Edith Piaf: un hymne d’amour et tragédie


Call me old fashioned... please! | Por Mónica Castro Lara |


Hace un par de días aquí en México, experimentamos un clima de locos: tremendos ventarrones, fuertes lluvias, mucho frío y un cielo increíblemente nublado. La cuestión es que, en tan sólo 24 horas, fuimos capaces de experimentar las cuatro estaciones del año y, si hay algo positivo en este clima tan loco, es que me transportó automáticamente a París. No quiero sonar snob o algo por el estilo, pero aquellos que hemos tenido el enorme privilegio y placer de visitar la Ville Lumière, sabrán exactamente de qué estoy hablando. Mi experiencia en París fue prácticamente la misma que en esos días de clima extremo y, como tal, me di a la tarea de vivir unos días parisinos leyendo y escribiendo bastante. Pasó poco tiempo antes de que me diera cuenta de que a mi lectura y escritura, les hacía falta un buen soundtrack francés que las enalteciera y quién mejor que la mismísima Edith Piaf para dicha labor. No fue mucha casualidad el haberla seleccionado porque ya tenía pensado escribir sobre ella en esta ocasión, pero su compañía durante estos últimos días, reafirmó mi admiración por esta extraordinaria y compleja mujer.  

Seguramente a muchos de ustedes les ha pasado como a mí, que cuando escuchan cantar a Edith les dan unas ansias terribles por aprender a hablar francés con el fin de apreciar a detalle sus canciones; sabemos que éstas hablan de amor, desamor, dolor, pérdidas, lo apasionante de una one night stand como prostituta y lo maravillosa que es la vida cuando estamos enamorados, tal y como nos lo dice en "La Vie en Rose" que sin duda es de mis canciones favoritas. Su maravillosa voz junto con esos constantes grr's que hace al cantar, hacen que nos importe poco el no saber francés, porque lo que nos regala Edith es mucho más importante que eso.

Regresando un poco a la tierna "La Vie en Rose" (que todos anhelamos nos la canten algún día), se dice que Piaf la escribió en una servilleta mientras tomaba un rico café, justo al terminar la Segunda Guerra Mundial, donde sin duda era necesaria una canción con ese tipo de letra para levantar los ánimos de la gente. ¿Ustedes cuántas versiones han escuchado de dicha canción? Porque según yo hay miles. Bueno no sé si miles, pero sí muchas, con decirles que hasta hay una versión horrorosa de Thalía y no, no se las recomiendo para nada; a mí me bastó una sola vez para odiarla para siempre. Ya hasta me dio escalofrío, así que sigamos con lo que les estaba diciendo. De todos esos covers que se han hecho de la canción, puedo decirles con toda honestidad que mis favoritos son los siguientes tres: 1) el de Louis Armstrong, por supuesto 2) el de la actriz Cristin Milioti de la serie de televisión "How I Met Your Mother" (muy linda con su ukulele) y 3) el de una chica llamada Daniela Andrade que descubrí apenas gracias al Spotify de mi tío, en una agradable tarde en la Ciudad de México. La mayoría creemos que "La Vie en Rose" es la canción ícono de Piaf y ¿quieren que les cuente un dato muy random? Esta canción fue interpretada por la mismísima Edith en inglés y en español en la película mexicana “Música de Siempre” de 1958, en donde literalmente sale interpretándola en la película. No exagero, pero es de lo más exótico que he descubierto sobre ella, sobre todo porque es algo que no me esperaba.



La leyenda de Édith Giovanna Gassion comienza precisamente así, con una leyenda. Se dice que su mamá, cuando estaba embarazada de ella y recién había entrado en labor de parto, salió a la calle para buscar a su marido que probablemente se encontraba en algún bar emborrachándose, por lo que no aguantó más y parió a la niña en una banqueta de la Rue de Belleville 72 de París, asistida por un par de policías. Luego de muchos años, la biógrafa de Piaf, Margaret Crosland, desmintió tal historia al tener acceso a los papeles que certificaban el nacimiento de Edith en un hospital. Obviamente a Edith le gustaba más la primera versión de su nacimiento ya que era una cuestión hasta simbólica el hecho de haber nacido literalmente en las calles y cuya carrera desarrolló en las mismas circunstancias. La cuestión es que tampoco tuvo una buena infancia: sus padres, Louis Alphonse Gassion y Annetta Giovanna Maillard, ambos bohemios cantantes y acróbatas circenses, simplemente la hicieron a un lado en cuanto pudieron. A su madre no le interesaba tener una hija y la abandonó casi inmediatamente después de nacer, dejándola bajo custodia de su padre quien a su vez, la deja encargada con su abuela que era la matrona de un burdel en Normandía. La verdad no sé qué tan cierta sea esta historia, al igual que su parcial ceguera debido a queratitis durante cuatro años, ya que hay biografías en donde sí se menciona, y otras en las que de plano no. Tal vez haya sido medio real y Edith y su gente se encargaron de ensalzarlas al igual que la historia de su nacimiento; nunca lo sabremos con exactitud. En la película "La Môme" de 2007 protagonizada por Marion Cotillard, sí se abordan todas esas temáticas, de una pequeña Piaf viviendo en el burdel de su abuela y las constantes huellas de abandono que repercutieron en todos los aspectos de su vida. Lo que sí es muy general en todas sus biografías es que era una niña solitaria, pobre, que andaba de un lado a otro sin ninguna estabilidad y que sepa Dios cómo aprendió a cantar. Lo artístico lo tenía ya en la sangre, eso sí.

