Vive Latino 2015: Robert Plant y 70 más

 
Robert Plant, el líder de Led Zeppelin, estará en el Vive Latino 2015. Hoy se dio a conocer el cartel del festival que se llevará a cabo el 13, 14 y 15 de marzo del próximo año.

Además de Plant, quien vendrá junto con The sensational space shifters, también estarán Babasónicos, Interpol, La Lupita, NOFX, The Specials, Apocalyptica, Brandon Flowers (líder de The Killers), Caifanes, Enjambre, Happy Mondays, Mastodon, Nortec Collective, Aterciopelados, Dave Matthews Band, Die Antwoord, Garbage, Jorge Drexler, Molotov y más.

Los boletos estarán a la venta a partir de mañana 28 de noviembre. Y costarán:

*Individual, por día: 594 pesos.
*Abono general por 3 días: 1,339 pesos.
*Boleto platino por día: 774 pesos.
*Abono platino por 3 días: 1,749 pesos.

Así quedó el line up para el #VL15

2 Minutos
424
A Band of Bitches
Agárrate Catalina
AJ Davila
Apocalyptica
Ases Falsos
Aterciopelados
Babasónicos
Bomba Estéreo
Caifanes
Camilo VII
Cártel de Santa
Catupecu Machu
Centavrvs
Compass: Instituto Mexicano del Sonido & Toy Selectah
Cuca
Dave Matthews Band
Dengue Dengue Dengue
Dënver
Detonantes
Die Antwoord
DLD
El Columpio Asesino
Él Mato a Un Policía Motorizado
Enjambre
Galatzia
Garbage
Genitallica
Happy Mondays
Hawaiian Gremlins
Interpol
Interpuesto
Jorge Drexler
Juan Cirerol
La Lupita
La Revolución de Emiliano Zapata
Loquillo
Los Ángeles Negros
Los Fresones Rebeldes
Los Románticos de Zacatecas
Lucybell
Lumumba
María del Pilar
Mastodon
Matias Aguayo
Molotov
Molotov Jukebox
Monsieur Periné
Nacho Vegas
NOFX
Nortec Collective: Bostich+Fussible
O Tortuga
Poncho
Presidente
Robert Plant & the Sensational Space Shifters
San Cisco
San Pascualito Rey
Siddhartha
Soja
Sonido Gallo Negro
Superlitio
The Specials
The Vaccines
Tinariwen
Triciclo Circus Band
Ximena Sariñana

Bandas día por día:
 Captura de pantalla 2014-11-27 a la(s) 04.15.30 p.m.

Resignarnos a que México no tiene remedio



Por Juan Pablo Proal |
 
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- ¿De verdad podemos seguir como si nada? No estamos exentos de ser torturados, desaparecidos, desmembrados, disueltos en ácido, encarcelados, violados… Los prados, los besos, las sonrisas, las caricias, la vida no puede florecer entre tanta maleza. Podemos fingir, tratar de actuar algo que se le parezca, taparnos los ojos y los oídos, pero es imposible descansar entre tantas pesadillas. No sin Prozac.

Nos acostumbramos a cenar entre fosas clandestinas, bombazos y amputaciones. Quisimos seguir nuestras rutinas entre granadas, convoyes militares y daños colaterales. Hubo quienes se indignaron por “tanto amarillismo”, “porque no todo Juárez es muerte”, “porque no todos somos narcos”, “¡porque las buenas noticias también son noticia!”. “Estamos en el Mexican Moment, ¿no lo ven?”.

Ni las muertes más mediáticas, ni los poetas que decidieron no escribir más, ni los huérfanos de “Los Zetas”, ni las ultrajadas por el Ejército, ni los menores calcinados por la corrupción nos movieron el corazón. No lo suficiente para que nos decidiéramos a poner un alto. Cuando mucho fueron tema de sobremesa, motivo para compartir links en redes sociales y culpar de todo a los políticos.

Dejamos que Rafael Moreno Valle siga pisoteando a los más pisoteados. Permitimos que Javier Duarte siga burlándose de nuestros muertos. Que Manuel Velasco dilapide nuestro dinero para construir otra candidatura de telenovela. Que Raúl Plascencia se promueva grotescamente a costa de nuestros derechos humanos. Que un tipo con evidente incapacidad y pobreza moral asumiera la silla presidencial.

