Poesía: Beber solo




hay quienes piensan que beber solo
es para perdedores
tal vez tengan razón

a mi me gusta beber solo
supongo que es mi naturaleza

me gusta la vieja ceremonia de
caminar el centro de la ciudad
refugiarse en una de las pocas cantinas silenciosas
que aún resisten el paso enardecido
de los nuevos tiempos

acodarse a la barra
y esperar pacientemente el primer trago
o la primera cerveza
ver cómo en el cristal
se deslizan las primeras gotas
igual que en pétalos de flor prohibida

los ojos se nos iluminan
(después de todo
beberse un buen trago
es como beberse al amor)

brindar contigo mismo en el espejo
a la salud de los buenos tiempos
éstos y los otros y los que vendrán
no vale la pena hacerlo
por otra cosa
excepto
por los labios de una mujer

nunca postergues un brindis
por los labios de una mujer

el cantinero es tu amigo
el mesero es tu amigo
incluso el tipo fúnebre del baño
(que después de que has terminado de acicalarte
te pasa servilletas y un peine) es tu amigo
saben perfectamente lo que necesitas
lo que el alma y el cuerpo
de una bestia nocturna necesita

alcohol y silencio

por eso me gusta
beber solo


Porno para perdedores y otros sucios hábitos (2011, poemario). Volumen 27 de la Colección DESTOS DEME DOS, 96 páginas. -AGOTADO-
Porno para perdedores y otros sucios hábitos (2011, poemario). Volumen 27 de la Colección DESTOS DEME DOS, 96 páginas. -AGOTADO-

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Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.

Nostalgia de un cinéfilo empedernido y una de macacos







¿Quién recuerda cómo era una visita al cine hace unos 19, 20 años? Al menos en “mi rancho” seguían existiendo las permanencias voluntarias; los cinemas "gemelos" (enormes espacios para disfrutar una película con más de 300 o 400 butacas); las funciones dobles; los piñones y las palomitas en bolsas de papel (ya con logotipos de la cadena exhibidora, no como las de papel todavía más antiguas). Ahora no puedes quedarte a ver el principio de la cinta si es que llegaste tarde a la función; los gemelos dieron a luz a diversos multicomplejos de 8, 10, o hasta 14 salas, pero con menor cobertura de asientos; y, tal parece que la mayoría asiste más por consumir combos de refrescos y palomitas que por disfrutar la calidad del film. De vez en cuando no hay “bronca”; pero, el no comprar tan seguido esas palomitas de 40 pesos, bien podría servirles hasta para ver otra película en miércoles o en funciones de matinée; la cuestión es buscarle. Al cine se le busca, se le pretende, te exige, no como la televisión que te llega "gratis" pero, la mayoría de las veces, sólo para contarte las mismas mierdas o reforzar estereotipos peligrosos, para promoverte la mediocridad.

Cuando yo era un mocoso, babeaba cada vez que había un estreno los viernes, me súper emocionaba ver una película con efectos visuales. Recuerdo todavía, y con suma alegría, que en un intercambio estudiantil en la secundaria, percibí uno de los motivos por los que me enamoré de la magia del séptimo arte: ver la sonrisa de un niño, de una escuela de la sierra, que carcajeaba con los efectos visuales de los animales de “Jumanji”, los cuales hacían desmán y medio dentro del contexto de la historia.

Actualmente, sin avisarnos siquiera, los Cinepolis y los Cinemex (el duopolio de la exhibición peliculera en México) han cambiado los días de estreno a los jueves. Además, el cine 3D de aquella época consistía en unos lentes pero con papel estraza, uno azul y otro rojo. Hoy el 3d ha mejorado y ya se observa profundidad de campo y más calidad en los efectos, claro, existen sus horrorosas excepciones.

Recuerdo vívidamente una frase del realizador estadounidense Tim Burton, el cual decía que “Quien hace cine es porque no tuvo citas en el bachillerato”, jejeje, ese Tim tenía mucha razón; aunque su frase también puede aplicar al que consume celuloide. Puedo decir, abiertamente y sin tapujo alguno, que mis primeras citas románticas fueron con Meg Ryan, Julia Roberts, Sandra Bullock y Natalie Portman.

Heme hoy aquí escribiendo y hablando de cine, eso sí, sin querer convertirme en uno de esos críticos odiosos que sólo sueltan la lengua, pero que no mueven su trasero para descubrir todo el trabajo que existe detrás de la realización de un filme. He de confesar que, cuando se puede, trato de colaborar con la producción o creación de cortometrajes. Esto me ha llevado a darme cuenta de lo complicado, tedioso, pero profundamente apasionado y fantástico, que es la misión de contar historias, narrar aventuras y crear magia.

Así que, más que un columnista de cine, quiero que se me lea como un cinéfilo declarado, de esos que exigen una historia cuasi perfecta en forma y fondo, pero con profundo respeto a toda la gente que nos lleva a lugares inimaginables, como lo que sucede con mi primera película a comentar: “El planeta de los simios: Confrontación” o “Dawn of The Planet of Apes” en su título original.
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Se trata de la secuela de aquel reboot de una franquicia exitosa que inició a finales de los años 60´s y que, en 2011, bajo la dirección de Rupert Wyatt, sorprendió a propios y extraños, por la calidad de su historia, donde se habla de la soberbia o arrogancia del ser humano por querer “cambiar el mundo” afectando el mundo de otros (en este caso, el de los simios con los que experimentan).

Esta segunda parte, “Confrontación”, tiene como gran acierto adentrarnos en el mundo de los simios 10 años después de su levantamiento. La película es de ellos, los humanos pasan a segundo plano y muchas de las escenas nos muestran la cotidianidad de los monos para cazar, organizarse, comunicarse y sobrevivir. Son liderados por César, el simio inteligente de la primera parte, que, además de hablar, posee otro tipo de inteligencia, la emocional, esa que -irónicamente- lo humaniza.

El argumento de la cinta gira en torno a esa tregua que César quiere hacer respetar entre simios y humanos, permitiendo que cada especie se desarrolle en sus propios mundos, ya que él desea evitar la guerra y la muerte. Sumado lo anterior, desea impedir, a cualquier costo, un daño mayor a su grupo, a los demás simios que lo siguen. Sin embargo, existe un antagonista peludo y resentido, de nombre “Koba”, quien junto con un grupo de humanos, que buscan una presa para proveerse de energía eléctrica, van a meter el desorden en todo lo que ha tratado de construir César.

En forma, la cinta es excepcional, cumple a creces. La textura, expresiones y movimientos de la especie simia son maravillosos, los efectos digitales cumplen las expectativas. No por algo la película terminó costando 170 millones de dólares.

El ritmo de la trama es bueno, rompe un poco con la dinámica de las clásicas cintas de verano que nos acostumbran a mucho efecto visual, poca sustancia en los diálogos y montajes bruscos con miles de cortes de edición. Acá se percibe una cinta que se toma su tiempo para mostrarnos la cotidianidad de los simios y su encuentro con los humanos. No hay abuso de las escenas de acción o guerra, suceden cuando tienen que suceder.

Sin embargo, el guión me generó ciertos sentimientos encontrados, porque se muestra más indulgente con la raza humana, cuando soy de la idea de que los animales pueden manifestar odio extremo, no por naturaleza propia, sino por defensa propia y experiencias traumatizantes. Recordemos un documental maravilloso que trata de exponer las razones de la violencia de las orcas (“Black Fish”) o, para no ir más lejos, traigamos a nuestra mente todo lo que sucede en la vida “real”, dentro de los circos, lugares en los cuales el espectáculo principal son los animales, los cuales, por desgracia, son sometidos a un adiestramiento y cautiverio realmente criminales. Por lo tanto, sus reacciones son producto del abuso del humano, quien en su afán de creerse raza superior, no sienten empatía alguna por otras especies, aunque conviva diariamente con muchas de ellas. Koba, el antagonista peludo de la historia, es buen reflejo de esto: tiene una razón detrás de su conducta, que nos permite entenderlo mas no justificarlo, razón ésta que se relaciona mucho con las acciones de los humanos.