Más o menos a la edad de 15 años, decide independizarse por completo de su padre y se va con su amiga Mômone a vivir sola en algunos de los peores barrios de París. Se dice que tuvo varios trabajillos por ahí pero lo que realmente le gustaba era cantar y beber en las calles y en algunos cafés, para ganar una que otra limosna por ello. Es a los 17 cuando se enamora de Louis Dupont y al poco rato queda embarazada de su primer y única hija llamada Marcelle, a la que pronto abandonaría tal y como su madre lo hizo con ella. Me queda claro que de plano las mujeres de esa familia no tenían para nada un instinto maternal y les importaba más sus "carreras" que traer hijos a este mundo y cuidar de ellos. Por tal motivo, la niña de apenas 2 años, fallece de meningitis. Se rumora que Edith tuvo que prostituirse para pagar los gastos del funeral, pero no es algo certero, así que nada más se los platico como mero chisme. En Montmartre es cuando define que lo suyo lo suyo, era cantar y trata de aprender de los artistas de ese mítico lugar, al escucharlos y verlos interpretar esas canciones que lo único de lo que hablaban eran de cuestiones miserables y trágicas que acontecían al vivir en las calles, pero que eran temas muy atractivos entre todas las clases sociales francesas. Se usaba una técnica llamada chanson réaliste que significa "la canción realista", género musical que tenía patrones muy específicos de interpretación basados totalmente en el melodrama. Todos sabemos que Piaf se volvió especialista en ello.

Después de su aprendizaje en Montmartre, toma la decisión de cantar en calles más adineradas y no tan bohemias, es aquí cuando Louis Leplée la escucha cantar cerca de su bar Le Gerny cerca de los Campos Elíseos y se pone las pilas para hacerla toda una estrella. Él es la figura paterna que tanto le hacía falta; no sólo la educa en aspectos artísticos, sino también en los personales. Leplée es quien crea a la Edith Piaf que todos conocemos, al darle el nombre de “La Môme Piaf” –que quiere decir “la chica gorrión”- debido a su corta estatura, delgadez, juventud y potencia de voz; es quien le dice que tiene que vestir siempre de negro, quien la ayuda a superar sus miedos escénicos y quien la contacta con un montón de gente importante. Le da casa, comida y la oportunidad de ganar dinero haciendo justo lo que a ella le gusta ¿Dónde podemos encontrar a un Leplée aquí en México? Digo, para que lo busque y me patrocine ¿no? Desafortunadamente en 1936 asesinan a Louis y Piaf lo pierde todo de nuevo. A la pobre no sólo le mataron a su "papá", sino que la culparon del crimen y por eso fue vetada de todo, aun cuando ya tenía algo de fama e incluso había grabado sus primeros discos. En realidad nadie sabe con exactitud quién o quiénes fueron los encargados de matar a Louis, pero se dice que fue un crimen medio pasional debido a su bien conocida homosexualidad, aunque a veces usan eso del "crimen pasional" para dejar de investigar cualquier asesinato, pero bueno...




Seguido de esa mala racha, conoce al letrista Raymond Asso quien termina de formarla como la gran cantante que fue. Él le da el nombre artístico de Edith Piaf y le enseña todas las técnicas vocales posibles para que, según lo que él percibía, dejara de gritonear y cantara de verdad. También le quita los malos hábitos que tenía, de fumar, beber, no dormir y acostarse con cualquier hombre que le gustara, aaaaunque al poco tiempo se volvieron amantes y él abandona a su esposa para irse a vivir a un hotel con Edith. Empiezan a escribir varias canciones importantes, como “Mon légionnaire” y a relacionarse con personalidades de la música que la llevarían a protagonizar su primera película en 1940 y a dar conciertos en innumerables localidades de París, dejando atrás los bares y cafés en donde había empezado. Con el inicio de esta nueva vida, Edith se aburre de Asso y comienza un affair con Yves Montand en el Moulin Rouge, a quien ayuda a convertirse en un famoso cantante y actor, seis años menor que ella. Después de protagonizar una película juntos, Piaf rompe su relación porque él se había convertido más famoso que ella, o al menos es lo que dicen por ahí.

Cuando al fin consiguió la fama que tanto anhelaba en su querida París, decide probar suerte en América y conquistarlos a todos de una vez por todas, así que se muda a Nueva York donde desafortunadamente la respuesta obtenida no era lo que esperaba. Debido a que todas sus canciones estaban obviamente en francés, los gringos se sintieron bastante frustrados con las presentaciones de Piaf en el “Playhouse Theatre” en Broadway y de plano no les gustaba, aunado a que físicamente no era la mujer sofisticada que ellos se imaginaban. Fue hasta que el crítico musical Virgil Thomson publica en el “Herald Tribune” que el público estadounidense sería de los más tonto e ignorante si dejaban “escapar” a esta cantante, cuando comienza a escalar alto y recibir contratos bastante prestigiosos en clubes nocturnos muy exclusivos. Fue gracias a esta vida social tan agitada que conoce al que muchos juran fue el amor de su vida: el boxeador Marcel Cerdan. ¿Alguien más encuentra peculiar el hecho de que este hombre tuviera prácticamente el mismo nombre que el de su hija? ¿O soy la única? Les cuento rápidamente la historia trágica entre estos dos: él tenía esposa e hijos, los abandona para tener una relación con Edith, son el uno para el otro, todo el tiempo estaban juntos, les encantaban los mismos vicios y él muere cuando su avión se estrella el 28 de octubre de 1949. La desdicha se aumenta por el hecho de que ese avión lo llevaba de París a Nueva York con el único fin de visitar a Edith por unos días. A pesar de que supuestamente fue el amor de su vida, muchos amigos íntimos de Edith y hasta sus mismos biógrafos, aseguran que su relación hubiera terminado de la misma manera que todas las demás: Edith deshaciéndose de Marcel por aburrimiento y por temor a que él la abandonara primero, aunque ella lo siguiera queriendo, y porque estaban ensimismados en sus temas de conversación, ella con la música y él con el boxeo. Independientemente de esas afirmaciones, Edith compone la canción “Hymne à l'amourque es francamente tristísima, y eso que la escribió previo a la muerte de Marcel. La letra en inglés de esta canción, deja mucho que desear en comparación a la letra original, pero los puntos extras están en que Piaf la interpreta igual de exquisita.


