar (como “El halcón” de 1987), o una dinámica de la pareja dispareja (como “Tango y Cash” de 1989) para brindarle mayores resortes emocionales a su historia.

No, la desidia de Stallone es tal -tanto para la actuada como para la escritura- que se conforma con presentar un elenco tan extenso que ya ni siquiera cabe en el afiche de la cinta. Recuerda “Sly”: menos es más.

Además, las escenas de acción son lineales y no transmiten ninguna espectacularidad ni divertimento; así mismo, hay momentos de risa involuntaria como cuando el personaje de Stallone corre para salvar su vida y, mientras va corriendo, grita fuertemente como si el grito lo hiciera correr más veloz o le otorgara propulsores en sus piernas.

En fin, es cierto que existe cierto morbo al ver a los héroes de acción y aventura de los 80 partiendo traseros y llenándose de sangre y adrenalina, pero con una historia tan plana, lineal y predecible, como de la que estamos hablando, el ejercicio se vuelve poco recomendable. El hecho de que me confiese fan de distintos filmes de acción de los 80, no implica que tenga que aceptar o tragarme lo peor y más repetitivo de los mismos.

Otro consejo para “Sly”: si vas a presentar una historia, que no sea una obra de arte, trata –al menos- de no provocar el bostezo entre la audiencia; recuerda que uno de los mandamientos sagrados en esto del celuloide es “No aburrirás”.

A final de cuentas, “Los Indestructibles 3” pasa a ser la verdadera traducción de su título original: algo de lo que se puede Prescindir en salas de cine. 

Especial: Entrevista con Kary Correa de ESPN







Para la banda pambolera, les dejamos esta entrevista especial con la bella y talentosa comunicadora de la cadena deportiva ESPN: Kary Correa para Revista Sputnik.



Chavos: fajen, no estudien



Ensayo

Chavos: fajen, no estudien

Porque si no lo hacen ahora, el día de mañana ni tiempo van a tener. Ni ganas.

Estudien lo mínimo para pasar, para que sus jefes no la hagan de jamón. Que se vayan con la finta de que están aprovechando el tiempo a lo bestia. Consideren las ventajas: primero que nada, llevarse la fiesta en paz —no hay nada más insensato que tener todos los días broncas con el jefe; porque los weyes son vengativos: empiezan restringiendo el uso de la nave (ya se les olvidó cuando eran chavos), o por bajarle el domingo (si te da, digamos, 200 morlacos, le quita 50 como si nada), o por insinuarte que en la casa hay muchos gastos, que le metes al MB o mejor te vas buscando chamba. (Pero la culpa es tuya porque tienes acostumbrado a tu jefe a que cuando quieres la haces, que nadie te supera, que eres muy piola, sácale punta y te la vienen pérez prado y sus cometas. De cualquier modo para qué te esfuerzas. Si al cabo de los años vas a acabar trabajando en cosas que ni te gustan.)

Siempre que doy una charla en prepa, me asombra que haya tantos chavos. Entonces les digo que les hacen falta huevos, que qué hacen ahí, a la expectativa de escuchar a un —perdónenme la palabra— escritor. Y les digo las cosas como son: que yo a su edad pues en primer lugar nunca iba un escritor —repito, perdón por el terminajo—a dar ninguna charla de nada, porque ni quien pelara a semejantes perdularios (córranle al diccionario). Que si no podrían estar haciendo algo mejor: como quemar en el coche del hijo de papi, o estar fajándose a una chava, o bebiéndose un jale nomás para soportar la melancolía, la decepción de que la vida es tan vacía, o simple y llanamente para quemar con lágrimas y mocos tanta tristeza, miseria y podredumbre que ni se explican. Me oyen los chavos y en los ojos de uno, de otro, de aquél, de pronto descubro el gesto de que este wey tiene razón, pero de aquí no me puedo mover porque la maestra me reprueba.

Pobres.

Fajen. Fajen a lo bestia. Mastúrbense. Huelan a las mujeres. Olfatéenlas. Síganlas. Por el puro olor. Por el puro amor a esas piernas maravillosas, cachondísimas —al carajo las gimnastas, pesistas, boxeadoras y demás hembras con cuerpo de hombre; enamórense de la femineidad, de la belleza, de las mujeres con senos prodigiosos, con labios jugosos que se antoja besar, morder, exprimir, sacarles todo el jugo. Por el puro amor a esas tetas grandes o chiquitas, siempre hechas a la medida de la boca, de la boca de ustedes: chavos con la vida en un puño, chavos nacidos para amar a una mujer —o a un hombre, cada quien—, a muchas mujeres (entre más mejor; no te detengas, no seas fiel —deja eso para los ruquitos que ya ni se les para—, no te enamores de una sola mujer porque te va a sacar hijos y te vas a joder, te jodiste para siempre. No vas a poder dar un paso en libertad, y vas a ver volar los pájaros y te va a dar envidia, y de pronto vas a querer amar a esa chava como lo hiciste alguna vez y te vas a dar cuenta que ya no es la misma, que algo pasó porque ya es otra: ya no coge igual, ya no se peina igual, ya no chupa contigo, ya no hace el amor en los sitios más impensados, y vas a llorar y te vas a preguntar qué hiciste, en dónde la cagaste, y no hay respuesta para todo eso).