En fin, considero que “Dawn of the Planet of Apes” es una película superior al promedio de las cintas de verano, aunque me hizo sentir menos emotividad que su antecesora, que sigue prometiendo consolidar, o reconsolidar, de manera elegante e inteligente, tanto en forma como en el fondo, la saga en cuestión. Siento algo desperdiciado el personaje de Gary Oldman, pero, en general, el mundo reflejado en la cinta es digno de comentarse y hasta de analizarse concienzudamente.

Letrinas: Mujer sin moral






Cual princesa esperando a su blanco corcel ella aguarda junto a un poste al camión que a su castillo la llevará el día de hoy. Sin elegancia alguna eleva su muñeca izquierda adornada por un juego de pulseras de plata e inmediatamente la vuelve a bajar, apenada de que alguien haya percibido ese gesto tan vulgar que en este contexto indica que requiere del servicio del transporte público. Por la ventana la observo, es difícil no percatarse de la presencia de una mujer así, cuya profesión es secreto a voces y su moral es tachada de inexistente. Una mujer que usualmente es descrita como vulgar y que durante el día es víctima de aproximadamente cincuenta miradas de desprecio de parte de las mujeres en el mercado y unas cien miradas de deseo durante la noche de parte de los hombres que pagan por bailar una pieza con ella bajo las luces de neón. Aparenta entre 25 y 27 años, aunque algo me hace creer que tiene menos y que tuvo que crecer demasiado rápido. El cabello ondulado le llega a media espalda, el corto vestido rojo se adhiere a su cuerpo como sí fuera una segunda piel, las doradas zapatillas le aportan unos quince centímetros extra de altura y sus delgados dedos están rodeados por un par de anillos de fantasía, pero ninguno en el anular de la mano izquierda; es fácil suponer que no es una mujer que esté en facultad de entregar su corazón puesto que los hombres casi nunca están dispuestos a aceptar un corazón que habita en un cuerpo que cada noche comparten tres o cuatro sujetos. 

La observo ocupar el asiento que está frente al mío pero del otro lado del pasillo del camión de pasajeros mientras pienso: ¿Cuáles serán sus pasatiempos? ¿Irá al cine en sus días libres o preferirá pasear por el parque? ¿Habrá llorado con Titanic? ¿Leyó "El cantar del mío Cid" en la secundaria? ¿Tuvo un amor de secundaria? ¿Terminó la secundaria? ¿Perdió la virginidad en la secundaria? Como siempre, mi imprudente manía de ponerme a divagar sobre el pasado de las personas. Sobre su regazo tiene dos bolsas, en una guarda su apariencia y en la otra su realidad. La primera es de tamaño mediano y color negro, de esas que las mujeres usamos para cargar lo indispensable sin tanto lío -maquillaje, móvil, espejito, chicles, llaves, compresas- mientras que la segunda no es más que una bolsa de plástico azul cuyo contenido es posible distinguir a primera vista debido a su transparencia, dentro hay un suéter y unas sandalias de piso que mañana por la mañana reemplazarán a los despampanantes tacones para traerla de vuelta a sus 155 centímetros de altura. La veo presionar una tecla de su celular para encender la pantalla -uno de esos modelos que hace 10 o 12 años eran el último grito de la moda en dispositivos móviles y que hacían las veces de agenda digital, creo que su nombre es Palm-, pero parece que no ve lo que desea ya que de inmediato se queda mirando fijamente hacia la ventana con aire pensativo y se esta así durante diez minutos... Pienso que tal vez tiene un hijo enfermo en casa y espera noticias de quien sea que lo esté cuidando, probablemente su madre está en el hospital y su hermana quedó de llamarle, o tal vez quisiera recibir un mensaje de ese hombre especial que finalmente está logrando conquistar su corazón de condominio, también cabe la posibilidad de que esté llegando tarde al trabajo y vaya a ser regañada, pero sólo ella sabe lo que pasa por su mente.

Estaba tan absorta reflexionando sobre sus posibles pensamientos que casi brinco del asiento cuando la vi tomar su celular, escribir un mensaje de texto, enviarlo y guardar el artefacto en el bolso de las apariencias para reemplazarlo por un esmalte de uñas rojo que al instante en que lo abre inunda el camión con su característico olor. Con toda la delicadeza comienza a pintar sus uñas, frunce el ceño cuidando de no ir más allá de la lámina que recubre la parte superior de sus dedos, cual pintor haciendo una obra de arte. Seguramente su madre o alguna hermana mayor le enseñaron a hacerlo así cuando tenía ocho años y aún creía en los cuentos de hadas.

Posa sus delicadas manos sobre sus piernas mientras el barniz color carmín se seca, me recuerda a una reina esperando a que le sirvan un espléndido platillo. Lentamente, sus oscuros ojos pasan a observar sus pies enfundados en las zapatillas doradas, son del tipo que cuando eras niña creías que eran de princesa, pero al crecer te diste cuenta de que son las que usan las "putains". Tal vez ella está pensando lo mismo que yo, o también puede ser piense en la deuda que se echó encima para que fueran suyas o simplemente no pasa nada por su cabeza, sólo espera a que el barniz sobre sus uñas se seque. 

Unos minutos después saca nuevamente el móvil, pero sigue sin haber nada, entonces la veo pegar la pantalla a su oreja y esperar unos veinte segundos sin respuesta ¡qué gran decepción! Hasta yo sentí un hueco en el pecho cuando me di cuenta de que no hubo contestación. Oh, pobre princesa de la noche, los pocos sueños que te quedan están siendo destrozados ¿por qué la vida goza tanto el verte adolorida? Tú no mereces esto, y lo sabes, simplemente no tomaste las mejores decisiones, pero tampoco es como que alguien te haya enseñado a hacerlo, fuiste derrumbada mil veces y esas mil veces te has levantado. Me das tanta ternura con tu maquillaje barato, tu brasier con relleno y tus pocas ilusiones apretadas dentro de tu bolso de las apariencias que quisiera abrazarte y decirte que todo va a salir bien, que está noche serás la reina del bar para caballeros, que bailarás con un viejo ricachón que resultará ser el hombre de tu vida y te sacará de ahí y te hará el amor dulcemente cada noche en una casa bonita donde vivirás con él y con el hijo que tuviste a los 16 años. Quisiera decirte que nunca más tendrás que endeudarte por unos zapatos que te sacan ampollas, que ya no pasarás noches en vela dando placer a cambio de dinero, que los idiotas degenerados con aliento alcohólico serán cosa del pasado y que tal vez hasta tengas la oportunidad de estudiar la prepa abierta, pero no tengo el valor suficiente. 

Te observo bajar del camión frente al club nocturno donde te ganas del pan de cada día. Eres tan linda, realmente linda, pero tu realidad me hace verte como una muñeca rota, de verdad quisiera decirte tantas cosas, hacerte sentir que hoy serás la estrella más brillante de la noche y que tu suerte cambiará para siempre, pero no lo hago, ¿sabes el porqué? Porque por muchas ilusiones que las dos tengamos, ambas sabemos que eso es algo que nunca ocurrirá.