Mientras todo esto pasaba, Edith nunca dejó ni de cantar, ni de escribir. Aunque mucha gente no lo sepa, ella escribió la mayoría de sus canciones, un poco más de 100. Entre sus tantos éxitos, están canciones como “La Foule”, “Padam, Padam”, “Milord” (que es de las canciones más francesas que he escuchado), “Les Hiboux”, “Comme Moi”, “Rien de Rien”, “Sous le ciel de Paris”, “La Vie, l’Amour”, entre otras. Además de no dejar cantar ni escribir, tampoco dejó de tomar ni dejó su adicción a la morfina, que le causaron graves estragos en su cuerpo. Junto con la fama desmedida, llegaron también 2 matrimonios que, según sus amistades, la hicieron muy feliz, ya que le permitió moldear a sus maridos más o menos a su antojo. El primero, el cantante Jaques Pills que intentó llevarla a rehabilitación sin mucho éxito y con el que sufrió dos accidentes automovilísticos que agraviaron su salud; el segundo, un peluquero griego llamado Théo Sarapo que gracias a la ayuda de Edith, se convirtió en un famoso cantante y actor, y era 20 años menor que ella. Estarían juntos hasta la muerte de Piaf.

A los 45 años, Edith Piaf parecía más bien como de unos 80 y a pesar de sus padecimientos físicos, su ímpetu por ser la mejor, era más grande que cualquiera de sus limitaciones. Tanto así que es hasta 1959 que graba la canción “Non, je ne regrette rien” que también forma parte de los grandes éxitos de cantante, por no decir el de más reconocimiento y valor sentimental. Escrita y compuesta por Charles Dumont y Michel Vaucaire, es la canción con la que muchos de nosotros hemos llorado al escucharla; si ya vieron la película que les mencioné hace rato "La Môme" (que internacionalmente es más bien conocida como “La Vie en Rose”), saben que es la canción cumbre de Piaf y que resume todas y cada una de sus penurias y éxitos y que con ella conquistó una vez más el Olympia Hall de París.


Con artritis, sufriendo de insomnio, con terribles úlceras gástricas, con un posible cáncer de hígado y pesando tan sólo unos 30 kilogramos, Edith Piaf fallece a la corta edad de 47 años, no sin antes dejarnos todo un legado de canciones, discos y películas que quedarán para la posteridad y servirán de referente para muchos cantantes y músicos a nivel internacional. No sé bien por qué, pero en verdad me entristece pensar en todas las vicisitudes medio desafortunadas que tuvo que vivir esta mujer, a pesar de sus innumerables logros. No en vano decidí titular este artículo como Edith Piaf: el himno de amor y de tragedia.



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La Autora: Publirrelacionista de risa escandalosa. Descubrió el mundo del Social Media Management por cuenta propia. Gusta de pintar mandalas y leer. Ácida y medio lépera. Obsesionada con la era del jazz. Llámenme anticuada… ¡por favor!


 

Johan Cruyff, el rockstar















 

Vivió en el Olimpo del fútbol mundial desde que apareció con la Naranja Mecánica de los 70. Ahí, al costado de Pelé, Maradona, y haciéndole un espacio a Messi para cuando 'La Pulga' se retire. Johan Cruyff falleció a los 68 años de edad víctima del cáncer. Estos son diez datos que quizás no sabías del ídolo más grande del fútbol neerlandés.

SALVÓ AL ‘CHOLO’. En 1974, Johan Cruyff compartía el vestuario de su Barcelona con un peruano ilustre por esas tierras. Cuando Hugo Sotil anotó de un cabezazo el 5-0 en el Bernabéu y corrió a festejarlo, Johan tomó a su compadre del cuello y le dijo al ‘Cholo’ que no sea tan efusivo: “¿Qué haces? No celebres que acá te matan”, le dijo, según testimonio de Sotil, que optó por morderse la lengua en plena celebración.



LA CAMISETA MARCA CRUYFF. En el mundial del 74, Johan Cruyff era líder, ídolo y erudito del fútbol total. Pero también sabía jugar sus fichas: justo antes de la Copa del Mundo firmó un contrato con la alemana Puma, archirrival de la Adidas que auspiciaba a su selección. Para no vestir otra marca durante la competencia, Cruyff ideó su propia versión de la camiseta holandesa quitándole una de las tres habituales rayas a la Adidas.



NI MESSI NI CRISTIANO RONALDO. El equipo ideal de todos los tiempos de Johan Cruyff no tenía a Messi ni a Cristiano Ronaldo. Algo proclive a los ídolos más antiguos, el holandés pudo reunir en una delantera a Maradona, Pelé y Garrincha, amén de cuatro monstruos en la volante como Pep Guardiola, Bobby Charlton, Piet Keizer y Alfredo Di Stéfano. Su defensa tenía a Carlos Alberto, Franz Beckenbauer y Ruud Krol. En el arco estaba Yashin. ¿Y Cruyff? No se puso en la lista, pero fácil se imaginaba dirigiendo a ese equipazo.


EL NOMBRE PROHIBIDO. Johan, un tipo que se hizo catalán desde su llegada al club en 1973, bautizó a su hijo, nacido al año siguiente, como Jordi. Esto no hubiera sido ningún problema si es que ese nombre no hubiera estado prohibido hasta 1977. El gobierno de Francisco Franco había vetado los nombres que no fueran castizos y eso permaneció así hasta la caída del régimen. “Yo nunca supe que no se podía inscribir el nombre de Jordi en aquella época. A mí solo me gustaba cómo sonaba y se lo puse a mi hijo sin saber si se podía hacer o no”, señaló en una entrevista a Marca.