Permitimos que nuestras mujeres sean desaparecidas, que los sicarios sean el modelo de nuestros niños, que graben nuestras conversaciones telefónicas y nos arranquen de nuestros hogares bajo cualquier pretexto. Que convirtieran nuestros hospitales públicos en antesala al cementerio, nos robaran el derecho a una jubilación digna, nos paguen salarios de esclavos, nos vendan a plazos diminutas viviendas chatarra y nos cierren las puertas de las universidades públicas.

Si el caso Ayotzinapa no sirve para que pongamos un alto, nada lo hará.

Si somos tan indulgentes como para creer que eso que llamamos vida puede continuar como si nada, habremos sepultado las reservas de esperanza que le quedan al país. Si el dolor no nos hermana, habremos de resignarnos a que nuestra única posibilidad de cohesión social es un triunfo de la selección mexicana en octavos de final del Mundial.

Leía una publicación en Twitter de un usuario que les reclamaba a quienes tomaron la presidencia municipal de Iguala, Guerrero. Escribía, con ese lenguaje soberbio y clasista que reina en las redes sociales: Los respetaré cuando marchen contra los narcos.

He visto también cómo los escudos del poder intentan denostar las movilizaciones. Como siempre, desprestigian la conciencia social. Tachan a las almas solidarias de “muchedumbre rabiosa”, “acomplejados”, “amargados que intentan desestabilizar al país”.

Otros más, desde la lejana indiferencia, introducen la absurda discusión de sobremesas clasemedieras: manifestarse sí, pero sin afectar a los demás. Muchos cayeron nuevamente en el falso debate alentado por los más corruptos periodistas: Estás o no con López Obrador. No es tiempo para tantas frivolidades.

Es momento de desafilar los cuchillos, encontrar a cada desaparecido, silenciar cada bala, exhumar cada cadáver y ponerle fin al contador de feminicidios. No podemos tolerar más Marios Marines, más “Tutas”, ni más Amados Yáñez. No podemos ser tan testarudos, tan desalmados, tan idiotas.

Si todo este infinito dolor no nos mueve, entonces la sociedad de consumo no tiene remedio. Habremos de aceptar que sólo el individualismo, el egoísmo y el triunfo bobalicón son la religión imperante y no sabe de disidencias.

Habremos de entender que “el éxito” sólo crece entre la sangre y la basura, entre guerra y desechos, egoísmo e indiferencia. Que sólo se puede subir al estrado encaramado por cadáveres. Resignarnos a que México no tiene remedio.
 
 
 
 
@juanpabloproal Periodista, escritor. Publica en . Autor de los libros Voy a morir, la biografía de José Cruz (Lectorum) y Vivir en el cuerpo equivocado (UANL) 

Poesía: Anyone can play guitar

ANYONE CAN PLAY GUITAR | Por Israel Miranda
 
I

Contigo todo fue simple.
Era fácil decidir entre llegar a casa en el colectivo
o comprar una cerveza y volver caminando.
Entrar a los cines por las puertas de emergencia
y gastarnos el dinero (que normalmente era escaso)
en antidepresivos.
Sexo en vez de televisión.

Pasábamos horas sentados en los parques
y la vida era tan profunda como la fuente
en la que hundíamos nuestros tobillos.
Arrojábamos piedras a los cajeros automáticos
y huíamos de la policía
que entonces era una puta lenta y obesa.

(Eso no ha cambiado)

Desfilabas en ropa interior
delante de mi Telecaster,
que no era mía, era de tu papá, pero él ya no la tocaba
y yo la aprovechaba para sacar
las canciones de Radiohead.

Follábamos sobre un Marshall del 74 y pensaba
–¡Si me viera Jim Morrison!
¡SI ME VIERA TU PADRE!–
y estallaba en risas.

Imagino que frecuentemente pensaste que tales arrebatos
eran por la droga. Ahora lo sabes. Entonces.
Pasábamos las tardes desnudos
viendo películas de terror en VHS y fumando hierba,
mientras afuera la Ciudad
ardía y se colapsaba de miseria.