 

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La autora lee, piensa, duerme, come y luego existe. Comenzó escribiendo reseñas de Harry Potter a los 10 años para revistas sociales, ahora escribe de cualquier cosa que se le viene en gana. Es una mujer de hábitos, escribe de madrugada con un bolígrafo negro en una libreta roja, si no, no escribe. Lee datos curiosos mientras come cereal por las mañanas, cree que para que algo sea dicho es necesario que sea más bello que el silencio.





Letrinas: Bailar contigo





Primera Posición-
Por Liliana Esparza-


Mi ropa interior favorita ¿para qué? seguridad, mi pequeño vestido negro ¿cuáles tacones? los strappy sandals ¿china o lacia? china obvio, mucho rímel, lipstick rojo, Chanel No. 5, las joyas de mi mamá; ya es la hora, no llegas, dos minutos, el timbre, ¡Bum bum bum! tranquila, respira. Abro la puerta, tus ojos, sonríes, respiras ‘¡Qué guapa!’ sonrío, ‘¿nos vamos?’ eres todo un caballero ¡No seas todo un caballero! El camino más corto, llegamos, ‘¿qué canción es?’ tequila, tu mano sobre la mía, mi canción favorita ¿Cómo respirar? ¡¿Cómo bailar?! ¿Los peces también olvidan cómo nadar cuando pones tus ojos sobre ellos? Comienzas a bailar, mi cuerpo y yo somos uno otra vez ¡This is it! Agudizo mis sentidos, que no se me escape nada, que no se me olvide nada, bailo, bailamos, cerca, más cerca, el mismo ritmo y ya somos uno, ‘eres perfecta’, no puedo ni hablar, más tequila ¿por qué seré tan bajita? Una canción lenta, ‘larga vida al DJ’, tu mirada en la mía, soy un libro abierto, no hay nada para mí en este momento más que tú, no hay nada para ti en este momento más que yo, no me veas así ¡No me veas así! Mi piel contra la tuya, ¿Son esos mis latidos? ¿Son los tuyos? ¡Son los nuestros! Soy yo, pero soy contigo, nací para esto, ¿puedes sentirlo? ¿Por qué las canciones son tan cortas? ¡Qué ritmo tan travieso!


Ahora no tengo miedo de nada y tengo miedo de todo, pierdo el control de mí, pierdes el control de ti ¿Quién tiene el control? la música nos capturó de nuevo, quiero estar aquí por siempre, quiero estar así por siempre, viviendo verbos que sólo se conjugan contigo y conmigo, las comisuras de tus labios ¿Estás pensando lo mismo? ¿Estás sintiendo lo mismo? nos miran, es nuestra magia que inunda el lugar, olvídalos a ellos, vívenos a nosotros, nuestras sonrisas encontradas, mi cuerpo entre tus brazos ¡Viviré aquí por siempre! Dejaré que tu cuerpo me siga gritando, me dices tanto y hablas tan poco, ¡Qué lujo tan grande conversar con tu piel! La música se cansa ¿Por qué? ¡Aún tengo tanto que contarte! “Gracias”, suspiros emocionados y el camino más largo a mi casa, ¡Qué difícil caminar después de bailar contigo!

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La Autora: Enamorada del mar, amante de la danza y adicta a los helados. 
Sueño despierta, bailo sin darme cuenta, aprendo Ori Tahiti, uso labial rojo y estoy siempre despeinada. 

Calle 13 presenta “Ojos color sol” junto Silvio Rodríguez y Gael García


Publicado en sonandoenpuertorico.com

Calle 13 continúa armando una carrera musical llena de triunfos y grandes logros musicales. El éxito en el mundo de la música no siempre está marcado por la cantidad de discos que se venden o las veces que sales en televisión y en la radio. La satisfacción de un carrera artística muchas veces crece en el agradecimiento del público, así sean diez personas o miles de fanáticos que habitan un espacio para escuchar tu música.

Otro muestra de cariño, que nos hace vibrar el corazón, es el reconocimiento de tus compañeros músicos. Las colaboraciones entres artistas, de cierta manera es la consumación de un abrazo musical, dónde los mismos se unen ya sea en el escenario o en el estudio de grabación como una muestra de afecto y respecto del trabajo de ambos.

Calle 13 se ha coronado en la cima de la colaboraciones compartiendo escenario y discos con grandes figuras de la escena musical latinoamericana. La lista de artistas que han trabajado con el grupo boricua incluyen a Shakira, Café Tacuba, Maria Rita, Vicentico, Los Tigres del Norte, Mercedes Sosa, Susana Baca y Andrés Calamaro, entre otros.

Sin minimizar la trayectoria de todos estos grandes artistas, existe una colaboración que figura en el imaginario de todos los creativos musicales de esta y muchas otras generaciones. Silvio Rodríguez, es sin lugar a dudas el cantautor más importante de la música de autor en Latinoamérica. Grandes canciones inundan su repertorio y múltiples generaciones se han movido con sus creaciones sonoras. Su trayectoria, dentro y fuera de los escenarios, ha influenciado cientos de compositores a lo largo de más de 45 años de carrera. Una colaboración con Silvio es una joya en el repertorio de cualquier proyecto musical.

El junte de Calle 13 con Silvio surge después que el compositor cubano dijera en una rueda de prensa que tenía interés de colaborar con René y Eduardo, “no sólo por sus posturas ideológicas, sino también por la creatividad que demuestran en sus discos”, dijo el compositor de “Ojalá” en México.

Estas expresiones dieron paso a la creación de “Ojos color sol”. El tema, incluido en el más reciente disco de la agrupación, forma parte de un puñado de canciones que representan hasta la fecha uno de los mayores triunfos de Eduardo Cabra como productor y arreglista. La canción no es la excepción en este puñado de temas. Escuchamos una visión sonora de Silvio muy pocas veces explorada en las pasadas décadas. Su reconocida guitarra se mezcla en un ritmo moderno, cubierto de matices de cuerdas y acompañada de geniales líneas del cantautor cubano que concluyen los coros con este hermoso junte de palabras, “ya nadie saber ser feliz a costa del despojo, gracias a ti y a tus ojos”.

El video dirigido por Kacho López y el mismo René, narra el encuentro de dos enamorados en un espacio mágico dónde con un beso se consuman elementos que viajan por el realismo mágico y subrayan imágenes del texto de la canción. Dan vida a los protagonistas los aclamados actores Gael García Bernal y María Valverde.

Una gran propuesta visual y sonora marcan el junte de Calle 13 con Silvio Rodríguez, un encuentro mágico que da vida a una de las canciones más interesantes del repertorio del grupo boricua.

Cine: Ninfomanía




Publicado en Icónica

El volumen dos de Ninfomanía nos lleva a repensar ambas partes como si se tratase de dos películas y, a la vez, como la unidad que son en realidad. Volumen 1 y volumen 2 se nos presentan a partir de capítulos inspirados en objetos dentro de la habitación de paredes derruidas y objetos de reclusión de Seligman. Si bien el orden no es cronológico, la narración nos lleva hasta el momento en el que Joe es asistida por su benefactor, que a su vez inicia la serie de recuerdos que van dando respuesta a las heridas de su cuerpo, el sentimiento de culpa y la sensación de ser una mala persona por sus acciones.

tumblr_mwr2svlo8J1qzssrlo1_500Volumen 1

La violencia esteta del danés inicia al arrojarnos desde una pantalla negra a la paleta de colores ocres y oscuros de un callejon al compás de las gotas en el basurero y las rondanas tintineantes, para llegar a un cuerpo en el suelo con señales de violencia, escena que cierra con el feroz sonido de Rammstein. Tal imagen nos augura que lo que llega o termina en este frío callejón tiene una historia plagada de tumultos.