EL LEGADO. Jordi Cruyff, como todos los hijos de los grandes futbolistas, no pudo ni siquiera asomarse a los logros de papá, que lo hizo jugar en el Barcelona más ganador después del de Messi y compañía: luego del cuadro catalán se fue al Manchester United. Después paseó por equipos menores de España, anduvo en Ucrania y se retiró en el Valletta de Malta. Luego fue gerente del AEK Larnaka y en el Maccabi Tel Aviv.

EL LEGADO II. Sin embargo, el apellido Cruyff sigue ligado al fútbol en activo: José Mariano Angoy, un portero de la cantera culé que dio el salto al primer equipo en la temporada 1994-95. Él se casó con la hija del ídolo y le dio un nieto llamado Jessua Andrea Angoy Cruyff, que dejó el 2011 a los juveniles del Barcelona para encontrar su futuro en la reserva de Wigan. 

NO AL CATALÁN. Pese a vivir años en Barcelona y hablar casi con fluidez en catalán, Cruyff se rehusaba a dar entrevistas en ese idioma: “No le quiero dar ventaja al periodista. Quiero que sea él quien se tenga que esforzar para entenderme a mí”, decía. Como en el fútbol, donde todos jugaban a su ritmo.

EL IDIOMA CRUYFF. A despecho de esto, Johan Cruyff tuvo su propio idioma: los holandeses lo llamaban “Cruijffiaans” y la palabra se usa en holanda para referirse a su peculiar forma de hablar, ausente de gramática y deformador de refranes. Uno de sus dichos, “En un momento dado”, es también el nombre de un documental grabado sobre su vida en España.


EL ASTEROIDE. En 2010, un periodista científico llamado Carl Koppeschaar hizo una campaña para que el asteroide 14282, descubierto por una pareja de astrónomos holandeses en los años 60, recibiera el nombre del genio. Lo logró: ahora se llama Cruijff (como se escribe el apellido en neerlandés). Ojo, no es el único futbolista que ha dado su nombre a un asteroide, pues antes la leyenda austriaca Josef ‘Pepi’ Bican y Ferenc Puskás bautizaron cuerpos celestes. De otro planeta.




LA CANCIÓN. A comienzos de los 70, antes de emigrar a España, alguien le propuso a un joven Johan que grabe una canción. ‘Oei Oei Oei (Dat Was Me Weer een Loei)’ llegó al puesto 21 en los ránkings musicales y hasta fue reeditada en España cuando "El holandés volador" llegó. 

Zootopia: La reivindicación de los "animalitos" parlantes


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


La nueva producción animada de los estudios Disney puede funcionar como la antítesis de “Madagascar”, de Dreamworks. “Zootopia” es una película efectiva por tener un guión sólido y lleno de buen ritmo; personajes bien delineados; gags ingeniosos y; una tremenda atención/cuidado en los detalles de su técnica y dirección de arte. Todo lo que el filme de “Madagascar” no posee ni es, por lo menos no para mí. 

Lo más sorprendente es que una cinta de corte familiar, con una protagonista menudita y tierna, como lo es la conejita “Judy Hopps”, pueda tratar asuntos tan profundos y maduros como los prejuicios, el miedo y la coexistencia entre la diversidad de las especies; temas que al homo sapiens -la especie supuestamente más inteligente de la cadena alimenticia- le cuesta tanto afrontar y solucionar.

Por otro lado, cómo se agradece que en la versión latinoamericana de “Zootopia” no se deje el doblaje de las voces principales a “estrellitas” de la pantalla grande o chica mexicanas, con lo que se evita que los personajes se degraden con interpretaciones fonéticas sosas, planas o exageradas. ¿Qué pasa con la incursión de Shakira? Digamos que posee una canción linda y una participación aceptable, que no estorba ni ensucia el desarrollo del argumento principal.

En cuanto a la animación, es destacable el diseño de las diferentes especies (tanto grandes como pequeñas); la construcción o representación de las regiones en donde habita la diversidad de comunidades de mamíferos; los fondos dinámicos que no dejan a la vista ninguna pizca de escenografía acartonada y; el esmero en los pormenores paralelos con el eje narrativo principal: roedores “Godínez” que caminan en fila india por sus paletas de hielo; el cambio de escalas percibido durante una entretenida persecución que realiza “Judy Hoops” a una comadreja ladrona o; el homenaje a la película “El padrino”.


Finalmente, el guión es un verdadero “tour de force” (cortesía de los creadores de “Big Hero 6”, “Tangled” y “Ralph El demoledor”), ya que transita del género de filmes aspiracionales (en donde todo es posible, sin importar que seas diminuto o gigante de tamaño), sin rayar en lo cursi,  pasando por el cine de investigación (con algunos interesantes giros de tuerca), hasta llegar a ser una película reflexiva cargada de distintas  capas, en las cuales prácticamente nadie se salva de ver reflejado algún tipo de prejuicio. El señalamiento es claro y preciso: todos llegamos a pensar mal del otro en algún momento de nuestras vidas, ya sea por falta de conocimiento, ya sea por miedos generados desde nuestro interior o por la (des)cultura/ambiente en los que estamos inmersos. 

Las Aparicio: La maldición de las mujeres empoderadas


Cinetiketas | Por Jaime López Blanco | 


Es difícil juzgar a una película cuyo eje argumental de origen posee más que buenas intenciones. “Las Aparicio” es la adaptación cinematográfica de aquella inteligente telenovela exhibida durante el año 2010 (cuya producción estuvo a cargo de Argos Comunicación, de Epigmenio Ibarra) y que tuvo gran éxito, tanto entre la audiencia tradicional como en las plataformas digitales, debido a que le otorgó un rostro fresco, poderoso y una voz diferente a sus protagonistas: un grupo de mujeres independientes, lúcidas y fuertes, que no pueden procrear hijos varones ni conservar esposos vivos, por una supuesta maldición que las precede, pero que, a pesar de todo ello, disfrutan libremente de su existencia.  Es decir, la serie televisiva en comento destacó por presentar una especie de contrapeso, un opuesto a la imagen estereotipada de la mujer abnegada; imagen ésta muy difundida y arraigada en los melodramas nacionales exhibidos por el duopolio televisivo.