(Eso tampoco ha cambiado)

II

Cuando las cosas empezaron a complicarse
(porque las cosas siempre se complican,
a menudo por estupidez)
simplemente te fuiste.

Te odié. Incluso tuve ganas de buscarte
para ponerte una megamadriza
pues no entendía por qué te largabas
sin decir nada.

Ahora sé que únicamente querías salvarnos.

No pude despedirme de la Telecaster de tu viejo.



El monstruo de arriba de la cama (2008, poemario). Volumen 10 de la Colección DESTOS DEME DOS, 64 páginas. -AGOTADO-

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Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.



De Hambre y de Sándwich: 'Sinsajo Parte I' y lo nuevo de Eimbcke


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |

A pesar de que un importante número de críticos y seguidores han calificado a “The Hunger Games: Mockingjay Part I” como la más débil de la saga, lo cierto es que la más reciente cinta protagonizada por la actriz Jennifer Lawrence y dirigida por Francis Lawrence (“Constantine”; “I am legend”; “Water for elephants”) no es un trabajo deleznable.

La película contiene interesantes apuntes sobre otro tipo de juegos: los que acontecen en el plano político y mercadológico. De hecho, esto es lo que me pareció lo más atinado y diferente de la cinta, la forma en cómo a través de los spots, las entrevistas a modo y la publicidad se pueden manipular a las masas, ya sean éstas incultas o politizadas, de derecha o de izquierda.

Como de costumbre, Jennifer Lawrence no decepciona en su histrionismo: su Everdeen Katniss está impregnada de intensidad y vulnerabilidad sin caer en exageraciones en ninguna de esas dos características. Quizá hay un par de escenas que la muestran titubeante, pero eso se relaciona más con fallas en el guión y el desarrollo de su personaje que con problemas en la actuación de la joven actriz estadounidense. 

Además, a diferencia de una saga de vampiros y hombres lobo, “Sinsajo Parte I” cuenta con la participación de talentosos actores como Woody Harrelson, Stanley Tucci, Donald Sutherland, Jeffrey Wright, el fallecido Philip Seymour Hoffman y la siempre efectiva Julianne Moore, quien se agrega a esta franquicia a partir de este capítulo centrado en la gestación de la revolución de los distritos en contra del capitolio. 

El que percibo que no tiene nada nuevo que mostrar es el hermano menor de Thor, el actor Liam Hemsworth, ya que su personaje carece de profundidad debido a que lo limitan a ser el joven guapo y bondadoso de la historia, cuasi mártir y cuasi santo, a diferencia de Josh Hutcherson y Elizabeth Banks, cuyos Peeta y Effie, respectivamente, agregan nuevos bordes interpretativos a sus caracteres.

El diseño de arte, el vestuario y la fotografía oscurecen y se muestran austeros en comparación con la película anterior, “Catching Fire”. También existen dos escenas que no ayudan para nada al desarrollo del argumento; una tiene que ver con la obsesión estúpida de rescatar a una mascota para dizque imprimir algo de tensión al presente largometraje y; la otra, relacionada con el triángulo amoroso de los protagonistas, la cual estorba un poco a la narrativa de la película pero, supongo, que esto último se hace adrede, para así complacer el gusto de los fanáticos adolescentes.

A pesar de todo esto, “Juegos del Hambre: Sinsajo Parte I” me parece un trabajo más que entretenido, con mayor inversión cerebral en la escritura de su guión que muchas películas centradas en jóvenes adultos. Aunque existen personas que critican la falta de acción de la cinta, lo cierto es que Francis Lawrence sabe colocar tensión en los bombardeos que no se ven a cuadro, en las miradas y diálogos de los personajes o en algunas escenas interesantes como la del distrito de los leñadores. Es decir, el director prescinde de la acción gráfica para favorecer la guerra de las palabras y las emociones y no le sale nada mal.  La revolución apenas se está gestando, el clímax se va acentuando y un Sinsajo su vuelo va comenzando. 