Como toda narrativa en retrospectiva, ésta se ve afectada por los hechos presentes, el propio estado psíquico de quien narra a viva voz y el eco que se genera y se replica, en este caso, en Seligman y su derruida habitación. Es posible que todo recuerdo sea una ficción que justifique el ahora, y la caída de Joe, literal y vivencialmente será ordenada a partir de la premisa de que aquello no fue un accidente si no la consecuencia directa de ligar su “enfermedad” a su ser, y que ésta determine inherentemente sus acciones y sus relaciones.

tumblr_mwr2svlo8J1qzssrlo2_500Las imágenes vividas de la biografía capitulada de Joe y las analogías en el juego locutor-interlocutor deslocalizan la sexualidad más allá de su punto de origen y lo llevan a infinidad de anécdotas por parte del “hombre feliz”; las imágenes se intercalan con los ecos de tales intersticios, la propia estructura del filme es el saberse narrada; los saltos temporales, los retrocesos, se funden en la pantalla misma; la matemática sexual, la polifonía sexual al ritmo de vals y la imagen tripartita de la orquestación del sexo.

Cada recuerdo es una micro historia enmarcada sobre un mismo tema: la sexualidad y la culpa. ¿Es Joe un mal ser humano como afirma? Dictamen que pende del juicio final del interlocutor y del propio espectador. Es entonces que la seducción es un acto de pesca y Joe una ninfa, un gancho; la poligamia una polifonía, una bella orquestación de sensaciones e imágenes tripartitas, y todo ejercicio alegórico un fin para determinar los hechos que llegan hasta el callejón.

¿Qué tanto juega el amor en este caso?, ¿es Jerome un conjunto de ideales y perversiones del amor? Su papel es paradójico y esencial en tanto sujeto que inicia el despertar sexual de Joe, así mismo, es quien despierta en ella un sentimiento extraño ajeno a sus propios principios en contra del régimen monógamo-heterosexual; llega a ella en los momentos inesperados y remueve sentimientos y formas de vida, hecho que culmina con la consumación del amor y la negación del placer.

Pero es quizá su padre, figura recurrente y esencial, quien da la ternura y el dolor exacerbados que culminan en pantaletas mojadas (Eros y Tanatos conviviendo en la habitación de un hospital). Él es quien sienta las bases de su personalidad a partir de homologarla a la de los árboles, pues su caminatas por el bosque son posiblemente el único acto sin una finalidad directamente sexual y a su vez el origen místico de su devenir en ninfómana.

 Volumen 2

Joe, heredera de la ramera de Babilonia, Mesalina, producto de la convulsa orgiástica y del dolor como principio del placer, pasará de la corona de flores del sexo libertino a una de espinos de placer por intersticio del dolor que culmina en soledad. Es el cruce sin retorno de la iglesia cristiana de oriente (la felicidad), al dolor y la culpa del occidente católico romano. No sin antes reafirmarse como ninfómana frente al espejo, como expresión de un ser que se entrega al placer, sin sustitución de ninguna necesidad. Reconocimiento de un alma retorcida al viento, a la adversidad, como reflejo del árbol sobre el risco que resiste el vendaval.

tumblr_n2hr8frOti1ttbyyso1_500Tal paso de un lado a otro del espectro religioso no lo hace sola, va siempre apoyada en el hombre-bastón Seligman, que con sus analogías, en ocasiones no tan lúcidas, funge como opuesto y complemento de las confesiones capitulares de la protagonista. El volumen dos resalta el carácter de la narrativa a partir de figuras de oposición y comparación de las mismas: Joe como clara representación del placer como fin en sí mismo y Seligman como lo ajeno a lo sexual, lo “asexual” como se describe así mismo, pero que Freud diría: es la fuerza del libido al servicio de la creación de las sociedades humanas, la sublimación de esa fuerza. Es entonces que Seligman es la cultura, el aspecto constructivo de la sexualidad en tanto potencia de todo lo demás. Joe es entonces para Von Trier una figura alienada de esta sociedad que posterga el placer, de ahí el trabajo al margen de lo legal que desempeña con Williem Dafoe como su jefe.

Pero las confesiones ante la figura secular de Seligman, Joe como jesuita expiándose mediante el examen exhaustivo de sus días, Seligman como el ejemplo célibe de la razón, no es para nada la marginalidad del sexo. Ninfomanía es un fenómeno fílmico, pues muestra el dolor de manera pornográfica y la genitalidad con enfoques estéticos, obra que culmina en una ambigüedad que gusta de caer en lo moral, pero que en sí es una broma pesada por parte de Von Trier, en la que nada está fuera del sexo y en ella todo se sucede. Afirmación que se da tanto en el marco rectangular de la pantalla como en las filas que serpentean las salas.

Interesa, en todo caso, ir más allá del onanismo y autoelogio del autor y mirar la forma en que introduce, mezcla y revuelve la cultura con el sexo. En como la serie Fibonacci resulta humillante, en el 3 + 5 que hunde a Joe y le deja sus huecos sin llenar. Forma de educación forzada por el propio morbo que proporciona el título del filme, el cual evidencia tanto ignorancia de los públicos, como le exacerbada cultura occidental del danés, acción que nos deja con más ganas de ir a pescar que de consumar el acto amoroso o simplemente físico del sexo.




Ninfomanía vol. 1 (Nymphomaniac Volume I) de Lars von Trier, Dinamarca-Alemania-Francia-Reino Unido, 2013, 118 min.
Ninfomanía vol. 2 (Nymphomaniac Volume II) de Lars von Trier, Dinamarca, 2013, 123 min.

Autor: Amado Cabrales es artista plástico, cinéfago y critico de cine. Ha colaborado en F.I.L.M.E y en Hysteria.

Juan Soto en Aguascalientes antes del Festival Ceremonia


 
Por Chaneke Correa-

Juan Soto es uno de los pinchadiscos más reconocidos en la escena musical electrónica del país y estará mezclando en Aguascalientes durante la apertura de 'Sala Ambar', club social de música y entretenimiento en la ciudad que abrirá sus puertas oficialmente el próximo sábado 2 de agosto. 

Este show será una de las últimas presentaciones de Juan Soto antes de su participación en el Festival Ceremonia que tiene como principal headliner a Julian Casablancas+The Voidz, el proyecto solista del vocalista de los Strokes. 

El trabajo de Juan Soto se ha caracterizado por utilizar sintetizadores análogos y beats sampleados de viniles para componer; además del dominio de secuencias y las tornas. Cabe resalatar que su trabajo ha sido retomado por diversos artistas como Aeroplane, Space Ranger y Pete Herbert de Londres, además de que ha compartido escenario con Benjamin Diamond, The Magician, Aeroplane, Bottin, Munk, Simian Mobile Disco y Azari & III, entre otros.

Promete ser una gran fiesta que servirá como 'after' del espectáculo de The Wookies un día antes en la Cava Domecq. No habrá cover, así vayan haciendo sus reservaciones aquí. Les dejamos una probada del trabajo de Juan Soto. Chida la banda.



Sale a 'la Luz' lo nuevo de Manuel García



Por Alex Guarro-

Hace un par de días se dio a conocer el nuevo sencillo de 'Retrato Iluminado', la producción más reciente de Manuel García -cantautor chileno poco conocido en México pero multipremiado y reconocido en el cono sur como uno de los artistas más escuchados de los últimos años-.