Sin dolor, sin sentimientos de culpa —eso déjenlo para los fresas, para los poetas, para los intelectualitos. Fajen todo lo que puedan. Fajen sin fajar. Esa chava que los trae vueltos locos fájenla en su imaginación. Es de ustedes. Es tuya. Nadie se las podrá quitar. Pasen su lengua por esa piel. Cuando la vean. Cuando le hablen —si es que le hablan—, ella lo va a notar. Va a saber que ustedes la han visto desnuda. Que la han fajado en la clase, en la parada de la micro, en la biblioteca; subiendo la escalera, bajando, caminando por los pasillos, esperando —por los siglos de los siglos, amén— que salga de su casa, que entre, que se suba al carro, que se baje. No les va a quitar la vista porque sabe, muy en el fondo lo sabe, que ella es de ustedes. Que ella es tuya. Tuya y de nadie más. Así estalle la tercera, la cuarta o la quinta guerra mundial. Ella es tuya. Y tú eres capaz de matar por ella.

Y hablando de matar, no se maten estudiando. El día de mañana van a notar que ésa ni era su vocación. Que se equivocaron de carrera. Que tantas horas-nalga valieron para pura madre. El día de mañana se van a dar cuenta de que el gandalla ese que se terminó llevando las mejores viejas (denles las medallitas a ese wey) estudiaba lo mínimo.

Pero tampoco fanfarroneen. Es mejor hacer las cosas acá, por abajo del agua, porque se acaba sabiendo. Odio ponerme de ejemplo pero lo voy a hacer: yo hice cuatro años de prepa en lugar de tres, pero mis jefes eran híper confiadérrimos, confiaban ciegamente en mí, y néver les dije que había reprobado; así que según yo ya estaba yendo a la universidad, y seguía en la prepa. Cuando me preguntaron que quería de regalo por haber terminado la prepa les pedí un carro, que me dieron sin chistar. Puta, cómo la gocé. Llegaba yo a la prepa y me llevaba a las chavas a Cuernavaca, y en la carretera les hacía y les deshacía. Y mis jefes tan confiados. Jamás se dieron color. Pero para eso se necesitaba mucho aplomo. No cualquiera. Pero eso sí, nunca abrí la boca. Nadie sabía lo que yo estaba haciendo. Porque se hubiera sabido —todo se acaba sabiendo— y la madriza que me ponen.

Fajen, todo lo que puedan. Que esa vieja, acabando de fajar con ustedes se va a ir a fajar con otros. Así son. A quién carajos le importa la fidelidad. Y más vale que se acostumbren. Ustedes. Y más ahora que las mujeres son capaces de cambiar el amor sin mancha de un hombre por un par de pesas.

Deja que tu primo estudie, que saque las mejores calificaciones. Déjalo que hablen bien de él tus tías y tu abuelito, que sea el ejemplo. Ríete de él. Vale madre. Es aplicado porque le dan miedo las mujeres. Y si no fíjate dentro de un cacho de años con qué esperpento de mujer se va a casar. Con la más fea, de cajón. No hay de otra.

Fajen. Pero también espíen. Que por más que los mojigatos la hagan de tox y prohíban los placeres de la carne, siempre habrá una mujer que podrán espiar. Y dije siempre y lo subrayo. Así sea su hermana. La cual espero conocer algún día.


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Nacido en la ciudad de Guadalajara en 1951, Eusebio Ruvalcaba se ha dedicado a escuchar música. Cabal y rotundamente. Pese a que ha publicado ciertos títulos (Un hilito de sangre, Pocos son los elegidos perros del mal, Una cerveza de nombre derrota, El frágil latido del corazón de un hombre…), pese a que se gana la vida coordinando talleres de creación literaria y escribiendo en diarios y revistas, él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música. 


Telemetría: Entrevista con la banda Birlo







La banda hidrocálida Birlo en nuestra sección Telemetría. Les dejamos la entrevista y luego una rolita que nos regalaron para Revista Sputnik. Chido.





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