Ahora, en la versión del celuloide, dirigida por Moisés Ortiz Urquidi (quien ya se había encargado de la codirección de los capítulos de la serie),  se intenta ahondar en el origen de aquella condena que pesa sobre “Rafaela”, “Alma”, “Mercedes” y “Julia”, todas ellas de apellido Aparicio, también presentando a “Mariana”, la pareja de “Julia”.

Lo más destacable es la impecable dirección de arte, tanto de los interiores de la hacienda, en donde se desarrolla la mayor parte de la historia, como de los elementos que enmarcan las tramas de algunos personajes: el arte sacro que reconstruye “Camilo” (interpretado por Joaquín Cosío); la decoración y vestuario resaltados en la anécdota de la primera “Rafaela” o;  los componentes visuales que acompañan a los pasajes narrativos de los migrantes. 

Por otra parte, es “delicioso” observar juntos en escena a tres de los mejores actores del cine mexicano actual: Tenoch Huerta,  Damián Alcázar, y el propio Joaquín Cosío, con roles que enamoran y conmueven. Ojo con esa escena en la que Tenoch cuenta un secreto familiar y llora; es realmente un momento muy emotivo.

Irónicamente, eso último es lo que da al traste con las buenas intenciones de “Las Aparicio”, porque de esa forma se deja de dar seguimiento adecuado a los dramas de las protagonistas, los cuales pierden consistencia y desembocan en extravíos de personajes. Así, varias de ellas se ven envueltas en acontecimientos superficiales que bien pudieron ser resueltos en pocos minutos y; olvidan utilizar un montaje interesante -quizá con más planos secuencias y menos cortes directos- que podría haberle aportado mayor elegancia, frescura y cohesión a una premisa que se lo merecía. Luego entonces, el guión se vuelve un tanto monótono a la mitad de su ejecución, cuando uno sólo está esperando para ver con quién de “Las Aparicio” se encontrará el buen Tenoch. Además, las subtramas con apuntes sociales se quedan demasiado relegadas, desperdiciadas. 


Lo que no se niega es que esta ópera prima de Ortiz Urquidi es un filme medianamente entretenido y bien producido, en el cual se utilizaron acertadamente los efectos visuales. Igualmente, hay buenas actuaciones de Liz Gallardo, Eréndira Ibarra, Paulina Gaitán, Adriana Paz y María del Carmen Farías. En fin, uno se queda con esa “espinita” de que la película pudo y debió haber sido una mejor vitrina de las mujeres empoderadas, aquellas que deben ser reconocidas mucho más, y recriminadas mucho menos, por el mundo actual.


Letrinas: Un parpadeo en la vida de unas cuantas personas


Por Eusebio Ruvalcaba | 


Un parpadeo en la vida de unas cuantas personas


Alejandro encaminó el automóvil de su padre por aquella carretera de ida y vuelta. Era un viejo Ford Galaxie. La velocidad siempre lo había atraído poderosamente. Le gustaba sentir el acelerador bajo su pie, y que a medida que imprimía mayor fuerza el auto acrecentaba su marcha. Era como si tuviera el mundo en el puño. Sobre todo lo atraían las carreteras federales, sin camellón ni nada parecido que implicara mayor seguridad. Caminos peligrosos que parecían abrirle sus fauces.

Pero esta vez llevaba un pensamiento en su cabeza.

Había dejado de ver a Adriana un par de años completos. Porque su padre lo había enviado a trabajar a Estados Unidos. Estamos en la ruina, y te toca cooperarte para la manutención de la casa. Yo lo he hecho más de treinta años. Pero no puedo más. Estoy cansado y maltrecho. La endemoniada diabetes me tiene paralizado. No puedo trabajar ni cinco minutos. Te pido un par de años. No más. Es un tiempo prudente. Para poner a prueba a un hombre. Dos años que ni te aparezcas. Tu tío Carlos te espera. Él te colocará en un trabajo que te rinda lo suficiente. Ya me lo dijo. Vivirás en su casa. No tendrás gastos. Todo lo que ganes se irá directamente al banco. Es el único modo de salvarnos de la bancarrota. Regresas y será como recomenzar. Ya verás cómo las cosas se acomodarán a tu modo. Abriremos un pequeño taller para que te hagas cargo de él, y puedas reiniciar una nueva vida. Vete preparando. Tienes que darle el ejemplo a tu hermano. Que tu madre vea que eres capaz de sacar las cosas adelante. Porque se opone a que vayas. Quiere tenerte aquí como si fueras un chiquito. Ya sabes que eres su adoración.

Su padre había decidido que dos años era el tiempo ideal. Ciento cuatro semanas trabajando como burro. Sin parar. Se lo explicó a Adriana pero ella se negó a aceptar. Si el amor entre ellos estaba en plenitud. ¿Por qué ponerlo a prueba? El dinero no importaba. Por encima de la plata, lo único que ganaría sería destruir la pasión que había entre ellos. Que era mucha. Él le juró que no. Mi amor es lo más fuerte. Y es lo que me dará energía para trabajar sin cansancio. Yo regresaré y nos casaremos de inmediato. Tendré veintidós años y tú dieciocho. Estaremos en el mejor momento.

Y pronto partió.

Se cruzaban cartas cuando menos una vez a la semana. Iban para el año. Ella le escribía y le contaba pormenorizadamente todo lo que había hecho. Excepto que era asediada por Joaquín, un joven recién cambiado al barrio. Y que empezaba a acceder al acoso. Es irrelevante, se decía a sí misma cuando pensaba en Alejandro. Y sentía sobrevenir una sensación de culpa. Pero insistía, como para darse ánimo. No hay problema. En el momento que decida cortarlo, lo corto. Además no he hecho nada de lo que pueda avergonzarme. A estas alturas del siglo XXI, unos cuantos besos no son nada. Si todas mis amigas se la pasan en el auto de sus novios. Y nadie les dice nada. Porque en el fondo, no pasa absolutamente nada.