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Por otra parte, sin contar con la gran campaña publicitaria que tienen “Los Juegos del Hambre”, Fernando Eimbcke presenta su más reciente producción titulada “Club Sándwich”, la cual cuenta un episodio en la vida y relación de Paloma y Héctor, madre e hijo que se encuentran vacacionando en un hotel en algún lugar de México y que se verán trastocados en su dinámica familiar y personal cuando conozcan a una adolescente de nombre Jazmín.

El realizador y escritor mexicano, Fernando Eimbcke, sigue optando por los planos fijos para contar sus historias. Quizá porque quiere llegar a transmitir esa sensación de cotidianidad y de rutina en los sucesos que van viviendo sus personajes. Lo interesante de su argumento, y uno de sus mejores aciertos, es que evita caer en los melodramas baratos y ramplones para hablar sobre el despertar de la sexualidad de unos muchachitos y el cambio de la relación entre una madre y su hijo. 

Aquí no hay cabida para los diálogos chantajistas, ridículos, moralinos y  amarillistas como en “Lo que callamos las mujeres”; “La virgen de Guadalupe” o; “Mujer, Casos de la vida real”, para mostrar los celos de la maternidad o los jugueteos sexuales entre dos adolescentes. Como el buen cine, existen elementos visuales que cuentan y guían la historia; predominan los buenos diálogos reforzados con una asombrosa naturalidad para hablar sobre el cambio de preferencias de un muchacho de 15 años, quien ahora prefiere complacer a la nueva mujer que ha entrado a su vida, y ya no a la que lo acompaña en su estancia vacacional.

María Reneé Prudencio está genial como la joven madre treintañera que se debate entre el cariño y dependencia a su hijo adolescente o la libertad individual que debe ofrecerle al mismo, para que éste construya sus propias y nuevas relaciones. Con gestos, entonaciones de voz, miradas y movimientos físicos muestra los diferentes tonos y sentimientos por los que va atravesando su personaje.

El sonido directo de la cinta también es destacable, en particular sobresale una escena entre la madre y el hijo en la piscina. Los diálogos son claros y los incidentales de la película, durante todo el metraje, aportan y no estorban. En general, el “Club Sándwich” de Fernando Eimbcke se percibe como la constancia del talento y la naturalidad de un joven director mexicano que, a pesar de que considero no nos muestra su mejor obra, se sigue abriendo puertas en la industria cinematográfica mexicana con historias exentas de pedantería o tremendismo. 

Video: Calle 13 le da voz a los padres de Ayotzi




La voz de la protesta por el caso de 43 estudiantes de Guerrero desaparecidos desde hace casi dos meses continuó resonando este sábado en el concierto de Calle 13 en la Ciudad de México, donde el líder del grupo abrió el micrófono a padres de los jóvenes que presuntamente fueron asesinados.

“Es muy duro, yo desde afuera lo siento, y es muy duro. Y ojalá que no se repita en ningún país del mundo, de verdad”, dijo René Pérez, el vocalista del grupo, quien expresó que su apoyo es “completamente genuino” a pesar de “dos o tres que no les gusta” que hable sobre el caso.

“Siempre vamos a defender las causas sociales, antes de Calle 13, porque así nos criamos desde pequeños, estos son los valores que nos confiaron nuestros padres”, dijo el cantante antes de llevar al escenario a un grupo de familiares de los estudiantes de Ayotzinapa.

Una madre de uno de los jóvenes, quien no mencionó su nombre, reclamó los pocos resultados en la búsqueda del gobierno federal tras la agresión a los jóvenes normalistas la noche del 26 de septiembre, presuntamente a manos de las policías de Iguala y Cocula, Guerrero, en complicidad con delincuentes.

“Hasta el momento, ni el gobierno de Guerrero ni el gobierno federal nos ha dado una respuesta favorable. Siempre nos traen con puras mentiras”, dijo la mujer.

“No vamos a descansar hasta encontrarlos con vida, porque así es, porque sabemos que están vivos, y seguiremos la lucha. Porque no queremos que algunos de ustedes, jóvenes, sean el número 44”, agregó entre gritos de apoyo de los miles de asistentes al Palacio de los Deportes.