El single 'La Luz' viene a acompañar a 'Medusa' -rola que nos sitúa en alguna cantina mexicana o algún filme de Tarantino- como las cartas de presentación del quinto disco de Manuel García, editado en esta ocasión por Chilevisión y producido por Ángel Parra y Ángel Parra (hijo) -ambos referentes de la música chilena contemporánea-. En los acordes de 'La Luz' encontramos la historia de un antihéroe o héroe del submundo y la vida real -ese lugar en donde no siempre hay sol y uno ya no es uno, sino otro más- que como la mayoría de mortales mira hacia atrás como esperando algo -o alguien- que nunca llegará.

Manuel García alguna vez fue considerado el sexto de Los Bunkers, y en este tema en especial se ve la mano de Ángel Parra (hijo) y nos remite a ese Manuel García eléctrico que encontramos en el disco 'Sin Título' con letras frescas y rockeras con riffs sencillos y bien logrados; y contrasta con el más reciente 'Acuario' -a mi parecer el disco más ecléctico de todos- en donde encontramos a un Manuel García explorador y poeta en la búsqueda de sonidos secuenciales y progresivos -más electrónico que eléctrico-.

'Retrato Iluminado' se lanzará oficialmente el 29 de agosto y promete ser un material muy versátil, probablemente el más ambicioso de la carrera de Manuel García, ya que hablamos de un disco doble que rocanrolea pero no deja de lado el folclor latinoamaericano que el público siempre le pide al 'Manu' en sus conciertos.

El cantante chileno ha manifestado la intensión de presentar el disco en tierras aztecas y quizá lo tendremos en México y en Revista Sputnik con su 'Retrato Iluminado' para fines de este año o inicios del próximo. Les dejamos pues el single 'La Luz', lo último del comandante del folk-rock chileno. Chau.


Letrinas: Cinderella


Fotografía: Stephie Vega 
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Cinderella

Alejandro Carrillo


El rayo inclemente del sol de las 8:05 a.m. se derrama sobre mis pies desnudos. El calor incómodo reactiva la resaca del día anterior y me obliga a levantarme del colchón amarillento con la única intención de acomodar la toalla negra que uso como cortina para impedir cualquier dejo de luz en la habitación. Las náuseas me invaden y corro al baño a vaciar el mareo de una borrachera que lleva días, quizá meses. Bajo a la cocina en busca de algo que me reanime —cerveza para dormir, café para despertar—. Como de costumbre no hay tazas limpias. Hurgando entre los trastos sucios encuentro una; una cucaracha muerta junto a la coladera me recuerda que quizá hoy sea mi cumpleaños. Si la gastritis no me falla, estaría cumpliendo treinta.

Lejos estoy de aquella promesa estúpida que me hice a los veinte —en diez años seré millonario y exitoso—. El primer sorbo de café me sabe al perfume de la madre soltera que me atendió anoche y un escalofrío me encoge los hombros. Me pregunto qué hice para llegar a este punto y decenas de caras y momentos cruzan frente a mis ojos —ya me acordé—. Suspiro fuerte, me tiendo un momento antes de dar el último trago y dejo la taza de vuelta en los trastos sucios. De reojo veo el cadáver de la cucaracha flotando patas arriba en el agua estancada de la coladera y pienso que es una manera innoble de morir para cualquier gusarapo.

A la de mil me armo de valor y me meto bajo la regadera helada. Me quedo ahí hasta que el agua cortante termina por despertarme. Pienso en mamá y en su sueño de tener un hijo doctor. A veces esa idea me ronda y siempre termino deseando tener a un doctor cerca, o a una enfermera —o a un recetario—. Pienso también en las palabras sabias de mi padre —con esa actitud no llegarás lejos— y le doy la eterna razón. Alzo la vista para cerrar la llave de paso y me pregunto, hacia mis adentros, si ese tubo galvanizado podría aguantarme colgado del cuello. Me seco el fracaso con la toalla negra y la regreso al cortinero de la habitación. Busco, con desgana, en el cajón, un motivo para no colgarme de la regadera.

Pienso en Matilde, en Elisa, en Adriana —las últimas conquistadoras de mi alma seca y mohosa—. Pero hoy pienso especialmente en Carolina. Me da pena haber olvidado su apellido, el color de sus ojos, el tono exacto de su voz. Lamento no conservar una sola foto, ninguna carta. El único recuerdo tangible son dos lunares y unos calzones rosas guardados dentro de un calcetín que se quedó sin pareja hace trece o catorce años.

A los diecisiete conocí a un amigo —por llamarlo de alguna manera— preocupado por mi forma de vivir, de beber. Prometió comprarme una botella de ron si lo acompañaba un día a su congregación cristiana. Naturalmente acepté: hoy en día nadie regala una botella de ron, y tampoco en ese entonces. Descubrí que para los cristianos es válido llorar en público y acudí a la congregación con puntual devoción durante meses. Yo no lo sabía, pero aquella cofradía fue mi primer grupo de apoyo: un lugar donde podía llorar sin dar explicaciones. Ahí tuve a mi propio Robert Paulson y conocí a Carolina —mi Marla Singer—.

Carolina tendría catorce años y la vitalidad de alguien dispuesta a comerse el mundo a mordiscos. Un día, a la hora de llorar, me descubrí saltando entre los dos lunares en la comisura de su boca. No volví jamás con los cristianos; en ese momento supe que había fichado por el equipo rival.

Semanas después, su uniforme verde de secundaria federal adornaba el asiento trasero del Buick 87 de mi padre. Me gusta pensar que conmigo aprendió todas esas cosas, y muy seguramente así fue, aunque para ser honesto mi único acierto fue haber caído en aquella congregación y robarme a la oveja más tierna del rebaño. La verdad es que, como yo, pudo haber sido cualquiera el que se llevara a Carolina de pinta todos los viernes a esa laguna perdida en las afueras de la ciudad a fumar y beber latas y latas de cerveza.

Disfrutaba estar cerca de ella, de su olor —yo juraba que era a chicle Motita—. Por primera vez en la vida me sentí útil y estúpidamente enamorado. Aprendí a fumar, a conseguir mota, a robar alcohol de las vinaterías. Recuerdo que en su cumpleaños le birlé a mi tío un cabernet de su cocina y un valedor de la cuadra me alivianó con un porrito. Aquel viernes trece, cuando cumplió quince, pensé en Dios y en los cristianos y sentí un leve remordimiento; agité la cabeza, le di un buen sorbo al vino —sangre de Cristo— y mi mano buceó bajo su falda dibujando corazones —cuerpo de Cristo—. Si Dios me estaba mirando, pensé, había que darle un buen espectáculo. No fuimos más allá de los arrumacos, los manoseos y los torpes intentos de despojo de ropa propios de un prepo pendejo, impopular y retraído —a la fecha, sólo la prepa ha quedado atrás—. Ese día nos quedamos hasta tarde en la laguna, tirados sobre el cofre del Buick 87, escuchando una y otra vez nuestra rola estúpida y entrañable: Aquí vienen los botas negras / nos gusta el rocanrol.

Aquel viernes sería el último. Como era de esperarse, más tarde que temprano nuestro idilio llegó a oídos de sus padres, de la congregación y de la policía. Con esas tres instituciones de por medio, las cosas nunca resultan bien para nadie. Aun así lo intentamos: nos veíamos a escondidas durante lapsos breves —diez, quince minutos— y nos jurábamos que el enfado de todos no trascendería más allá de la locura.