El tiempo restante se fue como un parpadeo. Se preguntó qué cara harían todos en su familia cuando lo vieran llegar, y sobre todo qué cara haría Adriana. Cuando regresara.

Y había vuelto.

Justo en ese momento se encontraba descendiendo del camión en los andenes de la Tapo. ¿A quién iría a visitar primero?: ¿a su padre? Tenían mucho de qué hablar. Como habían acordado, en dos años no había vuelto a México. Su tío Carlos lo había colocado en un taller automotriz, y había ganado sus buenos dólares. Básicamente por las horas extras. Los demás compañeros de trabajo lo miraban con asombro. ¿De dónde sacaba fuerzas ese mexicano para resistir cargas de trabajo arduas, capaces de doblar a cualquiera? Parecía que lo movía un impulso interior. Era invencible. Había embarnecido. Ahora se veía más fuerte. La otra era dirigirse a la casa de Adriana. Eran las diez de la noche. Buena hora para dar una sorpresa.

Se decidió por su casa. Lo primero que llamó su atención fue la fachada. Su padre la había abandonado por completo. Aun de noche pudo distinguir que se encontraba en ruinas. Tocó y le abrió su hermanito. Lo abrazó y se dirigió a la sala, desde donde provenía una música de mambo. Era su padre. Que al momento de verlo, ni siquiera se levantó. Estaba ebrio. Alejandro se aproximó y le besó la mano. O cuando menos ésa había sido su intención. Que no pudo consumar porque el hombre la retiró abruptamente. ¿Vienes a reclamar tu dinero?, le dijo. Porque no hay cinco centavos de todo lo que mandaste. Para lo único que sirvió tu trabajo fue para enterrar a tu madre, y para que yo disipara mi dolor con la botella. Y con una mujer que ahorita mismo me está preparando mis frijoles. Y ni te atrevas a reclamar, porque te rompo el hocico.

Salió como había entrado. Y emprendió la carrera rumbo hacia la casa de su novia. Las cuadras se le hacían poca cosa. Como si la casa de Adriana estuviera en la misma acera. Por fin llegó. Tocó el timbre. Salió el papá de la chica. ¿Qué quieres? Vengo a buscar a Adriana. Por favor llámela, señor. Mi hija no tiene nada que hablar contigo. Ya se casó. Con un joven prometedor. Reconozco que hiciste un gran esfuerzo este tiempo. Todos en la colonia lo supimos. Para algunos eres un ídolo. Y de paso te doy el pésame por tu madre. Pero con mi hija no tenías la menor posibilidad. Apenas te fuiste, mi esposa y yo hablamos con ella y la convencimos de que estaba en el camino equivocado. Esperándote. Así que este muchacho y ella se enamoraron y fin de la historia. Ahora es la señora de Joaquín Mendizábal. Vete de aquí y haz tu vida como puedas. Que Dios te bendiga.

Los pasos de Alejandro lo guiaron a su casa. Pero esta vez no tocó. Buscó las llaves del garage. Que ahí estaban, debajo de una maceta. Abrió el portón y miró el Ford Galaxie. Su padre siempre lo tenía al punto. Tanque lleno. Presión de aire lista. Todos los niveles al tiro. Las llaves en el switch. Lo echó a andar, y accionó la reversa. Recorrió varias avenidas, y cuando se percató ya estaba en la carretera. Dejó que los ocho cilindros de aquella máquina fueran tomando impulso. Miró el velocímetro. ¡Estaba descompuesto! La aguja marcaba cero. Vaya error que su padre había dejado pasar. Increíble. Aceleró hasta el tope. La oscuridad lo atraía.


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El Autor: Nacido en la ciudad de Guadalajara en 1951, Eusebio Ruvalcaba se ha dedicado a escuchar música. Cabal y rotundamente. Pese a que ha publicado ciertos títulos (Un hilito de sangre, Pocos son los elegidos perros del mal, Una cerveza de nombre derrota, El frágil latido del corazón de un hombre…), pese a que se gana la vida coordinando talleres de creación literaria y escribiendo en diarios y revistas, él dice que vino al mundo a escuchar música. Y a hablar sobre música. Y a escribir sobre música.

Trainspotting: una vuelta al clásico de Irvine Welsh



Sputnik Books | Por Ale Arévalo | 

Se están cumpliendo 20 años de Trainspotting, la película que transformó el cine británico y que está basada en la novela de culto escrita por Irvine Welsh.

Esto definitivamente no es una reseña, creo que es una plática general sobre la novela, su autor y algunas influencias. Así como detalles de la película, espero la disfruten. 



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Alejandra Arévalo nació en Monterrey y ahora vive en la ciudad de México. Es egresada de la carrera en Letras Mexicanas por la UANL. Después de ser promotora cultural en el proyecto Biblionautas, decidió incursionar como Booktuber porque #YOLO y creó: Sputnik, un canal en el cual se ha enfocado en recuperar el amor por los clásicos así como por autores mexicanos. Además de esto ha desarrollado una pasión por hacer memes literarios, sí, memes.

Letrinas: ¿Qué sería bueno salvar del abandono?

Derivas Situacionalistas | Por Liliana Chávez | Fotografía de Cindy Sherman



¿Qué sería bueno salvar del abandono?

Hace tiempo decidí mudarme. Cambiar la rutina. Habitar otra atmósfera. 

Pero al tiempo en que los días pasaban, crecía en mí una maraña que terminó por saturar mi garganta. Sin embargo, la melancolía no era el motivo real de mi anhelo por el aire. 