Otro de los padres pidió la renuncia del procurador federal, Jesús Murillo Karam. “Si ya está cansado, que deje el puesto”, dijo el padre de César Manuel González, además de que cuestionó a los asistentes: “¿todavía vamos a seguir permitiendo el tipo de atropellos por los cuales estos padres de familia, y miles de personas en el país, han sufrido?”. (CNNMéxico)

Serrat tiene 'fiesta' en Las Vegas y es nombrado Persona del Año en los Grammy



El cantautor recibió el premio a la Persona del Año en una ceremonia en Las Vegas

Contento y agradecido se ha mostrado. El cantante ha recibido el premio Persona del Año por parte de la Academia Latina de la Grabación, lo que se conoce como la antesala de los Grammy Latino. Ahora artistas de difrentes pasíses y generaciones como Sabina, Andrés Calamaro, Rubén Blades, Lila Downs y Niña Pastori han versionado sus canciones

"Me siento muy feliz y honrado", "ha sido extraordinariamente emocionante. Quiero dar las gracias especialmente a la Academia y a cada uno de los compañeros que han participado. Ha sido conmovedor", ha sido algunas de las palabras que dijo el español con el público del Centro de Eventos del hotel Mandalay Bay, de Las Vegas (Nevada), puesto en pie.

Serrat fue anoche el protagonista de una emotiva ceremonia en la recibió el Premio a la Persona del Año. Las estrellas de la música le rindieron homenaje interpretando sus temas más famosos y él subió al escenario para inundar Las Vegas con su Meditarráneo.

Serrat recibió agradecido este premio, en una gala que sirve de antesala a la ceremonia de los Grammy Latinos, que tendrá lugar este jueves desde el hotel MGM. Grandes personalidades se reunieron para hacer posible una noche "absolutamente maravillosa", según el autor.

Serrat, que lleva más de 50 años escribiendo música, reconoció "tengo mucho que agradecer a la vida".

La ceremonia duró alrededor de una hora y contó con las cariñosas palabras de Andrés Calamaro y Enrique Bunbury, y con versiones del cantautor a cargo de Lila Downs, Soledad y Niña Pastori (La Saeta), Juanes (Hoy puede ser un gran día), Pablo Alborán (Fiesta), Calle 13 y Vicentico (Algo personal), Miguel Bosé (Lucía) y Joaquín Sabina (No hago otra cosa que pensar en ti), Tania Libertad y Axel (Cantares), Jorge Drexler (Tu nombre me sabe a hierba), Debi Nova (A usted), Diego Torres e India Martínez (Aquellas pequeñas cosas), Natalia Jiménez (Penélope), Rubén Blades (Para la libertad) y Jarabe de Palo (Señora). 
Publicado en www.ideal.es


Los Yonkis lanzan lo más 'Frik' del rock nacional

Por Chaneke Correa | Fotos: Alex Carrillo |

 'Frik' es el nombre de la nueva producción discográfica de Iván García & Los Yonkis, banda de rock caracterizada por retomar los sonidos eléctricos y oscuros -propios de los años ochenta- en perfecta comunión con letras profundas y melancólicas, íntimamente ligadas a cuestiones filosóficas e incluso podemos encontrar entre las estrofas de sus canciones un sinfin de referencias literarias.

El nuevo álbum es la gran apuesta de la banda poblana para cruzar la frontera del rock nacional con un disco 'elegante' y muy versátil, con rolas nuevas y muy bien cuidadas que van de la introspección a la catarsis con muchos sonidos thecurezcos y smithsonianos, pero también trastocando ritmos contemporáneos, rockabillezcos y hasta surfeteros. 'Frik' es el tercer disco de 'Los Yonkis' después de 'Espantapajaros' y el 'Acústico en Vivo', y contiene las mejores versiones de rolas clásicas como 'La Cita', 'Soundtrack para un cuento de terror' y 'Sempiterno'. El disco fue grabado completamente en la Ciudad de México, firmado con el sello de 'Discos Peligro' y 'La Milagrosa Producciones' y bajo la dirección de Víctor Hurtado.

El lanzamiento oficial del disco será este sábado 29 de noviembre en Puebla -.ciudad de origen de la banda- y se espera que Iván García & Los Yonkis realicen una gira por diferentes ciudades del país para llevar lo más 'Frik' a nivel nacional con un rock maniaco-depresivo lleno de poesía y literatura. 