La última vez que la vi fue en octubre —quizá también era trece—. Carolina ideó un plan para escaparse de clases y yo la esperé en el Buick 87, a contraesquina de la secundaria. A pesar de la llovizna, Cenicienta quería una nieve de limón, así que fuimos a un centro comercial. Se amarró el suéter verde a la cintura y me tomó de la mano. Dimos vueltas interminables por los pasillos, nos reímos de tonterías y vimos los peces del acuario hasta que me pidió que la llevara a su casa. Serían las siete de la noche. Para mi sorpresa me pidió que la dejara justo en la entrada y no en la esquina, como solíamos hacerlo. Frente al portón blanco sentí vértigo. Cenicienta sacó la Tutsi Pop de la boca, me dio un beso pegajoso a cereza, se alzó la falda, bajó la ropa interior hasta los tobillos y dejó sus calzones en la guantera. Sin soltar la paleta me dio otro beso y susurró: feliz cumpleaños.

Tiempo después, el pinche portón blanco amaneció con un desolador Se vende y un número telefónico al que marqué cientos de veces sin obtener razón alguna. La busqué en la congregación y ni llorar pude. Lo último que supe de Carolina fue que había reprobado el año escolar —seguramente por mi culpa— y que sus padres se la llevaron a otra ciudad. No volví a verla. A Cenicienta se le hizo tarde.

Carolina debe tener ahora el doble de aquella edad y lamento no recordar su apellido, el color de sus ojos ni el tono de su voz. De ella sólo me quedan dos lunares y su ropa interior rosa que, lo juro, sigue oliendo a chicle Motita.

La pasamos bien. Estoy seguro de que esos pocos días a su lado son los recuerdos más felices de mi vida. Me gusta pensar que algún día lo dejaré todo —que no es mucho—, me compraré un Buick 87 y emprenderé una travesía en busca de la dueña de esas bragas rosadas que aún perfuman el cajón de mis calcetines.

Letrinas: Al son que me toques bailo

Tacones Lejanos-
Por La Tija-

"Vende caro tu amor, aventurera"

La música es una verdadera puta. Noche tras noche sale a las calles a buscar cliente para que la toque; la única condicionante es que el que se atreva a hacerlo lo haga con verdadera pasión, de ahí mi idea de que no cualquiera pueda tocarla o bailar con ella simplemente porque es, como dicen los que nada saben, un acto inherente al ser humano. Es cierto, muchas veces puede fingir, ¿pero quién no lo ha hecho con tal de conseguir algo parecido al deseo mientras vaga por la noche? Muchos tratan de tocarla sin éxito y otros con todos y sus años de pito fácil o preparación no logran hacerla llegar al orgasmo, al éxtasis de la pieza en donde lo único que hay que hacer es cerrar los ojos y disfrutar. A coger no te enseñan en las mejores escuelas y con la música pasa lo mismo. A veces se aprende mejor en los barecillos de quinta, en donde aprendes a tocar otras músicas menos importantes pero con sonidos igual de calientes y penetrantes que en refinadas escuelas donde sólo repites los movimientos para (pro)crear nuevas obras. Otras actuaciones, aunque buenas no son reconocidas como debieran, pero es que la música, puta y al mismo tiempo mujer, tiene buenas, malas noches y hasta amores prohibidos de arrabal que únicamente reconocerá bajo los efectos del alcohol y otras sustancias. La música es una puta internacional y por eso tampoco distingue nacionalidades así que lo mismo puede tocarla un ruso que un mexicano porque el lenguaje de la pasión es uno solo. La factura es cara, pero no hay un sólo hombre que después de haberla tenido pueda pasar el resto de la vida sin poseerla siempre. Pobres, porque muchos de esos son los que enloquecen y se pierden entre notas y malviajes pensando que la puta dejará su oficio para irse a sus brazos pero la música no sabe de dueños. Por eso, afortunado no es aquel que logra tocarla, sino el que escucha sus movimientos y una vez que logro sincronizarse con ella dedica sus noches, sus días y sus desvelos a su entera devoción.

Shala la la lá, shala la la lá….

Chelista de madrugada en el Parián. Foto: Alejandro Carrillo

#Podcast de la semana: El Cerro del Muerto

El Podcast oficial de la Revista Sputnik de Arte & Cultura Musical. 22 de Julio 2014. Música de El Cerro del Muerto, Eventos en Escargot Tapas, Voodoo: House of Blues. Seven Sins, Festival de Canto Operístico, Jazz, Cine y más.



Compre un sueño a meses sin intereses*


Por Juan Pablo Proal-

Será que el resplandor de nuestros héroes se origina en la fantasía de una vida paralela? ¿Usamos su biografía para encajarla en nuestras necedades? ¿Dependemos de ellos para orientar este sinsentido?

“¡Mama!, fíjate en mi boca, en mis modales / ¿Soy el que soñaste o un borracho más en las ciudades? / Besa mis heridas, dame de beber mamá / ¡Mama!, no me des más agua con sal”. Versos para quienes pulverizaron los valores moralistas, no embonan en las sobremesas de buenas costumbres y son huérfanos de matrimonios perfectos. Quienes los elevaron al rango de Palabra Divina quieren saber más de su profeta. ¿Su nacimiento fue virginal?, ¿Ordenó erigirle un templo?, ¿Cómo debemos actuar sus seguidores?

La plaga de hispters devoró la biografía de Steve Jobs con la ilusión de encontrar la nueva señal divina. Los héroes de la era individualista son los más aptos para hacerse famosos en el menor tiempo. Triunfó quien acampó unos segundos en la etérea memoria de la diaria coyuntura. Los demás, escoria. Anónimos humeantes de fracaso.

Respetamos sólo a quien viste smoking y carga una figura de oro en las manos. Ante la falta de credibilidad de los mesías, sacerdotes y lectores de noticias, husmeamos en nuestros ídolos de carne para encontrar las nuevas directrices. Pero el sueño predominante de las figuras públicas en turno es uno, invariable: enceguecer y ensordecer a los demás con lingotes de fama: No hay otro héroe posible, ni más caminos.

Este país, desmoralizado de bandas presidenciales ganadas a punta de guapura, se empeña en exiliar al ostracismo a quienes emanan un brillo diferente. Mejor dicho, a quienes brillan por cuenta propia. Los ningunea, ignora y menosprecia. Los entierra en el panteón de los olvidos. No sólo malbarata su patrimonio natural, se avergüenza del humano.

Pasamos por alto que sólo somos por el otro, que nuestro actuar es un infinito de repeticiones del pasado colectivo. Jorge Luis Borges remata así su poema Cambridge: “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos”.

Memoria viene del latín memor, que significa: “el que recuerda”. Recordar, de recordari, re (de nuevo) y cordis (corazón): “volver a pasar por el corazón”. Escribí la biografía de José Cruz, el fundador de Real de Catorce, el grupo de blues más importante de México, con la intención de que las letras impresas resguarden por siempre en nuestro pecho la vida de uno de los profetas que inspiró sueños auténticos en un mundo anestesiado de desilusión.

¿Es que nadie, excepto los hombres de poder o las estrellas en turno, merece nuestra atención? En el Arte de Amar, Erich Fromm advierte: “En el amor individual no se encuentra satisfacción sin verdadera humildad, coraje, fe y disciplina; en una cultura en la que esas cualidades son raras, la conquista de la capacidad de amar será necesariamente un logro”. La cultura predominante repele la virtud, sobaja a los samaritanos.

José Cruz merecía una biografía. Vivió como quiso, a pesar de los rígidos valores de su época. Las disqueras, los mánagers, los dueños del presupuesto cultural, la esclerosis múltiple, el hambre y la miseria humana no le impidieron materializar y deleitarse con su sueño: escribir blues en español. Real de Catorce, el grupo que fundó, no fue una banda más de moda. De hecho, nunca la alcanzó. No tuvo videos en Telehit ni ganó un Grammy Latino; llegó más lejos: cultivó una colección de seguidores que hicieron de la poesía de Cruz un estilo de vida.