Supe hace poco que existió en Chile una casa construida para ser abandonada. Llamada “Casa para el Poema del Ángulo Recto”. En ella alguien habitó por pocos años, sólo para decidir mudarse a un sitio nuevo, a cuarenta metros en realidad. Quien la habitaba vivió en ella momentos de gran alegría. Sin embargo, decidió hacer de esa casa un pozo de agua en lugar de restaurarla. Una tumba para contemplar el cielo. Una lápida para las memorias. 

Supongo que los recuerdos que poseen la cualidad de ser independientes a su nitidez, logran arraigarse profundo en el interior. “Van de la híper realidad digital hasta los sueños, van desde lo nítidamente extraño hasta el abandono familiarmente borroso”.

Cuando la realidad se proyecta en algo tangible -como una casa, un patio o un bosque- solemos crear escenarios destinados a la memoria; le obsequiamos a nuestros recuerdos espacios, como los cuadros de una película fotográfica, para que existan y sean y habiten. Pero tristemente la ecuación no funciona a la inversa. No podemos transformar a la memoria en una realidad tangible sin que termine fatigada, sesgada, marchita. 

Mi disnea es por saberme frágil y confusa al traicionarme, deseosa por revivir mi memoria, volviendo a casa. Mi falta de aire es por saber que muchas veces los recuerdos bastan. Saber que la realidad restaurada se convertiría en un ruido molesto, parecido al asma.

#Top15: Las mejores canciones de Muse


Lost Sounds from Europe | Por José Alberto García |



Hoy traigo un repaso de las mejores canciones de una banda que seguro ya has escuchado, Muse. Y para los que aún no los conocen, este va a ser el aperitivo perfecto:

1. Psycho
2. Defector

Pues van a encabezar mi top estas dos canciones del último disco. Quizá aún me dura la euforia del nuevo material, o quizá es verdad que es el mejor disco que han hecho nunca (tal como su líder, Matthew Bellamy, ha afirmado). Desde luego rezuma rock por todos lados, hay un trabajo de producción perfecto y consiguen volver un poco a sus orígenes, pero sin sonar antiguos. Las letras tampoco dejan indiferente.




3. Knights of Cydonia

Típico himno en sus conciertos. ¿Quién no la ha tarareado alguna vez?

4. Butterflies and Hurricanes




5. Invincible
6. Bliss
7. Uprising
8. Supermassive Black Hole
9. Undisclosed Desires

Con esta canción empecé a hacerme fan del grupo. No es de sus mejores temas, pero por algún motivo, captó mi atención sobremanera.

10. Apocalypse please
11. Stockholm Syndrome

Otros dos temazos de otro un álbum fantástico: ‘Absolution’ del año 2003.

12. Endlessly
13. Survival

Tema compuesto para los Juegos Olímpicos de verano de 2012 celebrados en Londres. Su actuación en el estadio olímpico, es uno de los momentos más grandiosos de la banda.



14. Follow me
15. Explorers

Cierran la lista estas dos canciones del álbum ‘The 2nd law’ (2012).


Hasta aquí este Top 15. Basado enteramente en mi gusto personal. Puedes dejar en los comentarios qué canciones serían tus favoritas.

Y si acabas de descubrir a Muse no te pierdas la oportunidad de conocer a fondo a la banda con el mejor vocalista del mundo (en serio, te deja con la boca abierta), directos alucinantes y una visión del rock que se anda perdiendo.

Para ello, te dejo por aquí debajo sus redes y web:


Sus redes sociales oficiales son:

Facebook: https://www.facebook.com/muse
Twitter: https://twitter.com/muse
Web: https://www.muse.mu
YouTube: https://www.youtube.com/user/muse


La 59 Muestra Internacional de Cine llega a Aguascalientes


La Universidad Autónoma de Aguascalientes nuevamente abre sus puertas a lo mejor del séptimo arte con la 59 Muestra Internacional de Cine


12 filmes de países como China, Islandia, Italia, Reino Unido y Francia serán presentados gratuitamente en la UAA como parte de la selección de la 59 Muestra Internacional de Cine.



A casi 30 años de existencia, Cinema Universidad es un proyecto consolidado y reconocido como un escaparate de exhibición del cine con contenidos de calidad. En esta ocasión la Universidad Autónoma de Aguascalientes nuevamente abre sus puertas a lo mejor del séptimo arte con la 59 Muestra Internacional de Cine que contempla la proyección de 12 filmes multipremiados en distintos festivales.


Esta Muestra se presentará del 4 al 15 de marzo y es una selección que ofrece producciones de China, Islandia, México, España, Chile, Reino Unido y Francia entre otros, las cuales han recibido premios en festivales como Cannes, San Sebastián y Berlín, cuya característica principal es su énfasis en la narrativa.


La Muestra inicia el 4 de marzo con la proyección de la cinta Mustang: belleza salvaje, bajo la dirección de Deniz Gemze Ergüven, que da a conocer la historia de una comportamiento considerado inmoral entre cinco hermanas y los chicos de sus escuela, esto tienen consecuencias inesperadas para los nativos de un pueblo al norte de Turquía; sin embargo la mujeres de la historia encontrarán la manera de liberarse de las restricciones que la sociedad les impone. La producción logró premios en Cannes, en el Festival Internacional de Cine de Odessa en Ucrania, en el Festival de Cine de Sarajevo y en el Festival de Cine de Hamburgo de Alemania, por mencionar algunos.





Sin duda una de las producciones más esperadas en esta Muestra es la que produjeron México y los Países Bajos, Einsenstein en Guanajuato, en la cual el director soviético viaja a Guanajuato a dirigir ¡Que Viva México!, uno de los proyectos más ambiciosos de su carrera en 10 días con muchas revelaciones de esta personalidad que acontecieron en 1931. La cinta bajo la dirección de Peter Greenaway tuvo tres Selecciones Oficiales en los Festivales Internacionales de Cine de Berlín y Hong Kong, así como en el Festival de Cine de Estambul.