"Si viviera Arthur Rimbaud tocaría la Telecaster de Los Yonkis"


Les dejamos 10/06 el primer sencillo de 'Frik' y una galería de fotos del concierto del inicio de la preventa en la Ciudad de México. Chida la banda.





'Interstellar', lo nuevo de los Nolan: Talento en doble dimensión

 

Cinetiketas | Por Jaime López Blanco |


Christopher Nolan, el prestidigitador; el de las ideas incubadas (ó Inceptions) compuestas para tramas complejas y laberínticas; el que sabe que el ambiente es un protagonista más al servicio de las historias y no sólo un adorno (esto lo demuestra con "Memento" e "Insomnia"); el británico que revive hombres-murciélagos sin exentarlos de una crítica al lado oscuro de la humanidad; el cuentista; el visionario; el hombre que ha revivido la creencia en el buen cine comercial. Con su nueva cinta, "Interstellar", nos lleva por los caminos de la fe, la ciencia y la capacidad del ser humano para reinventarse. Pero no lo hace solo, sino que reinventa el fotograma fílmico junto con su hermano.

Referente a "Interstellar", su más reciente producción, Christopher y Jonathan Nolan nos presentan la trama de un científico-granjero (Matthew McConaughey) que vive en el campo con su suegro y sus dos hijos, dentro de un contexto desolador en el cual el planeta Tierra está siendo exterminado por el daño ambiental que ha sufrido a lo largo de los años. Un evento al azar (¿será realmente el destino?) lo conduce a codirigir un experimento científico que pudiera representar la última esperanza para salvar al mundo entero.

Como de costumbre, el relato de los Nolan es montado con gracia  e inteligencia. A pesar de los términos científicos que, en un momento dado, pudieran aburrir o confundir, se siente un interés por parte del realizador para hacerlos más accesibles a la audiencia, sin perder de vista la historia humana o el argumento centrado en la figura del padre-científico-granjero con su familia.

Los efectos visuales son de primera, están para servir a la historia y no para servirse de ella. Son realizados con sutileza y elegancia, además de ir de la mano con el estupendo diseño de arte de los diferentes escenarios planetarios e intergalácticos que Nolan nos presenta. Mención aparte para TARS o CASE, robots con los que Nolan rinde cierto homenaje referencial a la inteligencia artificial de  "2001, Odisea en el espacio", de Stanley Kubrick. Por otra parte, la banda sonora de Hans Zimmer evita las alegorías musicales de la trilogía de Nolan sobre "Batman" y crea un ambiente sonoro apropiado para la historia que se está contando.

La fotografía también ayuda a consolidar los ambientes pretendidos por "Interstellar". A pesar de no contar con su cinefotógrafo de cabecera, Wally Pfister (éste estaba concentrado en su ópera prima, "Trascendence", que Christopher Nolan también produjo), lo realizado por el suizo Hoyte Van Hoytema, fotógrafo experimentado de cintas alabadas tanto por la crítica como por el público como "Her" (2013); "Tinker, Taylor, Soldier, Spy" (2011) o; "Déjame entrar" (2008);  es sumamente peculiar. La gelidez de algunos planetas, lo enigmático del espacio o lo suigeneris de las dimensiones "Nolaniescas" no hubieran sido posibles sin el tino y talento del cinefotógrafo suizo.

Quizá de los pocos peros que se le pueden poner a la nueva película de Nolan, no siendo los mismos imperdonables, tenemos algunos errores en su casting o el desarrollo de algunos de sus personajes. En lo particular, hubiera preferido una caracterización, de parte del departamento de maquillaje y peluquería, para Jessica Chastain en la adultez de su rol o una interpretación más orgánica de Matt Damon. También me parece mal seleccionado, a nivel físico, a Casey Affleck para interpretar al hijo adulto de McConaughey. Por su parte, el histrionismo del protagonista (el propio Matthew) es más que convincente, junto con el de Anne Hathaway o Jessica Chastain; destacando mucho, por lo que deberemos tenerla muy en cuenta en el futuro, el lanzamiento de la niña Mackenzie Foy.