Logró que versos sensatos bailotearan al ritmo de blues en miles de corazones. Alimentó muchas generaciones con poesía transgresora. Y eso, casi nadie lo logra. Menos en un país desentendido de letras.

Cuando veía el documental “El Miedo y la Furia”, sobre la banda de punk británico The Sex Pistols, pensé en cómo los ingleses ha preservado al rock. ¿Cuántos documentales, libros, museos o estatuas tienen sus músicos? En cambio, en México sus mayores genios fenecen cuando parte su último fan. Ni los más grandes se salvan. Cuando mucho, alguno logra una aparición de media hora en un programa de espectáculos sabatino.

Como fan y periodista, no podía dejar pasar la biografía de José Cruz. Siempre sentí que era, de alguna forma, mi responsabilidad. Más tomando en cuenta que José y yo no somos uno simples conocidos, sino que hemos compartido muchos, muchos días que nos llevaron a la amistad inevitable.

En un país donde los medios no son más que otro brazo del poder, son heroicas las hazañas de los periodistas que se arriesgan a seguir desnudando al tirano, solidarizándose con el hambriento y exhibiendo el exterminio humano que ejerce la clase política contra sus contribuyentes. Sólo que, también, el periodismo mexicano tiene muchas deudas con su sociedad. No ha retratado a todos sus personajes y componentes, como tampoco ha contado historias que necesariamente deben ser preservadas.

Bruce Springsteen, educado en una familia y escuela de católicos radicales, contó en una entrevista: “El rock llegó a mí cuando parecía que no había escapatoria posible y abrió ante mí un mundo de posibilidades”. Estoy seguro de que José Cruz fue, para muchos, la salvación de caer en la fábrica de sueños del libre mercado. Antihéroe de su época y detonador de necesarias transgresiones.

El libro Voy a morir, la biografía de José Cruz, fundador de Real de Catorce, quiere dejar constancia de que hubo mexicanos que no depredaron a sus semejantes, ni murieron como camaleones de su era, o sólo merecen ser recordados por romper el récord en número de asesinatos contra sus connacionales. De que hay muchos más que se negaron a sepultar sus sueños y morirse de indiferencia.

*Texto leído durante la presentación del libro Voy a morir, la biografía de José Cruz, fundador de Real de Catorce.





 
 
@juanpabloproal Periodista, escritor. Publica en . Autor de los libros Voy a morir, la biografía de José Cruz (Lectorum) y Vivir en el cuerpo equivocado (UANL)

Poesía: III [El último día de otoño]

Por Israel Miranda-

Lo primero que hicimos al llegar a casa
fue destapar otro par de cervezas.
Puse el Plastic Ono Band
y se vio sorprendida.
–Nunca había escuchado a Lennon– dijo,
–es hermoso… suena tan… triste–

Comenzó a bailar y a desnudarse.
Yo la miraba (sentado en el suelo)
y me sentía el descubridor de América.
Jamás vi a Dios tan de cerca y lo maldije.
–No puede durar– pensé.

Apuré mi cerveza y la besé.
Era húmeda, cálida. Tenía al trópico en la lengua
y lo desató en mi boca.
Tenía al trópico en medio del cuerpo,
y también lo desató.
Y yo era el descubridor de América.
(Eran casi las cuatro de la madrugada.)
Nos fuimos a dormir.

Ella quiso lavarse los dientes pero no había agua. (A veces el grifo se tapa y necesita un poco de presión. Así que abrimos ambas llaves para ver si funcionaba pero no, no había agua). Nos fuimos a dormir.

Me despertaron las malditas ganas de orinar y descargar la tripa. Me dolía la cabeza. Me senté a la orilla del colchón, que estaba en el piso. Aún sigue en el piso. Cuando mis pies tocaron suelo se congelaron. Me levanté y escuché el agua cayendo del lavabo.
–¡Nos estamos inundando!– le grité. Estaba sumergido hasta los tobillos. Corrí hacia la sala para cerciorarme de que mis discos estaban a salvo (los guardaba en una caja de cartón a ras de suelo), por fortuna habían sobrevivido. Cerré las llaves.
Ella seguía dormida sobre el colchón empapado.
–Estamos inundados– le dije.
Se frotó los ojos, se sentó a la cama
y cuando puso los pies en el suelo gritó.
Yo reía.
–¡Estamos inundados!–
decía mientras se secaba los pies con las cobijas.

Subimos el colchón a la azotea.
Era un día caluroso, el ultimo de otoño.
Arreglamos la casa.
Nada que en verdad valiera la pena
se había arruinado.

Al mediodía el colchón estaba seco.
Subimos unas cervezas
y algunos libros, era un día caluroso
y esperamos a que cayera la tarde,
recostados.


Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 48 páginas. -AGOTADO- 
Polaroids (2006, poemario). Volumen 2 de la Colección DESTOS DEME DOS, 48 páginas. -AGOTADO-


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Israel Miranda ha escrito algunos libros de poesía: Polaroids, Muro de silencio, El monstruo de arriba de la cama y Porno para perdedores y otros sucios hábitos; además de uno de narrativa: Palabras de Sabiduría. Además de escribidor, 'el Miranda' es músico, diseñador, maestro y filósofo.

Más de la poesía de Nery Barranco

Por Nery Barranco-

SE ME ANTOJA

Silencio
y cuarto vacío
fuentes secas
piernas cansadas
sueños mutilados
a través de la ventana

Se me antoja

Caminar de puntitas
a orillas del infierno
desde esté mi cielo
que de lejos contempla
las líneas amarillas del asfalto

en una de esas
salto
muy muy alto
y logro treparme en una
estrella
o de la orilla del vestido
de luna
mi hermosa luna
¿qué hay debajo del vestido
de la luna?

En una de esas
abro mis alas

y al fin emprendo el vuelo
más ligero
y me pongo a maniobrar
a través de las nubes
y te cuento si es que
saben a dulce algodón,
a chocolate blanco,
a turrón

O bien, ya de
a jodido
me estrello en
el asfalto
y cabeza aplastada
se deja de tanta mamada
de tanto mal viaje

Mis brazos,
desde siempre ya desechos
mis alas rotas
mi vientre seco
rojo
ardido
vacío
infinitamente vacío

Al fin
    accidental
    suicidio




A PUÑO CERRADO

Yo hubiera preferido
rompernos la madre


Así
a puño limpio
y cerrado
al fin tengo
dos manos
y harta
rabia que escupir,
a escuchar
los pretextos
que siempre
fueron muchos
y variados

Hubiera sido
menos drama
menos dolor

Seguro
me hubiera
partido
la cara
pero me sentiría
mas aliviada
mas liberada
mas menos
jodida

Hubiera metido
las manos
hubiera
dado batalla

Le hubiera estampado
en la banqueta
los besos
las miradas
la carita
sangrada

Le hubiera
puesto
uno " knockout "
con todo
el amor que le
tuve.

¡ T o d o !

Estaría
felizmente
destrozada

Siempre
lo di todo

Todo.






Sobre la Autora: Si de mí dependiera iría por las calles aventando hojas a diestra y siniestra por ahí, con poemas dedicados a ti, a tú, a él,  correría  rápidamente entre la gente, arrojando ¡el te amo!, ¡el te quiero!, ¡el te extraño!, como confeti en pleno desfile de cinco de mayo,  y no conforme con eso  iría gritando también todas aquellas palabras que se escaparan de repente entre el tumulto… MNery

Poesía: Sentidos Cósmicos




HolographicUniverse-

Por Ana Vela-

Mirarte es como pertenecer
al dulce misterio de tu cuerpo...
Es alucinar frente al espejo
y sentir tu mirada en mi reflejo.