Otra de las películas en esta selección itinerante es la que lleva por nombre El Club, que muestra la vida de un grupo de sacerdotes que viven aislados en una pequeña casa en un pueblo costero, todos cometieron un pecado que los convierte en fugitivos que viven en un régimen estricto. Su rutina se ve afectada con la llegada de un nuevo compañero que sacará a la luz los oscuros secretos de los siervos de Dios y revela las contradicciones de la Iglesia Católica. Entre los galardones recibidos por esta producción podemos mencionar el Gran Premio del Jurado del Festival Internacional de Cine de Berlín en Alemania y en el Austin Fantastic Fest de Estados Unidos le otorgó el Premio a la Mejor Película.


La coproducción de Bélgica, Francia y Alemania titulada 3 Corazones cuenta la historia de tres personas, dos mujeres y un hombre. Marc conoce a Sylvie tras perder su tren a París. Luego de separarse viven una dramática situación que no les permite encontrarse y conoce el varón a Sophie quien tiene un vínculo con Sylvie. La cinta tuvo una presentación especial en el Festival Internacional de Cine de Toronto en Canadá y una selección oficial en la Muestra Internacional de Arte Cinematográfica en Venecia, Italia.


Los otros títulos que se contemplan en la 59 Muestra Internacional de Cine en la UAA son: Saint Laurent, Carneros, Nuestra Pequeña Hermana, Murieron por encima de sus posibilidades, Mi madre, Las montañas deben partir, 45 años y Una paloma reflexiona sobre la existencia desde la rama de un árbol.


Las cintas se proyectarán en el auditorio Dr. Pedro de Alba de Ciudad Universitaria, que ofrece lugar para 330 personas y con sonido Dolby Digital. Las funciones diarias serán a las 18:00 y 20:30 horas, con acceso sin costo. La cartelera puede ser consultada en este enlace.

Letrinas: De sus manos delicadas




De sus manos delicadas

Nabor Rachowsky




Para Juliana A. 



De sus manos delicadas emergían notas suaves y altaneras tras pulsar las cuerdas del violín. Postrada en su silla, con el rostro opacado por la luminosidad de su instrumento, denotaba la calma de quien se deja arrastrar por las melodías como en una marea cálida de sensaciones. Josefina, no abría los ojos salvo para acariciar tenuemente con la mirada la madera con que se había fabricado su amante. Su único amante fiel. No miraba al público, salvo que hubiera finalizado su presentación, y cuando hacía su reverencia para agradecer a la asistencia, no tomaba el violín con una mano para colocarlo a un costado, sino que lo abrazaba, como una tierna madre que sostiene a un bebé en brazos, y se inclinaba. Porque si él no estuviera presente, no existiría modo alguno de ejecutar las piezas que ella sabía de memoria. Le podrían prestar otro violín, pero definitivamente no desplegaría todo su potencial sin su preciado compañero. 

En casa se dedicaba a ensayar por horas. Cuando esto sucedía sus gatos se hacinaban para contemplarla, quizás por el hipnotismo con que las cuerdas del violín convocan a estos animales para imaginar una vida mejor. Sin inmutarse por su público, repasaba las piezas que más le fascinaban, desde Dvorak hasta Vivaldi. La sensualidad y la melancolía nunca habían encontrado mejor huésped. Una mujer alta y hermosa, que le daba a la estética de su apariencia el mismo valor que un político al arte. Desde pequeña, cuando le comentaban a su madre lo encantadora que era su hija, hacía un gesto de indiferencia. Había adivinado que lo bello no duraba casi nada, lo mismo que las notas, que al ser ejecutadas se perdían en lontananza. Tal vez por eso nunca deseo tener muñecas que alimentaran un narcisismo ridículo.

Josefina tomaba el arco de su instrumento y lo frotaba amorosamente, con la suavidad con la que el viento movía las flores del jardín. El tiempo pasaba tenuemente, como caprichosos riachuelos calmos. Su paz, sólo era interrumpida por los momentos en que tenía que alimentarse. Abandonaba su cuarto y se dirigía a la cocina para prepararse algo, y era seguida por su séquito de gatos. Cuando tenía que asistir a un concierto se arreglaba muy poco y, aún así, era un deleite brutal al ojo de cualquier espectador. Subía al escenario con la gracia con que un ave se posa en la rama de un árbol. Su vestido, que dejaba al descubierto unos hombros gentiles y delicados, brillaban bajo la luces de los reflectores. Sonreía vivazmente, más para sí misma que para la audiencia. El maestro de ceremonia tomaba su posición e iniciaban aquel juego maravilloso que es la música. 

La vida, aquel capricho del destino, había reservado una sorpresa desagradable para la violinista. Una noche, después de terminado el espectáculo, los músicos se reunían tras bambalinas para festejar. Había unos flautistas fumando, y una colilla de cigarro cayó accidentalmente sobre un mantel. El fuego se propago de manera precipitada, todos se dirigieron rápidamente a las salidas de emergencia. Josefina apresuraba sus pasos a la salida y se percató que su instrumento no se encontraba con ella. Regresó rápidamente a buscar su estuche, la insistencia de sus compañeros por dejarlo, no pudieron contra la obstinación de una mujer determinada. Las sofocantes llamas invadían el lugar, tomó el estuche, y cuando se disponía a volver, no encontró manera de salir. Todo caía incandescentemente sobre ella. Desesperadamente extrajo el violín de su estuche y comenzó a tocar el capricho número 16 de Paganini, se mantuvo impertérrita hasta que las cuerdas del violín cedieron al calor, y reventaron. Desde fuera, sólo se escucho un lamento tibio. Nadie pudo hacer nada. Esa noche los gatos maullaron hasta el amanecer. 
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