Christopher Nolan, junto con su hermano Jonathan, parecen entender el mandamiento sagrado del arte cinematográfico: saber contar historias realmente entretenidas. A esto siempre terminan  por agregarle un plus, una trama más cerebral que exige de la participación e interés del espectador para que analice y disfrute hasta el mínimo detalle de lo que está observando. Evitan, a cualquier costa, generar un público pasivo o  haragán. Eso es lo que los ha distinguido dentro del moderno cine comercial, a diferencia de realizadores como Michael Bay o Steven Spielberg, quienes llevan como estandarte de sus argumentos el tremendismo visual solo porque sí, a la primera excusa, por parte del primero, o el chantaje emocional para cautivar a la audiencia, por parte del segundo.

Los Nolan son más que "showmen". Venden pero te hacen sentir satisfecho con lo que te entregan. Gozan de enormes presupuestos para sus más recientes producciones pero aprovechan cada centavo para erigir una historia que combina a la perfección forma y fondo. No juegan con nuestro tiempo, mucho menos con nuestro dinero. Se siente bien invertido cada parte de su dinero y cada parte de sus ideas. “Interstellar” es muestra de esto último, lo que confirma que dos cabezas piensan mejor que una, o, que dos Nolan redimensionan cada vez mejor el cine de Hollywood.

'Cada vez nos despedimos mejor' (con Diego Luna) llega a Aguascalientes

 
Escrita y dirigida por Alejandro Ricaño y protagonizada por el versátil y chingón Diego Luna, la obra se centra en la historia de amor de una pareja que trata de entender la manera de estar juntos a lo largo de 22 años, teniendo como fondo una serie de acontecimientos que han marcado al país entre 1979 y 2012. 
 
Son dos personas que nacieron el mismo día, en el mismo segundo y en el mismo hospital. A partir de ahí su vida se vuelve una serie de encuentros y desencuentros contados a manera de comedia de humor negro y trastocando aristas propias de las relaciones humanas contemporáneas como el amor, la soledad del individuo, la pérdida, el destino y la necesidad; siempre con el fin de tener contar con una segunda oportunidad -aunque volvamos a arruinarlo-.

El temblor de 1985, los enfrentamientos en las manifestaciones de 2012, las elecciones de 1988, la matanza de Acteal, el atentado en el zócalo de Morelia de 2008 y el episodio en el que Enrique Peña Nieto no pudo mencionar sus tres libros favoritos durante su campaña presidencial. Todos estos eventos funcionan como la escenografía y el trasfondo de la historia.

La cita es el viernes 28 de noviembre en el Teatro Aguascalientes. Funciones: 19:00 y 21:00 horas. Boletos: $450 y $250 devaluados pesos. Allá nos vemos.
 
 

Letrinas: Mi mujer odia a los borrachos



Por Eusebio Ruvalcaba |

Tengo dos enemigas a muerte: la diabetes y mi esposa. Y con ninguna de las dos puedo.

Padezco una diabetes que no es precisamente lo que podría llamarse mortal. Es decir, sí me va a matar pero no en forma inmediata. Le va a llevar su tiempo. Creo. No soy insulino-dependiente; se manifiesta a través de lo que los médicos llaman neuropatías. Las padezco hacia la altura del estómago, debajo de las tetillas, de un extremo a otro de los costados, y son verdaderamente dolorosas, y hoy por hoy, ni el médico alópata ni el homeópata han logrado curarme. Ni modo, cada vez que me dan —son una especie de agujas por debajo de la piel— tengo que detenerme de una pared, de un mueble, o de lo que esté más cerca para no caer. Y según me aseguraron, mientras beba tendré alta la azúcar, y mientras tenga la azúcar alta padeceré este castigo divino.

La otra enemiga, digo, es mi esposa.

Desde antes que yo padeciera diabetes, odiaba el trago. Como mi madre. Que hizo un guiñapo de mi padre, y de cuya tiranía yo jamás pude librarme. Sin que hubiera mayor pretexto, mi esposa se ponía iracunda desde que me veía dirigirme hacia la cocina, donde tengo mis botellas. “¿Ya vas a emborracharte?”, me gritaba.