Es una fantasía inimaginable
cuando me miras a los ojos
es disfrutar de la magia de tus pupilas
iluminarme frente a ti...

Déjame mirarte, para pertenecerte
adentrarme más a tu vida
sentir que es parte de la mía
y no tener miedo a besarte.

Pero ¿qué comparación hay
entre besarte y mirarte,
si mirarte me apetece más?

Porque no hay mejor misterio que tus ojos
que penetran en mi alma como la canción silenciosa
que vibra dentro
y afuera se retiene... para esperar el momento.

No vaciles en decir que miento
si mirarte para mí es el más precioso regalo
no puede existir mejor halago
que posarme entre tus ojos para sentirme viva.

Deseo con tanto anhelo
que la noche se vuelva de día
para mirar tus ojos a la luz del sol
y sentirlos míos... toda la vida.

No puedo parar de mirarte
porque es como una alucinación cósmica
como un mandato divino
que me hace soñar con las estrellas.


Somos América: Rock solidario

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Por Chaneke Correa-

Recientemente fue presentado el tremendo cartel de 'Somos América', gira muscial que se llevará a cabo en septiembre y octubre en diversas ciudades de México y cuyo objetivo -según sus organizadores- es enviar un mensaje unificador entre los pueblos del continente americano, haciendo frente a los abusos que se comenten contra los migrantes. Todo a través de la música.

El line-up está compuesto por las principales bandas icónicas del rock mexicano como Molotov, Panteón Rococó, Kinky y Enjambre, y se le unen las propuestas musicales de Zurdok, Julieta Venegas, Los Amigos Invisibles, Hello Seahorse! y Band of Bitches. Como era de esperarse, Los Tigres del Norte no podían faltar en esta gira.

De entrada, el 'Somos América: Uniendo Razas' abrirá en Toluca el 26 de septiembre y en Toluca el 3 de octubre para cerrar con broche de oro en Puebla el 24 de octubre y un día después, el 25 de octubre en la Mega Velaria de Aguascalientes.

Los boletos rondarán los $350 varos -los más baras-. Sí, están cariñosos para la banda, pero hay que tomar en cuenta que la lana recaudada de la venta del boletaje será donada a diversas asociaciones civiles en apoyo a los migrantes latinoamericanos. Por lo demás, el cotorreo está asegurado. No me llames frijolero, allá nos vemos. Chida la banda.

Letrinas: Abandono

 
 
Excomborāre-
Por Breña Román-


Después de una agridulce estancia en tu vida he decidido largarme, mi amor. No me pidas que me quede, me sobran razones para tomar el primer autobús y formar parte de tu pasado. De nuestros buenos tiempos ya no queda nada más que el recuerdo, ¿quién lo diría? Ni siquiera yo lo creo, y eso que lo estoy viviendo en carne propia, carne que besaste y tocaste cientos de noches hasta el cansancio, pero he llegado a un punto en el que me siento más enamorada de tus viejas cartas y postales que de tu persona. Eso duele tanto que prefiero renunciar a ti y a la parte de mí que te pertenece en lugar de cargar con ello un día más. Chao, me cansé, I'm done with you. Todos los días encontraste un motivo para destrozarme, y las excusas para perdonarte siempre me sobraron, sin embargo el día de hoy ya no hubo más, comenzaste con tu drama de siempre, tus comentarios mamones y las comparaciones con tus amiguitas. 

Mientras yo en la puerta te anunciaba que me iba, tú en la regadera apostabas a que no llegaría ni a la esquina, y me conoces tan perturbadoramente bien que acertaste, no llegué, estoy sentada en un banco de esta imitación barata de bar irlandés que se encuentra a dos casas del techo donde a partir de ahora dormirás solo.

Las personas me ven como sintiendo pena, ¿cómo no va a ser así? Estoy que me caigo de borracha, pero no de borracha alegre que se ríe y canta 'Like a virgin' de Madonna, no, borracha mal pedo, con lágrimas, rímel corrido y tragos de amargo licor. Me quiero morir.

Te escribo estas líneas en servilletas ya que las palabras son lo único que me queda, sólo ellas lograrán salvarme de ahogarme en mis sentimientos de mierda. Literalmente las palabras son todo lo que tengo ahora, el dinero se convirtió en alcohol y en unos Marlboro Light, no tengo donde pasar la noche, no puedo pagar un hotel, y no tengo ni un puto amigo en esta ciudad de mierda. Eso pasa cuando lo dejas todo por amor, como lo hice yo, ¡oh ingenua y pendeja yo! dejé mis libros, mi casa, mis gatos y a mi madre por la promesa que te hice de venir a seguir a tu cabecita llena de utopías e ideales pendejos hasta el fin del mundo, lo deje todo por ti, hasta mi dignidad, y te di tanto, tanto amor que no supiste qué hacer con él; fue tal la cantidad de este sentimiento que invertí en tu persona que no me quedó ni una sola pizca para mí. Sólo tengo que encontrar la manera de sobrevivir a esta fría noche, después todo será más fácil, mañana me regreso a casa de mi madre, mañana consigo trabajo, mañana nos reconciliamos, mañana te jodes, mañana me atropellan, me muero, y fin, pum pam, cierren el telón, se acabó mi drama. 

Que prometedor es el mañana, ¿no crees, mi amor?. La gran paradoja de mi vida es escribirte eso y jurar que no quiero saber de ti nunca más mientras volteo a la puerta esperando verte entrar y sacarme de aquí, llevarme a tu casa, hacerme el amor y después tomar té juntos. Quiero que me salves, cual caballero salvando a su damisela en apuros, pero no lo haces, ni lo harás, no te importa mi ausencia, así que yo hago como que no te necesito.

En caso de que sobreviva a esto haré algunos cambios, por ejemplo, reemplazaré las botas por tacones (las revistas femeninas dicen que la vida se ve mejor desde unos Steve Madden de once centímetros), me haré militante de algún partido político, teñiré mi cabello de castaño como una mujer ordinaria y lo dejaré crecer para poder peinarme, comprare vestidos de cóctel y asistiré a reuniones sociales donde conoceré a algún oficinista experto en el manejo de los recursos humanos, que vea a López-Doriga y le guste usar corbatas con grabados ridículos. Un hombre que cuando este tomado baile 'Perfume de gardenias' conmigo y no sepa la diferencia entre Pablo Neruda y Mario Benedetti. Cuya formalidad lo caracterice y que no sea espontáneo como tú. Alguno que haga del sexo un rutinario ritual sagrado y me llame 'gorda' en las comidas familiares de los domingos. Que tenga un apellido medio mamón, y que me haga olvidar tu marxismo, tus poesías de mierda y tu mierda de jazz, tu alcohol barato y tu pasión por las películas de Tarantino. Un hombre ordinario que se lleve el recuerdo de esta noche y nuestros planes de envejecer y morir juntos para elevarnos a otro plano astral. Que logre hacerme creer que nunca dejé todo por ti, que nunca me quedé sola y me sentí indefensa. Pero principalmente que sea capaz de hacerme borrar de mi mente el hecho de que alguna vez amé hasta enloquecer. 

Con esto me despido, fue un placer haberte amado, sí alguna vez anhelas sentirte querido, búscame, será un gran gusto volver a perder la cabeza por ti, baby.   
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