Y la verdad no estaba muy equivocada.

Siempre he considerado el trago como el placer por antonomasia de la condición masculina. Ningún otro —sea la mujer, el cigarro, la droga o el juego— provoca tanta aceptación. Y aun a pesar de que cada uno de aquellos individuos sepa los riesgos del acto de beber. Que son muchos y que no voy a repetir, por no ser estas palabras parte de una encíclica.

Mi mujer odia a los borrachos porque los considera los tipos más estúpidos del universo. Dice que la humanidad se divide en mitad hombres y mitad mujeres. Y que de la mitad correspondiente a los hombres, 95 por ciento son borrachos —es decir estúpidos—, y 5 por ciento individuos dueños de conciencia y principios —es decir aburridos, apuntaría yo. ¿Pues de qué otro modo se puede calificar a los borrachos, que a sabiendas de las consecuencias que provoca el alcohol beben como locos?

Eso dice.

Se la pasa horas en el Internet. Es como una detective cibernética. Y no tanto por seguir pistas absurdas sino para prohibirme beber —aunque en su descargo tengo que reconocer que de la invitación pasó a la prohibición. Prohibición que llegó muy lejos. Al punto de que para mí resultó más un motivo de entretenimiento que de nerviosismo. Porque entre más me prohibía beber más lo hacía, y ese solo hecho inoculaba mi vida de valor. Me sentía un héroe. Mientras fuera así de testaruda yo me sentía a gusto en casa.

Pero en ese estira y afloja que significa todo vínculo matrimonial, las cosas se pusieron de cabeza. Tengo muy presente el grito que di cuando abrí la despensa de la cocina, y donde antes había botellas —de whisky, vodka, tequila y mezcal—, ahora sólo veía aceites de cocina, especias, vinagres y saborizantes de colores.

—¿Y mis botellas? —le pregunté azorado a una mujer sonriente que me contemplaba desde uno de los extremos del comedor, como se mira a un elefante mover la trompa en el zoológico.

—No hay más botellas. Se acabó el vino en esta casa. No voy a dejar que envenenes tu organismo por una estupidez —¡tenía que decirlo!—, ¿entiendes? Lo hago por tu bien. No me voy a quedar con los brazos cruzados mientras tu te emponzoñas.

—¿Emponzoñarme? Si no estoy tomando veneno de mamba negra —¿de dónde saqué la palabrita?, de un programa que había visto la víspera en Discovery. Punto a mi favor.

Como sea, me quedé pasmado. Jamás me imaginé que ella, mi mujercita linda, hubiera sido capaz de llegar a ese grado. No importaba que mi salud estuviera de por medio. Guardé silencio y me senté en mi sillón favorito. Sentí que las lágrimas sobrevendrían en cualquier momento. Silbé la primera melodía que me vino a la cabeza, con tal de quitar de mi cara esa expresión idiota que acompaña el llanto. Necesitaba hacerle creer que tenía la sartén por el mango. “Por fortuna quedan las cantinas”, dije, “el dinero que me gaste en la calle lo voy a tomar del gasto. Tú te lo buscaste. Y recuerda que en ese gasto van tus maquillajes y tus medias, y alguna que otra chuchería que siempre se te antoja”.

—No te vas a atrever a hacer eso.

—¿No? Tú serás la primer testigo.

Ahora la que se quedó callada fue ella. De pronto, entreabrió su exquisita boca y dijo:

—Está bien. Creo que me precipité. Escondí las botellas en el clóset.

—Por mí puedes dejarlas ahí. Ya vi que supiste aprovechar el espacio —dije, y salí a la recámara por una de whisky. Qué sed tenía.

*************  ************* 
Nacido en la ciudad de Guadalajara en 1951, Eusebio Ruvalcaba se ha dedicado a escuchar música. Cabal y rotundamente. Pese a que ha publicado ciertos títulos (Un hilito de sangre, Pocos son los elegidos perros del mal, Una cerveza de nombre derrota, El frágil latido del corazón de un hombre…), pese a que se gana la vida coordinando talleres de creación literaria y escribiendo en diarios y revistas, él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música. 
 




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